Mil disculpas por el retraso, pero entre el trabajo y mi nuevo vicio (que es leer novelas), y otros motivos me ha sido imposible poder organizarme. Espero que sepan entenderme.

Capitulo dedicado a:

sam93, hermioneyron, bebasaliinas..x, carolagd, CrazySiriemBlack, Belu, MaryLPotter, andeli, Amy Black, ghysella, Vivi-G Weasley, un fan decepcionada, Annie-bella3, Katrina, Ernesto, Anelis Evans, carito-potter, lucre, MaYrA aL3, rosycarmen, Eri mond licht, Mademoiselle.Potter , Vicus Riddle, BiAnk rAdClIfFe

Espero no haberme olvidado de nadie.

Muchas gracias por los reviews.

15.-La gota que colmó el vaso.

"Toc, toc

Era mas de media noche cuando Ginny despertó porque algo o "alguien" golpeaba insistentemente su ventana. Ginny pensó que se trataba de alguna lechuza, pero al correr las cortinas se llevo una sorpresa.

Todo rastro de sueño desapareció al ver a su novio flotando en su saeta de fuego al pie de la ventana.

-¿Gárgolas galopantes¿Qué haces aquí?- pregunto en un susurro.

-Aish! Esa es la forma en que recibes a tu novio- dijo en tono ofendido mientras ingresaba a la habitación.

Ginny lo miro con el ceño fruncido. Harry sonrió divertido y se acercó a ella para plantarle un beso de esos que te hacen sentir dentro de un caldero a punto de estallar.

-¿Qué haces aquí?- volvió a preguntar la pelirroja con la diferencia que ya se sabía la respuesta. El beso lo había delatado.

-¿No lo adivinas?

Ginny enarcó las cejas.

-Harry! Lo hicimos ayer- dijo recordando la encerrona en el baño de la heladería.

-¿Y eso que?- dijo ansioso la abrazó pero ella lo alejo de sí.- ¡Oh vamos corazón! A poco y tu no lo deseas tanto como yo.

-Harry!- exclamo ella con la cara roja- No se trata de eso.

-¿entonces?

-¿Qué tal que alguien te encuentra aquí?¿Te imaginas el problema que se nos vendría encima?

Harry negó con la cabeza.

-Nadie nos va a descubrir todos duermen, claro, a menos que grites como sueles hacerlo cuando….

-Harry!

Ginny sentía salir vapor de su cara

Harry sonrió divertido.

-¡corazón! No hagas esto mas difícil y desesperante.

Ginny se mordió el labio inferior. ¡Demonios! Ella también quería Tirar con Harry, pero tenía miedo de que alguien entrara como la úlima vez. Afortunadamente no lo pescaron porque tenía su capa de invisibilidad, pero y si esta vez si lo hacía..mmm! Lo pensó y se dio cuenta que Harry llevaba la capa en su mochila.

-Esta bien, lo haremos no porque tu me lo pidas, tambien porque se me ha abierto el apetito.

-¿Solo el apetito?

Ginny rió.

-Sí, eso también..- dijo entendiendo el mensajito- pero oye! De una vez te digo que voy a estar encima.

-Como mi general lo ordene!"

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Le resultaba tan difícil no recordar los momentos junto a Harry en la madriguera, todo incluido el aire que respiraba lo recordaba a él. ¡Por Merlín! Si eso le pasaba estando en casa de su padre, como sería estando en la suya propia. No quería ni imaginarse.

Los recuerdo serían dolorosos.

-Hoy ha sido un día difícil- se dijo a si misma mientras se miraba en el espejo sobre la cómoda de su habitación y a continuación hizo un reencuentro de lo ocurrido desde su salida de la mansión Marshall hasta su encuentro con Harry.

De solo pensar en él, la sangre se le calentaba.

-Me hiciste mucho daño- le dijo a la imagen de Harry creada por su mente- me humillaste, me heriste como no tienes idea, pero ahora…ahora las cosas cambiaran. Ya no soy la misma niña estupida de antes, me has cambiado y de alguna u otra forma me has enseñado a ser cruel. Aún no estoy segura como, pero te haré pagar cada lagrima que derrame por ti, cada dolor que me provocaste…pagaras todo el daño que me hiciste, así sea lo último que haga Harry Potter…, lo juro.

Y si no fuese porque Matt dormía placidamente en su cama y porque llamaron a su puerta, Ginny habría lanzado una silla sobre el espejo.

Jarod y los gemelos ingresaban al cuarto.

-Bebes!- exclamó al verlos entrar- pensé que dormían.

-No podemos- dijo Sirius.

-Sí, no podemos repitió James.

-¿Y eso?

Los gemelos intercambiaron miradas y luego se volvieron hacia Jarod. El mayor e los hermanos miraba hacia la cama donde el pequeño Matt descansaba. No le gusto nadita verlo cómodamente en la cama de mamá mientras él y sus hermanos…Sintió una punzada en el estómago ¡Cuanta falta les había hecho su mamá!

-Jarod- le llamaron los gemelos insistentes. Jarod los miro y estos le hicieron una seña para que hablara. Entonces Jarod recordó porque estaban allí.

-Mamá, queremos dormir contigo.

Era una petición que Ginny no iba a dejar pasar. Como su cama era muy pequeña y peor aún, no podía hacer magia, Ginny arrimo su cama a un rincón y acondiciono la alfombra para que los cinco pudieran dormir juntos. Claro que Jarod habría preferido que Matt se quedara en la cama.

Ginny no cabía de felicidad. Por primera vez en tres años se sentía la más feliz, la más completa y dichosa de las madres al estar con sus hijos. El tenerlos junto a ella, el haberlos recuperado era la mayor de las satisfacciones que podía tener; el resto pasaba a otro plano.

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LO QUE REALMENTE PASO CON GINEVRA POTTER

Dos días después del escandaloso incidente ocurrido durante la frustrada boda entre Harry Potter y Aranzazu Ziang, debido a la inesperada aparición de Ginevra Potter, este equipo de reporteros trabajo arduamente para descubrir lo que realmente ocurrió con Ginevra durante estos tres años. ¿Dónde estuvo¿Por qué todos la creíamos muerta¿Por qué si Harry Potter la busco arduamente hasta por debajo de la tierra no la encontró?

Mucho se ha cuestionado sobre donde pudo haber estado y porqué de su ausencia. Hoy con mucho orgullo y satisfacción por nuestro trabajo podemos decir lo que realmente ocurrió.

Debido a un problema de salud, Ginevra Potter abandonó el avión y cuando se disponía a regresar al hotel donde estaba hospedada con su esposo, Harry Potter, abordó un taxi que la llevaría su destino. Dicho aparato muggle accidento. No sabemos aún las circunstancias de dicho accidente, pero lo cierto es que Ginevra Potter salió ilesa viva al igual que el pequeño que esperaba.

Ginevra Potter utilizó toda su magia para protegerse y proteger a su bebé lo que significo un gran esfuerzo y perdida de dicha habilidad. Aquella era de las razones por la que Harry Potter no pudo encontrarla y ningún otro agente del ministerio tampoco, pues no había ningún rastro suyo, su magia casi era nula.

Se preguntaran¿el por qué entonces ella no lo buscó? La otra respuesta es..Ginevra Potter perdió la memoria.

"-Yo la conocí cuando llego hace tres años al refugio "Nuevo Amanecer", la pobre! Estaba todo asustada, no se acordaba ni de su nombre y… estaba toda cansada; se notaba que acababa de dar a luz. Su bebé es hermoso ¿sabe? En fin… fue una suerte que el sanador Marshall la encontrara, sino que habría sido de ella del pequeño Matt. "

Suena inverosímil, pero eso es lo que ocurrió. Ginny Potter perdió la memoria.

Esta persona cuya identidad mantendremos en el anonimato, nos develó además, que el sanador Jeffrey Marshall se desvivió por averiguar el paradero de la familia de la Sra. Potter. Pero al no obtener resultados en su búsqueda, ella adoptó una nueva identidad como Gabrielle Wolfgand.

¿Qué raro, no? Siendo Harry Potter conocido por todo e mundo. Imposible no saber nada de él y mucho menos de su adorable esposa.

El caso es que Jeffrey Marshall encontró a Ginevra Potter y la protegió durante todo estos años. Ella no conciente de sus actos claro, pareció enamorarse de él al punto que se comprometieron para casarse a finales de este mes.

Es comprensible que quisiera rehacer su vida y además darle un apellido a su hijo.

A todo esto, nos preguntamos que pensaba Harry Potter. Quisimos entrevistarlo y que nos diera su versión acerca de esto, pero como siempre tan educado y tan amigo del profeta nos mando a …bueno, para que repetir lo que nos dijo.

Finalmente, sabemos de fuentes confiables que Harry Potter y Ginevra Potter no viven juntos y que las cosas entre ellos no están bien Esto nos lleva a pensar que el amor entre Harry Ginevra se terminó y que más pronto de lo que todos creemos, hay un divorcio cocinándose en las puertas del horno.

Andrea Osman

El Profeta.

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Harry estaba en casa terminando de recoger sus cosas con ayuda de Dobby. Ya no podía seguir más ahí, aunque le doliera dejar la casa que le perteneció a sus padres y en la fueron muy felices, así como el lo fue durante el tiempo que se convirtió el paraíso para él y Ginny.

Cerró su baúl de golpe al momento que se dejaba caer pesadamente sobre la cama. Apoyo los codos sobre sus piernas y enterró la cara entre las manos.

-Seños…-dijo Dobby con su vocecita chillona.

Harry suspiró y lo miro, pero no dijo nada. No encontraba palabras para decirle a su pequeño migo que estaba bien y que en el futuro lo seguiría estando, sin embrago, si hubiese querido hablar además, no habría podido puesto que desde la primera planta de la casa se escucharon las risas y gritos de alegría de sus hijos. Sonrió. Sus hijos eran felices como hace mucho no lo eran y deseo fervientemente ser parte de toda aquella felicidad, pero lamentablemente a causa de sus metidas de pata debía marcharse¿Por qué? Aquella casa no era suya, le pertenecía a Ginny así como muchas de sus otras propiedades que había puesto a su nombre y la mitad de toda su fortuna.

Pero a Harry no le importaba el dinero.

Harry solo quería volver a estar junto a la familia que por sus estupideces había perdido. Se odio mil veces.

Se suponía que ya no debía seguir mas en aquella casa. Se suponía que Ginny no llegaría hasta la tarde con los niños. Sin lugar a duda se originaría mas de un problema cuando los niños lo vieran partir.

Dobby terminó de empacar su último baúl y al cerrarlo dio un sollozo lastimero.

Harry no dijo nada. Exhaló profundamente mientras encogía sus baúles y los introducía en la mochila de cuero de dragón. Obsequio de Ginny. Sonrió amargamente.

Antes de cerrar la puerta, le dio un último vistazo a la habitación. Recordó las veces que lo compartió con Ginny y que luego… Ginny jamás le iba a perdonar no solo el haberla abandonado en ese cuarto de hotel; nunca le perdonaría que le traicionara con cuanta zorrilla se le atravesara y peor aún, no le perdonaría el que haya llevado a Aranzazu a vivir a aquella casa.

Flash Back

-Esta casa no es tuya y el único que tiene derecho a sacarme de aquí es Harry- le dijo Aranzazu a Ginny.

La pelirroja sonrió malévolamente.

-Veo que Harry no te lo ha dicho verdad?-Aranzazu la miro con odio- Vaya confianza! No se supone que las parejas se lo cuentan todo. Me cae que Harry no te tiene la suficiente confianza.

-A que te refieres…-pregunto con un tono exaltado.

Ginny volvió a sonreír.

-Pues que esta casa así como muchas de las propiedades que Harry posee me pertenecen- Hizo una pausa disfrutando la cara de incredulidad de la araña y agregó para rematarla- El las puso a mi nombre.

Aranzazu negó con la cabeza frenéticamente con incredulidad.

-No, no, eso no es posible.¡Mientes!

-No Aranzazu, Ginny no miente- dijo Harry ingresando a la casa.

Había escuchado parte de la discusión, había visto a Ginny llegar, pero no se había animado a entrar al verla, sin embargo, decidió encararla pensando que la encontraría sola y no con Aranzazu en la casa. Las cosas se le habían salido de control. Se supone que Ginny no debía encontrar a Aranzazu ahí, se suponía que el le diría que tenía que irse, pero…Harry debía prepararse para el inicio de la segunda guerra mundial.

A Ginny le tomo por sorpresa la presencia de Harry, lo cierto que no lo esperaba ver tan pronto, no después de lo ocurrido el día anterior... ¡Bah! A quien quería engañar, sabía de las pocas probabilidades de que Harry no estuviera en la casa. Aun así, pensó que si los encontraba juntos sería mucho mejor, así los echaría a los dos a la calle sin darles tiempo a recoger nada.

Por otro lado, Aranzazu estaba como aterrada con la confirmación de Harry sobre las propiedades.

-No es cierto!-dijo boquiabierta.

Harry solo asintió y miró hacia Ginny, se estremeció al descubrir la mirada fría de la pelirroja sobre él. Bajo la mirada.

-Bien, viendo que no hay nada más que decir, exijo que se marchen ahora mismo de esta casa.

Aranzazu no espero que se lo repitieran dos veces. Se dio media vuelta y subió hacia su cuarto diciendo cosas como: "la que debería irse es ella", "Tiene un amante y viene a darse de la GRAN señora" "tremenda hipocrita"

Al escucharla, Ginny estuvo a punto de seguirla y sacarla de su casa de los pelos, pero Harry se interpuso en su camino.

-Déjala- le dijo fríamente así como ella lo trataba. El comentario de Aranzazu acerca de su "amante" había borrado todo rastro de amabilidad y arrepentimiento en él.- no la molestes más. Ella ya ha sufrido mucho como para que sigas lastimándola.

A Ginny se le dilataron los ojos con sorpresa. No se imaginó que Harry le fuera a decir tal cosa.

-¡¿Yo?! Lastimarla?! Pero quien te crees para venir a decirme esas cosas!

Harry le respondió diciendo otra cosa.

-Aranzazu es una excelente mujer. Nos íbamos a casar pero tu…Ella no se merecía que esto pasara…

-Lo que me faltaba!- estalló Ginny- Si que eres un…-pero no completo la frase, solo agregó- Eres de lo peor-dijo- Y en cuanto a eso de que yo la hecho sufrir… que la he lastimado…-y tuvo unos enormes deseos de golpearlo hasta dejarlo muerto...-No puedo creer que te preocupes más por el bienestar de esa tipa que por la madre tus hijos?

Harry no se espero la reacción de Ginny. .

No supo que decir.

Se hizo un breve silencio.

-Esta casa era mi vida¿sabes?-Harry la miro- Esta casa era para mi como un templo sagrado, un paraíso en el que pensaba criar a mis hijos, verlos crecer, ser felices. Era el lugar en el que pensaba envejecer junto al hombre que amaba…

Sus miradas se entrelazaron y sus ojos brillaron intensamente. Harry sintió como si una mano helada se introdujera en sus entrañas y la apretujara. Por otro lado Ginny que se había creado una barrera para no sentir ningún tipo de sentimiento hacia Harry aunque se negara aceptarlo sabía que se estaba debilitando.

-…pero ahora…-trato de continuar sin que su voz sonara quebrada.- no sé si quiera seguir viviendo en esta casa.

Harry sintió que su alma se le caía a los pies.

-¿Qué quieres decir?

-Creo que es mas que obvio?

-No!- exclamó Harry- Quiero decir, no puedes. Esta casa es mía, fue de mis padres…

-Pero ahora es mía, por lo tanto yo puedo hacer lo que mejor me parezca con ella.

Harry quedo mudo de la impresión, pero luego al recuperarse pregunto.

-Entonces, si ya no la quieres… porque te empeñas a sacarme de aquí? Mejor regrésamela.

Ginny negó con la cabeza.

-No pienso hacer eso- dijo- primero la vendo o la quemo antes de regresártela.

-¿Qué?

Harry no entendía porque Ginny hacía todo eso. Que es lo que ganaba.

Ginny pareció adivinar sus pensamientos porque enseguida dijo.

-No quiero que seas feliz. Nunca más. No mientras yo siga con vida, no hasta que yo te haga pagar todo el daño que me hiciste- hizo una pausa- primero comenzare quitándote esta casa, después… después veremos.

Harry se quedo lívido al oírla hablar así. No había duda, lo odiaba y lo peor de todo es que sabía que se lo tenía bien merecido.

Flash Back End.

-¡Papá!- exclamaron los gemelos y Jarod al verlo bajando las escaleras.

-¿Cómo han estado?- pregunto luego de los abrazos.

-Muy bien, aunque extrañándote un chorro- dijo Jarod

Harry sonrió con tristeza. Desde el día de su frustrada boda con Aranzazu no los había vuelto a ver. No había tenido el valor suficiente para ir a la madriguera y visitarlos aunque lo deseara, pues había querido evitar problemas con Ginny, sobre todo después de lo que le dijo...

La busco con la mirada y la halló junto a la chimenea mirando distraídamente el PLAZA ZUBOFF.

Lo estaba ignorando.

.Volvió la mirada algo desalentado hacia cualquier lugar donde no pudiera siquiera mirarla con el rabillo del ojo pero, entonces fue en ese momento que descubrió la presencia de cierto pequeño pelirrojo que lo miraba curioso.

Su corazón empezó a latir violentamente.

Lo reconoció. Sabía quien era. lo había visto antes en el Callejón Diagon, en el parque. ¡Por Merlin! Era su hijo!

Al darse cuenta de lo que estaba pasando, Jarod sintió una terrible punzada de dolor en el estomago y mucho peor se sintió cuando sus hermanitos James y Sirius, tomaron de la mano de su padre y lo jalaron hacia Matt.

Lo estaban traicionando.

Ginny dejo de mirar el cuadro para fijarse en la escena. La verdad, había pensado que con intervención de Hermione bastaba para que Harry pudiera conocer a su hijo, pero no pensó que ella sería testigo de ese encuentro. ¿Y todo por que? Porque Harry no se había ido de la casa cuando debió irse y espero hasta el último momento.

Por otro lado, Matt sonreía tímidamente a su padre , sin saber que lo era, porque lo recordaba como el señor que le había ivitado un helado o como el señor que se quedo cuidando su pelota cuando se la olvido en el parque.. ¡Aish! Ahora que lo recordaba..¡Su pelota! Tenía que pedírsela.

Harry largo tres sonoros Jajaja cuando inocentemente Matt le pidió su pelota. Harry primero se enjugo las lagrimas que llegaron sin ser invitadas y luego introdujo su mano en el bolsillo de su pantalón extrayendo un par de llaves sujetas a un aro de plata unidas a un chupón del cual colgaba una pequeña esfera color naranja.

Matt miró con el ceño fruncido su pelota y luego a Harry. Sonriendo aún mas, Harry tomo su varito e hizo que la pelota volviera a su tamaño original..

La redonda y sonrosada carita de Matt brillo radiante al ver otra vez su pelota. La aferró en sus bracitos y luego, tomando por sorpresa a Harry y a todos abrazó a su padre en agradecimiento. Glacias, dijo y Harry sin poder contenerse mas lo abrazó y comenzó a llorar. ¿Qué otra cosa podía hacer? Se trataba de su hijo, del niño que creyó que nunca conocería porque supuestamente había muerto.

-No lloles- le dijo Matt como si fuera una orden.

Sus palabras hizo que Harry se estremeciera aún más a la vez que experimentaba una sensación de consuelo.

-Ya está! Ya no lloro.

Matt le sonrió radiante y luego, llevando la pelota consigo corrió hacia su madre.

-mila mamá- dijo mostrándole la pelota.

-Si amor, está muy bonita- tenía la voz quebrada. Obviamente la escena presenciada la había conmovido muy a su pesar, sin embargo, eso no decía nada acerca de su resolución.

Miro a Harry. Sus ojos se encontraron, pero la mirada de Ginny seguía siendo tan fría llena de rencor hacia él. Harry sabía perfectamente que ya nada tenía que seguir haciendo ahí.

Era el momento de marcharse.

-Er… bien, ya me tengo que ir- dijo al cabo de un momento en el que recobro la compostura.

-¿Qué¿por qué?- saltaron los niños

-Bueno, porque yo…

-Niños, Harry haré un largo viaje y solo de semana podrán verlo.- dijo Ginny temiendo a lo que Harry podría decir.

-¿Te vas a un viaje?¿a dónde?- quiso saber Jarod con urgencia.

Justo cuando creía que ya tenía una familia, su papá se iba,,,¡mmm! Algo le no le gusto nada de ese inesperado viaje.

-Er…yo… la verdad..

-Te vas lejos?-pregunto James

-¿Cuándo regresas?-quiso saber Sirius.

Harry no sabía que responderles. Había pensado decirles la verdad, que él y Ginny se divorciarían, pero esa mentira…¿Por qué Ginny dijo que se iba de viaje?

-Bebes, no molesten a su padre con tantas preguntas.

-Pero mamá! No queremos que papá se vaya. Queremos que se quede aquí y que todos vivamos juntos y felices para siempre.

Eso conmovió a sus padres, pero mas conmovedor fue el que Matt interviniera.

-Yo tampoco quelo- dijo Matt acercándose a Harry y abrazándolo. Le gustaba mucho el señor de los helados.

Harry sonrió amargamente ante las palabras del menor de sus hijos. A penas y lo acababa de conocer y ya se tenía que separar de él.

Se sintió un miserable.

-Hijos… aunque yo este lejos vendré a visitarlos…

-¿Cuándo? Porque yo no quiero esperar mucho- dijo Sirius

-Ni yo- dijo James- No quiero que te vayas papá.

Y para su malestar, Ginny tuvo que reconocer que existía un fuerte lazo entre sus hijos y Harry. La separación futura sería muy dura.

-Debiste irte anoche o en el peor de los casos bien temprano por la mañana.- le reprochó Ginny cuando los niños subieron por unos minutos a sus habitaciones a buscar sus objetos mas preciados para darle a su papá, así que cuando él estuviera lejos cada vez que los vea se acordaría de ellos.

-No pensé que llegarían hasta la tarde- se justifico- Además¿qué hay de malo en que quiera despedirme de mis hijos?

-¿Es que no lo entiendes? Para los niños esto es muy doloroso. Por eso no quería que te encontraran aquí. Yo…les habría dicho que te salió un viaje de último momento y ellos entendería de tu ausencia.

-Hablando de eso ¿Por qué les dijiste que me iba de viaje?

-Quiero que los niños se acostumbren a vivir sin ti antes de que se enteren de la verdad.

-El que nos divorciemos no quiere decir que no los vuelva a ver… a menos que tu…

-No imagines cosas donde no las hay- dijo Ginny- nunca te separaría de tus hijos, a menos claro, se me presente un viaje.

Harry frunció el ceño

-Acaso es eso? Piensas viajar y llevarte a los niños contigo?

Ginny se tomo su tiempo antes de responder.

-Tal vez.

Harry cerró los puños con fuerza clavando sus uñas en las palmas de sus manos. En medio de ese maldito silencio, se podían oír en la planta superior, los pasos apresurados de los niños que iban de un lado a otro buscando sus recuerdos.

Harry trato de relajarse mas que todo por la presencia de Matt que lo miraba con curiosidad.

-Bien… si quieres el divorcio te lo daré.- y el corazón y el alma se le rompía.

-Me parece bien, no quiero seguir por mucho mas tiempo atada a ti.- dijo sin el menor reparo aunque ella al igual que Harry sufría, pero su odio y su rencor, su orgullo herido era mucho más poderoso que cualquier sentimiento de amor hacia él.

-Estas siendo demasiado cruel conmigo…-dijo al cabo de unos momentos de silencio.

-Y cuando tu lo fuiste conmigo?

La cara de Harry se desencajó. Había sido un golpe bajo y doloroso. Y antes que él pudiera decir algo más, los niños reaparecieron con sus tesoros guardados en una caja de zapatos.

Harry prometió cuidar del tesoro durante su viaje. Cogió la caja la redujo y la guardo en su bolso. A cada uno de sus hijos los abrazó y les dejo un beso en la frente y cuando llego el turno de Matt, este le dijo:

-Te lo legalo- le ofrecía su pelota.

Había visto como los otros le daban una caja a Harry con un tesoro de cada uno adentro y entonces creyó que él también debía hacerlo, aunque no entendía muy bien la razón¿qué?¿viaje?¿dónde?¡chao!

Harry sintió un nudo en la garganta mientras Ginny experimentaba una sensación de vacío en el vientre.

Se miraron, pero ninguno habló. Ella ni siquiera le dijo adiós o un cuídate, nada. En cambio él, antes de salir de casa dijo: pórtense bien y…cuiden de su madre, para luego girarse hacia ella y decirle adiós, pero Ginny se mostró igual de indiferente.

Los niños salieron detrás de Harry y una vez que se quedo sola no pudo contener por mas tiempo las lagrimas que furiosas pedían por su liberación.

Con el corazón cortado en mil pedacitos, con el alma por los suelos y sus sueños e ilusiones rotas y el orgullo herido, Ginny vio como el hombre al que a pesar de todo seguía amando, se iba..

-Pero esta es la última vez que voy a llorar por ti- decía asomándose a la ventana y viéndolo contemplara la casa por última vez- A partir de este momento no volveré a derramar ni una sola lagrimas más.

Pero ella sabía que no sería nada fácil cumplir esa promesa.

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Con un gesto miserable, Harry le dio la espalda a sus hijos y se dirigió hacia la Harley Davidson aparcada frente a su casa.

Los cuatro niños estaban sentaditos en la escalera del pórtico de la casa viendo como su papá acomodaba sus cosas en la parte d atrás de la motocicleta.

Harry dio un último vistazo a la casa, contempló brevemente a sus hijos y finalmente, sus ojos hicieron la parada hacia una de las ventanas. Entre las cortinas se dibujaba la pequeña y delgada figura de Ginny. Sonrió con amargura y se dijo que era un imbecil al desear que Ginny tuviera un arranque de último momento y saliera de la casa para pedirle, suplicarle que no se vaya y que no la dejara, que le daría una oportunidad, sin embargo, Harry sabía que eso no pasaría.

Se maldijo a sí mismo y a su suerte.

Harry emprendió su vuelo sin mirar atrás mientras sentía como su alma se rompía y como gruesas lagrimas brotaban de sus ojos estorbando su visión, porque a pesar de todo seguía amando a la mujer que dejaba atrás. Entonces ¿Por qué si la amaba la dejaba? Era de una u otra forma algo que le debía después de tanto tiempo de sufrimiento. Si ella quería su libertad, se la daría así el se muriera de dolor y desesperación por ella.

No había vuelta de pagina.

Ginny nunca le perdonaría.

Y Harry solo se tendría que conformar a vivir únicamente con sus recuerdos..

Flash Back

-Por favor, no regresen muy tarde. Harry te la encargo mucho.

-descuide Señora Weasley. Le aseguro que Ginny no estará en mejores manos que las mías- y sonrió libertinamente no notando la cara de desconcierto de Molly.

Riendo, Ginny se aferró al cuerpo de Harry y le dijo adiós a su madre mientras la motocicleta ascendía al firmamento.

-"descuide Señora Weasley. Le aseguro que Ginny no estará en mejores manos que las mías"…tú si que eres un descarado- le decía Ginny luego de imitar la voz de Harry al dirigirse a su madre.- si mi mamá supiera.

-Si tu mamá supiera, qué? El que ya no seas virgen o de lo que hacemos cuando supuestamente vamos al cine?

Ginny le dio un peñisco en las costillas a Harry. Y en vez de aullar se rió.

-Si serás… obviamente que si mi mamá se entera de esas dos cosas y de las otras, nos hace casa mañana mismo.

Harry guardo silencio unos minutos

-Olvidaba que tu madre es una mujer extremadamente conservadora, sin embargo, a mi no me importaría que me obligaran a casarme contigo.

Ginny pareció quedarse aturdida.

-Te das cuenta de l oque me dices… acaso tu..

-¿A ti no te gustaría?

-¿Ser la Sra. Potter? Jajajaja, sí claro y después me gustaría tener también mi propia madriguera- dijo divertida no tomando en cuenta el tono serio de la voz de Harry.

-Me llevarás finalmente al cine hoy?- pregunto al cabo de unos minutos mientras se apretaba suavemente a su espalda y cerraba los ojos para disfrutar de su aroma y calidez.

-Eso pensaba hacer después de ir al centro comercial.- Ginny ronroneo y le planto un beso en la espalda- Ya sabes, necesito ropa nueva, no puedo seguir usando las de mi primo ahora que ya no sigo n el colegio.

-No, no puedes…

-Ginny..

-'…'

-Te molesta que no vayamos a mi departamento.

-No cielo, creo que hacemos bien el no ir a tu departamento.

-¿Por qué no? Creía que te gustaba mi compañía.

-Me fascina, es solo que… a veces hay que cambiar un poco la rutina, ya sabes, para no aburrirnos.

-Yo nunca me aburriría de hacer el amor contigo…

-Mas te vale ¿Eh? Por que si no…- y Ginny hizo n gesto con sus dedos como si se tratara de una tijera.

Rieron.

Eran como las diez de la mañana cuando llegaron al centro comercial de la ciudad. Inmediatamente se fueron hacia la sección de artículos y prendas para hombres; y si no fuese por el buen gusto de Ginny, Harry habría comprado ropa que sin lugar a duda le hubiesen hecho ver como un NERD.

-Y no hay que olvidarnos de la ropa interior. Necesitas unos nuevos con urgencia.- decía la pelirroja metiendose en esa parte de la sección donde varios hombres se sorprendieron de verla ya que Ginny estaba muy concentrada escogiendo los ideales para su novio.

Harry la veía divertido mientras escogía minuciosamente su ropa interior. Ginny conocía su tamaño exacto y si le vendaran los ojos el resultado sería el mismo.

-Esta dicho y escrito, mi vida sin ti es una mierda- decía Harry mientras salían de la tienda.

-Ya. Mejor calla y dame un besito- le estiro la trompa y cerro los ojos, pero Harry no le iba a dar el gusto de darle solo un pico. Le paso la lengua por la parte inferior de sus labios. Ela abrió los ojos y frunció el ceño.

-Me dejarías hacerte un regalo?- le pregunto antes que ella le regañara por lo que acababa de hacer.

-¿un regalo?¿para qué si no es mi cumpleaños?

-Ya lo sé bobita- dijo- pero me gustaría hacerte un regalo.

-Y que clase de regalo sería?- pregunto curiosa.

Harry miró sobre su hombro y Ginny se dio vuelta.

-Oh no, cielo! yo no puedo aceptar...

-Pero yo quiero hacerlo.

-Pero yo no quiero que gastes tu dinero en mi. Mejor guardalo para algo importante surja.

-Tu eres importante.

Ginny sintió derretirse como la mantequilla al sol, por merlin! Harry era su sol.

-No sé...

-Mira, hagamos algo... Que tal si para que no te sientas mal por mi obsequio hacemos de cuenta que lo que te quiero dar es un adelanto de cumpleaños.

Ginny se lo penso y se hizo un poco la dificil, pero finalmente acepto. Y de todos los modelitos que había elegido durante su recorrido por la tienda decidió llevarse unicamente un par de cosas, sin embargo, en un descuido suyo, Harry se las arreglo para introducir los otros modelitos que a Ginny le habían encantado entre los paquetes.

Y Ginny no se daría cuenta de ello hastra que llegara a casa y se fijara, pues el peso del paquete no era nada poruqe Harry hizo con un simple encantamiento hizo que estos no pesaran mas de lo que ya pesaba.

Después de las compras, Harry tenía planeado llevar a Ginny a un buenrestaurante con buena comida, pero Ginny se las arreglo para convencerlo de que la llevara al McDonalds.

-Si mi mamá supiera que me has traido aquí- decía mordiendo su hamburguesa y saboreandola...

Harry sonrió y se llevó a la boca su último pedazo de hamburguesa

-Si tu mamá supiera me cuelga. A ella no le gusta que te traiga a comer comida chatarra.

Ginny se encogió de hombros mientras harry la contemplaba con un brillo especial en sus ojos.

Ginny al darse cuenta de ello dejo de comer para preguntarle porque la miraba tanto.

-Eres tan hermosa..

Ella se sonrojo.

-No me molestes y déjame comer en paz.

Harry se largó a reír y luego cuando ya se suponía que debía dejarse de reír, volvió a reíse.

-¿Que es tan gracioso?

-Si te vieras. Una niña de cinco sabe comer mejor que tu una hamburguesa. Te has ensuciado de Katchup, jajaja...

-Mira quien habla. tu criticando mi manera de comer y tu también estas todo sucio.

Harry dejo de reíse y se paso la servilleta por la boca, pero Ginny nego con la cabeza para hacerle entender que seguía sucio.

-Pues donde tengo la mancha.

Ginny le hizo una seña para que se acercara.

-Aquí- y al igual como Harry lo hizo a la salida del centro comercial, Ginny le paso la lengua sobre la comisura de los labios.

Harry parpadeo sorprendido y luego algo nervioso le dijo.

-No vuelvas a hacer eso.

-¿Por qué no?

-Pues porque, porquesi lo vuelves a hacer olvidaré que hay gente aquí y después... comenzaré a besarte desalmadamente y no podría parar. Arrastraría mis labios a lo largo de la suave longitud de tu garganta hasta llegar a esos diminutos y molestos botones de tu traje. Y luego los desabotonaría despacio uno a uno y te abriría la chaqueta.

Ginny lo miro con espanto, pero no dijo nada y dejo que Harry siguiera con las cosas pervertidas que le gustaría hacerle.

-Luego, me inclinaría y te besaría a través del algodón de tu blusa. Tomaría tu rosado pezón en mi boca y lo succionaría hasta que se convirtiera en un pequeño y duro botón. Y entonces, cuando eso ya no bastara, deslizaría tu camisa a lo largo de tu piel hasta que tus pechos quedaran libres y expuestos, me inclinaría y volvería a empezar de nuevo.

Ginny trago duro a la vez que un calor ya conocido comenzaba a invadir su cuerpo y se concentraba en la parte central de su femenidad.

-Me desharía despacio de cada prenda de tu ropa hasta que estuvieras maravillosamente desnuda en mis brazos. Y luego comenzaría a besarte, cada maldito centímetro de ti, hasta que temblaras de deseo. Y después te acostaría y cubriría tu cuerpo con el mío, aplastándote contra el piso. Y entonces entraría en ti, Dios, tan despacio, saboreando cada segundo en que te hiciera mía.- La voz de Harry se quebró, y se le entrecortó el aliento cuando una imagen de Ginny con sus largas piernas desnudas aferradas con fuerza alrededor de su cintura flotó en su mente.-¿Qué tienes que decir a eso?

Ginny ignoró la cruda pregunta, su cuerpo estaba inundado de las sensuales imágenes que él había plantado allí. Estaba ardiendo, y lo deseaba, de todas las formas posibles. Era ahora o nunca (1)

Y se le tiro encima olvidando que estaban en un lugar publico. Cayeron al piso, ella sobre él. Lo besó, se besaron desesperadamente, el mundo había dejado de existir en torno y si no hubiese sido por la intervención del administrador habrian hecho el amor ahí mismo.

En el departamento, sobre la cama, con los cuerpos desnudos y sudorosos, y enrollados en una ensalada de brazos y y piernas. Harry le pregunto a Ginny.

-¿Que pelicula supuestamente hemos ido ver ahora que tu mamá pregunte?

-mmm... le diremos que fuimos a ver Titanic(2)

Flash bakc end.

No había esperado menos de sus hijos. En la cajita del tesoro había una quaffle, un colmillo de dragón bebé y un beozar que pertenecía a Jarod, Sirius y James respectivamente.

Harry recordaba que la quaffle de Jarod había sido un regalo suyo y de Ginny en su cumpleaños numero dos, aunque Harry hubiese preferido regalarle una snitch, sin embargo, el pequeño demostró mucho mas interés en anotar goles que buscar una pequeña pelotilla revoloteadora.

Suspiró y Sonrió amargamente al recordar la época en la que él y Ginny eran tan felices con su Jarod… luego vendrían James y Sirius…

En una excursión que hicieron hace dos años a Rumania para visitar al tío Charlie, Sirius en una de sus travesuras se adentro en el nido de un Colacuerno Húngaro donde dos diminutos Dragonzuelos jugaban. Afortunadamente aún eran bebes, sin embargo, eso no los hacía menos peligrosos. Cuando Harry se dio cuenta de donde se había ido a meter su hijo casi se muere. Para suerte de Harry y de Sirius, la madre dragón no estaba en el criadero y Sirius salió ileso y brillando de felicidad llevando consigo un diente de Dragón en la mano.

Harry recordó que esa travesura por poco y lo mata de los nervios. No recordaba que había estado haciendo en esos momentos, pero lo cierto es que cuando se dio cuanta que su hijo no estaba por ningún lado, creyó que volvía morir. Si perder a Ginny ya había sido muy doloroso… un hijo… estaba seguro que no lo habría soportado…

El beozar de James también fue adquirido en una travesura. Pues resulta que Harry había llevado a sus hijos a San Munsgo ya que a los tres les dio varicela al mismo tiempo. Harry enloqueció y lo peor es que estaba solo sin la ayuda de Hermione, pues había salido de viaje con Draco… en fin… el asunto es que tuvo que llevar los tres niños el solo, después de una cansada jornada laboral, Elliot, afortunadamente estaba de turno y los atendió como debía. Los puntitos rojos no desaparecieron, pero la fiebre bajo lo suficiente como para devolverlos a la lucidez. Harry dejo a sus tres hijos sentados en el mullido sofá en un cuartito dentro del consultorio mientras Elliot le daba las respectivas indicaciones cuando, James inesperadamente se puso de pie y se acercó a una vitrina donde había una cajita que ya antes había visto en casa del abuelo por lo que sabía de antemano que es lo que había dentro así que sin perder tiempo cogió una silla la acerco y se subió y…A continuación nadie supo como fue que James terminó colgado en uno de los repisas de la enorme vitrina; Sirius fue a buscar a papá mientras Jarod hacía todo lo posible que por si su hermano caía lo hiciera sobre él, afortunadamente no fue necesario porque su padre llegó a tiempo para atraparlo en el aire, en cuanto al objetivo de James que era un beozar ya lo tenía consigo.

Harry terminó de acomodar los tres tesoros de sus hijos en la mesita de centro en la pequeña sala de su departamento. A esta colección agregó la pelota de Matt.

Tras un suspiro de congoja, Harry miró en torno a su departamento. Hacía años que no lo utilizaba. No desde que dejo la vida de soltero. Era una sola habitación amplia y bien iluminada y con una terraza que tenía vista hacia la ciudad entera . Las areas como la cocina, el comedor, la sala se encontraban todos en el mismo ambiente, pero distribuidos correctamente. El baño se encontraba en un cuarto aparte en la parte superior donde estaba el dormitorio. El dormitorio no tenía puerta ni pared que separara de los otros ambientes, simplemente había que subir una escalera de caracol y ya. (para mejor alusión, si alguien ha visto rebelde guíense de los dormitorios que están separados en dos niveles).

Suspiró.

Había demasiados recuerdos en ese lugar. Ginny y él habían pasado los mejores momentos de su noviazgo encerrados en esas cuatro paredes amándose y jurándose amor para toda la vida.

Sería difícil tratar de no pensar, pero Harry quería hacerse la idea de que podría.

¿Podrá?

No lo sabía

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Hermione había recibido una nota de Ron en la que le pedía que se vieran a la una de la tarde en el lobby del ministerio para ir juntos a almorzar. Hermione feliz le envió una nota para confirmar la cita.

Hace dos días que no se veían a causa de un mal entendido. Ron la acusó de querer algo con Harry y ella obviamente ofendida le respondió: "Ojala y me hubiese enamorado de él y no de un idiota y troglodita como tú" y después de eso no se habían vuelto a ver.

Eran como diez para la una cuando Hermione llego al Lobby del ministerio. Estaba nerviosa, no sabía lo que pasaría cuando estuvieran frente a frente. "Si no fuera por toda esta gente me lo comería a besos y le pediría que me haga el amor"- pensó y se sorprendió a sí misma lo deseosa y urgida que estaba por encontrarse con Ron a solas..¡Por merlín! Como lo extrañaba.

Solo habían transcurrido algunos minutos de su llegada cuando alguien llegó por detrás y le tocaron el hombro.

Hermione dio un respingo y sonrió, pero esa sonrisa se desvaneció al descubrir que no se trataba de Ron.

-¿Tu?- dijo casi en un hilo de voz por la sorpresa.

-Hola Hermione¿Cómo has estado?

-Er…yo…

-Parece que no te ha dado gusto volver a verme. ¡Vaya! Y yo que pensé que te alegrarías.

-No es eso…digo estoy…me has sorprendido, es todo.

-Ya lo creo- dijo el rubio sonriendo- Pero, oye! Aún no me has saludado. Por lo menos merezco un abrazo.

Hermione dudo un poco ya que ron estaba pronto a llegar y si los veía en ese plan…, pero luego, considerándolo mejor no había razón para no hacerlo ¿no? Total, ellos habían quedado como amigos.

-¿qué haces aquí? Te creía en Francia.

-Estaba y tenía planeado quedarme un par de meses mas, pero me aburrí y decidí regresar-explicó- Por cierto, ni bien e puesto un pie en Londres y ya me enteré que estas saliendo con Weasley.

-Draco…

-No Hermione, no tienes nada que decirme. Es tu vida, eres una mujer libre y tienes todo el derecho de rehacer tu vida con quien quieras.- y le acarició la mejilla con el dorso de la mano

-Gracias. Espero que tu también estés haciendo lo mismo.

Draco suspiró con un suspiro.

-De hecho, estoy pensando seriamente en volver a casarme.

Hermione abrió grandes los ojos..

-¿de verdad?!- exclamo- Oh, Draco! Es estupendo!- y no puedo evitar abrazarlo con efusividad a la vez que lo besaba en la mejilla.

Justo para su mala suerte, Ron escogió ese momento para llegar, y al ver la escena se quedo petrificado ¿Qué demonios hacía Hermione abrazando tan calurosamente a su ex marido? Si quería saberlo debió acercarse y actuar y no quedarse ahí como un idiota pensando lo peor de la mujer que amaba, o mucho peor, darles la espalda miserablemente y huir sin saber la verdad.

Tiro el ramo de rosas que le compro a Hermione al basurero y se fue.

-¿Y… se puede saber quien es la afortunada?

Draco rió.

-Hermione, te he dicho que pienso casarme, pero no te he dicho que ya tengo con quien hacerlo.

Hermione le dio un golpe en el brazo juguetonamente.

-Y yo que pensé…¿sabes? Deberíamos reunirnos una tarde para platicar.

-¿Por qué no ahora? Digo, yo tengo que ver unos asuntos con el ministro, pero, si tu quieres lo suspendo y ya.

-Me encantaría, pero he quedado con ron y no creo que tarde en llegar- dijo mirando su reloj de pulsera.

-Entiendo. En ese caso mejor me voy antes que me encuentre con Weasley. No vaya a ser de malas y te friegue el plan.

Hermione le sonrió incomoda.

Después de que se marchara Draco, Hermione se quedó esperando a Ron por espacio de 40 minutos, pero ni ratro de él y Hermione comenzó seriamente a preocuparse. ¿le habría pasado algo? Ojalá y no!, pero en ningún momento a Hermione se le cruzo por la mente que en esos momento Ron estaba metido en la cabeza del cerdo bebiendo licor barato y pensando en ella como si fuera la peor mujer del mundo.

-¿aún no llega?- ahí estaba otra vez Draco.

-No y me preocupa.

-Seguramente ha tenido entrenamiento de último momento. Ya sabes como esas cosas…

Hermione se quedo pensando en esa posibilidad.

-Tal vez, pero aún así, me habría escrito aunque sea una nota para suspender y no lo hizo.

-Tal vez no le a alcanzado tiempo.

Hermione suspiro cansada.

-Ey, Ey! No te me deprimas bonita. Mira, mejor así ya que nosotros podemos aprovechar e ir a almorzar como teníamos planeado hacer..

Hermione le miró con el ceño fruncido, pero no pudo decirle que no sobre todo si él le sonreía encantadoramente.

-Bien, eso me hace pensar que aún hay algo de mi en ti..

-No seas…-le dio un manazo en el brazo y riendo salieron hacia el exterior.

Draco conducía su convertible negro por las calles de Londres mientras le platicaba a Hermione de su estadía en Francia y de lo bien que se la había pasado por esos lugares. Pero Hermione apenas y lo escuchaba. Sus pensamientos estaban a miles de kilómetros sobre cierto pelirrojo. ¡Ron!¿Qué pasó?¿Por qué no llegó a la cita planeada? Esas y muchas otras preguntas más se hacía a la vez que experimentaba una sensación de angustia..

-Qué no es esa tu amiga- dijo Draco deteniéndose en una avenida que se interceptaba con la calle que llevaba hacia el caldero Chorreante.

Hermione miro hacia la esquina donde en efecto, su amiga Nandini se encontraba con sus hijos cargando…¿baúles?

Se sorprendió y miro a Draco.

-¿Qué buena vista?- le dijo

-Nunca olvido una cara bonita- dijo sonriendo y Hermione puso los ojos en blanco.

-Creo que…vamos a 5tener que dejar nuestro almuerzo para después.

Draco puso cara. Y el que quería llevarla a Anbrossia. Sin embargo, por alguna razón Draco no se opuso.

-Dejaremos nuestro almuerzo para otro día- dijo dándole la vuelta a la manzana para luego llegar a la entrada del Caldero Chorreante.

Justo cuando Nandini se estaba registrando, Hermione la abordó.

-¿Que haces aquí?- pregunto luego de los correspondientes saludos.

-Es una larga historia- dijo Nandini con un suspiro cansino.

-Nos escapamos de casa- dijo Paul.

-¿qué?

-Tío Jeffrey le pagó-termino de contar Prudence.

Hermione se horrorizo al apartar los rizos negros de Nandini de su bello rostro y descubrir la mejilla violeta casi negra.

-Pero¿Por qué te golpeo?

Nandini se mordió los labios. La miro y luego fijo sus ojos en Draco. Sintió vergüenza.

-Er… yo…- Se sintió incomodo, pero por alguna razón no tuvo ganas de marcharse aunque tenía todo el permiso para hacerlo- Invito a los niños a comer un helado, sorprendiendo a Hermione y a sí mismo.

Las dos mujeres tomaron asiento unas mesas mas allá a la de Draco y los niños. Y mientras almorzaban algo liviano, Nandini le contó la historia completa a Hermione.

-…y es por eso que he dejado la casa. Las cosas entre mi hermano y yo están muy mal, además, no quiero que mis niños se vean metidos en este nuevo lío de violencia. Suficiente han tenido con su padre.

-Has hecho bien- dijo la castaña- sin embargo, no me parece que el caldero chorreante sea un lugar apropiado para que te vengas a vivir con los niños.

-Pero Hermione¿qué otra cosa podía hacer si no cuento con el dinero suficiente como para alquilar un departamento o una casa? Sabes perfectamente que yo no dispongo de un solo centavo.

-Eso es por no haber querido desplumar a tu ex marido cuando tenías todas las de ganar.

-Yo sólo quería estar libre y lejos de Marcus. Lo demás no me importaba.

Hermione suspiró.

-supongo que tienes razón.

Ambas mujeres se quedaron en silencio, cada una sumergidas en sus propios pensamientos.

Hermione pensaba en que la vida no podría ser mas dura para una mujer como Nandini que al salir de un familia marcada por la violencia, volvía a otra y aún así sabía como salir adelante. Suspiró. Era admirable su determinación y sus ganas de sobresalir, mas que nada por sus hijos.

Instintivamente su mirada recayó sobre esos pequeños niños. Sonrió sorprendida y conmocionada al ver de repente la escena dibujada ante sus ojos. Draco sonreía y bromeaba con los pequeños como si fueran sus hijos. De súbito se sobrecogió y se sintió un poco triste por no haber podido darle a Draco la satisfacción de ser padre. No era culpa suya- se recordó. Sin embargo, aquellos abortos…2 para ser exactas habían marcado el final de su matrimonio, uno que se había salvado si esos niños habrían llegado a formarse, pero su débil vientre no se lo había permitido y tal vez una tercera vez, corría el riesgo de volver a tener un perdida y quien sabe… hasta podría ella morir.

Hermione sacudió la cabeza queriendo alejar de su mente aquellos tormentosos pensamientos y volvió a fijar su vista en Draco y los niños. Inmediatamente, después de estar analizándolos momentáneamente, se le ocurrió una magnifica idea.

-Es definitivo que no puedes volver a tu casa mientras tu hermano no este tras las rejas o en el peor de los casos en uno de los pabellones de enfermedades mentales de San Munsgo..

-Hermione...!- exclamo la mujer estremecida por lo ruda y cruel de sus palabras.

Hermione continuó sin hacer caso a esa protesta.

-Y tus hijos tampoco pueden vivir en un lugar tan inseguro como este- Ambas mueres se miraron fijamente por alguno momentos- Si estas de acuerdo, te iras a vivir a casa de un amigo.

Nandini frunció el ceño delicadamente. Como era todo en ella, delicado y refinado.

-¿Dónde?- quiso saber.

Vio como los ojos de Hermione se dirigían hacia un de las mesas cercanas y no tuvo dudas de lo que la castaña le estaba proponiendo. Sus mejillas se tornaron rojas, tal como si se tratara de una adolescente.

-Oh, no, Hermione…

-¿Por qué no?

-No quiero causar molestias.

-No lo haras y estoy segura que a Draco le será todo un placer tenerte en su casa- dijo recordando como Draco le había dado entender que la mujer le parecía guapa.

-Hermione…

-Ya veras..

Se levanto y se dirigió a la mesa en la que se encontraba con Draco. Los niños se fueron corriendo hacia su madre. Entonces, sin rodeos, Hermione se disparó con la historia de Nandini y su idea de que se vaya a vivir a su casa.

-Estas loca, Hermione! Yo no puedo hacer eso.

-¿Por qué no?- pregunto con una vocecita dulce e inocente.

-Pues porque.. porque no.

-solo será por un pequeño tiempo.

-no..-se negó.

-Draco- puso cara. Draco ni la miró- Por favor.- Draco la miró de reojo- Hazlo por nuestra amistad y por los viejos tiempos.

-Hermione a mi me gusta mi independencia.

-Pero tu casa es tan grande. Estoy segura que ni cuenta te darás que están ahí.

Draco se lo pensó.

-Bueno, después de todo estos niños están bien educados. Supongo que no molestaran.

-No lo harán.

-Y Nandini es una mujer muy fina y elegante…

Hermione enarcó las cejas.

-¿Te gusta?

-A quien no, claro que comparada a ti..

-Oh, ya cállate- dijo divertida..

Rieron.

-En ese caso creo que ya no hay ningún inconveniente para que Nandini y los niños se vayan a vivir contigo.

Draco suspiró.

-Esta bien Hermione. Diles que pueden recoger sus cosas y venirse conmigo.

-Gracias Draco!- lo abrazó emocionada.- Pero sería mucho mejor si tú mismo se lo dices¿no crees?

Con un nuevo suspiro, Draco se puso de pie.

-Gracias, y disculpa por esta molestia.- le decía Nandini cuando se vieron frente al portal de la mansión Malfoy. Hermione no los había acompañado porque según ella llegaría tarde al trabajo

-No es ninguna molestia.- dijo- Hermione me ha explicado la situación y aunque no lo parezco quiero ayudar.

Le sonrió y Nandidni sintió una sensación muy familiar recorrerle el interior.

Draco ordenó a los elfos que subieran los baúles de los elfos a las habitaciones del lado este de la mansión, ahí era donde Nandini y los niño se instalarían.

-Espero que se sientan como en casa.

Ninguno pensó que a partir de ese momento, tal vez desde antes cuando se vieron por primera vez en el caldero chorreante hace un para de meses, sus vidas darían un gran giro.

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Después de despedirse de Draco y Nandini, Hermione se apresuró a escribir una nota al ministerio para avisar que se tomaría la tarde libre. No hace mucho que la habían ascendido así que ahora ella disponía de su tiempo como quisiese.

Se encontraba en la madriguera conversando con Arthur weasley, pues desde hace un par de días que Ron se había trasladado ahí luego de "pequeña" discusión que habían sostenido, pero antes, ella había ido al estadio de quidditch donde la selección Nacional se entrenaba. No encontró a Ron.

-Estaba muy apurado. Parecía tener una cita, así que se marchó ni bien acabaron de entrenar- dijo el guardián.

Hermione sabía que la cita era con ella, "pero no llegó" y eso la preocupó más.

Eran como las cinco cuando Hermione finalmente decidió retirarse, sin embargo, al momento que se dirigía hacia la chimenea, ron apareció.

-Ah, mira! ya llegó- dijo viendo a su hijo aparecer entre las llamas.

Por una fracción de segundos, Hermione se sintió arder en las llamas del mismísimo infierno hasta que Ron apartó la mirada de ella.

- Bueno, creo que mejor me voy a ver si ya puso la marrana.

Era evidente la tensión que se sentía en el ambiente y por alguna razón, Arthur advirtió que lo que Hermione y Ron tuvieran que decirse…las cosas no quedarían nada bien.

-Hola.- dijo Hermione tímidamente. Indecisa dio un par de pasos hacia él, pero enseguida tuvo que detenerse al volver a sentir el fuego de la mirada de Ron.

-¿a qué has venido?- le espetó fríamente sorprendiéndola.

-Er… Bueno, por si no lo recuerdas me mandaste una nota pidiéndome vernos, te estuve esperando donde quedamos, pero tu no llegaste y por eso estoy aquí.

Mientras hablaba ron la rodeo hasta llegar al otro lado de la sala . enterró sus manos en los bolsillos y la miro.

-Llegué- dijo secamente- pero como te vi tan ocupada, decidí marcharme para no molestar.

Hermione frunció el ceño porque no entendía ¿a que se refería ron con eso de no querer molestar? Se quedó pensando; entonces la imagen de Draco y ella en el lobby… Eso explicaba todo. Ron los había visto.

-Draco acaba de llegar de su viaje a Francia y fue una coincidencia el que nos hayamos encontrado en ese lugar.- trato de explicar, pero sabía que sería inútil, pues Ron no dejaba de sacudir la cabeza con una sonrisa irónica.

-Draco y yo sólo somos amigos- añadió sin saber porque lo estaba haciendo si Ron ya lo sabía.

Estaba desesperada.

Ron no le creía así que tenía que decir algo a su favor.

-Por el amor de Dios, Ron!

-Harry también es tu amigo ¿no?

Esa insinuación la perforó. La daño y la mato y la pisoteo como si fuera basura. No entendía porque ron la juzgaba tan mal. ¿Qué había hecho para que Ron la tratara tan mal? Y lo que era peor aún,¿cómo era capaz de dudar de su amor?

Con lagrimas de indignación y desilusión, Hermione recogió el bolso que había dejado caer en el sofá. Y con una fuerza que ni ella misma supo de donde le salió le dijo.

-si tan mala opinión tienes de mi. Si crees que soy una cualquiera que no merezco tu amor…muy bien… tu tampoco te lo mereces, no mereces nada mío, ni mi confianza ni mi cariño o admiración y respeto- hizo una pausa a la vez que observaba el rostro contraído del pelirrojo. Y para rematar el momento añadió- no te mereces siquiera mi amor.

Y en el momento que cogió los polvos flu, Ron se acercó por detrás y la obligó a girarse bruscamente. La miró a los ojos y le dijo.

-Nunca he tenido tu amor…

Con las pocas fuerzas que aún le quedaban, Hermione se soltó de él ofendida y herida. Le volteó la cara de una cachetada con la misma mano que aferraba el polvo flu.

Ron chilló, pero no por el golpe. Los polvos le habían entrado a los ojos y hasta había tragado de él. Pero a Hermione no le importó, ya nada de lo que tuviera que ver con él le importaba. Estaba dolida y furiosa y…y…¡Al diablo con Ronald Weasley!

-no voy a seguir que me sigas tratando de esta manera tan humillante- dijo con la voz temblando de la rabia- Y si tan mal mujer me crees, entonces has de cuenta que no existo, que nunca existí…-sollozó-… porque yo haré lo mismo. Porque a partir de este momento para mi nunca existió un Ron Weasley ni existirá otro.

Y sin decir mas, se dio media vuelta y salió de la casa con su dignidad y amor pisoteado por el hombre que tanto amaba.

-Ron, hijo¿Qué has hecho?

Al oír el chillido de dolor de su hijo, Arthur ingresó a la casa sin imaginarse ser testigo de tal escena.

-Ella no se merece mi amor- y Arthur se sorprendió verlo llorar- No se merece nada de mío. Esta muerta, muerta…

Lastima que cuando se diera cuenta de su error sería demasiado tarde.

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Ginny despertó a la mañana siguiente sintiéndose mareada y confundida…con el estomago revuelto y unas tremendas ganas de vomitar.

¿Estaría enferma?

La verdad, no, pero el estar de regreso en su casa la ponía mal.

El día anterior tan solo poner un pié en casa sintió que todas las fuerzas la abandonaban, y peor se sintió al encontrar a Harry ahí. Los recuerdos llegaron a ella para atormentarla con aquellos maravillosos momentos que paso en esa casa junto a su esposo e hijos, y también lo infeliz que fue tras cada discusión que lo obligaban a él irse de la casa para buscar consuelo en brazos ajenos…

Era tarde para poder huir y evitar encontrarse con su pasado. No había mas remedio que tratar de superar cualquier cosa por su bien el de sus niños.

Sin embargo, al llegar a la habitación matrimonial…

Las fuerzas la abandonaron y… se odió por seguir amando a Harry, a pesar e todo.

No tuvo otro remedio que instalarse en su habitación pese a todos esos tormentosos recuerdos, pero ¿qué podía hacer? No iba a instalarse en la otra habitación; la otra ocupada por Harry y la araña ¿verdad? Primero quemaba todo lo que había dentro antes de hacer algo así.

Afortunadamente, los niños, los cuatro pequeños hombres de su vida llegaron a su rescate y le hicieron compañía esa noche y las otras noches que llegaron…

Lista para empezar un nuevo día, luego del desayuno, Ginny decidió que debía empezar una campaña de fumigación para eliminar todo rastro de la araña.

Todos los cambios que Aranzazu había hecho, debían ser urgentemente reemplazados por sus muebles originales, er…, bueno, lo que quedaban de ellos, ya que, la araña se había desecho de la mayoría de ellos echándolos a la basura y lo que quedo, que no era mucho, fue rescatado y muy bien guardados por Jarod, los gemelos y dobby, el elfo.

-bien..creo que necesitaremos muebles nuevos y…todo nuevo- decía Ginny analizando e; sala vacía de su casa.

-si mamá!-

Asintió Jarod brillando en una sonrisa. Aún no se creía que su mamá estuviera viva y con él. ¡Aish! Que bonita que era! Mas bonita de lo que se la recordaba y mucho mas bonita que el retrato que papá pinto..

-¿Por qué sonríes tanto amor?- pregunto al darse cuenta de la mirada de su hijo sobre ella.

-Estoy muy feliz mamá- se encogía de hombros.

-¿Y se puede saber por qué tanta felicidad?

-Porque no estas en el cielo como pensé. Por eso estoy muy feliz.

Ginny sonrió encantada y conmovida por sus palabras que suprimió un sollozo y le tendió los brazos antes de que se le salieran las lagrimas. Jarod dejó de hacer lo que hacía, para ir junto a su madre y abrazarla.

Mientras los gemelos y Matt miraban sin entender que pasaba.

-Te quiero mucho mamá.

-Y yo a ti amor. A ti y a tus hermanos…

Jarod sonrió y luego, mirando a su mamá con esos ojazos color azul verdosos, mientras irradiaban luz y felicidad, le dijo:

-Ojalá y mi papá regrese pronto de su viaje para que todos estemos juntos, juntos, juntos y seamos muy, muy felices…

Ginny tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para inventarse una sonrisa, ya que las palabras de su hijo y su ilusión de tener una familia la afectaron.

Volvieron al quehacer y Ginny trato por todos los medios posibles no pensar en lo que acababa de suceder. Y como siempre, tarde se daba cuenta que debió decirle a los niños lo del divorcio desde el principio.

La tarde siguió pasando y Ginny terminó por olvidar de recriminarse su error. La casa les estaba quedando bien aunque sin muebles, claro, pero eso no importaba de momento. Dobby estaba en casa por ordenes de Harry así que debía servirle a Ginny como si se tratase de él y Ginny lo agradeció enormemente, ya que sin el elfo jamás habrían terminado de empaquetar todas esas cosas que la araña adquirió para redecorar (bueno si es que el estilo refrigerado se le llamaba decoración), la casa.

-No, Llevaremos todas estas cosas a una tienda de segunda mano y las venderemos.- dijo Ginny ante la pregunta de James que si iban a botar esas cosas a la basura.

-¿Por qué?- se apresuró a preguntar Sirius. Esos dos estaban en la etapa de las preguntas..

-Porque así, el dinero que nos den por estas cosas, aunque sea poco, será llevado al fondo de ahorros de la fundación "Hope"

-¿qué es Hope?-pregunto James.

-Es el nombre de la fundación- se apresuró a responder Jarod que lo había entendido todito.

Ginny le sonrió. Pero ninguno de los niños sabía de que era la fundación y Ginny tampoco se los explico ¿Por qué? Ni ella lo sabía, pero solo nombrarla la piel se le erizó ya que esa "Fundación" Fue creada para ayudar a las viudas y huérfanos de la guerra contra Voldemort.

Al finalizar la tarde, Ginny y sus cuatro pequeños estaban disfrutando de unas sándwich preparados por Dobby, cuando inesperadamente recibieron una visita.

-¿Tu?

-Hola Gabrielle.

-¿Qué haces aquí?

-Vine a verte.

-¿Para qué?- pregunto sin desearlo haber hecho.

-Te extrañaba.

Se hizo un silencio. Ginny no podía dejar de mirarlo con recelo, sobre todo porque recordó como ese hombre que tenía en frente la mantuvo aislada, no, mejor dicho, prisionera durante un mes en la mansión Marshall.

-¿Puedo pasar?- pregunto el visitante.

Ginny dudo, pero se recordó que no podía ser descortés.

-disculpa que no te invite a sentar, pero como te habrás dado cuenta, no tengo muebles.

Jeffrey sonrió, pero no dijo nada, simplemente sonrió y luego sacó su varita agitándola ágilmente. Acto seguido ante ellos había una mesita con dos sillas. Sobre la mesa había una tetera con té humeante, tazas y un par de platos con salmón ahumado y otro con galletas.

-¡Orales!- exclamaron los gemelos ante la reciente muestra de magia.

Los dos adultos se volvieron hacia ellos.

Junto a los gemelos estaban Jarod y Matt. Este último puso cara de molestia y le jale jaló a Jarod del polo diciéndole despacito: él es malo. Pero como siempre Jarod lo ignoró de la misma forma de cuando se le se acercaba para jugar con él.

Una vez hechas las presentaciones, Ginny le ordenó a Dobby que se llevara a los niños a la cocina.

Protestas. Ellos también querían comer galletas, menos Jarod que miraba con desconfianza a Jeffrey.

-Esos niños parecen educados.

-Mis "hijos" son educados.

-Er… sí, bueno…verás Gabrielle..

-Ginny..- interrumpió la pelirroja- mi nombre es Ginny no Gabrielle.- aclaró.

-sí, bien, esto…"Ginny", yo he venido porque quería hablar contigo de algo importante.

Ginny lo miró con una ceja enarcada.

-Tú dirás.

Jeffrey le dio un sorbo a su taza de humeante té considerando la posibilidad de siempre no decirle la razón por la cual había ido a su casa, pero las palabras de Nandini antes de marcharse de su casa le martilleaban la mente: "…Si quieres que Ginny te vea como tu quieres, debes decirle la verdad, ella de debe saberlo de tu propia boca antes que alguien mas se lo diga… Es por tu bien."

-Yo… ¿cómo has estado?- Ginny lo miró desconcertada.

-Bien- respondió.

-¿Bien, lo que es bien o…feliz?

-Bien feliz- dijo ella para acabar con ese tonto interrogatorio.

-Bien… creo que eso es bueno ¿verdad?

Algo no estaba bien y se podía percibir en el aire que detrás de la visita de Jeffrey había algo más.

La curiosidad la invadía y también una inesperada inquietud.

-¿qué pasa Jeffrey? Me parece que estas queriendo decirme algo pero no te atreves…¿o me equivoco?

Jeffrey se vio obligado a darle otro sorbo a su té. Nunca había visto a "Gabrielle" tan atrevida, sin peos en la lengua y mecho menos tan directa. Se asustó. La Gabrielle que recordaba era callada, sumisa y asustadiza, pero esta no ¡Por Merlín! Estaba sudando y las piernas le temblaban.

-¿Qué es lo que pasa Jeffrey? Te has puesto de repente muy pálido.

-Er... yo…- trago duro. Estuvo a punto de decirle: "no pasa nada" y a continuación se iba por una tangente, pero era obvio que con ésta Gabrielle sería muy difícil escapar.- Deja, no es nada es solo que yo… bueno, yo quería decirte algo muy importante.-Ginny ya lo sabía y aguardó en silencio a que Jeffrey continuara.- Tal vez después de lo que te diga no quieras volverme a ver, pero es necesario..

-Por favor Jeffrey, sin rodeos.

Jeffrey asintió y sin mirarla a los ojos dijo:

-Después de pensarlo mucho y darme cuenta de mi error he venido a decirte la verdad- alzó la mirada y vio curiosidad e inquietud en ella- Yo…siempre supe quién eras.

O0o0o0o0o0o0o0o0

(1)La escena en donde Harry describe lo que le gustaría hacerle a Ginny fue extraida y adaptada de una novela que leí llamada Dancing at midnight de Julia Quinn

(2)Titanic, se supone que estan en el año 98, justo el año en que se estreno dicha película.

N/A: Este ha sido un capitulo un tantito larguito y creo que no será el primero ni el último ya que tal vez hayan mas largos que este o mas cortos, bueno la verdad que ni yo sé.

¿Qué pasará ahora¿cómo reaccionará Ginny? No se pierdan el siguiente capitulo de este fic: "De tal palo, tal astilla"

Bss y salu2

Y no se olviden de dejar review y leer La Rebelión del Elegido que lo tienen muy abandonado.

Bye.