La princesa se estremeció la escuchar la voz profunda del quimera. Pestañeo sin aún creerlo...se estaba ilusionando en que el iba a cambiar de opinión, pero no quiso entusiasmarse en vano…
-Si?
El hechicero se acercó lentamente. Sentía su corazón latir con fuerza mientras se acercaba lentamente a su compañera. Aún con su rostro apedreado, la encaró de frente. Amelia estaba aún confundida, pero lo estuvo aún más cuando el joven le sacó una de sus brazaletes de chanz.
- Yo partiré en busca mi cura, pero pro-prometo que voy a volver a v-verte cuando logre curarme...- el quimera afirmó nervioso. Siempre era difícil hacer estas cosas, siempre fue más fácil huir en sus pensamientos que refugiarse en sus sentimientos. Pero esta vez quería que su búsqueda de humanidad, le permita ser más humano.
- Eh? – la sacerdotisa no podía creer lo que había acabado de escuchar.
- Dije…- repitió nervioso pero firme-…que te prometo…voy a volver a verte cuando haya encontrado mi cura. Iré a Seillun…- dijo finalmente, rogando que no esperase que le pidiera que le haga más explicito lo que le estaba diciendo…ya le estaba costando demasiado decirle sólo eso…
- En serio?- ella exclamó aún no pudiendo creer lo que estaba escuchando. Realmente iba a volver por ella?! La princesa no pudo evitar sonrojarse.
- Si…- volvió afirmar y cerró sus ojos en desgano- No te culpo por no creer lo que te dijo. Se que mi palabra no es de fiar, así que tendré esto conmigo - continuó, señalando con su cabeza el brazalete- Así tengo algo que te dará seguridad de que volveré a Seillun algún día...
Como siempre, el mago-guerrero no podía permitirse dejar de pensar, aún en los momentos que debería dejarse llevar por los sentimientos…Siempre iba a ser así! La joven justiciera dio un suspiro, pero al instante esbozo una sonrisa tierna al escucharlo. En verdad, es en esa forma extraña- pero dulce- de mostrar sus sentimientos, que es tan encantador a sus ojos…
-Es un trato!- dijo con su usual entusiasmo. No era lo que ella planeaba exactamente…pero se alegró al saber que al menos había entendido que no estaba sólo y que un día- no importa lo lejano que fuese- ellos se iban a volver a ver.
-Te estaré esperando…- afirmó en tono más calmo, haciendo ruborizar al quimera. Pero también lo hizo sonreír como muy pocas veces lo hace. Realmente iba a esperarlo…
Pero el joven hechicero no tardo poco tiempo en arruinar la espontaneidad del momento, al percatarse de un pequeño detalle que se le había escapado
- Perdona...no te he preguntado si no hay problema en que tomé esto…
La princesa, por su parte, soltó una pequeña risa (más para sus adentros que afuera). Ese brazalete era uno de sus amplificadores de poder de magia blanca. Siendo que su compañero no sabe nada de este tipo de magia, habrá pensado que simplemente era un accesorio.
Pero no le importó que se lo llevara, y ella misma se lo daría si así fuese. Ese talismán probablemente le diera protección y era bueno que lo tuviese a su lado. Podría - en cierta manera - cuidarlo desde el castillo...y eso la relajaba, pues nunca sabía lo que le pasaba a su querido compañero en sus viajes... y le preocupaba más saber cuan lejos era capaz de ir por el deseo de recuperar su cuerpo...
- Claro que puedes llevártelo, de hecho...espero que haga que me recuerdes lo suficiente para no olvidarte de mí
- Sabes que es imposible olvidarte- dijo el quimera sonriendo burlonamente
- Espero que lo digas como cumplido!- dijo la princesa haciéndose la molesta. Pero luego sonriendo, cerró la mano de Zelgadis que sostenía el brazalete y le dijo en un tono cálida y suave de voz- Espero que esto te haga recordar que siempre estoy contigo...
El quimera sintió sus mejillas enrojecerse y la saludo cortésmente para darse vuelta y marcharse velozmente. Y la princesa iba a ser lo mismo, pero un impulso la llevó a volver a llamar a su amigo.
-Que sucede?- el pregunto desorientado, dándose vuelta para encontrarse con una pequeña adolescente lo abrazaba fuertemente. El quimera se ruborizo por completo al sentir el calor del cuerpo de su compañera sobre su pecho. Sabía que la temperatura corporal era algo casi imperceptible para él, pero por alguna razón se sentía…se le contagiaba su calidez, como si ya fuera humano otra vez…
-Aunque no tengas tu cura, ven a visitarme de vez en cuando...si?- le susurró la princesa a la oreja puntiaguda del joven. El simplemente afirmó con su cabeza. Rápidamente, ella desarmó el abrazo y huyo rápidamente, escondiendo su rostro colorado.
El quimera apartó la vista, avergonzado a su vez. Luego, miró el brazalete y pensó donde iba a guardarlo para que estuviera seguro. No quería se perdiera, ni se dañara…Finalmente pensó que el lugar más seguro seria su cantimplora. Además lo podría ver a cada momento…para chequear que no se hubiera perdido, claro!
Se dio vuelta para partir, pero se sobresaltó al escuchar el repentino grito de la joven justiciera.
- Suerte en tu búsqueda, Zelgadis-san!- El quimera se dio vuelta para encontrar a la princesa saludándolo de lejos, con una autentica sonrisa en su rostro.
-Ad...- iba a decir, pero luego buscó otras palabras más adecuadas para despedirla- Hasta luego!- respondió el mago-guerrero con una voz tranquila pero fuerte
Así partieron los dos hechiceros... con gran esperanza en su porvenir...
FIN
?
Ya se…lo deje muy picando…por eso va a haber una continuación! Los veo en el principio de Slayers Revolution. Prometo concretar un poquitín más las cosas…pero sin dejar de hacer a los personajes como deben ser, bye!
