Hola chicos bueno acá va el octavo capitulo de esta historia, muchas gracias por todos sus comentarios han sido muy dulces, se que soy un poco lenta para escribir, pero saber que ha ustedes les interesa , me das ánimos en apurarme en publicarla

Hola chicos bueno acá va el octavo capitulo de esta historia, muchas gracias por todos sus comentarios han sido muy dulces, se que soy un poco lenta para escribir, pero saber que ha ustedes les interesa, me das ánimos en apurarme en publicarla. La verdad que cuando la comencé, no quería fuera algo frívolo, si no que realmente expresara los sentimientos de los personajes. Espero que eso se refleje. Recuerdo que esta inspirada en la Saga de crepúsculo, por lo tanto los personajes no me pertenecen. Solo la historia.

Como siempre acá va mi nota musical: Viva la vida. Coldplay.

y ahora en mi perfil he puesto fotografías del los guardarropas de nuestros adorados personajes. Por ahora esta el de Bella.

La vedad que tengo una debilidad por la moda, ya que estudio diseño de vestuario, así que pasen por ahí y díganme que les parece.

Capitulo 8: Polaroids y Películas

Edward POV

Esa mañana llego delatando una increíble emoción de por fin haber estado juntos. Bella acariciaba mi mano, era maravilloso darme cuenta que tenia una nueva oportunidad. Quería entregarme, embriagarme en ella. La sentía casi como una droga y yo era el eterno adicto que buscaba la calma en ella.

Durante la noche casi ninguno hablo, por un momento sentí que cada uno nos adecuábamos a estos sentimientos. Que era nuevo para nosotros."Nosotros", que feliz sonaba esa palabra ahora en mi mente.

- Edward- Bella susurro con una inmensa dulzura y como me gustaba escuchar mi nombre salir de sus labios- Me gustaría volver a nuestra habitación ahora- dijo. Ella también hablaba en plural. Mi corazón nuevamente se estremecido.

- Claro Bella- respondí- Estoy seguro que Alice esta ansiosa por vernos. Yo ya lo sabía. Podía escuchar a su traviesa mente desde lejos. Quería saber todo lo que había sucedido.

- Si me imagino- hablo con tristeza. Esto me incomodo.

-Bella ¿te sucede algo?- pregunte con preocupación. Ella me miraba con vergüenza. Como si tuviera temor de decirme algo.

- Es que no entiendo…que ves en mi, yo soy tan común, tan torpe, tan imperfecta y tu…¡Dios mírate!- hablo sin levantar su vista del suelo. Yo sonreí.

Era un halago que ella me viera de esa forma, pero si ella supiera lo hermosa que era, yo no era perfecto para nada, había cometido tantos errores desde que la conocí. Uno de ellos fue hacerla sufrir. Me acerque y tome su rostro. Ella me miraba con sus intensos ojos marrones. Sentí un deseo de tocar sus labios, de ahogarme en su aliento. Ella lo noto y cerró sus ojos aceptándome. Acaricie su cabello, su rostro recorriendo sus perfectas facciones. Me acerque percibiendo cada vez mas cerca su exquisita fragancia. Estaba a solo centímetros.

- ¡Edward!- Salte de la sorpresa. Alice me miraba sonriendo de oreja a oreja. Junto a ella se encontraba Jasper rodeándola con el brazo. Ambos parecían satisfechos de habernos encontrado. Bella se compuso y camino hacia mi hermana para saludarla. Alice se giro y me lanzo una mirada de disculpa" Lo siento Edward, no quería interrumpir" Leí en su mente.

Caminamos de vuelta al instituto y me sorprendió la manera en que ahora lo veía. Este brillaba, se veía mas tranquilo, parecía que todo lo que pasaba frente a mi vista cobrara un sentido distinto. Respire dejando que el aire me intoxicara, millones de aromas llegaban a mí: flores, hierba, la frescura de una mañana después de la lluvia, la tierra mojada, el aire. Todo tenía un sabor nuevo. Mire a Bella que caminaba mas adelante riendo junto a Alice. "Gracias"- musite apenas. Le debía mi vida a ella, la había transformado. Tenia ganas de gritar, correr, reír. Sentía que mi corazón iba a explotar de felicidad. Era perfecto todo. Recordé las palabras de Carlisle en aquél momento que la vida danzaba ante mis ojos. Sentí que no era un mounstro. Que tenía alma.

Bella POV

Alice me hablaba efusivamente de lo feliz que era, ahora que todo se había solucionado. Decía que teníamos que cerebrarlo. Yo realmente no prestaba demasiada atención. Mi mente estaba en otra parte. Cada paso que daba me entregaba una sensación distinta. Caminaba como si estuviera en las nubes, flotando en mi imaginación. Nada podía arrebatarme este sentimiento. Era como una poesía o un soneto de Shakespeare, era una melodía de Debussy, era el destello del arco iris. No encontraba palabras para describirlo, no importa cuanto hubiese leído o escuchado sobre aquello, nada se asemejaba alo que sentía en mi interior. Miles de notas musicales trataban de compaginarse para formar una melodía. El ritmo de un sueño, que ahora se cumplía y se formaba realidad.

Me gire para observar a Edward y vi que su mirada se perdía en el horizonte. Pero no veía temor, ni arrepentimiento, en sus ojos veía paz y felicidad. ¿Acaso esto podía ser mas perfecto?

Ahora llegábamos a nuestra habitación y Alice se despedía, haciéndole prometer que más tarde la acompañaría a hacer unas compras.

Entramos nuestra pieza, riéndonos sobre el excesivo entusiasmo que tenia Alice sobre cosas tan triviales, como las compras o celebrar cualquier acontecimiento. Pero al fin Alice es Alice. Fue entonces cuando un silencio cubrió la sala, recién nos habíamos percatado de que estábamos solos. Edward y yo. Vi que se acercaba, pude notar lo que se proponía. No se lo que ocurría en mi cuerpo, pero sentí un pánico, millones de miedos llegaron a mi. Yo jamás había estado con alguien que quisiera de verdad, la única frustrada relación que había tenido, es la que casi me había matado. Aunque técnicamente lo estaba. Me sentí insegura. Edward era maravilloso, perfecto en todo lo que hacia. Yo iba a arruinarlo todo. No sabía ni siquiera caminar bien. Siempre me caía ¿Como diablos iba a poder besar bien? Corrí hacia mi habitación, tiritando. Sabía que lo había dejado desconcertado. Estupida Bella.

Estuve dando vueltas por mi cuarto, tratando de encontrar una forma de disculparme, de explicar mi rechazo. Tenía tantas ganas de besarle, pero a la vez tanto miedo de que se decepcionara. Abrí la puerta dispuesta a humillarme con tal que me aceptara nuevamente. Pero no lo encontré, recorrí la sala y note que había un papel sobre la chimenea.

"Bella, he ido con Esme…cuídate en las compras con Alice.

Te amo. Edward"

Sonreí. Edward me amaba. El me iba a dar una oportunidad de besarle nuevamente. ¿No dicen por ahí que la tercera es la vencida?

Camine nuevamente a mi cuarto. Me sorprendí cuando me mire al espejo. Mi cabello estaba revuelto lleno de hojas y ramas, mi rostro empolvado de tierra, mi camisa rajada exponiendo algo de mi piel. Me reí, literalmente a carcajadas, afirmando mi estomago. Realmente era un verdadero espantapájaros.

Corrí a la ducha y deje que el agua limpiara la suciedad de mi cuerpo y que borrara las llagas d mi pasado, este era un nuevo comenzar para mi.

Pronto caminaba de vuelta a mi cuarto y me llamo la atención una bolsa que reposaba encima de mi cama. Me acerque y vi que habia una notita .

"Bella, tómalo como un anticipo de la tarde de compras

Que nos espera.

Cariños

Alice"

La abrí y me encontré con unos jeans azul oscuro de tiro alto. La verdad que eran muy lindos. Sentí que se acomodaban perfectamente a mi figura y en realidad me veía muy bien, casi irreconocible. Me coloque una camiseta negra y deje que mi cabello cayera sobre mis hombros. Me mire al espejo nuevamente y sonreí, esta era una imagen completamente distinta al espantapájaros. Me coloque mis Converse y corrí al vestíbulo.

- Bella te ves estupenda- dijo Rose con sus ojos muy abiertos de sorpresa.- Nunca pensé que tenias ese cuerpo- yo me avergoncé un poco. Alice aplaudía y saltaba de alegría.

- Ya cállense y vamos- dije saliendo de la habitación.

Llegábamos al estacionamiento y me dirigí a mi coche. Hace mucho que no lo conducía, pero antes de alcanzarlo Alice me dirigía aun radiante Volvo plateado.

-Edward me ha pasado su coche- dijo sacando una llave de su cartera, quitando la alarma. Al subirme identifique de inmediato su olor y sin poder evitarlo suspire. Las carcajadas de Rose y Alice me avergonzaron.

- Pues valla que te tiene enamorada mi hermano- exclamo Alice riendo. No quería que me molestaran, todavía no estaba acostumbrada a esta nueva emoción.

- No te avergüences Bella- rosalie me hablaba- Es normal que te sientas así, tu no sabes lo que hago para que Emmet suspire por mi- dijo traviesamente. Alice puso una mueca de asco y le tiro la cartera a Rose.

- ¡Rose!, no quiero escuchar sobre lo que haces para que mi hermano suspire- chillo. Yo soltaba carcajadas. Alice se dirigió entonces a mi.

- Bella, yo creo que ambos se ven perfectos, ya me imagino el día de su boda, el pastel…- pero yo la interrumpí de inmediato. Ni siquiera nos habíamos besado y ya Alice estaba pensando en casarnos.

- Alice por favor…calma- le rogué. Ella sonrió y me saco la lengua infantilmente.

- Bueno…en todo caso Bella, me muero por ver la cara de Tanya, cuando los vea juntos- soltó una risita traviesa. Todas nos reímos imaginando el momento. La vedad que esa chica se merecía una pequeño golpe de realidad y yo iba a impedirlo. Note que habíamos llegado a la ciudad y que Alice con Rose se morían de la ansiedad de comprar.

Pasamos la tarde , entrando de tienda en tienda y cada vez que salíamos de ellas, yo me veía con al menos 5 bolsas en cada brazo. Ya me encontraba exhausta y le pedí a Alice que me diera un minuto para dar una vuelta al lugar. Aunque me lanzo una cara de rabia, acepto y dijo que me vería en un rato.

Camine hacía una tienda de videos y compre algunas películas, la mayoría clásicos. El tipo de la tienda me miraba trastornado, recordé lo atrayente que éramos para los humanos.

Recorrí las calles viendo las vitrinas, entonces una tienda capto mi atención. En una esquina un pequeño letrero indicaba "Tienda de antigüedades". Perfecto. Amaba las cosas que tenían un pasado. Entre y percibí el olor a humedad y poca ventilación. Era pequeñísima y estaba todo desordenado. Me recordó mi habitación, antes de llegar al instituto. En una esquina una gran variedad de cuadros se apilaban unos encima de otros. Un estante se encontraba lleno de libros tras el mostrador. Me asome un poco mas sobre el para notar la colección, ya todos lo tenia, que decepción. Entonces vi que en el mostrador, una hermosa colección de cámaras fotográficas reposaba.

- ¿La puedo ayudar en algo?- un anciano pregunto y se acercaba aun paso extremadamente lento. Su olor era el mismo de la tienda, a viejo y guardado.

- ¿Esa es una Polaroid?- pregunte apuntando ala cámara. El viejo asintió.- La llevo entonces.- Pague y me apresure en encontrar la las chicas. Estas por supuesto ya me buscaban.

- ¿Dónde estabas Bella?- pregunto Rose, poniendo una mueca de asco- ¡Dios tienes olor a humedad! ¿No me digas que haz entrado a la tienda del anciano?- pregunto Rose que ahora estaba bañándome en un perfume.

- Si, compre una cámara- afirme un poco ofendida.

- Vamos Rose, no huele tan mal- hablo Alice, mostrando una mirada de disculpa.

- Ahora que le puse mi perfume- dijo soltando una risilla.

- Son tan ridículas- les dije moviendo mi cabeza- Vamos quiero compara unos rollos fotográficos para mi cámara. Ellas me acompañaron y pronto nos dispusimos para volver a casa. Ya cuando habíamos llegado, las chicas se despidieron, dejándome en mi cuarto. Estaban ansiosas de modelarles sus nuevos atuendos a Emmet y Jasper.

Entre a la habitación y me di cuenta que Edward todavía no se encontraba, me molesto un poco, yo ya lo extrañaba muchísimo.

Descanse en el sofá, ya estaba anocheciendo y Edward no llegaba. Comencé a ordenar la ropa que había comprado, ahora mi closet se llenaba un poco mas., quería que el tiempo pasara mas rápido, pero ahora que no estaba conmigo, pasaba tan lento. Me di otra ducha, el perfume de Rose, era deliciosos, pero demasiado empalagoso. Camine a mi cuarto y me coloque unos shorts de algodón y una camiseta más informal. Cogi la bolsa de películas y me dispuse a ver una, por mientras que pasaba el tiempo. Me decidí por un musical, "El mago de Oz", al terminar note que Edward todavía no llegaba, estaba angustiada, puse otra película "Forest Gump", pero no le prestaba demasiada atención, ya eran las 2 de la madrugada y Edward no llegaba. Cambie el disco y puse "Orgullo y prejuicio". Pronto la película comenzaba y sentí la manilla de la puerta abrirse. Me gire de inmediato y note que mi dios griego llegaba a casa. Le lance una gran sonrisa, y el para mi agrado la respondió con una igual.

- Te extrañe- le dije sentada de rodillas en el sofá. Era verdad, había pasado toda una semana ignorándolo y ahora que podía amarlo con toda la libertad, quería tenerlo cada segundo junto a mi.

- Yo también Bella- me dijo sentándose junto a mí. Note algo amargo en su mirada. Un aspecto lúgubre. Me estaba escondiendo algo.

- ¿Qué sucede?- le pregunte asustada. Temí su arrepentimiento, que hubiese notado lo nefasta que era y que ya no me quisiese. El miro al suelo, pero luego me sonrió.

- Nada Bella, solo que todavía no me creo, que tu me quieras- mintió, el me estaba escondiendo algo. Me dolió su silencio.

- Esta bien si no me quieres contar- le dije. Para mi sorpresa el suspiro. Trate de cambiar el tema. Era obvio que algo había sucedido y le dolía demasiado para compartirlo. Acaricio mi mejilla y me sonrió dulcemente, yo tome su mano y la bese.

-¿Qué ves?- pregunto girando su rostro al televisor.

-Orgullo y prejuicio- le dije.

-Todo un clásico- respondió- Apuesto que tu personaje favorito es Lizzie. Te pareces mucho a ella.- exclamo sonriendo.

- No, mi personaje favorito es otro- hable- es el señor Darcy, tan orgulloso y perfecto- le dije haciéndole notar un tono sarcástico- Se parece a ti.

El sonrió a mi respuesta.

-Entonces, si yo soy el señor Darcy y tu eres Elizabeth Bennet ¿No deberíamos estar juntos?- exclamo Edward con una mirada traviesa. Sentí que me derretía.

- Solo al final, Edward- trague saliva.

- Porque primero se odian, luego se conocen y al final se enamoran.- me hablo sonriendo.

-Aja- asentí. Un poco avergonzada de que usara la palabra "se enamoran".

Por un momento sentí que me iba a decir algo, pero no salio ninguna palabra de su boca. Se acerco y tomo mi mano acariciándola. Un rato después la película había terminado y lo único que mantenía la habitación iluminada se había apagado. Yo solo veía sus intensos ojos a través de la oscuridad y cada vez mi respiración se tornaba más agitada, dejando menos espacio entre cada inhalación y exhalación.

- Edward… ¿eres feliz?- pregunte. Tratando de ocultar mi nerviosismo. El asintió, apartando su mirad a la pared.

- ¿Y tu?- pregunto aun perdido. Yo era demasiado feliz, ahora le encontraba un sentido a mi vida.

- Si lo soy, tú me haces feliz- le respondí. Para mi alegría, el me sonrió feliz. Ahora nuevamente me miraba y yo trataba de encontrar un punto reencuentro, una oportunidad que nuestros labios se juntaran, deseaba tanto sentirlo.

-¿Quieres ver otra película?- me pregunto. Yo asentí. Cualquier cosa que el me pidiera, lo haría. Estaba feliz de que el quisiera pasar tiempo conmigo. Se dirigió a su cuarto y volvió trayendo una capeta en sus manos.

-Elige una- me dio entregándome la carpetita en las manos. Esta contenía una gran variedad y como ya habíamos visto algo romántico y no quería parecer desperada, elegí algo mas relajado. Le pase el disco que tenia impreso el titulo" Piratas del caribe". La verdad es que babee un poco por el capitán Sparow y al parecer Edward lo noto, vi que me miraba un poco molesto. Solté una risita, que el sintiera celos de un humano, parecía tan irreal. Nuevamente nos acurrucamos, riendo con la película. Así pasamos la noche, viendo películas y riendo.

Cuando ya había amanecido, sonó el celular de Edward. El lo contesto y se formo una sonrisa en su rostro. Trate de acercar mi oído para escuchar la conversación, pero solo escuchaba un murmullo. El cerró el aparato y me sonrió traviesamente. ¡Dios adoraba esa sonrisa!

- Vaya que eres curiosa- me hablo, obviamente había notado mi nefasto intento de escuchar la conversación. Ahora me cogia en sus brazos y me colocaba en su piernas. Tuve que respirara muy profundo o si no me iba a desmayar.- Alice ha llamado, Esme quiere que vayamos a pasar el fin de semana a nuestra casa en Francia ¿ te animas? – pregunto. Pero no necesito mi respuesta porque yo corría a mi habitación a preparar mi bolso.

Se que ha sido una especie de capitulo relleno, pero véanlo como una antesala, para el próximo OK?

Gracias por todo, mañana actualizare

Besos

Pascu