Hola muchas gracias por todos los comentarios de apoyo que me han dado por seguir con esta historia, la verdad que sin sus opiniones, a lo mejor no me darían las ganas por escribir, se que me he demorado bastante en actualizar, pero como les explique en el cap anterior, estoy en exámenes finales, por lo que me encuentro un poco ocupada, pero solo me queda una semana y salgo, por lo que estoy demasiado felizzz, hasta hora todo a resultado muy bien.
Bueno creo que deben estar ansiosos por leer este capitulo así que no molesto mas y les dejo que disfruten
Besos Pascu
Nota musical: Esquemas juveniles, Javiera mena
Capitulo 13: Locura y analogía
Edward POV
Tome a Bella entre mis brazos dispuesto a confesarme con ella. Si quería seguir mi eternidad junto a ella tenia que ser completamente honesto. Empezar de cero.
-Bella te amo – dije preparándome para explicarle todo. No quería espera un segundo mas, estaba a punto de abrir mi boca, pero sentí que Bella ponía un dedo impidiéndome hablar. Ella sonreía dulcemente. Tome su dedo y lo bese.
-Edward, no me digas nada- dijo mirándome con comprensión- Por lo menos no por ahora, esta noche quiero que los dos estemos juntos sin ninguna preocupación- dijo acariciando mi cabello. Bella seguía tan hermosa y sorpresiva como siempre.
-Muy bien mi vida ¿Qué quieres hacer?- Pregunte sintiéndome un poco mas aliviado.
-Esto- dijo tomándome del rostro y posando sus labios sobre los míos. El beso
Fue bastante dulce, pero Bella en sus caricias me trastornaba de una manera impredecible. Movió sus piernas cambiando su posición, quedando ahora cómodamente frente a mi. La bese con mas deseo que antes, su lengua debía ser uno de los músculos mas exquisitos de su existencia, se movía con suavidad, mientras yo gozaba del placer que ella me causaba. Trate de controlar la pasión, pero era inevitable, guiándome por el instinto comencé a besar su cuello, sentí su suavidad y la exquisita fragancia mezclada con el sabor de su piel, el cuerpo de mi amada de estremecía y recorría mi cabello con su manos. La aleje un poco para observarla, vi que en sus ojos se acumulaba el amor que sentía por mi.
-Te amo Edward Cullen-Beso mi frente y se apego a mi en un abraso, sentí sus dedos recorriendo mi espalda acariciándome, mientras que yo hundía mi rostro en su cabello.
-Bella, no tienes miedo de saber la verdad- le susurre al oído, preocupado por su respuesta.
-No- dije de inmediato. Segura de lo que hablaba.
-Eres increíble- le dije acariciando su cabello. Comprendiendo que mi ángel era lo mejor que me había pasado.
-Edward, no me importa ese secreto…yo hoy tuve tanto miedo- dijo acurrucándose en mi hombro, de pronto comenzó a sollozar, sentí su tristeza y recordé su rostro cuando ella decidió atacar a Sam, Bella se veía tan furiosa, llena de ira, entendí que ella quería protegerme.
-Debo reconocer que hoy me sorprendiste Bella- dije tratando de reconfortarla.
-¿A que te refieres?- pregunto quitando su delicado rostro de mis hombros y fijando sus ojos en los míos.
- Cuando atacaste a Sam, de verdad, creí que le matarías-- exclame sintiendo la presión en su mirada. Bella se sintió un poco avergonzada, como si hubiera sido malo verla en aquel estado.
-Fue muy extraño Edward, yo vi las intenciones de querer dañarte en Sam y algo demasiado terrible y colérico invadió mi cuerpo, me lance sin pensarlo…yo jamás había actuado de esa manera- Bella hablaba con temor, como si ella no se reconociera de esa forma tan salvaje, pero me reconforto tanto la razón por la que ella había atacado a Sam. Por mi. Al igual como yo había actuado por ella.
-Yo debería agradecerte, me salvaste la vida- hable y Bella soltó una risa. Era increíble aquel sonido, invadía toda la habitación. Era verdad que Bella me había defendido, y no sabia cuan agradecido me sentía, antes de conocerla yo era como un sujeto en estado de coma, incapaz de conectarme a una vida por delante, siendo lo único que me relacionaba con ella, mi familia, pero cuando conocí a Bella todo se torno distinto, era como si tuviera un nuevo despertar
-Entonces agradécemelo Edward- dijo poniendo un dedo en su boca, indicando la forma de agradecimiento.
-Tus deseos son ordenes- musite. Al instante me mezclaba en su boca, inundándome en el más infinito placer. Bella mantenía sus ojos cerrados, pero notaba como sus pómulos se tensaban formando una sonrisa. Me separe con suavidad de sus labios. – Amo esto- dije besando su frente- y esto- bese sus mejillas- tus profundos ojos- bese uno de sus parpados- Bella te amo por completo- dije encontrándome con su divina sonrisa.
-Eres perfecto Edward- ella se lanzo en u abrazo que atrapo mi cuerpo acomodándolo con el de ella.- siento que paso una eternidad sin sentir tu cuerpo, privándome de tus abrazos de tus besos, todo lo que eres tu- susurro a mi oído, note la suavidad de sus voz y la intensidad de sus palabras. Me invadió la curiosidad de saber lo que había hecho durante el tiempo que habíamos pasado separados, en especial aquellos días después de que se había marchado de mi casa, sabia que ella no lo había comentado con nadie y solo supe por la mente de Sam que la había conocido en Volterra.
-Bella ¿Qué hiciste cuando te fuiste de mi casa?- pregunte tratando de no recordar mucho el dolor de aquel momento. Se separo de mi hombro y se volvía a mi cara, mientras sus manos acariciaban mi cabello. Cada caricia de ella era sentirse en el cielo.
Me contó que había permanecido junto a un árbol durante mucho tiempo, que no lograba pensar en nada ni siquiera tomar una decisión, que estaba sumergida en la tristeza y que su mente se encontraba en blanco, entendí porque Alice no había podido ver su futuro. Me relato su viaje a Volterra y su visita donde los Vulturis, me invadió un poco el pánico, en pensar que Bella se había atrevido a ir a visitarlos. Me contó sobre la reacción de Jane y la entendí perfectamente, Carlisle había vivido un tiempo con ellos y siempre me contaba sobre la fascinación que les provocaba reclutar vampiros con poderes. Note que la mirada de Bella al nombrar a su hermana era de mucha tristeza, en especial cuando me dijo que no podía verla más.
-Mi amor tranquila estoy seguro de que ustedes se podrán reunir nuevamente- dije tratando de consolarla, bese sus cabello.
-Puede que tengas razón, pero no quiero ansiar demasiado ese momento, seria una triste desilusión. Igual estoy tranquila, se que Félix, el novio de Jane la cuidara, hoy me lo dijo- hablo con mas calma. Recordé al vampiro que se acerco a susurrarle algo a Bella.
-¿Eso es lo que te dijo le Vulturi?- pregunte tratando de contener la curiosidad que traía este tema. Bella lo noto y sonrió.
-Claro, me dijo que cuidaría de Jane, me pidió perdón por haber matado a Sam, pero aseguro de que el se lo merecía, que no era la primera vez que Sam cometía un error así y …me dijo que tratara de controlar tu temperamento un poco mas- dijo sonriendo con sus ultimas palabras. Esto me ofendió un poco. Yo me podía controlar completamente.
-Bella creo que yo tengo bastante autocontrol- exclame en mi defensa, poniendo una postura un poco mas seria. Ella lanzo una risita, que de inmediato debilito un poco mi postura.
-Edward eres tan orgulloso- dijo depositando un suave y cortó beso en mis labios. Yo ya había dejado toda mi postura de enojo.
Nos quedamos el resto de la noche conversando y riéndonos, me encantaba verla feliz, muchas veces se acurrucaba en mi y me besaba, yo hacia lo mismo, era increíble sentirla mi lado. La mañana siguiente apareció con mas rapidez que el resto de los días, note la gracia y velocidad con que pasaban las horas junto a mi dulce Bella.
-Creo que es mejor que te vallas a cambiar, amor- dije acariciando su cabello y aspirando todo el aroma que este soltaba al moverlo.
-No quiero, prefiero quedarme acá contigo todo el tiempo- dijo mi ángel aferrandose más a mi brazos.
-Mi amor te prometí que te diría toda la verdad, pero para ello necesito que te cambies y viajes conmigo a Roma- hable y note que Bella se soltaba un poco de mi y me dirigía una mirada de extrañeza.
-¿Roma?- pregunto con curiosidad arqueando una ceja. Yo asentí y ella sorpresivamente me sonrió.- Muy bien, subiré a mi cuarto y te veré en un momento en el vestíbulo – exclamo separándose de mi cuerpo y poniéndose de pie.
-No te demores, no puedo soportar mucho tiempo sin ti- hable sonriéndole. Ella se lanzo sobre mi con rapidez y presiono sus labios con los míos y casi con la misma velocidad se marcho a prepararse. Me dirigí a la habitación de Emmet y Rose para comunicarles mi decisión. Ellos me abrían la puerta antes de que pudiera golpear, yo ya sabia que no solo estaban ellos si no que los acompañaban Alice y Jasper.
-¡Edward que feliz soy porque se lo quieras decir!- Rose se abalanzo contra mi abrazándome con fuerza. Me sorprendió esta actitud, normalmente ella era un poco arisca ante cariños o cosas por el estilo.
-¡Lo he visto Edward!...todo será espectacular, quédate tranquilo, no pasara nada malo- Alice hablaba con rapidez y entusiasmo. Mi ansiedad aumento, quería sacar el secreto de mi y saber que Bella lo recibiría de buena forma me puso muy ansioso. Pero no quería entusiasmarme, Alice también cometía errores en sus pequeñas profecías.
- Yo no quiero que sufra- exclame, pero Jasper me tocaba el hombro, obviamente surgiendo un efecto inmediato de calma en mi.
-Ella no sufrirá, he notado que las emociones de Bella son distintas a las de un principio, ella ha crecido bastante- dijo Jasper sonriente.
Mis hermanos se encontraban satisfechos, yo sabia cuanto les había afectado todos los problemas de este ultimo mes, y se encontraban aliviados de descansar por fin al deshacerse de este maldito secreto.
-Me he colado en tu cuarto y he traído un poco de ropa para que te cambies- dijo Alice con una perfecta sonrisa de satisfacción- Y por favor, una vez allá, salgan a comprarse algo, sus closet son tal para cual- hablo con cara de sabelotodo. Los chicos soltaron carcajadas y yo me reí un rato junto a ellos. Recordé lo ha gusto que me sentía junto a mis hermanos y lo feliz que era cuando compartíamos momentos, en cierto modo todos no encontrábamos libres sin amarras.
Me cambie rápido y baje al vestíbulo a encontrarme con mi ángel, inmediatamente sus ojos encontraron los míos, brillando de constante felicidad. Ella como siempre se veía radiante y me sonreía mostrándome su perfecta dentadura. Corrió a encontrarse con mis brazos y su dulce aroma me invadió, bese su cabello, olía a fresia y frutilla, una exquisita combinación.
-Te extrañe –dijo en un susurro, dándome un pequeño mordisco en la oreja, causándome miles de reacciones por dentro que trate de controlar.
-Amor no te pongas así o espantaremos ala pobre recepcionista- Bella se giro de inmediato y vio el rostro del a humana. La chica tenía una cara de molestia y ala vez de sorpresa. Lo comprendí cuando leí su mente
"Demonios, el vampiro guapo esta con esa chica, es suyo"
Sonreí y tome la mano de mi ángel que me miraba coquetamente, pero con un cierto aire de victoria, alo mejor pudo notar que la reacción de la recepcionista era de decepción amorosa. Casi íbamos saliendo cuando me di vuelta y mire a la humana que aun nos seguía con la mirada.
-Soy suyo y ella es mía- dije sintiéndome orgulloso de que Bella fuera aquella chica que alguna vez me ignoro y odio y que ahora me entregaba su corazón para poder amarla con libertad. La humana se sobresalto y tomo unos papeles para demostrar su atención en alguna otra cosa. Pero en su mente estaba demasiado confundida de cómo había adivinado su pensamiento.
-Eres malévolo- dijo Bella con voz de una falsa molestia, ya que no paraba de sonreír.
-¿Qué he hecho yo?- dije tratando de parecer lo mas inocente posible, reluciendo una sonrisa traviesa. Bella pestañeo con mayor rapidez y movió su cabeza como si tratara de reaccionar con algo.
-No deberías hacer eso- exclamo Bella con un poco de cara de vergüenza. No entendía a lo que se refería. Puse cara de confundido y ella lo noto, paro de caminar y se acerco a mi rostro poniéndose de puntitas y deposito un tierno beso en mis labios- Deslumbrarlas- dijo en un susurro casi desgarrador.
-¿Te deslumbro a ti?- pregunte sonriendo, tentandome por su respuesta.
-Todo el tiempo- respondió nuevamente acercándose a mi oído hablando con su deliciosa voz. Me alegre de causar ese efecto en ella, Bella no sabia que ella causaba lo mismo en mí.
- Vamos Bella- dije separándome un poco de ella acercándole a mi auto, pero ella lanzo una mirada de tristeza observando su coche.- ¿Quieres que vayamos en el tuyo?- le pregunte, yo prefería mi Volvo, pero su coche era bastante despampanante y la verdad que podría aguantar cualquier viaje si la tenia a mi lado. Note que su rostro cambiaba su semblante a uno mas alegre.
-¿De verdad?, hace tanto que no lo conduzco y lo extraño muchísimo- dijo sin soltar la sonrisa en su perfecto rostro.
-Claro, pero con una sola condición- dije posando su frente contra la mía. Note que dejaba de respirar y me miraba con mucho asombro.
-La que quieras- dijo sin separarse de la poca distancia que había entre nosotros.
- Yo conduzco- dije aun sin soltar una sonrisa. Bella cambio su rostro a uno sorpresivo y un poco molesto. Se separo de mi rostro a los pocos segundos.
- Claro que no, es mi auto, yo lo conduzco- exclamo caminando hacia su auto con seguridad. La alcance enseguida.
-Bella yo conduzco de ida y tu de vuelta- hable con tal de que ella tuviera lo que quisiera. Aunque yo sabia que en el ámbito de conducción a mi me encantaba llevar las riendas, aun así confiaba en Bella y en sus habilidades. Ella me miro pensativa pero más aliviada.
- Esta bien, de igual forma podré conocer el camino- dijo mostrándose un poco molesta por no salir victoriosa. Era irresistiblemente deliciosa. Entramos al coche e inmediatamente su olor me llego e todas partes, estremeciéndome. Respire con la mayor fuerza posible, con tal de que aquel aroma me llenara el cuerpo. Bella me sonreía y tomo mi mano acariciándola. Partí el coche y nos pusimos en marcha.
Bella POV
Edward manejaba mi coche mientras yo contemplaba el camino. Me emocionaba viajar a Roma, nunca le había conocido y estaba muy ansiosa, jugaba con mis dedos sobre mis piernas sin poder dejarlos tranquilos, tal como una niña pequeña espera los regalos en vísperas navideñas. Trataba de enfocar este viaje en un ámbito mas serio, ya que se trataba de encontrar una respuesta aun secreto de mi vida, pero la verdad que nada podía cambiar mi humor, es que todo era demasiado feliz junto a mi amor. Edward me miraba curioso, note que una parte de el trataba de descifrar que era lo que pasaba por mi mente y la otra que el también se encontraba dichoso con mi compañía. Le sonreí y le guiñe un ojo .Edward rápidamente tomo una de mis manos calmando el jugueteo que mis dedos hacían la acerco hacia el. Comenzó a depositar con una increíble suavidad besos en las yemas de mis dedos. Esto me enloqueció. Edward lograba con cada delicioso movimiento romper y quebrajar cualquier postura que yo tratara de mantener.
-Edward me estas volviendo loca- exclame en un ahogado suspiro. El me miro y mostró aquella sonrisa que me devastaba. Era increíble como pequeños roces de su boca con mis dedos lograban destabilizarme en segundos. Trate de concentrarme, "Son solo inocentes pequeños besos Bella, solo eso"- me dije hacia mis adentros. Pero era tan difícil concentrarse frente a una visión tan tentadora y divina como Edward.- Concéntrate… en el camino Edward- susurre casi sin poder formar una oración.
-Sabes que no pasara nada Bella- me dijo sonriéndome, pero dejaba sus exquisitas caricias. Una amargura me invadió. - ¿Te molesta lo que hice?- me pregunto cambiando su mirada a una mas preocupada. ¿Cómo me podía molestar que Edward me besara y causara en mi un gran placer?.
-Claro que no, me …encanta lo que haces- dije casi avergonzándome, jale un poco de mi cabello y lo acomode formando una cortina entre su mirada y la mía. Sabia que no me iba a sonrojar, pero Edward conocía bastante mis cambios de humor, al igual que yo con el. Sentí que el coche paraba y Edward giraba mi rostro con suavidad para encontrarme con el suyo. Sus ojos irradiaban una chispa de alegría mezclada por preocupación. Algo definitivamente le intrigaba.
-¿Entonces que sucede?, puedes confiar en mi Bella- dijo en un tono suplicante, Aun así, cuando lo veía en una perspectiva mas vulnerable, Edward se veía como un Dios griego, perfecto y celestial. Yo sabia que podía confiar en el, le amaba con todas las fuerzas, solo que a pesar de un vampiro junto a el me sentía tan humana, como si todos los deseos reprimidos y frustrados en mi adolescencia volvieran.
-Solo que…- trague y trate de organizar las ideas en mi mente-…cuando me tocas, siento muchas cosas…deseos que jamás antes había sentido- dije casi tartamudeando, sintiéndome una completa idiota. Edward me lanzo mi sonrisa favorita, deslumbrándome por completo.
-¿Qué cosas sientes?- pregunto acariciando mis mejillas, sacándome completamente de mi control. Me daba vergüenza admitirlo, pero no quería ocultarle nada.
-Tu…veras- me costaba formar una frase-…¿Alguna ves has visto algo tan hermoso que no solo te basta con verlo, si no que quieres tocarlo, besarlo, tenerlo cerca de ti e incluso hacerlo tuyo?- pregunte, tratando de que la analogía fuera bastante clara y que mi vergüenza se ocultara. Edward me sonrió de una manera bastante seductora, volviéndome completamente loca.
-Claro que si- dijo muy seguro de si mismo. Yo me angustie mas todavía, el había conocido a alguien que provocaba esos sentimientos en el.- La tengo frente a mi- dijo besándome la comisura de mis labios. Temblé y de inmediato todos los sentimientos abrumadores desaparecieron.
-Tu… ¿me deseas?- pregunte tratando de ocultar mi nerviosismo ante su respuesta. Después de todo Edward era perfecto y yo una vampiro que la única experiencia había sido un intento de violación.
-Bella eres lo mas hermoso que he visto en mi vida, cuando te vi por primera vez ti olor me tenia la borde de la locura, y ahora que se que eres mía, no sabes la tentación que me provocas, con cada caricia o beso que me das, me dan unas ganas increíbles de…- titubeo alejándose de mi, tratando de controlar su respiración un poco agitada. Nunca le vi expresarse de esa forma, hizo que yo también comenzara a respirar frenéticamente, tratando de volver a encontrar el contacto que habíamos tenido.
-¿Ganas de que?...Edward- pregunte cogiendole de las manos, acariciando su piel. Sabia que nuestros cuerpos no tenían signos de vida, pero podía haber jurado que Edward necesitaba de aire para poder hablar. Yo quería que lo dijera, necesitaba que lo pronunciara. Edward busco en mis ojos la calma y cerros sus ojos. Yo no aguantaba mas, me moví del asiento y me senté sobre sus piernas en el asiento del conductor, el abrió sus ojos sorprendiéndose por mi accionar, pero no me alejo. Tomo de mi cintura y la acerco mas a el y con un brazo separo mas su asiento del volante, quedando mas espacio, ahora mis piernas le abrazaban por la cintura y así el no podría escapar de mis preguntas, ni de mis caricias, ni de mi. - ¿Ganas de que?- volví a preguntarle, mas insistente tratando de encontrar su mirada. El me miro con una intensidad que jamás hubiese podido cuantificar.
-Ganas de hacerte el amor Bella- dijo sin pausa, pero con su increíble voz aterciopelad, tan seductora que me volvía loca. Deje de respirar, estaba feliz por la confesión de mi amado. Ya no podía tener vergüenza ante el. Se acerco a mi rostro con decisión y deposito un beso muy distinto a todos los que antes me había dado. Era definitivamente pasional, instintivo, revolviendo mis hormonas por completo. Tomo mi rostro y paso sus manos por mis cabellos, revolviéndolos entre sus dedos. Yo no podía más con esta sensación. Edward definitivamente quería llegar a algo más que besarme. El quería cumplir su deseo. Pose sus manos en su pecho buscando el cuello de su camisa. A su vez Edward se deshacía de mi chaqueta, dejándome solamente con mi camiseta. Besaba mis brazos, los recorría con su fría lengua llenándome de placer, Gemí y bastante fuerte, pero no podía contener las fantásticas sensaciones que el me causaba.
-Bella, mi vida…te amo tanto- susurraba entre sus caricias- Quiero hacerte mía, no puedo controlarlo- dijo besándome con fuerzas, sentía el sabor de la ponzoña como se acumulaba en sus dientes, me derretía por completo.
-Edward, quiero ser tuya- dije mirándole a los ojos con intensidad- Te amo y también te deseo tanto, solo que…- respire y nuevamente la inseguridad se poso en mi. Trate de pensar bien mis palabras, con tal de que no sonaran tan patéticas como sonaban en mi cerebro.-Yo no quiero decepcionarte- musite insegura. Edward de inmediato mostró una sonrisa amble, de empatia. Entendió completamente a lo que me refería.
-Se a lo que te refieres, yo tampoco quiero decepcionarte- dijo sin dejar de sonreírme y mirarme con dulzura, mientras su mano acariciaba mi cabello.
-Edward, no entiendo a lo que te refieres, porque es comprensible que yo, una persona sin gracias, siga siendo virgen, pero tu eres tan perfecto, podrías haber tenido a quien quisieras.- exclame con curiosidad. Sumergida aun en las caricias que me provocaba la mano de mi amado.
- Mi amor durante mi larga vida, de humano y de vampiro, jamás había deseado a alguien de esta manera, como te deseo a ti, no reconoces lo hermosa e impactante que eres, por lo tanto quiero entregarme a ti, como quiero que tu te entregues a mi- hablaba con delicia, veía en sus ojos una exquisita convicción. Estaba feliz que los dos nos viéramos en la misma situación: vírgenes y desesperados por amarnos. Me acerque a su rostro y le bese con ternura, sentí su lengua y su irresistible sabor, sus labios se movían con perfección, mezclados entre la suavidad y su volumen carnosamente fascinante.
-Te amo Edward- musite dejando un espacio entre nuestros labios.
-Yo te amo mas Bella- dijo acariciando mi cabellos. Se acerco y beso mis mejillas, luego bajo por el alrededor de mi oído, para luego bajar por mi cuello, rozo con su lengua mi clavícula subiendo lentamente de nuevo por mi cuello. Se encontró nuevamente frente a mi, su lengua lamió en una fracción de segundo sus labios, como si se estuviera preparando para probar algo, me volvía loca con cada gesto que hacia. Se acerco a mis labios intoxicándome con su aliento, todo era perfecto. Entonces como si una burbuja se rompiera al contacto del cielo, algo vibro en su pantalón. Lo mire con sorpresa, no podía ser lo que yo estaba pensando, se suponía que no debía vibrar, si no que hacer otra cosa. Edward me miro con cara de molesto, obviamente había captado lo pervertido de mi pensamiento.
-Vamos Bella, es mi celular- hablo mientras me alejaba un poco de su lado. Tome el espacio suficiente para que el cogiera el celular entre sus pantalones, pero no pude evitar sentir el roce de su mano entre mi piernas mientras buscaba el teléfono. Solté un pequeño gemido de pura excitación. Edward lo noto y me miro de una manera demasiado seductora. Me separo un poco más y saco su celular sin lograr nuevamente un nuevo contacto.
-¿Hola?- contesto el aparato tratando de apartar mi rostro curioso por escuchar. Me concentre lo mas que pude para saber quien era la vil persona que se previa a llamar la atención de mi príncipe, pero solo escuchaba pequeños murmullos, como si supieran que o quería escuchar.-Muy bien, no molestes mas, adiós- dijo Edward un poco molesto dejando el celular a un lado.
-¿Quién era?- pregunte demasiado curiosa.
- Alice, quería decirme que nos había visto y que no me propasara contigo, que nuestra primera vez debía ser mas especial.- dijo en un suspiro triste. Obviamente se sentía decepcionado, pero una parte de Alice tenía razón.
- ¿Y porque no quería que yo escuchara eso?- dije tratando de quitarme todos los deseos de quietarle la ropa en ese momento y comprenderlo mas.
-Pues, porque también me especifico lo que te hacia y como reaccionabas- hablo volviendo a sonreír, mostrándome la favorita de sus sonrisas casi me estremecí por completo con sus palabras..- ha sido bastante interesante- dijo poniendo un cabello tras mi oreja, para luego pasar su mano por mi cuello- Pero creo que tiene razón, quiero que sea perfecto para ti- me beso en los labios con una húmeda suavidad, pero para mi fu demasiado corto.
-Te amo y por siempre- susurre con dulzura, observando cuan perfecto era, el se preocupaba por mi y por la forma en como terminaríamos juntos demostrándonos nuestro amor. El me sonrió y beso mi frente, para luego atraer mi cuerpo hacia el, hundiéndonos en un abrazo- Nunca me cansare de decírtelo- hable apoyando mi cabeza en su perfecto pecho jugueteando con mis dedos en su camisa.
-Y yo jamás me cansare de escucharlo mi amor- hablo posando su mentón sobre mi cabello- Creo que es mejor que partamos Bella- susurro sin dejar de acariciarme.
-Entonces parte, porque yo no me voy a soltar de tus brazos- dije segura de mi misma. Este sin lugar a dudas era mi lugar favorito, su abrazo.
-Vamos amor, no seas difícil- dijo tratando de alejarme un poco de el, pero yo me impuse con fuerza, tal como una niña se aferra a su peluche favorito.
-No quiero alejarme de ti- dije en una forma suplicante. Edward al parecer lo comprendió porque no trato de alejarme. Acerco su asiento mas hacia el volante quedando muy apretados nuestros cuerpos. Trate de acomodarme para que el pudiera conducir bien, por lo que solté mis piernas que se encontraban cruzadas en su cintura y me senté en su regazo, tal como una madre acuna a un bebe. – Nos hubiéramos visto ridículos de la otra forma- dije soltando una risita.
-Eres increíble Bella, ahora no te sueltes de mi- dijo riendo. Lo abrace con fuerzas y mi dios encendió el motor, tomando ruta hacia nuestro destino.
Este es uno de mis favoritos, me encanta que se estén conociendo aun más y que estén locos por amarse, bueno este me quedo un poquita mas largos que los otros, pero disfrute mucho escribirlo, espero con ansias sus opiniones. Pronto se sabrá ese condenado secreto y también sucederán cosas increíbles que los dejaran con la boca abierta, les doy una pista : ¿les suena el nombre James, Victoria o Laurent?...hahahah…ya queridos los dejo…hoy sale el nuevo trailer de Crepúsculo , la peli…estoy muy ansiosa….nos vemos
Chau
