19.-Sucesos Inesperados.

Flash Back

Rufus Scrimgeor, ministro de magia, había organizado una fiesta en su casa con el motivo de celebrar su cumpleaños, y como era de esperarse, Harry no quiso asistir a dicho circo social por varias razones, pero principalmente porque el ministro de magia le caía tan mal como una patada en los hue…

Sin embargo, Ginny insistió en ir al dichoso evento, no porque le hiciera ilusión la idea, sino porque quería demostrarle, a todos esos mal hablados que decían que su matrimonio estaba a punto de colapsar, que no era verdad y que su matrimonio estaba mejor que nunca.

Al final, Harry terminó por aceptar ir.

Ginny iba preciosa. Su maquillaje natural y su cabello estaba suelto al viento. Llevaba puesta una túnica verde de gasa. Sus zapatos y el bolso hacían juegos con el cinto negro que se ajustaba sensualmente sobre sus caderas, provocando algunas miradas de envidia sobre Harry.

Ni bien pusieron un pie en la fiesta, El profeta se abalanzó sobre ellos persiguiéndolos con cámara en mano y haciéndoles preguntas que se negaron a responder.

Las horas transcurrieron y todo hacía presagiar una noche inolvidable para la feliz pareja de enamorados. Harry había olvidado su antipatía hacia scrimgeour y trataba de disfrutar al máximo de la fiesta cuando sucedió.

Todo cambio a partir del momento que una "Vieja conocida" de Harry puso un pie en la fiesta.

Estaba más despampanante que nunca. De esbelta y fina figura, llevaba puesto un vestido color negro que hacía resaltar más su pálida piel y hacía fuego con sus profundos ojos oscuros como la noche. Se trataba de Cho Chang.

-Hola Harry- dijo acercándose directa y sensualmente hacia él, opacando a Ginny con su monumental escultura y tamaño.-¿cuánto tiempo sin vernos¿Cómo has estado?

Harry la miró con deseo de agarrarla por los hombros y sacudirla hasta dejarla sin sentido.

-Hola Cho- dijo secamente apartándose de ella y cogiendo a Ginny de la mano- He estado muy bien, gracias.

Harry sabía que si hacía enojar a Ginny , las cosas se pondrían color de hormiga, por otro lado, la escultural oriental puso cara de fastidio. No lograba entender porque Harry seguía prefiriendo a la "enana" en vez de ella, que era mucho mejor partido.

-Ya veo, pero…- alargó uno de sus finos brazos y rozo la solapa de la túnica de Harry. Lo que provocó que Ginny comenzara a perder la poca serenidad que hasta el momento se había esforzado por obtener.-, no te veo muy feliz que digamos.

-Mi marido y yo somos muy felices- dijo Ginny colocándose delante de Harry y apartando la pezuña de la descarada sobre su marido.

Cho sonrió con sorna.

-Pues dicen las malas lenguas que las cosas entre ustedes no van nada bien.

-siento mucho tener que decepcionarte, amiga, pero no, las cosas entre mi marido y yo andan mas que bien, así que yo creo que es mejor no hacer caso de las habladurías, de lo contrario yo creería todo lo que se ha dicho de ti.

El rostro de Cho se desfiguró ligeramente. Esto se estaba poniendo muy feo y peligroso, y Harry lo sabía. La gente comenzaba a rodearlos con curiosidad y el Profeta sacaba fotos y tomaba nota de cada uno de los detalles.. Harry estaba seguro que aquello no acabaría nada bien y temía que su matrimonio se termine yendo por la borda.

-Creo, que ya ha sido suficiente- dijo Harry- Vamos.- Harry tenía toda la intención de llevarse a Ginny, pero la Chan-Cho no estaba dispuesta a dejarlos ir, aún. Antes, alguien debía enterarse de algo.

-Espera!- dijo –Primero quiero que la "Señora" me diga lo que se está hablando de mi.

El tonito sarcástico de Cho al pronunciar la palabra "Señora", le hizo sentir a Ginny como si no mereciera ser llamada así.

-¿Qué es lo que desea saber la señorita?

Ese señorita fue bastante hiriente, ya que daba entender que Cho no era ninguna blanca e inocente paloma. No cabe duda que si se lo proponía, Ginny podía usar las mismas armas que ella.

-Lo que según tú, se dice de mí.

-Según yo, no querida, sino, según todos los que conocen tu breve paso por la vida de mi esposo.

-Ginny ya basta!- le dijo Harry, pero Ginny ya no escuchaba estaba enojada ¡muy enojada!

-¿sabes? Ahora si le doy la razón a toda esa gente al decir que no eres una buena perdedora y que sigues herida porque Harry me prefirió a mi, porque se caso conmigo y no contigo cuando ibas tras él suplicándole que vuelva a tu lado.

Silencio.

Y de la nada Cho se echó a reír.

-¡Ay, que chistoso! Sabes niñita, eso era antes, ahora las cosas son muy diferentes.-sonrió con maldad y Harry pudo jurar que Cho estaba firmando la sentencia de muerte de su matrimonio- Dime, alguna vez te has preguntado, por qué Harry tiene tantas reuniones de trabajo en las noches y el porqué en ocasiones no regresa hasta la mañana siguiente. ¿Sabes¿No, no sabes? Pues yo te lo diré: Por que está conmigo. Porque nos seguimos viendo pese al tiempo y a las obvias circunstancias.

De pronto Ginny sintió que su castillo de cristal, antes tan fuerte e imponente como un roble y después tan frágil y delicado como una flor se fue quebrando, rompiendo en mil de manera cruel y despiadada.

-Mientes- dijo con la voz quebrada. Cho sonreía complacida de haber soltado su veneno.-¿Harry, verdad que miente?

Harry estaba pálido y nervioso, como cuando alguien te ha descubierto una mentira y no sabes como reaccionar.

Era imposible seguir negando lo evidente.

-yo no tengo porqué mentir- dijo la Chan-Cho con malicia- No gano nada con eso, sólo que Harry se enoje conmigo un par de días¡ah, claro! Y a ayudarte a quitar la venda de los ojos y hacerte ver de un vez por todas que tu no encajas en la vida de Harry. ¡mirate! No eres más que una "insignificante pueblerina" sin nivel ni cultura.

-Ya basta, Cho, basta!- rugió Harry saliéndose de sus casillas, pero Cho no quería parar. Quería herir, humillar y hacerle un montón de cosas malas a Ginny con tal de sacarla de su camino y dela vida de Harry.

-Comparada conmigo no eres nadie.-dijo con desdén. –Sólo una tipita del montón, trepadora e insignificante. Pero claro! Que se puede esperar de alguien que viene de una familia de mugrientos muertos de hambre como…

Fue suficiente.

Plaf!

La reacción de Ginny fue comprensible. Cualquiera que insultara a la familia de uno reaccionaría de la manera en como Ginny lo hizo.

Cho, sentía que se moría al ver tanta sangre escurriéndole de la nariz. Ginny se la había rota de un excelente derechazo.

Se lo tenía bien merecido

-Nadie, insulta a mi familia, mucho menos tu.- dijo temblando de rabia- no te lo permito!- rugió luchando para que las lagrimas no escaparan de sus ojos

-¡Eres una salvaje!- dijo la oriental.- ¡Te odio!

-No es ninguna novedad.

Cho la miró con ganas de querer matarla.

-Harry- dijo como buscando su apoyo- ¿Ves como es? Te lo he dicho muchas veces: ella no es digna de ser tu mujer, no eres digna de llevar tu apellido, en cambio yo…- Cho paró. La expresión de Harry era indescifrable. ¿Qué es lo que debía hacer?

Por otro lado, Harry posó sus hermosos ojos sobre Ginny. Su corazón dio un terrible y doloroso vuelco. Estaba como ausente, ajena a todo lo que les rodeaba. Silenciosamente peligrosa.

-Harry..- insistió Cho.

Harry supo lo que tenía que hacer.

-Yo la amo- y por un segundo, tal vez menos hubo una terrible duda¿a quien amaba Ginny o Cho? Finalmente la verdad salió a la luz- Amo a mi esposa. Amo a Ginny.

Y Cho se quedó de piedra.

Y la expresión de Ginny era indescifrable.

Y Harry supo que le sería casi imposible conseguir el perdón de Ginny.

-No es verdad!- chilló Cho hipando- Tú no la puedes querer a ella.

Y la gente la miraba con lástima.

-Acéptalo Chang-dijo Ginny con una serenidad que asustaba- Has perdido. Acepta que eres la otra y siempre serás la otra, una más del montón.

-Ginny, vamonos a la casa- dijo el morenito queriendo llevársela de ahí, pero Ginny no dejó que la tocara. Le dio asco su contacto.

-Puedo caminar sola.

Y dándole una última mirada de odio a Chan-Cho añadió.

-Estoy segura que si Harry te buscó fue solo para divertirse, pero créeme que no hubieses sido ni la primera ni la única opción. Porque Harry es así, busca a cualquiera.

Y todos los testigos estaban de acuerdo con Ginny.

Y Cho se quedó con la peor de las reputaciones.

"Es una cualquiera"- decían. Esa fue la última vez que vieron a Cho Chang en sociedad.

Después del ridículo espectáculo se tuvo que ir del país, para huir de los chismes y para buscar alguna forma de regresar y tomar venganza.

En cuanto a Harry, A él también le toco sus buenas cachetadas y gritos cuando estuvieron en la intimidad del hogar, bueno si a eso se le podía llamar hogar. Campo de batalla estaría bien.

Ginny lo echó de la casa y le dijo que nunca más volviera y que se olvidara que tenía una familia.

Sin embargo, Harry se volvió a salir con la suya y consiguió una vez más el perdón de Ginny, además, la pelirroja había descubierto algo maravilloso que pensaba revelarle a Harry durante un viaje que harían a España.

Flash Back end.

Una a una las prendas fueron dejadas en el tacho de la ropa sucia hasta que su pequeño y delicado cuerpo quedó completamente desnudo. Lentamente se introdujo en el jacuzzi dejando que el agua y la espuma se deleitaran con la suave caricia de su piel. Se hundió y emergió para después adoptar una cómoda posición que le ayudara a relajarse.

Con los niños en la cama y Harry metido en el estudio, Ginny aprovecharía ese pequeño momento de privacidad para ponerse a meditar acerca de su encuentro con Aranzazu la tarde de ese día.

Se llevó las manos a la sien. Masajeo. Le dolía la cabeza y, sin embargo, necesitaba pensar en alguna forma de no perder a Harry.

Sabía que Harry la amaba, lo que era un punto a su favor, sin embargo, Ginny se vio obligada a recordarse que "antes" Harry también decía amarla.

-No puedo confiar en él- se dijo observando distraídamente como las burbujas danzaban en torno- Me ha lastimado demasiado. Pisoteó mis sueños, mis ilusiones y… y mi amor…-hizo una pausa recordando- Ha hecho de mí lo que a querido y yo tan estúpidamente le perdonaba todo. Volvía a él sin condiciones, limitándome únicamente a no ver más allá de sus ojos.- Se rodeaba con los brazos las piernas y apoyaba el mentón entre el hueco que formaba las rodillas.- Pero eso se acabó. La niña estúpida, la insignificante pelirroja a los que todos envidiaban y..-sonrió en una mueca-, compadecían por tener un marido demasiado famoso murió el mismo día en el que nació esta nueva Ginny.

Suspiró conteniendo sus lagrimas.

-No dejaré que vuelva a pasar. No voy a permitir ninguna otra humillación, me defenderé con uñas y dientes. No dejaré que nadie me quite lo que es mío. Harry es mío y no voy a permitir que Aranzazu Ziang me lo quite ni ninguna otra.

Ginny estaba decidida. Lucharía por Harry sea contra quien sea. No lo perdería por nada de este mundo y si tuviera que… y si tuviera que darle una nueva oportunidad, se la daría.

-Pero no ahora- se dijo saliendo del jacuzzi.- Primero necesito saber si realmente me ama como dice y…necesito saber si merece que vuelva a confiar en él.

Salía del baño envuelta en una toalla. Su cabello mojado lo recogió en un moño desordenado y mientras regresaba al baño por una de sus cremas para el cuerpo Harry ingresaba refunfuñando porque le acababa de llegar el Profeta de la tarde, en el que había un articulo referente a Ginny y a Aranzazu.

La reclamaría, Sí señor! Ginny no tenía porque andar por ahí peleándose con la rubia y mucho menos desafiarla a quitarle el marido.

No le gustaba que pelearan por él.

¿Y antes no? Antes era antes, ahora las cosas eran diferentes porque había cambiado para bien, la desaparición de Ginny, su supuesta muerte lo cambio. Ya no quería más fama, popularidad ni nada, solo la quería a ella y a nadie más. Dios escuchó su ruego: la tenía de regreso, sin embargo, no podía tocarla. "Primero tengo que reconquistarla y volver a ganarme su confianza"- se dijo.

Al parecer, Ginny no estaba en el cuarto ¿Dónde estaría¿En el baño? Se vio tentado a entrar y verla, seguramente, sumergida en el jacuzzi. ¿Y si se asomara¡No¡definitivamente no! Además, estaba molesto con ella¿no?

Arrojando violentamente el periódico sobre la cama, se acercó a la puerta del balcón y miró a través del cristal hacia el exterior. Era una noche tranquila y serena, con la luz de la luna filtrándose tenuemente por las ventanas. Harry pensó que era una noche perfecta para amar y ser amado. Suspiró y se imaginó a Ginny entre sus brazos.

Salió de sus pensamientos. Afuera una sombra misteriosa se movió entre los arbustos del jardín. Se volvió a mover. Había algo o alguien afuera.

-¿Qué tanto miras?-quiso saber Ginny saliendo del baño. Llevaba puesta un lindo y sensual camisón negro con un pronunciado escote sobre el pecho. Había decidido que la seducción era su mejor arma para empezar de una vez con sus planes. Pero se decepcionó un poco porque Harry no se volteó a mirarla. Tenía los ojos puestos sobre los arbustos del jardín.

-No estoy seguro- dijo Harry descartando la idea de no decirle nada sobre lo que ocurría- pero me ha parecido que alguien está afuera.

-¿Ah, si, Dónde?- dijo la pelirroja olvidándose de sus planes y acercándose a Harry para también mirar.

-Ahí, entre los arbustos.

Ginny no vio nada.

-¿estas seguro?

-Desde luego que sí¿me crees capas de inventar algo tan delicado como…?- el corazón de Harry y ciertas partes de su cuerpo comenzaron a latir dolorosamente. Dio un salto hacia atrás y agradeció que hubiera una silla en la que apoyarse para no caer.- ¡Por Merlín¿Qué te has puesto?- dijo mirándola de arriba abajo y tragando duro ¡Durísimo!

Ginny se encogió de hombros inocentemente.

-Nada fuera de lo común¿Por qué?

Harry se relamió los labios y trató de no mirarla. Mejor se concentraba en…¿qué era lo que estaba haciendo? Sacudió la cabeza tratando de recordar.

Por otro lado, Ginny muy sonriente se sentó en la cama, pero entonces encontró "El Profeta" con una foto suya y una de Aranzazu en la portada.

-Desafío: Harry Potter en la mira.-leyó y enseguida siguió con el resto del artículo.- "La tarde de hoy, la cotizadísima modelo, Aranzazu Ziang y la famosa Ginevra Potter (solo por ser la esposa del Niño- que- vivió), se volvieron a ver las caras en la boutique de Madame Malkin, donde protagonizaron un escándalo.

Ginny se removió sobre su sitio y frunciendo el ceño continuó con la lectura.

-Ambas mujeres se han desafiado por el amor de Harry Potter. Lo mas seguro es que el Sr. Potter elija a su esposa con la que actualmente vive¿Por qué con ella? Es muy simple, tienen hijos. Es casi imposible que aún pueda existir amor entre ellos.

Ginny enfurecía con cada palabra que se decía sobre las razones del porqué Harry permanecería su lado.

-Como todos sabemos, pasaron tres años desde la ausencia de Ginevra Potter y Harry Potter se volvió a enamorar. Estuvo a punto de casarse con la famosísima modelo Aranzazu Ziang, pero desafortunadamente la reaparición de Ginevra lo cambio todo. "Lo mas normal es que Harry se sacrifique por sus hijos, pero guardo la esperanza que en un futuro no muy lejano volvamos a estar juntos"- fue la declaración de Aranzazu Ziang para esta reportera.

Ginny dijo una palabrota que no sorprendió a Harry, quien la miraba divertido y a la vez molesto.

-Nos gustaría saber que opina la contraparte, pero Ginevra Potter no es muy amiga de esta reportera así que definitivamente se negara a declarar. ¿Qué armas utilizará para retener a Harry Potter a su lado? Sería muy sucio utilizar a los cuatro pequeños ángeles (herederos del imperio Potter), para su beneficio. En cuanto a Aranzazu Ziang, la super modelo ha dicho que no necesita de ninguna arma porque no es necesario, porque Harry Potter a quien ama es a ella.

-Señores, las apuestas han comenzado correr y yo apuesto mi sueldo de tres meses (cuyo destino sería a la fuente de la hermandad), que este desafió lo gana Aranzazu Ziang. ¿Ustedes, a quien le va? Asegúrense de elegir bien. Romilda Vane. El Profeta.

Ginny dio un grito frustrante, y enojada como nunca comenzó a romper el diario en mil pedazos.

-¡Las dos tarántulas desgraciadas se han juntado¿Pero que se han creído estas dos? –decía tirando los pedacitos al piso- ¡Ah! Pero ni crean que con estos van a salirse con la suya. No, esta me lo pagan sí o sí.

-¿Ves lo que provocas por andar molestando Aranzazu?

-Yo no le hice nada, fue ella la que empezó- dijo ofendida y con ganas de matarlo.

-Da lo mismo. Debiste ignorarla y no seguirle el juego- gruño- ¿Acaso no aprendes de las experiencias?

Ese fue un golpe bajo. Harry lo sabía y no vio forma de arreglarlo.

-Lo siento- se disculpo, pero Ginny lo ignoró.

Silencio mientras miraban hacia el exterior en busca de algún nuevo movimiento.

-¿Y que piensas hacer?- pregunto Harry acercándose a ella con sutileza.

Ella lo miró fulminante.

-¿Qué puede importarte?

-Todo lo que esté relacionado a ti y a los niños me importa.

Ginny lo miró con un brillo especial en los ojos. Y Harry tuvo la certeza que si no fuera por ese maldito orgullo que controlaba a Ginny, lo habría besado.

-Gracias.- dijo alejándose de él lo suficiente.

-Te lo digo enserio amor, los niños y tu son mi vida, si les llegara a pasar algo.

Otro silencio el viento sopló frío y suave. Ginny se abrazó a sí misma.

-Este fin de semana, durante el partido final del mundial de Quidditch haré que esas dos se traguen sus palabras. Les haré ver que están muy, pero muy equivocadas.- hizo una pausa- Para eso necesitaré tu ayuda.

-¿Mi ayuda?- Ginny asintió- ¿Y en que te puedo ayudar yo?

-No es nada complicado- dijo- Es sólo continuar con lo que estamos haciendo con nuestros hijos: fingir. Fingir que estamos enamorados y que somos felices.

A Harry no le resultaba difícil fingir frente a sus hijos y a Ginny tampoco. En realidad no fingían y eso los dos lo sabían, pero, de ahí a "fingir" delante del mundo entero… aunque era parte del acuerdo, Harry no estaba seguro que funcionara.

-Harry…- le llamó Ginny suavemente. Él la miró- ¿Me vas a ayudar?

Estaba cerca. Demasiado cerca que Harry podía sentir el fuego de Ginny atravesando su piel. Harry abrió la boca para decir algo, pero la tuvo que volver a cerrar. Sin embargo, Ginny estaba tan cerca…

-Harry, te voy a besar.- le dijo y Harry pareció entender tarde lo que Ginny le había dicho, sin embargo, cuando sintió las manos de Ginny en su cabeza atrayéndolo hacia abajo y cuando los suaves labios de Ginny se movieron junto a los suyos y su pequeña lengua se introdujo en su boca, supo lo que tenía que hacer.

La cogió de las caderas y la levanto mientras la apoyaba contra la pared del lado del balcón que daba hacia la calle. Ginny abrió las piernas y le rodeo la cintura separando su boca de la de Harry y arqueándose hacia atrás para que el morenito le besara el cuello y marcara un camino ardiente hacia uno de sus senos. Ginny gimió llena de placer cuando Harry empezó a succionar suavemente uno de sus senos que había desnudado deslizando la sedosa prenda. Se besaron y profundizaron hasta lastimarse. Iba a suceder. El plan principal de Ginny no había sido ese, sólo besarlo y nada más, sin embargo, ahí estaba dejando que Harry la tocara y la besara. Le estaba permitiendo que reavivara un fuego de pasión que había decidido mantener bajo control. ¡Por Merlín! Podía sentir la poderosa virilidad de Harry en la entrepierna y él, él podía sentir la humedad y la fiebre de ella por él.

Pero todo quedó en nada.

Primero se oyó un grito furioso venir de afuera y luego, la habitación se ilumino de una potente luz verde bastante conocida.

Avada Kedavra.

La única reacción rápida de Harry fue tirar a Ginny al piso y dejarse caer junto a ella. El rayo mortal pasó muy cerca. Luego de lo que pareció un interminable segundo, se escuchó cristales rompiéndose y el sonido de la sirena de algún auto aparcado afuera.

Silencio.

Harry se puso de pie violentamente y se acercó al balcón con la varita en mano. Vio una sombra negra alejarse.

Ginny jadeo horrorizada y aturdida por lo que acababa de pasar. Hace unos minutos que estaba a punto de hacer el amor con Harry y después… había sufrido un atentado. ¡Los iban a matar!

Entonces el terror se apoderó de ella y buscó desesperada a Harry ¿dónde estaba? Se sintió aliviada al verlo venir hacia ella.

-Ven, amor ¿estas bien?- le preguntó. Ginny a penas y pudo asentir.

-¿tu?- preguntó con el miedo atragantado en la garganta.

-Estoy bien, no te preocupes.

Pero no era cierto. El brazo de Harry estaba sangrando. Y Ginny dejó escapar un grito ahogado.

-Tu brazo…

-No es nada amor, es solo un rasguño.

Ella lo miró negando.

-No, estas herido.

Sucedió en el momento que los cristales se rompieron. Harry protegió a Ginny con su propio cuerpo para que nada le pasara y entonces fue que uno de los cristales de la puerta voló hacia ellos y se incrustó en su brazo.

-Ginny escúchame.- dijo Harry tomando el rostro de la pelirroja entre sus manos y obligándola a mirarlo- Quiero que vayas con los niños y se encierren en el cuarto de los gemelos- Esta orden hizo que el corazón de Ginny se acelerara de angustia.

-Tu vienes conmigo.

-No.- dijo con el semblante frío y sombrío.- primero tengo que hacer algo afuera.

-Harry.

-Por favor, Ginny has lo que te pido.

Ginny asintió sin poder reprimir un suspiro de angustia.

Harry la besó.

-Tranquila.- le dijo, pero él sabía que Ginny estaba terriblemente asustada. No era para menos, habían intentado matarlos.

O quizás matarla a ella. ¿Pero quien? "Aranzazu"- ese nombre se le vino a la cabeza. Quiso decirle a Harry, pero él ya estaba saliendo.

Ginny sacudió la cabeza apartando esa idea de la cabeza. Aranzazu Ziang podría ser cualquier cosa, menos una asesina.

Y se llevó a Jarod y a Matt con ella al cuarto de los gemelos.

-¿Mamá que paso?- querían saber, pero Ginny no sabía que decir. Estaba tan nerviosa, tan asustada.

Ginny no había vuelto a estar tan asustada desde aquel día en el que vio a Harry partir hacia su destino. A su encuentro contra Voldemort.

¿Contra quien se enfrentarían ahora? Ginny no creía que existiera otro enemigo.

"Aranzazu"- otra vez se le vino ese nombre a la cabeza. Y hubo otro más que no entendió porque se acordó de ella "Cho Chang". Ginny hizo un esfuerzo mental para no pensar. Era ilógico que alguien quisiera matar por un hombre.

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-¡Y con esto se acabó!- decía Nandini poniendo punto final al libro de contabilidad. Lo cerró y con una sonrisa miró a Draco.-Ya estamos al día.

Draco también cerro su libro de contabilidad y la miro por encima de sus gafas sin marco con una sutil sonrisa.

-Sí- dijo con la voz cansada- Hemos terminado- dijo desperezándose- Todo gracias a ti- le guiño un ojo.

Nandini se sonrojo tenuemente.

Después de la terrible y nada agradable primera noche que se vieron ese mismo estudio, Draco no encontró mejor forma de disculparse con Nandini que ofreciéndole trabajo como su asistente.. Nandini se hizo un poco la difícil, pero luego aceptó.

-Ahora que ya terminamos con la contabilidad ¿Qué mas sigue señor?- le pregunto de empleada a jefe.

Draco rio.

-Primero que nada Sra. Marshall le prohíbo que me llame señor, simplemente use mi nombre de pila: Draco que yo haré lo mismo que usted.

-Muy bien Sr. Malfoy, quiero decir, Draco- dijo en juego.

Draco sonrió adorablemente.

-Respondiendo a tu pregunta, primero vamos a descansar- dijo bostezando – y después…- se encogió de hombros-Iremos de visita a mis empresas para ver como todo anda por allá.

Nandini sólo asentía con profundo interés laboral. (vale la aclaración)

-Tienes varias empresas- dijo- y muchas de ellas están asociadas con Harry Potter.

Draco hizo una pequeña mueca de fastidio.

-Mi padre fue mortifago- dijo- Y yo como hijo debía seguir sus pasos, pero decidí que no lo haría. No quería acabar como mis amigos de toda la vida: muerto o refundido en Azkaban hasta consumirme. Tal vez pienses que fue cobarde de mi parte…

-En absoluto- dijo Nandini cortándolo- Me parece bien y muy valiente que hayas decidido no seguir el camino de tu padre. Eso habla muy bien de ti y te pone como un héroe. Revelarse a los mortifagos era sentenciar la propia muerte.

Draco rió.

-¿De verdad te parezco un héroe?

Nandini sintió que la cara le ardía y que Draco disfrutaba de su vergüenza. Asintió.

-Si me lo pareces.

-¡Vaya, gracias!

Silencio.

-¿Sabes?- continuó Draco- Muchas de las empresas de Harry le pertenecieron a mi familia. Sirius Black, primo hermano de mi madre, al morir le dejo toda su fortuna. Como sobrino y él último descendiente de la Antiquísima familia Black, debí ser yo quien heredara esa fortuna, sin embargo, Potter fue el "elegido"- dijo recordando burlonamente el apelativo a que adoptó después del quinto año.

-Ah ya veo! Por eso Harry es inmensamente rico.

-Harry es condenadamente rico no solo por heredar la fortuna de la Familia Black, hay que tener en cuenta que también heredó el imperio Potter y si a eso le sumamos la gratificación que el ministerio le dio por Vencer a Ya-sabes-quien…

-Tengo entendido que ese dinero Harry lo dono para la Asociación de apoyo para los afectados de la guerra.

-Sí, lo hizo, pero secretamente aunque después eso salió a la luz y se armó todo un escándalo- sonrió recordando el acecho de los periodistas a Harry y de lo cojudo que ya lo tenían.- En conclusión, Harry tiene el mundo a sus pies.

-¿Y eso te molesta?- preguntó Nandini sutilmente para no incomodar al delicioso rubio.

-No, aunque te confieso que si hubiese seguido siendo el de antes, habría preferido quedar en la ruina.

-¿Tanto lo odiaste?

-Sí.- dijo sin dudarlo.

-¿Pero ahora ya no verdad? Ahora son amigos.

-Tanto como amigos, no, pero nos llevamos bien.

-¿Por Hermione?

-En parte, pero aquí lo que verdaderamente importa fue que Harry vio que yo quería cambiar de verdad.

Nandini asintió.

Silencio.

-Creo, que lo mejor es que te vayas a dormir. Te veo muy cansada.

-Lo estoy- dijo- Han sido unas duras semanas de trabajo. ¡Cielos Draco! No pensé que estuvieras tan atrasado de trabajo.

Draco rió.

-Sí, bueno, y creo que aún nos queda mucho por hacer.

Riendo, Nandini se puso de pie en un brinco, pero tuvo que obligarse a volver a sentar. Se llevó las manos a la pantorrilla emitiendo un leve quejido de dolor.

-¿Sucede algo?- preguntó Draco acercándose a ella.

-Nada malo, sólo me ha dado un calambre de esos que te hacen ver estrellas.- dijo masajeando.

Draco miró donde las manos de Nandini frotaba.

-Ya veo.- dijo.- ¿Te duele mucho?

-No, pero creo que permaneceré aquí sentada durante los próximos veinte minutos.

-Bueno, eso se puede solucionar- hizo una pausa recorriendo con la vista el largo de la pierna de Nandini fascinado por como brillaba pese a no haber mucha luz en la habitación.-Si tu me dejas, podría hacerte unos masajes que sé para este tipo de situaciones y…-tragó. No debería estar actuando de esa manera tan lasciva. Pero que otra cosa podía hacer, Nandini le gustaba y desde hace varias semanas había estado conteniéndose para no saltar sobre ella y besarla o hacerle el amor.

Y la tenía tan cerca ahora…

Nandini lo miró confundida. Deseaba que Draco la tocase, pero tenía miedo. ¿miedo a qué? A enamorarse. No quería enamorarse. Draco le gustaba y sentía muchas cosas estando cerca de él (así igual como cuando estaba con Paúl), pero…¡Oh! Al diablo con sus miedos. No había nada de malo querer probar un poco. Además Draco no le haría ningún daño, sólo, sólo le iba a dar un masaje en la pantorrilla¿verdad?.

-Bien, si crees que eso puede ayudar.

-Ven aquí- dijo Draco de inmediato y la alzó en brazos para llevarla al cómodo sofá de cuero. La recostó y el se sentó acomodándose de tal forma que la pierna sentida reposara en su regazo y la otra quedara suspendida en el aire.

Draco le quito el zapato de tacón y tomó suavemente el pequeño pie entre sus manos. Comenzó a frotar.

-Draco, ahí no me duele.

-Lo sé, pero el masaje debe empezar así para relajar el músculo.

Nandini asintió acalorada y dejó sin protestar que Draco hiciera su trabajo, sin embargo, conforme Draco iba masajeando iba ascendiendo sensualmente sus manos sobre el largo de sus piernas. La pantorrilla hace mucho rato que había dejado de dolerle y ahora, ahora solo quería disfrutar de las manos de Draco sobre su piel. Suspiró tratando de ahogar un gemido, y repitió lo mismo una segunda y tercera vez, pero a la cuarta vez se dejó abandonar y terminó gimiendo. Para ese momento entonces Draco ya esta sobre ella masajeándole con una mano su sedoso muslo mientras que su otra mano se hundía en la nuca femenina atrayéndola hacia él.

La besó.

Fue un beso intenso, hambriento. Draco se sentía en la luna. Habían sido semanas de frustrante necesidad y ahora la tenía ahí tan laza e insospechadamente deseosa de él. Era mas que innegable que Nandini también se sentía atraída por él.

Draco decidió aprovechar su suerte y dar rienda suelta a lo que deseaba hacer. Deslizó sus manos por el cuerpo femenino sobre la ropa y luego bajó sus labios hasta uno de los senos. Mordió suavemente sobre el pequeño montículo formado por la excitación.

-Te deseo- dijo pegado a su boca- Quiero hacerte mía.

Ella también quería, pero no así.

Puso las manos sobre el pecho de Draco y lo apartó suavemente.

-Perdóname Draco, pero no puedo hacerlo.- Draco la miro sin entender- Y créeme que no es por falta de ganas, pero es que…tengo hijos y no es bien visto que…, es decir, no quisiera que mis hijos …ellos.

Draco sintió su excitación ir decayendo poco a poco.

-Entiendo- sólo dijo- sin embargo, ahora que tu y yo hemos dado un paso como este, creo que lo mejor será darnos un tiempo para conocernos mejor y ver que puede pasar entre nosotros en el futuro.

Esta vez la que no entendía era Nandini.

-Quieres decir que…

-Que quiero mantener una relación contigo- dijo.

Nandini sintió que se desplomaba.

-A penas y nos conocemos. Tu no sabes nada de mi y yo…tampoco se nada de ti.

-Eso no es del todo cierto¿Ya olvidaste nuestra plática?

-Pero eso no es suficiente para establecer una relación.

-Lo sé, pero es un buen comienzo. En cambio, yo de ti no sé nada, sólo que estuviste casada y tuviste dos hijos, que por cierto creo que me adoran.

Nandini no pudo evitar sonreír.

-Prue quiere que seas su padre- dijo sin pensar. Y Nandini quiso darse un zopazo por bocona.- no me hagas caso.

-¿Por qué?

-Por lo que he dicho.

-No tienes porque pedir perdón además, la idea no es tan descabellada.- Nandini lo miró incrédula- Me gustaría ser su padre y el de Paúl desde luego.

-No puedes estar hablando enserio.

-Muy enserio.

-Pero tu dijiste que no querías a nadie en tu vida esa vez que… bueno dijiste que no pensabas casarte con nadie y…

-Lo pensaba, pero después de lo que acaba de pasar entre nosotros, lo que mas deseo es poder hacerte mi esposa y poder despertar a tu lado cada mañana.

-Draco…

-Por eso te pido una oportunidad.- Nandini estaba aturdida, imposibilitada de hablar- ¿Qué dices que, si para empezar nos convertimos en amigos?

-Draco, yo…

-Después podríamos pasar a ser enamorados, novios, amantes, marido y mujer…- hizo una pausa- ¿qué dices Nandini, aceptas?

Nandini podía sentir el aliento de Draco embaucándola. No tenía escapatoria. Aceptaría porque ella también quería estar con él.

-Sí.

Y luego de ese sí, siguió un largo y profundo beso que termino sobre el sofá.

Nandini solo esperaba que cuando Draco se enterara de su verdad no la apartara de su lado.

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Harry regresaba a su casa después de haberse pasado un buen rato en la calle buscando al autor del atentado, pero nada. No había nadie. Ni siquiera una sombra.

Se sintió frustrado y.. ¡Diablos! El brazo herido comenzaba a latirle dolorosamente. Y en esa andaba, jurando y perjurando, cuando noto que ya no estaba solo.

Agarró firmemente su varita y con un movimiento rápido se giro apuntando directamente en el corazón del recién llegado.

Era Ron.

-¡Genial! Uno que se preocupa por ti y mira como me recibes.

Harry juró por lo bajo.

-¿Qué haces aquí?- preguntó el pelinegro sin bajar la guardia.

-Nada del otro mundo. Mi padre se percató que el nombre de Ginny, en el reloj de la familia, marcaba en "Peligro de muerte" y se preocupo.

Flash back

Ron asomó la cabeza por la chimenea y la llamó. Un par de minutos después la pelirroja apareció echa un mar de nervios y le suplicó que se apareciera en la casa.

"Han intentado matarnos. Estábamos..-hizo una pausa antes de decir: estábamos a punto de hacer el amor.- Er…estábamos… mirando por el balcón- y se sonrojo- Cuando fuimos atacados ¿Por quién? No tenemos idea, pero Harry a salido a buscar al responsable y… Ron, está herido. Por favor tienes que ir a buscarlo..."

Flash back end.

-¡Y aquí me tienes!- dijo Ron terminando su relato- Por cierto, esa herida no se ve nada bien.

Harry suspiró.

-No es nada.- dijo desinteresadamente- dime algo¿Ginny esta bien?- le preguntó Harry retomando su camino.

-Asustada y nerviosa, pero bien. Mi padre está con ella y también la vecina esa¿cómo se llama…¡ah sí! Amely.

-¡Rayos! Lo que faltaba. Esa vieja odiosa metida en mi casa.

-Parece ser que ella también se ha visto afectada por el rayo mortal. Creo que su mascota ha muerto.

Harry apresuró el paso y cuando ya estaba para entrar a su casa, se detuvo en seco solo para volverse hacia Ron.

-¿Pasa algo?- le preguntó el pelirrojo.

-No, es decir, sí.- hizo una pausa y miro la cara expectante de Ron.- Hace un rato dijiste que…te preocupaste por mi..

Ron frunció el ceño.

-¿Yo dije eso?- Harry asintió- Pues no recuerdo nada de eso.

Sin embargo, Ron si lo recordaba y se sintió como un reverendo estúpido por dejar ver que aún sentía un gran afecto por su mejor amigo.

-El caso es…que quería darte las gracias.

-Lo hice por Ginny.- Dijo pasando de él sin mirar.- Que, por si aún no te has dado cuenta, creo que aún te quiere.

Harry se sintió aliviado por las palabras de su amigo. Significaba mucho para él, que su mejor amigo dijera aquello. Se preguntó si cabía la posibilidad de recuperar también la amistad de Ron.

Cruzaba los dedos para que así fuera.

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Durante la siguiente semana,. En el reino mágico no se hablaba de otra cosa que no fuera del atentado que sufrieran los Potter. Motivo para armarse un gran chisme, sobre todo por lo que los protagonistas estaban haciendo en el momento.

"Estábamos haciendo el amor cuando nos atacaron"- Fue lo que Harry respondió cuando Romilda Vane lo hartó con sus preguntas e insinuaciones. Una de ellas: "Dinos la verdad, acaso Ginny te quiso matar?" o "Crees que Ginny lo inventó todo, es decir, que ella preparó junto a Jeffrey Marshall el atentado para deshacerse de ti."

Ginny le había dicho que no era necesario haber dicho tal cosa. Con ponerla en su lugar bastaba, pero a Harry le valió gorro.

Sin embargo, de tanto que se hablaba del tema, un día los pequeños Potter escucharon la frase: "Hacer el amor" y quisieron saber que significaba.

Antes de preguntarle a sus papas le preguntaron a tíos, Fred, George y Charlie. A tío Bill y ron también, pero ellos prefirieron huir a tiempo…

-¿Mami, qué es hacel el amor?- Querían saber los niños, aunque la pregunta la había hecho Matt mandada por los gemelos.

Ginny se encontró metida en un buen lío.

-Bien… esto…

¿Cómo explicarles sin tener que sonrojarse? Miró a Harry en busca de apoyo y este tenía la misma cara de no saber como explicar el tema.

-¿Hacer el amor, es igual a tener sexo?- quiso saber James.

Ginny abrió grande los ojos y la boca.

-¿Usted que sabe, pequeño bribón?

-El tío Fred dijo algo así.

-Sí, y el tío George dijo que ¡mmm¡ahhh! Que es muy, muy rico hacerlo.

-Sí, y el tío Charlie- ( que ya había visitado a su familia y a Ginny)- dijo que todos los niños tenemos un gusanito que es bien grande, grande, grande…duro y mojado y que todas las niñas tienen una cuevita donde el gusano se mete feliz para poner semillitas.- dijo Sirius.

-Sí, y también dijo que si la cuevita es muy, muy buena entonces nacen los bebes.-dijo James frunciendo el ceño.- ¿Mami, nosotros nacemos de los gusanos?

-¡Por supuesto que no!- chilló Ginny con la cara roja. Atrás, Harry se estaba revolcando de la risa y Ginny quiso matarlo por dejarla sola con la charla- Y harías bien a venir a ayudarme.- le recriminó

-Lo siento amor- dijo Harry limpiándose las lagrimas y sentándose junto a ella para darle un beso en la mejilla.- Verán, en parte Fred y George, tienen algo de razón. Y también Charlie- añadio.- Hacer el amor y tener sexo es delicioso.

-Ah!

--¿Entonces es comida?- preguntó Sirius.

-No. Pero se puede comer.

-¿Entonces es un dulce?- dijo James.

-Tampoco.

Ahora la que se mataba de la risa era Ginny.

Harry se removió en su asiento colorado, para después ponerse muy serio y dar un aspecto importante.

Los niños lo miraron interesados, hasta Jarod ( que según sus hermanos lo sabía todo), se mostró atento a lo que su padre estaba a punto de develar.

-Hacer el amor y tener sexo son cosas diferentes aunque de alguna manera se asemejan mucho. Verán, su madre y yo hacemos el amor porque nos queremos- dijo mirándola significativamente y definitivamente Ginny estaba decidida a darle un castigo. – En cuanto a tener sexo…, es lo mismo que hacer el amor, pero sin cariño, sin querer a la otra persona.

-¡ah!

-¿Y como se hacen los bebes?- quiso James.

-¡Ah, pues! Los bebes se hacen cuando un papá y una mamá tienen sexo o en el mejor de los casos hacen el amor.- explicaba Harry buscando la forma más fácil de hacerles entender, sin confundirlos. Le costaba porque lo que estaban charlando era un tema delicado.-Vuestra madre y yo hacemos el amor porque nos querremos, aunque a veces tenemos sexo porque bueno, queremos satisfacer nuestros cuerpos y, y…¡Oh, pues!- exclamó no sabiendo que mas decir…- Miren, lo único que les voy a decir es que hacer el amor y tener sexo si lo hacen con la persona que amas es realmente hermoso. Llegas al cielo.

-¡Oh!- exclamación de los niños.

-Cuando sean grandes lo entenderán.

-Jarod ya es grande- dijo Sirius.

-Me refiero a cuando tenga 15 o 16 años que es la edad en la que no haces otra cosa que pensar en sexo o en hacer el amor. Ahorita no, todavía son muy chicos para hacerlo.

-¡Ah!

-¡Uf! Menos mal que no nacemos de los gusanos- dijo Sirius al cabo de unos segundos de silencio.

-Sí, menos mal.- dijo James pasándose una mano por la frente.

-menos mal- repitió Matt.

Harry y Ginny sonrieron. Jarod que miraba a sus papas también sonrió y en todo el día no dejo de sonreír¿Por qué? Porque mamá y papá habían dicho que los bebes se hacen cuando los papas "hacen el amor". Sus papas hacían el amor…y para hacer el amor debían quererse un montón.

-Los quiero mucho- dijo Jarod levantándose de su lugar y dándoles un beso a cada uno.

Harry y Ginny lo miraron algo extrañados.

Jarod les volvió a sonreír y lego decidió que era el momento de ir a dormir.

-Vamonos- le dijo a sus hermanos.

-¿Por qué Jarod?- querían saber sus hermanos.

-Porque papá y mamá tienen que hacer el amor.

-¡Jarod!- exclamó Ginny sintiendo un estremecimiento recorrerle por el cuerpo.

Harry festejo la idea de su hijo.

-Quiero tener otro hermanito, por eso nos vamos…

-Ah!- dijeron a coro sus hermanos.

-Yo también quiero otro hermano- dijo James.

-Y yo.- dijo Sirius

-Y yo- dijo Matt

-¿Pero no podemos ver como se hace?- pregunto James.

-Creo que no- dijo Jarod- ¿Verdad?- le pregunto a su padre..

-Así es, los niños no pueden ver.

-¡Ah!

Y los pequeños bribones salieron de la salita de estar.

Ginny ya los iba a seguir, pero Harry la retuvo al tomarla por la muñeca e hizo que cayera sobre él.

-¿Qué haces?

-Me gusta complacer a mis hijos- Ginny abrió la boca para decir algo, pero Harry la silencio con un beso que ella no rechazó- Quiero tener otro hijo- Ginny también quería, pero no lo dijo.

-Déjame- dijo ella besándolo.-quiero irme.

Harry rió en su boca.

-No soy yo quien te esta forzando- dijo Harry.

Ginny gruño. Y se separó de él, molesta consigo misma por su maldita debilidad.

-No volverá a pasar- dijo arreglándose la falda de su vestido. Un vestido nada difícil de quitar, para el placer de Harry.

-Si tú lo dices.

-Eres horrible- dijo Ginny empezando a caminar hacia la salida.

-Y tu un bombón- dijo Harry.

Ginny le sacó la lengua antes de cerrar la puerta.

Harry sonrió. Las cosas estaban mejorando entre ellos.

-No podría ser de otra manera.

Suspiró.

Y mirando al retrato de Ginny de la pared, añadió.

-Créeme, sé que pronto estaremos nuevamente juntos. Ya lo verás amor, ya lo verás…

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El mundial de quidditch es el acontecimiento más grande en todo el Reino mágico, que nadie deseaba perdérselo.

¡La copa del mundo¿Quién no deseaba obtenerla? Era el deseo, el sueño de una comunidad lograr sobresalir en tan noble deporte que día a día se hacía mucho más popular con el nacimiento de alguna brujita o maguito.

Después de la dura competencia de los cuartos de final y en la semifinal del mundial. Inglaterra (muchísimos años después), lograba colocarse en una final y ser uno de los favoritos a llevarse la tan soñada copa.

El mundial pasado, Inglaterra se veía venir con todo, y estaba voceado para llegar a la final, pero durante su encuentro con Perú en la semifinal, fue vencido. Para nadie fue sorpresa que Perú llegara a la final, pues ya estaba predicho que sucedería ( si no me creen, lean "Quidditch a través de los tiempos"). En esta oportunidad tampoco fue novedad que se repitiera los hechos, aunque esta vez sería un partido de final. Era el momento de la revancha.

Perú Vs. Inglaterra.

¿quién de los dos se llevaría la copa.

¡Uyy¡Qué nervios!

Perú sería un equipo difícil de vencer. Era fuerte y sus tácticas de primera calidad. Los jugadores como Pizarro (conocido como el bombardero de los Andes), era la estrella del equipo junto a Ñol Solano, y al Chorrillano Palacios. La cazadora Johana Zavala, ni que decir, súper veloz y tenía un ojo de lince, y pese a ser una chica menuda y bajita, como Ginny, era bastante atractiva (que a todos se les caían la baba por ella). A ella era la más difícil de vencer. Sobre todo teniendo las novedosas escobas Wiracocha a favor.

Ron los conocía. Sabía que tan buenos eran. Jugaron juntos en el Tarapoto-Tree-Skimmers, por lo que se conocían de sobra.

Sin embargo, Inglaterra era un equipo fuerte y muy bien preparado, pese a no contar con la estrella del mundial pasado: Harry Potter. Pero estaba André Purcell (capitán y cazador), Demelza Kepler (cazadora) y Ronald Weasley (guardián).

-Sin lugar a duda, este será un encuentro que dará mucho que hablar –decía el locutor sobre los gritos de los aficionados. El Campeón del mundo: Perú, va por su segunda victoria. Nos preguntamos¿Lograra llevarse otra vez la copa a casa? Creemos le será muy difícil siendo la Gran Inglaterra su equipo rival. Sin embargo¿Quién de los dos será el vencedor?

-Es muy obvio quien va a ganar este encuentro.- exclamó con fuerza el entrenador Koper- ¡Rooney, Cole! Tienen que hace papilla a los cazadores y a la lindura de Zavala, sobre todo a ella.- los golpeadores sonrieron cómplices y confiados- ¡Purcell, Keppler, Adams! De ustedes depende que esos Peruanitos aprendan a jugar. En cuanto a ti- dijo Dirigiéndose al buscador, Gerard Hardgreaves- Concéntrate en atrapar la snitch, no quiero más errores.

-No Señor- dijo Hardgreaves algo intimidado.

Ron sintió pena por él.

-En cuanto a ti Weasley, si quieres ser catalogado como el mejor guardián en la historia del Quidditch, debes seguir impecable como hasta ahora.

-Así será señor- dijo Ron sintiéndose seguro de sí mismo.

¡Ja! Quien iba a decir que el pequeño y asustadizo Ron; el mismo al que le daba ataques de pánico y no atrapaba ninguna quaffle, se convertiría en el jugador mas cotizado y famosos del mundo.

El gran momento de la verdad llegó para Ron ¡Que nervios! Toda su familia en pleno estaría presente y Hermione… ¡Por Merlín! Cuanta Presión, pero afortunadamente, los nervios y el miedo eran cosas del pasado.

Ron tenía bastante seguridad y confianza en sí mismo. Sus contrincantes eran difíciles de vencer, sin embargo, eso era lo de menos para él, para eso había entrenado lo suficiente.

"Hermione"- este partido se lo dedicaría a ella, ganase o no, se lo dedicaría a ella.

Y además… había algo que le tenía preparado para el final del partido.

-Muy bien muchachos, llegó la hora de la verdad, pero recuerden algo: pase lo que pase, gane quien gane, asumamos las cosas como debe ser: Con humildad.

Siete horas después, el partido había finalizado. El marcador iba 130 a 120 a favor de Inglaterra, cuando Johana Zavala, la buscadora peruana, hizo una atrapada excepcional de la Snitch, dándole al equipo Peruano de Quidditch el Bi-campeonato mundial.

Después de las premiaciones, cuando Ron ya había sido Premiado como el mejor Guardián de los últimos tiempos, y antes que Perú diera la famosa vuelta olímpica por el campo, el pelirrojo pidió hablar por el megáfono mágico.

Todos lo miraron como si estuviera loco¿Qué pretendía hacer?

-Quiero hacer una declaración…- hizo una pausa y volvió a montar en su saeta de fuego. Voló hacia las tribunas, hacia donde Hermione estaba de pie mirándolo con sorpresa y expectación.

-¿Qué haces?- le preguntó con la garganta seca.

-Hermione, te amo.- dijo dejando a Hermione helada por su confesión publica. Los espectadores soltaron risas nerviosas y aullidos de emoción por lo que se veía venir- Tu sabes lo mucho que te amo- hizo una pausa- Y yo sé perfectamente que mi amor es correspondido. La prueba de ello es el hijo que esperas. – dijo apartando la mirada de su vientre para subirla hacia sus bellos ojos marrones, pero sin quitar la mano sobre el aún pedazo de piel plana.- Sé que me he portado como un reverendo imbécil, un estúpido insensible y muchas cosas más, por creer en los chismes sin fundamento sobre ti y…- se detuvo para no mencionar a Harry, pero la gente entendió perfectamente a quien se refería. Como dice el dicho a buen entendedor pocas palabras.

-Estaba celoso, creo que es algo normal cuando uno ama. Yo te amo, Hermione, lo sabes. Y no me da vergüenza decirlo públicamente. Lo eres todo para mi, Hermione. Te amo- dijo.- Te amo- subió el tono de voz- TE AMO! grito y Hermione derramaba sus lagrimas sin creer aún lo que estaba pasando. Ron se acercó a ella y luego de secarle delicadamente sus lagrimas, la besó bajo la atenta mirada de los 150 mil espectadores presentes y más de quién sabe cuantos espectadores a través del canal mágico.

Y al separase dijo las palabras claves.

-Hermione, perdóname. Por favor, perdóname; perdóname por todo y... y acepta ser mi esposa. Cásate conmigo.

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N/A: Bien, quise ser romántica, pero no sé si lo logré.

(Lectores con la boca abierta por el inesperado final)

Quiero agradecer a todos los que siguen este fic y me dejan y no me dejan review. Gracias por la paciencia y espero que este capitulo haya sido de vuestro agrado. No olviden de dejarme un review, sólo tienen que hacer clic en GO y listo!

Please, no sean crueles!!

Prox. Capítulo: Duele Verte.