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Sad, but true…
Cuando escuché esta canción de Metallica, dedicada a Izuru y Gin, me dí cuenta de que me daba el giro propicio.Oídla, por favor y fijaos en la letra…es escalofriante y, en el caso de ambos, es absolutamente cierta…
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La campana sonó tres veces: 8 30 de la mañana. Cada uno de los agentes se situó en su correspondiente plaza, dispuestos a gritar números, monto de acciones, precios en todas las monedas imaginables y empresas, según aparecían en las pantallas.
Meléndez notó, de inmediato, la palidez de Ichimaru y las marcas en su cuello y nuca.Decidió pincharlo un poco
-Buen fin de semana, eh, Ichimaru-san? Te devoró tu esposa?
Ichimaru Gin sonrió y, por alguna razón no muy clara, Raúl sintió escalofríos
-Mi prometido y yo estamos bien, si a eso te refieres, Raúl…
Meléndez no supo qué contestar. Ichimaru no sólo admitía abiertamente su homosexualidad, sino que ni siquiera era posible hacerle bromas al respecto y nadie lo intentaba. Al principio, todos habían pensado que, por lo menos, lo despedirían por el sólo hecho de haber mencionado que su prometido, Izuru, estaba en coma desde hacía años. Recientemente, eso parecía haber cambiado; el chico había vuelto de la muerte o algo así e Ichimaru se casaría con él dentro de poco. No es que Raúl Meléndez fuera chismoso…pero la preciosura que luego acompañaba a Gin, a la hora del café –sí, esa pelirroja descocada…y despechugada, Matsumoto Rangiku- le había contado alguna vez toda la historia, en una tarde de tequila…al que Raúl había comparado con el sake, tentación que Matsumoto había tenido que probar por sí misma. Raúl repasó rápidamente a Ichimaru, pálido, los anteojos de filtro rojo, dos buenos lametones del lado izquierdo del cuello y todas las señales de haber pasado un fin de semana sin salir de la cama. Sintió un pinchazo de envidia, como suele suceder a muchos heterosexuales que no llevan una vida tan activa
-Y…cuándo será la boda? –le dijo, nada más por hacer plática
-En unas semanas…aún no hemos fijado fecha
-Y eso?
-Izuru y Matsu están haciendo todo, yo no soy bueno para esas cosas…
El handfree de Gin, titilando en su oído
-Ichimaru, sube a la oficina, por favor…
-Qué sucede? –preguntó Raúl
-El jefe…no me imagino qué se le ofrece…no llevamos ni dos minutos de oferta
-No te preocupes, yo te cubro…
Raúl lo vió alejarse por la escalera espiral que subía hasta las oficinas que bordeaban la enorme cúpula de cristal de la Bolsa de Valores. Altísimo, delgado, los cabellos plateados y los ojos de un rojo sangre, Ichimaru parecía alguna clase de fantasma. Nunca dejaba de sonreír, pero eso no era una señal para calificarlo. Tenía una hijita preciosa y un pasado oculto. Eran compañeros de trabajo desde hacía cinco años y, sin embargo, no sabía casi nada de él. No se relacionaba con nadie del trabajo y cumplia con lo que se le ordenaba, tanto si Alcázar –el jefe de ambos- les ordenaba vender el triple o tomarse el día. Raúl suspiró. De cualquier manera, no tardaría en enterarse; maldición, Shell estaba a doce y medio y había perdido la oportunidad. Dando de gritos y empujones, se metió hasta la mitad del grupo, para comprar las acciones…
-0-
-Dígame, señor Alcázar
-Ah, Ichimaru-san; siéntate por favor…quisiera que tratáramos un asunto delicado
Gin abrió los ojos
-Algo ha salido mal?
-Oh no. Nada de eso; tú y Meléndez trabajan bien y han logrado mantener su propio récord de mantenimiento. Me parece que son un buen equipo y de eso se trata. No, lo que yo quería tratar contigo es algo más personal…
Gin suspiró por dentro; las reglas del Mundo Real solían ser absurdas, estúpidas y limitativas. De estar en la Sociedad de Almas, a nadie le habría importado que se casara con Kira o con Matsumoto. En este mundo, en cambio, sus propia preferencia lo hacía blanco de burlas, toda clase de pequeños racismos y limitaciones que, aunque le tuviesen sin absoluto cuidado, no dejaban de ser molestas. Podia imaginarse el sermón
-Le escucho
-Me he enterado que te casarás pronto…
-Así es; mi prometido estuvo enfermo mucho tiempo y ahora, por fin podemos hacer todo de manera seria. No queremos perder el tiempo…
Alcázar, quien era hombre de anticuadas ideas, se puso del color de un betabel, por la naturalidad con la que Gin habló
-Me gustaría que te dieras cuenta de que ésta es una empresa tradicional, que defiende los valores familiares…
-Oh si, señor Alcázar, me doy perfecta cuenta de ello. Verá, tenemos una hija, una pequeña de casi seis años de edad…y ni a mí ni a mi futuro esposo nos gustaría que estuviera desprotegida de alguna forma. Una vez estando casados nosotros dos, ella tendrá una familia completa…
Alcázar tragó saliva
-Me refiero al hecho de que ustedes son dos hombres…
Gin sonrió
-Y le aseguro que necesitará de dos valientes para educarla y sacarla adelante, tal como están los tiempos en este mundo…
Alcázar se dio por vencido, antes de empezar
-Bueno, eso era todo…me imagino que debo felicitarte por ello
-No tiene que hacerlo, señor Alcázar. Comprendo lo difícil que debe ser para usted el aceptar personas como nosotros…pero por otro lado, no puede descalificar mi récord sólo por el hecho de que amo a un hombre, neh? Creo que, como hombres de negocios que somos, sería un poco estúpido, si me disculpa…
Alcázar se limitó a negar con la cabeza y lo echó de su oficina
Putos, pero no maricas…
-0-
-¡No, mami!
-Oh, pero por supuesto que si! ¿Qué dirá papi si te vé con esas fachas? ¿No quieres complacerle?
-El siempre me deja usar el overol para la hora de cenar!
-Y regarás toda la tierra del jardín sobre los pisos y quién va a limpiarlos?
-Papi!
-Y crees que eso está bien? El llega agotado de trabajar y lo que quiere es vernos y reír con nosotros, no trabajar más! Anda, recoge eso y limpia y luego ven a tomar un baño
Ikki hizo pucheros. Estaba enojada. No, odiaba a su mama. LA ODIABA. Cuando Izuru no estaba, ella podía hacer lo que se le viniera en gana. Y ahora, Izuru la hacía obedecer en todo
-Y deja de renegar. Ran-chan y los demás te permiten muchas cosas…qué hace esto aquí?
Era Neku. Se había quedado bajo el pequeño sicómoro y estaba empapado y lleno de lodo
-Tira eso, Ikki…no quiero volver a verlo
-Pero…es Neku!
-Y tienes muchos juguetes, le diremos a Papi que te compre otro igual, si quieres
-¡NO!- Ikki abrazó al mojado gato de trapo, asustada. Neku era el único que la había defendido de Aizen, en sus pesadillas; cómo podía Izuru decirle eso?
-Está muy arruinado, sucio y viejo…
-Pero es Neku! Y él siempre me cuidaba cuando tú no estabas
-Pues ahora, estoy yo…
Ikki comenzó a llorar
-Eso no es verdad! ¡Me dejas sola en mi camita y te vas con él en cuanto puedes! Ya no cantas para mí ni me meces en brazos ni…
Izuru la miró, fríamente. Luego, tomó las tijeras y partió a Neku en trozos, ante el terror de la pequeña
-Ves? Ahora sí está arruinado…le diremos a Gin que te compre otro. Y en cuanto a dormirte, me quedaré mas rato contigo, si eso quieres…pero más vale que aprendas pronto a dormir sola. Ya no eres una niña pequeña…vamos a bañarte
Ikkizuru no pudo llorar, aterrada. No podía sentir nada; ni felicidad ni tristeza. Sólo estaba segura de una cosa; ese que estaba con ella, quitándole las ropas llenas de lodo, recogiendo los trozos de Neku y sonriendo sin decir palabra, no era su mamá. Sin importar que dijeran los demás.
Ese no era Izuru…
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Gin gimió bajo Izuru. Había comenzado por ser diferente, entretenido, novedoso, usen la palabra que gusten. Que Izuru tomase la iniciativa era una contradicción total al que Gin conocía. No, no era menos dulce ni menos tierno…pero difícilmente reconocía en aquel salvaje a su antiguo fukutaichou…
Déjame morderte…así, eres mío..adoro que seas mío…tu piel me vuelve loco, sabes? Es cierto que me moría por ti, pero eso fue antes; y quiero cambiar las cosas, quiero que seas tú ahora el que se muera de mí…me encanta tenerte, metértelo y verte rogar por más…y me encanta que me pidas que me detenga…y no pararme, no, hasta que lloras; me gusta la sangre en tus labios y las marcas que te dejo en toda la piel y comerte y violarte una vez tras otra, hasta que quedas agotado…te acuerdas cuando era al revés? ¿Cuando era yo quien te rogaba que no fueras tan violento?¿ Te acuerdas cuando te pedía que no te fueras, cuando me pedías que te dijera "no te amo, oshi mio"? Pues ahora, hokai, es al revés, ahora, eres MIO, solamente y tu cuerpo me pertenece y es para que sea YO quien lo devore y YO quien lo tenga y no puedas tener memoria ni del que fui antes ni de Aizen ni de Matsumoto ni de nadie más…mira, ve tus hombros…esa pequeña herida se ha vuelto a abrir…y también la que te hice en la cadera...eso es, deja que te coma…eres delicioso…me gusta el sabor de tu miembro, el cálido liquido previo a tu semen; me gusta el perfume de tu vello púbico y morder la base de tu escroto; me encanta la piel de tus muslos y besarte desde la frente hasta los dedos de los pies...ahora, abre las piernas, así; déjame meterte la lengua y mirar cómo te dilatas, para recibirme…eso es, mastúrbate, me encanta ver como te masturbas para mí…acaricia tu pezón derecho…basta, déjame violarte…te gusta? Sé que te gusta, pese a tus quejas…oops, un poco de sangre, perdóname, hokai…pero es que eres tan angosto cuando no te lubrico!! Me encanta cogerte y sentirme preso de ti, sabes? Así, mmmh…quieres que te dé más rápido? Ah no! Eso no…cuidadito y te tocas a ti mismo; lo haces cuando yo diga y cuando yo quiera y ahora, no quiero…ahora soy yo quien te masturba…tú besame, abrázame…así, aráñame la espalda…Oh…ahmmm…no, quiero tardarme mucho, no quiero terminar todavía..pero tú…termina para mí, anda…te gusta, verdad? Déjame hacer círculos con mi cadera, eso es…así puedo tocarte donde te gusta, donde pierdes todo el control y eres tú quien me muerde y llora bajo mi pecho…vamos, me gusta acariciártelo, me encanta tu miembro es…perfecto y dulce…así, termina para mí, moja mi mano, llora, anda, llora…
Ichimaru miró a Kira, dormido, en la cama revuelta. Con algún trabajo, se puso el kimono y fue primero al baño; el espejo le devolvió la mirada de un hombre realmente cansado, lleno de marcas en buena parte del cuerpo. Nunca se le había ocurrido que era una ventaja el usar traje formal y corbata; tenía marcas incluso en los antebrazos…qué diablos volvía a Kira tan salvaje?
Pese al agotamiento, no podía dormir. Todas las noches hacían el amor por lo menos tres veces –podría ser el doble, si se trataba de un fin de semana- y Gin no había puesto ninguna objeción a ello. Extrañaba demasiado a Kira como para fijarse en pequeñeces. Sí, había notado las miradas de sus compañeros de trabajo y los comentarios de Matsumoto e incluso, las quejas de Ikki, por mandarla a dormir temprano. Pero había algo más, algo que no lograba descubrir. Fue a la cocina, preparó oolong, lo endulzó muchísimo, como acostumbraba y fue a la sala, por un momento. Encendió un marlboro, mientras contemplaba las luces de la ciudad, intentando pensar.
De pronto, lo descubrió. El silencio de Bankai. El parlante no parecía estar por parte alguna y, últimamente, tampoco conversaban mucho cuando iban al trabajo. Buscó la diminuta bocina; a veces, Ikki se la llevaba al jardín. Y entonces, lo vió. Los trozos de Neku, esparcidos junto con las tijeras de jardinería…
Ikkizuru no habría sido capaz de hacer eso, ni siquiera en el peor de sus berrinches. Y no habría sido la primera vez que enlodara y arruinara a su muñeco preferido, pero ¿Cortarlo en pedazos?
-Fui yo…
Gin saltó, sorprendido. Izuru lo miraba, en la semioscuridad, envuelto en el kimono azul. Gin tragó saliva: en qué momento su hermoso fukutaichou se había vuelto tan irresistible? Izuru se acercó a él, sonriendo sensualmente; le quitó el cigarrillo y lo dejó sobre la mesita; se abrió el kimono, revelándose totalmente desnudo y se montó sobre Ichimaru, las piernas abiertas, ofreciéndosele, poniendo sus manos en la plateada cabellera. Lo besó, la boca abierta, tomando una de las manos de Gin y haciendo que éste acariciara uno de sus pezones, despacio, riendo en voz baja en el beso…
-Le dije a Ikki que estaba muy viejo y maltratado…que le compraríamos uno nuevo…
-…Pero…es su juguete favorito…
-Lo era, mi amor…todo debe cambiar, no crees? –comenzó a besar su cuello y sus hombros. Gin se dio cuenta de que estaba ardiendo de nuevo por él
-Vamos a la cama, anda…- y, con una risita traviesa, jaló hacia Gin a sus brazos y se lo llevó casi a rastras. Antes de cerrar la puerta de la recámara, Kira miró hacia el jardín.
Sí, ahí estaba; el visor de Bankai solamente guiñó, como señal de que estaba grabando. Kira le hizo un gesto burlón y cerró la puerta…maldito auto. Bueno, si Neku se había ido, y no era mas que un muñeco de trapo…cuánto costaría que Bankai se largase? Kira besó a Gin
-En qué estábamos, hokai?
NDA: Tengo una deuda impagable con Shiba Kaien y con el Espada Arroniero Aruunieri, por inspirarme para este capítulo. Así como Rukia no podía matar a alguien a quien amaba, Gin no podría detener al clon de Kira. Aunque claro, sólo la mente más fría de la historia -Bankai- y la más sensible -Ikkizuru- podrían sospecharlo. Por si a alguien le interesa, la secuencia correcta de la proteína es GATTACA, así que, efectivamente, Mayuri cometió un error. Nos faltan dos capítulos, tal vez tres. Paciencia, para quienes piden que el capitán de hielo salte al escenario, por favor. Namasté y mil gracias por leerme. Espero sus reviews, en verdad.Namasté. El Fantasma.
