CAPÍTULO 7. Teddy.
¡Qué calor!- se quejó en voz alta Lala- ¿es que no sirve el aire acondicionado?
No es la camioneta- contesto Tabs- es él, parece que estuviera ardiendo.
Se acabo- dijo Lala soltando el volante- yo ya no aguanto.
¿qué estas haciendo?- pregunto la novata con los ojos muy abiertos.
La situación en la camioneta era la siguiente, después de abandonar el mirador del ojo, tomaron la vía rápida de la mejilla sin detenerse en las luces rojas, el florido léxico de Lalarú se desbordó contra todo aquel conductor que se le interpusiera, en el interior de la camioneta, el calor había aumentado, abrieron ventanas, encendieron el aire acondicionado y no dio resultado; era como si una hoguera hubiera sido encendida. Cuando Lala ya no lo resistió soltó el volante y comenzó a desabotonarse la blusa que llevaba puesta.
Lalarú Changes era hija del distinguido químico Charles Changes y por tal motivo su hija había decidido seguir los pasos de su padre; de tal suerte que con mención honorífica había terminado los estudios de química en la Universidad Benemérita de Frank y tenía control como directora e investigadora en los laboratorios de química de la universidad. De carácter muy extrovertido y relajado Lala era la mejor amiga de Tabs desde que eran pequeñas, aunque Lala era unos años mayor.
En el laboratorio portaba lo que se le antojara de ropa, siempre y cuando tuviera puesta la bata de algodón para evitar accidentes. Pero, ahora con este calor infernal y ya que nadie además de su amiga la veía, pues, mejor estar más fresca.
Lista- dijo con un suspiro cuando quedó sin blusa pero con un top de color blanco- estoy mucho mejor.
¡¿Cómo se te ocurrió hacer eso?!- dijo Tabs con nerviosismo- ¿y si alguien te ve?
Contigo no creo que haya mucho problema ¿o si?- dijo ella metiendo otra vez el acelerador hasta el fondo- y él, pues, ya se lo perdió- dijo con una sonrisa muy coqueta.
Tú no tienes remedio- dijo Tabs encogiéndose de hombros- ahora todo lo que quiero es llegar a casa y que todo esto termine.
Lo lamento amiguita- dijo Lala sonriendo- esto acaba de empezar…
El último trayecto del camino fue muy rápido, aunque Lala insistía en que su amiga se quitara su blusa de cuello de tortuga ésta nunca acepto. Colinas del hombro derecho, era una zona de departamentos de muy buena clase, y un costo muy elevado; donde vivían los miembros de la sociedad, si el departamento que Lala y Tabs compartían lo hubieran pagado ellas, no hubieran comido durante años y años y años y, ¡ya empiezo a sonar como Ozzy! Bueno, el punto es que el departamento fue un regalo por parte del hermano de Tabs, ya que él había comprado otro en Colinas del hombro izquierdo; se los había dado como regalo de que Lala había terminado la Universidad y de que Tabs había entrado a la Academia de Policía de Frank, lo único que les había pedido era que se cuidaran siempre, y que mantuvieran el lugar en orden. Al ser chicas, eso no fue ningún problema.
La camioneta se detuvo al entrar en el estacionamiento, una verdadera suerte que el lugar estuviera vacío.
Hemos llegado, y en menos de quince minutos; guau, si hiciera ese tiempo en las mañanas, no tendría que levantarme tan temprano- dijo Lala estacionándose- ¿Cómo se encuentra?
Muy caliente- dijo Tabs tomando la temperatura del civil inconciente.
Bueno, tengo ese efecto en todos los hombres- dijo Lala con una sonrisa aun más coqueta.
No- dijo en tono cansado Tabs- no es eso, sigue inconciente, esta muy caliente, parece que tiene fiebre y sigo esperando que lo llevemos adentro…
Oh, era eso- dijo su amigo poniéndose de nuevo la blusa- bien, subamos por el ascensor, no pienso llevarlo por las escaleras hasta el penthouse.
Esa es una muy buena idea, abre la puerta y ayúdame a sacarlo- dijo Tabs sujetando al civil.
Sabes- dijo Lala cuando le ayudaba a acercarlo a la puerta del ascensor- sin contar con que tiene quemaduras muy feas, me ha arruinado la noche, hizo que pasara un calor infernal, y que ahora estoy sudando por poder meterlo al ascensor; creo que no esta tan mal.
¿a que te refieres?- pregunto Tabs cuando cerró la puerta.
A que es alto- dijo Lala cuando dejaron al civil en el piso del ascensor- se ve que antes de había hecho ejercicio, que se ve que si estuviera bien, pasaríamos un muy buen rato juntos y…
Por fin llegamos- dijo Tabs cuando el ascensor se detuvo- ya me estaba cansando tu rutina de niña mala, o de solterona en cacería.
¡¿solterona?!- dijo la otra herida una vez más en el orgullo- te estas ganando una buena reprimenda jovencita…
Y tú un buen golpe- dijo Tabs tomando una vez más al civil para sacarlo del ascensor.
Nunca golpearías a alguien con anteojos ¿verdad?- dijo Lala con una mirada inocente.
Tienes suerte, de que mi hermano me haya enseñado que no se golpea nunca a un miope con lentes- dijo Tabs quien por esta ocasión había ganado este round.
Listo, ahora saca las llaves- dijo Lala mientras cargaba con todo el peso del civil, mientras su amiga buscaba sus llaves- ¡apresúrate! ¡por Frank, como pesa! ¡lo estas haciendo apropósito, Tabhary!
Listo, ya, no grites, ya las encontré- dijo la novata. Aunque si había tardado más tiempo del necesario.
Nada más abrir la puerta, y una cosita extraña salió corriendo a recibirlas.
Ahora no Teddy- dijo Tabs empujando a la cosita a un lado- estamos ocupadas.
Si Teddy, mejor prende la luz- dijo Lala que ya le faltaba el aire por todo el peso que estaba cargando.
La cosita extraña, era una de esas criaturitas microscópicas llamadas "ositos de agua" viven en el agua, o en la arena; en un viaje que Frank hizo con su hija a Florida, sin querer atrapo al pequeñito, cuando piso un charco de agua; la pequeña cosita tuvo mucho miedo y como pudo subió del pie a la pierna del humano. Lala y Tabs lo encontraron en su viaje a la selva tupida de las piernas de Frank en la parte más baja ya para llegar al tobillo, y ya que parecen ositos con múltiples patitas, para ser precisos cuatro pares de patitas con almohadones que les sirven para pegarse a las paredes o al techo; lo adoptaron como mascota, el hermano de Tabs hizo todo el papeleo para demostrar que la criaturita no era patógena y que no representaba ningún daño para la ciudad, por lo que "Teddy" fue la mascota oficial de las chicas. Con el ir y venir del tiempo Teddy que no aprendió nunca a hablar, aprendió a hacer otras cosas; y como prefería quedarse en casa, porque su pequeño cuerpo rechoncho y apanzonado no le gustaba caminar mucho, las chicas le enseñaron ciertas actividades del quehacer doméstico, solamente limpiar, o hacer las camas, y en ocasiones limpiar los trastes.
A la orden Teddy prendió la luz, mirándolas con sus ojos de puntito y moviendo de manera curiosa un par de bigotitos que tenía en la felpuda boquita.
Buen niño Teddy, ahora prepárame una margarita- dijo Lala que ya no podía con la carga.
Teddy la miro con sus oscuros e infantiles ojos sin comprender que le pedían.
Era broma Teddy, solo una broma- dijo Lala que ya no le salía la voz por el esfuerzo.
Ya, no te vayas a desmayar- se burló Tabs- por hoy se quedara en mi habitación, la tuya siempre esta llena de cosas y la que esta reservada para mi hermano, pues por el momento no me gustaría que la ocupara.
Eso y que la tuya esta más cerca- se volvió a quejar Lala.
Con gran esfuerzo introdujeron al civil y con cuidado lo depositaron el la cama de Tabs, sobre la colcha de color azul cielo. Teddy las siguió al mirar lo que llevaban, comenzó a temblar como un cachorrito.
No te asustes Teddy- le dijo Tabs sobándole su cabeza- solo estará aquí por unas noches y después se va a ir, ¿verdad Lala?
Lala ya no le estaba haciendo caso, se acomodo sus lentes, y comenzó a buscar en un maletín que había traído de su recamara.
Bueno, la situación es la siguiente- dijo después de revisar al civil- las quemaduras no me gustan para nada,- hizo una pausa- Tabs, estas quemaduras no son comunes, fueron provocadas por algo muy corrosivo…
¿Qué pudo haber sido?- pregunto la chica.
Recuerdas cuando Teddy se quemó con un compuesto que estaba analizando- le dijo mientras revolvía una vez más en el maletín. Tabs afirmo con la cabeza- esa vez Teddy se quemo con algo muy semejante al alcohol, no sé si en este caso es el mismo compuesto; pero, al menos sabemos como atenderlas- sacó unas vendas y gasas- esa vez, Teddy se recuperó por si mismo haciéndose bolita, al analizar su membrana (la pielecita) me di cuenta que los ositos de agua, pueden soportar hasta el alcohol, así que ¡tarán!- dijo triunfal- solamente tenemos que vendarle; las vendas y las gasas tienen partículas de la piel de Teddy y si no me equivoco, en unas dos semanas restaurara la piel ¿no soy una genio?
No, eres una química- dijo Tabs tomando las vendas y ayudándole a su amiga.
Después de un rato de arduo trabajo.
Listo, ahora solamente algún medicamentillo- dijo metiendo una vez más la mano en el maletín- y listo –dijo al sacar una especie de jeringa- esto le ayudará a bajar la fiebre. Eso y un muy buen descanso harán maravillas…
Cuando le inyectó, les sorprendió ver que al retirarla jeringa la piel despedía un ligero olor a quemado una vez más y sacaba una ligera columna de un humillo gris que al momento desapareció.
¿Por qué tuvo esa reacción?- se preguntó Lala- por si acaso guardare una muestra de la piel. Al fin al cabo el descubrimiento y la investigación me apasionan.
Ahora debe descansar- dijo Tabs acompañada de Lala y Teddy que salieron de la habitación y cerraron la puerta- si sobrevive, cuando despierte le pediré sus datos e informaré a Ozzy, y si…no sobrevive que Frank le guarde.
Creo que está bien, además él no quiso que le lleváramos al hospital- dijo Lala- ahora bonito Teddy, ven, ¡te traje comidita!
¿Le vas a dar a Teddy, esa comida china?- preguntó Tabs, quien tenía hambre.
Ya que a ti no te gusta, sí- contestó su amigo tomando a Teddy de una de las manitas.
Una vez en la cocina, las chicas y Teddy, (al que le pusieron un babero de bebé) se encontraban cenando, ambas chicas se contaron sus respectivos días, Lala se burlo de lo lindo cuando Tabs le contó lo de las rosquillas.
Eso fue divertido- dijo cuando dejo de reír- por mi parte tuve un día muy aburrido, O´Brien insiste en que los compuestos para cambiar de color el cabello deben esperar y que es mejor que sigamos con la búsqueda de una solución para quitar un poco de salinidad a la alberca de la Universidad. De cualquier forma de que vamos a ir juntos al Cocobongo este viernes es un hecho. ¿Vas a invitar a alguien al Cocobongo?
No- dijo Tabs limpiando migajas de comida de la cabeza de Teddy- creo que haré guardia o tal vez venga a revisar al civil si es que todavía no ha despertado.
Pero, nunca hemos faltado al Cocobongo- dijo Lala como niña pequeña- ya sé, que Teddy cuide a mi civil, y tú, yo y O´Brien vamos juntos.
¿tú civil?- preguntó Tabs cuando se llevó los platos al fregadero.
Claro, si nadie lo reclama es mío- dijo Lala imitándola.
Tú no tienes remedio, pero, si lo quieres y no tiene dueño…- dijo risueña Tabs.
Escúchanos, estamos hablando de él como un cachorro y no como un europeo- dijo su amiga riendo mientras se metía a su habitación a cambiarse de ropa para irse a dormir.
¿Por qué crees que es europeo?- preguntó Tabs desde el baño, al terminar de lavarse los dientes.
Porque nunca he visto a un habitante de ciudad Frank como él- dijo su amiga con un camisón para dormir desde la puerta.
Yo tampoco había visto a alguien como él antes- dijo Tabs acomodando el sofá-cama donde iba a dormir, Teddy se acostó junto a ella- hasta mañana Lalarú, hasta mañana Teddy- dijo al apagar la luz, de pronto la volvió a encender- casi lo olvido, mañana debo estar a primera hora en la comisaría ¿Cómo le vamos a hacer con él?
No te apures- contestó desde su habitación su amiga- mañana debo estar en el laboratorio hasta las 12 del día, yo lo cuidó al principio, después lo dejo con Teddy y en la noche tu te haces cargo. Ups, también se me olvidó a mi, mañana martes debo vigilar en la noche las reacciones de una mucosas que estamos controlando, mañana no regreso a dormir.
Bueno,- la novata no reprimió un bostezo- mañana ya nos organizamos, ahora tengo mucho sueño- volvieron a apagar la luz- Lala…- le contestó un gruñido- gracias por ayudarme hoy, estaba tan nerviosa que no sabía como actuar.
No te preocupes, no fue nada- dijo su amiga una vez más- ahora a dormir, que sino mañana no te levantas; hasta mañana Tabhary, hasta mañana Teddy.
No hubo contestación esta vez, todos en el departamento estaban completamente dormidos, hasta mañana todos, y que el nuevo día solo les traiga sorpresas agradables…
Continuara…
