Capitulo 11: La pérdida
Hola bueno acá va un nuevo Cáp. He tratado de ponerme al día lo mas rápido, este capitulo esta dedicado a Mari Tere Cullen , ya que sale un personaje que ha ella le gusta mucho y bueno a todos los que constantemente esperan mis actualizaciones día a día.belencullenss,Alex Darklight,Sweet.Cullen ,Samanta-m,Dany Hogg,Elea-chan,nonblondes,akako cullen,Sophie Wells,Twins CyJ,Diannita Cullen,meliipotter,LoXuS,choconinia,Dannany,Dasmy,….muchas gracias.
Nota musical: Three Wishes / The Pierces
Capitulo 11: La pérdida
Edward POV
Volví al instituto al día siguiente, tenía que pedir perdón a Bella. Estaba dispuesto a rogarle, hacer lo que fuera con tal de sentirla junto a mí nuevamente. Alice me había dicho que no podía ver muco en el futuro de Bella, como si ella estuviera en un estado de trance, incapacitada de tomar alguna decisión. Pero aun esperaba encontrarla en su cuarto, leyendo algún libro, dispuesta perdonarme. Todos esos deseos se disiparon rápidamente cuando me percate que todavía ella no había llegado. Una ola de miedo y culpabilidad me invadió. Camine al estacionamiento, albergando la esperanza que a lo mejor había salido de compras o algo por el estilo. Trate de evitar los pensamientos de las personas cuando me vieron caminado sin Bella a mi lado, pero me resulto curioso la atención que trajo la unión de Bella y yo, algunas mentes parecían alegrarse, otras ocultaban envidia, otras querían tomar el valor de invitar a Bella a salir, ya que al parecer todos creían que yo la había abandonado. Recorrí el estacionamiento y note que si auto se encontraba en el mismo lugar. Bella todavía no había regresado. La rabia y la ira recorrieron mi cuerpo, no contra ella, si no contra mi.
Durante cinco infernales días no supe de mi amada, aquellos angustiantes días fueron los peores. Mi familia mostraba un desagradable grado de molestia por mi poca honestidad. En especial Rosalie, me lo dejaba saber en cada instante que nombraban a Bella en clases, preocupados por su inasistencia, ella no sabia como me odiaba a mi mismo. La única que parecía complacida por la ausencia de Bella era Tanya, pero era claro que el estado de su felicidad a mi me llenaba de asco y repugnancia. Ella se me insinuó, pero yo la ignore, escuche que en su mente me maldecía. Era libre de hacerlo, yo no podía estar más maldito sin Bella.
Fue entonces cuando después de cinco días preocupado por si ausencia, sentí que Alice me alertaba mentalmente de su presencia. Salí de mi cuarto y busque su aroma, al salir lo inhale con más fuerza. Era igual de fragante y tentador, emborrachante. Baje a buscarla, desesperado recorría los pasillos en busca de su presencia y entonces le vi. Fue desconcertante, lo sentí como una punzada desgarrándome por dentro, volviéndome loco. Bella caminaba tan hermosa como siempre, llevando unos libros en sus delicados brazos. Pero no estaba sola, un chico caminaba a su lado, robándole sus sonrisas y ella le sonreía de vuelta, este en un intento poso su brazo en su hombro abrasándola. Un vértigo asqueroso recorrió mi cuerpo. La ira y la rabia se depositaron nuevamente en mi cuerpo, limitándome al descontrol y la locura. Esto se incremento mas cuando leí la mente del chico, no había nada más que pensamientos desagradables, como que hacerle a mi dulce ángel. Trate de controlarme pero esto era demasiado para mi. Bella entonces giro su rostro, me miro y por un segundo nuestras miradas se encontraron, formando la línea de amor que siempre nos había unido. Solo un segundo debió haber durado pero para mi fue como un choque de electricidad que traía de vuelta la vida.
Ella bajo su mirada y paso por mi lado ignorándome, el chico la apretó mas hacia a el, despertando en mi sentimientos asesinos. Me quede en aquella posición petrificado y con un dolor insoportable en mi pecho, me costaba respirara, tomar cualquier movimiento. ¿Porque mi ángel dejaba que ese chico la tocara? ¿Acaso mi error destruyo su amor por mi?. No podía aguantarlo. Tenia que enfrentarla. Subí a mi habitación con la tristeza mas grande que había sentido en mi desgraciada vida. Todo esto iba muy mal. No pase mucho tiempo en la soledad de mi cuarto. Su aroma a los pocos segundos intoxicaba la habitación.
- ¡Edward! – dijo sorprendida al verme. Dejando botar un libro de su brazo. Me acerque y se lo recogí. Bella mordía su labio mientras yo la miraba resentido.
-¿Quien era ese?- lance con frialdad, entregándole el libro. Ella me miro en la penumbra y ignoro mi pregunta dirigiéndose a su cuarto. Pero yo le cogi del hombro deteniendo su paso, por un segundo sentí que mi cuerpo gozaba con el contacto de su piel.- Eres mi novia- le dije secamente, tratando de ocultar las miles de emociones que se formaban en mi interior.
- Ya no mas- me dijo sin voltearse, dándome su espalda, oculta completamente en sus pensamientos. Esto me dolió, ella no quería estar a mi lado y yo la amaba tanto.
-Voltéate y dime que no me amas- Exigí. De esa forma podía encontrarme con su mirada y con sus exquisitos ojos marrones. Para mi suerte me obedeció y se volteo, descubriendo la amarga mirada que cubría su rostro.
-¿Eso quieres?- pregunto con la mayor intensidad en sus ojos, robándome el corazón una vez mas. Asentí, mintiéndome, yo no quería que ella me dijera que ya no me amaba, quería que estuviera junto a mí, quería besarla, hacerla mía.
- Muy bien- dijo con la mirada desconcertada, pero sin titubear. Era como si su mente tratara de bloquear cualquier emoción. – No te amo- pronuncio separando cada palabra, una de la otra, para que el mensaje fuera entendido. Me miro a los ojos, con culpabilidad y tristeza, pero no dio pie atrás, Yo le solté y ella se dirigió a su cuarto cerrando la puerta de una portazo. Yo me quede solo, aun digiriendo las palabras que Bella había pronunciado.¿Como había sucedido esto? ¿Por qué no le dije la verdad?. Ya no podía arrepentirme. Aun cuando note su inseguridad y angustia en sus palabras. Ella lo había dicho, no me amaba. Pero yo no podía sacarme a Isabella Swan de mi corazón ni me mente, estaba locamente enamorado de ella.
Bella POV
Cerré la puerta de un portazo y me lance contra la cama tapándome el rostro con una almohada. ¿Es que le había dicho a mi príncipe que ya no le amaba?. Estaba locamente enamorada de el ¿En que diablos pensaba?. Note que en sus ojos existía culpabilidad y arrepentimiento., quise abrasarlo y reconfortarlo, pero algo me inhabilitaba, era como si el secreto de Edward fuera demasiado grande y creara un abismo entre nosotros. Solloce en silencio, tratando de que la pena algún día terminara.
Edward se encontraba celoso, lo note cuando me miro. Sam era vampiro que había conocido en mi pequeña estadía con los Vulturis. Durante mi ausencia había decidido encontrar a Jane. La necesitaba, era la persona mas honesta que había conocido y necesita de su consuelo, yo sabia que ella me escondía un solo secreto, el quien me había transformado, pero para mi ese tema no superaba el valor de su compañía. No supe como Alice no se había dado cuenta de que me dirigía hacia allá, pero supuse que todo el camino hacia la residencia de los Vulturis, lo recorrí como en un estado inerte, tratando de alejar cualquier pensamiento de mi cabeza.
No tarde mucho en llegar, robe un coche y maneje hasta Volterra, una vez allá me dirigí hacia donde Jane se encontraba, junto a los Vulturis. Sentí un poco de miedo cuando entre a la lujosa sala. Note que al igual en el instituto, una mujer atendía la recepción. Me dirigí hacia ella y pregunte con diplomacia sobre Jane. Esta me miro con recelo pero asintió a mi petición encaminando hacia un pasillo, note que este guiaba hacia una luz, la seguí y me encontré frente a un gran vestíbulo. Habían varios vampiros conversando entre si, pero inmediatamente notaron mi presencia y se voltearon intimidantes. Yo no retrocedí y me coloque en una postura mas erguida, sin temor. Note que en aquel vestíbulo se posaban tres personas vestidas con túnicas en una especie de trono, los rodeaban otros vestidos de igual forma, pero más desafiantes, como si fueran sus guardaespaldas. Supuse inmediatamente quienes eran Aro, Cayo y Marco. Los Vulturis.
-Hola- musite. Tratando de ocultar mi miedo e inseguridad. Pude escuchar una risitas muy por lo bajo. Los tres hombres me miraban fijamente.
-Isabella ¿cierto?- pregunto uno que se encontraba al medio. Me llamo atención su piel de una esencia casi transparente. Asentí y el se paraba dirigiendo hacia mi, mientras que los otros observaban interesados.- Jane, querida, no me dijiste que vendría a visitarnos- hablo con diplomacia y vehemencia. Yo busque con la mirada a Jane y me percate que uno de los guardaespaldas se sacaba la capucha de su túnica, dejando ver su rostro. Ahí estaba mi amada hermana.
-No lo sabia Aro-contesto acercándose a mi. Me invadió el tremendo deseo de correr a abrasarla, pero sabia que no seria apropiado
-¿A que se debe esta agradable visita?- pregunto dirigiendo su rostro hacia mi, pude notar la inmensa curiosidad que le inundaba.
-Bueno..yo..- no podía hablar- …quería ver a mi hermana- Termine apenas en un susurro avergonzada. El sonrió y miro a Jane con extraña alegría.
-Pues eso es conmovedor Isabella, creo que no habrá problema en que te quedes acá unos días- dijo volviéndose a su trono. Jane se acerco ami y tomo de mi brazo llevándome a una habitación.
Una vez en la soledad, me lance a abrasarla, pero ella me alejo con una mirada de decepción. No lo entendía, esperaba que ella se alegrara por mi visita, pero su rostro era oscuro, como si tuviera miedo por algo.
-No debiste haber venido Bella- dijo con lanzándome una mirada jugadora. Esa mirada la conocía, representaba molestia hacia mi.
-Necesitaba hablar con alguien- dije tratando de ocultar mi tristeza y decepción por la actitud de mi hermana- Jane han sucedido tantas cosas, yo no se como empezar a contarte, me siento tan perdida- le dije suplicante.
-Bella no sabes el peligro en que te encuentras, no debiste venir, te lo dije, mantente alejada de mi. Si ellos se enteran de tu poder, querrán que te quedes acá, privándote de todo lo que tienes que conocer- dijo con alarmante preocupación.
-¿Sabes de mi poder?- pregunte curiosa. Ella movió su cabeza asintiendo-¿Pero como?- lance con sorpresa ante su respuesta.
-Esme me lo dijo, y ella te ha dicho sobre la gente que quiere apoderarse y manipular lo poderes de otros, por lo mismo necesito que te vayas, lo mas pronto posible- hablo con rapidez y urgencia- Aro va tratar de saberlo y me leerá la mente, pero yo bloqueare el recuerdo tuyo y de tu secreto, lo intentare, por lo menos hasta que te marches. Bella, pero tu debes prometerme que no volverás, mantente alejada, por favor- hablaba sin pausa, con su tono de preocupación y angustia. Jamás la había visto así.
-Jane, esta bien me iré- dije asustada por la reacción de mi hermana, pero acepte sin dudarlo. Esta visita se supone que debía guiarme y ayudarme a sobrepasar el dolor, pero todo se volvía cada vez mas confuso y terrible.
-Gracias Bella, ahora…se que lo que estas pasando y viniste en busca de mi consejo. Pero solo tu deberás seguir lo que dice tu corazón, no dejes que nadie envenene tus sentimientos ¿De acuerdo?- dijo mirándome a los ojos, aconsejándome. Yo asentí como una niña chica asiente a una madre. Después de todo ella siempre esta para mi.- Ya tienes que irte, hay un amigo que te va estará esperando en la salida, se llama Sam, el va a tu mismo instituto, puede acompañarte, ten cuidado. – dijo demostrando mas amabilidad en su rostro.- Estoy muy orgullosa de ti, supe como noqueaste a esa chica en clases, con Heidi todavía nos reímos del incidente- dijo sonriéndome. Jane se alegraba de tenerme a su lado. De pronto recordé que no podíamos estar juntas y que tal vez, jamás la vería nuevamente.
-Jane ¿estas bien?- pregunte preocupada por la angustia que percibía en su rostro. Ella me hablaba de este lugar como una obligación, como una cárcel.
-Claro Bella, yo puedo estar en el mismo infierno, pero si se que mis dos personas favoritas están bien, olvido todo el sacrificio y soy feliz, ojala Félix estuviera para verte, te ha extrañado mucho- dijo aliviando mis angustias. Ella estaba enamorada y junto a su amado, jamás estaría mal. Recordé cuanto deseaba poder vivir el amor y lo mal que había resultado en mi vida.
-Jane, estoy enamorada- le dije mirándola tratando de lo importante que eso se trataba para mi. Ella me sonrió y acaricio mi cabello. Solo ella sabía la importancia en mi vida, sobre la intensidad del amor, y cuanto había luchado por seguir viviendo, para poder vivirlo.
-Lo se, algún día me gustaría conocerlo- dijo amablemente tomando de mi brazo guiándome ala puerta- Es hora, cuídate Bella y recuerda vivir tu libertad- dijo con tono exigente, pero aun vi la tristeza de sus palabras. Ella me extrañaba y yo a ella.
Salimos y Aro nos miro con sorpresa.
-Bella tiene que irse, ha faltado mucho a clases- Jane dijo con respeto, pero mostrándose segura. Ella no iba ceder.
-Oh!, es una lastima, pero estoy deseando el momento de el siguiente encuentro- dijo desde su trono, sonriendo, dejando expuesto sus impecables y filosos dientes blancos.
-Hasta entonces- dije dirigiéndome a la salida, mire a Jane, ella modulaba un triste "Adiós".
Ahora mi vuelta se tornaba oscura, mas triste, con un sentido confuso y desencantador. Camine por el pasillo desganada y note que se me hacia mas lenta y tortuosa, casi volviendo a mi trance. Sentí la voz de alguien, que pronunciaba mi nombre, note que un chico alzaba su mano, me acerque un poco mas y reconocí su rostro. Tenia el cabello rubio, era definitivamente un vampiro, por le color de su piel y las respectivas ojeras marcadas bajo sus ojos, era bastante guapo, alto, de musculatura media, con rasgos mas finos, menos angulares como los de Edward, pero al fin nadie podría parecerse a mi vampiro amado.
-Hola tu debes ser Isabella- dijo acercando su mano para estrecharla. Un gesto muy cordial y muy humano. La verdad es que siendo vampiros evitamos el contacto.- Yo soy Sam, tu hermana me ha hablado de ti- dijo con entusiasmo lanzándome una mirada de pies a cabeza. Genial, otro Mike Newton en mi vida, dije hacia mis adentros recordando al chico de la secundaria que me acosaba, tratando cada vez de proponerme una cita.
-Hola- dije con desgano. No quería conocer a nueva gente, trate de componerme y mostrarme mas educada.-Bella dime por favor- le sonreí y este me sonrió de vuelta.
-Te había visto en el instituto, ¿Eres la novia de Edward Cullen cierto?- pregunto con curiosidad. Maldito chismoso. Yo le mire sorprendida, quería evitar ese tema. Le sonreí amablemente.
-No quiero hablar de eso- musite dejando ver lo incomoda que me ponía hablar de mi fallida relación amorosa.
-Si quieres podemos pasar antes a mi casa, tienes un aspecto un poco deplorable- le mire ofendida y sorprendida ante su proposición- No te ofendas, eres muy hermosa, siempre me llamaste la atención y cuando te vi entrar al vestíbulo, me dirigí inmediatamente hacia Jane, pidiendo escoltarte de vuelta.- hablo amablemente, depositando un grado de confianza en el. Hice una pausa y me acerque a una ventana a buscar mi reflejo. Sam tenía razón, estaba yo mojada a causa de la nieve, llena de ramas y tierra. Acepte su invitación y este me acompaño hasta que llegamos a un Lexus azul, realmente muy lujoso.
En poco tiempo llegamos a su casa, era una residencia muy hermosa, bastante más simple a la casa de los Cullens, pero bastante magnifica. Sam me guió hasta una habitación en el segundo piso. Me dijo que era la habitación de huéspedes y que podía relajarme y acomodarme. Cerró la puerta y me dejo en la soledad, que tanto deseaba. Me dirigí al baño y tome una ducha, en pocos minutos estaba mas decente, aun con las mismas ropas, pero con el cuerpo mas relajado y complaciente. Me quede bastante tiempo pensando en aquella habitación, Sam, al parecer lo comprendía porque no me molesto, ni golpeo. Paso la noche y yo me sentía ansiosa y asustada, no quería volver al instituto y darme cuenta de la realidad que se vivía en aquel lugar. Trate de imaginar, como hubiese sido nuestro amor, en otra situación, me imagina en la soledad junto a Edward gozando de la compañía del uno al otro, extasiados de felicidad. Pronto había amanecido y sentí que era hora de enfrentar esa parte angustiante de mi destino. Baje y note que Sam leía un libro en un sofá junto a una chimenea. Noto mi presencia y me sonrió amablemente. Le devolví la sonrisa. A lo mejor su amistad nos seria algo malo.
-¿Qué lees?- pregunte curiosa. El cerro el libro depositándolo en un librero que se encontraba cerca.
- "Cumbres borrascosas"- hablo acercándose lentamente hacia mi.
-Ese libro es interesante- dije tratando de alejarme un poco- Creo que es mejor que volvamos a clases.- dije un poco nerviosa. Pero el dejo su postura de seducción y se compuso inmediatamente dirigiéndose ala salida. Nos subimos a su coche y nos demoramos mas de lo que pensaba en llegar al instituto, note que Sam, no gozaba tanto de la velocidad, como yo lo hacia, por lo que me sentí un poco claustrofobia. Cuando llegamos al estacionamiento un vértigo llego a mi estomago, descomponiendo todo pensamiento recreado que había formado en mi cabeza. Sam caminaba conmigo y me hablaba de las clases que estaba tomando y lo avanzado que era en unas más que otras, yo trataba de tomarle atención, pero en mi mente le buscaba con desesperación. Me acerque a la recepción reportándome por mi ausencia. La chica me miro con molestia y me alcanzo una lista de libros que necesitaba para una clase. Sam acepto acompañarme, una vez allá conseguí todo lo que necesita, no era mucho solo dos libros. Nos dirigimos de vuelta a nuestros respectivos dormitorios y trate de concentrarme en lo que Sam me hablaba, y pude reírme, sinceramente. Esto se lo agradecía, junto a el podía olvidar una parte del dolor que me causaba mi situación.
-Gracias, haz sido muy amable conmigo- le dije con diplomacia, pero con sinceridad. El me sonrió y deposito su brazo sobre mi hombro abrasándome, esto no me lo veía venir. Sentí una fragancia conocida, la cual a los pocos segundos reconocí, era el aroma de mi príncipe. Le vi, pero trate de evitarle. Por algún motivo desconocido, no me zafe del brazo de Sam y camine por su lado ignorándole, solo por un segundo nuestra mirada se cruzaron, y me estremecí por dentro, desee correr abrasarle y besarlo. Pero baje mi mirada evitándolo, sintiendo una electricidad me carcomía. Sam me apego mas a el, suprimiendo mi deseo.
-Creo que necesito ir a mi cuarto- le dije alejándolo de mi cuerpo. El me miro desganado, pero no lo evito- Nos vemos Sam- exclame volteándome y dirigiéndome a mi cuarto. Ahí el me esperaba, estaba segura. Entre y nuestra discusión comenzó. Ahora estoy sola en mi cuarto lamentándome, arrepentida de haberle mentido. El creerá que yo ya no le amo y que estoy con Sam. Estupida Bella
Bueno acá termina el onceavo capitulo, espero que a todos les haya gustado el anterior, pero la verdad es que no saben lo que les espera para los próximos, ya voy bastante avanzada en la historia, y la verdad que me esta encantando.
Besitos
Pascu
p/d: muchas gracias por los comentarios
