"Entonces... ¿Eso quiere decir que la raíz cuadrada de un número es equivalente a su cuádruple dividido por su ¼? contestó Gabriella al profesor de matemáticas.
"Exactamente, señorita Montez. Deberían aprender de ella jóvenes" comentó el profesor Richards.
¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING!
"¡ANTES DE QUE SE VAYAN...!" llamó la atención a la clase el profesor. "Quiero que terminen las páginas 143 y 144 del libro, ¡Para mañana! Pueden retirarse."
"AAAAAAAAAAHGH" se quejaron los alumnos, excepto Gabriella.
La muchacha se acercó a su novio con su cuaderno entre sus brazos.
"Si quieres nos juntamos en mi casa a hacer la tarea, Troy" preguntó coquetamente.
"Gabriella... necesito hablar contigo. De verdad" rogó el ojiazul.
"Ahora no puedo amor, tengo la muestra de taller de ciencias y debo mostrar mi maqueta con Taylor. Ve a mi casa hoy a las 7.20, pero no llegues tarde ¿Eh? Te amo." besó sus labios delicadamente.
"También yo..." dijo en casi un susurro.
Y así partió Gabriella, corriendo por los pasillos de East High envolviendo a Troy con su mágica y femenina fragancia tan común en ella. Suspiró otra vez... ahora comenzaba la parte mala del día. Se dirigió a su casillero para sacar su mochila y salió del establecimiento, directamente a su auto; olvidándose completamente de la práctica de básquetbol. ¿Por qué tuvo que decirle ese "te amo" tan tierno y tan puro... por qué? Ya se sentía lo suficientemente basura, lo suficientemente mediocre, para que ella lo siguiera viendo como el mejor novio del mundo; cuando el se sentía todo lo contrario a eso. Condujo hasta su casa, dejando su auto en la cochera; bajó de él y se dirigió directamente a su habitación sin siquiera saludar a su madre.
Tomó una almohada y se tapó la cara con ésta ahogando un enérgico grito. Eran las seis y cuatro minutos... faltaba aproximadamente, tan sólo una hora y media para ver a Gabriella y... terminar con ella. No podía creer lo tan desgraciado que era, ella era la mujer perfecta. Le daba amor, y todo lo que el siempre soñó en una muchacha y él la apuñalaría por la espalda, le rompería el corazón; todo por, al fin y al cabo, Sharpay Evans.
Troy de verdad la quería, solamente que, en algunos casos, su actitud no la acompañaba en lo absoluto... pero en el fondo, muy en el fondo, Sharpay era una buena persona. Pero nunca la amaría, no como amó y ama a Gabriella. ¡Qué imbécil se sentía! Perder a una mujer como Gabriella Montez es un pecado prácticamente para él, y para todo hombre con buen gusto hacia las mujeres. Aunque ella no era cualquier mujer.
Para él, su novia era... woah, era su vida. Era lo que espero toda su vida, su aire, su tranquilidad, su delirio, todo. No tenía idea de cómo tuvo que llegar a esa situación; a la situación de tener que perderla. ¿Valía la pena? La verdad ni siquiera lo sabía. Sharpay nunca fue un ángel con ella, pero tampoco la quiso matar… aunque algo le decía que todo esto iba a terminar muy, muy mal.
Salió de sus pensamientos sacudiendo la cabeza... miró su reloj, eran las seis cincuenta y ocho. Pasó casi una hora pensando en la situación, tenía los ojos apagados, la frente sudada y con algunas ojeras; pero nada le sacaba la lindura. Se despeinó el cabello intentando despertarse, acomodó sus manos en sus ojos restregándolas sobre éstos; se levantó de la cama y secó las pequeñas gotas de sudor que nacían en su frente con su brazo derecho. Cambió su remera cambiándola por una musculosa simple, bajó hacia el primer piso y sacó de un florero de su madre una rosa blanca; una de las mismas que utilizó cuando le pidió noviazgo a Gabriella.
Gabriella...
"¡Mamá, iré a ver a Gabriella!" gritó mientras salía.
"Mándale mis saludos, también a su madre."
"Claro."
Dejó la pequeña flor en el maletero del auto y manejó hacia la casa de Gabriella. Volvió a echar un vistazo al reloj que se encontraba por encima de la radio del automóvil: las siete diez.
Bajó la velocidad, intentando ir calmándose en el trayecto... no podía tranquilizarse. Al llegar apagó el motor, tomó la flor y se bajó del carro. Fue hacia la enredadera que se encontraba bajo la ventana de Gabriella, subiéndola con la rosa en la boca... al alcanzar el nivel de la ventana, pasó y vio a Gabriella escuchando música con los ojos cerrados encima de su cama. Sonrió y, sin darse cuenta de lo que hacía, se ubicó suavemente sobre ella y comenzó a besarla. Ésta, sobresaltada, abrió los ojos... al notar el azul cielo tan familiar volvió a cerrarlos envolviendo sus brazos en el cuello de Troy. Sus lenguas comenzaron a jugar salvajemente mientras él acariciaba su cintura levemente al mismo tiempo en que ella lo despeinaba con su mano derecha... sus agitadas respiraciones eran lo único que se escuchaba en la habitación, aparte de la música que escuchaba anteriormente Gabriella; inconcientemente, ella ahogó un gemido en la boca de su acompañante, ambos abrieron los ojos riendo simultáneamente. Troy notó el rojizo de las mejillas de su novia. Se separó de ella seductor, besando cortamente sus labios.
"Hola." saludó sonriendo
"Hola." respondió ella aún enrojecida. "Siempre haces lo mismo ¿Eh?, ya veo tu técnica, Bolton."
"Me descubriste..." rió, para luego mirar la rosa que se encontraba en la cama de Gabriella, la tomó en sus manos y luego añadió. "Para ti."
La muchacha tomó la rosa entre sus pequeñas manos, la olió y luego respondió "Gracias, amor." dejó la planta encima de un pequeño mueblecito y cruzó sus piernas como indio. "Y... ¿De qué querías hablar, amor?"
La expresión de Troy cambió radicalmente, la boca se le secó y las gotas de sudor volvieron a galoparse en su frente; miró tiernamente a Gabriella conjuntamente tomaba sus manos, besando cada una de éstas. Gabriella sonrió ante el gesto caballeroso, acarició el cabello de su compañero para luego besar su mejilla.
"Amor..." tomó sus manos "nunca olvides, por favor, que te amo. Y que siempre lo haré."
"Ya lo sé amor, pero ¿Por qué lo dices?" sus facciones se volvieron serias.
"Gabs, no te merezco... no puedo seguir con esto. Soy un basura, te amo pequeña... te amo más que a nada, de veras." besó su frente, mientras las lágrimas golpeaban los párpados de Gabriella. "Discúlpame."
"¿Qué nos pasó, Troy?" preguntó mientras su mandíbula se sacudía agitadamente, a punto de estallar en llanto. "¿Hice algo mal, es mi culpa? Dímelo por favor" rogó.
"Amor, amor... no importa de quién haya sido la culpa, pero tu nunca la tendrás." acarició su cabello. "No puedo seguir, porque de veras no te merezco."
"¡Si me mereces! Porque eres el mejor, Troy. Porque nos amamos, por eso me mereces... eres al único hombre que he amado de esta forma tan... inexplicablemente hermosa." las lágrimas se desbordaron de sus ojos, haciendo que Gabriella comenzara a llorar.
"Te amo, Gabs." sus ojos empezaban a ponerse vidriosos. "Te amo y nunca lo olvides..." la besó cortamente, agachando la cabeza. "Perd-dóname..."
Y se fue rápidamente por la misma entrada que ingresó a la habitación dejando a la muchacha con el corazón destrozado, al igual que el de él se encontraba...
Antes de que me odien escuchen! ¡O LEAN! Este fic ES TROYELLA, pero tampoco tendría sentido sin algo de "sabor" ¿Entienden? Ojalá no se enojen u.u la pareja volverá pero con muuuuchos obstaculos ! TROYELLA Y ZANESSA FOREVER CHICAS ! comentarios y opiniones en el boton de abajo (REVIEW THIS STORY/CHAPTER) :D besos, PEACE OUT :*
