CAPÍTULO 10.- ¡Hola extraño!
Tu… perfume… es delicioso- dijo de pronto Tabs sin saber muy bien que decir, ya que se sentía algo incomoda con el europeo de Lala encima de ella.
Él por su parte intento incorporarse pero todas las veces que lo intento solamente volvía a caer encima de la joven, ya era suficiente; ¿es que acaso dependería de ella hasta para levantarse?
Espera un momento por favor- dijo Tabs logrando salir de debajo de él- ahora mismo te ayudo a levantarte- haciendo una especie de palanca logro meterse una vez más debajo del europeo pero ahora de tal forma que él pudiera apoyarse en ella para poder levantarse.
El procedimiento tardo un poco, el estaba verdaderamente exhausto y ella batallaba un poco para lograrlo, en definitiva el no era una varita de nardo y ahora veía que si la noche anterior había sido sencillo transportarlo era por la ayuda de Lala. Sin importar que fuera ella sola logró que el se apoyara firmemente en ella y al final después de muchos esfuerzos hacer que se levantara, Tabs estaba sudando por el esfuerzo ¿a dónde era mejor llevarlo? Obviamente a su habitación, pero la chica no podría hacerlo sola; como si una luz celestial hubiera descendido sobre el sillón en ese momento ella y el europeo se encaminaron a paso lento al sillón, cuando Tabs ya no podía por fin pudo sentarlo junto al descansa brazos, él estaba agotado y gotas de sudor perlaban su frente, antes de que pudiera al menos abrir la boca la chica fue corriendo a la cocina y con la misma velocidad regreso con un vaso de agua que al momento le ofreció él por su parte lo bebió todo de golpe al menos su sed había sido saciada, recargo la cabeza en el respaldo del sillón; era un sillón suave de piel, giró un poco su rostro y una vez más sus ojos se toparon con la extraña criaturilla que le ofreciera galletas, ahora estaba temblando menos que en su primer encuentro sin previo aviso de no sé donde saco más galletas que al momento le ofreció, ahora una vez que podía enfocar mejor no le parecía tan mala idea el aceptarlas, es más con el hambre que sentía bien se hubiera comido unas cuantas.
¿Cómo te sientes?- le pregunto Tabs sacándolo de sus pensamientos
Él no contesto por el momento, solamente se limitó a observarla con detenimiento; no era posible que ella sola lo hubiera traído hasta ese lugar, ya había visto cuanto había batallado para transportarlo unos cuantos pasos, además a simple vista no parecía que ella fuera muy fuerte.
¿dime que no te lastime al tratar de ayudarte, por favor?- volvió a decir ella, en verdad temía que lo hubiera lastimado al intentar levantarle con tan poco cuidado.
Él una vez más guardo silencio; y de pronto, sin que nadie lo esperara Teddy le lanzó una galleta a la cara, no hubiera tenido gran importancia sino hubiera sido porque la galleta era de merengue y le había ensuciado la roja cara con un gracioso color verde merengue limón; él hubiera tomado a la criaturilla y la hubiera destrozado en ese mismo momento si estuviera en perfecta forma, pero al ser tomado por sorpresa solo dio un gruñido. Teddy lo había hecho no porque fuera una criatura impertinente, sino porque había visto que cada vez que le preguntaba algo Tabs y él no contestaba se ponía cada vez más triste, Teddy no quería que ni ella ni Lala se pusieran tristes y menos que un extraño no amante de las galletas las hiciera verse tristes.
¡Teddy, no!- dijo Tabs muy apenada- de veras lo siento, Teddy no es malo, solamente es un niño pequeño…
Podrías, alejar a tu mascota- fue lo único que dijo La Muerte Roja; fue tan sorpresivo tanto para él como para Tabs escuchar su voz.
Era como si hubieran pasado años desde la última vez que había hablado con alguien, antes del silencio, de la oscuridad, del no saber quien era, del no saber porque se encontraba ahí; y a la vez era una voz tan masculina, tan fuerte, tan poderosa, tan finamente modulada, tan segura, era extraordinaria. Tabs no pudo evitar perderse en el sonido de cada palabra antes de captar el mensaje que le había llegado y obedecer porque ¿Quién pude negar algo a un hombre con semejante voz?
Teddy, eso no se hace- dijo Tabs- Teddy abajo
Teddy no obedeció del todo solamente de mala gana se hizo hasta el otro extremo del sillón donde comenzó a comerse las otras galletas que sin explicación saco de su otro par de patitas.
La Muerte Roja solamente se limpió con la mano izquierda, ya que seguía sintiéndose incomodo con la mano derecha donde no se había regenerado su zarpa. Tabs sacó un pañuelo de la caja que estaba en la mesa de centro frente al sillón y con cuidado se aventuro a limpiarle la mancha de color verde. Él no agradeció simplemente una vez más volvió a guardar silencio.
Extraña forma de dar una bienvenida- dijo en el mismo tono y siendo algo sarcástico.
Oye ya te pedí disculpas- dijo Tabs retirando el pañuelo- no es justo; Teddy solamente pensó que me estaba ayudando y…
Solo fue cuestión de segundos para que Tabs cayeran en la cuenta de que el chico rojo de exquisita voz, delicioso perfume y buen cuerpo que estaba sentado frente a ella en el sillón solamente se encontraba vistiendo unos boxers negros ¿uhm, acaso la chica es de efecto retardado? Rápido como el rayo, el rubor llegó a su rostro y no se le ocurrió otra cosa que evitar la mirada de esos ojos amarillos tan hipnóticos. Él por su parte al primer silencio de la chica y el hecho de que en lugar de verlo a él estuviera viendo la lámpara de su derecha le hizo comprender la situación, se rió un poco para sus adentros, tenía la situación ganada.
Entiendo que fui descortés con tu curiosa mascota- dijo él acomodándose en el sillón, haciendo que la chica enrojeciera más- y que te encuentres disfrutando la vista pero, puedo preguntar ¿dónde se encuentra mi ropa? ¿o, es que prefieres que me encuentre así vestido en tu hogar?
¿andar así vestido? ¡SI! No espera, grito otra voz en su cabeza, no era correcto que él estuviera así en la casa ¿Qué pasaría cuando llegara Lala? No, mejor no imaginarlo. ¿y que pasaría cuando llegara el paquete que le dijo su hermano? ¿y si el paquete lo llevaba personalmente su hermano? Uhm, mejor buscarle algo de ropa.
Tu… tu… ropa estaba muy quemada y no creo que te cubriera más que lo que llevas ahora- dijo Tabs, y al momento se cubrió la boca con las manos; había hablado de más.
La Muerte Roja estaba satisfecha consigo misma, seguía teniendo el mismo impacto en el sexo opuesto, tenía que aprovechar ese golpe de suerte.
Aprecio tu sinceridad, ahora ¿crees que podrías hacer algo al respecto?- dijo él sin dejar de mirarla y logrando que la chica enrojeciera cada vez más ¿Cuánto podría enrojecer aun?
Dame un momento….- dijo y subió corriendo las escaleras.
La Muerte Roja se giró para ver a Teddy, el osito de agua acababa de terminar sus galletas y seguía limpiándose las patitas a lambidas.
Así que eres muy valiente- le dijo y el osito no pudo evitar temblar como un cachorrito- oh, no tiembles por el momento no te haré nada…-por alguna razón el osito de agua no dejo de temblar- pero, no vuelvas a lanzarme merengue o algo muy malo podría pasar ¿Qué pasa, es que acaso no sabes hablar?
Teddy negó con la cabecita.
¡Que bien!- dijo La Muerte Roja de forma irónica- ¡una estudiante puritana y una cosilla muda! ¡que buena suerte tengo!
Teddy bajó corriendo del sillón y dejo otras galletas más en el lugar que ocupara; él tenía mucha hambre pero por el momento su sistema buscaba algo más nutritivo que galletas de chocolate. Dio un ligero suspiro ¿Qué tanto estaría haciendo esa chica? Decidió que era mejor ver donde se encontraba, giro su cabeza a la derecha y pudo ver que de ese lado se encontraban las habitaciones de las que había salido, aun podía ver el rastro de borona de galleta que Teddy había dejado, la lámpara que viera la chica para evitarlo a él y la mesa de centro con la caja de pañuelos desechables; otro sillón de piel de dos piezas y justo en frente un centro de entretenimiento completamente equipado con sus pilas de DVD´s y CD´s organizados ya fuera por artista o por título, un equipo de sonido que no era para nada barato, del lado izquierdo la separación de lo que parecía ser el comedor, la puerta justo un poco más atrás de la cocina y el desayunador; el maldito reloj cucú que de manera infernal hubiera atormentado sus oídos cuando se desperto y regresando un poco a la posición inicial las escaleras que la chica había subido a no sabía donde; el ver todo el lugar y ver que era amplio lo mareo un poco por lo que decidió descansar un poco la cabeza en el respaldo y dar un ligero quejido; no le agradaba esa sensación de debilidad, tal vez con una buena comida y un buen descanso ya estuviera mejor, su cuerpo ya se había regenerado casi a la totalidad, lo único que le molestaba era que su garra siguiera sin crecer y que su mente siguiera en blanco respecto a quien era pero completamente despierta a todo lo que lo rodeaba. Sintió como la cosilla subió una vez más al sillón ¿es que acaso no había entendido que no lo molestara? Giro la vista, iba a hacer cualquier comentario ácido para que se fuera pero guardo silencio, la criaturilla llamada Teddy estaba una vez más frente a él, pero ahora no le ofrecía galletas sino una almohada ¿Qué significaba?
Teddy había visto como él recargo su cabeza y había dado un quejido así que pensó que se sentía incomodo por lo que corrió (bueno Teddy no corre) por una almohada a la habitación de Tabs cuando el había cerrado los ojos.
La Muerte Roja no sabía que pensar, no recordaba (casi no recordaba nada) que alguien hubiera sido amable con él sin importar como él se comportara con los demás.
Pero no creas que tienes derecho a untarme merengue- le dijo al dejar que Teddy acomodara la almohada- si tengo tiempo, haré algo al respecto de tu silencio- Teddy regresó a su lugar y continuo comiendo sus galletas.
Minutos después bajo Tabs con algo de color negro en los brazos.
Listo, lamento la demora; pero, tenía que buscar algo que te quedara bien- dijo Tabs
¿acaso uno de tus vestidos?- dijo él dudando del gusto de la chica.
No, soy muy pequeña; mejor algo de mi hermano, son casi del mismo tamaño- contesto mostrándole una gabardina negra de corte militar.
Al menos tiene buen gusto, aunque dudo que sean de buena calidad- dijo él dejando que la chica le ayudara a ponérsela, haciendo el mínimo contacto con los vendajes en el proceso.
La Muerte Roja no había atinado en su comentario en esta ocasión, ya que la ropa del hermano de Tabs era prácticamente de su tamaño, ligeramente más pequeña pero que por el momento podían servirle para no andar solamente en boxers, el juego de ropa se completo con un pantalón negro; Tabs había sugerido por el momento no usar una camisa ya que eso podía incomodarle, él que se sentía mejor con esa ropa que con nada acepto; pero, solo por el momento
Ahora el toque final- dijo Tabs sonriendo y mostrándole una boina militar negra con una estrella dorada como insignia.
¿es una broma, cierto? Abusas porque tu condición de mujer- dijo él algo molesto cuando ella se la puso encima.
Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhh- fue lo único que dijo la chica- te pareces a él; bueno, solo en la ropa, pero de lejos uhm, si mi hermano fuera moreno o más bronceado tal vez…. Voy por un espejo y después te quito el sombrero. Imagino que tienes hambre, yo ya tengo hambre, voy por el espejo y comemos algo- dijo con su sonrisa de niña traviesa.
Mejor ve por el espejo de una buena vez- dijo él mientras ella subía una vez más las escaleras.
Sí O´Hara, solamente tienes que vigilar que no explote el reactor- dijo Lala por el celular- no, no explota solamente era una broma; mira, eres una experta en esto, sí, claro que sí, por eso eres mi ayudante favorita, eso y que no tienes vida social entre semana; por favor, solo vigila mi experimento esta noche y mañana yo hablo con los directivos para tus créditos extras ¡Gracias, mil gracias! Chiao- dijo y colgó.
Había tenido algo de problemas para dejar a alguien vigilando su investigación y experimento para esa noche, por alguna razón que desconocía O´Brien no quiso ayudarle argumentando que no podía esa noche. Afortunadamente al final logró convencer a O´Hara Susan, una chica de lentes al más puro estilo nerd que aceptó después de que ella usara su persuasión habitual grado tres.
Llegó al departamento y abrió la puerta, había escuchado como Tabs hablaba con alguien ¿Quién podía ser? Porque el chico rojo, obviamente seguiría durmiendo y descansando, cerró en silencio la puerta y lo único que vio fue a…¿al hermano de Tabs sentado al sillón? Se encogió de hombros, no era la primera vez que él llegaba sin avisar y ya que había dicho que recibirían un paquete a las 2100 horas, tal vez había sido un pretexto para ir a visitarlas, ¡ya se llevaría una sorpresa!
Sin previo aviso La Muerte Roja solo sintió como lo empujaban hacia el frente una ligera sacudida y como era tomado por sorpresa una vez más, debía hacer algo para ponerse en forma como antes lo más pronto posible ya que en ese mismo día era la segunda o tercera vez que lo tomaban por sorpresa; pero, ahora no había sido Teddy, ahora recostada sobre sus piernas (lo que le dio una ligera punzada de dolor, en los adoloridos músculos) se encontraba una chica de mirada muy seductora de ojos ¿eran rosas o púrpuras?, de cabello rojo intenso corto y piel azul aterciopelada que seguía sujetándolo por el cuello con sus delgados brazos. Ella solamente había alcanzado a decir "¡Hola extraño!" cuando había caído en la cuenta de su error, no era el hermano de Tabs ¡era su europeo! Mirándola o con sorpresa o con cara de asesinarla.
Tabs bajó justo al momento en que todo había terminado y no sabía si reír o llorar de la misma risa, Lala tenía la cara más patética que podía poner, la que solamente utilizaba cuando se había equivocado estúpidamente y su europeo la veía sino con deleite al menos con una cara de superioridad.
¡Al menos me hubieras dicho quien era!- gritó Lala en la cocina (que para poco sirvió que la puerta estuviera cerrada)
Después del bochorno, Lala y Tabs habían ido a la cocina, según para que el europeo no las escuchara, pero como los gritos de Lala se escuchaban hasta la sala, de nada había servido.
¿Cómo se supone que iba a decirtelo si cuando baje ya estabas en sus brazos?- dijo Tabs bajando la voz.
Estaba en sus piernas, no en sus brazos- Lala suspiro- bueno, creo que al menos puedo ir a presentarme mejor.
¿ahora te vas a acostar en él o solamente lo vas a golpear?- dijo Tabs burlonamente.
Aun no lo decido- dijo Lala terminando la conversación.
La Muerte Roja seguía en el sillón, pero ahora sin la ridícula boina negra (para su gusto)
Hola, lamento la confusión- dijo Lala- me presento de la forma apropiada, mi nombre es Lalarú Changes, y esta chica es mi amiga Tabhary
Si así saludan a sus visitas me agrada el lugar- dijo La Muerte Roja.
¿pues tu como lo saludaste?- le pregunto Lala a su amiga.
Este, me cayo encima- dijo Tabs ruborizándose una vez más.
Ohhhhhhhhhhhh y cuando ibas a decírmelo ¿eh?- dijo Lala fingiendo estar molesta.
Tabs quiso protestar, pero el sonido del reloj cucú las hizo detenerse, el maldito sonido atormentaba a la Muerte Roja, ellas lo percibieron y fue Lala la que detuvo su sonido.
Ese reloj, se volvió a atrasar- dijo mirando a Tabs- ya son las 4:00 de la tarde y marca las 3:00, la próxima vez que venga tu hermano, tu verdadero hermano, lo debe arreglar. Ahora, antes de que alguien más toque a mi europeo- dijo señalando a la Muerte Roja- ¿Qué les parece si comemos algo? Después habrá tiempo para conversar.
Eso era justamente lo que iba a proponer- dijo La Muerte Roja
Por favor, aparte de ser un huésped eres un Dios- dijo seductoramente Lala- tu dejate consentir y nosotras te atendemos ¿ok?
No podía estar más de acuerdo- finalizó la Muerte Roja.
Tabs y Teddy solamente se miraron sintiendo que estorbaban en ese momento, en esa sala…
Continuara…
