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Este capitulo es para ustedes...
Mil disculpas por no actualizar antes, pero he estado delicada de salud. Al final les explico. espero que este capitulo les guste.
22.-Revelaciones.
"Amor del bueno"
"Esta humilde reportera, ha sido invitada a la exclusiva y privada fiesta de aniversario número ocho del Elegido y su elegida: Harry y Ginny Potter.
Esta hermosa pareja, no sólo celebrará por todo lo alto los ocho años de casados que llevan juntos (contando, claro, los que llevaron separados), sino que además celebraran una boda donde por segunda vez se prometerán amor y fidelidad ante Dios y la Comunidad Mágica entera.
¡Wow! No es eso romántico. Es como empezar de cero, como si el pasado no tuviese razón de ser, pues como todos sabemos, esta pareja tuvo que enfrentarse a muchas dificultades que han preferido olvidar así como tenemos que hacer nosotros. Olvidar.
Hoy el destino ha querido darles una nueva oportunidad, de la cual esta autora esta completamente segura, no desaprovecharan, pues estamos siendo testigos del más grande, puro y fuerte lazo de amor; el que todo lo supera, el que todo lo puede y el que nadie puede destruir.
Ni siquiera la muerte
Señores, no nos queda más que desearles a esta enamorada pareja muchas Felicidades, pues amor del bueno como el de Harry y Ginny Potter, no se encuentra a la vuelta de la esquina.
Y…¡ah! Mi querida Romilda Vane, no te olvides de la donación. ¿Recuerdas? Lo prometiste."
Corazón de Bruja
Lavander Brown
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"¿Amor del Bueno? "
"Esta reportera no cree que exista "amor del bueno" en esta pareja, pues como todos sabemos, Harry Potter desde antes que se casara junto al que era su mejor amigo, uno de los calavera mas famosos de la comunidad mágica y resulta imposible creer ahora que haya cambiado, pero al parecer Ginny Potter sigue haciéndolo. Pues bien, ese es su problema, después que no diga que esta reportera no le advirtió. Harry Potter nunca cambiara y tarde o temprano volverá a sus andadas, por lo que no entiendo el porqué de tanta farsa. Eso de volverse a casar ¡Puf¡Que huachafería!. Lo mas seguro es que lo hacen por los niños. ¡Pobres! Tener unos padres como los suyos.
En cuanto a la "donación" mi querida Srta. Brown, hasta no estar segura de que no se volverán a separar, no donaré ni un solo Knut."
El Profeta.
Romilda Vane.
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"La huachafería de la Srta Vane"
"No hay ninguna duda Srta Vane, que la única huachafa en esta historia es usted. Sí. Es usted una huachafa y además una picona porque no ha sido invitada a la gran fiesta del Matrimonio Potter, porque no podrá codearse con la gente más importante de la comunidad mágica Inglesa así como los miembros mas connotados de la comunidad Francesa, Irlandesa, Escocesa, Americana y otros. Así que por ello y otras razones (que muchos de nosotros conocemos, pero que no diremos para no comenzar a sacar los trapitos sucios al aire), le prohíbo terminantemente que hable mal del Matrimonio Potter o si no tendrá que vérselas conmigo. ¿entendido? Y tampoco insulte a los pequeños integrantes de esta familia. Ellos no tienen nada que ver en esto.
En cuanto a la donación… ¿qué es lo que no le ha quedado claro en su linda cabecita?"
Corazón de Bruja
Lavander Brown
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"El burro hablando de orejas"
"¿Qué quiso decir con: "… que muchos de nosotros conocemos, pero que no diremos para no comenzar a sacar los trapitos al aire"¿qué quiere dar a entender? ué estoy celosa, ardida o algo así por el estilo. ¡JA! Mira quien habla, nada más y nada menos que la que anduvo tras las pecas de Ronald Weasley. Srta. Brown, no me haga reír, que se me rompe la faja. Usted si que es bien chistosa. En cuanto a la fiesta de aniversario. Me importa un rábano de quien asista o no! y para su información, esta no será la única fiesta que exista. Habrán otras y mejores.
Y sigo insistiendo que Harry Potter no tardará en volver a sacar los pies del plato."
El Profeta.
Romilda Vane.
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"¿Qué se le rompe la faja?"
"Srta. Romilda Vane, no sabía que usted usara faja. ¡ah! Seguramente es por ello que se le ve unos rollitos de mas por donde no se deberían ver. (risas de esta reportera), En fin… Lo único y último que tengo para decir sobre lo que usted dijo: "anduvo tras las pecas de Ronald Weasley" Al menos él a mi si me hizo caso y fuimos muy felices por un buen tiempo. Pero como todo amor de juventud eso quedo en un muy bonito y bien tallado cofre de recuerdos. A comparación suya soy muy feliz con mi pareja actual, (cuyo nombre no revelaré, pero que presumo que muchos ya lo saben), algo de lo que a usted le hace falta¿Por qué no se consigue un marido y deja de ser tan amargada?
Esperando que cumpla su promesa de la donación"
Corazón de Bruja.
Lavander Brown.
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"¿Por qué no se busca un marido y deja de ser tan amargada?"
"queridos lectores, esta reportera se encuentra indispuesta hasta nuevo aviso.
La donación será entregada cuando pueda romper el chanchito."
El Profeta.
Romilda Vane
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Caminando de un lado a otro con los nervios destrozados, Aranzazu no dejaba de repetirse que vivía una pesadilla, que tarde o temprano iba a despertar, y cuando lo hiciera, Harry estaría a su lado.
-Eso no pasara- le decía su mejor amiga- Acepta de una vez por todas que lo has perdido. Eso sería lo más sano.
-¡Jamás!- exclamó ella- Harry es mío, y lo más sano para mi es que él este aquí, conmigo y no con la estúpida esa, que debería estar muerta.
Con un suspiro exasperado, Dayanne miro la hora. Aún faltaban 35 minutos para su cita acordada. Decidida a esperar a que llegase la hora acordada, se encaminó hacia la ventana fijando su mirada en la bulliciosa ciudad de Londres. Desde su ubicación podía verlo todo. El tráfico, la gente en su ir y venir diario. La vida muggle parecía bastante complicada, no por ellos dejaba de ser segura. Para un mago o una bruja, el mundo muggle lo era así.
Dayanne se preguntó como sería su vida si decidiese vivir como muggle sin depender de una varita mágica ¿le sería difícil? Hasta que no lo intentara no lo sabría, pero, si hacía aquello tendría que alejarse de todo cuanto conoció y de las personas que quería, entre ellas, Aranzazu.
De solo pensarlo, la idea se le hacía desagradable, pues Aranzazu para ella era como una hermana. Lo era en cierto modo. Habían crecido, se habían criado juntas. Eran íntimas. Cuando los padres de Dayanne murieron, los de Aranzazu se encargaron de ella, como ahijada que era, mejor dicho, como una hija más.
Desde pequeñas, Aranzazu y ella lo compartían todo. Tanto como amigos, como las travesuras. En esto último cada vez que estaban a punto de ser descubiertas, ambas terminaban cubriéndose las espaldas y salían libradas de cualquier castigo. Así de unidas eran. Pero cuando llegó la edad en la que debían de ir al colegio, se distanciaron bastante. Mientras Aranzazu iba al prestigioso colegio de Magia y Hechicería Hogwarts, Dayanne asistía al Glamoroso Beauxbotton. Sólo en las vacaciones de verano se veían o en las de navidad, pero las cosas entre ellas habían cambiado. No eran las mismas de cuando pequeñas. Tal vez se debía a sus nuevas amistades, a la gente que frecuentaban. ¿Quién sabe? Sin embargo, una amistad como las que ellas tenían no se podía acabar así por así; además eran familia, aunque no llevaran la misma sangre.
Un día se reunieron, ambas tenían 16 años. Eran las vacaciones de navidad y era la primera vez que la pasarían juntas después de tantos años de separadas.
Tenían mucho que contar, así que empezaron por hablar de sus amigos y de las personas que conocieron. Moda, maquillaje y lo más importante: Chicos. Aquí Aranzazu se confesó: Estaba enamorada.
-¿Tú¿enamorada¿De quién?- pregunto entusiasmada e intrigada.
-Con una sonrisa en los labios ella le respondió:
-Harry Potter.
Obviamente la sorpresa de Dayanne fue grande.
-¡claro! Obviamente él aún no sabe lo que yo siento por él, y mucho menos se dará cuenta de ello estando tan enamorado de Cho.
-¿De tu amiga?
Aranzazu asintió con el ceño fruncido.
-¡Ah! Entonces no tienes muchas posibilidades con él.
-¡Nah!- dijo sin importancia- Cho puede ser muy interesante, despampanante y todo, pero no es la chica que él necesita.
-¿No?
-No- dijo segura- Harry necesita a alguien como yo. No te rías que lo digo enserio.
-Lo siento- se disculpo la chica.
-Ya. Como te decía, Harry necesita a alguien como yo, y aunque ahora no se fija en mi, haré que lo haga.
-¿Qué piensas hacer?- le pregunto viendo el malicioso brillo de sus ojos.
-Tengo muchas cosas en mente, y para empezar haré que Harry odie a Cho.
-Pensé que era tu amiga.
-No. ella es solo un pasaporte para a popularidad. Cho no es mi amiga y no lo es de nadie- dijo encogiéndose de hombros.
-¿Y, cómo harás que Harry la odie?
-Ya te dije, tengo muchos planes en mente.
Sin embargo, el primero de ellos no funcionó, y a quien terminó odiando Harry fue a ella, por hacer lo que hizo: Delatar al ED.
Aranzazu quedo muy herida con Harry por eso y juró que se vengaría de él a como diera lugar por la humillación que sufrió ante todo Hogwarts, y que después sería suyo. Dayanne se ofreció a ayudarle en lo que pudiera, sin embargo, nunca creyó que las cosas tomaran un rumbo diferente al que pensó.
Fue una tarde, hace tres años. Aranzazu llegó a su casa toda nerviosa y alterada. Estaba sucia, herida con rasguños y con leves quemaduras, y el pelo lo tenía todo chamuscado.
-¿Pero que te ha pasado?- le pregunto Dayanne asustada.
-¡Lo hice!- exclamó- Lo hice, lo hice, lo hice, lo hice…-repetía hasta que el aire le faltó y cuando volvió a hablar fue para decir con la voz ronca y la garganta seca: - Yo…ella… Esta muerta, muerta.
-¡Dios Santo, amiga¿De quien hablas¿Quién ha muerto?
-¡Ella! – exclamó Aranzazu con los ojos abiertos como plato- ¡Ella! – y sus labios se curvaron ligeramente.
Dayanne parpadeo varias veces. La miró confundida sin entender ni una sola palabra, sin embargo, luego lo comprendió todo. Sólo había una sola persona a la que Aranzazu se refería como "Ella"
-¡Oh no!- exclamó horrorizada- ¡No me digas que lo hiciste! No me digas que tu…tu…
-Sí, sí. La he matado, la he matado.- dijo fuera de sí-El auto en el que viajaba explotó en mil y ella, ella estaba dentro. La vi morir, ella está muerta, muerta.
-¡Dios santo¿Qué hiciste?
-La muy idiota se bajó del avión. Parece que estaba enferma. Creo que después de todo le hice un favor. Bueno…-se encogía de hombros. Y miró a su amiga que seguía mirándola horrorizada- ¿Qué? Tenía que hacer algo para apartarla de mi camino, ya que la estúpida de Cho se largó y lo abandono todo… alguien debía acabar con el trabajito¿no?
-¡Pero no de esa forma! – exclamó Dayanne con los ojos llenos de lagrimas- Ahora te has convertido en una asesina.
-No me importa! Lo que sea por Harry. Lo que sea por él.
Dayane creyó entonces que Aranzazu había perdido la razón por completo. No supo que hacer en esos momentos. Le asustaba, estaba horrorizada en lo que su amiga se había convertido por un hombre.
En más de una ocasión, Dayanne estuvo a punto de ir en busca de Harry y contarle todo. El cargo de conciencia estaba que la mataba, sin embargo, por otra parte estaba Aranzazu. Sabía que ella andaba mal y si la acusaba, quizás todo terminaría en tragedia. Además, sentía que estaba en deuda con ella y sus padrinos (Que en paz descansen), así que por mas cargo de conciencia y remordimientos, decidió apoyar a su amiga.
Ella la necesitaba. Más aún cuando la rubia mostró su arrepentimiento…"No sé lo que me pasó…, yo… yo …¡ayúdame! Por lo que más quieras ayúdame…!"- Definitivamente no podía abandonarla.
El tiempo siguió transcurriendo normalmente. Aranzazu había superado su ataque de nervios. Estaba más serena, lucida. No había vuelto a mencionar a Harry Potter durante casi todo un año. Casi, porque un día.
-Quiero hacerme una cirugía muggle- le dijo
Dayanne la miró asombrada.
-¿Una cirugía?- Aranzazu asintió- ¿Por qué?
-Quiero hacerme modelo- explicó.
-¿Modelo?- No dejaba de asombrarse su amiga.
Aranzazu volvió a asentir.
-He visto en las revistas que Harry Potter esta saliendo con modelos.
Dayane puso los ojos en blanco y exclamó exasperada.
-¡No otra vez!
-Entiéndeme, Dayanne: Amo a Harry, y ahora que es viudo, no puedo desaprovechar esta oportunidad.
Dayanne tuvo que morderse la lengua para no recordarle el por qué Harry era viudo.
-Esta bien, si es lo que quieres, te ayudaré.
-¡Gracias amiga! Sabía que podía contar contigo.
La cirugía resultó todo un éxito. Aranzazu se había convertido en toda una diosa de la belleza. Sus ojos grandes y redondos color café, ahora estaban un poco jaladitos, dándole un toque oriental. Su nariz, ante larga, ahora era pequeña y respingona acentuándose perfectamente en contraste con su nuevo y finísimo rostro limpio de acne. Y finalmente, sus labios antes delgados y sin mucha forma, ahora eran sensuales y carnosos.
De no ser porque en sus venas corría sangre muggle, quizá la operación no habría tenido éxito.
El día en el que le dieron de alta. Ambas salían muy felices del hospital, sin embargo, cuando se disponían a abordar un taxi, Aranzazu se detuvo al distinguir una pequeña figura bastante conocida.
-No puede ser…- dijo incrédula la rubia. Dayanne miró en la misma dirección en que lo hacía su amiga y lo que vio fue a una mujer de una encendida melena roja como el fuego. Bajita, menuda, de delicados rasgos… aunque era bonita, no era un monumento de mujer como lo era Aranzazu, sin embargo, tenía un aspecto angelical que atraía miradas.
Durante los últimos meses, en todos los diarios y revistas del mundo mágico, no se hacía más que hablar de la fallecida esposa del Gran Harry Potter, incluso se publicaron fotos de Ginny y Harry juntos, en varios eventos así como en la intimidad familiar.
Así que Dayanne también la reconoció y tuvo un mal presentimiento de lo que ocurriría. Miró a su amiga, y esta totalmente con el rostro contrariado y descompuesto no apartaba los ojos de la mujer que, pensaban, estaba muerta.
Aranzazu tuvo toda la intención de dirigirse hacia la pelirroja, pero Dayanne la detuvo.
-No lo hagas- le dijo, pero Aranzazu lucho para liberarse de su amiga- No cometas una locura. No vale la pena que armes un alboroto.
-La muy maldita, esta viva. ¡Viva!- exclamó con rabia..
-Puede tratarse de otra persona- le dijo Dayanne- ¿Recuerdas? El accidente fue en España, no aquí en Francia.
Tenía lógica lo que Dayanne le decía, sin embargo, mientras más miraba a la pelirroja, mas se convencía de que era la que ella creía que era.
-No, no. Es ella. Sé que es ella.
-No puedes asegurarlo.
-Claro que puedo- dijo y enseguida abordó el taxi que había detenido momentos antes. La pelirroja y el apuesto hombre que la acompañaba acaban de subir a un elegante auto rumbo a quien sabe donde, y ella no tonta la dejaría escapar.- siga ese auto- le indicó al chofer..
exasperada, Dayanne le siguió. No podía dejarla sola. No en el estado de nervios y descontrol en el que estaba, ya que podía cometer cualquier locura.
-Ya verás que te equivocas.
Sin embargo, cuando llegaron a una imponente mansión en una exclusiva zona residencial muggle. (que era donde el automóvil abordado por la pelirroja había ingresado), Aranzazu, descendió del vehículo y una vez frente a la reja, toco el timbre insistentemente hasta que finalmente un viejo jardinero se asomó a ver.
-Quiero hablar con….La Sra. De esta casa- dijo la rubia.
-La Sra. Marshall no se encuentra- dijo el anciano.
-¿No? Oh, pues, entonces quisiera hablar con la mujer que acaba de entrar en ese vehículo- dijo indicando el elegante porche estacionado frente a la casa.
-¿Desea hablar con la Sra. Gabrielle?
Aranzazu enarcó las cejas y estuvo a punto de interrogarlo, sin embargo, de súbito apareció el elegante Señor que Aranzazu había visto acompañaba a la pelirroja.
-¿Qué pasa aquí¿Quiénes son ustedes?- pregunto con voz profunda y seria.
-Sr. Marshal!- exclamó el anciano hombre.
Aranzazu lo miró.
-¿Es usted el dueño de la casa?
-¿qué se les ofrece?- preguntó sin responder. Y miró a su jardinero para que se retirra. Así lo hizo.
-Disculpe, Señor.- dijo Dayanne tímidamente- Creo que ha habido una equivocación.
-¿Equivocación?-preguntó con una ceja enarcada- ¿Qué clase de equivocación?
-Pues verá… Hemos confundido a la señora que lo acompañaba esta mañana con una amiga nuestra, pero…
-No sé de que me hablan- interrumpió nervioso y torpemente. Aranzazu lo noto y dijo:
-Ginny Potter- dijo Aranzazu. Jeffrey Marshall se puso pálido - Ginny Potter – repitió- ¿La conoce¿Ha oído hablar de ella?
-No se de que me habla…
-No se haga el que no sabe. La mujer que acaba de entrar a esta mansión es Ginny Potter. No tengo duda de ello.
Jeffrey estaba en blanco sin saber que decir.
-¿Qué es lo que quieren?
Con un sonrisa victoriosa, Aranzazu dijo:
-La quiero muerta.
-¡Mari!- exclamó Dayanne sin poder creerse lo que acababa de decir.
Aranzazu siguió hablando bajo la mirada desconcertada y horrorizada de Jeffrey.
-Yo atente contra ella hace un año¿sabe? Y lo volvería a hacer si la veo cerca de lo que es mío.- confesó descaradamente.
Alterado ante la amenaza, Jeffrey le dijo:
-¡Vayase! Usted no tiene ningún derecho a venir a mi casa y amenazar a mi familia.
Sonriente, Aranzazu añadió:
-Ya veo. Esta usted enamorado de ella¿verdad?- se estaba burlando- Pues que bueno, porque ahora creo que nos podremos entender.
Jeffrey la miró con odio que tuvo ganas de estrangularla.
-No sé que daño pueda hacerle ella. Gabrielle, no tiene recuerdos, ni siquiera sabe cual es su nombre verdadero.
Los ojos de Aranzazu brillaron demoníacamente. Jeffrey tuvo ganas de cortarse la lengua por soltar ese dato. ¡Maldición! Ahora estaba seguro que Aranzazu ya no tenía dudas de quien era realmente Gabrielle.
-¿Sabe? Esto es muy conveniente para mis planes. Así que solo lo voy a decir una sola vez . Si no quiere verla muerta (y créame que esta vez no fallaré), manténgala alejada de Inglaterra y de todo lo que esta relacionado con la Familia Weasley, pero sobre todo Potter ¿me entendió?
Jeffrey tenía que acceder. Temía por Gabrielle. No deseaba que nada le pasara, y es que la amaba tanto. Pero por otro lado, aquello fue la excusa perfecta para quedarse con ella definitivamente sin sentir remordimientos.
Accedió.
-Mejor ya vámonos, Mari.- le dijo Dayanne. No le gustaba nada lo que se estaba cocinando con respecto a Ginevra Potter y su destino.
-Solo una cosa.- dijo Jeffrey mientras Aranzazu y Dayanne se alejaban- Dejará en paz a Gabrielle.
-Como ya se lo dije, mi querido Señor, solo si la tiene alejada de Inglaterra.
Sin embargo, pese a todos los esfuerzos de Jeffrey, se vieron obligados a regresar a Londres y para peor de males, Gabrielle recupero la memoria, recuperó a su familia y recupero el amor de su marido..
Y Aranzazu estaba como loca.
-¡Maldita!- chillaba histérica- Pero te juro que no me vas a quitar a Harry. Primero te mato¿me oyes? TE- MATO- le decía al vacío, pero Dayanne sabía perfectamente, que Aranzazu le hablaba a la Ginny de su imaginación.
Dayanne sabía que Aranzazu tenía un plan en mente y que había llevado a cabo la primera parte no como lo hubiese deseado, pues alguien había intervenido, obligándola a desaparecer inmediatamente.
Alejándose de la ventana, pues ya se acercaba el momento en el que debía marcharse para encontrarse con alguien, Dayanne dijo:
-Tengo que hacer algo. Si deseas, puedes quedarte y pasar la noche aquí.
Era mejor tenerla cerca y vigilarla. Uno nunca sabe de las locuras que una mente enferma podía hacer.
Aranzazu no la escuchó, seguía inmersa en su propio dialogo.
Dayanne abandonó su departamento pensando en que Aranzazu necesitaba un freno. Alguien debía enfrentarla y ponerla en su lugar, sin embargo, ese alguien no iba a ser ella. Tenía en mente buscar y hablar con Harry y contarle todo, pero no se sentía con el valor suficiente para hacerlo.
Por eso mismo, lo había citado a él. Estaba segura que él lo haría, pues amando a Ginny Potter como la amaba, estaba seguro que haría hasta lo imposible por su bienestar.
Cruzó la calle. Camino un par de cuadras, dio la vuelta por una esquina. Volvió a cruzar la calle y camino otro par de cuadras, para luego detenerse frente a una pequeña cafetería muggle. Ingresó. Buscó con la mirada a la persona a la que había citado y cuando lo encontró se acercó a él.
-Buenas tardes, Sr. Marshall.
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-¿Nerviosa?
-¿Yo? Para nada
-¿Segura?
-mmm! Bueno sólo un poco.
-¿solo un poco?
Haciendo una mueca de fastidio, pues su amiga la conocía demasiado bien para su gusto, Ginny tuvo que aceptar que estaba bastante nerviosa.
-¡Oh, pues! Una no se casa todos los días y menos por segunda vez y…
-…y con el mismo hombre.- completaba la frase Hermione con una sonrisita divertida.
Ginny suspiró, también sonriendo.
-Crees que le guste a Harry- preguntaba mirándose al espejo.
-Créeme, lo matarás.-dijo Hermione convencida- ¡Solo mírate! Estas preciosa y con un cuerpo envidiable. Nadie creería que eres madre de cuatro niños.
Y era verdad. Ginny observaba su figura enfundada en un vestido verde, de seda, sumamente favorecedor que apenas necesitó modificaciones (para adaptarlo a su tamaño). La Túnica tenía un corte muy sencillo, estilo Imperio, con una falda que caía elegantemente hasta el suelo desde el talle alto. El escote dejaba sus hombros y sus pechos ligeramente expuestos y estaba adornado con capas de translucida en gasa blanca. La túnica era apropiada para un tiempo tan calido como el de aquel día, que sin lugar a dudas sería uno de los mejores de toda su vida.
-Bien dice el dicho que la calidad viene en frasco chico.
Ambas amigas rieron por la ocurrencia.
-Te has vuelto vanidosa.
Ginny sonrió picaramente.
-Se lo debo a Harry, que no para de repetirme un solo instante que soy su Diosa.
Secándose una lagrima por tanta risa, Hermione dijo:
-Hablando de Harry, será mejor que ya no le hagas esperar más. Está tan impaciente porque todo esto acabe, que si no bajas ya, él subirá por ti., o, mandará todo al diablo.
-Creo que esta, como las noches anteriores, no podré dormir decentemente.
Riendo Hermione dijo:
-Según mis cálculos más lo que anoche escuché decirle Harry a Ron y Bill, no dormirás en las próximas…mmm….Bueno, simplemente no dormirás.
Más risas.
-¡Vaya! Veo que ya estas lista- decía Nandini entrando.
-Mas que lista- decía la pelirroja con una sonrisa radiante.
-Perfecto, porque Harry ya esta impaciente. Ha amenazado con mandar a todos al diablo y subir a encerrarse contigo.
-Que te dije- le decía una Hermione divertidísima.
Con las mejillas sonrojadas, Ginny decidió que era el momento de bajar; sin embargo, cuando iba cruzando la puerta, algo inesperado ocurrió. La visión de ginny se oscureció mientras varias imágenes sin sentido, que antes eran borrosas, galoparon frente a ella. Ginny se sintió mareada y confusa. La cabeza comenzó a darle vueltas y el piso se sacudió bajo sus pies, viéndose en la obligación de encontrar donde apoyarse para no caer.
-¡Ginny!- exclamó Hermione alarmada.
-¿Estas bien?- le pregunto Nandini con preocupación.
La pelirroja asintió con los ojos cerrados.
-Perfectamente.- su voz ronca y queda. Le costaba respirar. Sentía que se asfixiaba.
-No- dijo Hermione sacudiendo la cabeza, mientras ella y Nandini le ayudaban a sentarse.-Tu no estas bien.
-Estas pálida- le dijo Nandini.
-Estoy bien- repitió la pelirroja.-Sólo fue un mareo y…-hizo una pausa no sabiendo como explicar el malestar que la perturbaba, ya que ni siquiera sabía que era lo que le había pasado.
Todas aquellas imágenes… Sabía que ya había pasado por la misma experiencia, pero nunca había visto tales imágenes tan nítidas, siempre todas estas fueron borrosas... le resultaba difícil comprender. Entender...¡Santo Dios¿Qué era lo que le estaba pasando?
-Creo que será lo mejor. Harry debe saber lo que le esta pasando- le decía Hermione a Nandini. Pues mientras Ginny se hacía preguntas y se respondía a sí misma sobre lo que le acababa de pasar, sus dos amigas habían tomado la decisión de que era necesario suspenderlo todo.
Al escucharlas decir aquello, Ginny salió de su trance.
-Ni se les ocurra.- les dijo.
Nandini se detuvo antes de abrir la puerta.
-Pero Ginny, no estás bien.- le dijo la morocha.
-Estoy perfectamente, ya se los dije.
-Pues no lo parece- decía Hermione- Tu semblante dice todo lo contrario.
-Cosas tuyas. – refunfuño- Estoy perfectamente bien, miren- se puso de pie y dio un par de pasos para demostrarles que era verdad lo que decía. Cosa que era verdad. Ginny ya estaba mejor.- Así que no veo el caso de alarmar a Harry por nada.
-Pero…
-Hermione, estoy bien…- dijo Ginny con la voz segura. Podía ver la angustia de su amiga por ella, y se sintió terriblemente afortunada por tener una amiga como ella y Nandini.
-Esta bien, no insistiré, pero si veo que vuelve a ocurrir algo como esto, se lo diré a Harry y no me importa si te enojas.
Con una sonrisa, Ginny le dijo:
No volverá a pasar- haciendo una pausa y mirando a sus dos amigas añadió:- Gracias. A las dos.
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-Nunca creí que te volvería a ver en ese plan.- le decía un divertido Ron a un impaciente Harry.
Harry dejó de ir y venir sólo para mirar a su mejor amigo fulminante.
-No es gracioso.- le dijo.
-No, no lo es.- Realmente el pelirrojo sabía como exasperar a su mejor amigo.
Harry contó hasta diez tratando de relajarse. No tenía caso enojarse por una insignificancia, pues acababa de reconciliarse con Ron, y por lo tanto…
-Debo parecer un completo idiota- dijo Harry- Se supone que ya pase por esto y con la misma bruja (en el buen sentido de la palabra)- Se vio en la necesidad de explicar, aunque Ron no captó nada pues estaba muy entretenido mirando a un chico rubio conversando con algunos importantes invitados.
-No entiendo porqué le han invitado.- decía con el ceño fruncido.
Harry miró en la misma dirección.
-Es un buen amigo mío y de Ginny.- simplemente dijo, aunque sabía que eso podía molestar a Ron, pero para arreglar cualquier mal entendido agregó:- Ginny se empeñó a invitarlo, dijo algo sobre hacer que se junte con Nandini y no se que cosas…
Ron lo miró con los ojos bien abiertos.
-No puedo creerlo- dijo
-¿El que?
-Hermione. Ella estaba empecinada a juntar a Draco con Nandini, pero yo me negué y ella prometió no entrometerse en ese asunto, sin embargo…
-Ha enredado a Ginny para que haga de cupido…-dijo Harry en un suspiro.- Creo que mataré a Hermione por esto.
-No si antes no lo hago yo.
Ambos empezaron a reír.
-Por cierto¿de dónde ha salido toda esta gente?
Harry miró en torno fijando sus hermosas esmeraldas en los mas de doscientos invitados.
-No tengo ni la menor idea.- dijo encogiéndose de hombros- No conozco ni a la mitad de los que han venido. ¿Tu?
-Nada- dijo- pero supongo que mi Hermy, Fleur y Nandini, sí.
-Ya veo- dijo Harry con algo de malestar.
Cuando Ginny le dijo que necesitaba ayuda para organizar una gran fiesta en tan poco tiempo, estuvo de acuerdo con que Hermione y Nandini intervinieran, sin embargo, cuando Hermione dijo que necesitaban refuerzos extremos, no creyó que llamarían a Fleur.
-¿Desde cuando Hermione y Fleur son tan amigas?
Ron se encogió de hombros.
-No son amigas, pero se frecuentaban bastante en el pasado.- dijo y Harry pudo ver que aparecía una arruga en la frente de su amigo.
Sabía que cuando él mencionaba pasado se refería al tiempo en que Hermione fue una Malfoy.
-Cielos, Harry! Esto te saldrá un ojo de la cara.
-Mejor dicho: dos, querido gemelo.
-El caso es que saldrá desplumado- dijo Fred
-Y eso gracias nuestra dulce cuñadita- dijo George.
Ron los miró fulminantes.
-No se metan con Hermione.- les advirtió.
Los gemelos intercambiaron miradas.
-¿Y quien la menciono?- pregunto Fred- ¿lo hiciste tú, Foerge?
-No- dijo sacudiendo la cabeza- ¿Y tu Gred?
-Tampoco.
-No se hagan los payasos y hablen con seriedad- les recriminó su hermano.
-Creo que el pequeñín Ron ha dicho que hablemos en serio.
-Pero, nosotros nunca hablamos en serio, ya debería estar acostumbrado.
Harry estaba haciendo todo lo posible para no burlarse de Ron, pero era algo casi imposible no hacerlo, sobre todo si eran Fred y George los que jodían.
-Ustedes dos par de F$#&$…- Ron comenzó a decir un montón de palabras malas (que esta autora, no escribirá), mientras sus orejas se ponían más y más rojas, hasta que ya parecían que echaban humo.
- No sé si, tú, George, te habrás dado cuanta que Hermione no es nuestra única cuñada.
-Por su puesto que desde luego que sí, pero hay algunos lentos que no lo han hecho.-dijo George. Y mirando a Ron añadió- Existe una misteriosa rubia que se conoce a más de la mitad de los invitados- explicó.
-¡Ah! Y por cierto, allá está.- dijo Fred señalando con la cabeza hacia un grupo de hambrientos magos solteros rodeando a la bella Fleur Weasley.
Ron y Harry miraron hacia donde los gemelos fijaban sus ojos.
-Bill esta que arroja fuego por los ojos- dijo Goerge.
-Creo que nuestro querido hermano mayor necesita un poco de alegría¿Qué dices si vamos a alegrarlo?- le preguntó a su gemelo.
-Me parece muy buena idea querido hermano.
-Entonces, vamos.
-Vamos.
Y comenzaron a alejarse, sin embargo…
-Por cierto, pequeño Ronnie…
-No era necesario que…
-Usaras ese lenguaje…
-Con nosotros, así que…
-Te recomendamos que te fijes muy bien lo que vas a comer o…
-beber, porque…
-Tendrá nuestra huella- finalizaron al unísono.
Ron se quedó de una sola pieza, y tragando duro dijo:
-Si no me castran, me envenenan…
Harry ya no lo pudo soportar más y empezó a reírse como un loco….
¡Ay! Ese par… si que sabían como hacer que uno se distraiga por unos momentos.
Y hablando de gemelos¿dónde estaban sus hijos?
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-¡No, quieto!
-Pica.
-Sí, ya sé que pica, pero no te lo puedes quitar.
-Pica…
-Jarod, Matt tiene razón…
-Esto pica- concluyó Sirius la frase por su hermano.
-Pica, pica, pica, pica…-Matt.
Jarod suspiró resignado. Sus tres hermanos estaban pataleando por llevar puesto esos trajes tan elegantes. A él tampoco le gustaba, pero no podía hacer nada mientras durara la fiesta, mucho más siendo él y sus hermanos los encargados de acompañar a mamita hasta el altar que se había construido para el casamiento.
Jarod estaba bastante entusiasmado con estos hechos, pues sabía perfectamente que sus papás no estaban fingiendo, además, tío Ron le había dicho algo que, a parte de hacerle sonrojar, le había hecho muy feliz.
"-¿Sabes por qué tus padres se encierran y no salen después de un rato?
-¿Por qué pelean?
Ron sacudió la cabeza.
-No.-dijo- Ellos se encierran porque…-hizo una pausa queriendo encontrar las palabras que deseaba decir sin tener que ser severo. ¡Ah! Entonces se acordó de algo- Tú ya sabes como se hacen los bebes¿verdad?- Jarod asintió sintiendo que sus mejillas se encendían- Pues bien, tus padres cuando se encierran están haciendo eso."
Bien. Ya no dudaba que sus papas ahora sí se querían.
-Pica, pica, pica, pica…
-Jarod, Jarod, hasta cuando tendremos q soportar la pica- pica- le preguntaba Sirius.
-Pica, pica…
-mmm!- Jarod se quedó pensando.
-pica…
-Hasta que termine la fiesta – anunció Alec entrando al salón acompañado de un pequeño niño y tres lindas niñas, dos de las cuales se mostraban amistosas.
Los gemelos lo miraron con caras de susto.
-Y eso cuanto es?
Alec se encongió de hombros.
-No sé- dijo- pero mi mamá dice que será toda el día y que por eso debo cuidar a mi hermana.
-Pica, pica, pica…
-James, me puede cuidar- decía Hamy brincando hacia el niño a quien reconocía perfectamente por su aspecto ordenado, no, bueno, al menos estaba mejor presentable que Sirius. Pero si hablamos de ordenados, Jarod, estaba impecable, aunque, bueno, su cabello estaba un tanto desordenado, pero no importaba mucho, porque igual estaba bastante lindo , así que por ello, Prudence decidió que cuando fuera grande como su mamá, Jarod debía ser su novio. Por otra parte, Jarod que también vio muy bonita a Prudence, se decía que cuando fuera grande debía "hacer hijitos" con ella. Pero volviendo a James y Hamy…
-Estas muy guapo.- le dijo coquetamente mientras se colgaba de su brazo.
James quiso salir corriendo del salón, pero hacer eso sería como hacer entender que le tenía miedo. Y James no le tenía miedo a nadie, porque era un Potter y … y…. por lo tanto no le tenía miedo a ninguna niña, mucho menos a Hamy!
Una niña de cabello castaño rubio y ojos color miel se acercó a los gemelos y a Hamy justo para escuchar cuando Sirius decía:
-Yo soy más lindo.
-Eres horrible.
Sirius se volteó a mirar con el ceño fruncido a Andrómeda Lupin.
-Si yo soy horrible, tu…tu eres horrible también.
-Entonces son dos horribles- le susurró James a Hamy, que asintió.
-Pica, pica, PICA!!!!!
-Sirius! Eso no se le dice a una niña- le criticó Jarod.
-Ella empezó- se defendió.
-Dije la verdad.
-Yo también lo dije!
Y ambos al mirarse parecían echar chispas por los ojos.
Silencio.
Por otro lado, mientras este par se echaban miradas fulminantes, un pequeño niño se deshacía de ciertas molestas prendas, y al finalizar con una voz de profundo alivio dijo:
-Ya no pica.
El duelo de miradas y los espectadores de aquella escena se volvieron hacia él, solo para ver el espectáculo mucho peor que este presentaba.
Las niñas se sonrojaron dando un gritito de sorpresa y se cubrieron los ojos con las manos, mientras que los niños empezaron a reírse a todo pulmón. Todos menos, Jarod, que exasperado puso los ojos en blanco.
-¡¿Por qué a mi?!- exclamó con los brazos hacia el cielo. Luego, recobrando la postura de hermano mayor le ordenó a Matt que se pusiera la ropa que se había quitado.
-No- fue la respuesta.
-Ponte la ropa-le decía amenazante mientras avanzaba hacia él.
-No- Matt era todo un desafiante cabezotas. Retrocedía sin apartar la mirada de su hermano mayor, cuyos ojos azul verdosos echaban chispas.
-Quieres que te ayude?- preguntó Alec dispuesto a unirse a la casería que Jarod iba a comenzar.
-No- dijo negando con la cabeza- Esto es algo entre "mi hermano" y yo- decía decidido a todo con tal de dejar a Matt presentable como debía estar.
-Jarod, Jarod, no me atrapas.- decía Matt.
-Eso lo veremos.
Y en seguida, Matt se echó a correr por todo el saloncito con toda la intención de salir de ahí.
-No lo dejen salir- Gritaba Jarod adivinando las intenciones de su hermano- Y tu…¡Ven!
Tremendo alboroto que se formo. Las niñas gritaban, los niños reían y Matt… Matt estaba a punto de matar a su hermano mayor del coraje, hasta que…
-¡Aja! Te tengo.
Atrapado, Matt pataleó para librarse de él, pero Jarod era mucho mas fuerte y grande.
-¡No!
-Te tienes que poner la ropa.
-No, pica!
-Lo sé, pero si no quieres que papá y mamá se molesten, será mejor que te pongas la ropa.
-No quiero.
-Si no lo haces, te encierro en un baúl oscuro con llave y no sales- le amenazó, sin embargo, en vez de asustarse, Matt se mostró tranquilo, pero mucho mas rebelde.
-No me importa.
Jarod dio un grito exasperado. Si fuera por él le daba un puñete por lo rebelde y obstinado que era.
-¿Qué está pasando aquí?- se escuchó una suave voz aparentemente severa.
Los niños se volvieron hacia la entrada solo para ver a Ginny Potter incrédula ante la escena.
-Mamá!- dijo Matt librándose de Jarod y corriendo hacia ella.
-Matt¿Qué ha pasado con tu ropa?
-Se la a quitado.- explicó Jarod.
-¿Por qué?
-Por que pica- dijo el pequeño, a lo que los otros niños le dieron la razón.
-¡Oh, cariño! Aún así esa no era razón para que te la quites.
-¿No?
-No.
-Pero pica.
Ginny suspiró. A veces resultaba bastante molesto tratar con Matt, era tan cabezota como su padre que cuando se empecinaba en algo, no descansaba hasta conseguirlo. Ginny sonrió al recordar que ese pequeño diablillo no era el único cabezota de la prole. Los gemelos también lo eran, aunque no tanto como lo era Jarod y el mismo Matt. Quizá era por eso era que estos dos últimos chocaban constantemente, porque ambos eran un par de rebeldes y obstinados. En conclusión, sus cuatros tesoros eran tan cabezotas como su padre, y para que negarlo, ella también era otra. Por eso, tal vez solo por eso, ella no iba a ser tan fácil de vencer.
Suspiró.
-Hagamos algo cielo- le decía mirándole a los ojos.- ¿Qué pasaría si te prometo que no te va a picar, ni nada por el estilo?
Matt la miró con recelo.
Ginny enarcó una ceja ante esa actitud. Matt ya no era el bebé tímido de antes.
-No quiero ropa que pique- le decía él.
-Okay, cariño. Ya sé que no quieres, pero repito- se armaba de paciencia- ¿Qué pasaría si te prometo que ya no picará? Te pondrías la ropa- Matt puso carita de "no creo que no pique", así que Ginny decidió usar un viejo truco con él:- ¿Me quieres?- el pequeño asintió- ¿Cuánto?
-Mucho.
-¿Sólo mucho?
-No. Te quiero de aquí hasta el cielo.- dicho esto se lanzó sobre su madre, abrazándola y llenándola de besos.
Jarod rodó los ojos exasperado. No podía creer lo que ese enano bodoque estaba haciendo. Luego ajustaría cuentas con él.
-¡Aish¡Qué bonito!- decía Hermione. Estaba tan sensible por su estado, que escenas como esa hacían que le dieran ganas de llorar.
Nandini, que había entrado con ella y Ginny tras el alboroto que se podía oír hasta el recibidor, le entregó un fino pañuelo de seda que bordado con hilos de oro su nombre. Hermione lo recibió con un atragantado gracias; se secó la pequeña lagrima rebelde que se le había escapado, y luego…luego se sonó la nariz con un estruendoso ruido, provocando la risotada de los niños.
Sonrojada, Hermione les sonrió un poco avergonzada.
-Ven amor, ponte la ropa.- le decía Ginny volviendo a concentrar su atención con su hijo.
-¿No va a picar?
-No cariño, no va a picar. Tía Hermy hará un hechizo para que no pique.
-Yo quiero que tu lo hagas.
-No amor. No puedo hacer magia, todavía.- Dijo sintiéndose un poco inútil.
-Ah…
Y mientras hablaban, Ginny fue vistiendo al niño.
Debido a su estado, la magia en Hermione no era confiable, así que la encargada de hacer que los trajes de los niños no sean molestos fue Nandini.
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Harry casi se cae de espaldas cuando vio a Ginny salir al jardín con los niños. Estaba preciosa, más de lo que de por sí ya era.
Con una sonrisa en el rostro y con los ojos brillándole de felicidad, ginny caminó hacia Harry sin perder el contacto visual que los unía. Daba la impresión que para la pareja, los demás no existían (excepto sus hijos), que solo eran ellos dos y el amor que se tenían.
Radiante, harry la recibió con un abrazo y luego procedió a besarla. Fue suave pero intenso; lento, pero electrizante.
La ceremonia dio comienzo una vez que Harry decidió dejar de besar a Ginny.
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-"…Te amaré hasta que el último aliento abandone mi cuerpo, y por toda la eternidad después de eso"
Nandini repasaba palabra a palabra aquel último voto pronunciado por Harry y Ginny al contraer nupcias por segundas vez.
Estaba feliz por ellos, sobre todo por Ginny que debido a la injusticia y egoísmo de su hermano, estuvo alejada de su familia durante tres largos años. Suspiró. Se preguntó¿Cómo estaría su hermano? Volvió a suspirar. Sentía lástima por él, porque a pesar de todo el sí amaba de verdad a Ginny.
Otro suspiro.
Sin embargo, eso no justificaba lo que había hecho con ella. Afortunadamente, Ginny había recobrado la memoria a tiempo y había regresado a su casa, lo había encontrado todo patas arriba; el esposo a punto de casarse con otra, y con los hijos casi abandonados por él (según Ginny), pero felizmente con su vuelta, todo volvió a la normalidad, hasta mejor.
Ahora Harry y Ginny se casaban por segunda vez. Ella finalmente dio su brazo a torcer después de hacerle sufrir un poquitin. En fin, el caso es que ahora estaban juntos y felices. Felices. Esa palabra parecía que se negaba a ser parte de su vida. A pesar de lo mucho que quería a su amiga de la alegría que sentía por ella, no pudo evitar sentir envidia, pues aquella felicidad, la deseaba para sí junto al hombre que amaba. Sí, amor. Estaba perdidamente enamorada de Draco Malfoy¿para qué negarlo? Se enamoró de él como nunca creyó. Al principio había sido solo una fuerte atracción, pero luego… la convivencia del día a día, le hizo ver que era mucho más que eso. Se asustó,. Se supone que no podía amarlo, puesto que para ella el único amor de su vida "Paúl", el padre de sus hijos lo había sido todo. Pero después de ponerse a pensar en todo y cada una de lo ocurrido en el transcurso de su vida, de sus sentimientos, se dio cuenta que había varias formas de amar.
Pero Paúl estaba muerto, y Draco no, así que lo mejor era tratar de rehacer su vida y que mejor que con el delicioso rubio.
"Pero el no me quiere"- pensó.
Sabía que estaba en la fiesta y que estaba rondando por ahí entre los invitados, "seguramente queriéndome evitar…", y se dijo además, que no lo culpaba, porque en su lugar, cualquier otro habría hecho lo mismo en cuanto se enterara de la doble vida que llevó durante su matrimonio.
Otro suspiro.
Pensó en sus hijos y a los peligros a los que los estaba exponiendo. No era justo para ellos ir de un lado a otro mendigando ayuda. La madriguera había sido el último lugar donde se estaban quedando, pero, obviamente incómoda por causar tantas molestias, Nandini estaba decidida a pedirle a Jeffrey que la dejara regresar a la mansión Marshall
-¡Mami, mami! Tengo calor.- llegaba Paúl corriendo hasta ella sacándola de sus pensamientos. Nandini lo miró con una sonrisa.
-¿Tienes calor?- el pequeño asintió.- Muy bien, creo que puedo hacer algo al respecto- dijo despojándolo de la túnica y dejándolo únicamente en pantalón y camisa. En agradecimiento, el pequeño Paúl le obsequió un beso a su madre y cuando ya se iba decidió quedarse cuando vio a alguien a quien quería muchísimo.
-Draco!- dijo estallando de emoción y lanzándose hacia él.
Nandini se tensó al verlo, y se puso bastante nerviosa cuando lo vio alzando a su hijo y caminar con él hacia ella. ¡Dios mio¿Qué hacer?
-Hola campeón¿Qué tal estas?
-Bien¿tú?
-Bien, aunque extrañándolos.
-Prue y yo también te extrañamos.
-¿ A, si?- El pequeño asintió.
-Y mi mamá también.- dijo señalando a Nandini.
Nandini se sonrojó de pies a cabeza sin saber a donde mirar. Draco sonrió encantadoramente al ver esto y dijo.
-Yo también la he extrañado mucho.
Nandini lo miró sorprendida sin saber como reaccionar o esperar de esa declaración.
Draco bajo al pequeño Paúl al suelo y le pidió de favor que vaya a jugar con su amigo Matt que al parecer se estaba achicharrando con la gruesa túnica que llevaba puesta.
Una vez Nandini y Draco se quedaron solos. Se formó un tenso silencio. Ninguno sabía que decir, bueno, Nandini no sabía que decir, Draco sí, pero por alguna razón sintió como si el gato le hubiese comido la lengua.
Ante tanto silencio, nandini nerviosa decidió marcharse, pero Draco la detuvo cuando descubrió lo que pretendía hacer.
-No te vayas por favor- le pidió.
-Yo…me tengo que ir…
-Por favor- le insistió. Nandini habría deseado poder escapar de ahí, echarse a correr y esconderse debajo de alguna piedra o algo, pero al fin y al cabo no estar cerca de él y esa mirada de niño bueno, pero no, se quedó ahí plantada como un árbol incapaz de moverse por sí sola.
Asintió, y luego, sin percatarse de lo que pasaba por quedarse prendida de los brillosos ojos grises de Draco, se dejó arrastrar por él hasta la parte posterior del jardín, ahí, sin dar explicación ni ningún tipo de excusa, la besó.
Ella sorprendida se quedó helada, pero luego, poco a poco, al sentir la humedad de Draco en sus labios, su lengua abriéndose paso entre sus dientes y recorriendo cada rincón suyo con suma suavidad y ternura, le correspondió. Sus manos se elevaron hacia su nuca, primero recorriendo desde sus brazos hacia sus hombros y finalmente deteniéndose ahí. Draco gruño al sentir aquella caricia, que al parecer, Nandini había olvidado que era un punto muy sensible. Draco aferró el delicado y delgado cuerpo de Nandini , lo estrechó mucho más al suyo, al punto que ella sintió su dura erección pegada a su vientre. Ella gimió y deseó en ese mismo momento que Draco le hiciera el amor.
Draco gruñó de frustración al no poder complacerla, pues sabía lo que deseaba., ya que él también lo quería. Se separó ligeramente de ella, pero no deshizo el abrazo. La tuvo bien sujeta por la cintura, algo que ella agradeció de sobremanera porque sentía que si él la soltaba caería.
Se miraron a los ojos sin pronunciar palabra, pues no era necesario, por el momento, pero sabían que debían hablar, sabían que tenían que aclarar muchas cosas antes de tomar alguna decisión.
-Draco…
-Fui un tonto- dijo tratando de convencerse, más a sí mismo que a Nandini- No sé lo que me pasó, pero… pero te juro que nunca quise herirte. No lo haría, jamás lo haría.- ella lo miraba sin saber que decir. Trataba de hablar pero de su boca no salía ningún sonido.
-Perdóname, por favor perdóname.- le decía mientras la estrechaba más contra su propio cuerpo.
-No tengo nada que perdonarte. Yo comprendo que hayas reaccionado como lo hiciste, después de todo yo me comporté como una cualqui…
-Shhh!- dijo colocando una dedo sobre sus labios.
-Pero…
-Actuaste así por amor, y eso es entendible. Te obligaron a casarte con alguien al que no amabas y que para el peor de los colmos te maltrataba. –, hizo una pausa- Creo que yo habría hecho lo mismo si me hubiera encontrado en tu lugar.
-Yo amaba a Paúl. De verdad que lo amaba, y mientras estaba con él me sentía segura. Fuerte, pero cuando él murió… cuando él…
Y se echó a llorar abrazándose a Draco. Él le acarició el pelo y la espalda.
-El ahora está muerto…
-Lo sé- dijo secándose las lagrimas.- Al principio me costó aceptar su muerte - hizo una pausa y añadió- Pero ahora las cosas son distintas…- decía- Tengo unos hijos preciosos a los que amo con todo mi ser y … - quería decirle que lo amaba, pero se contuvo. Porque sabía que el rubio no sentía lo mismo por ella, pero la verdad era otra y ella no lo sabía. Draco la amaba y quería decírselo, porque sabía que Nandini sentía algo especial por él. Tal vez no era amor, pero Draco sabía que ella le tenía cariño.
-Nandini, escúchame… hay algo que tienes que saber.- Yo… yo… Cásate conmigo- le dijo finalmente.
Sorprendida, Nandini lo miró como si acabara de hacerle una broma.
-¿Qué?
-Que te cases conmigo,- y haciendo otra pausa añadió- Quiero darle a los niños mi apellido como si yo fuera el padre.
Silencio. Los ojos de Nandini comenzaban a llenarse de lagrimas.
-¿Estas bromeando?
Draco frunció el ceño.
-¿Por qué habría de hacerlo?
-Pues…, no sé. Es decir, tu… simplemente no puedes estar diciendo esto en serio, mis hijos… tu…., además, una vez me dijiste que no pensabas volver a casarte y mucho menos…
-Eso fue antes de que te conociera.- Nandini abrió la boca para decir algo, pero de inmediato la cerró porque la verdad no sabía que decir.- Te amo, y quiero pasar el resto de mi vida junto a ti.
Esta vez, Nandini abrió la boca de lo sorpresa ante tamaña declaración. Sintió que ya no podía contener las lagrimas y para el colmo su cuerpo comenzó a temblar.
-¿Me amas?- dijo con la voz queda.
-Sí- dijo draco con firmeza y seguridad. Y luego procedió a besarla para convencerla de lo que decía era verdad. La besó, se besaron hasta que sus labios comenzaron dolerles y hasta que el aire comenzó a faltarles.
-¿Cómo ..¿Cuándo es que tú…?
Lo que Nandini quería preguntar era Cómo se había enamorado de ella y desde cuando.
-No lo sé- dijo encogiéndose de hombros.- Sólo sé que desperté un día y descubrí que el despertar contigo era lo que le faltaba a mi vida para sentirme lleno. – sonrió ante lo dicho, pues nunca creyó que diría algo tan cursi, pero cierto como lo que acababa de decir.- Pero, créeme, te amo, y… si no me equivoco tú también me amas, o al menos debes sentir algún cariño por mi.
No, no se equivocaba, Nandini lo amaba, pero¿acaso era verdad lo que le estaba diciendo¿la amaba? Sus ojos. Nandini tenía que mirarle a los ojos para descubrir la verdad. Bien dicen que los ojos es el reflejo del alma. Los ojos de Draco brillaban de manera especial, brillaban con anhelo y deseo. Amor. Había amor en su mirada. Draco la amaba, de verdad que la amaba.
Ella asintió, dejando que las lágrimas empaparan su rostro. No podía creer lo que estaba pasando. Se abrazó a él con una necesidad desesperada. Se aferró a su cuerpo a su calor, y luego… luego lo besó. Y ahí, pegada junto a su boca le decía "Te amo, te amo, te amo…" sintiéndose satisfecho y feliz Draco la besó con el alma.
Se besaron en un ardiente y calido intercambio de pasiones que develaban el amor que se tenían.
-Eso quiere decir que aceptas casarte conmigo- preguntó Draco con una sonrisa, pues ya sabía el significado del beso de Nandini.
-Sí.
Se volvieron a besar como si de ello dependiera la vida.
-Pues me alegro, de lo contrario, creo que habría tenido que secuestrarte y obligarte a hacerlo.
Nandini comenzó a reír de buena gana, y una vez que dejó de reír, Draco la besó con ternura.
-Nandini - ella lo miró-, donde queda tu habitación.
Sonriendo, ella le dio un manotazo.
-¡Tonto!
-¡Que!- dijo con inocencia.
Ambos rieron y se volvieron a besar sin percatarse siquiera que un par de chismosas los estaban observando.
-Creo que… hemos hecho un buen trabajo- decía una de ellas mirando aquella escena con alegría. De verdad que estaba feliz, porque una buena amiga y un buen tipo como Draco merecían estar juntos y ser felices como ella lo era junto a su marido.
-Creo que sí. Pero dime algo, de verdad no te incomoda verlos juntos, es decir, hasta hace poco estabas casada con él- le decía Ginny a Hermione.
Con un suspiro, Hermione le dijo:
-Debería, pero no. La verdad es que no me siento nada molesta ni incomoda ni nada por el estilo por eso. Tal vez sienta nostalgia porque Draco, a pesar de lo que todos piensan, es una persona maravillosa con la que se puede conversar sin aburrirte y pasar un agradable momento.- esto último lo dijo con doble intención, que Ginny captó inmediatamente y sonrió divertida.
-Que mi hermano ni te escuche decir eso.
-¿Qué es lo que no debo escuchar?- se oyó una vos por detrás de las dos, que se sobresaltaron.
-Nos vuelvas a hacer eso!- le grito Ginny¿acaso quieres matarnos de un susto?
-Debería- dijo Harry que llegó junto a él- Creo que es lo más ideal después de lo que hicieron.
Ginny lo miró fulminante.
-¿Qué quieres decir?- le espetó.
-A eso- dijo Ron apuntando con un dedo en dirección a Nandini y a Draco que seguían besándose.
-¿Qué hay con eso?- preguntó Ginny con inocencia.
Encogiéndose de hombros, Ron añadió:
-Pues, que cierta persona me prometió no intervenir en cierto lío de parejas, sin embargo, lo hizo, claro que no directamente, pero lo hizo¿Quieres que te diga quien fue su cómplice?
Sonrojada, Ginny puso puchero ofendido y se fue junto a Harry que también mostraba una actitud sería.
-¿Tú también me vas a regañar? – le preguntó.
-Pienso castigarte- le dijo serio- Creo que te vendría bien un par de zurras, pero he decidido que la mejor forma de castigarte, es suspender nuestra luna de miel.
Ginny lo miró con incrédula,.
-¿No puedes estar hablando en serio.
-Muy enserio.
Ginny frunció el ceño, y luego, tomando una postura pensante y desafiante, terminó diciendo.
-Si es lo que quieres. Total, la desesperada no soy yo, digo, puedo prescindir del sexo por un buen tiempo, en cambio tú, bueno, todos los hombres en general- dijo mirando también a su hermano- Necesitan de "eso" para sobrevivir¿verdad, amiga?
Hermione que abochornada por el regaño de su marido, inmediato entendió el mensaje de su amiga y cuñada, y asintiendo dijo.
-Sí, creo que a mi también me vendrá bien un descanso.
Harry y Ron que eran lo interesados en castigar un poquito a sus esposas, terminaron siendo los castigados.
-¿Saben algo, chicas?- No tienen porqué tomarse tan enserio lo que hemos dicho. Sólo fue una pequeña broma- dijo Harry- ¿Verdad?- le preguntó a su amigo.
Este asintió.
-Si, sin embargo, yo no fui el que dije que iba a castigar mi esposa.
-Gracias por tu ayuda.- le dijo Harry.
-De nada. Hermy, yo no pienso castigarte,.
-Pero me hiciste avergonzar, sólo porque ayudé a dos amigos a estar juntos.
-Si, bueno, perdón…
-Nunca me había sentido tan ofendida, Ronald Weasley, y dudo mucho que pueda perdonarte.
-Pero…pero si no…
-Ah! Y mejor me voy a descansar porque todo esto me ha puesto mal.
-¿Te sientes mal¿Qué te duele¿Quieres que llame a Eliot?
-Lo que quiero – decía Hermione- Es que no me molestes.- Ron abrió la boca para decir algo, pero la cerró por falta de palabras. Hermione empezó a caminar en dirección a la casa, y Ron la siguió, pero luego ella se detuvo y se dio media vuelta solo para decirle- Voy a echarle llave a la puerta, así que te sugiero que busques donde pasar lo noche, porque en mi cama no lo harás.
Lívido, Ron se volvió hacia Harry señalándolo,
-Todo esto por tu causa. No sé lo que harás, pero arreglaras este asunto para que yo regrese a mi cama, de lo contrario, haré que me hagas compañía- le amenazó Ron.
-Genial!- exclamó Harry molesto- Acabo de reconciliarme con mi amigo de toda la vida y ya vuelvo a pelear con él por una tontería como esa- miró a Ginny- ¿Y ahora que se supone que debo hacer?
Ella lo miró con las cejas enarcadas, bastante divertida.
-Creo que también tendrás que buscarte un lugar donde dormir.
Harry frunció el ceño.
-No estarás hablando en serio¿verdad?
Mordiéndose coquetamente el labio, Ginny le respondió:
-Eso depende.- Harry la miró con suspicacia. Se acercó a ella y la rodeó con sus brazos por la cintura atrayéndola más contra sí.
-Exactamente, depende de que?
Ella comenzó a jugar con la solapa del traje masculino, mientras lo miraba coquetamente.
-¡Mmm! No sé¿Tú que sugieres?
Él lanzó una potente carcajada. Ginny sonreía mientras pasaba sus manos sobre los pectorales de su marido, sus brazos... Harry dejó de reír para mirarla intensamente.
-¿Estaría bien un beso?
-¡Mmm! Podría ser…
-Ah, bueno…¡mmm¿Qué tal si lo intento?
Y comenzó a bajar la cabeza, entrecerrando los ojos, mientras Ginny se acomodaba en sus brazos, cerrando completamente los ojos y abriendo la boca para recibirlo, pero un barullo formado en el jardín hizo que Harry se viera obligado a abrir un poco los ojos para ver lo que sucedía.
-¿Pero que diablos…?- dijo desconcertadamente divertido.
Ginny que se había quedado esperando, reaccionó ante su comentario, lo miró, y vio que tenía una expresión incrédula, así que decidió mirar hacia la misma dirección, solo para descubrir que un pequeño niño pelirrojo corría por todo el jardín completamente desnudo.
-¡Oh, no! Otra vez no!…¡Matt!
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15 de Septiembre.
Dos semanas después de la boda de Harry y Ginny, les llegaba el turno a Draco y Nandini. La celebración de la boda no fue un gran acontecimiento social, pues los novios prefirieron una boda pequeña e intima. Desde luego, los Potter y el clan Weasley asistieron, así como algunos amigos que Harry y Draco frecuentaban, y uno que otro que Draco consideraba un amigo. También asistieron personas del ministerio, a los que Draco invitó sólo por cortesía.
A pesar de que Nandini se veía preciosísima y feliz, había una pequeña sombra gris de tristeza que opacaba esa felicidad, pues a Nandini le hacía falta la presencia de alguien muy querido para ser completamente feliz.
A pesar de todo, Jeffrey era su hermano, y lo quería y lo necesitaba a su lado. Draco le había dicho que le enviara una invitación, pero ciertamente, Nandini no creyó que fuera prudente hacerlo, pues a su boda irían los Potter y los Weasley. Sería como encerrarlo en una cueva de caníbales hambrientos.
Aún así, Draco le envió una invitación a Jefrrey con él único propósito de darle un poquito de felicidad a Nandini, pero para eso tuvo que hablar con Harry primero.
-Es tu fiesta, tu boda, tu decides, yo no puedo hacer nada para prohibírtelo.
-Mira, yo sé que lo que más quieres es matarlo.
-Quiero torturarlo y luego matarlo- le dijo Harry.
-Okay, ya, pero… por esta, sólo por esta vez no podrías guardarte esos sentimientos…
Harry se quedó brevemente en silencio. Bien, Harry sabía que Draco adoraba a Nandini, y que era por ella que se había tomado la molestia de buscarlo y pedirle ese favor de No VIOLENCIA en el día de su boda. Pero si ese Marshall lo provocaba… ahí sí que lo pondría con un pié en el mas allá.
-Creo, que puedo hacer el intento, pero…
-Perfecto!
-Pero que quede claro que lo haré solo por ese día, si después de eso lo sigo viendo en mi camino, te prometo que no me importará nada.
-No creo que haya otra oportunidad- le aseguró Draco.- Sólo una cosa, más
-¿Cuál?- Harry lo miraba con las cejas enarcadas.
-Trata de que tu hijo Matt no vuelva a hacer una exhibición como la del otro día.
Harry rió a carcajadas.
-Despreocúpate, no volverá a pasar.
Y ambos lanzaron una sonora carcajada.
Así quedaron. Ya dependía del mismo Jeffrey Marshall asistir o no la boda.
Y Harry esperaba sinceramente que no lo hiciera.
Y todo iba de maravilla. El día transcurría perfectamente bien, la fiesta después de la ceremonia estaba en su punto. Había baile, comida y entretenimiento, etc, etc, etc... y Harry ya comenzaba a relajarse ante la notable ausencia de Jeffrey. Sin embargo, pasó.
Jeffrey llegó a la fiesta.
En el ambiente se creo una atmósfera de tensión. Todos observaban a Jeffrey avanzar hacia Nandini con paso seguro mientras observaba a cada uno de los presentes. Parecía desafiarlos, sin embargo, para Jeffrey todos ellos eran nadie, excepto por dos personas aparte de su hermana.
Se trataba de una pareja de esposos, que felices de la vida, habían estado danzando en la pista e baile, hasta que lo vieron entrar.
Harry se puso tenso, pues sabía quien era Jeffrey Marshall. La primera y única vez que lo vio fue hace varios meses, cuando por esas cosas del destino, estuvo a punto de atropellar a su propio hijo. Esa, fue también la primera vez que vio al menor de los Potter.
Ginny temiendo que Harry fuera contra él, se abrazó a su cuerpo mientras le decía que recordara su conversación con Draco. Lo mismo intentaba hacer Hermione, cuando Ron supo quien era el extraño que había irrumpido en la fiesta. Ron tenía ganas de romperle la cara. "Por favor, Ron, no hagas nada ¿Sí? Por Nandini…" . solo porque se trataba de Nandini, porque era su hermano, Ron se contuvo.
Pero el asunto aquí era otro. Jeffrey, tenía tres motivos por el qué estar en esa fiesta. Tampoco pretendía quedarse todo el tiempo que esta durara. No. Jeffrey quería pedirle a su hermana una disculpa, ya que la última vez que se vieron pelearon, y para el colmo él se atrevió a levantarle la mano. Nandini se lo perdonaría, estaba seguro, así que hablaría con ella, se disculparía, la saludaría y la felicitaría tal como le corresponde como hermano que era. También se despediría de ella porque pensaba volver a España para ya no regresar. Por otra parte, también deseaba hablar con Ginny y pedirle una disculpa por todo. Nunca había sido su intención lastimarla del modo que lo hizo. Es verdad actuó de manera egoísta y posesiva, pero tenía sus motivos, uno de ellos era que la amaba con locura, y la otra..bien, ese motivo, él no se lo develaría, pues el encargado de eso sería Harry Potter, pues deseaba decirle todo a él, los motivos por los que retuvo a Ginny consigo durante tanto tiempo.
-Jeffrey, No lo hagas, por favor - le dijo Nandini cuando supo de las intenciones de su hermano- No te busques problemas..
-Tengo que hablar con ellos- le dijo y entonces se puso de pie.
Ya habían hablado y aclarado todo. Tal como Jeffrey lo supuso su hermana le había perdonado y le había dicho que no le guardaba ningún rencor. Sin embargo, cuando Jeffrey le dijo que tenía que hablar con "Gabrielle" y con Harry, Nandini le suplicó que no lo hiciera, pero él ya había tomado una decisión.
-Jeffrey…
-Tranquila, no armaré un escándalo. - y comenzó a dirigirse hacia los Potter.
Por otro lado, Ginny podía sentir como los músculos de Harry se ponían cada vez más rígidos conforme Jeffrey daba un paso hacia ellos. No estaba segura de lo que él estaba buscando con esa actitud, pero si quería terminar muerto y sepultado, iba a conseguirlo de la peor manera.
-Harry, debes tranquilizarte, por favor.
Paro Harry no escuchaba, estaba tan furioso, tan fuera de sí que si ese tipo daba un paso más, estaría muerto.
Pero se contuvo, se contuvo porque Matt se había acercado al tipo ese y le hablaba. Jeffrey lo miró con una sonrisa y le dijo.
-¿Cómo has estado?
-Bien- respondió el niño.- ¿Por qué viniste?- Jeffrey siempre creyó que Mátt era un niño bastante astuto e intrépido, así como descarado con las personas que conocía, pero cuando no conocía se mostraba bastante tímido y hasta asustado, no mejor dicho, receloso., tal vez por eso no se sorprendía de su carácter.
-He venido hablar con tu mamá.
-¿Te la vas a llevar?
Jeffrey otra vez sonrió.
No- dijo- Sólo vine a hablar con ella y…- miró a Harry que estaba solo a dos metros de ellos- a disculparme, claro, eso si tu padre me deja.
Y todavía el maldito tenía el descaro de desafiarlo.
-Si te deja.- le tomo de la mano y lo llevo hasta sus padre.- papá¿lo dejas?
Harry ya estaba a punto de decirle que no y que mejor que se fuera si no quería pasar a mejor vida, pero Ginny intervino.
-No creo que tenga nada importante que decirme Sr. Marshall.- decía con dureza- Así que le voy a pedir que por favor, se retire de nuestra presencia, antes de que se produzca un derramamiento de sangre justificado.
Jeffrey la miró divertido.
-Créeme, Ga…Ginny-se corrigió- que no me importaría mucho si con eso logro hablar contigo.
¡Que problemático que era!
Tratando de serenarse, Ginny le dijo.
-No me gusta su actitud, pero si hay algo que quiera decir, tendrá que ser delante de mi marido.
Tal como Jeffrey lo había sospechado.
-En ese caso, me gustaría que fuéramos a un lugar mas privado, los tres.
Harry estaba en total desacuerdo, pero Ginny no lo dejó opinar, así que, los tres fueron a uno de los tantos salones de la residencia Malfoy.
Una vez ahí, Jeffrey empezó a disculparse con Ginny por todo lo que había hecho. Le dijo que se había enamorado de ella, y que ese era el motivo por el que la había retenido tanto tiempo. Por supuesto, Ginny le respondió que ese no era un motivo para hacer lo que hizo y que si realmente estaba enamorado de ella, habría buscado su felicidad y no su desdicha.
-Aún así, Jeffrey, yo te perdono. Sin embargo, no quiero volver a verte por el resto que me quede de vida cerca de mi y de mi familia.
-Te aseguro que no me volverás a ver.
Ginny quiso preguntar a que se refería con eso, pero prefirió no preguntar.
-Bien, eso espero- un breve silencio- Bien, si eso es todo, creo que ya no hay mas nada que decir.
-Si, eso era todo.
Muy, bien, porque Ginny ya no aguantaba estar más tiempo frente a él sin poder golpearle.
Cuando, Ginny le dijo a Harry que debían marcharse, este le dijo que luego la alcanzaba, que antes deseaba hablar en privado con el Sr. Marshall.
-Pero, Harry…
-Despreocúpate, no lo mataré. Sólo quiero intercambiar unas cuantas palabras con el señor.
El aludido lo miró con las cejas enarcadas.
-Dudo mucho que eso pase señor, ya que tengo información muy conveniente para usted.
¡Ya lo sabía! Por eso es que quería quedarse a solas con él, porque tenía el presentimiento que algo ocultaba, o, sabía con respecto a Ginny y su permanencia con él durante esos años; algo relacionado con el accidente que Ginny sufrió, que a decir verdad, a esas alturas estaba dudando que fuera un accidente. ¿Por qué? Había demasiadas cosas que no encajaban, por ejemplo, el avión en el que Ginny iba a viajar explotó sin más, cuando se había dicho que se encontraba en perfectas condiciones, como tiempo mas tarde se comprobó al recuperar la caja negra. Por otro lado, Ginny sufrió un accidente automovilístico que además de dejarle sin memoria, la dejo sin magia. "…Ginny perdió su magia, no solo por proteger a su hijo, sino, además que tuvo que protegerse a ella misma de algún hechizo mortal. Pues según el examen que le hicimos, ella tiene aún rastros de magia negra sobre su cuerpo, sobre todo donde tiene la cicatriz…"- Le había explicado Eliot hace algunos días, cuando Ginny finalmente accedió a hacerse un examen para saber si podría recuperar su magia.
"Magia Negra…" eso le había preocupado tanto a Harry que ni siquiera se lo comentó a Ginny y le pidió a Eliot que no se lo dijera para no alterarla. En secreto, Harry tuvo que ir al ministerio y habló con el nuevo ministro de magia. Le explicó lo que había descubierto y lo que deseaba hacer. Concedido. Se abriría una investigación sobre lo ocurrido aquel día trágico en la vida de Harry. Aquella vez no se hizo ni una sola investigación, pues accidentes muggles como ese sucedían frecuentemente, pero ahora…., a la mención de magia negra, era obligación del ministerio de magia intervenir, pues si era algún tipo de venganza por parte de algún ex mortifago en contra de la familia Potter, entonces había que hacer todo lo posible por llegar al fondo de todo, añadiendo además, el intento de asesinato, hace algunos meses en Hollows Godric. Claro, que, todo esto se haría en el más absoluto hermetismo. Nadie debía enterarse de ello para no armar un jaleo. Mucho menos Ginny.
Por otra parte, mientras Harry regresaba a la realidad iba también repasando la actitud de Jeffrey Marshall, mientras este se dirigía a Ginny. Pudo notar que en las frases que este empleaba, o eran rápidamente interrumpidas o, tenían un doble significado, por ejemplo: -¨Yo te iba a devolver a tu familia pero entonces ella…es decir, mi hermana se encariño mucho contigo y yo…pues me estaba enamorando de ti…¨- fue muy valiente de su parte decir eso estando Harry presente. Por otro lado, al morenito le pareció que el estuvo a punto de decir otra cosa que nada tenía que ver con su hermana. Otra frase sospechosa:- "Cuando regresamos a Londres, yo temía que algo malo te pasara como cuando tuviste el accidente". - También había dicho: -"Yo sólo quería protegerte" – Entre otras cosas que daban a entender una cosa por otra… había algo oculto.
Volviendo a la realidad. Harry escuchó a tiempo cuando Ginny le preguntaba a Jeffrey.
-¿Qué clase de información le quieres dar a mi esposo?
Sonriendo, él le contestó.
-Ninguna que te perjudique. De hecho, créeme cuando digo que lo único que quiero es tu felicidad- hizo una pausa y mirando a Harry añadió- No sé si Gabrielle se lo aclaró o no, pero entre nosotros no hubo ninguna clase de relación íntima. Si sabe a lo que me refiero¿verdad?
Por supuesto que sí, pero no era necesario ese tipo de aclaraciones, pues él ya lo sabía¿Ginny finalmente se lo dijo? No. Ella jamás se lo hubiera dicho, solo para castigarlo, sin embargo, él lo descubrió mientras hacían el amor, ya que su "corazón" estaba bastante fuera de forma y además torpe en el campo. Al principio no lo noto, pero Luego, cuando vio que a Ginny le estaba costando llevar el mismo ritmo que él, lo supo.
-Harry, no dejaré que te quedes a solas con él. – dijo la pelirroja con lacara roja. Que hasta ya empezaba a brillarle.
Harry gruño ante la terquedad de Ginny así que sin dar ninguna explicación, la tomó de la mano y la guió hacia fuera. Cerró la puerta y luego de unos minutos que a Jeffrey le parecieron eternos, Harry regresó un tanto desarreglado y con la cara un tanto manchada de labial, pero al fin y al cabo solo. Jeffrey no quería ni imaginarse en lo que Harry había tenido que hacer para dejar fuera de combate a la fiera que también amaba.
-Un poco de persuasión- dijo Harry para su placer. Continuó: - Bien, dígame lo que tenga que decirme, y sea claro y directo.
Completamente de acuerdo. Jeffrey se aclaró la garganta dispuesto a soltarle toda la verdad, así que comenzó a contarle sus motivos por el que decidió no devolver a Ginny con su familia.
-Hay una razón mucho más poderosa que el amor que yo le tenía para decidir no regresarla con usted.- hizo una pausa y viendo la expresión inescrutable del morenito añadió: - Querían matarla.
Harry ya lo sabía. Así que suspiró.
-Eso ya lo sé- dijo Harry suspirando. Jeffrey lo miró incrédulo.- Hace poco lo descubrí. – explicó – Así que no me está diciendo nada nuevo.
-Sí, ya veo, pero… tiene alguna sospecha de quien pueda ser.
Encogiéndose de hombros, Harry le respondió:
-Mortifagos, que buscan venganza, ya que, como fui yo quien acabo con sus ambiciones…
-Claro, esa es una excelente conclusión- decía Jeffrey con sarcasmo- Sin embargo, yo no estaría tan seguro que estos fueran mortifagos.
Harry lo miró con el ceño fruncido.
-¿Qué quiere decir?- Jeffrey sonrió de una manera que decía "Yo sé algo que tu no, tonto" – Explíquese!
-Lo haré, pero calma, clama.- Hizo una pausa solo para exasperarlo- Sepa que no me gusta que me presionen. – volvió a hacer otra pausa – Bien, como iba diciendo a mi querida Gabrielle
-Ginny..- corrigió Harry- y no es suya.
-A mi querida Gabrielle…- continuó Jeffrey- la quieren ver muerta, y no, quítese de la cabeza que se trata de mortifagos en busca de venganza.
Harry lo miraba incrédulo.
-¿Qué es lo que sabe?
-Sé mucho- dijo el Marshall – Es por ello que mantuve a Ginny lejos de todos, porque "ella" fue muy clara al decirme sus intenciones.: "…sólo lo voy a decir una sola vez . Si no quiere verla muerta (y créame que esta vez no fallaré), manténgala alejada de Inglaterra y de todo lo que esta relacionado con la Familia Weasley, pero sobre todo Potter ¿me entendió?"
-Pero¿De quien esta hablando?- decía Harry sintiendo que comenzaba a invadirle la ira por todo el cuerpo.- ¿Quien…?
-Una amante despechada- decía Jeffrey con una seriedad que daba a entender que todo lo que había pasado Ginny era por su culpa.
Harry comenzó a formularse preguntas a indagar entre las tantas que cambio por su amada Pelirroja. Finalmente la única capaz de tanta locura podía ser…
-¿Cho Chang?
Con una sonrisa, Jeffrey negó con la cabeza.
-En absoluto, aunque sería una muy buena candidata., sin embargo, se trata de otra persona.
-¿Quién?- quiso saber Harry con desesperación.
-Marietta Edgecombe - dijo Jeffrey sin dar rodeos-, conocida actualmente como Aranzazu Ziang.
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Los sorprendí¿verdad? Sé que pensaban que la mala del cuento era Cho, (y al principio así deseaba que fuera), pero decidí hacer algo diferente.
Ha sido un capitulo bastante largo y difícil de escribir, dado a mi estado de salud, debería estar guardando reposo y tratando de no sobrecargarme de trabajo. Hace unas semanas me dio taquicardia (pero no fue nada grave), claro que esto no tiene que ver con esta deliciosa afición de escribir fics, sino, a los problemas cotidianos de una complicada vida. El caso es que ya estoy mejor y estoy tratando de no sobrecargarme mucho, por lo que creo que tardaré más de lo normal en actualizar mis fics. Por otro lado, como ya lo están viendo, este fic está llegando a su fin, así que prepárense porque muy pronto llegará bajo mi firma y responsabilidad un Fic que muchos conocen: A pesar de todo.
Prox. Capítulo: La verdadera cara de la araña. Aún no tengo nada escrito, así que ponerse a escribir).
Bss.
