Primero ante todo, quiero pedir disculpas porque el capitulo anterior salio algo fallado, pero ya esta arreglado y pueden pasar a leerlo otra vez.

moony lovegood, Vicus Riddle, CrazySiriemBlack, Pheobe, lucre, Amy-Black-Tepes, hermioneyron, rosycarmen, anisza, dLu, carolagd, Lady Black, ghysella, Witchmaju, anjaly, la.Pauliita.Weasley, Ernesto, Vivi-G Weasley, jamesandmolly, LoreLoveSakura, Titania PWeasley, LoreWeasleyPotter, Anastasia Lila

Mil gracias por sus reviews.

Capitulo Lemon. si eres suceptible a este tipo de cosas, mejor no entrar. No quiero ser causante de algun tipo de infarto.

18.-Ginny Vs. Aranzazu

De pronto la desesperación y las enormes ganas que tenía de llorar se transformaron en rabia y odio hacia la enorme mujer que tenía frente a ella.

Ginny temblaba de pies a cabeza a causa de la furia que sentía mientras se preguntaba qué diablos hacía ella en su casa. Aranzazu la miraba con una sonrisa de superioridad, dispuesta a darle batalla si ella le buscaba.

-He venido a buscar a mi amor-dijo con descaro y Ginny tuvo que controlarse para no arrancarle los ojos ahí mismo delante de todos sus invitados.

-Pues, creo que te has equivocado de lugar, porque aquí no vas a encontrar a tu amor- dijo Ginny con la voz quebrada por la furia.

-No- dijo la rubia sonriendo- De hecho, ahí viene.

Ginny se dio vuelta solo para fulminar con la mirada a Harry.

Por un segundo, solo uno tal vez un poco más, Harry consideró la posibilidad de detenerse y regresar donde estaría mas seguro de la amenaza pelirroja, sin embargo, debía hacerlo. Tenía que alejar a Aranzazu de Ginny, de sus hijos. No la quería cerca de ellos. La quería lejos, bien lejos…

La Patagonia estaría bien.

Sin decir nada y sin inmutarse al mudo reclamo de Ginny, cogió del brazo a Aranzazu y la sacó del lugar con brusquedad mientras Aranzazu chillaba de protesta por el nada delicado recibimiento de "su amor". La llevó al estudio y una vez la puerta se cerró tras ellos, Harry estalló.

-¿se puede saber qué diablos haces aquí?

Aranzazu sabía que se había metido en una buena, pues Harry le había dicho el día anterior a ese (cuando decidió buscarlo ya que él parecía haberse olvidado que ella existía), que pasaría el día con su familia. "-Pero no puedes. No los necesitas si me tienes a mi"- le había dicho Aranzazu a Harry."-Es el cumpleaños de mi hijo Matt y es mucho mas importante que celebrar mi propio cumpleaños"- fue la respuesta de Harry.

Aranzazu se puso mal porque no era justo (para ella). Tenía todo preparado para que ellos dos festejaran ese día juntos en la intimidad de la casa de ella. "Pero la culpa de todo lo tiene la enana pueblerina"- se dijo mientras pensaba en lo ocurrido.

Se iba a vengar. Le arruinaría la fiestecita.

Y ahí estaba. Por el momento había logrado lo que quería. Arruinarle el día.

-No podía dejar que pasaras este día lejos de la persona que verdaderamente te ama.

-Créeme que mis hijos me aman y Ginny – no puedo terminar porque no estaba seguro que Ginny lo siguiera amando y porque además Aranzazu lo interrumpió diciendo.

-yo hablaba de mi.- dijo ofendida.

-..y además-continuó como si no la hubiese escuchado- este día habría sido el mejor de mi vida si no te habrías aparecido.

-¡Harry, cómo me dices eso!

-No debiste venir Aranzazu.

-Quería estar contigo.

-Podríamos haber quedado otro día.

-Sí claro! Y yo tendría que esperarte pacientemente hasta el día en que me salgan arrugas¿verdad?- osea nunca, según ella- Eres un malvado.

-Aranzazu, tengo una familia.

-Una familia que no te necesita como yo.

-Por Dios Aranzazu! Te das cuenta de lo egoísta que estas siendo.

-No es egoísmo, es amor!- se defendió

Harry sintió pena por ella y se acercó lo suficiente como para reconfortarla.

-Amo a mi hijos. Tú mas que bien sabes lo importante que son ellos para mi.

-Sí, lo sé. Por eso mismo ardo de rabia. Porque esa mujer se aprovecha de tu amor por ellos para retenerte a su lado.

-Te equivocas- dijo Harry molesto- Ella no hace nada de eso y sabes porqué; porque me odia, porque no soporta verme- dijo con dolor.

-¿y entonces que haces aquí?- exclamó ella con impotencia.

-Porque amo a mis hijos y por que sigo amando a Ginny.

De pronto Aranzazu sintió como si acabasen de decirle que se le reventó el silicón, o que le ha salido estriíllas y celulitis por toda la piel, o mucho peor, que era imposible seguir manteniéndola de 26, no, no. nada de eso se podía comparar al hecho de saber que el amor de tu vida ama a otra.

-No puedes estar hablando en serio- dijo en un hilo de voz.

-Lo digo muy enserio- hizo una pausa al ver el rostro pálido y desencajado de Aranzazu. Jamás la había visto así y fue un verdadero Shok.- Lo siento se disculpó.

-¿Por qué Harry?- preguntó ella. Harry no le respondió- Contéstame.

Se echó a llorar.

-Aranzazu.

Harry no sabía que hacer por ella.

-Ella no te merece- se atrevió a decir.- no te merece- repitió y mirándolo añadió- Ella se fue con otro hombre.

Fue un golpe bajo y certero. No tenía porqué haber mencionado aquello, no tenía derecho en abrir más esa herida que de por sí se abría cada noche cuando la soñaba que era de otro y no suya.

-Harry, amor, una mujer así no te conviene- dijo la venenosa para ganar puntos a su favor.- No te merece, en cambio yo. ..yo siempre voy a ser tuya.

Harry la miró con un brillo especial.

-Pero te mereces a alguien que te quiera y te haga feliz.

-Y ese alguien eres tú.

Lo quiso besar, pero Harry la apartó a tiempo.

-No- dijo- Te lo he dicho y te lo repito, amo a mi esposa y la quiero recuperar.

-Pero…

-Y no me importa que haya estado con otro hombre- se encogió de hombros- Yo la engañe con otras y la hice sufrir de la misma manera en como lo está haciendo conmigo.

Silencio.

Ninguno se había percatado que la puerta se encontraba abierta y que cierta persona dueña de un hermoso cabello rojo como el fuego había escuchado toda la conversación.

-Harry, por favor no me dejes.- lloriqueó la rubia.

-Lo siento Aranzazu, pero será mejor que te marches.- dijo determinado a acabar con esa conversación, sin embargo, Aranzazu hizo algo que lo sorprendió- ¡Aranzazu, qué haces¡No!

Aranzazu se dejó caer de rodillas y se abrazó a sus piernas.

-No por favor, si quieres nos convertimos en amantes, no me importaría en absoluto con tal de seguir contigo, pero no me dejes. No me apartes de tu vida.

-No te rebajes de esta manera.-la levantaba.

-Harry.

-Aranzazu, entiende que todo se acabó.

-No, no se acabó.- chilló.- Esa mujer no me va a quitar lo que me pertenece. ¡No otra vez!- exclamó y Harry la miró extrañado por lo que acaba de decir.

-¿Aranzazu, qué dices?

-Tú eres mío y no te voy a perder por ninguna insignificante pueblerina.

Esas palabras…

Ginny (desde atrás de la puerta), se acordó de Cho Chang. Escuchar a Aranzazu fue como escuchar a Cho Chang.

No lo soportó.

Y la lastima que había comenzado a sentir por ella desapareció, reapareciendo su rabia.

Entró.

-Suelta a mi marido en este instante- rugió Ginny haciendo su ingreso.

Caminó amenazante hacia ellos y tiró de Harry con todas sus fuerzas logrando apartarlo de la araña. Se puso delante de él.

-Ginny- dijo sorprendido Harry, al verla reaccionar de esa manera, aunque claro, viniendo de Ginny cualquier cosa se podía esperar. Y lejos de enfadarse como tantas veces lo hizo en el pasado, se sintió feliz ante su dulce violencia...

Aranzazu la miró desde el piso con los ojos inyectados de sangre y de rabia. Se fue poniendo de pie lentamente sin apartar la mirada de ella. La odiaba, la aborrecía con toda sus fuerzas. No solo le había arrebatado la posibilidad de tener la vida llena de lujos que soñó, también le quitaba el amor de Harry.

-Ojalá y estuvieras muerta- le dijo con las palabras arrastradas.

-¡Aranzazu!- estalló Harry teniendo toda la intención de sacarla de la casa de una vez, pero Ginny dijo:

-¡Déjala! Deja que se desahogue y despotrique todo lo que quiera, al final de cuentas sus palabras no me lastiman- dijo segura de sí misma.

Y Aranzazu odió esa seguridad.

-Te voy a destruir. No sé como, pero encontraré la forma de que no salgas con vida.

-Déjate de amenazas y ya márchate, Aranzazu!- le dijo Harry.

Ella lo miró con los ojos llenos de lágrimas.

-En cuanto a ti amor, no voy a resignarme a perderte otra vez.

Ginny hizo un sonido de mofa y si las miraras matasen, la pelirroja estaría 3 metros bajo tierra.

-No creas que te has salido con la tuya. – le dijo Aranzazu- Harry es mío y no voy a dejar que una pueblerina insignificante como tú me lo quite.

-Pues esta pueblerina insignificante, como me llamas, no te va a quitar algo que no te pertenece.

-Harry es mío!- chilló la Top.

-Sólo durante mi ausencia fue tuyo, porque ahora, él es mío. Siempre lo ha sido y siempre lo será.

-Eso lo veremos.

Se miraron desafiantes. De sus ojos salían chispas. Harry se sentía como si estuviera dentro de una cancha de tenis.

-¡Ya, por favor!- dijo Harry ya harto. no le gustaba nada que dos mujeres hechas y derechas se pelearan por él.-¡Quieren parar las dos! Aranzazu, márchate, por favor ¿si?

Furiosa, la sensual rubia cogió su bolso y se dispuso a salir.

-Nos estaremos viendo- le dijo a la pelirroja con una mirada de desdén.

-¡Sí, adiós!- se despidió Ginny como si fueran dos grandes amigas.

Aranzazu infló los cachetes y dejó salir un ruido poco delicado. Se fue cerrando la puerta de un azote.

Ginny dio un grito exasperado y zapateo añadiendo:

-¡Que mujer más exasperante!- exclamó- ¡Definitivamente esta es más o igual de insoportable que la Chan-Cho!-Hizo una pausa mientras se recargaba en el escritorio- Y yo que creí que no tendría que volver a pasar por lo mismo.

-No tienes que pasar por lo mismo- dijo Harry acercándose a ella.- Ginny lo miró fulminante- Después de todo vamos a divorciarnos ¿no?

-¿Y darte la oportunidad de abandonar tus responsabilidades como padre y dejarte vivir una vida llena de libertades y excesos¡No, olvídalo!

Harry la miraba incrédulo.

-¿Pero, qué locuras dices?

-Sólo la verdad.

-Pero, Ginny, tú mejor que nadie me conoces ¿cómo se te ocurre que vaya a abandonar a mis hijos por cosas sin sentidos?

-Tú lo hiciste conmigo. Me abandonaste por si no lo recuerdas- había dolor y resentimiento en su voz.

Harry sintió que algo lo asfixiaba.

-yo…

-El asunto es…-continuó ella como si no hubiese pasado nada- Que no habrá divorcio.

-¿Qué?

-Tampoco voy a dejar que esa araña se salga con la suya. Tu eres mi esposo y lo seguirás siendo hasta el día en que me muera o en tal caso hasta el día en que conozca a alguien que me haga la vida menos complicada.

-¡Ah! Pues si ese es el caso, yo no te daré el divorcio ni…muerto.

Se miraron. Silencio.

-Esta bien, si tu lo dices…- se encogía de hombros.- Mañana por la mañana traerás tus cosas y te instalaras en mi habitación- dijo tomando por sorpresa a Harry.

-Lo dices enserio?- pregunto

-Absolutamente; sin embargo, habrá ciertas normas que deberás acatar-Harry enarcó las cejas nada confiado.

-¿Cómo cuales?- quiso saber.

-Primero que nada, que a pesar de que dormiremos bajo el mismo techo, no compartiremos la cama.

-¿Ah, no? entonces, supuestamente dónde dormiré.

-En el sofá cama del ático que instalaré en el cuarto.

-¡Vaya! Gracias, eres muy considerada.

-Segundo punto- dijo no queriendo perder el control y golpearlo al más puro estilo muggle.- No habrá más saliditas nocturnas o de trabajo (como las llamabas antes), a menos claro, que yo vaya contigo.

-No pensaba de todas maneras salir, ya ni me llaman la atención…

-Tercer punto- continuó ella- Mientras nuestra farsa de matrimonio dure, no buscaras a ninguna otra mujer.

-Para que habría de hacerlo si te tengo A ti- dijo sonriéndole significantemente.

-Creo haberte dado a entender que camas separadas significa nada de nada.

-Creo que eso será al principio porque después estoy seguro que no te resistirás y terminaremos haciéndolo…

-Cuarto punto, y el que es mucho más importante que todos- no quería escucharlo- Ante el mundo y ante nuestros hijos fingiremos estar enamorados y que nos amamos con locura.

Harry estaba convencido que ese punto, al menos para él, no sería difícil fingir. "Ella me odia"- se obligó a recordar.

-Bien, eso es todo?- preguntó el morenito de preciosos ojos al cabo de unos segundos.

-Sí, eso es todo. ¿Alguna duda?

-Sólo algunas.- Ginny lo invitó a que se las dijera- ¿Quién llevará las riendas de la casa?

-Los dos.- respondió ella sin detenerse a pensar- Como matrimonio debemos compartir ese rol así como la educación y bienestar de nuestros hijos.

Harry sabía que diría eso.

-Perfecto. En cuanto a tu punto tres, ten la seguridad que no pienso buscar a otra "sólo a ti"- se dijo mentalmente.

-Muy bien, en ese caso creo que ya no hay mas nada que decir.-dijo dando por finalizada la conversación.

-¡Epa, chiquita!- la detuvo Harry tomándola de la muñeca hasta hacer que su cuerpo estuviera lo suficientemente pegado al de ella.

-¿Qué haces?- no luchó. Eso fue lo peor de todo.

-Sólo quiero corroborar algo más..- y sin decir más la besó.

Ginny no luchó, no peleó contra él para liberarse de su beso, simplemente se quedó ahí, quieta y laza ante el embriagador aliento y delicioso sabor de sus labios. Comenzó a corresponderle de tal forma que Harry deseó hacerle el amor en ese mismo instante, sin embargo, pensó que si por lo menos intentaba apretarle su delicioso trasero, Ginny se enfadaría lo suficiente como para mandar todo al diablo. No, definitivamente no iba a perder la única oportunidad de reconquistarla.

Con un gruñido disconforme se separó de ella y la miró. Tenía los labios adorablemente hinchados y entreabiertos, sus mejillas sonrosadas y sus ojos cerrados. Sonrió.

-¿Y ni aún así, deseándome como me deseas me dejarás compartir la cama contigo?

Ella lo miró con sus profundos ojos chocolate.

-No.- Fue su respuesta terminante.- Será mejor que salgamos, que la fiesta aún continúa.- dijo abriendo la puerta del estudio-¿vienes?

Con un suspiró Harry la siguió.

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-¿Ósea que, después de todo Harry siempre se va a venir a vivir aquí?- le preguntó con una sonrisa Hermione a Ginny.

-Así es- le respondió la pelirroja.

Estaban únicamente las dos. La fiesta había concluido hace bastante rato ya los niños dormían en sus respectivas camas. Hermione pasaría la noche en la casa Potter con Ginny, ya que como tenían mucho que hablar…

-Bien, en ese caso no diré nada al respecto.

-Ya está decidido Hermione. Harry y yo fingiremos ser el matrimonio perfecto, el que todo lo supera. El matrimonio mas enamorado que jamás se haya visto.

-Bueno, eso de fingir... Creo que no será necesario que finjan después de todo.- dijo sonriendo.

Ginny le había contado todo acerca de lo que había escuchado tras la puerta. De cómo Harry le había dicho a Aranzazu de que no la amaba porque la seguía amando a ella y de que no quería dejarla. También le contó sobre el error en el que Harry vivía, ya que entre ella y Jeffrey nunca hubo nada mas allá de los besos aunque muchas veces estuvo a punto de entregarse a él. También le habló sobre su acuerdo con él y de las condiciones que tenía que acatar.

-Me sorprende que no te haya puesto él condiciones.

Ginny se encogió de hombros.

-El no esta en condiciones de hacer tal cosa.

Silencio.

-Estas decidida hacerlo sufrir ¿verdad?

-Lo amo Hermione, no lo niego, pero es que me ha lastimado tanto… si volviera con él, me refiero a volver a ser suya y no ver mas allá de sus ojos, tendría que pasar muchas cosas antes.

-¿cómo cuales?- le preguntó Hermione.

-Confianza. Amor hay, pero confianza… No sé si algún día podría volver a confiar en él.

Silencio.

Cada quien se sumergió en sus propios pensamientos.

Hermione, por ejemplo, pensaba en lo que sería su vida en adelante.- se llevó las manos al vientre y lo acarició suavemente. Suspiró.

-Estoy embarazada- soltó

Ginny casi se cae de la cama.

-¿qué¿Cómo?

-Tú sabes como.

-Hermione…

La castaña sonrió.

-Estoy tan feliz ¿sabes? Creo que las vitaminas y todo ese tratamiento que e estado siguiendo finalmente a dado fruto, sin embargo…- su mirada se ensombreció- no es muy seguro que este embarazo se logre.

-Hermione…

-Pienso mudarme a Gales con mis padres. Ellos sabrán que hacer para cuidar de mi y de mi hijo.

-Eso quiere decir que no piensas decirle nada a mi hermano¿verdad?

-No se lo merece- dijo tras unos momentos de silencio en el que pensó negar la paternidad de Ron, sin embargo, hasta ella sabía que sería imposible hacerlo teniendo en cuenta que él (y eso toda la comunidad mágica entera lo sabía), había sido el único hombre con el que estaba saliendo durante tres meses.

-¿Cuánto tiempo tienes?- le preguntó Ginny.

-Seis semanas.

-¡Ay, Dios! Que emoción. ¡Seré tía!

-Ya eres tía.- le recordó Hermione.

-Si bueno Amanda y Sabrina- la hijas de Percy y Penélope-, están en la lista, pero no hay nada mejor que el hijo de tu hermano con su mejor amiga.

A Hermione se le aguaron los ojos. Ginny la abrazó.

-Entiendo que no quieras decirle nada al cabezotas de mi hermano, pero creo que no debes asumir todas las responsabilidades de un hijo sola. Además ten en cuenta que durante tu periodo de embarazo necesitaras que Ron este cerca.

-Lo sé, pero…y si pierdo a mi bebé como las otras veces.

Ginny sacudió la cabeza.

-Seguiste las indicaciones del sanador?- Hermione asintió- entonces no habrá nada que temer. Ya verás que tu bebé se logrará.

-Es lo que más deseo. Deseo con todas las fuerzas de mi corazón poder lograr este embarazo.

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Bien temprano por la mañana, Ginny se vio obligada a abandonar la comodidad de su cama para recibir a Harry.

Habían estado platicando casi toda la noche con Hermione acerca del nombre que le pondría al futuro Weasley Ixchel (1), si era niña y Lance (2), si era un niño. Ambas mujeres bajaron a la sala y ahí estaba Harry, con todas sus cosas y con los niños (que aún estaban en pijamas y los pelos todos alborotados)

-Hola, amor- le dijo Harry a Ginny cuando la vio. Se acercó lo suficiente y la besó con un sensual y corto recorrido de su lengua en la boca femenina.

Ella Lo miró algo turbada.

-Que tal Hermione- Ya no estaba molesto con ella. El día anterior se sentaron a hablar cuando la fiestecita termino y conversaron largo y tendido.

-Hola Harry- le dio un beso en la mejilla.-Veo que ya te has traído todo.

-Solo lo necesario- dijo y la miro con el ceño fruncido.-¿Qué te has hecho?

-¿Yo? Nada, por?

-No sé- se encogía de hombros- te veo diferente. Pareces brillar.

Ginny y Hermione se miraron y sonrieron.

-Está embarazad- le dijo Ginny.

Harry abrió grande los ojos.

-¿De verdad?- Hermione asintió sonrojada- ¡Ay, Hermione¡Felicidades!

-Gracias. Solo espero que esta vez se logre.

-Ya verás que sí. Ten confianza.

-La tendré.

Atrás los niños escuchaban. ¿Tía Hermione va a tener un bebito¡Súper!

-Vayan a lavarse y cambiarse- les dijo Ginny después de la euforia del momento.

-¡Sí!- dijeron a coro.

-El último en llegar es un cara de mojón!- dijo uno de los gemelos subiendo rápido las escaleras.

-¡Sirius!- Ginny supo enseguida quien de los dos había sido.

-Lo siento- se disculpo el pequeño, sin embargo, eso no hizo que repitiera, aunque mas bajito, "el último en llegar es un cara de mojón."

Y el último en llegar fue Matt.

Harry se rió de buena gana y Ginny, bueno, muy a su pesar no pudo evitarlo.

Hermione los miraba atentamente. Definitivamente, estaban hechos el uno para el otro, y tarde o temprano volverían a estar juntos estando tan enamorados.

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Luego del delicioso desayuno…

-Papá, ven vamos a arreglar todas tus cosas al cuarto- decía Jarod jalándolo hacia la segunda planta.

-Sí, sí, vamos ya- decía Sirius.

-Vamos, vamos- decía Matt.

Harry sonrió abiertamente. Se acercó al menor de sus hijos y lo monto en sus hombros.

-Estas cómodo?- le pregunto a lo que el pequeño respondió asintiendo- Muy bien, en ese caso…¡el último en llegar es un cara de mojón!- grito saliendo a toda prisa mientras sus hijos lo siguieron divertidos.

Ginny sólo se quedó observando el espacio vació que sus hijos y Harry habían dejado. Se pregunto, si estaba haciendo lo correcto en aceptar nuevamente a Harry en la casa.

-Es la mejor decisión que has podido tomar- le dijo Hermione leyéndole el pensamiento.

Ginny la miró con el ceño fruncido.

-Pensé que estabas en contra de mi locura.

-Lo estaba.

-¿Pues que te ha hecho cambiar de opinión?

Hermione sonrió como si supiera algo que ella no.

-No puedo decírtelo, aún.

Silencio.

-¿Te quedaras a almorzar?

-Me encantaría, pero siento que en este momento mi presencia esta de más.

-¡Pero que dices, mujer! Sabes que eres bienvenida a esta casa.

-Lo sé, sin embargo, como ya dije, en este momento mi presencia está de más.

Hermione se marchó.

En la parte superior de la casa, Harry ya sabía donde acomodar sus cosas, así que con la ayuda de los niños terminó bastante pronto; sólo le faltaba…¡ah! La fotografía que Colin le había tomado besando a Ginny y, claro la familiar, pero decidió que esas deberían estar en la sala..

Colin temprano en la mañana le había mandado el revelado, según él, no había dormido toda la noche para tener lista esas fotografías y además amplificadas tal como Harry se lo pidió.

-¿Papá, porqué está esto aquí?- preguntó Jarod mirando con desconfianza el sofá cama color rojo

-¡Ah eso! Bien, veras a tu madre le gusta ese sofá y por eso lo ha bajado aquí. Tu no te acuerdas, pero cuando eras pequeño tu madre y yo solíamos usar ese sofá para echarnos una cíes tesita

(no sólo una cíes tesita)- se dijo mentalmente recordando los ardientes momentos en ese mueble.

Jarod, siguió mirando con desconfianza el sofá, pero no dijo nada. Harry terminó de acomodar su última prenda (que consistía en unos pantalones de gasa color blanco casi transparente con los cuales tenía pensado pasearse por la habitación cuando Ginny y él estuvieran solos), cuando recibió un almohadazo.

-¡Ey!- exclamó mirando a los gemelos.

-Fue él.- culparon a Matt.

Este tenía una carita de inocente que era difícil que fuera culpable. Harry miró a Jarod y este asintió mirando a los gemelos.

Harry sacudió la cabeza ya que Jarod le confirmó que en efecto, fue Matt el del almohadazo, pero inducido por los gemelos.

Suspirando, recogió la almohada y entonces…

-¡No papá!

Lanzó la almohada contra los gemelos, pero estos a tiempo se apartaron para mala suerte de Jarod, que le cayó en toda la cara.

Los gemelos y Matt se burlaron, pero entonces a Matt le cayó. Puso carita pero no lloró. Cogió una almohada y ¡zas! Le cayó a James. Sirius se burló y a él también le cayo uno de Jarod.

Y así los encontró Ginny, jugando a la guerra de las almohadas. Los cinco hacían una escena adorable y Ginny supo que había hecho lo correcto.

-Por mis hijos- se dijo alejándose de la habitación.

El resto del día los niños y Harry estuvieron en el jardín.. Primero a enseñarle a Matt volar en la escoba (no es que no supiera, pero Jeffrey no siempre fue muy paciente, además era mucho mejor que papá te enseñe a volar ¿verdad?)

Para el almuerzo, Ginny se esmeró muchísimo y con ayuda de Dobby se podría de decir que prepararon todo un banquete.

-¡Asu! Comí un montón que mi pancita va a reventar- decía Sirius.

Risas.

-Entonces en esa pancita ya no te alcanza espacio para el postre- le dijo Ginny.

-¡ah! Pero puedo hacer una exceptación

-¡excepción!- le corrigió su padre.

-Sí, eso, eso, eso…

Otra vez, Risas.

Y Harry y Ginny disfrutaban plenamente del ambiente familiar sin tener que fingir nada.

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Hermione se presentó al termino del entrenamiento de Ron y lo abordó antes que ingresara a los vestidores.

Por su puesto, como era de esperarse, Ron se sorprendió de verla ahí.

-¿Podemos hablar?

-¿Ahora? Porque mírame, estoy apestando a sudor y mugre…

A Hermione le encantaba, la enloquecía le excitaba su olor a sudor.

-No te quitaré mucho tiempo.- dijo alejando sus depravados pensamientos de ella.

-Caminaron un poco y fueron hacia la banca desierta del entrenador. Hermione tomó asiento. Ron a su lado la observaba, estaba preciosa y…¿Brillaba? Ron sacudió la cabeza y se dijo que era una locura, sin embargo, ella irradiaba una tenue luz. Hermione estaba nerviosa, no sabía como reaccionaría Ron respecto a la noticia que iba a darle, solo esperaba que NO dijera que no era suyo y que seguramente era de Harry o de Draco el hijo que esperaba.

-Ron yo…- No pudo seguir hablando porque Ron la estaba besando y ella al par de segundos correspondió al hambriento beso.

-Te extraño- dijo él junto a su boca- Te necesito Hermione…

Hermione se apartó de él suavemente.

-Yo también- dijo-, pero no quiero estar contigo ni con nadie que piense que soy una perdida.

Ron sintió la garganta seca.

-Yo…lo siento- logró decir.

-Sé que lo sientes porque ahora sabes mi verdad- dijo con una sonrisa triste- , pero eso no borrara todo el daño que me hiciste, todas esas cosas hirientes que me dijiste. No voy a volver contigo- dijo- Ni siquiera…, ni siquiera por el hijo que estoy esperando.

Ron casi se cae del asiento.

-Estoy embarazada- dijo Hermione con los ojos llenos de lagrimas.- Voy a tener un hijo tuyo.

Ron se quedó como si acabase de recibir un garrotazo en la cabeza. No podía pensar y parecía haberse olvidado como respirar, pero lentamente fue recobrando el sentido de la realidad y entonces…

La miró y luego bajó su vista hacia su vientre. "Voy a tener un hijo tuyo", esas palabras… habían sonado como una aclaración porque seguramente ella creería que él…Tal vez antes de saber la verdad lo hubiera creído, sin embargo, actualmente la situación era otra y estaba cien por ciento convencido que ese hijo que Hermione llevaba en su vientre era suyo.

-Hermione…- empezó a decir- Entonces con mucha más razón debes aceptar mi propuesta de matrimonio.- mientras decía aquello tomaba las manos de la castaña entre las suyas.

Hermione se sorprendió que Ron no empezara a gritar y dijera que ese niño no era suyo, y luego, cuando tomó sus manos entre las suyas y le dijo que aceptara su desastrosa proposición de matrimonio, volvió a la realidad.

-No lo haré.- dijo decidida.

-Hermione, es mi hijo!

-También es mío.

-Sí, pero yo no quiero que nazca fuera del matrimonio.

-Yo tampoco quisiera, pero…

-¡Pero qué, maldita sea!

Silencio.

-No lo sé- finalmente respondió ella.

-Hermione- dijo Ron- Cásate conmigo.

-No puedo.- Las facciones de Ron se endurecieron.- No quisiera tener que atarte a mi si nuestro hijo no logra…además yo podría…

-¡Oh, Hermione, calla¡No digas eso, por el amor de Dios!

-Tengo miedo Ron- dijo aferrándose a él.- Tengo miedo que no logre nacer.

-Nacerá, ya verás que nacerá.- la abrazaba y le besaba en el cabello.

-Pero…

-Tendremos nuestro hijo. Te lo juro que lo tendremos.

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La noche llegó. Los niños ya estaban en la cama y Harry dándose un baño y Ginny…

Ginny estaba lavando la vajilla por tercera vez en esa noche. Era mas que obvio que no quería ni asomarse por casualidad al dormitorio sabiendo que Harry estaba ahí. Sin embargo, no podía seguir así, huyendo de él toda la noche.

Subió.

Lo encontró sentado en la cama escribiendo en la lab-top. Él levantó brevemente la vista hacia ella cuando ingresó.

-¡Vaya! Y yo que pensé que te quedarías a dormir en el lavaplatos.

Ginny lo miró enojada.

-¿Se puede saber que haces metido en mi cama?

Harry le sonrió con descaro.

-Te recuerdo Corazón que esta también es mi cama y tengo todo el derecho e intención de dormir aquí.

-Pero hicimos un trato.

-Tú pusiste las reglas y bien sabes que no siempre las sigo.

-Pero…

-Por más cómodo que sea ese sofá-cama, no pienso dormir ahí.

Ginny buscó algo con que romperle la cabeza.

-Bien!- dijo tratando de calmarse- En ese caso, quien dormirá en ese sofá-cama seré yo.

Harry se encogió de hombros.

-si es lo que quieres…

-Es lo que haré.

Harry volvió con su labor mientras la pelirroja se metía al vestidor hecha una furia. Una vez se puso el camisón entró al baño. Se aseó y salió directo al tocador para cepillarse el cabello sin siquiera mirar a Harry. Por otro lado, Harry la miraba de soslayo mientras Ginny ejecutaba ese deliciosa rutina. Había olvidado lo excitante que era observarla arreglarse para meterse a la cama. Ginny sabía que Harry la estaba observando así que apuró la rutina molesta porque ahora ni siquiera podía tener intimidad. Se puso de pie dejando caer su banquito y se metió al sofá-cama.

Intentó dormir. No pudo. Buscó una posición cómoda entre las almohadas y la única que encontró hacía que, desafortunadamente, Harry apareciera en su visión.

-¿No puedes dormir?- le preguntó divertido.

-¡Vete al diablo!- le dijo y le dio la espalda y después de muchas horas, Ginny se quedó dormida.

Harry terminaba de trabajar con el ordenador. Suspiró cansado. Era momento de hacer la tu-tu me-me, sin embargo, estar solo en aquella enorme cama matrimonial fue como revivir aquel tiempo en que su dulce loquita se marchó de su lado para no regresar hasta después de tres años. No quería dormir solo. No en su primera noche en casa con la mujer que amaba. Se levantó y camino hacia ella. La contempló durante unos minutos acariciando con sus ojos las deliciosas curvas de Ginny, cubiertas por la seda.

La deseaba y necesitaba hacerla suya, pero no la forzaría a nada, dejaría que ella sola lo busque porque de algo estaba seguro, ella también lo deseaba y…si no se equivoca lo seguía amando tanto como él a ella.

Decidido, no importa la tempestad que se desataría la mañana siguiente, la sacó del sofá-cama con delicadeza y la llevó a la cama. La cubrió delicadamente mientras saboreaba la tersura de su piel. Se echó a su lado y después la abrazó hundiendo su cara en el hueco del cuello de SU mujer. Aspiró su maravilloso perfume floreado y se aferró a ella lo suficiente como para no dejarla ir.

-Te amo- le susurro.

Ella se removió un poco inquieta, pero no se despertó suspiró y si Harry no se equivocó pudo vislumbrar una pequeña sonrisa en su rostro.

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Ginny despertó en su cama. Era un alivio. Según ella había soñado que Harry estaba de regreso en su casa y que además tendrían que compartir la cama. ¡HORROR!

Suspiró.

-No fue mas que una terrible pesadilla- dijo desperezándose. Suspiró y bostezó como un gatito, parpadeando varias veces para que sus ojos se adaptaran a la luz del día que comenzaba a penetrar en la habitación. Un débil aroma a madera y dulce flotaba en el aire, y aspiró varias veces, no acostumbrada a tal olor en su dormitorio. Tomando otra bocanada del embriagador aroma, bostezó de nuevo y cerró los ojos mientras se acurrucaba y se volvía hacia el otro lado. Con un leve suspiro, entreabrió los ojos otra vez.

Y entonces los abrió como platos, encontrándose a pocos centímetros de la cara de Harry.

Y Fue cuando comprendió que el peso que sentía sobre su cadera era la pierna de Harry. Contuvo el aliento.

-Oh, Dios mío!- suspiró apenas, manteniendose muy quieta, no fuera a ser que despertara al hombre que dormía a su lado.

Si se movía, probablemente lo despertaría. Por otro lado, su corazón palpitaba tan rápido que sabía que no había forma de que pudiera dormirse de nuevo.

Le pareció que probablemente lo que debería hacer era gritar, empujarlo hasta sacarlo de la cama. Eso, supuso, era lo que debía hacer, sin embargo, Ginny se contentó con yacer en la enorme cama, junto a Harry. Lo contemplaba mientras estudiaba su cara. Parecía más joven mientras dormía. Sus oscuras pestañas eran pecadoramente largas descansando sobre sus mejillas, y Ginny se encontró anhelando, no por primera vez, desde su regreso, poder sentir el delicioso contacto de ellas con sus labios. Su pelo estaba despeinado por el sueño, y sus labios ligeramente separados mientras respiraba rítmicamente.

Harry había sacado un brazo desnudo por encima de las sabanas y el cobertor, y Ginny podía ver la parte superior de su pecho. Cerró la mano, deseando con todas sus fuerzas colocarlo sobre su pecho y acariciarlo como antes. Sus ojos recorrieron su piel hasta donde desaparecía bajo las sabanas. Evidentemente se había quitado la camiseta, pero ¿y los pantalones? Ginny jadeó. Dios bendito¿no estaría desnudo?

Conociéndolo capaz y lo estaba. Recordaba que Harry era de esas personas que le gustaba dormir sin una prenda sobre el cuerpo.

De repente, la pierna que se apoyaba sobre su cadera fue una sensación bastante conocida. Ginny se mordió el labio mientras trataba de idear un modo de salir de debajo de él sin despertarlo. Harry emitió un somnoliento suspiro mientras cambiaba de posición. Rodó hacia ella, y Ginny se encontró aún más firmemente anclada bajo su pierna. Sólo parecía haber una manera de determinar el alcance de su desnudez. Suspirando, deslizó la mano bajo las sabanas y la movió bajando hasta que rozó el suave vello de su muslo. Retiró la mano con rapidez. Confirmado, no llevaba puestos los pantalones.

Suspiró exasperada y con ganas de matarlo. ¿Por qué tenía que ponerla en ese aprieto?

Por otro lado, sólo había una forma de comprobar que estaba completamente desnudo: Mirar, porque no iba a meter la mano en esa zona y tocarlo.

"Pero la idea no es tan descabellada después de todo"- se dijo mentalmente mientras en su rostro se dibujaba una sonrisita traviesa.

Muy despacio y con mucho cuidado, levantó las sabanas lentamente, prestando gran atención para no despertar a Harry. Una vez que estuvieron más altas que sus ojos, miró detenidamente adentro, metió la cabeza bajo las cobijas, sosteniéndolas aún lo bastante altas como para permitir entrar la tenue luz de la mañana que empezaba a filtrarse por la ventana.

¡Nada! Tenía la ropa interior puesta.

Ginny hizo una mueca. Muy a su pesar, deseaba que Harry no tuviera nada puesto.

Se incorporó despacio, devolviendo su cabeza a su posición original sobre la almohada, al lado de Harry.

Tenía los ojos abiertos.

Ginny contuvo la respiración. Pestaño varias veces para comprobar que no se lo estaba imaginando. Definitivamente sus ojos estaban abiertos, y esas deliciosas profundidades verdes desprendían humor

-No me quité la ropa interior, si es eso lo que tratabas de discernir- dijo él, y Ginny se juró que podía oír una risa en su voz.

-Lo sé. Gracias- respondió con un sonido gutural.

-Sin embargo, tu voz parece algo decepcionada- dijo apoyando su cabeza con el codo- ¿dime, esperabas que no tuviera nada puesto?

Ginny sintió su cara arder.

-¡Obvio no!- chilló. Harry sonrió- Si no me crees no me importa y…¿y además que hago aquí?

-Te recuerdo que esta también es tu cama, y que tu lugar está aquí, junto a mi.

-Mi lugar es estar lo mas lejos posible de ti.

-¿Tanto miedo me tienes?

-No es miedo, simplemente no quiero estar cerca de ti.

-¿Por qué?

-Porque no y punto.

Ginny rodó de espaldas. Harry no hizo ningún intento de mover la pierna, y esto la dejó situada sobre la curva de la pierna y la cadera de ella.

-¿Podrías moverte?

-Se está muy bien aquí- comentó él.

Molesta, Ginny luchó contra la pesada y larga pierna de Harry, pero su lucha sólo sirvió para que él se emperrara más y la aprisionara completamente.

-No luches- le dijo.

-Quiero irme.

-No, no quieres..

Y antes que Ginny pudiera darse cuenta, Harry se deslizo sobre ella y la encarceló bajo sus cuerpo. Su piel estaba muy caliente, y su calor atravesaba la ropa de Ginny.

-¡Harry!-jadeó ella.-¡No, quita!

-Tu también me deseas corazón…

-Yo no…

Harry la besó.

El corazón de Ginny comenzó a latir desordenadamente cuando los labios de Harry capturaron los suyos. Sus manos parecían estar en todas partes, acariciando, sondeando, y apretando, y aún así quería más. ¡Por Merlín! Aquello no debía estar pasando, sin embargo, ella no podía hacer nada para pararlo, porque, para ser sincera ella también lo necesitaba.

Harry sabía que la resolución de Ginny de mantenerlo alejado comenzaba a debilitarse, y comprendió que deseaba ser seducida casi tanto como él deseaba seducirla.

Se separó ligeramente de ella, lo suficiente para ver su rostro. Estaba preciosa. Su rostro sonrosado y sus labios hinchados por lo besos, el cabello todo revuelto y…¡Oh, Dios! No podía esperar por mucho mas tiempo, necesitaba hacerla suya ¡ya!

Suavemente deslizó sus manos por el cuerpo de la pelirroja hasta llegar a los pliegues de su camisón y despacio empujó la molesta prenda hacia arriba, el sedoso material frotandose sensualmente contra la cremosa piel de Ginny. Ella tembló, incapaz y no deseando refrenar su respuesta a la extremadamente conocida y hermosa sensación de las manos de Harry acariciándola a través de la delgada seda del camisón. Dios santo, cómo había extrañado a Harry, cómo había deseado esto. Sentía todo su cuerpo en llamas, ardiendo de frustrante necesidad .

Harry hizo una pausa cuando el bajo del camisón quedó justo debajo de sus pechos. Levanto la mirada hacia ella, ofreciéndole una última posibilidad de detenerlo, pero todo que vio en aquellas profundidades chocolate fue deseo. Sin mas demora le sacó el camisón por su cabeza, conteniendo la respiración cuando sus henchidos senos quedaron finalmente a su vista.

-Eres tan hermosa- murmuró, contemplándola con reverencia. -Tan hermosa.

Ginny enrojeció bajo su intensa y fija mirada, la piel le hormigueaba de expectación. Cuando rodeó con su mano su seno, ella jadeó, comprendiendo la locura que estaba a punto de hacer. Y cuando lo apretó suavemente supo que estaba perdida. "Oh Harry," gimió, inundada de placer.

Harry se inclinó y capturó un rosado pezón entre los labios, succionándolo suavemente mientras su mano seguía masajeándole el otro seno.

Ginny casi gritó.

-¿Quieres que pare?-dijo con la boca pegada al fascinante montículo.

No lo podía negar, así que cedió plenamente a él. Hundió las manos en su espeso pelo, estrechándolo con fuerza contra ella.

-Te mataría si lo intentas…

Harry sonrió mientras sus labios trazaban un camino hacia su estómago, haciendo una pausa para deslizar su lengua alrededor de su ombligo.

Todo era perfecto, sin embargo, cuando comenzaba a deshacerse de la ropa interior de Ginny, varios golpecitos tocaron la puerta desvaneciendo bruscamente la neblina de pasión que los envolvía. Ginny apartó a Harry de un empujón mientras con apremio se volvía a vestir.

-¡Infierno y condenación!- rugió Harry-¿Quién es?- grito.

Silencio.

Luego unos murmullos y después la voz de un niño que decía.

-Tú eres el más grande…

Para ese momento entonces Harry ya había abierto la puerta.

-¿se puede saber que hacen despiertos tan temprano?- gruño con un terrible dolor de insatisfacción en la entrepierna.

-Siempre venimos a despertar a mamá- se animó a decir Jarod mirando al más pequeño de sus hermanos bostezando.

-¿Ah, si?- los niños asintieron- ¡Ah! Bien, pero eso ya no será necesario, ahora si me disculpan vayan a sus cuartos porque vuestra madre y yo nos hemos quedado en mitad de algo importante.

Y ya iba a cerrar la puerta cuando Ginny se apareció.

-No se van- dijo- Pasen, pasen- No se quería volver a quedar a solas con Harry.

-Pero, Ginny- dijo frustrado.

-Mis hijos son mucho mas importante que cualquier cosa que haya estado haciendo antes.

Harry no daba crédito a lo que veía y escuchaba.

Los niños ingresaron y se metieron a la cama con Ginny.

Harry suspiró con resignación. No podía culparlos, sin embargo, tendría que hablar con ellos para que no vuelva a suceder.

-No va a volver a suceder- es lo que Ginny le había dicho cuando hubo un momento en el día en que se quedaron solos.- tu y yo no volveremos a tener ni el más mínimo e intimo acercamiento mientras estemos solos.

-¡Ja!- se mofó Harry- Eso ni tu misma te lo crees. Tarde o temprano terminaremos haciendo el amor.

-he dicho y te lo vuelvo a decir no habrá ni siquiera un roce.

-¿ni un beso?

-Nada.

Sin embargo, Harry la besó y ella correspondió.

-¿Ves que si puede haber?

-Jarod está mirando.- fue la respuesta de la pelirroja. Harry se dio vuelta. Jarod los miraba con una sonrisa complacida.

Sin embargo, lo que Harry no sabía, era que Jarod recién acababa de llegar.

Ginny decidió que debía urgentemente idear un plan para mantener a Harry por lo menos un par de metros lejos de ella.

El día siguió su curso y ya no hubo más tensión entre Harry y Ginny salvo por esos minutos en los que Harry se aprovechaba de cualquier situación para robarle apasionados besos a Ginny que ella correspondía calurosamente.

La noche llegó. Harry decidió que esa noche sí o sí debería hacer el amor con Ginny, para eso se aseguró que el sofá-cama desapareciera del cuarto y de la casa y que haya el suficiente vino para endulzar el momento.

Esperó.

Pero Ginny no llegó.

Pasaron horas y Ginny no se aparecía. Se cansó de esperarla y la buscó.

La encontró dormida en el sofá de la sala con una sábana cubriéndola y una almohada bajo su cabeza.

Harry maldijo por lo bajo. Suspiró con resignación y la tomó en brazos para después llevarla al cuarto y meterla a la cama.

-Te has vuelto más orgullosa…- dijo sonriendo mientras la contemplaba. Ella se removió ligeramente y Harry pretendiendo no despertarla la cubrió un poco más y después se recostó a su lado. Lo bastante cerca para escucharla respirar.

Y a la mañana siguiente, cuando Ginny despertó se encontró con el mismo panorama de la mañana anterior y por más embobada que estaba con su hermoso panorama, no iba a permitir que se repitiera el mismo plato.

Lo empujó y lo apartó de sí con todas las fuerzas que sus delgaditos brazos se lo permitieran.

Y Harry cayó de la cama.

-¿pero que…?¡Ginny!- rugió.

-Lo siento cariño, pero si tan empeñado estas por retenerme contra mi voluntad en esta cama, créeme que no seré nada dócil al despertar.

-Eso es exactamente lo que quiero cuando estemos haciendo el amor.

-Te he dicho mil veces que no lo haremos.

-Lo haremos, claro que lo haremos y si no es esta maldita mañana será en la noche o en cualquier otro momento pero lo haremos.

-No en contra de mi voluntad.

-Créeme, que cuando llegue ese momento serás tu la que me ruegue para poseerte.

-¡Ja! Si eso pasa, créeme tú a mi que será lo último que consigas de mi antes de desaparecer por completo de tu vida.

Y tras decir aquello se metió al baño y ahí se encerró por lo menos durante una hora.

Y cuando salió, Harry la estaba esperando.

-Tenemos que hablar. Las cosas no pueden quedarse así.

-No, no pueden.- dijo ella cortante- Por eso creo que lo mejor será dormir en cuartos separados.

Harry la miró como si acabaran de sentenciarlo.

-Ni pienses que me moveré de aquí.

-Sé que no lo harás, por eso mismo seré yo quien se mude de habitación.

-Ginny…

-Está decidido.

-No lo voy a permitir.

-¿Qué piensas hacer, clausurar el cuarto?

-Si es necesario sí.

Ginny lo miró con odio.

-No puedes forzarme a nada.

-Eres mi mujer.

-Lo era. Antes lo era, ahora no soy nada tuyo.

-Eres mi mujer!- repitió exasperado!

-De ficción! No olvides que por nuestros hijos estamos fingiendo ser dos padres enamorados.

Harry resopló.

-Estas decidida a castigarme¿verdad? Dime por cuánto tiempo deberé pagar mi error.

Ginny sonrió con tristeza.

-Nada va a curar mi corazón, Harry. Por mas que lo intentes o te esfuerces, nada hará que olvide.

Sin embargo, Harry, creía que aún podía existir una posibilidad por más remota que esta fuese.

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Y los días pasaron y Harry se vio obligado a seguir las reglas de Ginny. ¿Por qué si había dicho que no las seguiría? Quería llevar la fiesta en paz, sin embargo, aquello no quería decir que durmieran separadas.

Compartían la cama.

Compartían la cama siempre y cuando hubiese algo o alguien de por medio.

Durante los cuatro siguientes noches fueron los niños (Jarod, Matt, James y Sirius respectivamente). La quinta siguiente, extrañamente ninguno quería volver a compartir la cama con sus papás, cuando las otras veces se mostraron entusiasmadísimos con la idea. Ginny estaba segura que Harry tenía mucho que ver con el cambio de planes de los niños¿Tendría algo que ver las escobas nuevas de sus hijos y el bate de guardián de Matt?

Hasta Dobby se vio implicado en el lecho de sus amos. Pobrecillo, quería llorar.

La sexta noche Ginny se vio obligada a poner una almohada en la mitad de la cama.

-No funcionará así, lo sabes.

-Lo sé, pero mejor que meter una silla o una mesa- le respondió a Harry.

-Ginny, no voy a tocarte a menos que tu quieras, te lo he dicho.

-Dudo mucho que cumplas esa promesa.

Tres días después del ardiente despertar, Harry le prometió que no la tocaría, pero que ella debía seguir a su lado, que durmiera en la misma cama que él.

-Deberás confiar en mi si no quieres dormir en el piso.

-Para lo que mereces mi confianza- refunfuño la pelirroja.

Harry frunció el ceño.

-Pues deberías hacerlo.

Ginny no respondió y se cubrió por completo con el edredón como si fuera una niña pequeña que no va a salir de su escondite cuando papá grita y no lo quieres escuchar.

Harry molesto tiró del edredón.

-¿Me vas a escuchar?

-Quiero dormir. Acaso eso también me vas a prohibir hacer.

Se miraron a los ojos.

Rendido, Harry le devolvió la manta y Ginny ni siquiera le dijo gracias. Se metió a la cama y una hora después se dejó abrazar por los brazos de Morfeo mientras tanto Harry, que no dejaba de contemplarla mientras dormía, se repetía una y otra vez que debía hacer todo lo que estaba a su alcance para reconquistar a su loquita, para eso debía comenzar por recuperar su confianza.

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Sucedió una tarde; cuando Ginny, Hermione y Nandini acordaron encontrarse en la prospera boutique de Madame Malkin (tres veces más grande a la pequeña tienda de hace 10 años).

Ginny estaba decidida a renovar su guardarropa y había invitado a sus amigas para los consejos y criticas de rigor antes de adquirir uno de esos modelitos exclusivos.

Hermione sugería modelitos discretos y serios mientras que Nandini decía que sus modelitos deberían ser elegantes y no tan discretos.

Ginny puso los ojos en blanco porque sus dos amigas iniciaron una discusión sobre la moda.

-Sra. Potter, si me permite, me gustaría mostrarle algunos diseños que estoy segura le quedaran de maravilla- le dijo la misma Madame Malkin.

Madame Malkin era de las pocas personas que siempre creyó en su matrimonio y en el amor que Harry y ella siempre se tuvieron, a pesar de todo.

-Es una colección exclusiva para toda las ocasiones, ya sea para fiestas de noche, cócteles, un día de campo, paseos, si gusta ir a un evento deportivo, para estar en casa y… ya sabe- se sonrojo la dueña- También tengo modelitos para esas ocasiones de seducción.

Ginny no pudo evitar sonreír.

-Me encantará verlos.

-Le aseguro que estos modelos son exclusivos, nadie más en toda Inglaterra tiene una colección tan fascinante como la que le ofrezco, aunque claro, esta un poco subido de precio y quizás.

-Sra. Malkin, si no me los muestra no sabré si decirles si esta caro o no.

La mujer se sonrojo ligeramente y asintiendo la llevo a una habitación apartada donde en efecto, había una fascinante colección de ropa para toda ocasión.

Ginny recorrió cada una de las prendas con los ojos bien abiertos. Todos estos modelos, si bien parecían trajes serios y discretos o elegantes y demasiados demostrativos, lo cierto es que nada que ver. O sea, mostraban y no mostraban. Te podían cubrir todo si lo deseabas, pero siempre había un pequeño detalle que podría dejar a mas de uno, con la imaginación abierta. ¡Bien abierta!.

-Harry se moriría si me viera dentro de uno de estos- dijo Ginny mirando una hermosa túnica de satén color azul, ceñido al cuerpo que en la parte del frente estaba completamente cerrado que no permitiría ver ni una pizca de carne excepto los hombros y los brazos, pero si miraban por la espalda, el escote era espectacularmente tentador y llamativo para cualquier hombre y descarado para cualquier mujer envidiosa.

-¡Oh Ginny!- dijo Hermione entrando al pequeño cuarto- ¡te ves espectacular!

-¿lo crees realmente?

-Amiga- decía Nandini- Si Harry te viera…

-Lo sé, lo sé…-dijo Ginny con una sonrisita traviesa dando brincos.- Creo que le da un infarto.

-Lo vas a matar- dijo Hermione imaginándose la cara que Harry pondría.

Rieron.

-Para tener cuatro hijos conservas una figura envidiable- le decía Nandini.

-Mi madre siempre dijo que mi cuerpo era elástico y que por eso solo los primeros 5 meses después de dar a luz mi cuerpo regresaba a su forma.-dijo Ginny con un poco de tristeza al recordar a su madre.

-Pero espérate a tener una niña- dijo Hermione queriendo disipar esa tristeza- Eh escuchado que una mujer cuando tiene una niña se deforma.

-yo me deformé- dijo Nandini- Por lo que creo que ahí sí que no la cuentas con tanta suerte y terminarás deformándote un poco.

Risas.

-¿Entonces…qué dice, se lo lleva?

-Sra. Malkin, quiero la colección entera en mi casa antes que termine el día.

-¡Perfecto! Será como usted lo desee.- dijo Más que satisfecha por la excelente venta- ¡Ah! Por cierto, también tengo una colección de lencería única que, créame, no tiene nada que envidiarle a Victoria's Secret.

-Me encantará verla Sra. Malkin.

A la señora Malkin definitivamente le salieron chispas de oro por los ojos.

Nandini y Hermione también compraron alguno de los exclusivos diseños de madame Malkin. Una vez hechas las compras, las tres mujeres se disponían abandonar la boutique cuando inesperadamente se encontraron cara a cara con Aranzazu.

-¡Vaya, vaya, a quién tenemos por aquí!

Ginny hizo acopio de toda su dignidad para hacerle frente. Sonrió serenamente.

-Potter- dijo y Aranzazu la miro con las cejas arqueadas- Estas frente a la Sra. Potter

Golpe duro y certero.

Un punto a favor de Ginny.

-¿tienes alguna duda?

Aranzazu quiso sacarle los ojos y se contuvo respirando hondo. Buscó la manera de herir a Ginny. Miró en torno y se dio cuenta que la Boutique de Madame Malkin estaba a reventar. Podía jurar que casi la mitad de las Señoras de la comunidad mágica se encontraba ahí.

-La tengo, sí- dijo finalmente la araña contestando la pregunta de Ginny- ¿qué clase de poción usas para mantener a Harry atado a ti.?

Ginny volvió a sonreír muy segura de la respuesta que iba a dar.

-A diferencia tuya, yo no necesito ninguna poción para tener a Harry junto a mí. Mis besos, mis caricias. Tal vez la forma en como no me acoplo a él… en como nos convertimos en uno… Por cierto, durante este tiempo que lo tuviste para ti, me parece que no fuiste lo suficientemente capaz para complacerlo. Pobrecillo, por la forma en como hicimos el amor la primera vez, yo diría que su vida sexual fue decadente.

Segundo punto a favor de Ginny.

La cara de Aranzazu se estaba deformando. No tenía armas con que atacar, sin embargo, recordó algo.

-Tal vez- se encogió de hombros queriendo dar insignificancia al asunto-, pero tú tampoco lo tenías satisfecho o ya olvidaste cuando frente a tus propias narices te engañaba con Cho Chang.

El primer punto para Aranzazu.

Ginny quiso matarla por recordarle tan despreciable y humillante suceso en su vida.

Hermione y Nandini se miraron, pero ninguna se atrevía a entrometerse en dicho intercambio de palabras así como ninguna de las otras testigos, ya que ese asunto era algo entre ellas dos.

-Sin embargo, Harry está conmigo- dijo Ginny segura.- Y eso es lo que importa, ahora.

Aranzazu sonrió satisfecha por encontrar una forma de molestar a la adorable pelirroja.

-Querida, querida- mientras decía esto negaba con la cabeza- todo el mundo sabe el porqué Harry esta contigo y créeme que no es porque te quiere como trata de aparentar; lo que sucede es que Harry muere de amor por sus hijos y…,- puso cara de lastima- lamentablemente mi amor, es uno de esos padres que están dispuestos a renunciar a la felicidad con tal de complacer a sus hijos.

-Quieres decir entonces que mi marido se está sacrificando por dejarte ir?

-Sí, eso dije- afirmó la araña.

Silencio.

Ginny se echó a reír.

-Sí que eres muy imaginativa, pero ten la seguridad que Harry no esta haciendo TAL sacrificio, todo lo contrario. Harry disfruta mi compañía así como yo de la suya y… aquí entre nos…-se acercó lo suficiente como para demostrarle que no le temía – Somos tan felices que estamos pensando tener otro hijo, algo que estoy segura no podrás darle porque no eres lo suficientemente mujer para ser madre.

Tercer y último punto a favor de Ginny.

Y eso fue cruel.

En efecto, todo el mundo sabía que Aranzazu jamás se embarazaría por no malograr su escultural y poderoso cuerpo y si lo hiciera no sería para nada una madre.

-¡Ni creas que has vencido Ginevra!- grito la araña con lagrimas de humillación. Ginny se dio vuelta antes de salir para encararla por última vez.

-No, sé que esto no se va a quedar así, porque estoy completamente segura que harás hasta lo imposible para quitarme a Harry.

-No dejaré que se quede contigo, puedes estar segura de eso- dijo Aranzazu.

-Soy consciente de ello. Sin embargo, dudo mucho que logres apartar a Harry de mi lado- Hizo una pausa- Entiéndelo de una vez Aranzazu, ni tu ni la muerte apartaran a Harry de mi, mucho menos hará que deje de amarme.

-Eso lo veremos- dijo la araña.

-Veremos- dijo Ginny

¡Veremos! Dijeron los testigos de dicho intercambio de palabras.

Las apuestas comenzaron a correr. Ginny Vs. Aranzazu.

¿Quién de las dos logrará quedarse con el amor de Potter?

Nadie lo sabía, sin embargo, ninguno se perdería tan emocionante desafío en el que seguramente la guerra sucia y la sangre no faltaría.

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(1) Ixchel- Nombre de una Diosa Azteca. Símbolo de la fecundidad.

(2)Lance- Diminutivo de Lancelot. Hermione desea que sus hijos tengan nombres con significado y/o historia.

N/A: Tan, tan. Espero que les haya gustado el capitulo, personalmente me ha gustado mucho, sin embargo, esta última parte como que no me quedo muy bien. Bueno, eso ustedes me lo dirán en sus reviews.

Por cierto, quiero hacer una aclaración, la escena de la cama (la parte lemon), fue extraída, modificada y adaptada de una novela que leía de Julia Quinn llamada "Splendid"

Por otra parte...

Este fic entra a su etapa final.