Ohayo! Ahora si… PENULTIMO capitulo! Que pasara? Será que realmente dejare todo como originalmente estaba o será que en mis inventos le daré un buen final a esta historia! Pues como sea, debo agradecerles a las chicas que han seguido este fic desde su inicio hasta este momento! Todo se resume en este capítulo… Pues Naruto y compañía es de Kishimoto.
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Cap. XX. El Crepúsculo de un Ataque Desesperado.
Bajo la lluvia de sangre, se levantaba el olor de la muerte, la Villa estaba cubierta de sangre y muerte, la desolación y la dama de la muerte se había llevado a mas de uno de los de Konoha, pero también había hecho su parte con el grupo enemigo; estaban aislados, solo se podía ver el destello de sus kunais chocando uno con el otro.
-Debiste morir aquel día…- Dijo el mayor saltando para evitar la bola de fuego del otro Uchiha. –Sasuke debió acabar contigo!-
-Soy el único que podría derrotarte- Dijo escupiendo un poco de sangre.
-En esa condición no lo creo- Se burlo el otro creando una lluvia de bolas de fuego. –Creo que me quedare con Hinata…-
-Kisama…- Grito el menor esquivando con agilidad las bolas de fuego lanzando algunos shuriken. –No te saldrás con la tuya…-
-Hoy me asegurare que esta maldita Villa sea tu tumba- Grito activando su sharingan, pero el menor con agilidad esquivo su mirada y golpeo el estomago del mayor.
-Cometí un error… Y me tocara pagar con mi vida ese pecado- Dijo saltando para alejarse de aquella mirada, activo su mangekyo sharingan empezando a incendiar la zona donde estaba arrodillado el otro hombre.
-Fuiste muy ingenuo… Sasuke abría muerto de cualquier forma- Grito esquivando el fuego negro, pero atrapo una de sus piernas. –Este fuego que ni esta maldita lluvia puede detener- Murmuro rompiendo la tela de su pantalón para no recibir más daño.
-Una especialidad…- Sonrió mirando fijamente al mayor. –Eres el primero… Demo yo soy el genio- Decreto creando clones de sombra que saltaron en varias direcciones.
-Kisama…- Maldijo por lo de debajo Madara, cerró los ojos e intento sentir el movimiento del chakra del verdadero. –Te tengo…- Grito lanzando un kunai rozando la pierna del menor.
"Casi…" Pensó sintiendo el ardor de la cortada.
-Vamos sal de tu escondite… Genio de los Uchiha!- Grito estremeciendo toda aquella zona.
-Madara-sama…- Apareció de repente la planta. –Aquí han muerto casi todos los principales…-
-Urusei…- Grito fuera de si el Uchiha buscando todavía al menor. –Encárgate de lo que quieras…-
-El biju que estaba en la otra Villa fue encerrado…- Continuo hablando la parte blanca. –Debemos retirarnos…-
-Iie… Que mueran los que tengan que morir!- Dijo girándose hacia la planta. –Esto lo ganaremos nosotros-
-Kisama… No pienso morir de a gratis- Dijo el lado negro recibiendo un golpe por parte del Uchiha. –Que… Qué hace?-
-Haz lo que te digo… A menos que quieras que te busque y te mate con mis propias manos- Amenazo el Uchiha mirando seriamente a la planta que se inclino y desapareció.
-No debes desesperarte tanto… Mejor sería que te fueras- Se escucho entre el murmullo del bosque.
-Urusei… Tu igual no tenias madera de líder- Dijo escupiendo un poco mas de sangre. –Ahora deja de ser un cobarde y atácame!- Reto creando otra lluvia de bolas de fuego que volaron en todas direcciones.
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Sentía como por su brazo corría una cantidad significativa de sangre, estaba muy preocupado, tanto por el rubio como por la mujer que llevaba entre sus brazos; suspiro y se sintió un poco más tranquilo al saberse cerca de la mansión de los Hyuuga.
-Sasuke-kun!- Grito sorprendida la pelirrosa al momento de ver bajar al pelinegro, noto entonces que traía en brazos a la peliverde. –Estas chicas… si serán bakas!- Dijo irritada empezando a caminar al interior de la mansión.
-Sakura…- Dijo serio el pelinegro viendo que una de las habitaciones estaba casi en ruinas. –Que paso ahí?-
-La niña Umiko quiso hacerse la valiente y quien sabe adonde fue…- Empezó irritada dándole paso al pelinegro para que acostara a la peliverde. –Y además casi mata a otros pacientes-
-Umiko?!- Repitió sin creer que aquello lo hiciera aquella castaña que parecía tan delicada.
-Casi me da un infarto cuando vi que Akane también faltaba… Y ahora me la traes con esta herida…- Dijo irritada agachándose junto al cuerpo inconsciente de la peliverde. –Si les gusta arriesgarse- Murmuro rompiendo lo que quedaba de pantalón.
-Sasuke…- Murmuro la peliverde sorprendiendo a Sakura. –Sasuke…-
-Akane-chan…- Murmuro el pelinegro acercándose donde estaba acostada la peliverde, la miro enternecido, y vio como abría pesadamente sus ojos. –Que bueno…- Murmuro sonriendo ligeramente.
-Sasuke-kun…- Dijo la peliverde sonriendo intentando sentarse, pero sintiendo una punzada en su pierna cayó nuevamente acostada.
-Seria bueno que dejaras de moverte- Regaño la pelirrosa interponiéndose entre los dos. –Sasuke-kun… Deberías ir a ver cómo están tus demás ninjas…- Dijo algo irritada mientras el pelinegro asentía y salía del lugar.
-Akane-chan…- Dijo desde el umbral de la puerta sin girarse. –Tienes prohibido abandonar esta habitación…- Dijo serio mientras terminaba de salir del lugar. "Es lo mejor…"
Camino distraído por algunos pasillos de la mansión, intentaba calmarse para poder ir a ayudar a sus camaradas; sonrió para sí, quien pensaría que luego de tantos años albergando rencor en su corazón hacia su hermano mayor todo seria una farsa y todo por protegerlo.
-Kisama…- Murmuro sonriendo mientras apretaba sus puños, salto dejando la mansión en un par de segundos, se percato que en todo aquello no había visto a ninguno de sus sensei, al parecer todos estaban luchando, el no podía quedarse atrás… Todo aquello apenas estaba empezando.
Salto hacia el bosque, donde había sentido levemente la presencia de su hermano mayor, intentaba ir lo más rápido que podía pero el bosque era más espeso de lo que lo recordaba.
-Otro Uchiha…- Murmuro el viento haciendo que Sasuke se detuviera, estaba en medio de una gran cantidad de arboles. –Que alegría…-
-Quien anda ahí?- Pregunto sereno apretando sus puños, entonces delante de si apareció la gran planta, la había visto varias veces pero no conocía alguna historia de sus batallas.
-No tengo ánimos de pelear con un Uchiha…- Dijo suspirando girándose dándole completamente la espalda a Sasuke, este se confundió y salto junto a la planta todavía receloso. –La función esta por empezar…- Murmuro maliciosamente sin siquiera girarse a ver al pelinegro que lo acompañaba.
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"No puedo esquivarlo por siempre" Pensó Itachi intentando crear una situación en la cual no corriera peligro su hijo, lo había salvado en varias ocasiones de que alguna bola de fuego lo alcanzara y acabara con su vida.
-Sal!- Grito Madara saltando por las copas de los arboles dejando el claro atrás. –Itachi!... El nombrado genio de los Uchiha… Me temes acaso?- Se burlo lanzando kunais en todas direcciones.
-Kisama…- Murmuro tomando el pequeño cuerpo de su hijo en brazos y saltando evitando los kunais. –Madara… Deja de ser tan impulsivo- Grito retrocediendo hasta volver la claro.
-Atácame!... Estoy esperando por ti…- Dijo entre risas y regreso sobre sus pasos. –No seas cobarde… Hinata no se enamoro de ti por tu cobardía!- Dijo encontrándose en la espalda del pelinegro.
-No… No la menciones- Dijo entre dientes girándose justo cuando el mayor pensaba clavarle un kunai.
Itachi lo detuvo con bastante facilidad, el mangekyo sharingan estaba activado en sus ojos; su mirada reflejaba una furia contenía, tomo el cuello de Madara y empezando a ahogarlo obligándolo a soltar el kunai.
-Kisama…- Gruño dejándolo caer, empezó a hacer unos sellos y una gran fortaleza empezó a salir del suelo, Itachi y Madara estaban en el medio de aquello que parecía unas ruinas, un palacio en ruinas. Suspiro y separo sus manos, con aquello había logrado alejar a Souta del peligro.
-Hasta que te pones serio- Dijo tosiendo un poco para ponerse de pie, la verdad es que un poco mas y le abría roto el cuello. –Que te detuvo?- Interrogo todavía rozando su cuello.
-No es tu problema…- Murmuro al tiempo que su cuerpo se dispersaba convirtiéndose en cuervos, cientos de cuervos que empezaron a volar en todas direcciones.
"Esto se pondrá muy interesante" Pensó sonriendo al tiempo que realizaba unos cuantos sellos para lanzar bolas de fuego a diestra y siniestra.
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Caminaba distraídamente por los pasillos de la gran mansión, todavía se sentía algo deprimida por la partida de su padre, no podía creer que todos estaban dispuestos a morir. Ella… Ella nunca sintió eso, ella no tenía lo necesario para ser una kunoichi.
-Kuso…- Murmuro sintiendo como las lagrimas volvían a rodar por sus mejillas. –Onee-san…- Dijo saltando hacia la entrada principal de la mansión para ver en lo que su Villa se había convertido… Un montón de escombros.
Sintió frustración por no poder hacer nada mas, ella era una chounin pero su padre le pidió permanecer en la mansión… Debía obedecer pero, no deseaba estar ahí para cuando empezaran a recoger a todos esos muertos, sus amigos, su padre y posiblemente su hermana.
-Onee-san…- Repitió viendo como en la entrada del bosque se dibujaba una silueta bastante lastimada, salto sorprendida lo más rápido que pudo, mientras se acercaba notaba lo mal herida que se encontraba y para su terror tenía mucha sangre cubriendo el kimono con el cual se la habían llevado.
-Hanabi…- Murmuro dejándose caer en uno de los arboles más cercanos. –Que bueno…- Dijo suspirando mientras sentía como todo su cuerpo empezaba a sentirme más cansado de lo que esperaba.
-Onee-san… Que te paso?- Dijo alarmada la castaña agachándose hasta quedar a la altura de Hinata, con horror noto que estaba mas pálida de lo normal y estaba perdiendo demasiada sangre. –Vamos a la mansión…- Dijo tomando el brazo de su hermana pasándolo por su cuello para ayudarla a ponerla de pie.
-Hanabi…- Dijo empezando a saltar con gran dificultad; no pudo continuar porque sintió una fuerte presión al nivel de su vientre, no podía distinguir de que se trataba pero realmente empezaba a preocuparse. –Hanabi…- Volvió a llamar captando la atención de su hermana menor.
-Onee-san… Ya casi llegamos- Dijo con dificultad, no iba a admitir que realmente le estaba costando mover a su hermana mayor con casi 5 kilos de más debido a su embarazo. –Vamos, tu habitación esta vacía- Agrego entrando con gran sigilo en la mansión, realmente con todas las complicaciones que tenían era bastante difícil moverse sin ser interrogada.
-Arigatou…- Dijo sintiendo nuevamente la presión en su vientre y sintió un leve mareo. –Souta… Itachi…- Murmuro casi cayendo inconsciente.
-Hinata!- Grito la castaña notando apenas que la entrepierna de su hermana estaba empezando a mancharse de carmesí. –Alguien… Ayúdeme!- Grito llegando hasta la entrada de la habitación, no quería dejarla sola pero tenía que buscar ayuda.
"Itachi…" Pensó llevando sus manos a su vientre, sintió la punzada nuevamente y con gran pesar recordó como había logrado salir de aquella cueva.
Flash Back.
Estaba ya sin fuerzas, la herida en su costado sangraba lentamente, una muerte bastante dolorosa, el holograma había dejado de funcionar el instante en el que Umiko había caído al vacio entregándose a la muerte desinteresadamente, no podía continuar con aquello.
"Souta… Itachi… Todos…" Pensaba con dolor, la punzada en su pecho se hacía cada vez más difícil de soportar, el dolor de todos, la muerte de todos sus compañeros. –Porque?...- Murmuro alzando sus perlados ojos para verse rodeada de aquella oscuridad que le dolía.
Intento nuevamente soltarse de aquellas cuerdas que la ataban pero nuevamente volvió a perder contra ellas, sus muñecas estaban rotas y rasguñadas por sus múltiples intentos de huir.
-Hyuuga…- Escucho una voz masculina, le era conocida pero no recordaba de donde. –Me alegra verte con vida- Se burlo asustando a la ojiblanca. Sintió por unos segundos la cegues que le provocó ver la llama frente a ella.
-Quien.. Quien eres?- Dijo nerviosa intentando alejarse más por instinto que por raciocinio. –Que buscas?- Dijo frustrada.
-Nada especial…- Dijo la planta dejándose ver, sorprendiendo a la ojiblanca que cayó al suelo al momento que la planta corto las cuerdas que la ataban. –Madara… Esta loco…- Murmuro la parte negra notablemente molesta.
-Porque?... Porque me liberas?- Dijo incrédula la ojiblanca sintió dolor en sus muñecas, en su herida del costado y ahora en su espalda por como cayo.
-Nada especial… Solo que me canse de ayudar a ese loco- Dijo cruzándose de brazos la planta. –Te libere… Ahora ve como te arreglas el salir de aquí…- Dijo sonriendo sádicamente y desapareciendo de la misma forma como había llegado.
-Nani?!- Dijo sin comprender, pero a los pocos minutos noto que el lugar empezaba a llenarse de llamas, la planta había ido a aquel lugar a destruirlo, pero porque?... Porque salvarle la vida a una mujer que casi nunca había tratado.
Fin del Flash Back.
"Que tendrá planeado hacer?..." Pensó abriendo pesadamente sus ojos al sentir pasos hacia su habitación, realmente había tardado algo de tiempo y aquellos dolores empezaban a perturbarla demasiado, y más porque podía sentir un liquido cálido empezar a acumularse bajo su trasero. –Hanabi…- Dijo intentando tranquilizarse.
-Hinata-chan!- Dijo sorprendida la pelirrosa llegando a toda prisa con la castaña. –Es cierto… Volviste- Dijo agachándose para ver en el mal estado que se encontraba la ojiblanca.
-Sakura…- Murmuro sintiendo dolor en la parte baja de su vientre. –Mi hijo…- Dijo con dificultad acostándose.
-Por Kami- Dijo sorprendida la pelirrosa al ver toda la sangre que estaba perdiendo. –Hanabi-chan búscame toallas, agua caliente y todas las vendas que puedas…- Dijo alterada empezando a mover a la ojiblanca que apenas y podía soportar todo aquello.
-Itachi…- Murmuro antes de sentir como sus fuerzas la abandonaban y caía en la inconsciencia.
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Su ilusión no duro más tiempo, había agotado gran cantidad de su chakra y de su oponente, solo debía matarlo en un enfrentamiento de taijutsu eso era todo lo que necesitaba, su razonamiento le daría ventaja, pero había algo que le estaba molestando, algo que no lograba entender todavía.
Se volvió visible detrás de Madara, se veía bastante agotado, respiraba agitadamente al igual que él pero parecía más desesperado de lo normal, suspiro y tomando un kunai camino lo más sigilosamente que podía hacia su oponente.
-Que te detiene?- Interrogo el mayor sorprendiendo a Itachi que se congelo al momento, Madara suspiro y se alejo algunos pasos. –Crees que él te dejara quedarte con ella?-
-Nani?!- Dijo algo incrédulo sin entender que era lo que decía. –Que él?-
-Hiashi…- Murmuro sacando un kunai y girándose para quedar frente al menor que lo miraba con curiosidad. –Hará lo mismo que hizo su otosan… Los Hyuuga no quieren tener descendientes con los Uchiha…-
-Que dices?- Se sorprendió el pelinegro bajando un poco su kunai imitando al mayor que suspiro y subió su rostro para poder observar las grises nubes que seguían mojando toda aquella devastación, como queriendo borrar todas aquellas muertes, lavando cada rincón de la Villa.
-Hace muchos años…- Empezó sintiendo una suave brisa acariciar su rostro. –Habría dejado mi venganza… Hasta mi inmortalidad por una mujer…-
-Quien?- Interrogo mirando al mayor con cierto recelo. –Una mujer que pudo hacer que tu dejaras de ser tan cobarde?- Dijo en tono de burla.
-Mitzuko Hyuuga… La okasan de Hinata…- Empezó mirando con nostalgia al pelinegro que estaba frente a él. –Decidí volver a la Villa hace algunos años, hace casi 30 años y la conocí, ella no sabía que era un Uchiha, se lo oculte por bastante tiempo-
-Mitzuko?... Como… Como logro coincidir con alguien como tú?- Pregunto sintiendo una ligera molestia en su interior.
-Los Hyuuga, tenían sus normas demo… A pesar de ser del souke, no tenía muchas habilidades, era más delicada que cualquier cosa…- Dijo sonriendo ligeramente. –Nos conocimos en los bosques que rodean la Villa, y poco a poco fuimos gustando el uno del otro, más que todo porque ella solía fastidiarme bastante, siempre se disculpaba por todo-
-Igual a Hinata- Murmuro el menor viendo como el mayor suspiraba y dejaba caer el kunai sin importarle ya la pelea, su mente estaba divagando en aquellos días, hablaba mas para el que para su oyente.
-Luego de algunos meses, más de lo que esperaba quedarme cerca de la Villa me dijo que me amaba y yo le correspondía, pensamos que al ser ella del souke podía irse tranquilamente…- Apretó sus puños recordando algo malo. –Demo… Algunas semanas después de aquello me confesó que el mismo día en el que me declaro su amor, la comprometieron con el heredero del su clan, que ella seria la esposa perfecta para ese chico malcriado-
-Hiashi…- Dijo Itachi recordando los días en que le negaron la unión de aquellos dos clanes, su parecido con Madara era bastante y posiblemente Hiashi conoció luego al hombre del que estaba enamorada la madre de Hinata. –Te conoció cierto?- Pregunto mientras el otro sacaba un kunai y asentía ligeramente.
-Hiashi siempre ha sabido que hacer para conseguir lo mejor, ella era la mejor…- Suspiro y sintió como la lluvia empezaba a caer con un poco mas de fuerza. –Y luego de que ella intento escapar para poder estar conmigo la confinaron en la mansión… Fin de la historia…- Dijo cortándose un poco con el kunai de lo fuerte que lo apretaba.
-Confinada?...- Repitió incrédulo pero poniéndose en guardia, aquella acción no podía ser buena. –Hiashi no hará eso con Hinata… Ella es la heredera-
-El puede hacer lo que desee, es el líder- Grito y corrió hacia el pelinegro para poder acabar con aquella batalla. –Morirás aquí… Como debí hacer desde un principio, junto con nuestro clan…-
-Madara!- Se exalto saltando para esquivar los ataques de aquel hombre, parecía estar lleno de una rabia almacenada y el no seria su válvula de escape.
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No podía aguantar más aquello, le dolía ver como con cada minuto que pasaba parecía que el chico moría un poco más, sentía como sus ojos se llenaban de lagrimas viendo en el estado en el que había quedado su Villa, y no pudo hacer mucho, aquella era la razón de su frustración; se giro e intento reunir fuerzas para calmarlo.
-Naruto…- Llamo la rubia con dificultad, el rubio no hizo caso y con las manos ya prácticamente destrozadas por estar moviendo escombros desde hacia algunas horas. –Naruto…-
-Urusei!- Gruño el rubio asustando a la rubia. –Ella está viva- Dijo intentando creerse a sí mismo, no podía admitir que luego de tanto rato ya estaba empezando a perder la esperanza.
-Debemos irnos- Dijo con serenidad tomando el brazo del rubio, pero este se libero con brusquedad. –Naruto…- Dijo suspirando.
-Iie…- Dijo sentándose por fin frente a uno de los edificios que se habían derrumbado, sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas pero no podía permitir que la Hokage lo viera de aquella forma. –Ella… Ella…-
-Ella lucho por lo que tú defendías- Dijo con tristeza la Hokage sentándose junto al rubio, suspiro y sintió por primera vez en largo rato la lluvia mojar su rostro, su cuerpo estaba totalmente empapado y ya no sentía el frio del viento. –Ella no querría verte derrotado- Agrego notando que las lagrimas del rubio se mezclaban con las gotas de lluvia, ocultando su dolor interno.
-Naruto!- Grito detrás de ellos el castaño, venia bastante agitado y su cuerpo estaba cubierto de tierra y lo que parecía ser ceniza con sangre, pero bajo la lluvia todas las manchas se mezclaban una con otra. –Hokage-sama…- Dijo llegando hasta ellos.
-Neji-kun…- Murmuro la rubia poniéndose de pie, camino con dificultad, sin inmutarse porque el rubio se quedara sentado donde se encontraba. –Que ha pasado?-
-Logramos librarnos de Hidan y de Kisame, demo al parecer el Akatsuki murió junto con su asesino…- Dijo recordando a la pelinegra llorando sobre el cuerpo inerte de un hombre bastante pálido de por sí y sus cabellos de un ligero tono azul.
-Neji- Llamo el rubio con seguridad. –Todavía puedes usar tu byakugan?- Pregunto poniéndose de pie desconcertando al castaño, pero haciendo que la rubia sonriera ligeramente.
-Eso creo… Porque?- Dijo algo receloso pero el rubio camino hacia el con una seriedad muy impropia de él.
-Necesito que veas, si logras encontrar algún cuerpo entre todo esto- Dijo tragando con fuerza, el castaño asintió y en silencio activo su byakugan, movió su cabeza en varias direcciones, pero parecía no ver nada con vida en todo lo que el rubio le había indicado.
-Iie… No encuentro rastros de chakra por todo esto- Dijo aun sin desactivar su byakugan. –Demo… Podría revisar en otras áreas- Dijo con incomodidad mientras el rubio asentía con tristeza.
-Naruto…- Hablo en tono maternal la rubia acercándose nuevamente a él. –Debes aceptarlo… Se fue…- Murmuro acariciando el cabello del chico, que tembló ante aquel contacto y dejo escapar un gruñido de frustración, empezando a llorar nuevamente.
-Veo algo…- Dijo sereno el castaño rompiendo el momento de los dos rubios. –Demo es algo bastante grande, no parece tener mucha energía… tal vez está a punto de morir- Agrego sintiendo como a su lado saltaba el rubio y corría hacia el lugar que él había indicado.
"Naruto…" Pensó con tristeza Tsunade, viéndose a sí misma en aquellas acciones frenéticas intentando confiar que todavía vivían, su hermano su amor y su amigo de toda la vida, sin ningún resultado positivo.
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Sentía todo su cuerpo pesado y adormilado, sentía dolor a los lados de su cuerpo, sus muñecas ardían, pero la presión en su vientre había cedido, se sintió aliviada de cierta forma y empezó a abrir sus ojos con alguna dificultad.
"Que… Que habrá pasado" Pensó perdiendo la visibilidad debido a toda la luz que tenía cerca, había estado sumergida demasiado tiempo en oscuridad, una oscuridad desesperante y asfixiante.
-Onee-san…- Murmuro la castaña con lágrimas en los ojos, se agacho para abrazar a Hinata que sintió dolor y soltó un quejido captando la atención de la otra. –Gomenasai…- Dijo avergonzada.
-Que… Que ha pasado?- Dijo apenas audible, mirando con nerviosismo las lagrimas que derramaba su hermana.
-Tu hija… Tu hija…- Empezó intentando controlarse, Hinata abrió sus ojos entendiendo porque el repentino alivio de su vientre, ya no lo tenía, se asusto y se incorporo como pudo.
-Aquí esta…- Dijo la pelirrosa sonriendo. –Acuéstate otra vez onegai… Casi mueres por toda la sangre que perdiste…-
-Ella… Ella está bien?- Dijo viendo como una bebe de piel nívea y cabello negro violáceo dormía entre los brazos de la pelirrosa, la cual asintió.
-Es como tu…- Murmuro la castaña, tomando a la bebe en brazos, la acerco con suavidad hasta el pecho de la ojiblanca y la apoyo allí. –Es un amor, demo creo que necesita estar contigo…- Dijo terminando de acostar a la niña sobre el pecho de Hinata, esta con lágrimas en los ojos asintió y abrazo a su nuevo pequeño tesoro.
-Souta…- Murmuro de golpe, cuando ya la pelirrosa había abandonado la habitación, Hanabi estaba terminando de limpiar la habitación para que ambas, la madre y la hija pudieran descansar tranquilas. –Hanabi… Souta e Itachi… Donde están?!- Dijo llamando la atención de la menor.
-No lo sé… Se fueron hace mucho rato…- Dijo deteniéndose de su labor y subiendo su mirada. –Bastantes horas para ser exacta…-
"Itachi… Souta" Pensó sintió un dolor en el pecho, se acostó nuevamente clavando su mirada en el grisáceo techo de su habitación, no podía moverse tan rápido como en sus perfectas condiciones pero, debía intentarlo. –Hanabi… Tengo algo de hambre…- Dijo al tiempo que la castaña asintió sonriendo y salió de la habitación.
La ojiblanca se sentó a un lado del futón todavía con la bebe en brazos, sintió algo de dolor al pensar en lo siguiente que haría. Suspiro y la acostó totalmente arropada en el medio del futón, como pudo se puso de pie y vestida con un kimono en tono lila se esfumo de aquel lugar.
"Debo estar cerca" Pensó apareciendo en una de las grandes áreas verdosas que rodeaban la Villa, camino con dificultad apoyándose en algunos árboles por algunos metros. –Donde estarán- Murmuro intentando recordar las imágenes que había visto con la extraña técnica que uso Madara para torturarla.
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La lluvia aumentaba a cada minuto que pasaba, la batalla no podía prolongarse más estaban la limite, solos en medio de sus inseguridades, queriendo probar quien era el mejor, solo uno de ellos saldría vivo de aquella batalla.
Sus kunais chocaron una vez más creando algunas chispas, se separaron casi sin aire, era todo o nada, la última ronda, lo mejor que podían hacer era llevarse a su oponente al infierno con ellos; ese era el pensamiento en la mente de cada Uchiha.
-No esperaba menos de ti- Dijo a modo de burla Madara escupiendo sangre y rasgándose aun más su camisa para detener el corte que aun no dejaba de sangrar en uno de sus brazos. –Creo que es momento de acabar con esto…- Dijo.
-Estoy de acuerdo- Dijo sintiendo como su edificación empezaba a temblar, miro al mayor que sonrió y desapareció. Itachi gruño pero también dejo aquel lugar tan inestable, las ruinas se estaban desmoronando, probando así que ya el chakra de Itachi estaba prácticamente extinto.
Saltaron nuevamente hasta el claro que parecía ahora una zona desértica bañada en las lagrimas que derramaba el cielo, para ellos, para Itachi, las lagrimas que derramaría la dulce ojiblanca al enterarse de su muerte, para Madara el lamento de la mujer que realmente lo amo y que se frustraba por ver como el acababa con la felicidad de su querida hija.
Con el poco chakra que les quedaba desactivaron sus respectivos sharingan y crearon espadas de pura energía, una técnica que muy pocos ninjas nivel anbu podían lograr sin caer desmayados.
-Vamos ahora- Dijo Itachi saltando para hacer chocar sus espadas; sintió como una de sus piernas recibía un leve roce de la espada de su contrincante, como era de energía quemaba y cortaba al mismo tiempo. –Kuso…-
-Estas más lento Itachi-kun…- Se burlo el mayor alzando su espada, la lanzo con toda su fuerza hacia Itachi que la contuvo con gran dificultad.
"Es más difícil de lo que pensé… Me gaste demasiado en la muralla…" Pensaba defendiendo de los ataques que le lanzaba Madara, salto y quedo a espaldas del mayor rasgando uno de sus costados haciéndolo sangrar aun mas, este cayó sobre sus rodillas y haciendo unos sellos desapareció. –Kuso…- Maldijo Itachi al no terminar con aquella lucha en se mismo instante.
Cayo sobre sus rodillas intentando calmar su respiración, hizo a un lado su espada y sintió como su cuerpo estaba empezando a decaer con rapidez, aquel momento de descanso más que para recuperarse le estaba debilitando.
-Itachi…- Sonó una voz femenina muy cerca de él, subió su mirada y para su sorpresa se encontró con una ojiblanca más pálida de lo normal y el 40 de su cuerpo cubierto de vendas. –Que alegría…- Dijo mientras dejaba caer algunas lágrimas y sonreía caminando con dificultad hacia él.
-Hina… Hinata- Dijo sin poder creer lo que sus ojos veían, como pudo se puso de pie y prácticamente corrió hacia la chica que le sonrió tiernamente al tenerlo a unos cuantos pasos. –Como…-
-Larga historia…- Corto acariciando la mejilla del pelinegro. –Tenia mucho miedo por ti…- Agrego bajando su rostro.
-Souta…- Murmuro el chico tomando las manos de la mujer. –El… El está en algún lugar del bosque…-
-Hai… Lo mande a la mansión, estaba cerca de aquí…- Agrego con cierto tono de preocupación. –Souta… Estaba muy asustado- Concluyo mirando inquisitivamente al pelinegro que se puso algo nervioso.
-Gomen…- Se disculpo abrazando a la chica mientras esta solo suspiraba aliviada. Itachi se sentía tan sorprendido que no noto que por detrás se levantaba una gran cantidad de sombras y que de entre todas ellas relucía una espada color rojo con energía rodeándola, la espada de Madara, dispuesta a atravesar al pelinegro.
"Itachi" Pensó la ojiblanca viendo con terror aquella escena, girándose sobre si misma logro colocarse en el lugar del pelinegro para ser ella la que recibiera la herida. Todo paso muy rápido.
"Hinata…" Fue lo único que pudo pensar Itachi al sentir como su estomago era rozado ligeramente por aquella espada; en sus brazos cayo el cuerpo inerte de la ojiblanca, su kimono color lila empezó a mancharse de carmesí a una velocidad impresionante y sus cabellos ahora estaban mojados en una mezcla de lluvia y sangre, su cuerpo, su frágil cuerpo fue apartado con mucha brusquedad.
-Kisama…- Gruño Madara dejando caer el cuerpo de la ojiblanca a unos pasos de ellos, su espada había quedado unido al cuerpo de la chica y con aquello logro separarla de los brazos de Itachi para poder apartarla. –Logro salvarte…- Murmuro viendo al menor estático en su lugar.
"Hinata…" Se repetía mentalmente la imagen de la sonrisa que tenia la chica antes de cerrar los ojos era demasiado devastadora, mientras de su nariz y su boca brotaban algunos hilos de sangre sonreía, estaba contenta, porque?... Porque lo había salvado.
-Morirás…- Decreto el mayor aburrido del letargo del otro. Itachi giro su rostro hacia el lugar donde la ojiblanca se encontraba acostada, su sangre empezaba a manchar la tierra húmeda, su kimono estaba destrozado y su cuerpo tomaba rápidamente una palidez impresionante.
-Bastardo!- Gruño el pelinegro desapareciendo con una velocidad impresionante, parecía que de golpe había recuperado toda su energía y así como desapareció apareció, atravesando al mayor con su propia espada. –Kisama… Mereces la muerte- Dijo fuera de sí sacando la espada y volviéndola a clavar en el cuerpo del mayor que empezaba de escupir sangre.
-Ita…- No pudo continuar, un tercer ataque atravesó su pecho; Cayó de rodillas al suelo al tiempo que el menor dejaba caer la espada roja delante de él. –Nani…-
-Si deseas dejar de sufrir… Acaba contigo tu mismo…- Dijo serio dándole una mirada llena de odio, sus movimientos se habían vuelto más pesados y el ligero corte en su estomago se había abierto un poco, pero a Itachi poco le importaba.
Camino con dificultad hasta llegar junto al cuerpo de la ojiblanca, no respiraba, su rostro se había tornado marmoleo y su sangre salía un poco más espesa, sintió como toda su vida acababa de perder nuevamente el sentido y sin nada más que hacer tomo el cuerpo de aquella mujer entre sus brazos y respiro por última vez aquel aroma tan característico de ella.
-Hinata…- Murmuro justo antes de tomar su propia espada y profundizar aquel corte que había recibido y que pudo ser mortal de no ser por aquella delicada mujer. –Siempre estaremos juntos…- Murmuro mientras la sangre empezaba a brotar de su boca.
-Itachi!- Grito Sasuke saliendo de su escondite. –Hinata!- Dijo indignado al ver aquella escena, apretó sus puños y vio como la planta se acercaba a su antiguo jefe.
-Lo que son las ambiciones…- Dijo la planta viendo al hombre retorcerse de dolor. –No eres capaz de quitarte la vida… Itachi era mejor que tu…-
-Urusei…- Dijo con dificultad el pelinegro intentando moverse. –El solo es un cobarde… Morir por ella…-
-Mitzuko… Estaría feliz… tal vez esperaba eso de ti…- Dijo agachándose para poner delante de el la foto algo quemada de aquella mujer tan hermosa. –Por algo se suicido luego de que supo que volviste…-
-Mitzuko…- Murmuro tomando la foto como pudo. –Ella… Ella murió dando a luz…-
-Iie… Eso se dijo… Hiashi lo dijo… Demo ella se suicido al ver que no ibas por ella, Estuvo esperándote mucho tiempo…- Dijo apretando ligeramente sus puños. –Nosotros hemos vivido mucho más que tu Madara… Gracias a nosotros la conociste y te hiciste prácticamente inmortal…-
-Nani?!...- Dijo sorprendiéndose pero la planta dejo caer en su garganta una larga aguja, envenenada, dejándolo mudo al instante.
-Supongo que se acabo la diversión por un largo tiempo….- Se lamento el lado negro dejando a un Uchiha desconcertado. –El término de inmortalidad lo inventamos nosotros… Demo por unos cuantos siglos no nos importara estar descansando… Estos 150 años han sido agotadores… Sobre todo por tu clan…-
El pelinegro murió con la imagen de una planta burlándose de él y el retrato de la única mujer que amo en brazos, Zetsu desapareció del bosque… Realmente no le importaba nadie de esa época, por algo fue un experimento fallido de las primeras generaciones de los Hyuuga, los conocía muy bien.
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No vayan a matarme! Todo tiene su explicación, cierto cierto es un final un poco diferente al que esperaban pero recuerden que este es el PENULTIMO CAPITULO, no vayan a dejar de leer el ultimo solo por lo que puse aquí! Falta uno no lo dejen y bueno mi mención a las chicas que me escriben.
Mari-Adri-chan Uchiha Hyuga
azura-saki14
luz estrella
Bueno chicas, espero lean el capítulo final! Ya casi cierro esta linda historia que me llevo a descubrir mi eterno amor por los Uchiha! Me encantan! Debo decir que Itachi es el mejor y bueno nos leeremos en el próximo y ultimo capitulo! Las espero! Matta ne!
