Sugoi!! Llego el tan esperado final! Chicas espero no decepcionarlas y pues perdónenme! Naruto es de Masashi al igual que mi querido Itachi-kun!!

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Cap. XXI. Una Vida Después de la Muerte.

Los cerezos estaban en flor, el sol iluminaba todo, dándole alegría y esperanza a todos los habitantes de la Villa, habían pasado ya dos años desde la destrucción de Akatsuki, pero para unos cuantos ninjas aquel suceso, los había marcado, era algo que aun con el tiempo siempre les dolería, siempre los lastimaría, unos mas que otros.

-Onee-chan…- Dijo difícilmente una pelinegra, tenía el cabello por la cintura, aunque era algo relativamente fácil para una niña de casi dos años. –Onee-chan…-

-Kotomi… Quédate tranquila- Regaño una castaña soltando un bufido y un niño de aproximadamente 7 años se empezó a reír con fuerza. –Souta! Qué te parece tan gracioso?-

-Gomen…- Se disculpo el niño mirando de reojo a la pequeña niña que la castaña llevaba en brazos. –No sé porque todos los años hacemos esto…-

-Urusei… Deberías estarte tranquilo…- Regaño la castaña mientras el pequeño se cruzaba de brazos y volviendo a su gesto serio siguió en silencio a la castaña. –Kotomi…-

-Onee-chan…- Murmuro escondiendo su pequeño rostro en el cuello de la chica, lo abrazo con toda la fuerza que su pequeño cuerpo le permitía.

-Solo estaremos un ratito… No te asustes si?- Pidió casi en un susurro mientras la pequeña asentía todavía con su cara escondida.

-Ohayo…- Sonó una voz femenina detrás de ellos. –Hanabi-chan… Souta-kun…- Dijo aumentando la velocidad de sus pasos.

-Akane-san… Ohayo…- Saludo la castaña inclinándose levemente. –Acaba de volver?-

-Hai…- Dijo sonriendo y notando la presencia de la pequeña que intentaba pasar desapercibida. –La pequeña Kotomi… Es una belleza… Esta mucho mas grande- Dijo tomando a la nena en brazos, esta en acto inmediato se sonrojo y bajo la mirada.

-Siempre diré que se parece demasiado a Hinata…- Agrego un pelinegro en tono neutral, traía a una pequeña en brazos, aunque a diferencia de la primera esta sonreía y le gustaba ser el centro de atención.

-Kotomi-neechan…- Dijo balbuceante haciendo que el pelinegro se acercara a la peliverde. –Kotomi…-

-Aya-nee… Neechan….- Dijo nerviosa la pelinegra haciendo que la sonrisa de su amiga se ampliara. –Oha.. Ohayo…- Saludo al fin todavía sonrojada.

-No te parece que es una lindura?...- Dijo alegre la peliverde mientras el pelinegro gruñía y dejaba a su propia hija en el suelo, esta de inmediato camino hacia su madre y empezó a jalar la falda del vestido. –Aya… Basta… Ya la bajo…- Dijo algo incomoda pero muy divertida al tiempo que bajaba a la otra nena.

-No puedo creer que ya hayan pasado dos años…- Murmuro algo nostálgica la castaña. –No parece tanto tiempo…-

-Con eso de ser la líder de tu clan… Supongo que te has mantenido bastante ocupada- Agrego la peliverde observando que las dos pequeñas hablaban, o bueno su hija hablaba y la otra escuchaba mientras que Souta solo las vigilaba de cerca. –Donde ibas?-

-Recuerda que día es hoy Akane…- Dijo algo incomodo el pelinegro haciendo que la castaña bajara su mirada. –Ibas al monumento de los caídos en combate cierto?- Dijo, la castaña no pudo más que asentir.

-Gomen…- Se disculpo la peliverde mientras la castaña negaba y sonreía.

-Es todo lo que puedo hacer no?...- Dijo girándose hacia los tres niños. –Era por el futuro de los pequeños…- Suspiro y camino hacia los tres pequeños, el pelinegro suspiro complacido y se giro para ignorar a las dos pequeñas, Kotomi corrió hacia los brazos de la castaña y la otra camino hacia sus padres. "No puedo creer que todavía me sienta sola… Luego de dos años… Kotomi… Souta…"

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-Naruto…- Dijo Tsunade suspirando. –Ni siquiera siendo Hokage!- Grito golpeando el escritorio.

-Obachan…- Dijo burlesco mientras la rubia casi lo golpeaba. –No me molestes tanto…-

-Naruto…- Agrego intentando calmarse mientras el chico se ponía de pie y miraba por el gran ventanal. –Realmente eres bueno como Hokage… Demo…-

-Hoy es el día no?...- Dijo repentinamente serio. –Todo el esfuerzo que pusimos en la reconstrucción de la Villa… Todo lo que trabajaste…-

-Iie…- Corto acercándose al rubio y tocando su hombro. –Ese fue tu labor, Konoha es lo que es ahora por todo lo que tú has sacrificado… Este es tu regalo…- Dijo sonriendo mientras el rubio solo asentía distraídamente.

-Sakura-chan también se esforzó bastante… Luego de curarte pudiste ser más útil, además que con ese disfraz de vieja que llevabas…- Se burlo recibiendo un coscorrón por parte de la rubia que estaba totalmente molesta.

-Naruto…- Murmuro apretando sus dientes y alejándose del ventanal. –Deberías cuidar tus palabras…- Agrego dejándose caer en el asiento, el silencio reino por unos cuantos minutos, el rubio seguía observando a los habitantes de su Villa, todos parecían estar superando aquel desastre a su ritmo, todos habían perdido a alguien importante.

"Supongo que hay heridas que nunca sanaran…" Pensó el rubio suspirando y caminando hacia su silla, vio que la rubia también tenía su mente en otro lado, suponía que junto a sus seres queridos, los hombres que no había podido proteger, por los cuales todavía sentía culpa, aunque nunca la tuvo.

-Como has estado?- Murmuro Tsunade sin mirar al rubio. –Pensar que todavía no te recuperabas de la muerte de Jiraiya…-

-Ero-sennin…- Dijo sonriendo nostálgicamente. –La verdad ese es un dolor que tendré siempre… Era lo más cercano a un otosan que tuve… Mi sensei…-

-Quien pensaría que a Jiraiya lo considerarían casi un otosan…- Se burlo la rubia mientras Naruto se apoyaba en su gran escritorio. –No eres tan diferente a Minato…-

-Hai… Ya me lo has dicho muchas veces…- Se quejo el rubio mientras la mujer sonreía.

-No corras onegai!- Se escucho desde el otro lado de la puerta, luego un pequeño golpe y unos quejidos que iban en aumento, Naruto se puso de pie de golpe y camino hacia la puerta.

-Minato!- Dijo sorprendido mientras un pequeño idéntico a él lloraba sentado en el piso. –Que sucedió?-

-Gomen…- Dijo la castaña tomando al pequeño en brazos. –Quiso correr… Tenía mucho rato llamándote…- Dijo moviéndose lentamente para calmar al nene, el rubio sonrío tiernamente y beso en la frente a la mujer.

-Umiko… Nunca cambiaras…- Murmuro mientras la chica sonreía y entraba a la oficina.

-Obachan…- Balbuceo el pequeño haciendo que la rubia se enojara de golpe. –Obachan…- Repitió intentando bajarse de los brazos de su madre.

-Minato…- Regaño la castaña, pero el pequeño empezó a moverse constantemente entre los brazos de su madre que tuvo que bajarlo para que intentara caminar otra vez. –Cuidado…- Murmuro soltándolo y colocando sus manos en el pecho.

-Umiko no te preocupes tanto… Es hijo de Naruto… No le pasara tanto si se cae… Naruto es un cabeza dura desde siempre- Dijo la rubia haciendo reír a la castaña y recibiendo un gruñido por parte del rubio.

-Te sientes mejor?- Interrogo el rubio separando un poco a la castaña de la rubia mientras esta jugaba con el pequeño niño. –No debiste venir hasta acá…-

-Iie… Estoy mejor- Dijo sonriendo. –Además si va a ser como Minato, mejor te cuidas tu- Se burlo sacándole la lengua, con su barriga de tres meses de embarazo no le era nada fácil cargar a un chiquillo tan inquieto como era Minato.

-Que graciosa…- Dijo el rubio cruzándose de brazos, la castaña se empino un poco y le dio un ligero beso en los labios para luego girarse e ir hacia su pequeño hijo, su cabello ahora estaba más largo, lo arrastraba y aunque Naruto se había cansado de decirle que lo recogiera un poco ella se negaba y solo sonreía.

-Naruto…- Dijo suavemente desde el escritorio trayendo al rubio a la realidad, su pequeño hijo estaba saltando en su silla, estaba muy feliz, el pequeño tenía los ojos del color azul de su madre y el cabello tan rubio como él.

-Supongo que ese día tuve mucha suerte…- Murmuro recordando lo que había sucedido hace dos años.

Flash Back.

-Donde está Neji?- Grito desesperado Naruto deteniéndose donde el castaño se había detenido. –Veo solo más escombros…-

-Urusei…- Grito molesto el castaño, este empezó a mover algunas piedras y para sorpresa del rubio un agonizante dragón estaba siendo aplastado por grandes piedras.

-Naruto…- Gruño el dragón girándose hacia el rubio. –Umiko… Umiko está prácticamente muerta…-

-Iie…- Grito el rubio y corrió hacia el dragón. –Ella está viva… Vivirá…- Dijo viendo el cuerpo totalmente cortado y sangrante de la castaña, estaba totalmente pálida y su rostro estaba sin gesto.

-Necesito fuerza para volver con los míos…- Dijo el dragón, el rubio asintió y pensando lo más rápido que pudo invoco a su gran sapo.

-Gamabunta… Ayúdalo…- Ordeno el rubio mientras tomaba a la castaña en brazos. –Debo llevarla donde el anciano…- Dijo y el sapo asintió y lo invoco hasta la montaña de los sapos.

Fin del Flash Back.

"Definitivamente Jiraiya-sensei me dejo muchas cosas importantes…" Pensó caminando hacia el pequeño con una gran sonrisa en su rostro.

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La casa estaba totalmente en silencio, el aroma de los cerezos en flor estaba en todo el aire, la primera era la mejor temporada del año, un gran árbol de cerezos blancos se erguía en medio de aquel gran jardín, toda aquella zona era bastante silenciosa, una que otra risa pero solo unos segundos, el viento se lo llevaba.

Una suave brisa agito el móvil que descansaba colgado en aquel amplio tejado, la casa era antigua, como una mansión, grandes pasillos de madera, las habitaciones con sus futones, todo muy antiguo, pero era realmente cómodo y relajante todo aquel ambiente.

-Estas mejor?...- Sonó suavemente una grave voz sobresaltando a la chica que estaba extraviada en aquel embelesador paisaje.

-Hai… Descanse un poco…- Murmuro girándose hacia el hombre, tenía en brazos un bebe. –Donde lo dejaste?- Pregunto notando que el hombre estaba libre.

-En la cuna…- Dijo tomando al bebe en sus brazos y meciéndolo ligeramente. –Tú también enfermaste…-

-Itachi… Onegai…- Suplico haciendo que el pelinegro suspirara. –Necesito el ambiente, al igual que Natsuko…- Murmuro acariciando a la bebe.

-Tetsuya si es fuerte…- Dijo el pelinegro haciendo que la ojiblanca sonriera sonrojándose. –No sabes lo difícil que es tener que cuidarlo, cuidarte, cuidarlos y cuidarla- Dijo refiriéndose a Tetsuya, Hinata, Souta y Kotomi y Natsuko en ese orden respectivamente, suspiro y siguió a la mujer hasta el interior de la sala.

-Es tan silencioso sin ellos dos verdad?- Reflexiono la ojiblanca caminando todavía un poco más.

-Donde vas?- Dijo algo irritado reconociendo el camino que había tomado. –Deberías estar acostada cuidando de Natsuko y que las dos se recuperen rápido…-

-Tetsuya no ha estado conmigo en varios días… Lo extraño- Dijo algo nostálgica abriendo la puerta que daba a la habitación de los gemelos. –Mi bebe…- Murmuro casi corriendo hacia la cuna de su segundo hijo.

-No se iba a ir a ningún lado…- Dijo irritado viendo como la mujer cargaba en brazos al pequeño y este se despertaba lentamente. –No sabes lo mucho que me costó dormirlo…- Se quejo mientras oía la risa de la ojiblanca.

-Tetsu…- Dijo mientras el bebe se estiraba entre sus brazos. –Hanabi no ha vuelto?- Interrogo girándose hacia su esposo.

-Iie… Debió encontrarse con Sasuke probablemente…- Dijo suspirando saliendo de la habitación, ahora fue Hinata la que siguió al chico. –Vino unos minutos después de que ella se fue…-

-Todavía le pesa la muerte de nuestro otosan…- Dijo deteniéndose en el pasillo que daba al jardín y ahí decidió sentarse. –Que bueno que llego la primavera…- Dijo alegremente.

-Quien pensaría que seguiríamos vivos dos años después…- Dijo el pelinegro sentándose junto a la chica que asintió viendo el cielo.

Flash Back.

Abrió pesadamente sus ojos, su cuerpo estaba totalmente adolorido, lo que solo significaba una cosa… Seguía vivo.

"Hinata…" Pensó abriendo de golpe sus ojos, encontrándose con los negros ojos de su hermano menor. –Sas..Sasu.. Sasuke…- Dijo entrecortadamente sintiendo frustración por su estado.

-Supongo que es un milagro que estés vivo- Dijo fríamente cruzándose de brazos. –Hinata…-

-Ella… Yo…- Interrumpió mientras su hermano menor solo gruñía en señal de molestia por su comportamiento.

-Ella también sobrevivió, aunque despertó hace algunos días…- Dijo caminando hacia la puerta. –Vendrá en unos minutos…-

-Hai…- Dijo con dificultad, iba a hablar pero su hermano menor respondió como leyendo lo que había pensado.

-Estaba al momento de la pelea… Por eso pude salvarlos a ambos… Han estado en coma casi seis meses…- Dijo saliendo de la habitación definitivamente.

"Hinata…" Pensó más tranquilo acostándose, estaba evidentemente en la mansión de los Hyuuga que ahora parecía un hospital.

-Itachi…- Murmuraron desde la puerta, el pelinegro se giro para ver a la ojiblanca, tenía el cabello por las caderas, y entre sus brazos traía un bebe. –Que bueno…- Completo con lagrimas en los ojos.

-Hinata…- Dijo por lo debajo viendo como la chica caminaba hacia él y dándole un beso en los labios coloco a la bebe en su regazo. –Ella es tu hija…-

-Mi… Mi hija?- Repitió sorprendido mientras la puerta volvía a abrirse y dejaba ver una silueta pequeña cerrándola. –Souta…-

-Se llamara Kotomi… Me gusta ese nombre- Dijo el niño autoritariamente haciendo un ligero puchero.

-Kotomi…- Murmuro el pelinegro mirando fijamente a la ojiblanca que todavía dejaba caer algunas lagrimas pero esta vez de alegría.

-Itachi…- Dijo nuevamente apoyándose en la cama para poder besar los labios del pelinegro, este con uno que otro dolor abrazo la cintura de la ojiblanca para prolongar el beso.

Fin del Flash Back.

-Itachi… Itachi…- Llamaba algo obstinada Hinata, movió el brazo del pelinegro captando por fin su atención y trayéndolo de golpe a la realidad. –Que estabas pensando?-

-Nani mo…- Dijo sereno bajando su mirada hacia la pequeña que dormía entre sus brazos. –No puedo creer que alguien más tenga el sharingan…-

-El sharingan era algo que obviamente iban a heredar- Dijo la ojiblanca. –Aunque al parecer Tetsuya heredara el Byakugan…-

-Entonces Natsuko tiene opción al sharingan y al Ryûgen…- Dijo sonriendo.

-Kotomi desarrollara el sharingan con mucha facilidad… me asusta pensar en eso…- Murmuro la ojiblanca, Itachi sonrío ligeramente y rodeo la pequeña cintura de Hinata para atraerla hacia sí.

-No tienes que preocuparte por nada…- Le susurro al oído sintiendo como Hinata se estremecía ante aquello y moviéndose un poco noto que se había sonrojado, haciéndolo reír.

-No es gracioso…- Se quejo la ojiblanca haciendo un puchero, el pelinegro bajo su rostro para poder besar a su mujer al tiempo que se empezaba a escuchar un escándalo en la puerta frente a su casa.

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-No sé porque todos los años tenemos que venir a ver a Ojii-san…- Se quejo el pequeño cruzándose de brazos.

-Porque es importante… Tanto para tu okasan como para mí… Además que el te quería- Dijo Hanabi mientras la pequeña estaba dormida en sus brazos.

-El es un héroe… No deberíamos sentirnos mal por esto… Sino orgullosos- Dijo el pequeño mientras sus ojos variaban de color.

-Deja de hacer eso- Se quejo la castaña mientras caminaban hacia la casa de su hermana mayor. –Ya iremos a tu casa… Cálmate…- Dijo algo inquieta.

-Hanabi-chan!- Escucho detrás de sí una aguda voz, seguida de una risa. –Matte…-

-Sakura-chan… Vas a visitar a Hinata?- Interrogo sintiendo como en sus brazos se movía un poco la pequeña pelinegra.

-Hai… Supongo ya debió haberle bajado la fiebre… Con lo obstinado que es Itachi-san…- Dijo cruzándose de brazos y sorprendiéndose al escuchar un ligero gruñido.

-Otosan solo cuida a okasan… Ella debe descansar- Dijo el pequeño haciendo reír a la castaña.

-Gomen…- Se disculpo algo aturdida la pelirrosa caminando junto a la castaña. –Kotomi-chan esta cada vez más bonita…-

-Hai… Se parecerá mucho a Hinata! Y por ende a nuestra okasan- Dijo algo orgullosa Hanabi. –Y…-

-Está bien…- Corto la pelirrosa azorada. –Debería estar llegando en estos momentos…- Dijo sonrojándose.

-Quien lo pensaría…- Murmuro algo burlesca la castaña.

Las dos mujeres siguieron riendo un largo rato. Souta por el contrario iba bastante incomodo, odiaba aquellas reuniones, su tía y sus amigas solían aturdirlo, solo podían hablar de otros shinobis, en su mayoría hombres.

-Minato!- Se escucho la preocupada voz de una mujer seguida de una risa bastante escandalosa. –Naruto!- Regaño la mujer.

-Mira… Hanabi-chan- Dijo el rubio señalando la dirección en que se encontraban las dos mujeres. –Vamos, igual íbamos a ver a Hina-chan…-

-Hai…- Dijo la castaña resignada consiguiendo por fin atrapar a su pequeño bebe. –Deberías tenerlo tu…- Murmuro viendo como el rubio sonreía nerviosamente.

-Naruto-san…- Dijo Hanabi inclinándose ligeramente, la pelirrosa solo sonrío y saludo con la mano a la pareja que se acercaba a ellas. –Umiko-chan…- Completo sonriendo mientras la mujer devolvía la sonrisa y ponía en brazos del rubio a su hijo travieso.

-Oe…- Se quejo el hokage pero ante la fría mirada de su esposa solo pudo gruñir por lo debajo mientras su pequeño hijo empezaba a brincar en sus brazos, haciéndose doblemente inquieto. –Yo no era así…- Murmuro.

-Escuche que Naruto-san dijo que iban donde mi Onee-san?- Pregunto Hanabi cambiando de posición a la pequeña que tenía en sus brazos.

-Hai- Dijo sonriente la castaña. –De donde vienen?- Interrogo al ver que también se encontraba ahí el hijo mayor de la ojiblanca.

-De donde mi ojii-san… Hanabi-oneesan siempre nos obliga a ir- Dijo algo molesto el pequeño recibiendo un pequeño empujón por parte de la aludida haciendo reír a los presentes.

-Souta-kun…- Grito alegre el pequeño rubio casi lanzándose de brazos de su padre.

-Oe… Quieto…- Dijo algo nervioso el rubio, intentando controlar a su pequeño sin hacerle daño. –Umiko…- Lloriqueo, mientras el pequeño también empezaba a llorar.

-Bebe… Iie…- Dijo suavemente la castaña girándose hasta el rubio y tomando de sus brazos al pequeño para tranquilizarlo. –Cálmate…- Susurro rozando su nariz con la mejilla del pequeño empezando a calmar su llanto.

-Porque a él sí y a mí no…- Se quejo el Hokage haciendo reír a las otras chicas, mientras Umiko lo miraba un tanto recelosa.

-Debes tranquilizarlo…- Dijo bajito mientras seguía meciendo al niño en sus brazos.

-Okasan…- Grito emocionado Souta al momento que se abrió la puerta de la mansión. –Okasan…- Volvió a decir abrazándose a la cintura de la ojiblanca.

-Que paso? Porque tanto escándalo?- Dijo fríamente el pelinegro detrás de la ojiblanca que sonreía ante el comportamiento de su hijo mayor.

-Nani mo…- Respondió Hanabi entregándole a la pequeña pelinegra que seguía aun algo dormida. –Naruto-san y Umiko-chan venían a visitarlos…-

-Y yo a ver como seguía Hinata y la pequeña Natsuko…- Completo la pelirrosa que sonriente se acerco a Hinata.

-Pasen entonces…- Dijo suavemente la ojiblanca mientras su esposo soltaba un gruñido bastante sonoro.

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Estaba sentado con su hija en brazos mientras Hanabi cuidaba e intentaba dormir a Tetsuya; tener al Hokage de visita sería un honor para cualquiera pero para el… Realmente no lo era, tarde se entero que su frágil esposa estuvo enamorada, perdidamente enamorada de ese rubio cabeza hueca.

"No piensan marcharse…" Pensó al ver como el rubio se ponía de pie, besaba en la frente a Umiko y caminaba hacia algún sitio, lo siguió con la mirada y noto que estaba caminando en dirección a la habitación donde se encontraba la pelirrosa revisando a Hinata.

-Vaya…- Sonó la voz de Umiko captando la atención del pelinegro. –Como hicieron para tener tantos hijos y tan rápido…- Completo sonriendo causando una incomodidad difícil de descifrar para el pelinegro mientras Hanabi solo se reía ruidosamente.

-Es una buena pregunta…- Dijo al fin la castaña recibiendo un gruñido por parte del aludido. –Itachi-san como fue eso?...- Interrogo burlesca causando que Umiko se sonrojara al pensar en el rubio inconscientemente.

-…- Solo atino a guardar silencio, estaba demasiado abochornado como para responder a eso.

-Me parece que ya estas mejor…- Sonó la voz de la pelirrosa entrando a la sala donde se encontraban todos reunidos. –Itachi-san puedo decir que Hinata-chan está curada, debe descansar para reponer fuerzas nada mas…- Dijo sonriendo mientras la ojiblanca traía en brazos a su pequeña hija algo intranquila.

-Ella también está bien…- Agrego la ojiblanca al notar la mueca que tenía el pelinegro. –Solo debemos descansar…- Dijo sentándose frente a su esposo.

-Bueno ya debo irme…- Dijo la pelirrosa despidiéndose de los presentes.

-Sai llego hace como 10 minutos… Estará en su casa…- Dijo sonriendo zorrunamente el rubio sonrojando a la pelirrosa y ganándose un fuerte golpe de parte de la pelirrosa.

-Naruto!- Dijo entre dientes apretando todavía su puño y prácticamente echando chispas por todo su cuerpo, causando la risa en las demás mujeres.

-Deberías dejarla en paz ya…- Regaño la castaña con el pequeño rubio en brazos. –Matta ne Sakura-chan…- Dijo haciendo que la chica se tranquilizara y asintiera.

-Arigatou…- Dijo Hinata, viendo como su hermana se ponía de pie para acompañar a la pelirrosa. –También te marchas?...-

-Hai… Tengo unas cuantas cosas que arreglar con el clan…- Dijo seria. –Solo porque tú no eres la líder no significa que no tenga nada que hacer…-

-Hai hai…- Hinata respondió con incomodidad, le había cedido su lugar de heredera a Hanabi, porque solo deseaba estar con Itachi y no quería que nada la fastidiara, menos su clan.

-Sayonara…- Dijo el pelinegro con prisa poniéndose de pie y guiando a las dos mujeres fuera de la casa.

-Si que es rápido cuando le conviene…- Naruto seguía sobándose el golpe, sentado junto a la castaña. –A propósito como va con eso de ser líder…-

-No se le hace nada difícil realmente…- Dijo la ojiblanca sentándose con los gemelos en brazos. –Casi todo se lo delega a Sasuke…- Dijo soltando una risita traviesa, sorprendiendo así a Naruto y Umiko solo se limito a sonreír.

-Significa que el teme hace todo?!- Dijo algo frustrado el rubio. –Yo deje que Itachi fuera el líder para que ese teme no hiciera nada…- Dijo cruzándose de brazos.

-Hai… Demo, son solo algunas cosas… Sino Ita-kun se aburriría mucho- Dijo la ojiblanca todavía sonriendo. –Aunque ahora que Souta está en la academia esta más pendiente de todo…-

-Igual… Al teme se le sube el poder a la cabeza… Recuerdas?- Dijo a modo de confesión el rubio.

-Deberías ahorrarte tus comentarios errados…- Sonó la ronca voz del menor de los Uchiha haciendo que el rubio casi cayera de un infarto masivo. –Ohayo…-

-Hoy definitivamente es el día de las visitas…- Se quejo Itachi caminando por el pasillo alejándose de todo aquel grupo, llevándose consigo a la pequeña Kotomi.

-Le pasa algo?- Interrogo la peliverde algo curiosa sentándose junto a Hinata.

-Iie…- Se disculpo la ojiblanca poniéndose de pie. –Me ayudas a llevar a los bebes a sus cunas?- Pidió a la peliverde mientras esta gustosa asentía y tomaba en brazos a la pequeña bebe siguiendo a Hinata.

Camino por el pasillo que había tomado el pelinegro unos segundos antes, desde ahí se podía acceder al gran jardín que tenia la gran mansión, la pequeña fuente goteaba y sonaba armoniosamente dejando atrás la pelea que comenzaba el rubio con el pelinegro, aquello le causo risa a Hinata.

-Que sucede?- Pregunto la peliverde al notar la risita baja de Hinata, esta al saber que fue descubierta se sonrojo y ahora era la peliverde la que sonreía. –No tienes que decirme…-

-Iie…- Dijo avergonzada notando la molestia de la chica. –Es que Naruto-kun y Sasuke-kun pelean mucho… Me hace gracia que sean tan amigos y no puedan hacer más que pelear…- Dijo volviendo a sonreír al tiempo que abría una gran habitación con dos cunas, una en cada extremo de la habitación.

-Wow…- Dijo la al ver el que parecía ser el lado de la pequeña niña. –Tienen muchas cosas…-

-Hai…- Sonrió la ojiblanca colocando al pequeño en su cuna. –Ya que no estuvo prácticamente con mis dos embarazos anteriores, con este compro de mas…- Agrego caminando hacia donde estaba la peliverde.

-Estará molesto porque estamos aquí?- Pregunto algo intranquila Akane viendo como la ojiblanca se turbaba un poco y bajaba su mirada. –Deberías ver donde esta…- Murmuro caminando hacia la puerta.

-Hai…- Asintió acariciando levemente el cabello de su bebe, sonrío y sintió como la peliverde cerraba la puerta de aquella habitación.

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-Vienen a fastidiar…- Murmuro moviendo un documento, se había ido al estudio luego de dejar a Kotomi en su habitación, la pequeña parecía muy cansada, todavía era pequeña y podía dormir cuanto quisiera.

Prácticamente nadie entraba al estudio, por lo cual se sentía cómodo y lo suficientemente solo para pensar y calmarse, casi siempre lo usaba cuando habían visitas, no entendía como a Hinata le gustaba tanto estar rodeada de personas.

-Hmp- Gruño levemente al escuchar dos bebes llorando, no eran sus hijos, eso lo sabía, los únicos que quedaban era su sobrina y Minato, aquel pequeño rubio hiperactivo, suspiro y dejo el lapicero sobre el documento que debía firmar.

"Han pasado dos años…" Pensó recordando cómo fue aceptado nuevamente por la Villa, cuando se aclaro todo sobre la masacre de su clan; asesino a muchas personas lo sabía y nunca podría perdonarse pero en aquel tiempo no se negaba a seguir una orden y más si era para preservar la paz.

-Ita-kun…- Sonó la suave voz de la ojiblanca en el umbral de la puerta, el pelinegro gruño y solo apoyo su rostro sobre sus manos. –Sabia que estarías aquí…- Dijo suavemente trabando la puerta del estudio.

-No deberías estar con tus visitas?- Dijo fríamente volviendo su vista al documento que había dejado a medio leer. –Ya luego hablaremos mejor…-

-Iie… Es fastidioso si no estás conmigo…- Dijo juguetonamente la ojiblanca captando la atención del pelinegro. –Nadie se incomoda tanto como tu…- Completo dejándose caer en la silla frente al gran escritorio del pelinegro.

-Esta Sasuke….- Dijo algo divertido viendo como la chica sonreía y lo miraba insistentemente. –Debo estar allá?...- Interrogo poniéndose de pie.

-Iie…- Dijo la mujer tomando al pelinegro de la muñeca justo cuando paso junto a ella. –Solo quería ver como estabas…- Se puso de pie y quedo frente al pelinegro que inconscientemente empezó a acariciar su largo cabello.

-Estoy bien…- Respondió sereno sin dejar de acariciar el negro azulado cabello de su joven esposa, ella tomo su otra mano y la coloco sobre su corazón. –Ahora- Completo viendo como la ojiblanca ampliaba su sonrisa y asentía.

-Me alegra…- Dijo suavemente sonrojándose y soltando la mano del pelinegro, este la bajo hasta la cintura de Hinata y la atrajo hacia si sonriendo. –Ita…- Dijo pero no pudo continuar, Itachi se había inclinado para poder besar los delicados y rosados labios de la ojiblanca, esta rodeo el cuello del pelinegro para profundizar el beso y así compartir ese sentimiento de tranquilidad que la invadía.

-Me tocara hacerte compañía…- Dijo algo incomodo al momento de romper el beso, a Hinata se le iluminaron los ojos y asintió satisfecha. –Como siempre…-

-Hai…- Dijo sonriendo y tomando la mano del pelinegro salió del estudio. –Les diré que ya es algo tarde…- Agrego confundiendo al pelinegro. Hinata se giro y tras rozar sus labios con los del pelinegro este asintió y siguiendo a la ojiblanca sabía que pasaría a continuación.

-Chicas…- Dijo al llegar frente al grupo que se encontraba en la sala, las otras dos mujeres asintieron y casi que mágicamente los dos niños que se encontraban discutiendo empezaron a llorar.

-Bueno Minato debe tener hambre…- Dijo Umiko poniéndose de pie con ayuda del rubio. –Es hora de marcharnos…- Sonrió y con un Naruto confundido camino hacia la puerta principal.

-Creo que nosotros deberíamos hacer lo mismo… Se está haciendo algo tarde…- Dijo la peliverde tomando a su pequeña en brazos y dejando a un Sasuke confundido camino detrás del rubio y la castaña.

-Matta ne…- Se despidió la ojiblanca, al momento que las cuatro personas desaparecieron tras el umbral de su puerta. –Contento?...- Dijo sin girarse hacia el pelinegro que sigilosamente se movió y atrapo a la ojiblanca por la cintura y beso su cuello.

-Siempre los dejas con esa expresión…- Susurro algo burlesco mientras la chica sonreía y acariciaba el largo y suelto cabello del hombre.

-No sería justo que yo fuera la única que se divierte en estas visitas…- Completo sintiendo el aliento del pelinegro contra su nuca.

-Ahora si podemos descansar…- Susurro tomando a Hinata de la mano y caminando hacia su amplio jardín, bajo con cuidado la ojiblanca para que caminara descalza por aquel frío pero fresco césped, sabía que le encantaba.

-Hai…- Respondió sintiendo como una brisa hacia bailar su cabello y llevaba hasta su delicada nariz el olor varonil pero sutil del pelinegro.

Definitivamente si eso no era la felicidad se le acercaba, al fin ellos habían encontrado con quien pasar esos momentos de silencio sin sentir incomodidad, alguien que los comprendiera, esa persona por la cual darían todo incluso su vida, su vida estaba completa, ella al fin era apreciada por su dulce y delicado carácter y el era aceptado con todo y su pasado imperdonable, ella era y seguiría siendo aquella razón por la que pudo volver a vivir.

The End…

Que mas puedo decir? No podía matar a mis protagonistas! Solo fue un mini susto! Perdónenme por eso! Y aquí va una interrogante…

Quieren que haga epílogos para que conozcan que fue pasando en esos dos años? Aclaren de quienes quieren saber y cuantos les parecería (uno por pareja, aunque si es de los protas podría pensarlo mejor!)

Chicas espero sus respuestas y bien sus tan honorables reconocimientos me alegraron mucho! Saber que siguieron hasta aquí el fic me alegra y me motiva a hacer su regalo, los epílogos, solo si así lo quieren!

KURENAI

Azura-saki14

dagorfly

luz estrella

Mari-Adri-chan Uchiha Hyuga

Domo! Por todo y espero recibir reviews de este ultimo y tan esperado episodio! Nos leeremos en futuras publicaciones con mis demás parejas favoritas! Jajaja… Matta ne! Se cuidan y pues piensen en su regalo! Bye…