CAPÍTULO 24. Muckor

Muckor había llegado al Departamento de Policía de Ciudad Frank iba a jugársela entrando por la puerta principal, no era el movimiento más inteligente que un virus pudiera dar; pero estaba tan molesto por la forma en que H5N1 lo había tratado frente a Archer que estaba dispuesto a demostrar que era tan capaz como ellos…

Los policías de inmunidad habían pasado un día muy pesado con todos esos ataques por parte de las bacterias, de los virus, toda la ciudad estaba hecha un caos, era como si todos los demonios del pandemónium se hubieran liberado para hacerles ver su suerte… y aun faltaba lo peor.

Muckor no entró con toda la elegancia que pudiera haber usado H5N1, en lugar de eso entró como un tornado, como una bestia salvaje destrozando a los policías que estaban en la entrada, los que cayeron primero fueron seguidos por unos cuantos más antes de que los miembros del cuerpo de policía comenzaran a repeler el ataque de esa amenaza…

La entrada estaba tomada por ese virus que pese a faltarle una mano atacaba con todos con total precisión pero que no tenía la forma de ataque a la que esa clase de virus flamígeros tenía acostumbradas a sus victimas…

En los pisos superiores el resto del equipo de la policía bajaba y se preparaba para hacer frente a esa amenaza.

Es la muerte roja- dijo uno- Ozzy, creo que vino por ti.

Osmosis Jones estaba peligrosamente serio, no le había caído en gracia ese comentario y ahora él, Drix y Tabs se estaban preparando para ayudar a los demás oficiales.

No puede ser Thrax- dijo de pronto Ozzy- ese trasero rojo, se acabo en el alcohol…

No se veía muy seguro.

Drix estaba listo para lo que viniera y Tabs serviría de apoyo.

Había llegado el momento de actuar.

Mientras Muckor se divertía torturando a esos leucocitos H5N1 había llegado a la estación de policía y observaba sentada de una forma muy cómoda en el techo de una de las patrullas, el olor a muerte era una delicia que ella no podía pasar de largo, ya había tenido sus presas y trofeos ese día pero aun así estaba ansiosa de conseguir más…

Sin saber que H5N1 analizaba si él tenía o no la ventaja en ese ataque Muckor continuaba divirtiéndose, era como volver a tener esos olvidados días antes de que H5N1 llegara, esos días en que Mentor y él devastaban las ciudades sin importarles los estragos y las víctimas, esos días en lo que lo único importante era probar la supremacía de los virus…

Había logrado subir al primer piso, las escaleras estaban llenas de leucocitos caídos en el cumplimiento de su deber, Muckor tenía leves heridas pero eran nada comparado con lo mucho que su herido orgullo le ordenaba seguir…

H5N1 seguía observando desde la patrulla, ahora quela lucha se desarrollaba en los niveles superiores ya no tenía visibilidad pero había pensado pasar un rato más ahí… tal vez con algo de suerte sus dos problemas acabaran mutuamente…

No comprendo porque Archer nos tiene vigilando aquí- dijo un miembro de inteligencia en el interior del automóvil que H5N1 ocupara de asiento.

No lo sé, tampoco lo entiendo- dijo su compañero- primero ordena que nosotros estemos aquí, después que el grupo beta fuera a la Universidad, no me extrañaría que también estuviera vigilando la casa de Thorn.

Si, ahora me alegro de que no aceptaran mi solicitud para formar parte del equipo A.V.E-dijo el primero que hablo.

El techo de la patrulla se abrió como se abre una lata de sardinas, los dos miembros de Inteligencia apuntaron con sus armas pero estas fueron partidas por algo muy filoso tan rápido que no pudieron reaccionar a tiempo.

Buenas noches oficiales- saludo H5N1 dejándose ver con esa mueca alejada de una sonrisa- si me permiten quitarles su tiempo- dijo acercándose peligrosamente- ¿dónde queda el domicilio de ese agente, ese tal Thorn?

Los dos agentes se miraron confundidos, un dolor en sus hombros les indico que tenían que contestar.

El primero que había hablado aclaro la duda de la virus.

Muy amables, de verdad lo agradezco- dijo H5N1 con la misma mirada fija y la sonrisa demencial.

Las ventanillas de la patrulla se mancharon de un color azul.

H5N1 se alejaba de la estación de policía mientras los gritos seguían al igual que los disparos… tal vez esa misma noche todos sus problemas y pendientes se terminaran…

Muckor ya estaba a un piso de llegar a la oficina de Osmosis Jones, ya eran demasiados leucocitos los que habían caído, excelentes policías que nunca se habían enfrentado a un virus de ese tipo.

Muckor estaba a punto de partir en dos con su abrazo a la recepcionista cuando un tiro en su hombro hizo que la dejara caer, oportunidad que la chica aprovecho para huir.

Drix había hecho un buen tiro, Muckor gruño de dolor.

Ese no es la muerte roja, Ozzy- dijo Drix preparando una carga más.

No, ese es viejo y feo, bueno más viejo y feo- dijo Ozzy apuntando- ¿Qué bacterias haces aquí?

Osmosis Jones me imagino- dijo Muckor- me has dado muchos problemas.

Una vez más el virus volvía a actuar como si él fuera el que había hecho todo y no H5N1.

Pero no importa, esta noche caes- dijo iluminando su garra.

¿Sólo una?- reto Ozzy- ¿Qué ustedes virus de pacotilla, ya no tienen presupuesto?

Muckor se lanzó con todo contra el policía, Drix hizo otro disparo pero Muckor lo evitó.

Ya sé quien eres- dijo Ozzy evitando que ese demente le rasgara con la zarpa- eres el tipo del dinner ¡y pensar que los medios me confundieron contigo!

Muckor gruño pero no dijo nada al respecto, estaba más interesado en quitarle la cabeza de los hombros a Jones; Ozzy representaba todo un reto para ese virus, no tenía la agilidad necesaria para estar a la altura del policía, al menos el resto de los cuerpo de inmunidad se habían replegado dejando solamente a Osmosis y su equipo para que se encargaran de ese virus, además Ozzy ya tenía experiencia.

Otro disparo más, Ozzy estaba luciéndose, Muckor trataba de evitar tanto a Ozzy como a Drix, sabía que tenía que deshacerse de la cápsula para poder llegar a Jones. Se sonrió con una mueca peligrosa pero sin llegar a la perfección de demencia de H5N1.

De un salto Muckor se lanzo contra Ozzy, éste que se había girado para cargar de nuevo el arma lo vio venir, no pudo evitar abrir los ojos como platos ¿acaso ese demente podría ganarle? Drix vio que su amigo estaba a punto de ser partido por esa garra y extendió el brazo para apuntar con su cañón.

Caíste- dijo Muckor triunfal.

Cambiando la dirección del golpe, Muckor dejo caer su zarpa sobre el cañon de Drix que con una pequeña explosión quedo fuera de funcionamiento, la cápsula cayo de espaldas por la sorpresa.

Muckor estaba de pie frente a él.

Adiós- dijo levantando la zarpa para dar el golpe final.

En ese momento un tiro se escuchó, uno hecho con un arma de mayor calibre.

Muckor gruño, ahora estaba completamente indefenso, el disparo le había volado su única garra, se doblo de dolor girando para ver quien había sido el causante.

Tabs estaba apuntando no con una de sus automáticas sino con una pistola con una cabina mucho más grande.

Es un juguete que hizo una amiga- dijo apuntando- aléjate de Drix o te vuelo la cabeza.

Por la mirada de la chica Muckor se dio cuenta de que esta no le amenazaba en vano, Drix se arrastro un poco para estar fuera del alcance del virus. A pesar de tener todo en contra Muckor agitó un poco la gabardina –ya de por si rota- que llevaba puesta y dejo caer unas cuantas de las esporas explosivas.

Éstas solo tocarse con otras que rodaban en el suelo comenzaron a explotar, al menos eso le serviría de distracción. Ozzy no estaba dispuesto a que esa cosa se les escapara por un truco barato de feria y cubrió el acceso a las escaleras, Muckor se dio cuenta de que pese a su intento estaba atrapado, si se iba, no se iría solo, pensó en utilizar a Osmosis como rehén ya que el humo provocado por las explosiones no dejaba ver bien a los agentes.

De pronto Ozzy lo sintió detrás de él, dio un disparo y aunque Muckor volvió a rugir de dolor no abandono el intento de llevarse consigo al gran Osmosis Jones.

Tabs dudó por unos momentos, recordaba lo último que paso cuando tuvo una situación de rehenes como esa, sacudió la cabeza, no era momento para pensar en eso.

De pronto sonaron tres tiros… como en aquella ocasión…

Muckor cayó de espaldas en los primeros escalones de ese piso, Osmosis tenía todavía la pistola humeante, Drix desde el piso tenía también una pistola que encontró junto a él en su otra mano, y Tabs se acercó a sus amigos con la suya aun caliente.

Somos un buen equipo- dijo Ozzy- wow novata- dijo mirando a Muckor- se la cumpliste.

Drix no quiso ver.

No pensé que realmente tuviera que volarle la cabeza- dijo Tabs evitando ver lo que había en las escaleras.

Cómo sea- dijo Ozzy como si la cosa hubiera sido lo más natural del mundo- ahora es trabajo de los de limpieza.

Y limpiándose las manos se volvió a meter a su oficina.

¡Gracias Frank- dijo Ozzy desde dentro- no le paso nada a la XBOX!

Tabs que ayudaba a levantarse a Drix solo cabeceo.

No tiene remedio- dijo Drix mirando que su cañón no iba a poder ser utilizado en varios días…

La amenaza de la estación de policías había sido solucionada una vez más gracias al heroísmo de Osmosis Jones, ya lo dirían los noticieros después mientras tanto, en la Universidad de ciudad Frank, Archer y su equipo estaban revisando la oficina de Lalarú Changes.

Señor-dijo un miembro del equipo.

Archer dejo varias fotos que pasaba distraídamente

Al parecer Lala estaba trabajando en algo.

Archer reviso, eran varios datos de cierto compuesto que soportaba el alcohol ¿soportar el alcohol? ¿para que quería eso Lala? Tuvo un mal presentimiento.

H5N1 había hablado mucho de la muerte roja, la muerte roja según Jones había muerto en el alcohol,

Maldición- dijo Archer de pronto- encuentren a Lala, debe de andar por aquí.

Ahora Archer tenía miedo, si Lala o Tabs o el mismo Thorn habían tenido contacto con la muerte roja y sabían como había sobrevivido al alcohol, H5N1 podría aprovechar dicha información en su contra, Archer tenía que encontrar la forma de que Lala desarrollara algo que le sirviera en contra de esa virus por si las cosas se salían de su control.

Una suerte haber guardado en la misma Universidad la garra de Muckor, tal vez eso le serviría de ventaja.

Los miembros del equipo de Archer buscaron por todas partes a Lala, parecía como si la chica hubiera desaparecido, por su parte Lala seguía escondida en el privado de O´Brien ¿Quién hubiera pensado que ese lugar serviría para esconderse?

Lala ya sentía que estaba a salvo cuando la puerta comenzó a abrirse.

¿Thorn?- pregunto en un murmullo.

No querida- dijo Archer asomándose- Ay Lala si serás tontita- dijo intentando parecer amigable- esta puerta se abre hacia afuera no hacia adentro.

Lala se pateo mentalmente por su error, eso y que no había puesto seguro a la puerta…

Ahora querida Lala- dijo Archer ofreciéndole su mano- necesito que me hagas un nuevo juguete.

Lala no pudo rechazar esa mano.

Como cabía esperar las noticias ya estaban llenas de los reportes de los ataques tanto en el hospital como en la estación de policía y se hablaba de la muerte de la muerte roja.

Thrax se reía de la estupidez de los medios sentado en el sillón, apago el televisor.

Ya es hora de ponerse en movimiento- dijo a la nada.

Solo Teddy estaba ahí.

Creo que ya fue suficiente, ahora es momento de que salga a divertirme…- dijo la muerte roja lista para salir por la puerta principal.

En eso la puerta se abrió.

Lamento llegar tarde- dijo Tabs sin mirar al frente- ¿estas bien Lala?

Levanto la vista, y tal vez fue por la cara de Thrax tal vez por toparse con otro virus flamígero Tabs no pudo evitar sentir que tenía frente a ella a una amenaza letal, instintivamente llevo su mano a la pistola que tenía guardada detrás de ella.

Thrax también vio el movimiento de la chica a pesar de que ella lo hubiera hecho con toda naturalidad, ahora se daba cuenta de que ella comenzaba a sospechar, y pensar que pensaba utilizar uno de sus trucos para sacarle información…

Thrax- dijo de pronto una vocecita desde el sillón.

Sino hubiera sido por el autocontrol de Thrax hubiera despedazado ahí mismo al oso de agua que con sus mediocres galletas había dicho su nombre.

Los ojos de Tabs mostraban tanto su sorpresa como su miedo y su sentimiento de quedar como una idiota, ella ya lo había pensado pero esperaba estar en un error.

Thrax – repitió Teddy.

Es un osito muy bueno- dijo Thrax dándole la espalda a Tabs, sabía que la chica no le dispararía- es muy bueno, sabía que lograría hacer que aprendiera a hablar- dijo llegando al sillón y poniendo su mano en la cabeza del osito como si se tratara de un perrito.

No le hagas daño- dijo Tabs apuntando con la pistola con la que acabara con Muckor.

No ves que no le hago nada- dijo Thrax ahora con Teddy entre sus dos manos- Creo que tiene miedo de fallar el tiro como lo hizo con su mami- le dijo la muerte roja al oso de agua.

Tabs lo miró con todo sin reprimir su enojo.

Aléjate de él o disparo- le gritó.

Thrax se puso en pie.

Mi niña, si lo quisieras ya lo hubieras hecho- dijo Thrax dejando a Teddy en el sillón y caminando hacia donde estaba Tabs.

Dispara- dijo la muerte roja con el cañón de la pistola lista para dispararle a boca jarro.

Las manos de Tabs temblaban visiblemente, la chica desvió la mirada… No quería disparar.

Eso imagine- dijo Thrax quitándole la pistola de las manos, arrojándola a un lado y tomando la barbilla de Tabs con una mano- gracias por todo- dijo para darle un beso en los labios.

Tabs no pudo evitar que las lágrimas corrieran mientras no se defendía o se separaba de la muerte roja.

Y así como empezó, terminó.

Tabs estaba de rodillas en el suelo llorando mientras Teddy le ofrecía una galleta, la puerta abierta y la corriente de aire nocturno refrescando el departamento.

La muerte roja una vez más libre por las calles caminaba con paso majestuoso perdiéndose entre la oscuridad de esa noche que aun no terminaba…

Continuara…