Tenía que encontrar al ricachón engreído ese, que se había creído, le iba a dejar bien claro quién era Joey Wheeler, no iba a dejar que jugaran con él y eso se lo iba a dejar muy en claro.

Ya llevaba algo de tiempo buscando al ojiazul, no se iba a dar por vencido, tenía que encontrarlo entonces vio a su objetivo el cual estaba recargado en una pared con un vaso de champaña y viendo como bailaban los invitados, sin pensarlo dos veces se acercó al castaño.

-Óyeme bien ricachón de cuarta que te crees, no puedes ir besando por todo el mundo a las personas e irte así nada más.-

-Vaya, pero a quien tenemos aquí, si es el Wheeler- no sabía porque pero le había justado estar con él, pero había algo en su interior que lo obligaba a querer pelear con él y no se iba a quedar con las ganas

-A quien más esperabas al Rey de Roma, porque si es eso no creo que lo encuentres- no le había justado la actitud del Ceo, al parecer realmente si había jugado con él.

-No precisamente al Rey de Roma, pero sinceramente no te esperaba a ti, esperaba a alguien importante, no a un perro faldero como TÚ COMPRENDERAS- le dijo con sarcasmos, quería hacer enojar al rubio, y por la expresión de este se dio cuenta de que había logrado su objetivo.

-A quien llamas perro faldero, estúpido Kaiba- lo único que no soportaba en la vida era que lo llamaran perro, y mucho menos alguien tan engreído como lo era el ojiazul

-A quien llamas estúpido, perro- no se esperaba que el rubio lo insultara, nadie había sido lo suficientemente tonto para hacerlo y ahora venía alguien completamente desconocido y lo insultaba, pero eso no se iba a quedar así.

-A ti te llamo como se me pegue la real gana, yo no soy uno de tus empleados para que puedas hacer con ellos lo que quieras- dicho esto dio media vuelta y se fue a algún lugar lejos para no ver al ojiazul, simplemente no esperaba eso, al principio se había comportado "decentemente" y ahora lo insultaba

Por otro lado a Kaiba se le había formado una sonrisa en su rostro, había sido divertido molestar a Joey, al principio pensó que iba a ser una "presa" fácil, pero por lo visto se había equivocado, pero no dejaba de pensar en que lo había insultado, era la primera persona que le decía lo que pensaban de él y eso le había gustado, esa actitud tan rebelde que presentaba ese chico, sabía que iba a ser muy divertido.

Dejó a un lado el vaso que tenía en la mano y se dedico a buscar al rubio para seguir molestándolo.

Por otro lado estaba Yami abrazando a Yugi, siempre había querido cerca de él y ahora lo tenía, sabía que ya era momento para decirle lo que sentía, pero le seguía dando miedo.

-Yugi- trato de llamar la atención del menor

-Si Yami- había alzado la vista para toparse con unos rubíes color carmín

-Quiero hablar contigo-

El tricolor menor solo asintió pero de repente su corazón había empezado a latir muy rápido, sabía que lo que le tenía que decir Yami era muy importante, ya que cuando lo volteó a ver vio en esas orbes algo de preocupación pero a la vez alegría, nunca lo había visto así.

Al ver el asentimiento de su Yugi lo tomó de la mano y lo llevó hacía la fuente que en momentos antes habían estado, el menor solo se dejó llevar, quería saber que era lo que le quería decir, sentía mucha intriga y a la vez mucha felicidad.

Una vez que llegaron Yami volteó a ver al tricolor y tomo ambas manos entre las suyas, Yugi se había puesto más rojo que un semáforo, nunca había visto así a su "amigo" y ahora esa actitud lo descolocaba completamente, pero no se quejaba, se sentía muy pero muy feliz.

-Te puedo preguntar algo- tenía que saber primero cual era su relación actual con el rubio, si sólo eran amigos o algo más.

El tricolor solo asintió

-Pero me prometes que me vas a contestar con la verdad-

-Sí, Yami, pero dilo ya, me muero de la intriga- ya no soportaba más ese tormento, quería saber de qué se trataba todo eso.

Tomo aire para decir lo que probablemente sería parte de su alegría

–Que relación tienes con Joey- fue directo, no quería darle más vueltas al asunto, tenía que saberlo ya

Los ojos de Yugi se abrieron como platos, no se esperaba esa pregunta, y mucho menos en el tono en que lo había dicho.

-Como que qué relación tengo con Joey, por dios Yami, que pregunta es esa- se había molestado por que creía que le iba a decir otra cosa, no algo como eso, que acaso dudaba de la verdad, acaso creía que él y Joey eran algo más que amigos.

-Contéstame, QUE RELACIÓN TIENES CON JOEY- se notaba que también estaba molesto, su poca paciencia se había terminado, al ver la actitud de su compañero se dio cuenta de que a lo mejor no le quería contestar porque realmente había algo más.

-Sí, si la tengo, pero no es la que tú crees, él es solo mi amigo, cuantas veces te lo tengo que decir- estaba haciendo un gran esfuerzo por retener las lágrimas que amenazaban con salir, sabía que Yami se comportaba diferente cuando estaba con el rubio, pero nunca pensó que llegara a creer que era algo más que su amigo, sí, aceptaba que pasaba mucho tiempo con él y que a lo mejor esa fue la pauta para que pensara eso, pero nunca creyó que lo creyera capaz de algo así, en su corazón solo existía él, aunque no quería aceptarlo, pero hacía poco tiempo se había dado cuenta de la verdad, pero tenía miedo de decírselo.

-Yugi- se había dado cuenta del grave error que había cometo, le había lazado la voz y eso en ningún momento había sido su intensión, pero los celos se habían apoderado de él y ahora pagaba Yugi sus actos.

-No me digas nada, me has dejado muy claro cuanta confianza me tienes, siempre te decía que era SOLO MI AMIGO, nunca creía que creyeras otra cosa, y si así fuera créeme que te lo hubiera dicho- se soltó de las manos de Yami y dio media vuelta y empezó a correr, ya no podía contener sus lágrimas y no quería que lo viera llorar

-Yugi, espera- trató de detenerlo pero cuando había reaccionado ya era demasiado tarde, no quería causarle dolor a Yugi, era lo que menos quería en el mundo, pero como siempre sus malditos celos se apoderaban de él.

Tenía que encontrarlo y disculparse por su actitud, sabía que iba a ser difícil hablar con él, pero tenía que intentarlo, tenía que decirle sus sentimientos, entonces decidió empezar a buscarlo de nuevo, pero esta vez tenía que aclarar las cosas.

Por otro lado Joey había más enojado que nada, iba caminando con paso rápido, lo que quería era irse de ahí, estaba llegando a la entrada cuando sintió que alguien lo jalaba, se volteó de inmediato para decirle unas cuantas cosas a ese sujeto, pero cuál fue su sorpresa al encontrarse a unos hermosos zafiros azules

-A donde crees que vas, la fiesta aun no termina- no quería que se fuera, quería seguirlo molestarlo y era algo que iba a cumplir

-Me voy y tu no me vas a poder detener- trató de librarse del agarre, pero simplemente no podía, Seto era más fuerte que él.

-A no- le preguntó en una forma sarcástica y de nuevo se acercó a los labios de Joey para robarle otro beso, pero esta vez no fue tan fácil porque antes que llegara el Ceo a su objetivo, el rubio giro su rostro y solo pudo darle el beso en la mejilla.

-No voy a caer en tu juego dos veces y te lo advierto deja de estar MOLESTANDOME- ya le había colmado la paciencia, aunque por otro lado se sentía muy bien estar con ese ricachón engreído, pero eso no se lo iba a decir, primero muerto.

-Como quieras, pero te digo una cosa, no vas a poder salir de aquí hasta que yo lo indique- dicho esto dio media vuelta y se fue de nuevo a la fiesta, pero eso era solo para tramar su nuevo plan.

-COMO QUE NO ME VOY A PODER IR GATO PULGOSO, YA VERAS- Dio media vuelta y se dirigió a la entrada pero cuando iba a abrir la reja lo detuvo el guardia

-Disculpe Joven pero creo que no va a poder salir, son ordenes del Señor Kaiba- había escuchado la "conversación" y vio que el ojiazul le había hecho señas para que no lo dejara salir al menos que él lo ordenara.

"Maldito Kaiba me las va a pagar" iba a regresar donde el Ceo y le iba a pedir, no le iba a exigir que lo dejara ir, que no iba a estar aguantando sus niñerías, aunque por otro lado le había gustado, a lo mejor era masoquista y no se había dado cuenta de eso, pero le había gustado pelear con Kaiba, creía que era la única forma que se iba a poder acercar a él sin dar muestra de sus verdaderos sentimientos, lo iba a buscar y a pelear un rato más con él, sabía que podía tener al Ceo más cerca si llevaba al "juego" que estaba haciendo el ojiazul más lejos, pero no quería que eso fuera de esa forma, un simple juego, quería que fuera por que en verdad sentía algo más por el que simple atracción.

El castaño estaba pensando en la forma de obligar al rubio más lejos que de simples besos, nunca le había pasado algo así, desear a una persona como lo había en esos momentos, pero nunca iba a demostrar sus sentimientos, tenía que seguir siendo la misma persona fría que hasta ese momento y no iba a permitir solo por una "calentura" perderlo todo, (aunque en verdad no fuera eso), tenía que tener a ese rubio en sus brazos y llegar a algo más esa misma noche, pero tenía que planearlo muy bien, para que no creyera que era por algo más que por simple diversión, tenía que hacerlo pensar eso, que se entregaría a él por una aventura, no por algo más serio, aunque ignoraba el verdadero significado de todo eso, que eso iba a ser el comienzo de algo más serio que daría en su vida un giro de 180 grados.

Por su parte Yami seguía buscando a su amor, tenía que pedirle perdón, no soportaba verlo así, aunque no lo hubiera visto sabía que estaba llorando y eso le daba una gran tristeza, al poco tiempo lo encontró recargado en uno de los arboles de esa gran mansión, se detuvo a unos cuantos pasos, pero tenía que hacerlo, así que con paso lento pero decidido se acercó a él.

Tocó su hombro y espero que volteara.

Yugi sabía perfectamente de quien se trataba, pero no quería verlo, estaba, no molesto porque sabía que Yami era un celoso de lo peor, sino triste por saber que después de tantos años de estar junto a él todavía no confiaba en lo que le decía y eso le dolía mucho.

-Yugi- al ver que no le prestaba atención decidió llamarlo, pensaba de que estaba enojado con él, y no era para menos, pero tenía que demostrarle que en ningún momento esas habían sido sus intenciones.

-Que quieres Yami, seguir molestándome, seguir diciendo que no crees en lo que digo- se notaba en su tono de voz de que estaba triste y eso le partió el corazón al mayor.

-No Yugi, en ningún momento fue mi intención hacerte daño, es solo que…..- no podía continuar, sentía que las palabras no le salían, así que trató de decir otra cosa

-Se que lo que hice estuvo mal y por eso te pido una disculpa- bueno era algo que si quería decirle, pero lo principal todavía no podía salir de sus labios.

Al oír esto Yugi sus ojos se abrieron por la impresión, en todo el tiempo que llevaba con Yami, nunca pero nunca había escuchado que se disculpara con nadie, entonces lo volteó a ver esos ojos carmesí para ver si realmente decía la verdad o solo era una mentira, cuando vio esas hermosas orbes se dio cuenta de que decía la verdad, pero quería estar seguro.

-De verdad Yami- no podía creerlo, simplemente no podía creer que se disculpara

-Si Yug, porque te……- tenía que decírselo, era el momento apropiado, y aunque no lo fuera ya no aguantaba más con ese secreto.

-Sí Yami- los ojos del menor mostraban una gran felicidad, su corazón latía a mil por hora, no podía creer que Yami iba a decir eso, bueno, pensaba que era eso, y si lo era por fin se cumpliría uno de sus mayores sueños y era esa palabra que por lo que veía le daba mucho trabajo decir a Yami.

-Yo te…….amo-

Continuara…….