Este es un capitulo un poquito Lemon, pero sólo un poquito. Si sufres del corazón o eres hipersensible a este tipo de cosas mejor no entrar a leer. Por otra parte, Este capítulo esta dedicado a todos los lectores que me dejaron review:

Ernesto, Witchmaju, Vivi-G Weasley, hermioneyron, carolagd, sacni, Nimue-Tarrazo, jamesandmolly, Amy Black, CrazySiriemBlack, anisza, Estrella de la Tarde 1, lunatipola, dLu, Lady Black, Hola!!!, PoTTeRciTa, Huasteka, Vicus Riddle. Espero no haberme olvidado de nadie.

Disculpen la demora, pero la verdad es que no tenía pensado subirlo hasta terminar de escribir el capitulo 19 y empezar el 20, sin embargo por una razón especial (Que explico al final del capitulo), he decidido publicarlo antes de empezar el capitulo 19, que publicaré cuando tenga el capi 21.

Espero que les guste.

17.-Una Propuesta Tentadora.

Había pasado cuatro días desde el incidente entre Jarod y Matt. Cinco de la inesperada visita de Jeffrey y 20 días del regreso de Ginny.

Era sábado y hacía un calor infernal. Harry y sus cuatro hijos estaban en el estadio Nacional de Quidditch presenciando el entrenamiento de la Selección Inglesa.

Muy pocas personas tenía fácil acceso a este tipo de privilegios (presenciar un entrenamiento y acercarse a los jugadores, conversar con ellos, etc, etc), pero como se trataba de él…Harry tenía todas las puertas abiertas de los lugares que visitaba, obviamente su familia también.

Se hizo un Stop en el entrenamiento por lo que los cuatro niños bajaron de las gradas al campo. Saludaron a algunos jugadores que "ya conocían" y luego fueron directo con el tío Ron.

-¡Ey! Que agradable sorpresa- lo dijo por sus sobrinos.

Harry ni se había acercado, pero los observaba desde el lugar en el que conversaba amenamente con el entrenador y el preparador físico.

-¿cómo se han portado?- Y esta pregunta lo hizo dirigiéndose especialmente a Jarod.

-¡Bien! – exclamaron los gemelos con caritas de angelitos con cuernos y rabo.

Ron los miró con suspicacia.

-¿Y tu¿qué me cuentas?

Lo último que sabía por su padre (Arthur Weasley), era que Ginny había puesto en marcha el plan de Harry en hacer la convivencia entre Jarod y Matt mas…¿Cómo decirlo¿Provechosa?. No sería una tarea fácil, pero lo bueno es que Jarod, al segundo día dejó de protestar y permitió que Matt permaneciera en su cuarto "siempre y cuando no se meta en sus asuntos y tenga la boca bien cerrada"- Y esta condición nadie la sabía excepto los implicados.

-Bien tío.- dijo Jarod

-Bien tío- repitió Matt.

Su mamá le había dicho que siguiera el ejemplo de su hermano, pero el pequeño entendió esto como si debería remedarlo. Una tarea que le agradaba hacer. Porque quería ser como Jarod.

Tío y sobrinos se quedaron un rato mas conversando , bueno, en realidad eran los niños los que hablaban y Ron el que escuchaba. Ellos le hablaban de la odiosa vecina que tenía un perro como el del "Damián" (1)

-Niños, es hora de marcharnos- dijo Harry llegando.

Los pequeños pusieron carita. No querían irse, además el entrenamiento iba a continuar.

-Le he prometido a vuestra madre que los llevaría a casa temprano.

-Pero papá, todavía no es tarde.

-Sí, pero quiero llevarlos a comer un helado y claro, abastecerlos de una que otra chucheria.

A los niños se le iluminaron los ojos.

-¿Nos vas a llevar a la tienda de los tíos Fred y George?

-mmm! Tal vez.

-Entonces vamos papá- dijo Sirius jalándolo hacia la salida.

-Sí, ya vamos- le siguió su gemelo.

Harry sonrió y sacudió la cabeza divertido.

-Primero despídanse- les recordó.

-Los tienes muy consentidos- le dijo Ron una vez se despidieron de sus sobrinos.

-Cuando seas padre, entenderás.

Para Ron, aquel comentario fue como un puñal en el estómago. No pudo evitar recordar a Hermione y en su miserable comportamiento con ella.

-Los veré pronto- dijo el pelirrojo dándoles la espalda para unirse al equipo.

Mientras disfrutaban de un delicioso, refrescante y cremoso helado, Jarod y los gemelos discutían acerca de las cosas que comprarían en la tienda de sus tíos; por otro lado, Harry no dejaba de observar al menor de sus hijos, pues de las dos veces que lo había visto sin saber que era su hijo, tenía el presentimiento de que existía una tercera vez.

Entonces sucedió.

En el momento de reflexión, Sirius se quitó la gorra de Baseball, que lo protegía del sol, y lo dejaba sobre la mesa de un modo escandaloso.

Miró a su hijo y luego a la gorra y otra vez a su hijo, a la gorra y finalmente a Matt.

Las imágenes de cierto episodio ocurrido mas o menos hace unos dos meses lo sacudieron. Tomó la gorra con violencia, asustando a los niños, y luego se la colocó a Matt.

Sus ojos se abrieron como plato y su rostro palideció.

Recordó la vez que iba conduciendo con sus pensamientos puestos en Ginny y que por ello, faltó poco para atropellar a un inocente niño. Su hijo.

Recordó claramente, con nitidez, el rostro del desagradable sujeto que cuidaba en ese momento de su pequeño hijo.

"Aquel debía ser Jeffrey Marshall"- se dijo

-¿Papá, qué pasa?- preguntó Jarod con cautela.

-¡Vamos!- se limitó a responder Harry.

El trayecto a casa fue bastante silencioso. Ninguno de los 5 Potter pronunció palabra. En parte, los niños se mantenían calladitos para no hacer enojar más a papá y por otro lado, estaban desanimados por no haber podido ir a comprara chucherías, que tanto querían, a la tienda de sus tíos.

¿Por qué papá se enojó si estaba tan feliz?

Jarod se preguntó si tenía algo que ver con Matt, ya que cuando le puso la gorra de Sirius fue que se enojó.

Revivió el momento. No encontraba respuesta. De su papá pasó a mirar a Matt. El pequeño miraba por la ventana distraídamente, pero luego, se giró hacia él al sentir el peso de su mirada. Le hizo un adiós con la mano tímidamente. Entonces fue que se acordó de algo.

Flash Back Iban todos en el carro de papá para ir de paseo, cuando de súbito en el camino se apareció un pequeño niño al que Harry no vio, pero Jarod sí. -¡Cuidado papá!- grito mientras se cubría la carita con sus brazos. Harry dio un frenón. Los tres pequeños gritaron del susto. Luego de unos segundos que parecieron eternos, Harry preguntó si estaban bien.

Se les quedó mirando detenidamente hasta asegurarse que no habían sufrido daño. Después se bajo y los pequeños se quedaron en el carro.

Miraron hacia donde su papá se dirigía y vieron que había bastante gente aglomerada ahí.

-¿Qué pasó Jarod?- preguntó James con la vocecita ronca.

-No sé- dijo Jarod.- Había un niño en el camino..

Los gemelos abrieron grande los ojos.

-¿Papá lo apachurró?- preguntó Sirius con susto.

-No, creo!

-Vamos a ver Jarod- le dijo James.

Y aunque papá le había ordenado no salir, Jarod no vio motivo para no hacer caso a esa orden.

Los tres bajaron del carro.

Papá peleaba con un horrible señor al que Jarod no le vio la cara porque estaba de espalda.

Jarod y sus hermanos llegaron junto a su padre y se apresuraron a preguntar qué pasaba.

-Nada..vayan a la camioneta que ya les doy el alcance..

-Pero, papá!- protestó Jarod.

-Por favor, hijo!

Jarod se fue sin protestar, pero se percato de un pequeño que lo miraba con sus grandotes ojos verdes. Era extraño, pero sintió de pronto una especie de calor cálido, muy reconfortante sobre su pecho..

Flash back end.

Ahora sí que Jarod se acordaba de todo y entendía porque papá estaba molesto, porque seguramente se acordó como él, el día en que casi hacían puré de Matthew.

Volvió a mirar a su hermano. Se sintió un poquito mal por él por no quererlo tanto como a los gemelos. ¡un momento¿Eso quería decir que si lo quería aunque sea un poquito¡Aish! Ni si quiera Jarod estaba seguro.

-Tal vez sólo un poquito- dijo Jarod en voz alta.

-¿Tal vez un poquito de que?- preguntó Harry mirándolo extrañado.

Jarod se sonrojó ligeramente y negó con la cabeza.

-¿Jarod hablas solito?- le pregunto James.

Jarod ya le iba a decir que no y que no lo moleste, pero finalmente se libró de responder porque ya estaban en casa.

-Pensé que llegarían hasta la noche- dijo Ginny recibiendo a sus hijos con un beso y una sonrisa y un abrazo...

-Fuimos a ver al tío Ron- dijo Sirius

-Y después fuimos a tomar helado- contó James.

-Y después…- Sirius se encogió de hombros- íbamos a ir a comprar a la tienda de lo tíos…

-Pero no fuimos.- completó la frase su gemelo.

-¡Ah! Pero seguro ya no había tiempo y se le hizo tarde a vuestro padre¿verdad?- y lo miró con la misma seriedad con la que él la miraba.

Harry asintió.

Jarod que no había pronunciado palabra dijo:

-Seguro que papá tiene que regresar a su viaje.

Ambos padres lo miraron. ¿Acaso Jarod sabía sospechaba de la actual situación entre ellos? Podría ser, porque Jarod a su edad era bastante listo.

-Dobby, podrías llevar a los niños a comer algo- le pidió Harry.

El elfo toda la mañana estuvo ayudando a Ginny con la redecoración de la casa. Ginny el día anterior se fue de compras con Hermione y compraron todo lo necesario para dejar la casa irreconocible. Desde los muebles hasta las telas de las cortinas y uno que otro adorno.

La casa estaba quedando muy bien. Ginny estaba convencida que debía hacer que su casa se vea tal como ella lo deseaba, con aroma a hogar.

Ginny no escatimo en gastos sólo para pinchar a Harry y para darse uno que otro lujo.

Ese día en el diario, el titular en "el Profeta" había sido: Ginevra Potter arrasó en las tiendas.

-Si me quieres reclamar por los gastos que hice la tarde de ayer, te digo de una vez que ese dinero es tan tuyo como mío y tengo todo el derecho de usarlo como mejor que me parezca.- dijo cuando se quedaron solos.

Harry recorrió con la vista toda la sala a medio terminar de arreglar.

-Y veo que tus gustos siguen siendo los mismos que los míos- dijo sabiendo que pincharía a la pelirroja.

Ella lo miró con el ceño fruncido. La verdad es que Harry tenía TODA la razón del mundo. Tenían los mismos gustos en colores y en otras cosas. Y aunque no lo quisiera reconocer, había pensado en decorara la casa no solo pensando en ella y los niños también en Harry.

-Si tienes algo que decir, dilo de una vez.- espetó ella.

-Lo he conocido- fue la respuesta de Harry.

Ginny no entendió a quien se refería, y para cuando preguntó de quién hablaba, el respondió: Jeffrey Marshal.

-¿cuándo lo has conocido?

-Hace un par de meses.- yo iba conduciendo y por poco y atropello a Matt.

Ginny parpadeó varias veces. Finalmente dijo:

-Así que tú eras el loco del volante.

-Veo que tu amiguito te ha hablado del incidente- dijo arrastrando las palabras.

-Sí, lo hizo! Y por poco y me da un infarto- Pudiste haberlo matado.

-¿A Matt o al tipo ese?

-Obvio a Matt!- estalló la pelirroja- Si algo le habría pasado, me moría.

-Pero no le pasó nada.- dijo Harry con la voz suave al ver la angustia de Ginny.

-Gracias a Dios- dijo.

Silencio.

-Ese día, cuando iba por la calle manejando estaba pensando en ti.

Ginny le miró molesta.

-¿Podrías dejar el pasado donde está?

-¿Por qué?

-Porque no me gusta tener que recordar. Porque no quiero recordar nada que tenga que ver contigo.

Harry suspiró.

-Quisiera, pero me es imposible hacerlo. Mas aún cuando te tengo frente a mí y puedo oler tu perfume y escuchar tu voz..

-Harry, han pasado tres años!

Harry se encogió de hombros.

-Y a pesar del tiempo yo te amo.

Ginny abrió grande la boca. Se sintió turbada porque ella también lo amaba, y seguramente Harry lo sabía. Sin embargo, no lo quería cerca. No volvería con él ni volviendo a nacer.

Otro silencio.

Ginny como no quería hablar de "aquellos momentos en los que fueron felices", decidió cambiar de tema. Había algo importante que tenía que decirle.

-Hay algo importante que quiero decirte. Siéntate- le dijo indicándole el sillón de tres cuerpos.

Harry comprobó que era tan cómodo como el de la sala común de Griffindor.

-Veras. – comenzó a decir Ginny- Estoy preocupada con un asunto, que si dependiera únicamente de mi ni te lo diría, pero como los niños están implicados y me da pavor que algo les pase…

Harry tenía el rostro preocupado.

-¿Qué ha pasado¿Algún otro problema con Jarod y Matt?

Ginny sacudió la cabeza.

-Nada que ver. Al parecer tu plan va a dar muy buenos resultados.- sonrió débilmente y Harry correspondió su gesto.- Lo que quería decirte es algo relacionado con…-hizo una pausa. No sabía como Harry reaccionaría cuando le dijera que quería hablarle de Jeffrey y de su "sorpresiva" visita de hace cinco días.

La cara de Harry se fue contrayendo a medida que Ginny contaba los hechos de aquel día. Desde el momento en que se apareció en la puerta de su casa para hablar con ella hasta cuando reveló que siempre supo la verdad…

-…y después intentó besarme a la fuerza.- Finalizó- Si no hubiese sido por los niños y Dobby…- suspiró desalentada.

-Maldito hijo de…- Harry no pudo evitar insultar a la madre de Jeffrey y Nandini. Pero es que era tanta la rabia que sentía y ni que decir de la impotencia…

Soltó una sarta de juramentos que para nada espantó a Ginny, teniendo en cuenta que creció con seis energúmenos…

-Eso no es todo- dijo Ginny y enseguida le habló acerca del bracito herido de Jarod y de cómo Eliot había acudido a su ayuda sin saber la verdad de los hechos.

-Ahora que sé quien es, te juro por mis hijos que si me lo encuentro por la calle deseará no haber nacido.

Y lo dijo bien enserio.

-Bien! Si quieres matarlo es tu problema, pero ni creas que iré a visitarte a Azkaban en mis días libres.

Aquel momento tenso pareció relajarse con el comentario sarcástico de la pequeña pelirroja.

¡Dios¡Cuanto la extrañaba, cuanto la deseaba!

Al darse cuenta de la forma en como Harry la miraba: con deseo, Ginny decidió que era momento de despedir a Harry.

-Solo una cosa antes que te vayas.

Harry sonrió en una mueca de fastidio.

-¡Dime!

-Espero que el jueves no hayas hecho planes con…er…bueno, con "Ella".

Harry supo que se refería a Aranzazu. Ni se molestó en corregirla ¡Mejor! porque si no ella no le hubiese dicho lo del cumpleaños de Matt. Y además Harry tampoco le diría que desde hace bastantes días había estado evitando encontrarse con Aranzazu.

-No tengo ningún plan para ese día¿Por qué?- pregunto.

Ginny lo miró detenidamente analizando lo que le había dicho, entonces descubrió que ni el mismo Harry se acordaba que el jueves era SU cumpleaños.

-El jueves es el santo de Matt y voy a celebrarle una pequeña fiesta con la familia y algunos amigos.

-Ya veo…- dijo Harry sintiéndose emocionado.

-…Y tú como padre debes estar aquí.

-Por nada del mundo pienso faltar.

-¿Ni aunque la araña te lo exija?

-Ni aunque voldemort resurja de la tumba.- Frunció el ceño- Además, no veo porque Aranzazu me exija pasar ese día con ella.

Se quedó pensando.

-Tu sabrás!- dijo la pelirroja no queriendo dar explicaciones- Ahora, si me permites, deseo acabar de arreglar MI casa.

Dos días después, Harry recibía una carta de Remus en la que le contaba la última novedad: "Mcgonogall me ha invitado a dictar clase de DCAO en Hogwarts ¡No es fantástico! "

Eso significaba que muy pronto Remus Lupin y su familia estarían en Londres.

Por cuestiones laborales, Tonks había sido enviada a Escocia y pues como Remus no la iba a dejar ir sola, se fue con ella y con la pequeña Andrómeda (que dicho sea de paso, aunque por sus venas corría sangre de un licántropo, no era afectada en días de luna llena, sin embargo, contraía una fuerte fiebre que desaparecía al día siguiente).

Harry sonrió satisfecho consigo mismo al enterarse de las buenas nuevas. Mcgonogall le había hecho caso cuando recomendó a Remus Lupin como maestro de DCAO porque él había rechazado el puesto, pues lo cierto era que Harry no tenía ni la mas remota vocación de enseñar.

Las últimas palabras de Remus para Harry en su carta eran:

"…Y si todo sale como Tonks y yo lo planeamos estaremos en Londres para antes del jueves(que por si lo has olvidado es tu cumpleaños), así podremos hacer una doble celebración."

Harry tuvo que releer unas cinco veces las últimas líneas para terminar de convencerse de que no se trataba de un error.

Cayo en la cuenta. Todo encajaba y la malvada de Ginny que no le había dicho nada…

Su hijo Matt cumplía años el mismo día que él. Se sintió extasiado, feliz como hace mucho que no lo hacía.

Mejor regalo de cumpleaños no podía existir.

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-No sabes lo feliz que me siento que hayas venido amiga- decía Ginny mientras abrazaba fuertísimo a una llorona Nandini.

-Créeme que deseaba venir antes, pero es que.. con todo y lo que ha pasado con mi hermano, no estaba segura que desearas verme.

-¡Tontería!- exclamó Ginny- Como no querría verte si es gracias a ti es que hoy me encuentro en casa junto a mis hijos..

-Yo…¡Ay! No se que decir. Estoy tan avergonzada con el comportamiento de mi hermano que…- suspiró sorbió por la nariz de manera elegante- ¡Dios! Hasta ahora no logró entender como pudo hacer lo que hizo.

-Esta mal- se atrevió a decir Hermione- perdona que te lo diga Nandini pero creo que tu hermano necesita ayuda psicológica.

-Yo también lo creo- reconoció la morena de hermosos rizos.- el no era así ¿saben?- agregó mientras se tomaba asiento junto a Ginny.

-Es verdad a cambiado mucho.- dijo la pelirroja- no es el mismo al que yo conocí, al amable, al comprensivo hombre… lo desconozco.

Silencio absoluto.

-Gracias.- logró decir la pelirroja- si no habría sido por ti, no sé que habría sido de mi si Harry se casaba con esa rubia descerebrada.

Risas.

-Sin embargo- comenzó Nandini-, si te habría ayudado desde el principio, las cosas habrían sido mucho mas fáciles.

-Tal vez, pero no hubiese cambiado en nada mi situación con Harry.

-¿Es verdad que se van a divorciar?- preguntó Nandini

Ginny únicamente se limitó a asentir.

-Es una lastima…

Otro silencio.

Y lo era, porque Ginny todavía amaba a Harry a pesar de todo, pero ni aunque volviera a nacer le perdonaría sus perradas.

-¿saben algo? Porque mejor no nos dejamos de tanto dramatismo y lamentos ¡Realmente es deprimente! Y yo no estoy con ánimos de deprimirme mas- decía Hermione- ¿Ginny, dónde están los niños?

Y como si fuera una señal se escuchó un chillido, un golpe seco y el ladrido de un perro.

-¡OH, no!- Exclamó Ginny poniéndose de pié y encaminándose hacia el jardín trasero seguida por Hermione y Nandini y los niños (Prudence y Paúl).

-Oh por Dios!- exclamó Hermione deteniéndose junto a Ginny, mientras Nandini se llevaba las manos a la boca para ahogar un grito de sorpresa.

Al otro lado de la cerca que dividía el jardín de los Potter con el de la vecina, se encontraba una mujer de mediana edad y su perro siendo bombardeados con huevo podridos por los cuatro pequeños Potter..

Y Matt cogió una caja y con una fuerza sorprendente la hizo volar hasta el otro lado de la cerca y le dio directo a la cara de la mujer.

Sus tres hermanos se le quedaron viendo sorprendidos.

-Buen tiro!- le felicitó Jarod, y Matt se pasó la mano por el pelo despeinándose tal como su padre solía hacerlo.

-¡¿Qué creen que están haciendo¡Basta!- ordenó Ginny llegando junto a ellos.

Los cuatro niños se paralizaron y la miraron alarmados.

¡OUPS! Por la cólera se habían olvidado que mamita los podía descubrir y después castigar.

La vecina lloriqueaba y despotricaba contra los niños, mientras el perro se sacudía las cáscaras de huevo que tenía encima.

-¿Qué es lo que han hecho?- estallo enojada.

-Ella empezó- se defendió Jarod señalando a la vecina.

-Jarod, no creo que la Sra. Lastarria haya empezado una discusión con ustedes.

-Sí que lo hizo- dijo Sirius igual de molesto que Jarod y James y Matt…

-Sí, Señor! Lo hizo!- exclamó su gemelo.

Pero Ginny no creía que la vecina hiciera tal cosa, sin embargo, según lo antecedentes, todo hacía indicar que entre Jarod y la vecina existía una GRAN antipatía. Hasta a Harry le caía mal.

-¿Qué fue lo que paso?- se apresuró a preguntar Hermione a sus sobrinos. Jarod ya iba a responder, pero la vecina se le adelanto.

-Sólo les dije un par de verdades a estos mocosos engreídos- dijo lo que provocó que Ginny también comenzara a odiarla.

-Creo que no hay necesidad de usar semejante termino cuando se refiera a mis hijos- dijo Ginny arrastrando las palabras.

La Sra. Lastarria se mordió el labio inferior e hizo un apunte mental para que la próxima vez que quiera decir "mocosos engreídos" o cualquier otro termino parecido, lo tendría que pensar dos veces antes de soltarlo si no quería que la menuda madre de los "herederos del elegido", se colgara en su pescuezo.

-Disculpe Sra., pero es que sus hijos sacan de quicio a cualquiera.

-A cualquiera que los molesta- dijo Hermione- y digamos que usted desde el principio no ha sido nada amistosa con ellos.

La arpía tragó duro.

Y por costumbre nada mas que por eso, los niños rodearon a Hermione.

Al ver aquella escena, Ginny se sintió como desplazada como si de repente para sus hijos no existía nadie más importante que Hermione.

Al darse cuenta de la tristeza de su amiga, Nandini se acercó a la pelirroja y le susurró-¿Estas bien?- a lo que Ginny le respondió con una débil sonrisa.

-Es verdad, nunca han sido santos de mi devoción, pero eso no quiere decir que yo les haya declarado la guerra. Míreme nada mas como me han dejado!- estalló- Estoy llena de huevos podridos y de….moco de troll!

-jajajaja!- se escuchó una risa en medio del silencio y todos se giraron a ver de donde provenía.

-Prudence!- exclamó indignada su madre.

La niña dejo de reír y musito un leve "Lo siento", sin embargo, le resultaba imposible no reír, por mas esfuerzo que hizo. Se mordió los labios mientras desviaba su mirada de la vecina a cualquier otro lado, pero sus preciosos ojos color violetas se encontraron con los de Jarod.

Jarod le sonreía, y ella le devolvió la sonrisa.

"Esa niña tiene que ser mi amiga"- se dijo Jarod deslumbrado por ella.

-Señora Lastarria, no sé como disculparme con usted por lo que mis hijos han hecho. Yo…

-Mamá, no te disculpes con ella!-dijo Jarod bajándose de su nube.

-Jarod!

-Mamá, ella dijo que mi papá y tú se odiaban y se iba a divorciar.

Silencio.

Entonces Ginny entendió el porqué del comportamiento de los niños con la vecina.

-Sólo he dicho la verdad- se defendió la mujer

Pero nadie tenía derecho a soltarles a su hijos tamaña verdad a menos que ella mismo lo hiciera sola, o en compañía de Harry.

Esa mujer era un monstruo y la odió.

-Mamá, dile que no es verdad. Dile que papá y tu se quieren y que no se van a divorciar.

Ginny sintió la garganta seca¿qué debía hacer?

Los niños en la actualidad sabían todo acerca del divorcio y lo que significaba. Jarod lo sabía y los gemelos y hasta Matt.

Buscó ayuda en sus amigas, pero estas le dieron a entender que no podían intervenir en un asunto tan delicado como era aquel.

Miró a sus hijos y estos tenían caritas de angustia y miedo.

No! Definitivamente no podía decirles la verdad. Aún. Pero tampoco deseaba engañarlos, sin embargo, si les decía la verdad los mataría, y para Ginny lo más importante en el mundo eran sus hijos.

Volvió a posar sus ojos en ellos sus caritas brillaban y sus ojitos le suplicaban. Y se sorprendió que Jarod tuviera de la mano a Matt, hecho que la llevo a tomar una decisión definitiva.

Sonrió y se volvió hacia la vecina.

-Querida Sra. Lastarria- dijo con la voz melosamente malévola- Sé que se ha dicho muchas cosas respecto a mi matrimonio y bueno, como mi marido no está aquí, es evidente que se haya especulado un posible divorcio.

Hermione y Nandini la miraban con la boca bien abierta. ¿Acaso Ginny diría lo que creían que iba a decir?

-Eso quiere decir que…

Ginny sonrió aún más.

-Que no habrá ningún divorcio.

Silencio.

Y los niños le sonrieron triunfantes a la vecina.

Y Hermione y Nandini miraban a la pelirroja como si acabara de perder la razón. ¡Por Merlín! Si hace unos minutos acababa de decir que no volvería con Harry por nada del mundo.

-No me lo creo- dijo la vecina incrédula.

-Pues créalo, y si duda de mi palabra entonces venga pasado mañana a la fiesta de mi hijo para que lo compruebe con sus propios ojos.

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-Siento mucho que hayas tenido que presenciar una escena como esta Nandini- le decía Ginny mientras se instalaban en la cocina y Dobby las recibía con refrescantes jugos.

-Oh no! no tienes por que disculparte por eso, es más, aquí entre nos, fue muy divertido.

Risas.

-Ya. Entonces déjame presentarte a los autores de tal "diversión"- decía Ginny mientras se colocaba junto a sus hijos.- A Matt ya lo conoces así que no hay necesidad de presentártelo- dijo-Nandini, este es mi hijo mayor, Jarod- lo señalo y el niño le sonrió- Y estos son los gemelos James y Sirius- los pequeños le hicieron adiós con la mano- Hijos, ella es mi amiga Nandini y ellos son sus hijos Prudence y Paúl.- dijo señalándolos respectivamente.

-Hola!- dijeron TODOS los ni niños al mismo tiempo (incluido Matt).

-Encantada de conocerlos.- dijo Nandini fascinada con los pequeños Potter.

-Pero yo soy James- dijo uno de los gemelos.

-Y yo Sirius- dijo el otro.

-Lo cierto- decía Hermione- es que el de las pequitas en la nariz es James.

Los gemelos se encogieron de hombre al ser descubiertos en su juego.

Se abrazaron a su madre y por poco y la hacen caer. Rieron. Entonces Ginny se dijo a sí misma que no tenía porqué sentir celos de Hermione.

-Yo me llamo Prudence, pero mis contemporáneos me llaman Prue. Tu puedes llamarme Prue- le decía la niña a Jarod.

-Ya, y tú a mi Jarod.

La niña asintió.

-¿Te gustan los juegos de computadora?

-Sí- dijo la niña entusiasmada.-¿tienes?

-Bastantes.- dijo Jarod emocionado- Ven conmigo. Te voy a enseñar mi colección- dijo cogiendole la mano y llevándosela hacia el estudio.

Los gemelos se quedaron con la boca abierta.

Jarod no le enseña a nadie su colección- dijo James

-A nadie- dijo Sirius. Se miraron e intercambiaron sonrisas picaras.

-¡Vamos a ver!- exclamaron juntos y se fueron hacia el estudio con Matt y Paúl pisándoles los talones.

Al verlos marcharse, las tres mujeres tomaron asiento en sus respectivos lugares. Ginny y Nandini sonrientes porque ambas tuvieron una imagen futura entre Jarod y Prue. Pero ninguna dijo absolutamente nada al respecto, sin embargo Hermione supo en lo que estaban pensando, porque ella también lo vio.

Una vez Dobby desapareció llevando galletas y refrescos a los pequeños, las tres comenzaron a disfrutar de un té helado acompañado de pasteles.

-La verdad es que me muero de hambre- decía Hermione devorándose el pastelito. Últimamente tenía un hambre feroz y sentía que si seguí comiendo como lo estaba haciendo terminaría por convertirse en una pelota.

Es verdad. Se convertiría en una pelota, pero por otro motivo.

-A propósito, Ginny- Comenzó Hermione- Qué fue todo eso acerca de que no iba a ver divorcio y que Harry y tu se amaban y que nada de los chismes era cierto ¿Me podrías explicar por favor, porque yo no entendía nadita?

-¡Ah eso!- dijo Ginny hundiéndose en su lugar. Suspiró- Lo hice por los niños, para no verlos sufrir. ¿vistes las caritas que tenían por culpa de la vieja arpía esa?. Hermione les soltó los del divorcio- dijo Ginny abrumada- Creía que se me morían.

Exageración o no, Ginny tenía todo el derecho porque era la madre.

-Entiendo¿pero te das cuenta de lo que eso significa?

-Sí- dijo desinflándose aún más.

-Tendrás que hablar con Harry al respecto.

-Lo sé. Sólo espero que no se rehúse a montar esta farsa.

Hermione casi se atragantó con el pastel.

-¿Me estas queriendo decir que buscarás a Harry sólo proponerle montar una farsa en la que no habrá reconciliación?- Hermione ni siquiera sabía lo que estaba preguntando. Sus ideas estaban algo confusas a causa de la sorpresa.

-Algo así.- confesó la pelirroja.

-No lo puedo creer, y yo que creí que este sería el primer paso para la reconciliación.

-Hermione no existe la posibilidad para tal cosa. Tú mejor que nadie lo sabe.

-Pero yo creí que…

-¿Hermione, desde cuando te has vuelto tan ingenua?

Hermione parpadeo varias veces.

-¿No entiendo de que me hablas?

Ginny resopló.

-El caso es…- continuo Hermione- que no me parece justo que hagas tal cosa.

-Hermione, es por el bien de mis hijos.

-Por eso mismo¿Qué crees que pase cuando llegue el momento de decir la verdad, Te imaginas la desilusión que sufrirán?

-Cuando eso suceda. Mis hijos serán lo suficientemente mayores para entender.

-O sea que pretendes que esto dure por años?

-si es necesario, sí.

-No lo puedo creer.- dijo levantándose de su lugar violentamente, entonces se tuvo que sostener de la mesa para no caerse.

-¿te encuentras bien?- Preguntó Nandini que estaba mas cerca de ella que Ginny.

-Estoy bien, gracias.

-Pero te ves muy pálida- dijo Ginny acercándole un vaso con agua- Parece como si te vas a desmayar.

-Estoy bien, gracias- repitió molesta. Se volvió a sentar.

-Hermione…

-Es por el coraje- se justificó mirando a la pelirroja.-Me has hecho dar coraje por eso me ha dado un mareo.

Los mareos no eran producto del coraje, y eso las tres mujeres lo sabían. Hermione hizo un apunte mental para hacer una cita esa misma tarde con Eliot, porque tenía una sospecha.

-Me sorprende mucho que quieras hacer una locura como esta, Gin…

-Hermione, no sigas. Ya tomé una decisión y no pienso echarme para atrás. Además te recuerdo que todo esto ha sido tú idea.

-¿Mi idea?

-Lo olvidaste por lo que veo. Ahora la sorprendida soy yo!

-Habla claro. Yo cuando te he dicho que hagas una cosa así.

-En tu departamento. Cuando escape de la Mansión Marshall.- Hermione se rebano los sesos.

Y recordó algo que se parecía a lo que Ginny decía.

-Pero yo en ningún momento te dije que hicieras lo que quieres hacer. Yo te dije (y lo recuerdo perfectamente) Que pensaras bien las cosas antes de tomar la decisión de divorciarte de Harry por los niños.

-¡Da lo mismo!

-No, no es lo mismo. (N/A: me acordé de la canción de Alejandro Sanz. Me encanta este hombre y su música!)

-Como sea Hermione! Y por favor, ya no quiero discutir mas sobre este asunto.

-Bien, como quieras. Sólo espero que Harry sea lo suficientemente inteligente para rechazar esta locura.

-Sin embargo, si es verdad como dicen en el Profeta y en todos esos periódicos, que Harry muere por sus hijos. Terminará aceptando la proposición de Ginny, incluso eso de estar juntos, pero no revueltos.

Hermione y Ginny la miraron brevemente antes de desternillarse de ka risa por la frasecita trillada de la morena de rizos perfectos.

Hermione recomponiéndose, dio un suspiro.

-Si ese es el caso¡Que Dios nos ampare!

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Harry se disponía a cenar cuando con un estrepitoso ¡Plop! Ginny salió de su chimenea.

-¡OH, OH! Creo que estoy alucinando. –dijo Harry mirándola con el ceño fruncido- ¿Eres real ó producto de mi imaginación carente de sexo?

A su pesar, Ginny se rió.

-Ten la seguridad que no soy ninguna fantasía sexual.

-Me parece que tienes algo de razón, sin embargo, me gustaría comprobarlo metiéndote a mi cama. Esta allá arriba.- dijo señalando la escalera de caracol que llevaba hacia ese privado e intimo espacio.

-Sé lo que hay arriba.- dijo Ginny sintiendo un calor abrumador y conocido inundando su cuerpo ¡Por merlín! A mala hora se le ocurrió ir a buscarlo a ese departamento que tanto recuerdos tenía de los dos. Ni modo, ya estaba en la boca del lobo, así que mejor no pensar- Pero, ten la seguridad que no he venido a eso.

-¿Ah, no¿Y entonces a que debo el honor de tu visita.?

Ginny lo miró fulminante.

-Podrías dejar tus ironías para cuando estés solo.

Harry se mordió el labio inferior arrepentido.

-disculpa.- dijo, pero Ginny no lo disculpo y antes que él dijera alguna otra cosa, cualquiera que sea dijo:

-He venido aquí porque quería hablarte de un asunto sumamente importante respecto a los niños y a nuestra situación.

Harry enarcó las cejas al escuchar la última frase de la pelirroja.

-¿Has venido aquí a hablar de los niños y de nuestra relación?

-Sí, eso dije.

-Eso me pareció- dijo Harry analizando con cuidado las palabras que iba a utilizar.- entiendo que tengamos que hablar de nuestros hijos por que somos sus padres, pero respecto a "Nuestra situación" como tu la llamas, creo que me quedó bien claro que tu no quieres verme ni en cromo de chocolate de ranas. ¿ o me equivoco?

-No, no te equivocas.

-¿entonces no entiendo?

-Es muy sencillo. Lo que he venido a decirte sobre los niños y sobre nosotros esta relacionado. Por favor, siéntate y escúchame- le dijo señalando el sofá.

-Gracias, pero de pié estoy bien, y además esta es mi casa y por lo tanto soy yo quien te debo ofrecer estar cómoda.- dijo poniendo los brazos en jarra.

-El caso es…- continuó Ginny como si tal comentario no hubiese existido- Que pasó algo que me obligó a decirles a los niños que tu y yo seguimos locamente enamorados.

-¿Qué?- dijo Harry incrédulo por lo que escuchaba.

-Lo que has oído.

-¿Y por qué has hecho eso?- Harry se había sentado en la mesita de centro para estar frente a Ginny.

Ginny lo miró algo perturbada por su cercanía y la intensa mirada de sus ojos verdes, pero finalmente dijo.

- La Sra. Lastarria les dijo sobre nuestro planes de divorcio.

Silencio.

Y como Harry estaba sin pronunciar palabra, Ginny decidió que era lo mejor mientras ella le relataba lo ocurrido esa tarde.

Y para cuando finalizó se hizo otro silencio hasta que Harry dijo:

-¡Vieja de mierda!- exclamó molesto.- No tenía derecho a hacer tal cosa. Eso era algo que sólo a nosotros nos correspondía hacer.

-Lo sé- dijo Ginny con pesar- Si hubieses estado ahí y habrías visto sus caritas… no tuve corazón para decirle que todo entre nosotros se acabó.

Silencio sepulcral.

-Pero no crees que esto se pondrá peor si los engañamos?

-Sí, pero que otra cosa podía hacer?

-No sé, pero si me hubieses mandado a llamar algo habríamos hecho para solucionar el problema.

-Si, tienes razón, pero en ese momento estaba tan desesperada que no se me ocurrió otra cosa.

-Te entiendo, Jarod y los pequeños se las saben apañan muy bien si quieren conseguir algo. Y si ellos no sabían la verdad, estoy seguro que sospechaban; por lo menos creo que Jarod lo hacía.

-Es muy listo nuestro hijo.

-Tiene a quien salir.- Fue un cumplido.

Ella levantó la mirada y sus ojos se encontraron con dos hermosas esmeraldas. Ginny creyó que si no salía de ahí inmediatamente terminaría besándolo o quien sabe que otra cosa podría pasar. Tenía que terminar pronto con su visita.

-Entonces…-la voz salió temblorosa y se odio por eso porque Harry se dio cuenta que ella también lo deseaba.- Aceptas o no mi propuesta de estar juntos, pero no revueltos.

-Es una propuesta tentadora pero¿Y yo que gano con eso, digo, a parte de regresar a casa y estar con mis hijos?

-No sé a que te refieres.

-¡Oh, vamos corazón no nos hagamos los tontos! Sabes a lo que me refiero.- silencio- Quiero dormir contigo.

-¿Qué?- exclamó la pelirroja con desconcierto- ¿te has vuelto loco?

-Tal vez, pero esa es mi condición para aceptar tu locura.

-Pero se trata de nuestro hijos, tu no me puedes pedir que…

-Por eso mismo lo hago. Te imaginas lo que ellos se preguntaran si ven que dormimos en cuartos y camas separados. Ginny, nuestro hijos son niños, pero no tontos, además, o una de dos, dormimos juntos o le decimos a los niños le del divorcio. Yo creo que tanto la verdad como la mentira resultara igual de beneficiosa para ellos.

-En ese caso prefiero decirles la verdad, antes de compartir mi cama contigo.

-Okay, si es lo que quieres, así lo haremos.

-Perfecto.

Ginny se acercó a la chimenea. Se iba porque ya no había mas nada que decir, sin embargo, se detuvo y regreso junto a Harry solo para decirle.

-Eres un chantajista de lo peor.

-Mira quien habla. Si fuiste tu la que vino a proponerme que hagamos esa locura.

-Pero lo hice pensando en los niños. No en mi o en ti.

-Claro! Y yo me chupo el dedo. ¡Por favor, Ginny! He visto como te derrites de deseo por mi.

-Eso no es cierto!- estallo la pelirroja.

-Lo es. Y yo mas bien creo que esta locura mas que para beneficio de nuestros hijos es para ti.

-¡Ay, por favor! Si quisiera algo contigo te pediría que en este momento me beses y me lleves a la cama.

-Ah bueno, si ese es el caso, cumpliré tus deseos.

Y sin pensárselo dos veces. Harry la aprisionó entre sus brazos y junto su boca a la de Ginny en un furioso y apasionado beso que sorprendió a la pelirroja y que la estremeció de los pies a la cabeza, sin embargo, al cabo de unos segundos que parecieron eternos, ella empezó a corresponder a ese beso desenfrenado que le estaba llevando a perder la poco cordura que le quedaba. Y la perdió. Se puso de puntillas y acto seguido rodeo con sus brazos el cuello de Harry, y luego estas ascendieron hacia su rebelde cabello azabache. Harry no pudo evitar sonreír al darse cuenta de lo hambrienta que Ginny estaba por él.

Las manos de ella fueron volviéndose más audaces, enredándose en el cabello de Harry, deleitándose con su embriagador aliento y apasionada danza de su lengua. De repente, él la tomó por las caderas y la alzó. La llevo hasta la mesa de su mini-comedor, colocándola sobre esta y abriéndole las piernas para ponerse entre los pliegues de su falda, entre sus muslos. Sus labios descendieron, apartando la chaqueta de la pelirroja, hasta encontrar la turgencia de un seno, y su boca se abrió, tomando el endurecido pezón a través de la tela de su blusa.

-Ha…rry... no... -jadeó Ginny, estremeciéndose de placer. Sin embargo, a pesar de la débil protesta, echó la cabeza hacia atrás y se arqueó hacia él, agarrándolo por el cabello para mantener su cabeza contra su pecho.

-Eres mía -susurró él, mordisqueándole suavemente el pezón-, me perteneces, y no voy a entregarte a Nadie. Ni siquiera a ese tipejo de Marshall.

Entonces el mágico y fogoso momento se derrumbo como si se tratara de un castillo de naipes.

Ginny volvió en sí y lo alejó de su boca, de su cuerpo, de toda ella. Le empujó con todas sus fuerzas y le tiró una cachetada dejándole su mano estampada en la mejilla.

Se bajó de la mesa observando la mancha húmeda en su blusa mientras Harry trataba de asimilar lo que acababa de pasar, casi no podía respirar y su corazón latía violentamente igual que su mejilla adolorida.

-Yo no le pertenezco a nadie. No le pertenezco a Jeffrey ni a ninguno otro, mucho menos a ti.- dijo la pelirroja temblando de rabia.- Volvió a mirar la mancha húmeda y subió sus ojos otra vez hacia él.

Fue peor.

Al verlo así, con el cabello revuelto, la camiseta jaloneada, los labios ligeramente hinchados por los besos... estaba haciendo que se sintiese mareada. Cuando su mente le recordó lo que él le había dicho, deseo con toda su alma poder tener de vuelta su magia para hechizarlo de por vida y dejarlo imposibilitado. Había dejado que la tocase y la besase de un modo muy íntimo sin siquiera resistirse, y encima estaba burlándose de ella¡la había tratado como si fuese de su propiedad, un objeto!. Sintió una oleada de rabia.

"Yo no le pertenezco a nadie…mucho menos a ti.."

Esas palabras fueron determinantes. Harry también enfureció, sin embargo, se recordó que debía mantenerle la calma para no terminar reclamándole su "romance" con Jeffrey Marshall.

-Eres mi esposa- finalmente optó por decir.

-No por mucho tiempo.

-¿Tan apurada estas?

-Si es para librarme de ti, sí.

-¿Y que pasaría si yo no te quiero dar el divorcio?

-Dudo que eso pase.

-¿Por qué?

-Obviamente necesitas estar libre para irte con la arácnida.

-Si eso es lo que crees, allá tú, sin embargo, aún no has respondido mi pregunta.

Ginny lo miro fulminante.

-Bien.- dijo vencida porque no quería hablar del tema ya- Si eso pasa. Siempre puedes considerar mi propuesta.- Harry enarcó una ceja.

-Pero ya sabes lo que quiero a cambio.

-¡Olvídalo!

Harry se encogió de hombros.

-Entonces no hay trato.

-¡Maldito seas!- estalló- ni siquiera por los niños.

-Sufrirán menos si les decimos la verdad.

Ginny dio un grito de impotencia y golpeó el piso con el pie. Se dio vuelta y se dirigió directamente hacia la chimenea. Cogió polvos Flu y antes que pronunciara la dirección de su casa, Harry le grito:

-Tienes hasta el jueves para pensarlo y darme una respuesta definitiva.

Ginny desapareció.

Harry suspiró. Se quedó mirando por unos momentos la chimenea antes de decidirse continuar con su cena (que consistía comida china para calentar en microondas), sin embargo, al llegar a la mesa revivió los apasionados cinco minutos que paso con Ginny.

-Necesito un baño de agua helada.- se dijo mientras iba hacia el baño.

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Ginny estaba nerviosa.

Y aunque trataba de aparentar todo lo contrario resultaba tremendamente difícil hacerlo en su situación.

Harry no la dejaba ni a sol ni a sombra. Desde que empezó la fiesta de Matt ( a quien ambos presentaron orgullosamente ante sus amistades), lo tenía pegado a ella como si fuera un molesto pero a la vez delicioso chicle de menta pegado en el cabello.

-Podrías dejar de torturarme aunque sea un par de minutitos?

Su sola cercanía hacía que sintiera calor y le recordara los apasionados minutos que vivió entre sus brazos. Aún podía sentir la boca de Harry sobre su pezón y sus manos sobre su cuerpo tocándole los muslos y las piernas. ¡Por Merlín! Resultaba todo un martirio tenerlo tan cerca y sentir su olor, su calor… Después de ese fogoso encuentro casi no había podido dormir de lo excitada que Harry le había dejado y de lo furiosa también…

-Pero si no estoy haciendo nada malo.- dijo con una terrible maldita inocencia.

Ginny consideró la posibilidad de vaciar su refresco sobre su inmaculada camisa, pero la verdad es que se veía tan sexy… Estaba como para comérselo! Bueno no solo por la camisa. El pantalón blanco hacia juego con el verde jade de su camisa (dicho sea de paso la tenía un poco abierta) y llevaba puesto unas sandalias marrones veraniegas a juego.

Ginny tampoco estaba mal. Se veía guapísima con su vestido de gasa blanco de tirantes con delicados bordados en hilo a lo largo y ancho de la tela. Tenía puesto unas sandalias de tacón (bajísimo, casi plano) a juego y su cabello estaba sujeto en una simple cola de caballo mientras su maquillaje (como siempre) era bastante natural.

Harry se decía que si no fuese por la presencia de los invitados y de sus hijos, le haría el amor ahí mismo bajo el sol.

-Sinceramente, no sé porque has venido.

-Por si no lo recuerdas- le dijo Harry con el ceño fruncido- Esta es la fiesta de mi hijo por lo tanto tenía todo el derecho de estar aquí.

Se miraron a los ojos por unos breves momentos antes de que Harry dijera:

-Te he dicho que te ves hermosa.

Ginny se odio por dejar que sus emociones y sentimientos sean mucho mas fuerte que su voluntad. Sentía que su cara ardía por las palabras de Harry.

-Será mejor que te calles. No quisiera tener que armar un espectáculo delante de nuestros invitados.

Harry sonrió.

-Piensas cumplir unas de mis fantasías?- Ella lo miró medio turbada- ¿Sabes? Me gustaría ahora mismo poder hacerte el amor.

Realmente Ginny sentía que si no le ponía un freno, las cosas se podrían salir de control, sin embargo, no fue necesario que le dijera algo porque Remus y Tonks se acercaron para su buena salud.

-Debes sentir muy feliz de que tu hijo cumpla años el mismo día que tú.

Harry sonrió y elevó la vista hacia el pequeño Matt que en esos momentos estaba rodeado de todos los pequeños invitados y por sus hermanos, la razón la nueva versión de la Saeta de Fuego Kids que le trajo como regalo de cumpleaños.

-Estoy que no salto de felicidad.

Ginny suspiró.

-Matt nació sietemesino a causa del accidente.- dijo sin pensar. La miraron y ella a su vez a ellos. Quiso que la tierra la tragara al ver la expresión sombría en Harry.- Perdón, no ha sido mi intención…

Ella sabía lo importante que se había convertido ese día para él, y se lo había arruinado con su comentario…¡Estúpida!- se dijo mentalmente.

-Esto… nosotros creo que iremos a ver…-pero las palabras de Remus se ahogaron con los gritos de los gemelos y Matt acercándose.

-Mamá, podemos sacar nuestras escobas y volar un ratito?- decía James.

-Sí, queremos enseñarle a volar al bodoque.- decía Sirius apurando a Matt.

-Sirius, esa no es manera de referirte a tu hermano.- le reprochó Ginny.

El pequeño pidió una disculpa, pero siguió pensando que Matt era un bodoque porque estaba gordito.

Ginny no les dio permiso de volar porque no era el momento, pusieron caritas pero luego Harry les dijo que los llevaría el sábado al estadio de quidditch y que él mismo les enseñaría a volar como era debido. ¡Súper!

Jarod se acercaba…

-Mamá, papá, la vecina ya vino.- anunció y señaló por donde la anciana mujer hacía su ingreso.

-¡Ay, no!- dijo Ginny queriendo desaparecer de la escena.

-Bien! Si no la hubieras invitado.

La señora Amely Lastarria se fue acercando.

-¡Sres. Potter, buenas tardes!- saludo cuando llego con ellos.

Daban un poco mas de las doce del día. Estaban en el jardín trasero de la residencia Potter que había sido decorado para la ocasión.

Por cortesía, Ginny le respondió el saludo, pero Harry se limitó únicamente a decir.

-Es un honor tenerla por aquí, Sra. Lastarria.

Sólo porque esa señora le caía muy mal accedería momentáneamente a la proposición de Ginny de FINGIR.

Amely enarcó las cejas y se cruzó de brazos.

-Bien, pues a mi me parece que es todo lo contrario.

-mmm- Harry meditó sus palabras antes de responder- Tiene usted toda la razón. No es de mi agrado tenerla aquí.

Y por mas extraño que pareció la Sra. Lastarria no se mostró ofendida.

-Muy bien, sin embargo, a su esposa no parece molestarle mi presencia.- y la miró y Ginny le sonrió.

Se dijo que hasta el momento, la vecina había sido demasiado cordial con ella.

-Para nada sra. Lastarria, puesto que fui yo quien la invitó y hubiese sido muy desconsiderado de mi parte no hacerlo después del enfrentamiento del otro día.

La cara de la Sra. Lastarria se contorsionó ligeramente.

Silencio.

Sin embargo, luego la mujer se echó a reír.

Harry y Ginny la miraron como si de pronto se hubiese vuelto loca.

-¿Sabes algo? Les voy a confesar un secreto- hizo una pausa y miró a los niños Potter que a su vez la miraban con el ceño fruncido.- como bien saben, soy viuda y no tengo hijos, únicamente tengo a mi querida Dorotti- dijo refiriéndose a su gran perra parecido al perro de la Profecía- Rotweiller)-, y la verdad, es que no es la suficiente compañía como para una mujer como yo, por eso los buscó a ellos- dijo refiriéndose a los niños Potter- Me gusta molestarlo y que me molesten. Sé que suena descabellado y hasta masoquista, pero no encuentro otra forma de hacer frente a mi soledad.

Harry y Ginny la miraron con la boca estúpidamente abierta, creyendo definitivamente que estaba loquita. ¡Por Merlín! No se habían esperado tal confesión.

Y mientras la vecina se alejaba los niños se preguntaban si deberían volver a lanzarle huevos podridos de gallina y moco de Troll para hacerla feliz.

Harry se largó a reír por la ocurrencia mientras Ginny les prohibía hacer lo que planeaban hacer y que además ya no la molestaran más.

-Pobre mujer. No creí que su vida fuera tan…- no encontraba un calificativo adecuado para definir esa vida- De todas maneras, creo entenderla.

Harry la miraba con los ojos brillándole de una manera extraña. Estaban solos. Los niños se habían ido a jugar con sus amigos…

-Me gustaría poder aliviar aunque tu dolor, hacer que olvides todo lo que pasó y que recomenzáramos de nuevo.

Ginny lo miró con frustración.

-No creo que pueda olvidar nunca lo que ha pasado.

-Si tan solo me dejaras intentarlo.

Ginny sacudió la cabeza.

-Ya te di todas las oportunidades posibles en el pasado y ninguna supiste aprovechar.

-Ginny…

-Harry, por favor! No tiene sentido que sigas con eso. Además no es el lugar ni el momento.

Harry suspiró con resignación. La pelirroja tenía razón. Mejor esperar cuando estuvieran solos.

La fiesta siguió su curso sin ninguna tensión entre Harry y Ginny. Era como si de pronto se hubieran convertido en una feliz pareja de padres enamorados, que no existía ningún problema entre ellos.

Y Hermione los miraba con el ceño fruncido. Ginny le había dicho que Harry no había aceptado llevar a cabo su locura, sin embargo, por la forma en como se estaban portando todo parecía indicar lo contrario.

-Si sigues mirándolos de esa forma harás que la gente hable.- le dijo una voz demasiado conocida para su gusto.

-No veo en que forma eso te pueda afectar a ti. - dijo Hermione sin girarse a mirarlo- Después de todo no eres nadie para que controles mi vida.

-Tienes razón, no soy nadie, sin embargo, me preocupo por ti.

-Algo que yo no te he pedido que hagas.- y se giró mirando directo a sus hermosos ojos azules- Ahora, si fueras tan amable, quiero estar sola.

Pero Ron no se movió, y Hermione optó por irse, sin embargo, Ron no la dejó y en un hábil movimiento Hermione quedó atrapada entre sus brazos.

-¿Ron, qué haces?

-Cuidando de tu reputación. No voy a permitir que la gente siga hablando de ti, que sigan diciendo que estás enamorada de Harry.

-Para lo que me importa lo que diga la gente.- Ron hundió su rostro en el hueco del cuello de Hermione y aspiró su aroma. Hermione al sentir el cálido calor de su aliento sobre su piel se estremeció.

-Hermione, me haces falta.

-Ron, cállate- le dijo.- Y también suéltame.

-¿Acaso tu no me extrañas, Hermione?

-No, y suelta que no quiero hablar contigo.- fue terminante, sin embargo, Ron no la dejo ir. Antes quería saber que se traían entre manos Harry y Ginny.

-No tienes otra opción Hermione.

Ella no quería decirle nada, pero al parecer como dijo el pelirrojo, no tenía opción. Le contó acerca de la locura de Ginny.

-Ay, esta hermana mía¡Pero en que piensa cuando se le ocurren estas cosas!

-En sus hijos.- fue la respuesta de Hermione. Sonrió con tristeza mientras suspiraba- Creo que yo también haría lo mismo si…- instintivamente se llevo una mano al vientre.

Todo esto lo observó Ron.

Suspiró.

-Existen tratamientos¿sabes? Tal vez podamos hacer algo para tener un hijo, y si no resultara, pues nos quedaría una excelente opción para adoptar.

Hermione no daba crédito a lo que estaba oyendo. ¿Ron quería tener un hijo con ella fueran de sangre o no?

-Estas… loco- dijo recobrando el sentido.

-Tal vez.- dijo encogiéndose de hombros.- ¿Pero a poco y no es una propuesta tentadora?

-Es una locura.- dijo no sabiendo si reírse o echarse a llorar- Estas loco igual que Ginny.

-Será porque somos hermanos.

Breve silencio.

-¿Te casarías conmigo?

Hermione lo miro atontada.

-¿Hermione?

Ella lo miró. Tenía lagrimas en los ojos.

-Te estas burlando de mi ¿verdad?

-No. ¿Por qué habría de hacerlo?

-¿Y todavía lo preguntas¡Eres un cínico!.

-Hermione…

-Aléjate de mi!- dijo la castaña y como Ron no se movía ella se fue, y lo dejo ahí, solo.

Junto a la mesa de los bocaditos.

-¿Ron?- era Ginny. Había visto todo desde que Ron se acercó a Hermione.

No había sido la única, mucho de los invitados también presenciaron el acto. Hermione se fue y ella aprovechó para acercarse y saber que fue lo que esta vez le había hecho.

-Le dije que se casara conmigo.- dijo de cómo si fuera algo insignificante y Ginny lo miró con los ojos bien abiertos.

-¿Eres idiota?

Ron la miró con el ceño fruncido.

-¿Tú también?

-¡Ah! Si Hermione te dijo que eres un idiota., te lo tienes merecido. ¿cómo se te ocurre proponerle matrimonio de una manera tan…poco sutil.

-Pero…, qué esperabas que hiciera.

-Pues primero que nada, le habrías pedido perdón por todo lo que le has hecho.

-Ah, bueno. Pero eso lo iba a hacer después.

-Si serás¿Por qué los hombres son tan insensibles?

-¿Y por qué las mujeres se hacen las difíciles?- Ese fue Harry llegando por detrás y abrazándola de la cintura.

Ginny resopló exasperada. Le dio una manotazos en las manos para que la soltara.

-Las mujeres no … nos hacemos… las difíciles, somos difíciles.- añadió una vez liberada del calor de su abrazo.

-Disculpa hermana, pero Harry tiene toda la razón. Todas ustedes son…

-Será mejor que cierres la boca- lo interrumpió Ginny- Sólo porque tú y este- señaló a Harry- Están acostumbrados a llevarse a la cama a cualquiera que se les ofrezca, no quiere decir que todas seamos fáciles y vulnerables a sus encantos.

-Gracias, por lo de encantador- dijo Harry.

-Sin embargo, yo no veo relación en lo que has dicho con lo que estábamos hablando.- dijo Ron con el ceño fruncido.

-Hay relación, pero si ustedes no han captado el mensaje es porque en lugar de cerebro tienen una tripa de…hormiga.

Silencio.

-En pocas palabras nos ha llamado insectos.- dijo Harry fingiendo estar ofendido.

-Sí, eso parece.- dijo Ron.

Silencio. Se miraron y luego se echaron a reír.

Ginny los miró con el ceño fruncido, molesta, sin embargo, luego de verlos así, compartiendo como si fueran los mejores amigos de antes…, Se relajó.

Sonrió.

Hasta entonces no se había dado cuenta de lo mucho que deseaba verlos juntos, como los grandes amigos que fueron y que deberían seguir siendo. No era justo que siguieran peleados por causa suya por más razón que su hermano tenga. Se notaba a leguas que se extrañaban.

Estaba decidida. Los iba a juntar.

-¡mamá¡papá! – llegaba Jarod corriendo.

-¿Qué pasa, amor?- le preguntó Ginny recibiéndolo con un abrazo.

-Tío Colin nos quiere tomar una foto a los seis.- dijo señalando a sus papás, a sí mismo y a sus hermanitos que agitaban sus manitas llamándolos a unirse.

Harry y Ginny estaban uno junto al otro. Jarod en medio de los dos pero sin interponerse entre ellos. Matt estaba delante de Jarod y los gemelos a cada lado.

Sería una imagen memorable, sin embargo, faltaba un poco mas de expresión corporal entre los padres de los niños.

-¿Harry, porque no la coges de la cintura y la abrazas?-sugirió Remus y todos apoyaron la idea.

Ginny deseo tener algo cerca para poder lanzárselo al licántropo por la cabeza. Por otro lado, Harry agradeció la propuesta de Remus con un guiño. Se dispuso a llevar a cabo la idea.

Rodeo con unos de sus largos brazos la cintura de Ginny y la pegó completamente a su cuerpo. Ginny no tuvo cabeza ni siquiera para maldecir. Aquel contacto, el sentir el calor del cuerpo de Harry, su olor… se estremeció toda ella. Suspiró e inconscientemente, producto del momento, colocó una de sus manos sobre su pecho. Ginny levantó la mirada y se encontró con los ojos verdes de Harry brillando de emoción y pasión por ella. Sus respiraciones se volvieron una al igual que los latidos de su corazón. Sus labios se entreabrieron y luego… el mundo dejó de girar. Sus bocas se unieron en una sensual y pausada danza casi mística. Harry tomó completa ventaja de su reacción y hundió su lengua en su boca inmediatamente, buscando profundamente en su interior. Se sumergió en su boca completamente, presionando y sondeando. Ginny respondió a esta íntima caricia con un ardor ya conocido, mientras con una mano se agarraba a su sedoso y espeso pelo y la otra vagaba sobre los duros músculos de su pecho.

Harry era delgado, pero tenía muy bien marcado los pectorales, sus brazos, las piernas, y…,y…

Ginny no quería ni pensar en las otras cosas que Harry tenía duro. En cuanto a Harry respecto a sus pensamientos sobre Ginny, se basaban en su sed y hambre por ella. Deseaba sentirla bajo su cuerpo aferrándose a él, gimiendo de placer, gritando su nombre…, no, mejor dicho, deseaba desesperadamente oírla gritar que lo seguía amando y que era él, el único hombre en su ayer, en su presente y futuro…

¡Dios! Sólo imaginársela en brazos de otro hombre era una visión desoladora…

El aullido picaros de los invitados y las risitas nerviosas así como los grititos de sorpresa entre los niños y las mujeres, fue la excusa perfecta para que Harry pusiera fin a ese maravilloso beso.

Ginny lo miró confundida. No sabía como tomar la actitud de Harry frente a lo que acaba de pasar. Por un momento creyó que él como ella estaba disfrutando de ese mágico contacto, sin embargo luego…parecía frío, ajeno al contacto, y eso le dolió.

Se miraron a los ojos por una fracción de segundos. Ninguno pronunció palabra, pues en realidad no había nada que decir al respecto.

Colin no solo aseguró haber captado la mejor imagen de aquel beso, la toma familiar sería igualmente inolvidable.

-Pues eso esperó, porque no te perdonaré si no es como lo aseguras.- con su comentario, Harry sólo hizo que Ginny sintiera que se estaba burlando de ella. Se alejó del grupo con sus ojos llenos de lagrimas que no quería derramar delante de todos ellos.

Caminó directo hacia la casa deseando llegar lo más pronto posibles que sus piernas se lo permitieran, sin embargo, antes siquiera de poder cruzar el umbral se encontró cara a cara con la persona a la que menos pensaba ver ese día: Aranzazu Ziang.

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(1) Damián- Cuando Jarod dice, que la vecina tiene un perro igual que el de Damián, se refiere al de la profecía 6-6-6.

NA: Hola¿Qué les ha parecido el capi¡Jijiji! Sinceramente espero que les haya gustado como para dejarme muchos reviews ya que en el capítulo anterior ustedes fueron muy malos conmigo. En parte les entiendo ya que no fue un capitulo muy bueno que digamos, pero aunque sea para decirme que estuvo "Horrible" debieron tomarse la molestia de escribir la critica.

No me gusta tener que estar mirando mi Stats y hacerme hígado viendo la cantidad de visitas que tengo para tan pocos reviews. No entienden que de eso vivo.

Bien, espero que esta vez mis reviews sobrepasen mínimo los 30, ya que no solo el capitulo esta muy bueno, este jueves 1ero de marzo es mi cumpleaños. (Sí! El mismo día que el de Ron, el personaje) espero sus felicitaciones y machetazos!

Bss a todos y hasta la próxima.

Próx. Capítulo: Ginny Vs. Aranzazu.

Pdta: La Rebelión esta en proceso.