Bueno, aquí está el capítulo 6.

ACLARACIÓN: En un momento de este capitulo pondré un enlace de la página de youtube para escucheis de fondo una canción. Es una especie de prueba y algo que no he encontrado en ningún fic antes. Por eso pido comprensión si al final resulta una catástrofe. Pero pretendo meteros de lleno en la historia, y que escucheis lo que los personajes escuchan, que entendais lo que sienten y así porque actúan como lo hacen. Un besito y me contais al final.


Reconciliación sin palabras

La mañana apareció nublada y fría. El sol habitual de los últimos días había desaparecido. Hecho que no ayudaba en nada a levantarse de la cama. Además del peso extra que una joven de cabellos azulados llevaba en el cuerpo y le impedía siquiera poner un pie fuera de las sábanas para comenzar el día. El peso de la culpa. Akane estaba en la cama con los ojos abiertos, y unas pequeñas ojeras alrededor de ellos que afirmaban que no había podido dormir. La cara hinchada y roja, producto del llanto que dejó escapar horas atrás.

El despertador comenzó a sonar, pero apenas se sobresaltó, estaba más que despierta. Sin embargo no le simpatizó en absoluto ese pequeño sonido agudo y repetitivo. Como si le costara la vida salió de la cama. Al fin y al cabo era Lunes, debía ir a la escuela, no podía faltar las últimas semanas a clase, todavía les quedaban algunos exámenes pendientes. Pero no podía verle a él, después de lo que le dijo. Sabia que estaba dolido, y tenía todo el derecho. Reconocía que se había pasado. No sabía como enfrentarlo, ni siquiera si podría mirarle a la cara. Entre suspiros cogió el uniforme de la percha y comenzó a vestirse, dirigiéndose luego a desayunar.


-"Vaya vaya, que rápido te has levantado hoy hermanita"- Nabiki aun no había partido hacia la escuela, lo que evidenciaba que aun era temprano.

-"Si lo sé, no pude dormir bien hoy"-Akane se sentó a la mesa recibiendo el desayuno que una sonriente Kasumi le ofrecía.

-"Ya veo... pues no has sido la única sabes?"

-"Eh? A que te refieres?"-preguntó con curiosidad sin entender

-"Pues a que tu querido amorcito ya ha salido rumbo a la escuela, tenía unas ojeras casi como las tuyas"

-"¿Qué? Ya se fue?"-"Vale Akane, ¿que esperabas?, después de lo que le dijiste no creerías que a la mañana todo estuviera tan normal no?"-"Bueno me parece bien, que haga lo que quiera"

-"Ah si? Vale, entonces no te importará que hoy no venga a comer no?, dijo que no lo esperáramos"-"mentira podrida, Ranma no dijo nada de eso, pero quiero ver como te lo tomas"-En ese momento apareció Kasumi que iba a regañar a su hermana y decir que eso no era cierto, pero un gesto de la mediana de los Tendo le dejó claro que sabía lo que hacía, así que guardó silencio.

-"No viene a comer? Bueno habrá quedado con Ukio o Shampoo en su restaurante. No es asunto mío"-tras una pausa en la que quedó clara su tristeza se levantó y se dispuso a salir de la casa.

-"Espera Akane, que ya voy contigo yo también"


Mientras en la escuela Furinkan los alumnos comenzaban a llenar las aulas, pero una de ellas permanecía vacía, salvo por un único joven de trenza negra.

-"Esa marimacho...iba a esperarla pero no puedo ni mirarla, quiero hacer las paces con ella pero... esta vez no fue mi culpa! Yo no puedo hacer nada! Ella debe pedirme perdón..."

-"Hola Ran-chan"

-"Eh?..Ukio, que haces aquí tan temprano?"-Ni siquiera notó su presencia hasta que la muchacha le habló a escasos centímetros de distancia.

-"Yo siempre llego temprano, el que no aparece hasta el último momento eres tu, ¿Se puede saber que haces aquí a estas horas?"-la muchacha de la espátula se sentó enfrente del joven, dándole la vuelta a una silla para quedar cara a cara con él y apoyarse sobre la mesa.

-"Nada, no me apetecía estar en casa"-dijo con rotundidad

-"Ya veo, algo muy fuerte te pasó con Akane no?"-Ranma sonrió de medio lado

-"Tanto se me nota?"

-"Bueno, siempre es por Akane, cuanto más reñidos más queridos"-"parece mentira que esté hablando de esta forma con Ranma"

-"Pues si las disputas e insultos son muestra de cariño entonces..."

-"Entonces vosotros os amáis con locura"-Ukio terminó la frase por él

-"A sí? A ti te parece siquiera que nos llevamos bien?"-El joven hablaba sereno, pero no pudo evitar sonrojarse.

-"Mira Ran-chan, si viera a una pareja en vuestra situación diría que se odian a muerte. Pero vosotros sois diferente"- Ranma miró para ella sin comprender pero la animó a seguir hablando. Después de todo necesitaba consejo, la opinión de una amiga. –"Yo sé que tu la quieres..."

-"Sí, si la quiero"-Lo dijo sin vacilar, era la primera vez que lo reconocía delante de alguien. Ukio sonrió

-"Vaya, no lo ha negado, lo admite abiertamente"-"Me alegro que por fin lo reconozcas, ella también te quiere a ti, lo sabes"

-"No, eso no lo creo, ayer..."-El joven no sabía si seguir o no, le dolía recordar lo sucedido.

-"Espera, deja que adivine, te dijo algo como que te odiaba, que eras un idiota, que no quería saber nada de ti y que te alejaras de ella porque no quería volver a verte"-Ranma se quedó mudo.

-"Pues...sí, más o menos"-"y que le doy asco y que nunca se acercaría a mi y que no quiere siquiera que la toque, maldita kawaikunee"

-"Siempre es lo mismo con vosotros dos, no tenéis remedio"-Ranma soltó una pequeña risa-"Peleáis muchísimo, discutís por todo y sois las únicas personas que conozco que solo se comunican con insultos"

-Ranma volvió a sonreír-"Tan patéticos somos? Lo único que sabemos hacer es llevarnos mal?"

-"...pero a pesar de todo eso permanecéis juntos"-El joven se sonrojó, no se esperaba eso-"Ya ves, son tantas las cosas que están en vuestra contra... prometidas que os intentan separar, vuestros padres que os lo ponen peor, vuestro orgullo, vuestra bocota, vuestras diferencias, vuestros propios miedos que dan lugar a las peleas... Tantas cosas y ninguna de ellas ha podido con vosotros. Seguís juntos Ranma! Aún sin admitirlo, aunque Akane no lo reconozca, siempre habéis luchado el uno por el otro. Akane siempre ha estado ahí para ti, al igual que tu para ella. Así que ni se te ocurra rendirte con ella, sea lo que sea que haya pasado entre vosotros"

-"Ukio...gracias"

-"De nada"-le sonrió de vuelta. Después de eso se levantó y le dio un corto abrazo que dejó al pelinegro un poco sorprendido, pero agradecido por ese gesto. Luego se volvió a su pupitre.


Mientras Akane y Nabiki se acercaban a la preparatoria Furinkan. No les sobraba el tiempo e iban con el paso un poco apurado, pero sin tener la necesidad de correr.

Cuando Akane llegó a su clase vio que el profesor estaba apunto de cerrar la puerta y echó una pequeña carrera para no quedarse fuera. El maestro la miró con un gesto que indicaba claramente que la próxima vez quedaría fuera.

Ranma la vio entrar un poco exhausta . Se dirigió a su sitio y ni le miró, pero se dio cuenta que su cara resguardaba unas pequeñas ojeras y estaba algo más pálida que de costumbre. -"Hablaré con ella... no quiero estar así, aunque me haya dolido muchísimo lo que me dijo"


En ese momento en un restaurante en el centro de Nerima se encontraba una hermosa china de cabellos azulados sentada en una mesa meditando.

-"Tener que conseguir que Airen tomar poción danza y pasión, bufff"- se pasó una mano por el pelo en señal de frustración- "Pero Airen últimamente no aceptar comida de Shampoo, el sospechar siempre. Además, deber dársela en el momento justo, si alguien bailar con Airen antes que Shampoo todo estropearse"- La amazona se levantó y se dispuso a abrir el restaurante. Pero todavía seguía con la mente en otro asunto.


Las clases finalizaron. Akane salió corriendo tan pronto sonó el timbre y el profesor les permitió irse. No podía esperar a Ranma, todavía no podía enfrentarle. Se arrepentía hasta la locura de haberle dicho esas palabras, pero ahora pedir perdón era igualmente difícil.

El ojiazul la vio irse sin darle tiempo a articular palabra, sin tener la oportunidad de hacerla sentirse menos incómoda, sin poder darle la confianza para hablar y saber de una vez por todas porqué no le dejaba acercarse a ella.


-"Bienvenida Akane, qué pronto has llegado"

-"Hola Kasumi, sí hemos terminado pronto"

-"Y Ranma?"

-"Oh, se quedó atrás, vendrá pronto supongo"

-"Ah, ya veo, bueno cuando llegue serviré la comida, es el único que falta, Nabiki comerá más tarde como siempre no? Por las clases de baile"

-"Oh claro! Es un alivio que yo ya no tenga que..."- La joven se detuvo al darse cuenta de sus palabras. Ella ya no tenía que ir a esas clases porque en teoría Ricardo les daría lecciones particulares en el Dojo a Ranma y a ella. Pero su familia no debía de enterarse- "Después de todo no creo que Ranma quiera bailar conmigo"

-"Si, me parece perfecto que al final bailes con Ranma"-Dejó soltar la mayor de los Tendo como si nada

-"QUE?! Y tu como lo sabes? Te lo ha dicho él?"

-"Quien? Ranma? Claro que no, fue Nabiki, bueno más bien la escuché murmurar algo acerca de que ahora tendría más negocios contigo y Ranma como pareja"

-"El resto lo sabe, Kasumi? Papa y tío Genma lo saben?"-Preguntó impaciente, no podían enterarse!, sería una catástrofe.

-"No, yo no he dicho nada, y parece ser que Nabiki espera a más adelante para poder cobrar más por la información"-Akane dejó escapar un gran suspiro de alivio

-"menos mal, por favor Kasumi guarda el secreto"

-"No te preocupes"

-"Ya estoy en casa!"- Ranma apareció por la puerta anunciando su llegada.

-"Bienvenido Ranma, que bien que estás aquí, sentaos a la mesa que ya sirvo la comida"

Los jóvenes prometidos se miraron en el silencio que se formó tras la desaparición de Kasumi. El pelinegro quería hablar con ella de una vez, aclarar las cosas, si de verdad lo odiaba o si simplemente dijo lo que dijo por estar enfadada. Ranma empezó a acercarse, pero un "clic" lo detuvo en el intento.

-"¿Qué?..Nabiki?!"

-"Hola hermanita, tranquila podéis seguir como si yo no estuviera"

-"No tenías que estar en la clase de Ricardo?!"

-"Tranquila hermanita, no te sulfures, la cambiaron de hora, me da tiempo a comer e irme, por cierto... ¿Os ibais a reconciliar con vuestro primer besito?"

-"Vete al diablo!"- gritó furiosa la menor de las Tendo-"no es justo"- Akane ingresó en el salón totalmente decepcionada, y ver a su padre y tío pegados al marco de la puerta escuchando toda la conversación entre ella y su hermana solo consiguió empeorar su ánimo.


La cena transcurrió silenciosa, solo las pequeñas miradas disimuladas entre los prometidos daban un poco de interés a la velada. Toda la familia los observaba pero, por una vez, no queriéndose meter entre ellos. Tal vez debido a la mirada amenazante que lanzaba Nodoka a todo aquel que parecía querer intervenir y soltar algún comentario. Incluso Nabiki guardó silencio esa vez.

-"Ya he terminado, si me disculpáis me retiro"- Tanto formalismo por parte de Akane no agradó demasiado a la familia. Tras esto se retiró por la puerta.


Ranma llevaba un deambulando por la casa pensando en como entablar una conversación con su prometida. -"no es una chica fácil"- pensó, y eso lo sabía de sobra. Pero necesitaba hablar con ella, aclararlo todo. Fue a su a habitación a buscarla pero no la encontró. De pronto agudizó el oído y pudo escuchar una melodía que provenía del Dojo.

(Es hora de escuchar lo que escuchó Ranma, poner la página de youtube, la canción se llama Colorblind)

Con interés siguió la música hasta llegar al gimnasio y abrió la puerta con sigilo no queriendo ser descubierto. Y allí estaba ella, con un precioso vestido blanco, suave y ligero, ceñido con dulzura a su cintura. La música sonaba, él encontraba la melodía ligeramente triste, pero era por el efecto que ella le daba al bailar...Estaba bailando, moviéndose muy suavemente, siguiendo el ritmo de la canción, sintiendo la música y expresando con cada gesto su... tristeza. La pena se reflejaba en su rostro, sus ojos vidriosos...

Ranma la observó durante unos segundos más, que le parecieron horas enteras. Verla moverse de esa forma, tan grácil, tan delicada, tan...ella. No podía aguantarlo más y se le acercó con sigilo. Ella se encontraba de espaldas y le tocó suavemente su hombro desnudo, apenas un roce con las yemas pero que provocó un escalofrío en la chica, al saber perfectamente de quien se traraba. Se dio la vuelta y se enfrentó a su mirada, a esos dos ojos azul zafiro que desarmarían a cualquiera. Quiso hablar, pedirle perdón de una vez, lo necesitaba pero él no le dejó. Ranma posó suavemente dos dedos en sus labios, pidiéndole silencio. Notaba como su cuerpo reaccionaba, empezaba a respirar agitadamente y su piel pedía a gritos tocar la de ella, tan suave. Comenzó a bajar su mano por las mejillas de la joven, sintiendo ese calor y viendo como ella cerraba los ojos, agradeciendo el contacto. Siguió bajando por su cuello, su hombro de nuevo, esta vez lo acarició con más fuerza, quería sentirla e hizo lo mismo con su otra mano, sintiéndola... Siguió bajando, rozando sus brazos viendo como Akane también respiraba con dificultad y volvía a temblar, pero esta vez la joven no hacía ningún esfuerzo por separarse, se dejaba tocar, acariciar y le gustaba. Ranma sonrió-"me dejas...me dejas acercarme a ti"- estaba feliz y más confiado le cogió las manos, una la estrechó entre la suya y la otra la colocó sobre su hombro, para después tomar su delicada cintura. Akane abrió los ojos y vio que estaban colocados para bailar y tembló de nuevo. Pero él no le permitió alejarse. Y con un suave movimiento la empezó a conducir por el Dojo, moviéndose ambos con el ritmo de la música. El pelinegro le dedicó la sonrisa más dulce que nunca antes le había dedicado a nadie, y ella le respondió de igual forma. Ranma orgulloso la guiaba con delicadeza, no necesitaba más fuerza porque ella se dejaba, no oponía ningún tipo de resistencia. De repente Akane se acercó más a él, permitiéndole estar más cerca, rozando sus cuerpos ligeramente para bailar con más facilidad. "I am ready, I am ready, I am fine (estoy listo, estoy listo, me siento bien)" . La canción bien podría estar hablándoles a ellos. Un escalofrío recorrió la columna de ambos, pero ninguno se apartó y los dos eran conscientes del efecto que provocaban en el otro. Tan perdidos estaban en los ojos de los otros que Ranma tardó en comprender que Akane se estaba anticipando a sus movimientos, parecía que leía su mente, leía sus gestos, se compenetraban a la perfección. La joven se dio cuenta de lo que pensaba y le sonrió. La música llegaba a su fin. Suavemente se fueron deteniendo, Ranma fue bajando su mano por la espalda de la chica, posándose al final de esta, junto a la otra acariciando su cintura. La música había parado, sus rostros muy juntos, sus labios entreabiertos, sus alientos mezclándose...


Uhhhh, como se ha quedado la cosa... con la temperatura por las nubes. Esta ha sido la reconciliación sin palabras.
Espero que os haya gustado a todos, especialmente a los que casi me matais por lo que Akane le dijo a Ranma en el capítulo anterior, jejeje. Espero que me podais enviar reviews y me comenteis que os ha parecido lo de la música de fondo, ojalá os haya gustado. Un besazo a todos!!