Yami no encontraba por ningún lado a Yugi, sabía que se había molestado por la forma en la que lo había abrazado Mokuba y no se arrepentía de eso ya que al menos un rayo de esperanza surcaba por su mente, si se había molestado por esa acción era por algo y quería pensar que era porque él pequeño sentía algo mas por él, no se quería hacer muchas ilusiones, pero su corazón no estaba de acuerdo con eso.

Ya se había cansado de buscarlo así que se dirigió a la mesa donde estaban los bocadillos y encontró ahí a uno de los maestros de Mokuba, el cual era su conocido ya que trabajaban en la misma escuela, entonces se puso a platicar con él de una forma muy animada, lo que no se había dado cuenta era que unos ojos color amatista lo estaba observando muy detenidamente.

Tenía unas ganas de sacar arrastrando a Yami de ese lugar, no sabía por qué, pero desde que lo había visto bajar por las escaleras en la tarde había sentido algo mas por el de ojos carmesí, siempre había pensado que ese sentimiento era solo amistad y nada más, pero ahora se daba cuenta de que ese sentimiento estaba equivocado, lo que realmente era es que amaba a Atem, y ahora que lo veía platicando con ese tipo le daban unos celos incontenibles, pero a la vez tenía miedo de ser rechazado por el mayor, así que decidió seguir viendo que era lo que hacía.

En el otro lado de la mansión se encontraba un ojiazul con un rubio, ninguno de los dos había hablado, solo se limitaban a mirarse, sinceramente no sabían de qué hablar, así que Seto demostrando su falta de paciencia decidió romper con ese silencio.

-Veo que eres muy tímido o te has impresionado de ver al grandioso Seto Kaiba que te deje sin habla- lo dijo de forma burlona ya que lo había visto momentos atrás y se había dado cuenta que la actitud que tenía en ese momento no correspondía a la que había visto.

Joey salió de sus pensamientos al oír el comentario del Ceo

– Ja, yo quedarme impresionado por el ti, ni que fueras la séptima maravilla del mundo- claro que lo había impresionado y no precisamente por ser el "grandioso Seto Kaiba" sino por su atractivo, todo en él era perfecto.

-Pues yo diría que si ya que sí soy una de las siete maravillas del mundo, solo mira como te me quedas viendo- dijo viendo el leve sonrojo que había aparecido en el rubio

-Ni lo sueñes, solo es que no puedo comprender por qué todo mundo dice que eres perfecto y quien sabe que tantas habladurías cuando yo realmente no te encuentro nada de perfecto- ni el mismo había creído lo que le había dicho, pero no podía decirle la verdad, su orgullo no se lo permitía.

-A sí- le dijo acercándose un poco al ojimiel

No podía decir nada, su corazón se había acelerado de una manera impresionante, tener tan cerca al ojiazul se le hacía el paraíso.

-Pu…..pues…. claro que no tienes nada de perfecto- trataba de alejarse del Ceo pero cada paso que daba hacía atrás el ojiazul avanzaba un tanto más.

-Y por qué opinas eso- ya había notado que el rubio solo le estaba mintiendo y se le hacía divertido ver el sonrojo que le provocaba a Joey

-Po…porque….- ya no podía articular palabras ya que Seto lo había arrinconado y no podía moverse

-Te escucho- decía cada vez acercándose al rubio y viendo las intenciones de este de querer escapar colocó sus manos en la pared a cada lado para que Joey no tuviera escapatoria

-Yo…….yo…….- hasta se le había olvidado que le había preguntado el Ceo, ya no podía pensar, todo su mundo se había detenido en ese momento, no podía creer lo que estaba pasando y para su desgracia no había ni un alma que pasara por ese lugar.

Kaiba se fue acercando hasta quedar a escasos milímetros de sus labios –sabes, creo que me has estado mintiendo- y dicho esto junto sus labios con los de Joey y le dio un beso, fue solo una leve rose pero sirvió para que Joey se perdiera por completo en esa nueva sensación que estaba sintiendo y para no quererse separar del Ceo.

Pero como todo lo bueno tiene que terminar el ojiazul se separó para poder ver mejor al rubio, el cual estaba más rojo que la luz de un semáforo, al verlo sintió una sensación de querer volver a besarlo, de querer estar con él, de querer hacerlo suyo pero eso no se lo podía permitir, tenía que seguir siendo la persona fría que era hasta ese momento, no todo por culpa de un tonto juego iba a perder su temple frío, pero que podía pasar, nada, además él era el gran Ceo de Kaiba Corp. y podía hacer lo que se le antojara además nadie se tenía que enterar.

Sin previo aviso volvió a juntar sus labios con los del rubio, al principio solo fue un pequeño rose pero a medida que pasaba el tiempo más se intensificaba, Joey solo se limitaba a responder a tan sublime beso, después de un tiempo sintió la lengua del castaño recorrer sus labios pidiéndole autorización para llegar más allá, petición que no fue negada, al instante que el rubio abrió la boca entro la lengua del ojiazul en esa húmeda cavidad, al poco tiempo se había formado una gran batalla entre ellos para ver quien llevaba el control, por obvias razones Seto fue el que domino aquel beso, pero los pulmones son crueles y por falta de aire se tuvieron que separar.

Después de eso el Ceo dio media vuelta y se fue caminando hacía el otro lado de la mansión, Joey se quedó por un momento ahí, sin saber que hacer o que pensar, al principio pensó que el castaño realmente lo quería, pero después de un momento descarto esa posibilidad, como iba a ser posible que en menos de un día alguien se hubiera enamorado, bueno él si lo había hecho, pero sentía que era la persona equivocada, como el gran Seto Kaiba se iba a fijar en alguien como él, simplemente no era lógico y al ver la reacción del ojiazul después del beso se dio cuenta de que solo había jugado con él, pero no iba a permitir que eso lo desanimara, no señor, tenía que buscar alguna forma para traspasar ese muro de frialdad y llegar hasta su corazón, sabía que iba a ser una tarea difícil mas no imposible.

Entonces empezó a caminar hacia la dirección que había ido el castaño, tenía que buscarlo y dejarle bien claro la situación, que no se iba a dejar manipular por un ricachón engreído lo controlara y mucho menos él.

En otro lado de la mansión se encontraba un tricolor hablando muy animadamente con su compañero de trabajo, hablaban de muchas cosas sin sentido, pero a pesar de que se veía feliz por dentro estaba muy preocupado por saber en donde se encontraba Yugi, sabía que debería estarlo buscando, pero le daba miedo de que estuviera con Joey y eso no lo iba a soportar.

De repente vio que paso Yugi muy cerca de donde estaban, pero este no le prestó ni la más mínima atención, eso le había dolido de sobremanera, lo siguió con la mirada viendo hacía donde se dirigía, una vez que este desapareció de la vista decidió seguirlo para dejar en claro algunas cosas, se despidió de su amigo diciéndole que tenía un asunto que resolver que ya después lo vería.

Empezó a caminar a la dirección que había tomado Yugi, después de unos momentos lo encontró sentado en la orilla de una pequeña fuente que había en la mansión, solo que esta estaba en otra sección y no había nadie.

Se acercó con paso lento a donde se encontraba pero no sabía cómo hablarle, como llamar su intención, hasta que la voz de su amor lo distrajo de sus pensamientos.

-Que quieres Yami- le dijo en un tono muy frio para el parecer del tricolor mayor

-Yugi- solo había sido un susurró pero el menor lo escuchó a la perfección.

-Por que estas aquí- no quería demostrar sus sentimientos ya que primero quería estar seguro de que Yugi sentía algo mas por él que solo amigos, no se iba a arriesgar.

-No tenía nada que hacer allá, Joey no sé donde está y tú estabas muy entretenido platicando con ese sujeto así que decidí dar una vuelta por la mansión y pues encontré este lugar- le decía sin despegar su vista de la fuente.

-Pero Yugi, yo te estaba buscando y nunca te encontré, y después encontré a un amigo y pues me quedé platicando con él-

-Es que…..- le iba a decir que se había molestado por la forma en la que lo había tratado Mokuba, pero eso iba a ser demasiado, no quería que Yami lo dejara solo por decirle que sentía algo mas por él -Es que me sentí un poco mal y decidí ir a dar una vuelta- no se le había ocurrido que mas decir

-Ya veo- y se sentó al lado de Yugi el cual se tenso por el acercamiento

-Siento el haberte preocupado- había volteado a verlo pero después regresó su mirada a la fuente ya que no quería que viera su sonrojo.

-No te preocupes Yug, pero ahora ven tenemos que regresar a la fiesta- le dijo levantándose y extendiéndole su mano, la cual Yugi no rechazó, pero seguía sin mirarlo ya que sentía que su corazón le saldría del pecho y además el evidente sonrojo que le había producido aquel simple toque.

Yami por otro lado lanzó una pequeña sonrisa por sentir a su Yugi tan cerca de él, pero a la vez tan lejos, ambos regresaron a donde estaban los demás invitados y para suerte de Yami no se encontraba Joey a la vista.

Ambos se habían ido a sentar cuando de repente empezó a sonar una melodía muy suave y a la vez muy romántica, entonces Yami se levantó de su lugar y extendió su mano al menor en señal de que lo invitaba a bailar, el de ojos amatistas lo dudo por un momento pero después acepto, como resistirse a eso, simplemente no podía.

Continuara………