Capítulo dedicado a todos mis lectores Peruanos que el 28 de Julio cumplimos 185 años de nuestra independencia.

¡ARRIBA EL PERÙ¡CARAJO!

11.- Retrato

Durante los siguientes días, la casa Potter se convirtió en un campo de batalla entre Aranzazu y los niños. Harry no entendía el porqué de tanta discusión. No entendía porque sus hijos se portaban tan mal con Aranzazu, si ella lo único que quería era el bienestar de la familia. Darle su amistad y el amor que les hacía falta (según ella); sin embargo, Harry no estaba enterado como eran realmente las cosas y creía en todo lo que "Santa Aranzazu" le decía mientras le ponía carita de buena (y otras cosas), para que Harry terminara creyendo en lo que ella le decía. ¡Harry tonto! No sabía nada y lo peor de todo es que no se lo iba a decir porque quería que se diera cuenta solito de lo estaba pasando a su alrededor, por eso mismo le prohibió a sus hermanos y a Dobby pronunciar alguna palabra al respecto y dejar que Harry descubriera solito lo mala y mentirosa que era Aranzazu, pero eso estaría bastante verde ya que Aranzazu se las apañaba bien para manipular a Harry como se le antoje y para esa tarde algo feo estaba por producirse.

-¿Sabes cariño? Yo creo que el comportamiento de tus hijos se debe a una influencia externa.- decía Aranzazu

-¿Influencia externa?- preguntó extrañado viéndola raro.

-Sí, veras..., no es que yo sea una mal hablada pero...

-¿Pero?- insistió para que continuara

-Ay, cariño! Es que no sé si decírtelo.

-Vamos, Aranzazu. Dime todo lo que tengas que decirme.

-Bueno, esta bien, te lo voy a decir pero conste que es sólo una suposición.- Harry asintió- Creo que la responsable de todos estos cambios en el comportamiento de tus hijos se debe a Hermione..

-¿Hermione? No..no, te has equivocado!- no daba crédito lo que estaba escuchando y se enojó.- estas en un error.

-Cariño. Cariño, realmente espero que sí, pero tu mismo te habrás dado cuenta que, cuando Hermione viene de visita y se encierra horas en el estudio con nuestros pequeños, ellos luego salen con ganas de darme batalla y terminan diciéndome todas esas cosas tan feas...- puso cara de perro castigado- Yo creo que Hermione es la responsable.

-Sigo sin creerlo. Hermione no sería capaz. Si ella es la que se encarga de darle educación a mis hijos..- pro se quedó pensando y algo en su mente comenzó a trabajar con malicia hasta hacerle ver que Aranzazu tenía mucha razón en lo que decía.- No lo puedo creer. Hermione, mi amiga!

-Sabes cariño. No sé porque pero a veces creo que tu amiga me tiene cólera. Creo que me odia..

-Ella no tiene derecho... no lo tiene.- se dirigía hacia la salida en el punto de apariciones que tenía instalada en jardín exterior de su casa.- Iré a hablar con ella.

Aranzazu sonrió triunfante. La primera de su lista esa misma tarde se esfumaba- Como tú lo harás, querida- dijo mirando el retrato de Ginny.


Harry se apareció en el departamento de Hermione y agradeció de que no estuviera ocupada así podrían hablar a gusto, o bueno, Harry le diría acerca del comportamiento de sus hijos.

-Es normal. Ellos se sienten amenazados. De alguna u otra forma piensan que ella terminará por destruir todo lo que su madre construyo.

-Pero esas no son las intenciones de Aranzazu, lo que ella sólo busca es darnos a todos una vida mejor. Nada más

-Eso ni tu mismo te lo crees!- soltó Hermione comenzando a irritarse- Harry, esa mujer esta desbaratando tus recuerdos. Esta echando por la borda el amor y el cariño que Ginny puso en esa casa.

-Hermione..., es que tu no entiendes! Aranzazu es..., es...

-Ves! Ni tu mismo sabes.

-Como sea, Hermione. Estoy decidido a seguir con ella y..., me voy a casar.

Hubo un pequeño silencio en el que sólo se podía oír el claxon de los vehículos de la calle, hasta que Hermione se atrevió a decir- Estas cometiendo un grave error.

-Es mi vida, y ya tomé esa decisión.

-Y¿Tus hijos? Es que acaso no piensas en ellos! En su felicidad, en su tranquilidad!

-Claro que lo hago! Por eso mismo les busqué una madre.

-Pero ella no lo es y mucho menos se acerca a una.

-Bueno, tu tampoco lo eres¿no?- esas palabras golpearon a Hermione en lo mas profundo de su ser y Harry lo sabía, fue cruel porque el más que nadie estaba enterado de las enormes ganas de Hermione de ser madre.- Lo siento, yo...

-¿Qué es lo que pasa contigo, Harry¿Por qué has cambiado tanto? Tú no eras así. Te veo y te... desconozco. Es que acaso esa mujer te ha lavado el cerebro?

-Hermione, no sigas!

-Sigo! Y sabes que más! Me alegro que tus hijos la rechacen. Es lo menos que se merece por andar destruyendo el único recuerdo que su madre les dejó, el único lugar en el que ellos realmente se sentían protegidos y que desgraciadamente, Esa esta acabando poco a poco. Nunca, óyeme bien, nunca la van aceptar y mucho menos la van a querer como la madre que tu pretendes que sea para ellos.

-Te equivocas. Mis hijos tendrán que aceptarla, sí o sí, como tendrás que hacerlo tú y todos los que se opongan!

-No me pidas eso Harry, porque no lo voy hacer. Nunca voy a aceptar a Aranzazu. Y mucho menos los Weasley, porque al igual que yo, piensan que Aranzazu no es la más indicada.

-Ah¿no? Y entonces según tú¿Quién es la más indicada? Acaso tú!

-No es mala idea, y créeme que me encantaría pero sabes ¿qué, Tendría que estar trastornada como Ginny para fijarme en alguien como tu.

-Callate! No la vuelvas a nombrar!

-¿Por qué¿Remordimientos, Harry?

-Tu no sabes nada. Nada.

-yo sé más de lo que tu piensas. Lo sé porque ella me lo contaba todo y aunque sé que te va a doler esto que te voy a decir, no pienso callármelo más- hizo una pausa y luego dijo realmente furiosa- Ella jamás fue feliz contigo, pese haberte amado tanto. Pese haberte entregado todo lo mejor de su vida, nunca fue feliz contigo.

-Eso no es verdad! Estas mintiendo!

-Es la verdad, pero si no me cree, es tu problema.

-Todo esto sólo haces por vengarte. Por que elegí a Aranzazu y no a ti como la madre de mis hijos.

Hermione sonrió negando suavemente con la cabeza- Que poco me conoces, pero que puedo esperar de ti si vienes y me dices que es por mi culpa que tus hijos se comportan mal con Aranzazu, cuando en realidad todo es por tu propia cuenta. Ah! Y que te quede claro que pese a no ser madre, puedo cumplir perfectamente ese rol, porque me considero mucho mejor madre que Aranzazu, pero créeme que hay alguien que se merece mucho más ese puesto que yo- hizo una pausa y Harry la miró interrogante, pero Hermione no le dijo más, aunque se moría de ganas de hablarle sobre Gabrielle, así que sólo le quedó agregar- Y otra cosa que quiero que sepas es...que yo jamás me fijaría en ti como hombre, porque siempre te voy a ver como el hermano que nunca tuve.

A los segundos, Harry se estaba arrepintiendo enormemente por todo lo que había dicho y en vano trato de disculparse, Hermione ya había abierto la puerta invitándolo a salir y el no tuvo otra cosa que hacer, no más que irse; sin embargo, apareció Ron y tenía una sonrisa en la cara que se desvaneció al ver los rostros ensombrecidos de Harry y Hermione. No dijo nada al respecto, pero se lanzó de inmediato a decirle a Harry lo que le iba a mandar a decir y llevar con Hermione las invitaciones para asistir a los mundiales.

-Desde luego tu y los niños están invitados.

Obvio! Harry ya lo sabía. Desde luego que tenía bien en claro que Aranzazu jamás sería invitada por Ron (uno de los jugadores más famoso y talentoso del quidditch), al evento más importante del año en toda a comunidad mágica.

-Los niños se pondrán muy felices.

-Al menos con eso se podrán distraer del infierno en el que viven.

Harry la miró y dijo:- No empieces¿quieres?

-Sólo digo lo que pienso.- y Ron no entendía nada- y..., sinceramente espero que no te des cuenta demasiado tarde, cuando hayas los perdido como perdiste a Ginny.

Golpe bajo, que lo único que provocó fue la ira de Harry. Felizmente Ron estaba ahí para interponerse entre ellos. No es que Harry se lanzara sobre Hermione para golpearla, pero quería estar bien cerquita de ella para escupirle en la cara un par de verdades.

-No vuelvas a repetir su nombre, te lo prohíbo! Me oíste, te lo prohíbo!

-Te duele¿verdad? Duele que te digan las cosas como son..

-Lo que duele más es que en vez de apoyarme, de recibir tu comprensión, me des la espalda!

-Tú sabes que siempre tendrás mi apoyo, pero mientras tengas a esa mujer viviendo en la casa de Ginny, mientras ella siga perturbando la tranquilidad de mis sobrinos, no cuentes conmigo.

Un nuevo silencio y Ron sólo era el arbitro en aquella discusión. Con tristeza comenzó a hilar muchos hilos sueltos que aún no completaban sus ideas, hasta que finalmente llegó a una conclusión.

-Será mejor que te vayas- le dijo a Harry.

Harry estuvo de acuerdo. De todas formas ya se iba; sin embargo, la voz de Hermione nuevamente se oyó:

-Sólo te digo Harry que si algo les llega a pasar a los niños, tú serás el único responsable.

Harry ya estaba harto de tanta pelea, así que ni siquiera le dirigió una mirada a Hermione y salió del departamento y luego del edificio.

Al sentir el aire fresco de la calle golpearle la cara, Harry se sintió un poco más aliviado. Por un momento olvido todo el espectáculo montado por Hermione, pero nuevamente al recordar, seguía pesando que su amiga cometía un error al juzgar mal a Aranzazu. "Ella es buena y me quiere y quiere a mis hijos como si fueran suyos"- se decía.

Caminaba por la calle, hasta llegar a un café ubicado frente a un parque. Entró y tomó asiento junto a una ventana. La mesera se acercó para ofrecerle algo de beber, pero repentinamente, su mente y su visión le jugaron una mala pasada a Harry.

-Ginny..- dijo casi con un hilo de voz, incorporándose imperiosamente de su asiento.

-¿Perdón?- la joven lo miró extrañada y definitivamente, al hablar logró sacar a Harry de su ensoñación.

Harry sacudió frenéticamente la cabeza. Volvió a tomar asiento, pero no dejaba de observar a la joven pelirroja, por eso su confusión, pues el color rojo de su cabello a Harry le encantaba, aunque no se comparaba en nada al rojo intenso del que Ginny era dueña. Pidió disculpas.

-Traigame una cerveza por favor!

-Sí, Sr. ¿algo más?- Harry negó suavemente con la cabeza.

Mas tarde cuando ya casi oscurecía, Harry salió del local y se dirigió repentinamente hacia el parque. Caminó hasta llegar al centro del frondoso centro, donde había una enorme fuente. Se detuvo en frente y se quedó observando momentáneamente el suave balanceo del agua al caer. Cerró sus ojos, y en ese silencio que él solito se creó, se puso a escuchar el susurro del agua. En esos momentos que ya se sentía un poco más tranquilo, fue que pensó mejor las cosas. Nunca habría querido decirle todas esas cosas a Hermione. Estaba arrepentido y tenía muchas ganas de volver con ella y pedirle una disculpa por todo, pero había algo en el que de alguna u otra forma se lo impedía, tal vez era por su obstinación y esas duras palabras que Hermione le dijo antes de irse, o cuando ella le reveló acerca de "lo infeliz que Ginny fue a su lado..."

Volvió a echarse a andar, ocultando sus manos entre sus bolsillos. Tenía la cabeza gacha y al caminar casi arrastraba sus pies. Se volvió a detener. La risa de los niños en compañía de sus padres les llamó la atención. Cuanto deseaba él poder llevar una vida así. Se quedó observándolo ensimismado, cuando en eso sintió el golpe de algo contra su cabeza, miró alrededor y encontró una pelota que precisamente dejaba de dar botes a dos metros de él. Se acercó y la cogió entre sus manos y buscó en torno al autor del "crimen". No vio a nadie o mejor dicho no miró lo suficientemente hacia abajo como para darse cuenta que el responsable era un pequeño niño de hermosos ojos verdes y alborotado cabello rojo, que estaba parado justo detrás de él. La verdad que sólo se percató de él cuando este tiró de sus ropas hacia abajo.

Su corazón dio un enorme vuelco al verlo. Creyó estarlo soñando. ¡Era él, el mismo pequeño que conoció en Hogsmeade. No podía equivocarse.

-Es mío!- le dijo el niño extendiendo sus bracitos para que Harry le entregara el juguete; sin embargo, no se lo dio. Se hincó hasta llegar a su altura y se le quedó viendo. Levantó una de sus manos temblorosas y dudo en tocarlo, puesto que pensó que si lo tocaba tal vez se desvanecería al simple contacto de un roce, pero no, ahí estaba tan sólido y real que era difícil creerlo.

-No..., te acuerdas de mi- preguntaba ensimismado mientras tocaba la cabecita del niño suavemente en un gesto paternal- Soy Harry, de Hogsmeade.

El pequeño comenzó a hacer muecas como tratando de recordarlo, hasta que entonces sonrió- me emitaste un helado! (me invitaste un helado)- Harry asintió sonriendo y pensó que era un chico bastante listo. Entonces fue por un loco impulso que miró en torno para buscar a la madre del pequeño, pero no vio a nadie.

-¿Te volviste a perder?- el pequeño negó con la cabeza – Y¿Dónde está tu mamá?

Es cierto, el niño miró en torno y de pronto tuvo un poco de miedo, ya que no quería que le pasara lo mismo que aquella vez en Hogsmeade, lo cierto era que la madre de Matt estaba mas cerca de lo que ninguno se podía imaginar, sólo que no se animaba a salir de su escondite que era el tronco de un árbol.

Para colmos de mal, Gabrielle sabía que no podría seguir en ese escondite, porque de alguna u otra forma tendría que volver junto a su hijo y llevárselo consigo a casa. A mala hora se le ocurrió a Matt llevar esa pelota. De verdad que Gabrielle no quería que Harry la viera, seguramente se produciría mas de una confusión, pero ni modo, así que sacando un valor que no supo de donde le nació, salió de su escondite hasta llegar hacia ellos.

-Buenas tardes!- escuchó decir Harry tras suyo, lo que provocó que este diera un brinco sobre si mismo al escuchar aquella voz que conocía perfectamente. Se giró hacia ella.- Espero que mi hijo no le haya causado problemas.

-Mami!- exclamó el pequeño corriendo hasta ella. Gabrielle lo recibió con un abrazo y lo alzó en brazos.

A Harry le empezó a faltar la respiración y sintió que la sangre se le acumulaba en la cabeza golpeándole tan fuerte que parecía que se le reventaría ahí mismo. Pero peor se puso cuando vio el retrato perfecto entre madre e hijo.

-Mi amor! Ya le pediste disculpas al señor, por golpearle con la pelota- Matt negaba sacudiendo la cabeza. Gabrielle lo dejó en el piso y este caminó hasta llegar con Harry, se paró frente suyo y le pidió una disculpa a la que sólo Harry pudo aceptar con un movimiento de cabeza afirmativo, ya que en ese momento le valía gorro las disculpas a él mas le interesaba la mujer que estaba frente de sí.

Se acercó algunos pasos hasta estar lo más posible cerca de ella. Era Ginny! No había duda! Para Harry la mujer que tenía enfrente era Ginny y punto. Sonrió.

-Estas viva!- dijo

-Eh..- Gabrielle retrocedía- Me está confundiendo señor!

-No. Tu eres Ginny. No puede existir otra persona tan igual a ti. Eres Ginny.

Definitivamente, Gabrielle ya se esperaba eso, asía que inmediatamente decidió presentarse.- Me llamo Gabrielle Wolfgand.- y extendió su mano para estrecharla con la de Harry en un modo de presentación, pero a Harry le valió y la dejó con la mano extendida. A Harry sólo le interesaba tener otro tipo de contacto con ella porque estaba convencido que era Ginny.

De pronto, todo y lo poco que había vivido durante esos tres tormentosos años, pasaron por su mente como caballo galopante carrera de hipódromo. Primero la tarde en la que dio por finalizada su matrimonio con su Ginny; segundo la noticia que sería padre; tercero su intento de regresar a España, para una reconciliación, pero desgraciadamente se entera de aquel terrible accidente donde la a perdido. Luego llegaron los amargos recuerdo donde no se resignaba a haberla perdido; la búsqueda por toda España, la búsqueda en la cama de cada mujer pelirroja que conocía. Después llegó la resignación y el reclamo por haberlo abandonado. Intentó olvidar y busco el peor de los consuelos. Conoció a Aranzazu. Las constantes riñas entre sus hijos y ella; las hirientes palabras de Hermione y todo lo que acontecía después. Pero, seguramente todo se trataba de una pesadilla y estaba seguro que todo acabaría mas pronto que nada y despertaría junto a ella en algún lugar del mundo donde solamente serían felices. Sí, y la seguiría amando tal y como ella se merece.

Un beso puede llevar a muchas cosas, pero particularmente al insaciable deseo de querer amar y ser amado. Es un juego de seducción en el que se dice muchas cosas sin siquiera hablarlo. Sientes que enloqueces y pierdes la noción del tiempo, de la realidad y de todo lo que te rodea. Vuelas en una nube y la sangre se te sube a la cabeza hasta hacerte estallar. Un beso es la mejor de las experiencias y se puede volver inolvidable siempre y cuando sea lo desees y se de con verdadero amor.

Jamás en su vida se imaginó estar involucrada en algo así. Gabrielle sentía que iba a enloquecer. La tibieza cálida y la humedad que emanaba los labios de Harry era la experiencia más increíble que en toda su vida imaginó. Ni siquiera en sueños había sido besada de esa forma y mucho menos corresponder de esa manera tan desbordante. Era como si de aquel beso dependiera su vida, como si aquel pequeño espacio de intimidad fuera la razón de sus existir. Le encantaba la manera en como estrechaba contra su cuerpo mientras el beso se profundizaba, la manera en que deslizaba una de sus manos por su espalda y la cogía de la cintura como si no quisiera dejarla ir nunca.

Por otra parte, Harry sentía como si hace una eternidad que no vivía una experiencia tan maravillosa como esa. Estaba convencido completamente de que se trataba de Ginny y no de otra persona. pues la manera de ser correspondido en ese beso y la forma en como ella enredaba sus dedos entre sus cabellos, de cómo acariciaba su cuello de esa forma única como solía hacerlo, no tenía duda. Pero había algo de temor en todo aquello. Si se trataba de un nuevo sueño, y nada era real. NO! Por eso se aferró mas a ella y hundió más su boca al de ella hasta profundizar cada vez más ese apasionado encuentro. Sin embargo, habría seguido así a no ser que por la falta de aire y el amargo sabor salado se lo impidiera.

Al separarla de sí y verle el rostro se quedó inmovilizado. Ella tenía lagrimas en los ojos. El delicioso tono rozado de sus mejillas estaban mojadas producto de las lagrimas que al descender iban desviándose hasta llegar hacia sus labios.

Ella lo miraba con algo de miedo y confusión. Aquello jamás debió pasar. Cada quien tenía una vida echa. Ella se iba a casar y el seguramente también lo haría. Pero Harry parecía que se había olvidado de todo y sólo se dedicaba a mirarla a ella con culpa, con un remordimiento que no le dejaba en paz y con las palabras de Hermione azotándole la cabeza. "Ginny jamás fue feliz contigo...". Quiso acercarse nuevamente a ella y pedirle una disculpa por todo, porque seguramente debería estar sufriendo lo mismo que él por todo lo que pasaron. De verdad que Harry seguía convencido que la mujer que tenía en frente era Ginny.

Viendo que no había nada que decir, Gabrielle salió huyendo de ahí junto a Matt que con pesar dejo caer su pelota favorita, sin poder recuperarla. Se alejó con su mamá y vio a la distancia como el buen Harry se quedaba de piedra junto a su pelota. Por alguna extraña razón el niño tuvo el presentimiento de que algún día recobraría su preciado tesoro.


Una vez la puerta se cerró tras Harry, Hermione se dejó caer pesadamente en el sofá mas cercano que encontró. Poco le faltó para echarse a llorar, pero en lugar de eso cogió un cojín y hundió su rostro en el para ahogar un grito desesperado de la mera rabia que sentía.

A un lado, Ron la observaba con una tristeza que era perfectamente maquillada por una seriedad difícil de interpretar.

-Es un tonto. Es un tonto..- se repetía la castaña- ya no es el mismo de antes. Ha cambiado demasiado..- y miró a su amigo que en ese momento iba y venía mirando hacia un espacio vacío.

-No es el único- Hermione notó un ligero tono de resentimiento en su voz, pero no dijo nada.

-Tienes razón. Ya no somos los de antes. Cada quien ha tomado su camino y ha hecho de su vida lo que han querido. Ya vez! Ahí tienes de ejemplo al cabeza dura de Harry, que se ha metido con esa...mujercita que no le conviene...

-Bueno pues! Que se friegue¿no? Ese no es nuestro problema- las orejas de Ron empezaban a ponerse rojas y ese era un símbolo de estar enojado.

Hermione abrió la boca sorprendida ante la reacción inesperada de su amigo- ¿Qué es lo que te pasa?

-Nada!- exclamó- O¿Me debe pasar algo?

-No, pero...¿por qué reaccionas de esa manera?

-Así soy! Y si no te gusta dímelo de una vez a la cara.

-Pues, no! No me gusta.- dijo enojada.

Ron sonrió, era lo menos que se esperaba, que se enojara.- A ver, dime Hermione¿Por qué te molesta tanto que Harry este con esa mujer?

-No me molesta en absoluta. Harry puede estar con cualquier mujer que s le pegue la gana, pero de ahí a llevarla a vivir en la casa de Ginny, No! Tu muchas veces lo has dicho- hizo una pausa- Sería como profanar los recuerdos de Ginny.

Ron se quedó en absoluto silencio, pero eso no contestaba a su pregunta.

-Además esta en peligro la felicidad de los niños.- ese era el punto al que Ron quería llegar.

-Estas segura, Hermione.

-Claro! Mas que nada lo hago por eso. Por el bienestar de Jarod y los gemelos.

Ron sonrió moviendo la melena negativamente- ¿Por qué será que no te creo ni una sola palabra?

-A qué te refieres?

-Lo sabes perfectamente!

-No! No lo sé y será mejor que dejes ese tonito hostil conmigo, que ya me estas comenzando a cansar.

-El que se está cansando soy yo! Yo que ya me harte de este juego ridículo de seducción, de vernos para sólo liarnos con sexo! Me he cansado de ser tu amante. Es que no te das cuenta que quiero más!

Hermione abrió y cerró la boca varias veces sin saber que responder. –Ron..., yo creí que estábamos bien así.

-Tú lo estarás. Pero yo no! Tu sabes que aún te sigo amando y sin embargo...

-Perdóname, pero yo... no puedo corresponder a ese amor.- varias lagrimas recorrieron sus mejillas de pura desesperación por no poderle decir a Ron la razón por la cual le estaba rechazando.

Herido, Ron se acercó a ella y la tomó por los brazos- ¿Es por Harry?- Ella lo miró sorprendida- Es por el que no aceptas mi amor, porque estas enamorada de él!

-Yo..

-Con un demonio! Contéstame, Hermione!

Era mejor acabar de una vez con toda ilusión y quiso decirle la verdad, pero por alguna extraña Hermione no mencionó palabra. Ante aquel silencio sepulcral, se dio cuenta que ya nada tenía sentido. Nada debía de hacer ahí. Así que la soltó y se marchó del departamento. Y para cuando Hermione por fin había tenido valor para contestarle con su verdad, se dio cuenta que estaba sola.


Cuando Harry llegó a su casa, lo único que quería encontrar era paz. Que Aranzazu y sus hijos le recibieran felices y con una gran sonrisa dibujada en el rostro. Así poder olvidar toda esa pesadilla que vivió. Ya que pensaba que su mente y su visión nuevamente le había jugado sucio como muchas veces lo hicieron al tener a alguna pelirroja en frente. No obstante, al poco tiempo de verla desaparecer de su visión, algo le hizo dudar sobre todo lo ocurrido. Primero que nada estaba lo del beso. En su boca se había quedado impregnado un delicioso sabor a chocolate con fresas y la sensación de satisfacción que su alma tenía. En segundo lugar, estaba la pelota que el pequeño niño dejo olvidada y que él se la quedó. Instintivamente se toco el bolsillo donde la pequeña esfera reposaba, acto seguido suspiró y recordó que después de ver a esa mujer desaparecer de su vista el tomó la pelota entre sus manos y la encogió con un simple conjuro reductor.

Llegó por fin a su casa; sin embargo, l cruzar la cerca del jardín escucho ruidos provenientes de la casa: eran gritos!. Abrió enseguida y lo que encontró nada le gusto.

-Apártate Jarod!- gritaba la mujer furiosa, tenía la varita en la mano y estaba dispuesta a usarla si el niño no hacía lo que estaba ordenando.

-NO, NO! NO lo voy hacer- Jarod también gritaba y junto a él estaban sus hermanitos.

Harry no entendía nada de lo que pasaba. Jarod estaba parado de espalda a la chimenea con los brazos estirados de tal forma que formaba una cruz y junto a él sus hermanos que tenían el mismo gesto. Por los gritos ninguno había escuchado a Harry entrara a la casa, así que no se percataron de su presencia hasta que él grito:

-¿QUÉ ES LO QUE ESTA PASANDO AQUI?

Aranzazu y los niños se quedaron en silencio mirándolo sorprendidos, pero de inmediato cuando Harry dio un par de pasos hacia delante, la primera en reponerse fue Aranzazu que al toque tuvo que guardar la varita. Se acercó hasta él en una fingida pose de estar afligida.

-No sabes!. Esto cada vez se pone peor- sollozaba haciéndose la victima.

-Pero¿Qué a ocurrido?- preguntó alarmado.

-Yo sólo quiero el bien de esta familia y tus hijos lo único que hacen es hacerme la vida imposible!

-¿Qué es lo que han hecho?- su vos no era severa, pero si muy seria y de esa misma manera miraba a sus hijos pidiendo una explicación que llegó con Jarod.

-Sólo estábamos defendiendo el retrato de mi mamá. ella lo quiere bajar y echar a la basura!

-¿QUÉ?- Harry alejó a Aranzazu (que lo abrazaba), casi empujándola- ¿Por qué?

-Eso es una mentira!- protesto ella mirando con odio a Jarod- Es cierto. Lo quería bjar pero no para tirarlo a la basura como ellos dicen. Yo sólo quería bajarlo para llevarlo a otro lugar donde no moleste a nadie, pero tus hijos se opusieron!

-Sí! porque dijiste que lo tiraría a la basura!

-Jarod! No mientas por favor!

-No estoy mintiendo¿verdad que lo dijo?- preguntó mirando a sus hermanitos. Estos asintieron.

-Jarod nunca miente!- salió a defender James

-Ella es la mentirosa y quiere tirar el retrato de mi mami a la basura!- siguió con un poco de dificultad al hablar, Sirius

-AY, no! Esto es horrible. Todos están en mi contra!- decía como si se iba a desmayar.

-Nadie esta en tu contra Aranzazu, pero tienes que entender que se trata del retrato de su madre.- le dijo. Él tampoco querían que bajaran el cuadro, porque para él ese retrato significaba mucho, y si lo bajara era como si estuviera profanando en la tumba de Jesucristo.

-Pero está muerta¿Qué sentido tiene que siga ahí colgado? Es estúpido!

Tal y como resurge un fénix de sus cenizas, así igualito la furia de Harry fue renaciendo. De repente algo grande rugía en su pecho, algo feroz que daba miedo, que hizo que de inmediato Aranzazu se arrepintiera por lo dicho, aún así, no pidió disculpas lo provocó que la furia de Harry crezca y ella de miedo retrocediera unos pasos hasta caer sobre el sofá.

-Jamás vuelvas a repetir eso en tu vida¿me oíste? Jamás.- un silencio y luego, Aranzazu también enojada dijo.

-Te parece mal que opine acerca de ese estúpido retrato!

-Basta Aranzazu! Basta! No te extralimites!- grito Harry.

Desde un lado los pequeños miraban a su padre con respeto y admiración. Jamás antes lo habían visto tan enojado y si todo salía como lo estaban pensando, muy pronto verían a la "Araña sucia" salir de la casa de su mami.

-No te extralimites- repitió Harry.

Aranzazu estaba muda bajo una capa de sudor frío. Es cierto, tuvo que reconocer que se extralimitó y eso seguramente le produciría muchos problemas que no le convenían; sin embargo, había llegado el momento de jugarse su última carta.

-Esta bien, esta bien. dijo- No diré nada más sobre ese... retrato, pero tu decides, Harry.

-¿De qué hablas?

-Ó es el retrato, o soy yo!- Harry la miró como si estuviera loca, pero como en ese momento estaba tan enojado por todo, obvio que eligió lo que tanta paz le transmitía.

Ante el silencio de Harry, Aranzazu dio por echo de que lo había perdido todo y que ya nada tenía que hacer ahí, así que no le quedó de otra que ir recoger sus cosas a la recamara.

Por otra parte, Harry se dejo caer en el sofá abatido¿Qué había hecho? No estaba seguro, pero pensó que por el momento era mejor así, pues cada uno tendría un espacio para pensar mejor las cosas.

Jarod y sus hermanos se acercaron a él.

-Papá- llamó Jarod.

Ahí estaban los tres, mirándolo con preocupación. Ese gesto a Harry lo único que le hizo fue hacerle sonreír y a los tres al mismo tiempo los abrazó. No les dijo más. Era suficiente así, padre e hijos fundidos en un fuerte abrazo, para poder decir lo siento. Para ese momento, Aranzazu bajaba con sus cosas y en una pose que la quería aparentar cordura dijo:

-Ya me voy!- la verdad que tenía la esperanza que Harry le dijera que lo pensó mejor y no se va, y entonces ella se haría la ofendida, para darle drama a todo, pero que al final si se quedaba, hasta estaba dispuesta a dejar el retrato tal como estaba, con tal de quedarse.

Tras un suspiro, Harry dijo:- Esto no debió acabar así.

-No, no debió, pero veo que tu prefieres el recuerdo de un retrato que empezar una vida nueva. Junto a alguien real y no con un fantasma.

Había razón en sus palabras; sin embargo, Harry no lo admitió, porque para él recuerdo o no, el retrato de Ginny era sagrado y nada le haría cambiar de opinión.

-Aranzazu, no hagas esto mas difícil!

-No, no lo haré. Porque no pienso quedarme ni un sólo minuto más en esta casa. Cogió su equipaje y mirando el retrato y luego a los niños para finalmente quedarse mirando a Harry, dijo:

-Espero que seas muy feliz junto a tu retrato!- y se fue.

Una vez la puerta se cerró detrás, Harry se volvió a dejar caer nuevamente en el sofá, y hundió su rostro entre sus manos.- Papá! No te pongas triste. – le dijo James y Harry lo miró.

-Sí papá- hablaba Jarod- Nos tienes a nosotros, que siempre estaremos contigo.

-Sí papito.- le decía Sirius y lo abrazaba. Harry sonrió.

-Lo sé. Sé que siempre estarán conmigo!- rieron! Sin embargo, habían cosas que a él le hacían falta y no las tenía porque Ginny no estaba con él.

Esa noche, Harry no durmió en su habitación, paso de largo el pequeño curto y fue a dar hacia otro que estaba cerrado bajo un conjuro muy especial que solo él y Ginny sabían, y que no se necesitaba de varita para abrirla.

Era una habitación amplia con grandes ventanales cubiertas por sus cortinas de tul en blanco y otras en azul como el cielo. Había varios muebles y objetos perfectamente distribuidos en espacios estratégicos que hacían de la habitación un lugar transitable y cómodo para el que quisiera ocupar ese espacio, pero, sin lugar a duda la preciosa cama matrimonial que estaba en medio de aquel aún habitable espacio, era lo que más le gustaba de entre esas cuatro paredes.

Harry, pasó por su lado sin dejar de mirarla y se detuvo a unos poco pasos para observarla mejor. Ahí mismo se imagino a una menuda mujer de cabellos rojos descansando apaciblemente, cubierta sólo por una sábana, después de haber sido amada insaciablemente. Se acercó hasta el lecho y se sentó a un lado esperando poder acariciar esa silueta que se había dibujado entre las sábanas; sin embargo, al tocar, esta se desvaneció y el una vez más se deprimió por no tenerla a su lado.

Cerró los ojos y miró en torno. Lloraba. Cogió una de las almohadas y se abrazó a ella. Aún conservaba su perfume, al igual que el resto de la habitación que mantenía su esencia. Las cosas se mantenían en su mismo lugar tal cual ella lo dejo, como si jamás se habría ido y en cualquier momento fuera a regresar.


Sí, que este capitulo al igual que el anterior a sido bastante corto, pero créanme que los que vienen darán mucho que hablar, y no por a cantidad, sino por lo que van a leer; sin embargo debido a que no tengo mi principal arma que es una computadora y además que no cuento con el tiempo suficiente para ir sntarme a una cabina de Internet, me será casi imposible actualizar otro capítulo.

Espero pronto pder encontrara una solucion a tanto problema. La verdad que mi vida es un caos y hace que me sienta frustrada no solo por no acabar mi fict, tb por otros motivos mucho mas importantes. En fin para ya no aburrirles mas con mis cosas me despido no sin antes agradecer a :

CrazySiriemBlack, BiAnK rAdClIEfFe, Carolagd, Madea Circe, Vivi-G Weasley, MaYrA, harrymaniatica, jamesandmolly, dLu, anisza, alely, Lady Black, MaryLPotter, Ley-Ara, Amy Black.

De verdad muchas Gracias y espero que les haya gustado este capitulo.

Hasta la próxima y un bezote para todos y cada uno de los que leen este fiction.

Con cariño.

RosAngels

Pdta. Esta no sera la última vez que se vea a la araña.