Capitulo dedicado a:
Belu, BiAnK rAdClIfFe, jamesandmolly, mariela, moony lovegood, Eri mond licht, Medea Circe, Wendy, cuky as, hermioneyron, carolagd, CrazySiriemBlack, anastasia Lila, anjaliz, Pauliitah, Knocknalley7, Vivi-G Weasley, Lady Black, ghysella, Wendelin, Vicus riddle, Ernesto, Mayra, anatripotter, anisza, lucre, JuliethM2, Makita, Viky, AnggiePotter, Carolina Gatica, y a los lectores que no dejan review...
Espero no haberme olvidado de nadie..
Muchísimas gracias por sus reviews y mil disulpas por tanta demora. La inspiración tardo en llegar, pero finalmente aquí está el capi. El próx capitulo también demoraré en publicar ya que el trabajo y los estudios me tienen bien atareada y a penas y me dejan un pequeño espacio para que la dedicarme a este y otros fics , por lo que les ruego paciencia.
Espero que este capitulo les guste.
20.- Duele verte.
"Lo que prometía ser una interesante jornada deportiva, terminó convirtiéndose en un suceso inesperado.
Ronald Weasley (Jugador de quidditch de la selección Nacional y ahora miembro del famoso equipo Montrose Magpies), sorprendió a todos con su torpe, pero romántica declaración de amor y pedida de matrimonio a Hermione Granger (Quien espera un hijo suyo)..
Ante tal declaración y petición, Hermione Granger no lo pensó dos veces antes de aceptar. Hubiese sido muy tonto de su parte si no lo habría hecho, sobre todo tratándose de tan hermoso y deseado ejemplar.
Les anticipo desde este momento que mi ojo interno ha visto vuestro futuro y créanme que es muy prometedor y fructífero.
Indiscutiblemente esta pareja se convertirá en la Nueva Parejita consentida de nuestra comunidad. Se hablará por semanas y quizás hasta años de este hermoso episodio del que muchos fuimos testigos.
Desde aquí nuestras felicitaciones, y esperamos de todo corazón que sean felices Y hablando de felicidad, ya vieron a Harry y Ginny Potter. ¡Santo cielo! Qué hermosa pareja forman y que felices y enamorados se les veía. Definitivamente no había nada fingido en esos arrumacos, besos y miraditas cómplices que de vez en cuando se lanzaban. Romilda Vane, no sé tú, pero creo que tendrás que ir despidiéndote de tu sueldo de tres meses. Lavander BrownCorazón de Bruja."
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-¡Salud!- gritaron a coro.
-¡Y que vivan los novios!- grito Fred.
-¡Que vivan!
¡Chin-chin!
Sonaban las copas al brindar.
En la madriguera todo era felicidad. El pequeño Ron se casaba con la mujer de su vida: Hermione Granger. Y en cuanto a ella… A pesar de todo, Hermione estaba segura que sin Ron su mundo no giraría. Lo amaba, lo amaba tanto...
-¿Y para cuando piensan casarse?- quiso saber Fleur.
-Lo mas antes posible.- dijo Ron, no quiero esperar demasiado tiempo para convertirla en mi esposa.
Y le dio un besito rápido en los labios.
Y lo que las mujeres vieron como un bonito gesto, los hombres no pudieron evitar las burlas.
Después del partido y de la maravillosa declaración de Ron, La familia Weasley en pleno (Menos Percy, claro), Los Potter y los amigos mas allegados se fueron para la madriguera a celebrar el hecho de que Ron y Hermione se hubiesen comprometido.
¡Que importaba el quidditch! El amor era mucho más importante que cualquier otra cosa.
-Tu si que te pasaste- le decía Bill a su hermanito.- ¿cómo se te ocurrió hacer tal cosa?
Ron sonrió y luego miró a Harry.
-Fue su idea
Flash backHermione y Ginny estaban platicando sobre el atentado de la noche anterior.
Ron las observaba.
Ron observaba a Hermione.
La extrañaba y ya no sabía que hacer para recuperarla.
-Ten, te hará bien una- dijo Harry acercándose a él con una botella de cerveza de mantequilla.
Ron no dudo en aceptarla ya que necesitaba una.
Bebieron en silencio.
-Sé como te sientes- dijo el pelinegro mirando a Ginny.- Duele ver y no tocar.
Ron frunció el ceño.
-Tú tocas a mi hermana.
-Aprovecho las circunstancias.- dijo encogiéndose de hombros.-Sólo delante de los niños o de algún amigo tengo ese privilegio, pero cuando estamos solos…-suspiró.- Ginny pone la suficiente distancia entre los dos.
-sin embargo, anoche no parecían estar muy alejados.- dijo Ron con sorna.
Esta vez el que frunció el ceño fue Harry.
-Si logro encontrar a la persona que nos atacó anoche…
-Sospechas de alguien.
-Sólo de una, pero no creo que sea capaz de asesinar.
-¿Hablas de Marshall?-Harry asintió- Ginny piensa que pudo ser Aranzazu.
-No lo creo.
-¿Por qué?
-Conozco muy bien a Aranzazu, ella sería incapaz de hacer algo como lo de anoche.
-No olvides el dicho, cara vemos…
Harry ya no dijo nada. No tenía sentido ponerse a discutir por eso, menos cuando comenzaba a ver un acercamiento entre ellos. Ambos decidieron secretamente no seguir poniendo el dedo en la herida.
-¿Cómo está tu brazo?- le preguntó Ron a Harry.
-Mejor. Gracias.
La señora Lastarria, que antes fuera enfermera, se encargó rápidamente de su herida e hizo que en un triz-traz esta dejara de sangrar, sin embargo, aun no cerraba la herida ya que había sido un corte profundo.
Silencio.
-Ahí donde las ves,-dijo señalando a Ginny y Hermione-, tan inocentes y frágiles, son muy peligrosas. Tienen muchas armas a su favor, la seducción es una de ellas.- bebió de su cerveza- Por ejemplo, Ginny, una vez que consigue de mi lo que quiere me tira como un trapo viejo.
-Bien, creo que te lo tienes bien merecido- dijo Ron con cierta burla y rencor.
-Tu tampoco te has portado muy bien con Hermione que digamos.
-Ginny es mi hermana-dijo Ron algo molesto, pero sin levantar la voz.
-Y Hermione es como si lo fuera para mi- dijo Harry.-Aunque no llevemos la misma sangre, yo la quiero como si lo fuera.
Ron dio por sentado que no se pondría a discutir con Harry por eso.
-Creo que ambos estamos metidos en el mismo saco- dijo Ron.- Tenemos el mismo lío con nuestras mujeres.
-Definitivamente- contestó el morenito-Sin embargo, tú tienes mas posibilidades de recuperar a Hermione que yo a Ginny.- Ron lo miró con curiosidad.
-Para que eso pase, tendría que hacer algo realmente grande y bastante…er…romántico.
-Lo sé.- dijo el morenito en un suspiro- Tengo un plan que te puede ayudar- dijo mirando al pelirrojo con lo miraba con recelo- Si yo jugara quidditch, tal vez podría utilizar la idea para recuperar a Ginny.
-¿De que estas hablando?
-Sería capaz de hacer una locura de amor por Hermione?
Ron se quedo medio noqueado. No entendía lo que Harry le quería decir.
-¡Explícate.!
-Primero dime si estas o no dispuesto hacer una locura por Hermione.
Ron se quedó meditando. Miró a Hermione que a su vez se volvió a mirarlo. Sus ojos estaban tristes. A Ron le costó respirar. ¡Dios! Cuanto la extrañaba. Deseaba estar con ella, cuidarla y protegerla. La necesitaba con urgencia a su lado.
Estaba decidido.
Por Hermione lo que sea.
-Sí.
Flash back end.
-Para hacer lo que hiciste, hay que ser realmente valiente y tener los suficientes huevos para.… ¡ouch!- gruño George cuando Ginny le dio un codazo en las costillas antes que siguiera soltando la sarta de palabrotas que pensaba añadir a su comentario.
-Cuida tu lenguaje- le dijo señalando con la cabeza a los niños (Potter, Keppler, Lupin y Maguirre), que estaban muy pendientes de la conversación.
-Lo siento, pero no me pegues.
-Entonces procura ser más cuidadoso con lo que dices.
-Lo seré, pero creo que no hay necesidad de que te comportes como mamá lo hacía.
Silencio.
El solo recordar a Molly opacó tenuemente el momento de dicha. Molly, donde quiera que estuviese seguramente estaría bendiciendo el amor y la felicidad de Ron y Hermione.
-Mamá siempre dijo que más tarde que temprano terminaríamos juntos.
-Y creo que no se equivoco.- le dijo Hermione con una sonrisa tierna y sus ojos brillando de amor por su pelirrojo.
A diferencia de sus hermanos, Ginny fue la única que no estuvo junto a su madre cuando murió. Ginny supo de su partida cuando aún era Gabrielle Wolfgand. Hermione se lo había dicho. Le dolió mucho esa perdida sin saber el verdadero motivo. Pero cuando recupero la memoria su dolor fue mucho más grande y justificado. Lloró, lloró muchísimo por no haber estado con ella en esos momentos.
Lo único que le quedo hacer después, fue ir al cementerio a ponerle flores y a rezar por su alma para que descansara en paz.
"duele no tenerte conmigo mamá"- le decía al retrato de una mujer bajita y rechoncha muy carismática y gentil. "Me hace falta tus consejos, tus regaños y…"- Los ojos se le llenaron de lagrimas. Era inevitable, cada vez que se encontraba frente a alguna imagen de su madre la tristeza y el dolor le invadía. A quien, no. Una madre es una madre y es irremplazable. (N/A: En mi caso, mi mamá para mi lo es todo)
-¿Estas bien?- le preguntó Harry rodeándola con un brazo por la cintura.
¡Que rico! Justo lo que necesitaba para sentirse bien.
-Si, gracias- dijo en suspiro mientras echaba la cabeza a un lado. Harry deposito un suave beso en el hueco del cuello femenino.
-¿Segura amor?- Ginny asintió debatiéndose en si dar o no vuelta para besarlo- Te he visto un poco ausente desde que tu hermano te comparó con tu madre.
Y cuando Ginny se había decidido por besarlo, se separó de él.
-Estoy bien- dijo mirándolo con el ceño fruncido.
Harry ya no dijo nada y prefirió no hacerlo, sin embargo, había algo que si quería hacer. titubeó un poco antes de acercarse lo suficiente para besarla, pero Ginny, que hace rato que había dejado de tener ganas de tontear lo detuvo diciéndole:
-Voy a la cocina por más refrescos. ¿Deseas algo?
"Sí, a ti"- quiso decirle.- Te lo agradezco, pero no.
Ginny se dio la vuelta y empezó con su camino.
Harry la vio alejarse. Suspiró.
-¡Vaya, vaya!, veo que las cosas entre tú y Ginny aún no van todo del bien¿verdad?
Esa voz… Harry lo reconoció de inmediato.
Lo miró con el ceño fruncido.
-¿qué se supone que estas haciendo aquí?- le preguntó a Draco Malfoy.
Este sonrió divertido.
-Vine a saludar ya felicitar a los novios.
Silencio.
-¡Es una broma, hombre!- y se echó a reír el rubio.
-Déjate de esas tonterías Draco. No me gustaría que Hermione tuviera problemas con Ron.
-Lo sé, yo tampoco quisiera que los tuviera.- hizo una pausa.- En realidad, si estoy aquí es por dos cosas. Uno, felicitar a Hermione y segundo, vine por Nandini.
-¿Nandini, eh?
Draco se encogió de hombros.
-Estamos probando.
Harry puso los ojos en blanco y sonrió.
Arthur Weasley, y sus hijos (menos Ron), se acercaron a Draco para saludarlo. No se llevaban mal como antes, pero tampoco eran grandes amigos. En cambio con Eliot y Fleur.
Se hizo un pequeño grupito en torno a Draco (incluido Harry), y se empezó una charla amena.
Desde un lado de la sala, Ron observaba con enojo a ese grupito, pero sobre todo a Draco Malfoy¿Qué mierda hacía ése en su casa? Además, de cuando aquí se había hecho tan amigo de Harry.
Definitivamente el mundo se había vuelto loco.
-¿Celoso?
Ron se volvió a mirar a George…er.. no, Fred… Esto.. ¡Oh, que importa!
-¿De que hablas?
-De "qué", no Ronnie, sino, de "quién"- dijo el otro gemelo.
-No les entiendo ni "J"
-No hemos pronunciado ninguna palabra con "J"¿verdad?- le pregunto a su gemelo.
-Ni una sola.
Ron puso los ojos en blanco.
-El caso es…- decía Fred¿o George?- Que el rubio sin gracia, día a día gana más terreno con Harry.
-Sí, y conforme va pasando el tiempo, el lazo socio-laboral que ellos sostienen va en aumento- dijo George¿O Fred?
-Así que no te sorprendas si el día de mañana ves a esos dos siendo los mejores amigos del mundo, compartiendo un día de campo con sus familias, yendo juntos a reuniones sociales y todas esas cosas que los grandes amigos suelen hacer…
Silencio.
Los gemelos metían cizaña. Bueno, era e trabajo encomendado por Ginny. Le habían prometido ayudarla a reunirlos otra vez como amigos (vale la aclaración), a cambio de que ella no les diera la paliza que tenía pensado, por tratar de "instruir" a sus hijos sobre la vida.
-¡no digan tonterías!- exclamó Ron
-No son tonterías- dijo Fred¿o George?- Míralos por ti mismo.
-Sí, míralos. Te has fijado la forma en como se tratan, de cómo se hablan. Estos dentro de muy poco se harán los mejores amigos de toda la comunidad mágica, y los catalogaran como los crack del mundo financiero. – dijo George¿o Fred?
Otro silencio. Y Ron miraba a Harry y Draco riendo por algo que el rubio había dicho.
-sinceramente no me importa que tan amigos sean ese par.
-¿Estas seguro?- preguntó Fred¿o George?
-Por supuesto!- dijo el pelirrojo mas joven muy seguro de sí.
-Ah, bueno! Si tu lo dices.- dijo George¿o Fred?- Mejor vamonos George¿o Fred?
-Yo soy George, tú eres Fred..
-Ahhh! Y yo que creía que era George.
-Y creí que era Fred.
Ron no pudo reprimir una carcajada.
Sus hermanos cada vez estaban mas locos, sin embargo… "se harán los mejores amigos de toda la comunidad mágica, y los catalogaran como los crack del mundo financiero…"
El solo imaginarse a Harry y Draco como amigos, así como lo fue con él…
La idea no le gustó nada y hasta escalofríos le dio.
"¡Oh, que me importa a mi si se hacen o no amigos?!"- se decía mentalmente mientras los observaba.
"Claro que te importa. Harry era tu mejor amigo"- le dijo una vocecilla en su cabeza.
"Era, tiempo pasado"- contestó él de mal humor.
"Porque tu lo quisiste"
"Lastimo a mi hermana. Traiciono mi amistad y mi confianza al herirla como lo hizo"
"Sin embargo, a pesar de todo, muy en el fondo deseas que vuelva a ser tu amigo"
"No!"
"Sí, de lo contrario no estaríamos teniendo esta conversación"
Silencio.
Y volvió a mirar a Harry.
"Duele¿verdad? Duele ver que tu mejor amigo ya no es mas tu mejor amigo y que poco a poco se va convirtiendo en el mejor amigo de er… Malfoy."
Y aunque le costó admitirlo, finalmente lo hizo. Extrañaba a Harry y lo que más deseaba era volver a ser su amigo.
Y si no todo estaba perdido, aún podría recuperar su amistad.
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Los gemelos miraban misteriosamente a su hermano mayor, intercambiaban miradas furtivas y después se decían cosas en el oído. Se reían.
Con el ceño fruncido, Jarod se acercó.
-¿Qué pasa?- preguntó.
Los gemelos lo miraron con carita de angelitos.
-Nada- dijo james levantando las manos al cielo.
-Nada- dijo Sirius encogiéndose de hombros.
Jarod frunció mucho más el ceño.
-Sí, que pasa algo.
Los gemelos se miraron y asintieron.
-Tú- le dijo James a Sirius para que hable.
-No, tú- respondió este.
-Oh, tú!- y lo empujo suavecito.
-Que tú!-y este le empujo un poco mas fuerte.
-Tú
-No, tú…
-Oh, ya cállense, cállense, cállense que me desesperan!-chilló Jarod molesto.
Los gemelos lo miraron…
-Bueno, pero no te enojes!-exclamaron a la vez.
-No me enojo, -dijo- pero me van a decir porque me miran raro.
Los gemelos esbozaron una sonrisa de niños inocentes.
-Jarod, Prue es muy bonita- decía Sirius.
Jarod frunció mucho más el ceño; no entendía porqué sus hermanos decían eso.
-Jarod, tú ya eres grande- decía James con una sonrisa picara en su rostro.
-Tengo siete años.- dijo el aludido encogiéndose de hombros.
-Prue tiene seis- dijo James.
-¿y?
-Ella también es grande- dijo Sirius con la misma sonrisa picara de su gemelo.
-¿Qué quieren?- preguntó Jarod mirándolos con recelo.
-¿Jarod, podemos preguntarte una pregunta?- dijo Sirius.
Jarod asintió con recelo.
Los gemelos se volvieron a mirar y luego sonrieron cómplices de alguna maldad que pensaban hacer.
-Jarod- dijo James con los ojotes bien abiertos de expectación.- A ti te gusta Prue.
Silencio.
La carita de Jarod se iba poniendo cada vez más y más roja conforme sus músculos iban recobrando la movilidad.
-¿qué?- preguntó molesto.
-¿qué si te gusta Prue?- dijo James el nombre de la niña, más alto de lo que debía.
Prudence, que estaba muy cerca, al escuchar su nombre se acercó.
-Me llaman- preguntó inocentemente.
Los gemelos se miraron y sonrieron. Dos cuernos y un rabo a cada uno les salió.
Y antes de que Jarod pudiera evitarlo, Sirius preguntó.
-¿Prue, te gusta Jarod?
La cara de la pequeña estaba tan roja como la de Jarod.
-Jarod es mi amigo.
Y Jarod también lo pensaba. Prue era su amiga.
-¿Pero, te gusta, te gusta?- insistieron los gemelos.
-Ya no molesten.!- dijo Jarod enojado con sus hermanos.
-Jarod y Prue, Jarod, y Prue, Jarod y Prue…- canturreaban hasta que Jarod ya no lo soportó más y se lanzó sobre sus hermanos.
Los gemelos se echaron a correr.
Y Jarod comenzó una persecución.
-¡Niños¡No jueguen así!- les llamó la atención Ginny cuando iban atravesando la cocina. Los tres niños se detuvieron en secos y la miraron.
-Lo sentimos- dijeron al unísono, sin embargo, después de las disculpas los tres se miraron por unos segundos antes de retomar la persecución.
Ginny sacudió la cabeza con una sonrisa.
-Estoy tan orgullosa de ellos- decía.
Suspiró.
-Jarod es increíble y los gemelos unos adorables diablillos. Matt es más tranquilo- decía Nandini.
-Ni creas, también ya esta aprendiendo las mañas de sus hermanos.
Risas.
Silencio.
-Bien, retomando la conversación, antes de ser interrumpidas por los niños, Nandini tu estabas a punto de decirnos qué tal ibas con Draco.
Nandini se removió en su asiento.
-¿es necesario que lo cuente?- preguntó la morena ruborizada.
-Sí- dijeron al unísono Ginny y Hermione con una sonrisa.
Nandini refunfuño.
-Sí que son muy curiosas.
-¡Oh, vamos Nani!, dinos si ya hubo algún tipo de acercamiento entre ustedes- insistió Ginny.
Nandini hizo una mueca y miró a Hermione.
-Por mi no te cohíbas.
-Es que tu estuviste casada con él.- dijo algo incomoda.
Hermione hizo un gesto con la mano para restarle importancia al comentario.
-Lo que haya pasado entre Draco y yo, es cosa del pasado. Creo habértelo dicho.
-Lo has dicho, pero..
-¡Oh, Nandini, ya! – dijo Ginny exasperada- y mejor termina de decirnos que tan bueno es Draco en la cama.
Nandini se sobresalto.
-Yo no..
-No digas que no, porque un hombre tan atractivo como Draco es imposible que la sangre no se te caliente.
Nandini sonrojadísima hasta mas no poder, asintió.
-¿Entonces ya se acostaron?- pregunto Hermione con la voz ronca de la sorpresa.
Nandini volvió a asentir.
Ginny casi grito y Hermione se llevó las manos a la boca para reprimir su grito de sorpresa.
-¿Pero como fue que pasó? Es decir, él te lo propuso, te forzó…
-No, como crees- le dijo Nandini a Ginny.- el no me forzó, es decir, a mi se me acalambró la pantorrilla y entonces él se ofreció a darme unos masajes.
-Y que masajes…
Nandini miró a Ginny con el ceño fruncido.
-¿Me vas a dejar continuar?
-Por favor- dijo Ginny mostrándose interesantísima.
-Bien, decía que se me acalambró la pantorrilla y él se ofreció a darme un masaje, entonces…- y empezó a contarles como fue que se besaron, la conversación que sostuvieron después del beso y lo que aconteció después, sin entrara en detalles.
-Y desperté en su cama.- terminó de contar Nandini muy, muy colorada.
-Vaya, ustedes si que son bien rápidos.
-La verdad es que… ni sé como sucedió. Aunque he de reconocer que desde la primera vez que le vi, que me quedé prendada de él. Es tan guapo, tan varonil…¡Dios! Y Como besa…
-Me parece que te has enamorado- dijo Hermione mirándola divertida.
Nandini suspiró.
-Sí, supongo que tienes razón, pero…, tengo miedo.- Hermione la miró con curiosidad. Ginny en cambió tuvo el presentimiento de saber a que se refería - Hay algo que tu no sabes- le dijo mirando a la castaña.
Hermione se irguió sobre asiento y la miró con interés.
-¿Deseas contármelo?
Nandini no dudo. Le había cogido tanta confianza a Hermione que era imposible tratar de no sincerarse con ella. La consideraba como una hermana más, igual que Ginny.
-Sostuve una relación antes y durante mi matrimonio con un hombre al que amé con toda mi alma.- hizo una pausa y vio el rostro serio y sorprendido de Hermione. -Prudence no es hija de Marcus y tengo la sospecha de que Paúl tampoco lo es.- continuó. Y la que por poco y se cae del asiento fue Ginny. Esta parte no la sabía.- conforme, Paúl va creciendo…no sé, no se parece nada a Marcus, sino, a Paúl.
Silencio.
-¿y por qué no sales de las dudas?- dijo Hermione- Una Prueba de sangre estaría bien.
-Sí, y pensé hacerlo, pero..- suspiré- No sé. Meda miedo, y además, qué pasaría si resulta que si es de Marcus y no de Paúl, o viceversa. ¿Se imaginan lo que Draco pensaría de mi?
Hermione suspiró.
-Draco no pensará nada.- dijo- se enojará, sí, pero si tu le cuentas realmente como fueron los hechos… Draco entenderá.
Silencio.
-no me imagino a Draco siendo tan compresivo- dijo finalmente Ginny.
-Las personas cambian, amiga, y Draco es una gran muestra de ello- decía Hermione.
-Bien, creo que tendré que acercarme más a él para comprobarlo.- dijo Ginny.
Hermione negó con la cabeza.
-A quien tienes que acercarte más es a Harry.
Ginny puso cara de: "no quiero hablar de él"
-Ginny, tienes que darle la oportunidad. Aunque no se la merezca.
Ginny suspiró.
No iba a pelear por algo que finalmente iba a hacer.
-Le he dado muchas vueltas al asunto y…he decidido darle esa oportunidad.
-¡Ay, amiga¡Que bueno!
-sin embargo, Hermione, las cosas no serán nada fáciles. Tengo que estar completamente segura de que ha cambiado y que se merece que le de esa oportunidad que tanto me pide.
Era entendible: Ginny no podía confiar en Harry. No cuando él le había hecho mucho daño.
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La semana pasó en un abrir y cerrar de ojos.
Ron y Hermione se casaban.
Hermione estaba preciosa y más con ese brillo que por el embarazo emanaba.
Hermione tenía puesto un sencillo vestido de novia color Champagne. Su cabello lo llevaba lacio y recogido en una media cola de caballo con una delicada flor. Sus ramo de novia tenia una variedad de flores donde resaltaban las margaritas que eran sus preferidas.
Del brazo de su padre, Hermione llegó junto a Ron, quien, aseguraba que si Hermione se demoraba en llegar un par de segundos más iría hasta ella y la cargaría hasta el altar y…y…
Tras una breve pero muy conmovedora ceremonia, los novios dieron el sí.
Se besaron.
Los amigos aplaudieron y los felicitaron.
¡Que vivan los novios!
Ron y Hermione estaban brillando de la felicidad. ¡estaban casados! No lo podían creer.
-Ahora eres la Señora Weasley.- le decía Ginny a su amiga.
Con una sonrisa extra grande, Hermione abrazó a su pelirroja amiga.
-Este es un día que nunca voy a olvidar.- decía Hermione tratando de no echarse a llorar. Algo casi imposible - Me he casado con el hombre que amo y que he amado toda mi vida.
Ginny sabía lo que era. Había experimentado también esa felicidad en su momento.
-Solo espero que tengas la felicidad que yo no tuve.
-¡oh, Ginny! No digas eso. Claro que fuiste feliz.
-Pero no como lo hubiese deseado.
Y Harry lo escuchó.
Y era demasiado tarde para regresarse. Ginny lo miró sin arrepentimiento.
Harry volvió a felicitar a su amiga.
-Espero que seas feliz.
-Lo seré, gracias.
-Y de eso me encargaré personalmente- dijo Ron uniéndose al pequeño grupo después de huir de los consejos de sus hermanos, los gemelos.
-Bien, pues más te vale¿Eh? Que Hermione vale mucho.- dijo Harry.
-Sí, no se te vaya a subir la fama a la cabeza.- dijo Ginny mirando furtivamente a Harry.
Harry suspiró algo cansado. Definitivamente Ginny había despertado aquel día con unas ganas enormes de hacerlo enfadar por todo y nada, empezando por ponerse aquella túnica nada decente, que según Harry se veía más de lo que se debería mostrar, sobre todo si te inclinabas un poquito hacia abajo y…
-Si nos disculpan- dijo Harry tomando a Ginny del brazo con suavidad y llevándola hacia la pista de baile.- Me gustaría que me dijeras por qué estas tan enojada conmigo, corazón.- decía Harry mientras colocaba una mano sobre el final del escote del vestido de Ginny y con la otra rozaba suavemente su espalada desnuda.
Ginny, por otro lado, trataba de rodear con sus brazos a Harry por el cuello. Se estremeció con el delicado contacto de Harry con su piel.
Empezaron a moverse al compás de la música lenta y rítmica.
-No estoy enojada.- dijo- Simplemente estoy algo…estresada.
Harry la miro con el ceño fruncido. Quiso saber la razón.
-Es la boda. Todo esto de los preparativos y…el ver que Hermione y Ron se casaron tan enamorados, además… nosotros también nos casamos aquí.
No era necesario decir más. Harry la entendía perfectamente. El también tenía los recuerdos a flor de piel. Aquel mismo lugar había sido el escenario de su propia boda. Difícil no recordar…
Suspiró.
Junto su frente a la de Ginny.
-La próxima semana es nuestro aniversario- decía Harry- cumpliremos ocho años de casados.
Ginny que había mantenido los ojos cerrados para disfrutar mejor del calor del cuerpo de Harry los fue abriendo.
-Ya lo sé. Eso también me tiene estresada.
Silencio.
-¿Te casarías conmigo?
Ginny dejó de bailar para mirarlo.
-Creo que entendí mal- dijo ella frunciendo el ceño- ¿Me acabas de proponer matrimonio?
-Sí.- dijo Harry.
-Ya estamos casados.
-¿Y¿cuál es el problema?- Ginny no respondió y empezó hacer un esfuerzo por entender a Harry.
-No te burles de mi.- dijo la pelirroja sintiendo que los ojos le escocían.
-No me estoy burlando, corazón- decía Harry.- Quiero casarme otra vez contigo. No me importa si ya estamos casados. – hizo una pausa- Entiende de una vez por todas que eres mi todo, mi vida, mi yo.
-Harry..- Ginny tenía los ojos aguados.
-No me importa que ya estemos casados. Yo me casaría una y mil veces más contigo, solo contigo.
La estrechó más contra su cuerpo mientras se encogía para ella, para alcanzar su pequeña boca.
-Aún no comprendes lo mucho que te sigo amando.
Y Ginny ya no se pudo resistir más y lo besó.
Sus bocas se aparearon en una sensual danza primitiva con caricias y roces apasionados aparentemente inofensivos. Habían olvidado que estaban rodeados de gente y habían olvidado fingir.
¿fingir? Pero si ellos hace siglos que dejaron de fingir.
-Ese fue un sí?- preguntó Harry al separase.
Invadida por la emoción, Ginny asintió.
Y Harry la volvió a besar.
-Podríamos irnos de viaje- propuso Harry- y celebrar nuestra luna de miel en algún lugar exótico.
Ginny se echó a reír tirando la cabeza hacia atrás. Harry la miro divertido. Los pocos asistentes al matrimonio, que danzaban en torno a ellos, los miraron.
-Tú sí que estas loquito- decía Ginny colocando sus manos sobre el pecho masculino mientras miraba con deseo su boca. Lo miró a los ojos y Harry tenía la mirada intensa y brillante.
-Duele verte, corazón- dijo el moreno.
A Ginny también le dolía sólo verlo.
Ginny le dio un beso suave en los labios.
-Hablaremos de eso en nuestro viaje familiar.- dijo separándose totalmente de él.
-¿Querrás decir, nuestra luna de miel?- dijo Harry
-No.- negó Ginny- Viaje familiar.- hizo una pausa y mirando el rostro contrariado de Harry añadió- haremos un viaje los seis.
Y sin decir más, Ginny se fue alejando hacia su padre y la Señora Amely, quien últimamente se había hecho muy a amiga de Arthur.
"Bien, si lo que quieres es un viaje familiar, lo tendremos y también tendremos nuestra luna de miel"- se decía Harry mientras la observaba alejarse con ese inocentemente bonito y delicado contoneo de caderas que lo volvían loco.
Entonces fue que se dio cuenta que no era el único que la miraba. Los amigos solteros de Ron (los del equipo de quidditch), también la estaban mirando.
-¡Que se supone que miran!- gruño Harry con la voz suficientemente elevada para que lo oigan.
Incluso Ginny se dio vuelta para mirarlo. Sonrió satisfecha y a la vez enternecida al ver a su hombre celoso por ella.
Siguió su camino. Y Harry se dijo que cuando llegaran a casa, se aseguraría de quemar ese vestido y todos los que fueran tan…tan… y todos los que fueran iguales a ese.
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En el interior de un estudio totalmente a oscuro, se encontraba un hombre de aspecto sombrío. Estaba sentado en un mullido sofá de cuero frente a una mesita de cristal, ocupada únicamente por el retrato de una bella mujer de cabellos rojos como el fuego.
-Gabrielle-
una y otra y otra vez repetía aquel nombre.
Jeffrey marshall se había dejado al abandono tras la partida de la mujer que amaba. No comía, no se aseaba. Había noches en las que no dormía, ya sea a causa de las pesadillas en el que "Gabrielle' aparecía diciéndole: Amo a Harry, ó Te odio.
Jeffrey no dejaba de beber. Su vida y su carrera se estaban yendo a la mierda.
Afuera hacía un día espléndido, sin embargo, él prefería estar dentro rodeado de pura mierda y abandono.
-Te extraño, bonita.- le decía al retrato de Ginny.- ¿Por qué te fuiste? No te das cuenta que a mi lado habrías alcanzado el cielo.
Besaba el retrato.
-¡Que patético!- exclamó la voz de una mujer que él conocía demasiado bien. Una voz que jamás olvidaría.
Jeffrey la miró avanzar hacia las ventanas.
Ella corrió las cortinas dejando que la luz del día ingresara al estudio.
Jeffrey la observaba en silencio y con mucha precaución.
-Seguramente te preguntaras que hago aquí- dijo la mujer sacando su varita del bolso.
-De hecho, me estaba preguntando, porqué demoró tanto en venir.- dijo Jeffrey observando como esta hacía un conjuro para limpiar.
Ella rió.
-¿Entonces me esperabas?- preguntó.
-Desde hace tiempo.
La mujer volvía a guardar su varita mágica en el bolso.
-No vine antes por una simple razón. hizo una pausa- Era demasiado pronto.
Jeffrey tuvo el leve presentimiento de saber por qué.
-¿Qué es lo que quiere?- preguntó enojado poniéndose torpemente de pie.
-Sabes lo que quiero.- Ella se levantaba del sofá en el que se había sentado- Necesito separar a Harry de Weasley y tu me tienes que ayudar.
Jeffrey la miró seriamente, pero de súbito se echó a reír.
-¡Esta loca si cree que la ayudaré otra vez!
"Loca"- ese terminó la enfureció.
-Si no lo haces, ya sabes lo que le puede pasar a tu adorada Gabrielle.
Jeffrey sintió de pronto que su sangre empezaba a hervir.
-No le harás nada.
-¿No?- se echó a reír- ¡Ay, Marshall! Si que eres idiota.
-Dijo que se alejaría de ella. Que no la lastimaría.- decía con la mandíbula apretada.
-Eso, siempre y cuando el trato se cumpliera, y tu no cumpliste.
-Pues que quería que hiciera, si ella recuperó la memoria.
-Tú tenías que haberlo evitado.
-Hice todo lo que estuvo a mi alcance.
-¿Sí¿te parece? Entonces, por qué ella recuperó la memoria.
-No estoy seguro. En realidad no sé lo que pasó.
Pausa.
-El caso es que ella recuperó la memoria y regreso para amargarme la existencia.- comenzó a hablar como si estuviera sola- si tan solo, si al menos se hubiese quedado en España.
Estaba sentada con la cara enterrada entre sus manos meciéndose de atrás hacia adelante. Estaba loca, no había duda.
-¿Por qué la odia tanto?- preguntó Jeffrey.
-Porque es una maldita desgraciada, una insignificante mujerzuela a la que Harry prefirió en vez de mí.
-Por algo será¿no? Gabrielle tiene muchas cualidades que no cualquiera las tiene. Se lo puedo asegurar, por eso mismo pienso que Harry se enamoró de ella.
-Calla, callla! eso no es verdad. Harry no la ama.
-Sí que lo hace.- dijo Jeffrey muy convencido- Me duele reconocerlo, pero es verdad. Potter la ama, así como ella lo ama a él.
La mujer no soportó escuchar más y cacheteó a Jeffrey.
-Si no me vas a ayudar, muy bien, no lo hagas. Pero esa mujercita no se saldrá con la suya. Harry es mío y nadie me lo quita. Si es preciso volveré a intentar a hacer lo mismo de hace tres años.
-Dudo, mucho que lo logre. Pero si piensa que podrá hacerlo.
-La voy a matar- dijo.
Jeffrey, con una seriedad que nadie esperaría ver en él dijo.
-Si intentas ponerle un solo dedo encima, entonces créame que no descansaré hasta hacerle pagar por cualquier rasguño por más mínimo que sea.
-¿amenazas, Sr. Marshall?
-Tómelo como lo que es. Un aviso. Ahora si me disculpa Señorita Ziang o…¿Prefiere que la llame por su verdadero nombre?
-¡Váyase al infierno!- rugió Aranzazu.
-Lo haré, y estoy seguro que allá nos encontraremos en algún momento.
Resoplando con furia, Aranzazu se marchó.
Jeffrey se dejó caer en una silla cercana. Se encogió cansado y preocupado.
Aranzazu había amenazado con asesinar a Gabrielle y no lo podía permitir. Algo tenía que hacer para evitarlo¿Pero qué?
No lo sabía, pero algo tenía que hacer.
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flash back
Después de enterarse que sería padre por segunda vez y por partida doble, Harry decidió adelantar el regalo de aniversario numero 3.
Se trataba de una hermosa propiedad a las afueras de Londres en mitad del bosque donde no muy lejos nacía el río Támesis.
Era una preciosa residencia de campo construida en piedra blanca. Parecía un palacio, un palacio en miniaturia, pero al fin al cabo suyo.
¡Su propio Palacio!
La casa era más pequeña de lo que creía. Oh, de cualquier modo era mucho, mucho más grande que cualquier cosa a la que ella hubiera tenido el honor de llamar casa, pero esta casa solariega no era una mole monumental elevándose sobre el paisaje como un castillo medieval fuera de lugar.
Más bien, parecía acogedora. Quizás era una palabra peculiar para describir una casa con 10 habitaciones, como poco, pero sus caprichosas torretas y almenas parecían casi salidas un cuento de hadas, en especial con el sol del atardecer que proporcionaba un relumbre casi rojizo a la piedra amarilla. No había nada austero o sobrecogedor en la casa y a Ginny le gustó de inmediato.
Estaba más que encantada.
-¡esta bellísima!- Decía su joven esposa de 4 meses de embarazo, mirando con asombro y deleite la que se convertiría en su refugio y el de Harry.
-¿Te gusta entonces?- Preguntó Harry mirándola divertido por los gestos que hacía.
En ocasiones su corazón seguía comportándose como una adorable niña inocente.
-¿Qué si me gusta?. ¡cielo, esta preciosa!- exclamaba Ginny recorriendo con apremio el interior de la residencia, examinando minuciosamente cada detalle.
Harry sonreía más que complacido.
-¿Ya oíste?- le decía su pequeño Jarod al que llevaba en brazos- Le encanta.
-"ecata"- repitió el pequeño Jarod. Harry rió de buena gana.
-Oye, amor, no has gastado mucho dinero,¿verdad?
-¡mmm! No mucho- mintió. Si le decía cuanto gasto su gracia, pondría el grito en el cielo.
A Ginny no le gustaba para nada que Harry derrochara dinero en ella o en alguna frivolidad.
-¿Por qué será que me da la impresión que me estas mintiendo?
-No lo hago corazón.- dijo claramente evitando mirarla- ¿Verdad que no lo hago?- le dijo a su hijo.
El pequeño sacudió la cabeza con una sonrisita.
-¡Aja¿Qué es esto?- dijo llevándose las manos a su ya deforme cintura y mirando con falso reproche a los dos hombres más importantes de su vida- confabulando en mi contra¿no?- y luego los señalo con el dedo acusador.
-¿nosotros?- le dijo fingiendo ofensa y mirando a su hijo que se metía la mano a la boca y asentía afirmativamente.-Traidor!- gruño Harry divertido.
-ma-má - decía el pequeño estirando sus bracitos hacia Ginny quien se moría de ganas por cargarlo, pero Harry no se lo permitió.
-Sabes que no me gusta que hagas esfuerzos en tu estado.
Ginny puso puchero, pero igual y se acercó para abrazar a su bebé y a su bebote.
Jarod bostezó.
-Ya llegó la hora de su siesta.
-¿tan pronto?
Subieron a la habitación principal.
Los tres se metieron a la cama con Jarod en medio.
Ginny le cantaba una dulce melodía para dormir, mientras Harry se deleitaba observándola.
-Cantas precioso- le decía Harry caminando pegado a ella. La abrazaba por la cintura casi deforme con cuidado y se encogía y enterraba su rostro en el hueco del cuello de su mujer.
-Canto, horrible- le contradijo Ginny- a puesto a que casi te hago dormir del aburrimiento con mi horrorosa voz.
Harry le dio la vuelta y la empujó suavemente contra la pared hasta aprisionarla entre su cuerpo.
-¿quieres que demuestre que tanto me gusta tu voz.
-Harry.- dijo Ginny con la voz ronca. Podía sentirlo en todo su magnitud.
Harry no esperó más y ahí, en medio del distribuidor, sobre una mesita circulara que decoraba el ambiente, le hizo el amor.
-Tu voz para mí es hermosa- decía él besado la frente sudorosa de Ginny.
-Eres increíble- decía la pelirroja.
-¿Por qué? Porque he dicho que me fascina tu voz cuando gimes y gritas en mi oído cuando hacemos el amor?
-Sí, por eso y porque no te satisfaces con una sola vez. ¡Lo habíamos hecho esta mañana y dos veces!
Harry se rió.
-Ay, corazón! Pero es que tu tienes la culpa.
-¿Yo?
-Sí, siempre me dejas con ganas de repetir el postre.
Ginny le dio una colleja en el brazo.
Harry se rió de buena gana.
Estaban tumbados en la hamaca de la terraza. Abrazados y acariciándose íntimamente con la ropa aún puesta.
Se besaban.
Y al separarse…
-Aún no me has dicho cuanto te ha costado este lugar.
-Corazón- decía acurrucándose más a ella.- No pienses en eso. No ahora.
-Pero yo quiero saber..-Harry no podía negarle ese derecho, sobre todo cuando estaba tan susceptible por el embarazo, sin embargo.- Te lo diré más adelante
Ginny sabía cuando perdía una batalla con su marido.
-Pero al menos me dirás quien te la vendido este paraíso.
-¿Recuerdas a Dilan Pevensie?- Ginny asintió con un resoplido.
-Tu compañero casanova de Quidditch.
-Ese mismo- dijo Harry en una mueca- Bien, pues como se va de viaje y no piensa volver…
-te vendió este lugar
-¡Exacto!
-Ahora entiendo porque la casa esta tan descuidada y una sola habitación disponible.-decía la pelirroja mal humorada.
A Harry le dio risa.
-¡mamá!- se escuchó una voz lejana.
Era Jarod.
Ginny ya iba a correr junto a su hijo, pero Harry no le dejó.
-Deja yo voy.- dijo saliendo de la hamaca y arreglándose el pantalón. Al cabo de un par de minutos regreso con el pequeño mal envuelto en una colchita.
Tenía los ojitos llorosos y repetía una y otra vez: "mamá"
-Parece que se asustó al encontrarse en este lugar desconocido para él- decía Harry.
-¿qué pasó bebé?- y el pequeño estiraba sus bracitos hacia su madre. La abrazaba por el cuello.-¿No puedes dormir?
-No- dijo con puchero.
Harry se limitó únicamente a contemplar la escena.
-Me pregunto, si siempre será así. Bien pegado a ti- añadió el morenito de ojos verdes.
Ginny le hizo un gesto para que se acostara otra vez a su lado.
-Cuando crezca, a quien busque será a ti.- hizo una pausa y lo besó suavemente en los labios- Hay cosas que un hijo solo comparte con el padre.
Harry suspiró.
-supongo que tienes razón.-dijo y su mirada se perdió en el horizonte.
Por algunos momentos, Harry se perdió en la hermosa vista que tenía, pero al sentir las pequeñas y suaves manos de Ginny recorrer por su pecho desnudo.
La miró.
Los ojos de Ginny brillaban de amor y deseo por él.
-¿Me das un beso?
-¿Solo uno?
-Por ahora…
Flash backDesde la boda de Ron y Hermione transcurrieron cuatro días y faltaban cinco días para el aniversario numero ocho de Harry y Ginny.
Estaban en casa.
Cinco días, ya.
Ginny no podía creerse estar de vuelta en ese pequeño fin de mundo. A lo mucho y pensó que Harry lo había vendido. "Pero ya veo que no"- se dijo mentalmente.
Una vez más, Harry la sorprendió.
Cuando Harry le dijo que se iban al país del nunca jamás, Ginny sabía hacía donde irían.
"Pero nunca me imaginé que estar de vuelta aquí me afectaría tanto"-razonó.
Suspiró y se recargó en el barandal de la terraza con la vista fija en los niños que jugaban en el jardín delantero de la casa.
Los saludo y ellos a ella. Menos Jarod.
Estaba molesto con ella y con Harry¿por qué? Pelearon frente a él y a sus hermanos.
El solo mencionarse a Aranzazu Ziang hizo que Ginny reventara en cólera y empezara con sus reclamos a Harry.
No supo ni como ni cuando fue que se la mencionó, sin embargo, cuando Harry le dijo que Aranzazu no era una mala persona y que ya no quería seguir hablando de ella porque no era justo que ella no estuviera para defenderse, estalló.
-¡claro! Ahora ella es una santa y yo un demonio¿no? la mala de la película.
-No he dicho nada de eso.
-¿Por qué la defiendes tanto?
-Ya te he dicho mis razones, no me gusta hablar de las personas cuando no están presentes.
-No hablas mal de ella porque la quieres, porque si fuera por ti te irías tras ella en cuanto se te de la oportunidad¿o me equivoco?
-Pues sí, te equivocas…
-Ah, claro! Y también me equivocaba cuando te largabas con la Chan-Cho esa¿verdad?
-Ya basta quieres!- estalló él también- ¡Ya estoy harto! Harto de que me reclames sin sentido y me montes una escena de celos cuando entre tu y yo ni siquiera existe una verdadera relación, o ya se te olvido que estamos fingiendo solo para el bienestar de los niños.
¡Dios mío, los niños! Se habían olvidado de ellos.
La sola mención de ellos en aquel arrebato de furia los hizo reaccionar.
Demasiado tarde.
Tal vez los gemelos y Matt eran demasiados chicos para entender ciertas cosas, ciertas palabras; pero Jarod… Jarod no.
Él los miraba con el ceño fruncido y la carita roja de cólera y desilusión. Sus papas le habían engañado, y él que había pensado que sus papas se querían…
-Los papas de mi amigo Alec se quieren y nunca pelean, y tampoco mienten. – les dijo
-Jarod…- Ginny tenía el corazón en la mano, ahora tenía que pagar las consecuencias de sus arrebatos.
-Yo quiero unos papas como los de mi amigo Alec, no unos papas que pelean y mientan.- y sin decir más se levantó de la mesa y se fue a su habitación.
-¿Ves lo que has hecho?- le dijo Ginny a Harry tratando de aliviar su propia culpa.
-¿Pero si yo no he hecho nada?
-Sí que lo has hecho, si no hubieras mencionado lo de la farsa… Jarod jamás lo habría descubierto.
Y a pesar que Harry tenía las palabras precisas para replicar, se calló. Todavía, tres de sus cuatro hijos estaban presentes.
-Nosotros tampoco queremos papas que pelean- dijo James.- no nos gusta…
Aquella discusión había ocurrido la noche anterior después de tres días de perfecta paz, en la que los seis había disfrutado del campo como una verdadera familia.
A Ginny le dolía ver a su hijo enojada con ella¿Pero que podía hacer si lo había buscado? Y no podía echarle a culpa a Harry.
No se lo merecía, no cuando Harry lo único que quería era estar con ella, amarla y protegerla. Se lo había demostrado, se lo había dicho de mil maneras posibles., pero ella lo rechazaba una y otra vez, aunque lo amaba con todas las fuerzas de su corazón.
Y cuando él le había dicho: "entre tu y yo ni siquiera existe una verdadera relación…"- la destrozó y uso su rabia para disfrazar el dolor causado por sus palabras.
No pudo evitar que algunas lagrimas escaparan de sus hermosos ojos café. Le dolía tanto no poder tener a Harry como quisiera, solo porque su maldito orgullo no se lo permitía pese a estar decidida a darle una oportunidad. El miedo y la desconfianza había construido una poderosa barrera entre ella y Harry. Tenía pavor que Harry la volviera a lastimar y que siguiera siendo el mismo de antes, el que le llenaba la cabeza de palabras y frases bonitas solo para que ella viera lo que él deseaba.
No podía confiar por mucho que lo amara.
-No quiero volver a pasar por lo mismo.- le dijo al viento, uno muy caprichoso que se llevo aquellas palabras consigo hasta llegar a Harry.
Le había estado observando desde que llegó ahí. Ginny no se había percatado de su presencia, lo que Harry consideró algo a su favor para poder contemplarla aunque solo fuera unos momentos.
Se pregunto en lo que podría estar pensando. "Seguro que en nuestra discusión de ayer"- se dijo mentalmente. Y se sintió cansado.
Tanto él como Ginny se habían portado de manera desagradable al sostener aquella "conversación" sin sentido, pero Harry sentía que tenía mucha más culpa al no haberla detenido en su momento.
"Tal vez un beso la habría callado"- se dijo recordando las tantas veces que discutían y la besaba simplemente para aplacar su cólera; después venía la cama.
Pero eso era antes. Mucho antes que ella desapareciera por tres años cuando la creía muerta y su mundo se volvió un infierno. Peor aun, estaba el hecho de que Harry creía que Ginny había sido la amante de Jeffrey Marshall.
Dolía solo imaginársela en brazos de otro hombre, y sin embargo, no le había reclamado esa traición simplemente porque no tenía memoria cuando ocurrió.
"Sin embargo no has considerado la posibilidad de que ella no estuviera con él¿recuerdas? Ginny es mujer de un solo hombre"- le dijo su subconsciente.
"Que debería hacer entonces?- " preguntó Harry a esa odiosa vocecilla.
"Preguntarle"
"¿Preguntarle?, olvídalo, no pienso hacerlo."
"Entonces vive con la duda…"
"Maldita voz"- le dijo a su cabeza y ya iba a decir un par de cosas más, pero el sollozo de Ginny le hizo salir de su discusión interna.
Se sobrecogió al descubrir que ella estaba llorando. Se pregunto¿por qué¿importaba? A Harry si que le importaba, no podía permitir que Ginny sufriera, bajo ningún motivo. Su intención en ese momento fue acercarse a ella y rodearla para consolarla, pero se detuvo a escasos centímetros cuando la escuchó decir: "No quiero volver a pasar por lo mismo"
Tendría que ser muy idiota para no darse cuenta a qué se refería.
Definitivamente Ginny estaba pensando en ellos y en el pasado. Seguramente se estaba cuestionando si las cosas serían como antes, como cuando él la engañaba con Cho Chang.
Tenía que sacarla de su error y hacerle ver que él había cambiado.
Le puso suavemente una mano sobre su hombro provocándole un sobresalto.
Ginny se secó inmediatamente las lagrimas no queriendo que Harry la viera, pero sabía que era inútil, aún así, hizo el esfuerzo.
-Pasa algo?- le preguntó con la voz ronca y tratando de no mirarlo directamente.
-Nada que no se pueda remediar.- dijo Harry cogiéndola por la barbilla y obligándola a mirarlo.- No podemos continuar así, corazón.
Ella lo miró trémula.
-¿A que te refieres?
-A estar distanciados.
-¿Entonces, qué? Prefieres que sigamos peleando.
-Por supuesto que no, pero…
-Entonces es mejor seguir ignorándonos, después de todo nuestros hijos ya saben la verdad, por lo tanto ya no tenemos porqué seguir fingiendo.
-¿Y quien te ha dicho que quiero hacer algo que no he estado haciendo?- fue una confesión sincera.
-¿Qué quieres decir?- pregunto cuando sabía perfectamente lo que Harry le estaba diciendo.
-Que desde que empezó esta "farsa", yo no he estado fingiendo en absoluto, y lo sabes.
Sí que lo sabía, pero no iba a ser tan tonta de confesárselo.
-No quiero hablar de eso.
-Ginny…
-¡Harry, por favor!- dijo alzando la voz- ¿Quieres parar?
-No- dijo Harry terco- No voy a parar hasta hacerte entrar en razón y hasta convencerte que he cambiado.
-No veo como puedas hacerlo…
-Para empezar, deberías abrirme tu corazón.
-Te he abierto mi corazón muchas veces y siempre has terminado lastimándolo.
-Lo sé, y no sabes lo caro que lo estoy pagando.
Ella lo miró sin decir nada. Estudiaba su rostro y examinaba su mirada bajo aquello anteojos redondos. Sus ojos verdes brillaban intensamente en una mezcla de arrepentimiento, sinceridad, amor, deseo.
-Soy otra persona, Ginny. Desde que desapareciste, mi vida cambió. Yo cambié. Me di cuenta de lo imbécil y mal nacido que fui contigo al hacerte tantas perradas. Comprendí que mi vida giraba en torno a ti. Tu eras mi luz, mi vida, mi yo.
-Como dice el dicho: nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde¿verdad?
-Sí, y yo me di cuenta de eso demasiado tarde cuando creía que te había perdido para siempre, sin embargo, estas aquí.
Otro silencio.
-He aprendido de mis errores, pague un alto precio por todo el dolor que te cause, yo…¡Diablos! No sé que decir…
Ginny no pudo evitar soltar una sonrisita burlona.
-Tú nunca has sido bueno con las palabras.- le dijo
Harry la miró con sus ojos verdes derramando deseo.
Y Ginny tragó duro.
-Es verdad- dijo asintiendo y acercándose a ella peligrosamente. Ginny estaba inmóvil observándolo venir.-Nunca he sido bueno con las palabras.
-Y sin embargo, lograbas convencerme de que eras inocente de todas tus infidelidades- decía ella sin saber con exactitud lo que buscaba. Repelerlo, sí, porque si Harry seguía acercándose con ese fuego emanando de su cuerpo, no iba a poder controlar su propio deseo.
Y al parecer dio resultado y Ginny se vio momentáneamente aliviada.
Harry se detuvo en seco y la miro con cierto reproche.
-Nunca fueron un millón como creíste- dijo Harry refiriéndose a sus "miles de amantes".- He flirteado, sí. Lo reconozco, pero jamás he tenido ningún "otro" tipo de aventura- se refería a sexo- Tú eras la única que me interesaba, la única que llenaba por completo.
-Sí, claro- dijo Ginny sorbiendo por la nariz y tratando de contener sus lagrimas.- ¿Y que hay con Cho Chang?
-¿Qué hay con ella?
-Mantuviste una relación con ella.
-Una sin importancia.
Ginny puso los ojos en blanco.
-¿Llamas una relacion de meses a algo sin importancia?
Harry se encogió de hombros sin descaro.
-Cho siempre fue una fantasía y estuve con ella en casi todos los sentidos ( y digo casi, porque no la amaba como a ti), y pues quería quitarme el bichito de la curiosidad.
-Ya, y tanto tiempo te tomo quitarte el "bichito"- le pregunto Ginny evidentemente celosa y con deseos de matarlo.
Y Harry lo sabía, sin embargo, necesitaba decirle la verdad de cómo fueron las cosas, no entendía la razón pero sentía que era necesario.
-No fue por gusto propio el que yo siguiera manteniendo esa relacion con Cho. Verás, una vez que me quite la curiosidad de encima, termine con ella, pero de alguna u otra forma, ella se las arregló para filmar un video de los dos manteniendo…bueno, ya sabes…
-¡Te extorsionó!
Harry asintió.
-Algo por el estilo, me dijo que si no seguía con ella te lo iba mostrar y… lo menos que deseaba era que supieras de esa verdad.
-Sin embargo, yo ya lo sabía, todo el mundo lo sabía.
-Pero no había pruebas de ello.- hizo una pausa y Ginny lo miraba sin creerle una palabra.- Ginny…
-Y, por qué no me lo dijiste después, cuando ella desapareció de nuestras vidas?.
-No creí que fuera importante. Ella se había marchado de Londres, del país. No vi motivo para decirte algo tan desagradable.
Silencio.
Ginny no podía creer de lo que se acababa de enterar. ¿Harry extorsionado? Increíble. Sin embargo, ahora recordando… Ginny se acordaba bien, el porqué Harry insistió tanto en mudarse a vivir a esa casa de campo y el porqué ya no deseaba asistir a ninguna actividad social.
Ginny suspiró. Como lo había dicho Harry, las cosas ya no podían continuar como estaban. Debían arreglarlas y Ginny agradeció aquel pedazo de información para decidirse de una vez por todas.
-Yo no sé porque me has contado todo esto, pero si lo que querías era que te diera una oportunidad, ten por seguro que así no llegaras a ningún lado.
Harry la miró con una ceja enarcada.
-Eso quiere decir que me darás mi oportunidad?
-Yo no he …
-Sí, si que lo has dicho, anda, dime¿me darás una nueva oportunidad?
Ella lo miró unos momentos antes de decirle:
-Sólo si me demuestras que lo mereces.
Un pequeño gesto de molestia se dibujo en el rostro de Harry, pero luego con una sonrisa seductora dijo:
-No sé como deseas que lo haga, pero…
Y retomó su camino hacia ella con la mirada llena de deseo.
Ginny se estremeció. Harry estaba demasiado cerca de ella, casi podía sentir el calor de su cuerpo y su respiración acariciándole la piel.
-Harry…
Estaba perdida.
-Ginny…-Pero no pudo encontrar las palabras. Tenía demasiadas emociones en su interior, demasiados sentimientos a la vez-. Déjame demostrarte que no hay nadie a quien desea mas que a ti—dijo, con voz ronca- Que eres todo lo que necesito.- le dijo respirándole en el oído, mordiéndole suavemente el lóbulo de la oreja, dejando un rastro húmedo por su mejilla y por su cuello hasta llegar a su boca- Pero sobre todo, déjame demostrarte lo mucho que te quiero.
Y después la boca de Harry la devoró con pasión y las manos se aferraron a ella como si tuviera miedo de que, en cualquier momento, fuera a desaparecer.
Ginny temblaba entre sus brazos, besarlo y dejarse besar se convirtió en un asunto de supervivencia. Era muy sencillo. Si no lo besaba, moriría. Podía parecer melodramático, pero en aquel instante Ginny habría jurado que era así.
Lo necesitaba.
-Tendrías que hacer más que eso para convencerme- dijo Ginny en un momento en que sus bocas se separaron.
-Te haría el amor ahora mismo si con eso lograra convencerte…
-Entonces hazlo.
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N/A: Ejem, ejem… ¡Lo sé, lo sé! Seguramente querrán matarme por haber dejado el capitulo ahí.
(Lectores buscando alguna manera de colarse por el monitor y llegar hasta la autora.)
Solo les pediré paciencia, como ya saben, este fic esta llegando a su fin y obvio que ya no había porque seguir retrasando este momento.
(Lectores sacuden el monitor tratando de sacar fuera su enojo por la llegada del final)
Sé que es triste, sobre todo porque este fic es el que más satisfacciones me ha traído, así que les voy a pedir de favor que me dejen por lo menos 20 reviews con sugerencias para que me den una idea mas o menos de cómo debe ser el final. (aunque la vdd ya lo tengo en mi cabecita, pero una sugerencia nunca es mala, todo lo contrario es muy buena)
(Lectores prometen dejar mucho reviews)
Bueno, sin decir más, me retiro a escribir el siguiente capítulo: Reset.
