CAPITULO 3.
-"Dios no soy fuerte nada fuerte, quiero serlo pero no puedo, me hará mucha falta Darien, pero debo entender que no será mío, que jamás lo será…"-
Mientras caminaba por el pasillo del aeropuerto no dejaba de pensar en lo que había dejado en Tokio, a su mejor amigo, a su gran amor, había ya arribado a Paris y sus lagrimas amenazaban de nuevo con salir, pero hecho la cabeza para atrás evitando que estás salieran de sus ojos, en cuanto miro a su tía Setsuna que le esperaba en la sala, no pudo evitar que esa tristeza quedara atrás y de sus labios saliera una sonrisa de alegría al encontrarse con la hermana de su difunta madre.
-¡¡Serena hija por aquí!!- gritaba una hermosa mujer de cabellos largos y oscuros y tez apiñonada, mientras agitaba los brazos llamando a su sobrina, Serena levanto una mano en alto para corresponder al saludo, mientras corría en dirección a su tía.
-Tía que gusto- exclamo la rubia llena de alegría.
-Ha sido pesado el trayecto?- preguntó la tía mientras ayudaba a su sobrina con su equipaje y la asía de los hombros encaminándola hasta el taxi que ya les esperaba afuera.
La tía Setsuna era la hermana menor de su madre, quien se había casado con un guapo francés y había ido a dar hasta ese país, infortunadamente quedo viuda muy joven y jamás se volvió a casar, al no tener hijos y al haber quedado perdidamente enamorada de la ciudad luz, se quedó a vivir ahí, aunque esto significara, no volver a ver más a su familia, así que está visita de su sobrina favorita, hacia muy feliz a Setsuna que se había convertido por decirlo así en una soltera empedernida, lo de sobrina favorita no era muy valido que digamos, por que Serena de cualquier forma era su única sobrina.
Inmediatamente a su arribo a Paris, Serena se integró a un curso intensivo de Francés, cosa que se le complicaba un poco, pero que estaba dispuesta a aprender, siempre había sido algo despistada con eso de estudiar, pero la idea de hablar un nuevo idioma la hacía ponerle todo el empeño del mundo, además no podía andar por ahí esperando a que la tía Setsuna hablara por ella, con todo lo que la pobre tenía de trabajo por lo de su restaurante de comida japonesa era suficiente como para aparte pedirle que le ayudara con su tour por la ciudad, no paraba de admirarse de todas las maravillas de esa ciudad, era realmente hermosa.
Esa misma tarde, saliendo del instituto tomo su autobús, en el trayecto recordaba de nuevo esa escena que observo al entrar a la habitación de Raye y encontrarla en los brazos de Darien, al bajar del transporte camino hasta llegar a la avenida, esperaba en silencio el semáforo, y con vista baja continuaba pensado, por lo que no se percato del cambio de luz y avanzó sin ver venir el convertible rojo que se aproximaba a ella peligrosamente, tarde fue cuando al girar el rostro, el rechinido de las llantas le hizo reaccionar, para caer inconciente sobre el cofre del auto, dejando a su conductor entre asustado y nervioso, al ver caer a la rubia.
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Raye por su parte comenzó la mudanza al nuevo departamento que había adquirido no lejos de la casa de los Tsukino, el cual pudo comprar al recibir el dinero del seguro de vida de su padre, después de todo el viejo no la había dejado tan desamparada, adoraba la idea de vivir sola, sin tener que dar cuenta a nadie de sus actos, y al mismo tiempo liberarse del yugo fraternal de Kenji Tsukino y de su hija.
Neh no podía o no quería evitar ocultar su aversión en contra de Raye, su intuición como ella decía no fallaba y esa niña tenía algo que no le gustaba, no era buena, eso lo sabía, pero era algo más, algo que le atemorizaba.
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-Pudo haber sido más grave- dijo un chico de larga cabellera negra, dirigiéndose a la rubia despistada que se la había atravesado por el camino.
-Si lo sé, lo siento de verdad- respondió la rubia un tanto apenada, quien había resultado ilesa, solo con algunos raspones y un dolor de cabeza, la impresión le había provocado un desmayo.
-Vamos no tienes que disculparte, solo debes de tener más cuidado la próxima vez que cruces la calle OK?- añadió el apuesto chico mientras sonreía.
-De acuerdo, es un alivio saber que a tu auto tampoco le paso nada- dijo la rubia mientras suspiraba, sintiéndose aliviada de que al convertible no le hubiese ocurrido nada malo.
-No deberías preocuparte tanto por las cosas materiales cabeza de bombón, debes cuidar más tu integridad física o de lo contrario la próxima vez no serán solo unos cuantos raspones- ese mote de cabeza de bombón no le cayo nada en gracia a Serena que contesto de forma muy seria.
-Mi nombre es Serena OK?, Serena Tsukino, no cabeza de bombón- mientras hacía un gracioso puchero que al chico hizo sonreír.
-Muy bien Serena bombón, pues mi nombre es Seiya Kou, y es un gusto haberte casi atropellado- ambos rieron ante el comentario, mirándose directamente a los ojos, más de inmediato bajaron las cabezas al sonrojarse por tal acción.
-"Que hermosos ojos tiene esta niña, Dios son realmente hermosos"- pensaba el chico de larga cabellera negra, mientras se reflejaba en esa mirada del color del cielo.
-"Creo que voy a derretirme si sigue sonriendo así"- eran los pensamientos de la rubia, mientras miraba esa sonrisa tan hermosa.
-Pues bien creo que en serio debes poner más atención al cruzar o la próxima vez que tope contigo no seré tan benévolo, entendiste- dijo ya serio el chico, haciendo que la rubia se enfadara un poco.
-"Vayan lo que tiene este chico de guapo lo tiene de arrogante"- dijo para sí la rubia.
-Esta bien creo que hora de irme a casa- anunció la rubia, sacando de su admiración a Seiya que le miraba aún embelesado.
-No hay problema puedo llevarte- se ofreció de inmediato el chico, pero Serena ya había tenido demasiado por ese día, así que rechazó la propuesta de forma tajante.
-No es necesario gracias, puedo caminar, estoy algo adolorida pero no paralítica- indico la rubia de forma seria haciéndole ver al apuesto joven que se encontraba molesta, Seiya se acerco al convertible mientras sacaba las pertenencias de Serena.
-Ahora crees que lo sucedido fue mi culpa- se defendió el chico de cabellos negros al notar e tono de la chica.
-No señor Seiya Kou, es solo que no quiero causarle más molestias, además quiero caminar- enfatizando su nombre y el mote se señor, se alejo al tomar sus libros de texto entre sus manos, Seiya solo se limitó a sonreír ante la actitud de la rubia, no todos los días conocía a una mujer tan peculiar, como ella, pero algo debía admitir Seiya, esa sonrisa y esos ojos de esa rubia, le habían encantado, nada común en él, que era bastante selectivo.
-Que gentil de su parte el ofrecerse a traerte hasta aquí, cual era su nombre?- preguntó la tía Setsuna a Serena en cuando está le hubo informado lo ocurrido.
-No lo sé, no me lo dijo- respondió tajante Serena a su tía al notar que estaba de parte de ese tipo y que hasta le llamaba gentil, la verdad es que nunca iba a poder olvidar ese nombre, pero prefería mantenerlo en secreto y conservarlo para ella sola.
-Y como piensas que podremos reclamarle en caso de que tu situación se complique- pregunto la mujer adulta.
-No va a pasarme nada malo, estoy bien tía- corto Serena al levantarse de la mesa después de cenar.
Serena había pasado toda esa semana extrañando Tokio y sobre todo a Darien y a su padre, esa misma tarde después de salir de clases, se dispuso a llamarles, al no encontrar a ninguno de los dos, optó por dejar un mensaje en la casa de Neh, pero estaba algo equivocada ya que alguien si había escuchado el teléfono y el mensaje por supuesto, y esa era Raye a la que no le hizo mucha gracia el llamado de la rubia, así que optó por borrar el mensaje de la contestadora. Darien y ella pasaban cada vez más tiempo juntos, cosa que a Neh no le agradaba en absoluto, más aún no sospechaba todavía de la relación que estos dos habían comenzado.
Darien había estado un tanto distante para con Raye, la ausencia de Serena a quien consideraba su casi hermana le afectaba, de una u otra forma, y el hecho de que no hubiese llamado en toda la semana indicaba que algo no andaba bien.
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-Vaya que es pesado esto del francés- dijo la rubia a una chica de cabellos rojos, llamada Molly, desde el inicio del curso había hecho buenas migas, y andaban dde un lado para otro.
-Es cierto- contesto la aludida- he pensado que mejor me dedicare a otra cosa- ambas rieron ante el comentario.
-Bueno pero la ventaja que tienes tú es que ya sabes ingles, japonés, e italiano, pero yo?- respondió con desgano Serena a su nueva amiga.
-Opss!!, lo siento Serena- dijo la pelirroja, mirando su reloj- pero debo irme mi madre me espera vamos a realizar unas compras, nos veremos mañana ok?- añadió mientras se despedía de ella.
-Nos vemos- termino la otra chica, mientras comenzaba a caminar e dirección a su hogar, camina pensativa, con l cabeza baja, por l que no pudo notar que un par de ojos la observaban detenidamente, hasta que topo con él.
-Hola Serena bombón, creo que se te olvidó esto- al escuchar el sobre nombre con el que era llamada, de inmediato levanto el rostro, para observar a su interlocutor, quien era nada más y nada menos que Seiya, quien le ofrecía un sobre, al principio no le reconoció, pero después reaccionó.
-Es cierto la carta de Darien- exclamo la chica al recordar lo sucedido.
-Tu novio acaso?- preguntó con inquietud el chico, a lo que Serena se limito a sonreír con desgano…
-Así que aquí vives, es linda- comentó Seiya una vez dentro de la casa de la tía de Serena, está le había ofrecido entrar aprovechando que se había tomado la molestia de llevársela hasta su domicilio, y como gesto de agradecimiento a su caballerosidad, pero no contestó a su comentario, pues estrujaba en sus manos, la carta que le habían enviado Raye y Darien.
-Malas noticias?- hablo de nuevo Seiya, intrigado por la actitud de la chica, esta solo realizó un movimiento de cabeza, para mirar a Seiya quien esperaba su respuesta y una sonrisa fingida y desganada fue lo que el chico recibió como respuesta.
-Lo lamento tal parece que lo único que te ocasionado son problemas y has de tener una muy mala imagen de mí, pero realmente se trata de un amigo un muy buen amigo que está en Japón en estos momentos y lo extraño muchísimo, por momentos me siento sola- los ojos azules de la rubia comenzaban a cristalizarse, por lo que Seiya decidió actuar y evitar que aquella bella mirada se viera empañada por las lagrimas.
-No debes sentirte así, es más conozco una restaurante de comida japonesa muy bueno por aquí, que te parece si tu y yo bombón vamos a comer algo- preguntó Seiya, haciendo que Serena sonriera nuevamente, por la familiaridad con la que ya ambos se trataban- se que te agradara de ese modo no te sentirás tan lejos de casa-
-Te lo agradezco de verdad, pero debo ir a trabajar- anunció Serena cortando toda esperanza de un tajo para el guapo Seiya.
-Esta bien será en otra ocasión, finalmente ya se donde vives- afirmo Seiya con una sonrisa picara en el rostro.
En cuanto Serena se quedó sola en la casa pensó para si misma:
-"Vaya con ese chico, de verdad es que es bastante ligero, mira que tratar de conseguir de ese modo una cita con una niña tan linda como yo"- pensó en silencio, tratando de con esas palabras levantarse el ánimo y vaya que lo había conseguido.
-Señorita un par de bebidas, por favor- una voz hizo sobresaltar a Serena que se veía bastante atareada con la clientela del local de su tía.
-Un momento- Serena trataba de tomar aire, pues por momentos se sentía desfallecer.
-Serena hija es hora de que vayas a estudiar- sentenció Setsuna, a lo que Serena se encogió de hombros y anunció.
-Lo sé tía, pero podré compensarlo con mi paga, no crees?- dijo al momento que le guiñaba una ojo a su tía, para reír después ambas.
-Hola Setsuna buenas tardes- dijo una voz a espaldas de Serena.
-Hola!!- contestó la aludiada a la masculina voz- serena hazme un favor ve a atender al chico- pidió la tía, serena asintió, al girar su rostro se encontró con los hermosos ojos de Seiya que le miraban sonriendo.
Algo había en el destino que se forzaba a unirlos, pensó Seiya, cuando comenzaban a caminar juntos por la calle, y el por supuesto no iba poner resisitencia.
-Dime vienes muy seguido- preguntó Serena al joven que caminaba ahora a su lado.
-Mmmhh!! Si, bastante he vivido en Paris desde muy chico, así que el restaurante de tu tía siempre ha sido mi lugar favorito- dijo el chico de larga melena.
-Mentiroso, seguramente lo dices porque yo vengo contigo, pero supongo que has de tener algún otro sitio favorito- sentenció serena al escuchar a Seiya.
-Eso no es cierto- se defendió Seiya- no soy ningún mentiroso-.
Así pasaron el resto de la tarde juntos, entre risas y relatos familiares, claro sin llegar a ningún lado y sin contar por supuesto más detalles acerca de la parte non grata de su existencia. Seiya llevo a Serena hasta la casa de su tía, en cuanto llegaron de inmediato serena bajo del auto, sorprendiendo a Seiya de sobremanera, ya que muchas veces, había estado acostumbrado a el personalmente abrir la puerta del copiloto de forma caballerosa, esta acción dejo anonadado al chico, y le agradó esa forma tan sutil de manejarse de la rubia.
-Te agradezco mucho, la tarde estuvo de lo más amena- hablo Serena, mientras se colocaba a un lado ya fuera del auto.
-No gracias a ti - objetó Seiya.
-Sabes ahora que lo pienso, tú eres más grande que yo, por lo tanto bien podrías pasar por mi hermano mayor, mucho mayor- enfatizo Serenaprovocando la risa del chico.
-Así que menor que yo EHH!!, pues no lo pareces, te ves un poco más grandecita-
Respondió defendiéndose Seiya.
-Me estás llamando VIEJA!!- refunfuño la rubia.
-No!!, no!!, no es eso, se defendió Seiya, levantando las manos. Y negando con ellas.
-Ja, ja, ja, ja- reía Serena al ver la expresión del chico- vaya deberías haber visto tu rostro, es muy gracioso-
-Pues tu deberías haber visto el tuyo, te ves aún más hermosa cuando ríes- dijo en tono seductor Seiya, provocando que la risa de Serena terminara, y bajara la cabeza sonrojada.
-Bueno- suspiro antes de continuar ya repuesta de la vergüenza que acababa de pasar- creo que es hora de irme-
-Es cierto, no creo que a Setsuna le agrade mucho la idea de que su sobrina este conmigo- dijo Seiya mientras miraba su reloj- solo prométeme una cosa- pidió el chico a Serena.
-Si, dime- dijo la aludida.
-Que dejarás de pensar en esa carta e intentaras descansar- pidió Seiya mientras guiñaba un ojo, haciendo que el rostro de Serena volviera a sonrojarse- además no te encuentras todavía del todo bien, como para desvelarte-
-Te lo prometo- respondió la chica de ojos azules, aunque no estaba segura de cumplir tal promesa.
-Bien entonces nos vemos Serena bombón- dijo mientras arrancaba el auto y Serena agitaba una mano para despedirse.
Al entrar de nuevo a la soledad de su habitación la nostalgia la invadió, no podía evitar pensar de nuevo en esa carta, así que sacándola de entre los libros, se dispuso a leerla una vez más.
-Hola cabeza de chorlito:
Sabes Raye dice que tienes cabeza de chorlito por ese par de chongitos tan peculiares tuyos. Así que tomaremos de nuevo ese sobrenombre.
Quieres decirme por que no hemos sabido nada de ti, que pasa contigo, cuéntame como te ha ido en tus clases de Francés, supongo que mal conociéndote, pero vamos Serena no desistas, yo se que podrás, llama más seguido, espero que no te hayas olvidado de nosotros. Raye quiere escribirte algo así que le cederé un poco de mi lugar. Darien.
Serena no sabes de lo que te estás perdiendo, esta mañana fuimos Darien, Andrew y yo a nadar, no se como los has aguantado todo este tiempo, a mi me hicieron maldades como no tienes idea, sobre todo Darien, ya sabes como es, aunque llego un momento en que no soportó más el agua fría y Andrew y yo seguimos en la lucha por ver quien nadaba más rápido, no te preocupes por ellos que yo los tengo mas que cuidados, besos y escribe pronto. Raye.
Al terminar de leer de nuevo la carta, se hecho a llorar deseo por un momento no haber vuelto a ver a Seiya Kou. Con tal de que esa carta que en eso momentos le estaba lastimando tanto, no hubiera regresado a ella, pero no, mejor no, prefería sentir mil veces esa sensación de vacío, a nunca haberse vuelto a reflejar en esos ojos del color del oscuro cielo.
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-Hola, ya regresé- anunció una elegante chica, mientras entraba al área de las oficinas, encontrándose con un rubio que le miraba de arriba abajo.
-Michiru, necesito hablar contigo- pidió el chico de cabellos rubios.
-Haruka!!- exclamo con sorpresa la chica de cabellos aguamarina- llegaste temprano, dime que es lo que deseas-
-Han llegado rumores desde Paris, que especulan que anduviste de bar en bar ahogándote en alcohol- arremetió Haruka a la elegante diseñadora y cabeza creadora de la empresa STAR MOON.
-Y quien demonios te crees tú, para cuestionarme en cuanto a lo que hago y no- se defendió Michiru.
-Pues por si se te ha olvidado soy el publirrelacionista de esta empresa y es mi deber cuidar la imagen tanto de la empresa como de su personal- respondió tajantemente el rubio- y tú perteneces a ese personal-
-Pero no cualquier personal- añadió Michiru, haciéndole ver a este la diferencia entre un empleado normal y ella.
-Pues con mayor razón- se justifico Haruka, quien comenzaba a avanzar amenazadoramente hasta la diseñadora.
-Sabes que hemos perdido ya dos contratos en el extranjero por ese desliz tuyo?- soltó Haruka como bomba- además es mi deber informarte que habrá una junta extraoficial para atender este problema y tú sabes quienes estarán presentes, para deliberar tu estancia aquí-
Estas fueron las últimas palabras que soltó Haruka, antes de darse la media vuelta y retirarse, dejando a una Michiru, temblando pero de coraje, como se atrevía ese engreído a hablarle de ese modo, lo que Haruka no sabía era el contacto directo que la chica tenía con los accionistas mayoritarios de STAR MOON, y eso pesaba y pesaba fuese cual fuese la situación…
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-Todavía estudiando?- una varonil voz se acerco a una linda rubia que estudiaba o hacía como que estudiaba.
-Si pero de verdad esto no se me da- dijo acongojada la chica.
-Que llevas ahí bombón- preguntó Seiya mientras tomaba entre sus manos un cesto.
-Oh!! es el desayuno que mi tía me preparó- respondió Serena, mientras Seiya se llevaba a la boca el interior de la misma.
-Mmmhh!! Son muy buenos- exclamó con la boca llena, Serena sin prestarle atención no se percató hasta que él chico hubo vaciado el contenido de la misma.
-Que!!, te acabaste toda mi comida??- Serena estaba atónita ante lo sucedido, pero no pudo dejar de escapar una sonora carcajada al mirar el rostro de Seiya que con las mejillas infladas, y el rostro compungido le miraba-
-No tienes porque burlarte así de mí- se defendió ante las carcajadas de la rubia que si bien eran contagiosas.
-Bien, ahora no te quedara de otra que invitarme a comer- dijo la chica mientras tomaba de nuevo sus libros, y sujetaba a Seiya de la mano, haciéndolo levantarse de su asiento bruscamente.
-Oye espera ten más cuidado, trátame bien bombón- se quejo el chico, dejándose guiar por la rubia.
Para Seiya era algo inexplicable, había algo en esa niña que le gustaba, su sonrisa, sus ojos, su manera de tratarle, era una sensación diferente, muy distinta a las demás, siempre que conocía a una mujer, eran ellas quienes intentaban por todos los medios complacerle, pero esta vez era diferente, esta vez era él quien deseaba complacer en todo a una mujer y esa mujer era ella, Serena Tsukino una niña todavía extraña para él…
En cuanto a Serena la situación que vivía no era muy diferente, Seiya era apuesto muy apuesto, no podía negarlo, se sentía mucho, muy bien a su lado, sin embargo hubiese deseado que esa persona que estaba ahora a su lado fuese Darien, pero no era así, por más que lo desease, no era posible, Darien jamás iba a ver en ella otra cosa que no fuese una niña pequeña, una hermana y hasta una jovencita inmadura y caprichosa como a veces le llamaba, debía admitir que esa sensación de paz y tranquilidad que Seiya le prodigaba, no era lo mismo que Darien le hacía sentir, que era muy diferente, que junto a Seiya se sentía compenetrada, se sentía en su mismo ambiente, mientras que con Darien solía discutir cuando el le llamaba inmadura, pero que lo amaba, pasara lo que pasara lo amaba, o no?...
-Te gusta?- preguntó Seiya a la rubia mientras la colocaba una mascada en la cabeza.
-Si es linda, pero yo no suelo utilizar estás cosas- sonrió ante la imagen que le proyectaba el espejo, si quizás no se veía tan mal.
-No te preocupes bombón no es para ti es para mi novia- enfatizó Seiya logrando que Serena se sonrojara de la vergüenza.
-Mira está es linda no lo crees- repuesta de la vergüenza pasada, Serena coloco en la cabeza de Seiya una gorra.
-Mmmhh!! para tu novio- preguntó Seiya esperando ansioso la respuesta.
-No es para papá- sentenció Serena mientras sonreía.
-Bueno pues yo por el momento no tengo novia así que mientras consigo una para mí, tu cuidaras de esto dijo mientras colocaba de nuevo la mascada en el cuello de su rubia amiga.
-Me parece excelente, la cuidaré muy bien- ambos suspiraron aliviados ante las respuestas negativas de parte de ambos en cuanto a novios se refería…
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Raye comenzaba a tener problemas con su independencia, los gastos comenzaban a ahogarla, luz, agua, teléfono, electricidad, todo se le estaba juntando, así que tenía que encontrar algo que le generara dinero y de inmediato…
Hasta que cierta mañana recibió una llamada de alguien que, o podía sacarla del apuro, o hundirla todavía más, era nada más y nada menos que Neflyte…
-Sabes que el negocio no marcha nada bien sin ti, muchos clientes han preguntado por sacerdotisa de Marte, como te hacías llamar, algo ridículo tu nombre- se mofaba el castaño, mientras bebía su trago del vaso frente a él.
-Y?? Que quieres que haga por ti?- preguntó Raye.
-Es simple linda que regreses al negocio, te necesito y sé de buena fuente que lo necesitas, así que hagámonos un favor y hagamos un trato por los viejo tiempos- añadió el castaño levantando su copa, para brindar con la chica frente a él, quien le respondió levantando su vaso con desgano…
Raye estaba en serios problemas, por un lado necesitaba pagar sus deuda y por otro estaba su relación con Darien, pero definitivamente iba a inclinarse por el "empleo", amar a Darien no iba a darle de comer…
Neflyte manejaba un negocio de mala reputación, donde varias jovencitas trabajaban para él, haciéndole compañía a vejetes asquerosos, pero que pagaban bien, fue ahí donde Raye conoció a Neflyte, fue ahí donde termino por convertirse en lo que ahora era, en donde termino por aceptar una vida de bajo mundo, y que ahora tendría que retomar si es que quería seguir "sobreviviendo"…
-Esta bien Neflyte, volveré, pero esta vez yo pondré las condiciones…-
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Serena buscaba afanosamente, una dirección, Seiya le había pedido que le visitara cerca de donde Serena vivía era un especie de canta bar, en cuanto entro pudo notar que una melodía comenzaba, comenzó a buscar a Seiya con la mirada, pero cual va siendo su sorpresa, al verle sobre el escenario, en cuanto Serena se acercò el chico de larga cabellera negra, comenzó a cantar.
-"Kimi wa itsumo, kagaya ite ta..."
Era una melodía hermosa, Serena jamás la había escuchado, quedo embelesada, al terminar, Seiya abrió los ojos mirandola directamente a ella, Serena al notar esa mirada no pudo si no sonrojarse, cosa que a Seiya le dio mucha gracia. Bajo del escenario y con las manos en los bolsillo, se fue acercando lentamente a ella.
-Vaya!!, no sabía que cantarás tan bien- exclamó Serena.
-Bueno bombón tengo más cualidades, que si tu quieres te puedo enseñar- dijo el chico, mientras se acercaba peligrosamente a la rubia, quien había comenzado a retroceder ante la cercanía de Seiya.
-Ah!! S… sí, y que… que otras cosas puedes hacer- preguntó Serena mientras tartamudeaba, ese chico podía fácilmente ponerla nerviosa.
-Ser tu guía de turistas esta noche por ejemplo- exclamo el chico una vez que hubo cumplido su cometido, hacer temblar a su rubia amiga, y entrelazando su mano a la de ella, la levantó y salieron juntos de ahí, visitaron todos los lugares más majestuosos de Paris, algunos de los cuales Serena jamás había oído hablar, entre ellos no podían dejar pasar obviamente, la torre Eiffel.
Ya lo saben comentarios, intentos de asesinato, felicitaciones, todas son bien recibidas aquí, solo no sean muy fuertes, por fis, sin más por el momento las dejo, reciban (: Besos y abrazos de MI :) y que la inspiración nos acompañe.
