Hola, muchas gracias por los comentarios, este capitulo la verdad que me ha encantado, hasta ahora se ha convertido en mi favorito.
Por favor no me odien OK?...les prometo que no se van a arrepentir.
PORFAVOR LEAN EL CAPITULO CON EL SIGUIENTE TEMA:
Apologize de Timbaland….
Ya tengo terminado el capitulo 8 y 9, pero no soy muy rápida escribiendo en el computador, casi como Bella. Un poco torpe. :)
Recuerdo que ninguno de los personajes me pertenece, solo la historia.
Capitulo 7: Aquella Llovizna.
Edward POV.
Deje a Bella en el despacho con Esme. Nuevamente sentí el pánico de que algo malo sucedería. Ella a pesar de ser un vampiro era tan frágil, tan delicada ¿ Como alguien pudo trasformarla?. Hoy cuando cazábamos, no solo sentí que se convertía en alguien mas salvaje, si no que aun siendo tan inhumana, sentía su hermosura.
Camine de vuelta al nuestra habitación., a esperarla. Lo mas seguro que cuando ella volviera, me haría muchas preguntas y yo no le iba a negar nada, estaba preparado para confesarle todo.
-¡Edward!- escuche y para mi mala suerte, Tanya se acercaba- Que feliz soy de encontrarte, menos mal que te encuentro solo, supongo que estas aburridísimo de llevar a la rastra a la chica nueva ¿cierto amor?- dijo tocando el cuello de mi camisa.
- ¿De que hablas?- le dije alejándola de mí.
- Eddie… amor, porque no vamos a tu habitación, necesito hablar contigo- me hablo con cara de suplica.
-Muy bien, con tal que no vean hablando contigo, cualquier cosa- Le dije cortante. Ella puso cara de sorprendida, pero aun así me sonrió.
Llegamos a mi cuarto e inmediatamente la encare.
-¿Qué quieres Tanya?- le pregunte ofuscado. Ella se acerco mas a mi quedando a pocos centímetros de mi rostro. Yo no la soportaba.
- Edward, tu sabes que nosotros estamos destinados a estar juntos, no te hagas el difícil. Tu sabes que hay muchos chicos que estarían muy feliz estando conmigo, pero yo te elijó a ti- hablo de forma seductora, casi ronroneando, como un gato.
- Si lo se Tanya, pero también se que muchos han pasado por tu cama ¿Tu crees que una mujer así me interesaría?- ella me miro sorprendida. Tal vez había sido muy grosero.- Yo no te quiero Tanya, lo del otro día fue un error, ahora por favor márchate, Bella estará por llegar y no quiero que te vea aquí. Ella me miro con furia.
-¡Es por ella!, ¡Es por esa entupida mosca muerta! ¡La voy a matar!- Chillo. Yo me llene de ira. La tome de los brazos y la empuje pegándola a la pared.
-¡No te atrevas a amenazarla! , ella no tiene la culpa de tu locura- le advertí amenazante. Escuchaba su mente, estaba llena de odio. Esto había sido mi culpa, yo le había dado esperanzas, pero no podía, mi corazón le pertenecía a Bella.
-¿Acaso te gusta? ¿La amas Edward?- exclamo amenazante acercándose mas a mi rostro.
- Si la amo- el conteste
Cada palabra sonó clara y concisa.
Ella me miraba sorprendida, trato de zafarse de mis brazos, alcanzar mi boca, pero yo no se lo permitía. En su mente había daño, quería hacerle daño a Bella. Logro soltar un brazo y rajo mi camisa. Sonrió como desquiciada. Sentí un pánico cuando percibí el olor de Bella acercándose, al parecer Tanya también lo había sentido, porque ahora se rajaba su camisa. Estaba apunto de soltar a Tanya cuando Bella abrió la puerta. Iba a ser muy claro su panorama. Yo en apegado en una pared, con Tanya semidesnuda.
-Ed…ward- murmuro estática en el umbral. Su mirada era llena de tristeza y decepción.- ¿Que haces?- logro modular. Su dulce voz tiritaba. Solté a Tanya y me dirigí hacia mi ángel. Pero ella corrió a su habitación, golpeando la puerta con fuerza. Tanya rió y se encamino a la salida.
-¿Qué diablos haz hecho?- murmure con rabia. Ella seguía riendo.
- Si yo no puedo tenerte, nadie lo hará- murmuro a mi oído. Quería matarla, no me importaba que me expulsaran, que mi familia se decepcionara, nada me importaba.
- ¡Edward!-chillo nuevamente- ¡Ya es hora que la chica se enterara de nuestro amor!- Grito para que Bella la escuchara. La tome de un brazo y la empuje ala salida.
No podía creerlo. Esta era la oportunidad de tener a Bella, de confesarle todo, incluso albergaba la opción de que ella me aceptara. Era un idiota, lo había arruinado todo.
-Bella- llame golpeando su puerta- Bella por favor déjame explicarte- le rogué. Para mi sorpresa ella abrió la puerta. Me dolió cuando la vi. Por primera vez vi que sus ojos habían cambiado, ya no eran de un marrón intoxicante, ahora eran negros: infinitos y desafiantes.- Bella…yo no la quiero- le explicada. Pero ella me miraba inexpresiva- Por favor, siéntate- le hable tratando de razonar. Pero ella me miraba con dolor.
- Eres un mentiroso Edward Cullen- me dijo sin ni siquiera vacilar. Apoyo su brazo en la pared y se llevo una mano a sus ojos. Notaba que su pecho subía y bajaba.- Por un minuto pensé que eras distinto- siguió hablando. Percibía su dolor, yo sentía vergüenza.
- Bella perdóname, no quería que esto pasara, te lo juro- hable suplicante. Ya no me importaba rogar ni humillarme. Solo necesitaba su perdón. Ella me miraba indiferente.
- Lamento haberte conocido- lanzo sin anestesia. Sentí como si una gran abofeteada llegara a mi dejándome sin vida.- ¡Yo quería confesarte algo importante!- exclamo. Ahora se veía débil, entre pequeños sollozos. Me acerque para abrazarla, pero me alejo inmediatamente.
- ¿Confesarme que?- pregunte tratando de calmar mi ansiedad. Esto la sorprendió aun más.
- Vamos Edward, no te hagas el idiota- hablo con disgusto.
- No entiendo Bella- le hable confundido.
-Edward, déjate de estupideces… ¡Eres un maldito vampiro ególatra y mentiroso! ¡¿No crees que los sentimientos importen?!- hablaba furiosa- ¿Porqué no lees mi mente?... ¿Acaso no haz hecho eso todo este tiempo?- exclamaba sollozando. Me quede impactado. Me acerque y la tome de sus manos. Podía sentir su dolor, su confusión, su rabia.
-Bella…yo…- Se lo iba a confesar, ella debía saberlo, este era el momento. Bella me miraba con sus ojos brillando, que ahora volvían a su color natural- Yo…- Pero ella me interrumpió.
-No importa lo que digas Edward, nada de lo que digas cambiara mi opinión hacia ti.- lanzo fríamente.
-¿Qué opinión tienes de mi?- pregunte ya sabiendo la respuesta.
- Que juegas con los sentimientos de las personas, que las usas para luego desecharlas- me miraba con frialdad, casi inhumana- Si crees que a mi me va atraer algo así, te equivocas, para mi no eres algo mas que el aire, algo que no necesito. Sus palabras eran con dolor, quería hacerme daño y lo estaba consiguiendo.
- Entonces te dejare sola- hable apenas modulando cada palabra, La solté y me marche de la habitación. Solo y con el corazón roto.
Bella POV
¿Cómo había sido tan estupida? Era claro que el no iba a prestar atención en mi. Yo era tan imperfecta y el tan perfecto. Pero como me dolió verlos de esa forma. Se que había sido dura y distante. Me sentí inhumana diciéndole esas atrocidades a Edward, pero estaba tan dolida. Quería que el sintiera mi pena. Yo sabia que el no tenia ningún compromiso conmigo. Pero lo sentía tan mió. Salí de la habitación. Necesita despejarme, correr, hacer cualquier cosa que anulara mi desgracia. Camine por el pasillo y me encontré con Tanya. La maldita arpía se acerco como si nada hubiese pasado.
- ¿Que pasa Bella?- pregunto sarcásticamente- Tienes un aspecto aun mas horrible- comento lanzando una carcajada, unas chicas soltaron unas risillas.
- Suéltame bruja- exclame furiosa.
- Bella ya debías saber que Edward me elegiría a mi…mírate querida, eres nefasta. Soltaba otra risa, mientras que las otras chicas reían como perros falderos.
Me aleje rápidamente, comencé a correr, sin darme cuenta llegue a una torre que se encontraba alejada. Quería desaparecer, chillar. Las palabras de Tanya, aunque sabia que estaban llenas de maldad, tenían razón, yo era nefasta. El jamás se fijaría en mí. Desee llorar, quería llorara. Grite su nombre y me hundí en un rincón, en mi amargura. Me coloque los audífonos y trate de relajarme. No me percate cuando vi que alguien se acercaba. Era un chico de aspecto desaliñado, tenía el cabello castaño, desordenado, usaba unos jeans gastado y una remera que dejaba ver su musculatura.
- Hola pequeña- me saludo sonriendo- ¿Porque estas acá tan sola?- me tendió una mano para levantarme, yo no la acepte, pero me pare en alerta. Lo ignore.
- Soy James- me habló tendiéndome nuevamente su mano para estrecharla- ¡Vamos no seas mala!...por lo menos tu nombre- dijo sonriendo.
-Bella- musite. No quería conocer a nadie. Quería estar sola.
-¿Ves?, no fue tan difícil- hablo sonriendo. Acercándose mas a mi.
- Solo déjame tranquila- exclame con seguridad. El me miro confuso, pero no dio un pie atrás. Se acerco y toco mi cabello, se lo llevo a la cara y lo olfateo. Yo me quede perpleja, no podía creerlo.
-¿Qué haces?- le pregunte apartándolo. El vampiro soltó mi pelo y tomo mi cara con fuerza llevándolo hacia el. Comenzó a olerme, llego hacia mi cuello, pasando su nariz por cada rincón de mi rostro.
- ¡Suéltame!- chille. Tratando de zafarme de el.
-Delicioso- murmuro. Dando un paso atrás
-¿Qué diablos te pasa?- le grite, tratando de alejarme lo mas rápido de el. A lo lejos escuche "Estoy esperando nuestro próximo encuentro bella"
Camine rumbo a mi cuarto, cuando me tope con Alice y Jasper. Ella corrió a mi lado.
- Bella, lo siento- musito- Debí haberlo visto antes-Hablo con tristeza.
- ¿Así que ese es tu poder? ¿Ves el porvenir?- le pregunte con poca amabilidad. Me sentía engañada por toda su familia. Quería culpar a alguien. Estaba dolida.
-Bella, no reacciones así conmigo- me hablo con ternura. Jasper puso una mano sobre mi hombro y de pronto una gran calma llego.- Se que te hemos escondido cosas, pero nuestros padres no hicieron prometer, no sabes cuanto he deseado contártelo- Alice me miraba con angustia, no podía odiarla, ella ni nadie tenia la culpa.
- Esta bien Alice creo que me siento un poco mejor- conteste sentándome en una banca. A lo lejos veía que la gente reía y disfrutaba. Todo seguía siendo igual, pero yo me sentía tan distinta. Durante toda mi vida había deseado amar a alguien y cuando eso sucedió, no me era correspondido, ¡Maldita tonta Bella!, pensé. Alice acariciaba mi espalda. Yo quería llorar, sentirme humana nuevamente. Después de un arto de silencio, le dirigí mi palabra a Alice.
- Alice… ¿Qué ves?- pregunte. Ella cerró sus ojos tratando de concentrarse. Al abrirlos no me contesto, sus ojos se llenaron de oscuridad.
- Nada Bella, solo dolor- contesto. Me abraso y sentía que ella sollozaba conmigo. Este día había sido negro, lleno de sorpresas, pero negro al fin.
Durante la siguiente semana Edward y yo no ignoramos. A parecer su familia estaba molesta con. Rosalie no podía creer lo estupido que era, mientras que Alice no entendía porque el había estado de esa manera con Tanya. A veces nuestras miradas se encontraban, pero inmediatamente se alejaban. Había continuado mi entrenamiento con Esme, cada vez controlaba más mi cuerpo, pero era doloroso. Descubrí los secretos más recónditos de ella, era como si yo los viviera. Casi siempre despertaba de los trances sollozando. Pero Esme me influía demasiado valor, ella había sufrido y aún así se paraba con firmeza frente a su nueva vida.
En clases me encontraba siempre con Tanya, ella me dirigía comentarios rudos y amargos, como "Bella, la pequeña nefasta". Yo la ignoraba, al parecer Edward también. Sentía que una parte de mi había muerto. Alice me subía los ánimos, diciéndome que todo iba a salir bien, que veía luz en mi futuro. Pero nada parecía importarme, no le encontraba sentido alas cosas.
En Volterra el invierno comenzaba, ya casi ningún rayo de sol llegaba al amanecer. Era como si el panorama de mi vida se volviera gris, monótono y sin ningún sentido. Salí de caza, corriendo me dirigí al bosque, a los pocos minutos sentí que una animal revoloteaba por los alrededores, me acerque a unos arbustos y sentí que un dejavú llegaba a mi mente. A pocos metros mió, dos ciervos bebían de un arroyo. Recordé lo que había sucedido aquella vez, ese día había cambiado nuestra relación por completo.
Corrí desesperada internándome en la neblina del bosque, gritaba su nombre. Me lance contra el pasto y recordé su aterciopelada voz. Quería intentarlo. Quería ver el subconsciente de Edward.
Descanse mi cabeza, mirando al cielo. Unas gotas de agua cayeron en mi rostro, avisándome que iba a comenzar a llover. Solo necesitaba concentrarme en su voz. Como cada vez que caía en un trance, millones de voces se acercaban a mi cerebro, tratando de desconcentrarme, solo necesitaba encontrar la voz de mi ángel. Un susurro escuche. "¡Bella!", apenas murmuraba, pero no era la voz de Edward, me parecía hostil, no la conocía. Trate de buscar nuevamente, pero escuche esa voz cada vez mas fuerte y próxima. "¡Bella!". Abrí mi ojos y vi a James sobre mi, mirándome sorprendido.
-¿Qué haces aquí?- pregunte apartándolo de inmediato. Su presencia me intimidaba.
- Te escuche gritando y me acerque- dijo acercándose cada vez mas. Pronto me vi apresada contra un árbol.
-Aléjate- exigí. Mis piernas comenzaban a tiritar.
-¿Por qué tienes miedo?- pregunto lanzando una sonrisa – No hare nada que tu no quieras. Solo quiero olerte- Ya estaba a pocos centímetros de mis. Me afirmaba fuerte contra el árbol.
- James, suéltame- exclame en un grito agobiado. El comenzaba a meter su mano bajo mi camisa. Yo trataba de chillar pero este me tapaba la boca.
-Tranquila Bella hermosa- hablaba mientras recorría con su nariz mi clavícula- Eres deliciosa- me hablaba mientras su mano tocaba mi cintura. Tenia pánico, trataba de golpearle, de zafarme de su fuerza, en un intento alcance a morder su mano y este se alejo un poco riendo. Yo me lance a correr, pero para mi torpeza caí. Lo único que alcance a musitar antes de que me alcanzara fue : ¡Edward!
James me tenía atrapada contra el suelo. Sus ojos eran negros, salvajes. Su boca buscaba desesperadamente la mía, Yo le golpeaba, sin tener efecto alguno en el.
- No por favor- imploraba entre sollozos. Pero el no tenia ninguna intención en soltarme. Ahora me jalaba el cabello con fuerza. Cad movimiento suyo era mas violento.
- Vamos pequeña, no te hagas la difícil- exclamaba mientras arrancaba mi camisa. No sacaba nada con luchar. Me iba a dar por vencida. Pero de pronto le vi, por un segundo pensé que había sido una ilusión, pero Edward me miraba. Estaba bajo una sombra, con los ojos llenos de ira. Dio un paso y soltó un gruñido amenazante.
- Suéltala- ordeno. James inmediatamente se dio la vuelta, apartándome. Yo aproveche la oportunidad y corrí hacia Edward, el me abrazo y me coloco tras de el, protegiéndome con su cuerpo. Edward respiraba agitadamente. Me sostenía una mano con fuerza. Pero yo no me iba a soltar de aquella mano.
-Bella… ¿le conoces? – pregunto mi príncipe. Sin soltar su postura de ataque.
-Claro que me conoce- respondió James, sin dejarme contestar.- Somos amigos de hace años…incluso conozco a tu hermana, Jane, ¿cierto Bella? – hablo amenazante. El no podía conocer a Jane, no podía amenazarme con hacerle daño. Pero su mirada era convincente. Pensé en Jane, ella estaba bien, se encontraba con los Vulturis, no existía mejor protección que aquella. Aparte tenia a Félix a su lado, el la protegería. Negué con mi cabeza.
- Yo no te conozco maldito depravado.- conteste sin duda alguna.
Este lanzo una carcajada y luego gruño con fuerza. Sentí que la mano de Edward se apretaba con mas fuerza a la mía. Para mi sorpresa James se alejo entre los árboles. Una vez que no sentí su olor ni presencia, me desplome de rodillas al suelo. Edward afirmo por mis hombros, llevándome hacia él. Sentí su rostro a pocos centímetros del mió, percibí su aliento, embriagándome. Le mire los ojos y note que estaban negros, tan infinitos como siempre.
-Bella ¿estas bien?- pregunto sin quitarme los ojos de encima. Yo no le conteste. Sin pensarlo le abrace. Con una fuerza indómita recorrí su cuerpo con mis brazos cobijándome en su duro pecho, en su olor, en el. El acepto mi abrazo y rodeo mi cintura. Poco a poco sentí que su respiración se calmaba. Debimos quedarnos en esa posición bastante tiempo, porque ya había oscurecido. La lluvia era intensa y golpeaba nuestros cuerpos en la oscuridad. Yo pensaba en lo que había sucedido, no en el hecho de que casi me habían violado e incluso asesinado. Si no en el hecho de que pude haber acabado lejos de Edward, que moriría sin confesarle mi amor. Me aferre más a su cuerpo y el noto mi desesperación ya que no me aparto.
Fue allí cuando me pregunto algo que me dejo perpleja.
- Bella ¿en que estas pensando?- hablo tratando de soltarse un poco de mi abraso.
-¿De que hablas Edward? ¿Es que no lo sabes?- pregunte consternada. El me miro y negó con la cabeza. Ahora me soltaba y se alejaba hacia un árbol.
- Bella…jamás he leído tu mente- hablo con dolor. Yo le miraba confundida. El nuevamente se acercaba a mi, pero no me tocaba.
- No lo entiendo- le dije. El se acercaba más a mi y tomaba una mano mía acariciándola. La lluvia era violenta, caí sobre nuestros rostros. El suyo se veía hermoso bajo la luz de la luna.
-Yo tampoco lo entiendo Bella- dijo – pero eso no me importa ya. Al principio importaba, pero ahora que te conozco, naturalmente…no importa- Se alejo nuevamente, soltando mi mano.- Será mejor que me aleje, como tu querías- dijo con un tono de dolor. Se estaba girando para retomar su camino a casa. No podía irse, le amaba
- No- exclame. Segura de mi misma.- No te vayas Edward- ahora se lo exigía. El se giro confuso, pero sus ojos brillaban más que nunca.
- Pensé que no querías que estuviera cerca de ti- hablo desde la penumbra.
-Te equivocas- le respondí. Apenas me salían las palabras. El se acerco un poco mas a mi, me iba a decir algo, pero yo lo interrumpí.
-¿Cómo supiste que estaba aquí?- le pregunte alejándome, mi espalda chocaba con un árbol.
-Alice lo vio, vine lo mas rápido que pude Bella- contesto- No podía dejar que algo te sucediera. Me hablaba con dolor.
-¿Por qué no?- susurre. Tiritando apoyada contra el árbol.
-¿Es que no lo sabes?- pregunto acercándose hacia donde yo estaba, quedando a pocos centímetros de mi rostro. Yo lo sabia, no me había dado cuenta. Edward me correspondía, por eso estaba acá. Acerque una mano mía a su cara, tocando su húmedo rostro. El sonrió. Roce su perfección, sintiendo como su piel se estremecía cuando tocaba su rostro.
- No sabes lo bien que se siente eso- murmuro mientras yo le acariciaba. Sentía que mi cuerpo iba a explotar. Yo era demasiado feliz en aquel momento. Su mano recorrió mi rostro y note como nuestras manos reconocían nuestros cuerpos. El toco mis labios con sus dedos, para luego acercar su rostro y oler mi cuello. Me estremecí por completo cuando el lo beso. Recorrí sus brazos y note como su camisa se apegaba a su musculatura. El respiraba agitadamente, como si estuviera conteniendo el deseo.
-Bella eres hermosa- susurro en mi oído. Yo le sonreí y le acaricie el cabello.
- Edward- musite. El me miro con intensidad - ¿Estas con Tanya?- pregunte mirando hacia el suelo. El soltó una risa, que no contenía nada de alegría.
- Bella, Tanya es insoportable, todo lo que viste aquel día, era solo un montaje, en el que yo fui muy estupido de caer- su miraba se tornaba aun mas oscura, como si se avergonzara.- Yo no te merezco- me dijo afligido. Yo me desconcerté y le tome su mano colocándola en mi rostro. El me miro sorprendido.
- Edward…te quiero- le dije acurrucándome en la suavidad de su piel.
- Yo te amo Isabella Swan- me dijo acercando su cuerpo mas al mió. Abrazándolo. Nos quedamos toda la noche, acorralados bajo la lluvia. Amándonos sin ningún contacto que no fueran nuestros corazones entrelazados, disfrutando aquel momento.
Yo se que todo esta esperando el beso…pero quiero ser malita y dilatarlo un poco….gracias por los comentarios
Besitos
Pascu
