Hola he vuelto con el noveno capitulo… otro favorito para mi…muchísimas gracias por reviews…..todos han sido muy dulces….deje un comentario aclarando ciertos errores, que se pudieron cometer en mi traspaso al borrador….bueno hasta ahora los dejo tranquilos para que disfruten de este nuevo Cáp. Ya están listos 12 y 13…..así que todavía queda mucho más de lectura.
Besos Pascu
Nota musical:
Capitulo 9: Viva la France!
Bella POV
Un fin de semana con Edward. Repetía esas palabras una y otra vez en mi cabezota. Casi no lo podía similar, estaba demasiado feliz. Creo que se lo había demostrado a Edward casi saliendo disparada a ordenar mi bolso. Saque casi todo el contenido de mi closet sin tener la mayor idea que llevar. Estaba nerviosa por conocer su casa, es aparte de su vida que era irreconocible en el instituto, quería conocer a Carlisle, el padre de Edward, ser parte de su familia, quería conocerlo todo, saber cada parte de mi príncipe, incluso quería conocer su habitación.
-Ahhgg!- solté un grito que no pude aguantar de la ansiedad. De inmediato me tape la boca. Supe que había sido una poco mas alto para llamar su atención.
-Bella ¿sucede algo?- Edward me hablo asomándose por la puerta.
-Nop…nada- dije avergonzada. Realmente mi actitud había sido demasiado infantil.
-¿Puedo pasar?- me pregunto curioso. La verdad es que Edward jamás había estado en mi cuarto, al igual que yo nunca había estado en suyo.
- Claro…pasa- respondí. Edward miraba sorprendido mi habitación. Mi pieza era un desorden, eso se debía la exceso de libros y que había dado vuelta por completo mi guardarropa.
-Normalmente esta mas ordenada- le dije tratando de ordenar un poco. El recorría mi cuarto sonriendo.
- me gusta como se ve asi- hablo sarcásticamente.
- Lo siento señor perfecto…solo que no se que llevar- le dije suspirando y sentándome en la cama, resignada.
-Lleva lo que siempre usas, siempre te ves perfecta- hablo sentándose a mi lado, acariciando mi cabello- quédate tranquila, solo es un fin de semana- dijo. Pronto se levantaba y tomaba una toalla que se encontraba tirada en el suelo
-¿Por qué no llevas esto?, la ultima vez que la usaste te veías irresistible- dijo con su sonrisa traviesa. Yo me quede con la boca abierta, pasmada.
-Edward…yo…- ¡Dios mío! nuevamente cero palabras. El se rió y se acerco en en pocos segundos.
-¿Quieres que llame a Alice?- susurro en mi oído. Trague saliva y casi como una idiota retrasada asentí. Edward tomo su celular y se alejaba de mi cuarto. A los pocos minutos una pequeña llegaba a mi cuarto saltando de ansiedad.
-Bella espera que conozcas nuestra casa, te va a encantar- me hablaba mientras elegía mi vestuario. Muchas veces mostraba una mueca de horror al ver mi ropa.- Creo que tendremos que ir de compras mas seguido- hablaba- no puedo creer que tengas mas libros que ropa en tu closet- decía. Ella recogía y seleccionaba.
-Pues, soy una chica sencilla- el dije sonriendo burlonamente.
Ella me mostró una mueca sarcástica. Rápidamente Alice había empacado todo.
- Bella nos vamos a divertir tanto- Alice lanzo con una gran sonrisa antes de marcharse de mi cuarto. Eso yo ya lo sabia ¿Qué malo podía suceder si el amor de tu vida se encontraba a tu lado?.
- ¿Estas lista Bella?- mi ángel me hablaba. Corrí y le abrace.
-Ni un poquito- exclame soltando una risita. El beso mi frente, dejándome sin aire por un segundo. Cogi mi bolso y pronto bajábamos hacia el estacionamiento. No podía negar que cuando nos vieron juntos la gente nos miraba desconcertados, escuchaba murmullos y risitas, miraba a Edward y me moría de ansiedad por saber lo que pensaba la gente sobre nosotros.
- ¿Qué piensan?- pregunte muerta de curiosidad. El sonreía sacudiendo la cabeza.
- Que como yo, conseguí a una chica tan bonita como tu- respondió besando mi frente. De nuevo deslumbrándome.
-No me tomes el pelo Edward- le dije haciéndome la molesta con el, pero la verdad es que amaba esos comentarios que hacia sobre mi. Mientras caminábamos el jugaba con mi mano, la acariciaba y yo no podía estar mas deslumbrada por sus caricias.
-Bella quiero presentarte a alguien- susurro en mi oído. No alcance a preguntarle sobre quien se refería, cuando vi que se dirigía hacia mi enemiga preferida y su grupo de amigas. Ella se encontraba de espalda, riendo a carcajadas, no había notado que yo y Edward nos acercábamos, pero cuando vio que el rostro de sus amigas cambiaba de sonrisa a una mueca de horror, se giro inmediatamente.
Ojala pudiera haber traído mi cámara y sacarle una foto. Su rostro era de un completo espanto mezclado con perplejidad y rabia. Su boca se abría lentamente y sus ojos se agrandaban cada vez más.
- Tanya quiero presentarte a alguien- Edward hablo mientras ella todavía no despertaba de su sorpresa- Esta es Bella, MI NOVIA- hablo sonriendo, modulando cada palabra para que ella lo entendiera. Touche. Yo le miraba sorprendida, pronto en mi mente pasó el tema de Aretha Franklin "Respect" y solté una risita. Estaba demasiado orgullosa de tenerlo a mi lado. Edward era más perfecto de lo que yo pensaba. El me miraba sonriendo, pasando su brazo por mis hombros, abrazándome y girándome de vuelta al camino del estacionamiento.
Bella 2- Tanya 0
- Edward…eso...Fue…gracias- musite sorprendida por su actitud. El sonrió traviesamente.
- Tú sabes que tratara de vengarse- me dijo sin aun sacra la satisfacción en su cara. A mi no me importaba, yo le tenia y el me tenia a mi. Ningún maldito veneno podría matar aquello.
- No me importa Edward, tu me amas y yo a ti- le dije segura de mis sentimientos mas que nunca y orgullosa de que el los supiera. El paro de caminar. Se detuvo frente a mí y acaricio mi rostro. Sentí como cada vez que me tocaba, mis piernas se derretían.
-Bella…- Al parecer el también se había quedado sin palabras. Me miraba con mayor intensidad que antes. Me miraba con pasión. Note que su rostro se acercaba mas al mió, golpeándome con la fuerza intoxicante de su aliento. Cerré mis ojos, inhalando, dejando grabado en mi memoria esa exquisita fragancia, deseando con fuerzas que esto sucediera.
- Bella- escuche nuevamente salir de la boca de mi ángel. Abrí mis ojos viéndole frente a mi sonriendo traviesamente.
-¿Si?- pregunte sintiéndome un poco avergonzada y nerviosa. El movió mi rostro y apunto hacia un increíble Jeep rojo, desde ahí nos miraban riendo a carcajadas, Emmet, Rose, Jasper y Alice.
Me sentí demasiado desilusionada. ¿ Es que acaso alguna vez Edward iba a besarme?, ¿ Pueden ser novios, quienes nunca se han besado?. Cada vez era más irritante,. L e necesitaba, le quería con urgencia. Edward noto mi angustia, pero permaneció en silencio. Se acerco a su flamante Volvo y yo le lance una mirada de despedida a mi querido auto. Abrió la puerta y me senté en el asiento del copiloto.
-Espérame acá- dijo y se alejo corriendo hacia el Jeep, donde sus hermanos lo esperaban. Trate de descifrar su conversación, ya que sus rostros habían cambiado abruptamente de sonrisas a confusión, pero eran tan cautelosos, que realmente fue un fracaso. Cullen 1- Bella 0. No debió tardar un minuto y cuando le vi de vuelta al coche.
-¿Sucede algo?- pregunte tratando de ocultar mi inseguridad. El no respondió y encendió el motor y dirigiendo el coche a la salida. Esto era muy raro, no entendía porque la actitud de Edward cambiaba de la más extrema felicidad a una angustia tan espontánea. Fije mi vista en la ventana tratando de evitar sentirme preocupada o que la angustia se hiciera mas fuerte en mi. Pero sentía que algo demasiado intrigante sucedía, desde que había ido con Esme el día de ayer, su temperamento cambiaba relativamente, como si se acordara de algo con mi presencia y esto lo sumiera en la tristeza.
El silencio se hizo mas presente, formando una incomodidad extrema en el auto. ¿Acaso yo era la razón de su dolor?. No le entendía, si el quisiera compartirlo, podría hacerle razonar o ayudar. Pero el no cambiaba su actitud. Era demasiado desconcertante. No le entendía y el estaba tomando una postura tan injusta hacia mi. ¿Es que el no sabia que yo le amaba y siempre iba a tratar de apoyarlo?
- ¿Cuál es tu problema Edward?- le encare, ya bastante ofuscada. El me miro sorprendido con mi abrupta actitud.
-¿A que te refieres Isabella?- pregunto secamente, volviendo su cara al volante. Mi respiración se hizo más lenta y amarga. El era todo lo que yo había pedido en mi vida y me alejaba tan fácilmente. Respire tratando de que las palabras salieran.
-Bella, Edward, no Isabella- respondí con mayor frialdad, de la que me había propuesto. El gruño por lo bajo- Bien, no hablemos mas del tema, sigamos evitándonos y aguantando tus cambios de humor- le dije bastante dolida. El ni siquiera me miro, seguía estático conduciendo, como una estatua. Solté mi cinturón de seguridad y me pare tratando de pasarme al asiento trasero.
-Bella ¿Qué haces?- exclamaba sorprendido. Poniendo sus manos en mis hombros, volviéndome a sentar. Yo trataba de soltarme, pero presión no cedió.
- Solo suéltame Edward- lance secamente. Ahora ya no podía ocultar mi rabia y mi dolor. Saque de mi bolso mi Ipod y resto del camino fue una comunicación entre yo y mi reproductor musical. Ya no quería mirarle, definitivamente se había formado una barrera entre nosotros. Cerré mis ojos y trate de concentrarme en la música.
Sentí que el motor del auto, se iba reduciendo. Abrí mis ojos y me sorprendí al ver a Alice al volante mirándome con cara de poca risa.
-¿Qué haces aquí?- le pregunte acomodándome en el respaldo del asiento.
- Edward se fue de caza- dijo mirándome fijamente- volverá mas tarde.- dijo con cara de confusión. Esto había sobrepasado los limites, ahora el no me quería cerca. Estuve apunto de ponerme a sollozar en aquel momento, pero Alice me miraba con demasiada curiosidad. –Ahora, dime ¿Qué le hiciste?—pregunto.
-¿Por qué preguntas eso?- le dije haciendo notar mi tono de confusión.
-Porque la ultima vez que lo había visto tan triste fue…bueno nunca.- dijo encendiendo el motor del auto. Yo no quise decir nada, ya estaba demasiado confundida. Trate de cambiar el tema.
- Alice note que Esme no va en el Jeep, ¿vendrá mas tarde?- pregunte curiosa. Ya le había tomado demasiado cariño.
- No creo Bella, tuvo un inconveniente y viajo a Roma a visitar a Carlisle- respondió notando un grado de tristeza en su voz.
-Que lastima tenia muchas ganas de conocerlo- le dije tratando de subir un poco su animo. Suspiré y me relaje un poco más. Alice coloco un disco y el viaje se torno un poco mas entretenido. Le explique lo que había sucedido con Tanya y la cara que tenia. Ella se hecho a reír recreando muecas de asombro. De pronto sentí que nuestra condición de novios se hacia cada vez mas nublosa, Edward se había alejado, actuaba como un extraño. Estaba tan segura de que como milagrosamente todo había comenzado, con la mayor rapidez iba terminar. La luz del día había comenzado a declinar, dejando que la noche entrara. Mostrándose como un augurio sobre este fin de semana, El cual yo creía que se iba a desarrollar con perfección.
-Llegamos- dijo Alice parando el coche frente a una hermosa residencia. Cuando escuchaba a Edward hablar de su casa, jamás la imagine de tan impactante magnitud. Yo creía que cuando se refería a casa de campo, era en concordancia a algo sencillo y rustico. Pero lo que tenía frente a mis ojos no tenia nada que ver con aquello.
-Es hermosa- musite apenas. Todavía deslumbrada. Alice soltó una risita de orgullo y salio del coche dirigiéndose a los chicos. Estos reían y saltaban de felicidad al volver a su hogar.
Tome mi bolso y corrí hacia ellos. Ellos entraron y decidieron darme un Tour por la casa. El primer piso era amplio y con una elegante sencillez. Todo perfectamente decorado. Pinturas de Kandisnky y Renoir cubrían las paredes, un magnifico candelabro iluminaba todos, pude notar en una esquina frente a una impecable chimenea, un piano, el cual era muy parecido al que estaba en nuestra habitación. Recordé a Edward, ese era su piano. Estaba con una capa de polvo, como si hace años nadie lo tocara. Desee escuchar como tocaba aquel instrumento con todas mis ganas. Tal vez ahora nunca lo escucharía, ya que el estaba molesto conmigo.
- Hey , mañana podremos hacer una pelea de bolas de nieve- exclamo Emmet- Alice ya lo ha pronosticado, mañana nevara. Al parecer todos estaban muy entusiasmados. Incluso Jasper que siempre se veía tan calmado y neutro.
- Emmet, cariño, ¿Por qué no subimos a nuestra alcoba?- Rose ahora se abalanzaba besándole delicadamente. Este sin pensarlo, la tomo en brazos y subió corriendo por las escaleras.
- Jasper, creo que vas atener que calmar los deseos tan pervertidos de esos dos- exclamo Alice rodeándole con los brazos.
-¿Cómo eso?- pregunte curiosa. Yo creía que solo Alice y Edward tenían poderes.
-Pues, veras, yo puedo controlar un poco las emociones del resto. Soy como un empatico- me dijo sonriendo.
- Eso si que es interesante- lance riendo- ¿Rose y Emmett tiene algún poder?- pregunte
-Claro- dijo alice- el poder de aguantarse el uno con el otro- soltó riendo.- Vamos te voy a seguir mostrando el resto de la casa.
El segundo piso era una especie de sala de estar con algunas habitaciones. Alice explico que acá se encontraban sus habitaciones y el despacho de Carlisle y que en el tercer pido, la habitación de Edward se ubicaba.
- Vamos te guiare a su cuarto- dijo tomándome del brazo y subiendo de las escaleras.
- Alice, creo que será mejor que espere en el living. Edward se puede molestar y no quiero invadir su privacidad. Alice estallo en risas.
-Bella, yo veo el futuro, Edward lee las mentes y Jasper sabe lo que sienten las personas ¿Crees que existe algo de privacidad en esta casa?- pregunto arqueando una ceja. Tenía razón. Asentí y entre al cuarto que pertenecía al hombre mas divino que pisaba la tierra. Deje mi bolso en el suelo y recorrí con mi vista la habitación. Era impecable, casi perfecta, al igual que Edward. Una gran ventana dejaba que la luz inundara el lugar. Un gran sofá se encontraba en una esquina y dos paneles con millones de discos se ubicaban en otra. Al lado de ellos un reproductor de música con un aspecto demasiado tecnológico se encontraba. Me senté en el suelo junto ala ventana a pensar en el. Pero no paso mucho cuando una suave melodía llego a mis oídos. Salí el cuarto guiándome por la hipnotizante música, un piso mas abajo la reconoce de inmediato. "Claro de luna ", Debussy. Baje sigilosamente, para que nadie me notara. Fue allí cuando le vi. Mi ángel de cabellos perfectos depositaba su pena en la las teclas de su piano. Tuve el impulso de salir corriendo a abrasarle, pero luego recordé su molestia y me detuve. Me quede parada, a pocos metros de el, embobada escuchando la divina melodía.
-Bella, aunque estuvieras a un kilómetros, sentiría tu fragancia- dijo volteándose, parando aquella hermosa armonía.
-Lo siento, te dejare tranquilo- le dije sorprendida, volteándome para subir las escaleras.
- Quédate- exclamo. Me gire y note que me hacia un espacio en la banca frente al piano. Camine lentamente, acercándome a el. Se veía distinto, mas calmado y sereno. Una vez sentada junto a el, decidí disculparme, no podía aguantar estar enojada con el. Abrí mi boca para hablar, pero antes de poder musitar alguna palabra, el puso un dedo sobre mis labios, haciéndome callar.
-Bella…perdóname- dijo mirándome suplicante y con tristeza.
-Edward, ¿Qué te pasa?, sabes que puedes confiar en mi- le dije tratando de encontrar sus ojos. El sonreía con amargura y suspiro.
- Bella, no puedo explicarte porque mi actitud ha sido tan extraña, por lo menos no por ahora ¿lo puedes entender?- me miraba con penumbra, asustado por mi respuesta. Yo asentí. Quería calmarlo, verlo mal me hacia demasiado daño.
-Gracias- musito. Quedándose nuevamente en silencio.
- Edward- tome su mano acercándola a mi pecho. El me miro extrañado por mi actuar.- Si mi corazón estuviera vivo, estaría saltando locamente por ti- le dije sonriendo. Respirando mas fuerte que nunca.
Edward ahora se acercaba a mi, colocaba una mano suya en mi cuello acariciándolo. Yo le miraba fijamente, con pasión, con amor, con deseo ¡Dios! con millones de sentimientos y sensaciones a punto de estallar. Su otra mano alcanzaba mi rostro, moviendo unos cabellos que caían sobre mi cara, luego con sus dedos acaricio mis labios.
- Bella- susurro. Pero yo no aguantaba más. Tome su rostro con suavidad y lo guié al mió.
La sensación de su boca masajeando la mía era alucinadora. Sentí sus labios en contacto, su aliento ahogándome en éxtasis. Nuestras lenguas se encontraron mezclando la dulzura de nuestros sabores. El me guiaba con suavidad acariciando mi rostro. Yo recorría con mis manos sus cabellos, acariciándolo con pasión. De pronto el beso se torno más insistente, menos pasivo. Note que las manos de Edward bajaban a mi cintura, que me apretaba con mas fuerza hacia el. Se separo de mi boca, lanzándome una mirada de frenesís y locura. Tomo nuevamente mi cintura y me levanto con gran facilidad sentándome sobre el piano. Busco mi boca besándola con mas pasión, luego bajaba a mi cuello y a mi mandíbula, tratando de que todo el deseo saliera. Bajo sus manos por mis hombros hasta llegara a mis caderas. Sentía que pasaba su mano por debajo de mi camiseta, acariciando mi vientre, dejándome escapar un gemido por mi boca. Edward sin darme cuenta se alejaba. Parando aquel placer que causaban sus caricias, sus labios, su contacto.
-Bella creo que hemos sobrepasado ciertos limites- dijo tratando de componerse. Yo sentía que mi pecho subía y bajaba con desesperación.
- Creo…que tienes razón- musite todavía no pudiendo controlar mi cuerpo. Me baje del piano tiritando. Y camine lentamente hacia el. Le bese suavemente sintiendo el tibio roce de su exquisita boca. Edward soltó un suave gruñido mientras nuestros labios se reconocían nuevamente. El no perdió el control, solo se limitaba a acariciar mi cabello y mi rostro. Yo por otra parte olvidaba todos mis temores al mezclar nuevamente nuestros alientos.
- Edward- susurre. Tratando de separarme un poco de su boca. El me miraba fijamente tratando de descifrar mis pensamientos. Abrí mi boca para hablar, pero el lo impidió besando suavemente mi labio inferior. Se acerco a mi mejilla y luego a mi oído besando el lóbulo de mi oreja, haciéndome estremecer por completo.
- Besas increíble Bella, no entiendo porque dudas de eso- susurro en mi oído. Dejando que sus dulces palabras se expandieran en mi mente.
-Pensé que no podías leer mis pensamientos- musite sorprendida con sus palabras
-Eso no significa que no pueda descifrar tus reacciones- dijo volviéndose a concentrara en mi lóbulo inferir, besándolo y descontrolándome por completo. Trate de recorrer con mis manos su espalda, tocando con suavidad su musculatura. Me atreví a pasar mi mano por debajo de su camisa, sintiendo la suavidad y firmeza de su piel. Edward soltó un gruñido de placer. De pronto tomo mi rostro y lo puso muy cerca del suyo. Una mirada frente a la otra.
- Creo que será mejor que descanses amor- dijo sonriendo con picardía. Yo no podía sentirme mas frustrada y creo que se lo hice notar con mi mirada, por que de inmediato, me beso y me susurro al oído.
- Calma amor, para eso tenemos toda una eternidad. Me sonrió y me condujo a su cuarto sin soltar de mi mano.
Bueno , este capitulo si que me ha gustado..y ustedes que piensan?...¿cual será el secreto de Edward?...
Besitos y saludos
Pascu.
