Hola, bueno acá va este nuevo capitulo, quiero agradecer por todos sus comentarios, este capitulo me ha quedado bastante largo, y en el se explican bastantes cosas, ha quedado súper interesante.

Bueno muchas gracias por todos su comentarios

Cualquier duda que tengan me la hacen y quiero agradecer también los mensajes que me han hecho, la verdad son muy lindos así que les mando un besote muac!

Disclaimer: Esta historia esta basada en la saga de Stephanie meyer.

Nota musical: La vie en rose /Edith piaf.


Capitulo 14: La Bella agonizante

Bella POV

Roma, definitivamente podía decir que era mi ciudad favorita, era la mezcla perfecta entre historia y modernismo. Realmente preciosa, era tal como me la imaginaba, pero mucho mejor sabiendo de que a mi lado se encontraba la persona que amaba. El día para nuestra suerte estaba nublado, por lo que pude disfrutar de la suave llovizna que caí sobre mi rostro mezclado con el viento. Edward manejaba, mi príncipe me miraba sonriendo, mientras que yo gozaba de cada momento junto a el. Me negaba por completo a soltarme de su abrazo.

-Bella, pronto llegaremos y sabrás toda la verdad- dijo mi ángel con una mirada con amargura. Me partía el corazón verlo mal.

-Sabes que ya no me importa ese tema- le dije con tal de calmarlo. Aunque en realidad me traía mucha curiosidad. Por este nos habíamos separado.

-No me mientas, si no te importara, no estarías acá- dijo con un tono un poco mas serio. Edward tenía toda la razón.

-Pero quiero que sepas que tú me importas mas- le hable infundándole seguridad, note que su postura es más relajada.

Edward poso su mirada en el camino y yo en el paisaje. Las calles se volvieron un poco mas estrechas cuando nos adentrábamos ala ciudad. Me percate que las casas eran hermosas, de un estilo arquitectónico mas clásico, imperial. Me encontraba perdida en la arquitectura de las casa, cuando Edward paro el auto frente a una residencial de una hermosa, pero mas sencilla opulencia. Sus paredes eran de color rojo ladrillo, con hermosos ventanales de madera tallada y un ante jardín.

-Bella esta es mi casa- dijo Edward apuntando hacia la residencia que había llamado mi atención. No pude contener la sorpresa, incluso casi se me escapa un gran ¡oh!, pero lo contuve agradeciéndome por no quedar como una completa idiota.

-No sabía que tenías una casa en Roma- hable tratando de no demostrarme tan expectante y sorprendida.

-Bueno acá vive mi Carlisle, quiero que lo conozcas Bella- Edward hablo con un tono demasiado extraño para mi oído, como si ocultara tristeza, pero una gran ansiedad. Acomode mi cara en su pecho y para mi sorpresa Edward acepto mis caricias, suspirando tomo mis rostro y me beso con suavidad.

-Me encantaría conocerlo- dije una vez que el beso había terminado. El era el único Cullen que no conocía y me llamaba mucho la atención saber mas de él.

Edward se soltó de mi abrazo y me saco del auto en sus brazos como si fuera una novia, solté una risa nerviosa, pero me deje descansar en el. Camino hacia la puerta y la abrió sin el menor esfuerzo, una vez adentro me sorprendió el olor. Aspire muy fuerte casi llenado todo mi pecho por aquella fragancia, era como si la conociera, me sentía en una especie de dejabu. Busque en mi mente porque se me hacia conocida aquella fragancia, pero nada llego a mi cerebro, confundiéndome un poco. Me aferre a la camisa de mi novio, y sentí como si un miedo me recorriera el cuerpo. Edward lo noto y con suavidad me deposito en un sofá que se encontraba junto a una ventana.

-Bella ¿que sucede?... ¿estas bien?- pregunto Edward con preocupación, acariciando mis mejillas. Era increíble la cantidad de preocupación que sentía por mí, eso me hizo amarlo aun más.

-Nada, estoy bien…solo que este lugar tiene un olor mi extraño, como si lo conociera, pero debo haberlo confundido- dije tratando de quitar la preocupación. Edward me miro intrigado y note como su mirada se tornaba lúgubre y oscura, tan igual como las veces que habíamos discutido en Francia. Quería quitarla de su rostro, no quería que se pusiera así. Sin pensarlo mucho le abrace trayendo su cuerpo hacia mi- Edward no estés triste…te aseguro que nada me pasa- le hable casi suplicándole, y el noto mi tono de voz, luego de unos segundos cambio su postura a una mas tranquila, se acerco y deposito un dulce y corto beso en mi cuello, casi haciéndome derretir por dentro. El me sonrió, detectando el efecto que causaba con aquellas caricias, trate de controlarme y componerme, definitivamente tenia que cambiar el tema.

-Edward y… ¿Dónde esta Carlisle?- pregunte notando que nadie nos había recibido en la puerta al llegar.

-Bueno todavía no llega, esta en el hospital- dijo con un tono un poco más cortante. Trate de no prestarle atención.-¿Quieres conocer la casa?- pregunto poniéndose de pie y cediéndome su mano. La tome sin pensarlo y asentí demasiado ansiosa par mi gusto, ya que Edward soltó una carcajada.

La primera planta era un vestíbulo bastante simple y sencillo, solo por las divinas pinturas y adornos hubiese pasado por una casa bastante normal. Las paredes eran de color beige y una alfombra de color rojo cubría el piso. Divise unas fotografías que se encontraban en una mesa junto a un equipo de música con un aspecto antiguo, cuando me acerque note que era un toca discos, recorrí con mi mirada los portarretratos, en casi la mayoría salía la familia posando y sonriendo, se notaba lo felices que era, me percate de los variados lugares en que la familia había vivido, era casi como si hubiesen recorrido el mundo.

-¡Dios mió Edward en cuantas partes has estado!- exclame demasiado sorprendida. El se acerco a mi y poso su mano sobre mi hombro sonriendo.

-Bella, llevo demasiado tiempo siendo vampiro, tuve tiempo suficiente para conocer varias partes del planeta- hablo con un tono victorioso incluso un poco arrogante, pero no tuve ni siquiera un segundo para molestarme ya que saco aquella sonrisa torcida que tanto me gustaba. Deje de mirar como una boba las fotografías, olvidando mi deseo de tener una de mi príncipe. Me acerque al tocadiscos y comencé a investigar la colección de vinilos que se encontraba al lado del aparato. Sentí su presencia en mi espalda.-¿Quieres escuchar uno?- pregunto acariciando mi espalda.

-Me encantaría, pero hay demasiados, no sabría cual elegir- hable bastante emocionada. Me encantaban los objetos antiguos, tenían una historia, referencia de nuestro pasado. Edward me sonrió y beso mi frente con demasiada suavidad.

-Cierra los ojos- murmuro cerca de mi oído. Le mire un poco confundida- Confía en mí – susurro con su aterciopelada voz. Por supuesto que confiaría en el. Cerré mis ojos y sentí sus fríos dedos recorres mis mejillas. No importaba cuantas beses me besara o acariciara, el me estremecía por completo. Sentí que las caricias acababan y escuche el sonido del toca discos partiendo, amaba el carraspeo que producían aquellos aparatos al partir una canción. Reconocí de inmediato la melodía que invadía la habitación. "La vie en rose", Edith Piaf. Me sumergí en la voz de la cantante, imaginadome en Paris junto a Edward. Me tomo por sorpresa cuando sentí que sus manos tomaban las mías. -No abras los ojos todavía, solo déjate llevar- susurro mi príncipe guiándome un poco mas hacia el. ¡Dios estábamos bailando!, sentí un terrible pánico invadiéndome, yo era pésima en el baile, simplemente no lograba coordinarme.

-Edward…yo no se bailar- musite un poco avergonzada. Edward se rió un poco, causando mayor frustración en mí. Fruncí mis labios aun sin abrir mis ojos, evidenciando mi molestia.

-Amor disculpa, no fue mi intención reírme- hablo cerca de mi oído con su increíble seductora voz, haciéndome olvidar por completo mi enojo. Sentí una mano de él bajar por mi cintura, acercándome mas a su pecho, me apoye en el. Disfrute aquel momento, me sentía literalmente en las nubes, la música, su forma de guiarme en cada paso, definitivamente uno de los momentos más románticos de mi vida. – Te amo Bella, me cambiaste la vida- susurro en mi oído, su voz se escuchaba tan dulce como estremecedora. Abrí mis ojos con lentitud y le vi observándome con intensidad, me sonrió y pude notar la cantidad de amor que se posaba en sus ojos

Y no pude aguantar la tentación de besarle. El beso fue bastante romántico, Edward me tomaba con firmeza por mi cintura rodeándome con sus brazos, sentía su respiración entrecortada y la sensación de su piel, mientras que yo entrelazaba mis manos en su perfecta y suave cabellera. Me recordó a una escena de película antigua, ya que el beso fue bastante parecido a eso.

-Edward, no me imagino nada sin ti- susurre una vez que mis labios se separaban de los suyos. El me sonrió sin soltarme de su abrazo. Sentía que mi corazón estaba tan vivo que no podía contener aquel sentimiento en mi pecho. Suspire con fuerza, denotando todo el amor que el provocaba en mi interior. Edward me observaba en silencio, sentía que su mirada me traspasaba y que veía directamente mi alma.

-No puedo ser mas feliz ahora, tu te haz convertido en todo lo que siempre desee, haz llenado mi vida vacía, desde que chocaste conmigo en aquel pasillo no he podido sacarte de mi mente, ya no existe un pasado para mi, solo un presente y un futuro junto a ti.- La voz de Edward se escuchaba tan honesta y con convicción, denotaba un increíble sentimiento hacia mi, haciendo de que todas las mariposas en mi estomago quisieran controlar mi cuerpo. Me había quedado sin palabras ante su hermosa confesión de amor, solo atine a cercar mis labios a los de el, en respuesta de que aceptaba su amor sin pedirle nada a cambio, yo también lo amaba.

-Bella ¿Quieres seguir conociendo la casa?- pregunto despegándose de mi boca, asentí sintiéndome un poco aturdida por la dulzura de sus labios. Subimos por un escalera que guiaba al segundo piso. La segunda planta se basaba básicamente en una pequeña sala de estar que lindaba con un pasillo con muchas puertas. Sus paredes al igual que el primer piso eran de color beige y el piso de madera flotante. En las paredes existía una hermosa ventana tallada que iluminaba el pasillo.

-¿Cuál es tu habitación?- pregunte curiosa, ya que todas las puertas me parecían iguales. Edward me guió hasta la ultima que lindaba con la ventana.

-Después de ti- susurro en mi oído. No pude evitar temblar un poco al sentir su aliento. Abrí la puerta encontrándome con una gran sorpresa. El cuarto era bastante parecido a su habitación en Francia, pero la diferencia en que al medio se encontraba una gran cama.

-¿Te gusta?- pregunto cerca de mi oído, notado mi sorpresa. Jamás hubiese pensado que el tuviera una cama en su cuarto - La verdad es que necesitábamos un espacio mas cómodo, el sofá era muy incomodo para ambos- hablo tomando mi mano, guiándome ala cama. Estaba demasiado sorprendida, amaba su actitud y cada sorpresa que me daba.

Me lance sobre la cama y sentí la suavidad de la colcha color azul, rodé en ella acurrucándome junto a Edward. El me rodeo con los brazos acercándome a su pecho. Sentía su respiración como un delicioso ritmo en mis oídos. Junto a el me sentía tan relajada, como si pudiera ser yo misma en su compañía, sin miedo a mi torpeza o inseguridades.

-Edward háblame mas de ti- dije acariciando su pecho. El me miro un poco sorprendido ante mi pregunta.

-¿Qué quieres saber?- pregunto jugando con mi pelo, enredándolo entre sus dedos.

-No lo se…cosas…mmm… ¿Cuál es tu película favorita?- pregunte con curiosidad, amaba este tipo de conversaciones, me llamaba tanto la atención saber mas de el. Quería conocerlo todo, incluso las cosas tan superficiales, de un amor platónico o algo parecido.

- La verdad, no lo se, nunca me lo he preguntado todavía ¿Cuál es la tuya?- pregunto ignorando el deseo de conocer su respuesta. Me senté y quede frente a el, quien todavía se encontraba recostado.

-Edward, no se contesta con otra pregunta… ¿Cómo no sabes cual es tu película favorita?...por ejemplo, la mía es "orgullo y prejuicio"…ves que no es tan difícil- Edward entrecerró sus ojos un poco.

-Todavía no la encuentro- dijo sonriendo al verme un poco molesta. Paso un segundo pensando pero no respondió nada, por lo que me sentí un poco estupida al molestarme por algo tan trivial.

-Bueno, entonces otra pregunta… si pudieras volver a comer algo por ultima vez ,¿Qué seria?- El puso cara de pensativo, como si tratara de recordar el sabor de la comida.

-Manzanas- musito mostrándome la sonrisa que tanto me derretía. Solté una risita, me pareció divertido que Edward encontrara irresistible algo tan simple. Me sentí un poco identificada, yo era bastante simple, como una manzana.

-Eso es…interesante- dije tratando de juntar las letras unas con otras. El me miro un poco confundido pero no me dejo de sonreír.

-¿Cuál elegirías tu?- pregunto con curiosidad. Me tomo por sorpresa que a el le interesara mi juego de preguntas. Busque en mi paladar algún recuerdo de un sabor. Entonces me sorprendí cuando mi mente recordó la sensación de una helada sustancia pasar por mi paladar, con un efecto dulzor.

-Helado de vainilla- dije sintiéndome un poco apenada de que aquel recuerdo solo formara parte de mi subconsciente. De un pasado demasiado lejano para mi. Edward sonrió y estiro sus brazos para que me acurrucara en su pecho. Los acepte sin pensarlo. Mi respiración subía y bajaba, como si en cada suspiro tratar de controlar lo bastante enamorada que me encontraba de el.

- Ahora yo te voy hacer una pregunta- dijo Edward acariciándome con un dedo mi frente.

-La que quieras- me encantaba que el se interesara en mi.

-¿Alguna vez haz intentado leer mi subconsciente?- dijo en un tono as bajo, tratando de que la pregunta no sonara tan sorpresiva. La verdad es que yo me sorprendí de igual formas.

- Si…más de una vez- respondí tratando de ocultar lo avergonzada que me sentía. Sentí como si le hubiese faltado el respeto por haber invadido su privacidad. Pero solo había tratado, porque jamás alcance a ver nada. Edward calmo sus caricias, y pareció tornarse un poco molesto. Me alarme enseguida.- ¡Pero no resulto!... ¡te lo juro, no vi nada!... ¡lo siento tanto!- de un salto ya estaba sentada, rogándole que me perdonara. Edward mostró una mirada bastante sorprendida.

-Bella…mi amor no te disculpes- dijo sentándose frente a mi, quedando de rodillas al igual que mi, sobre la cama. Yo me encontraba con la mirada baja, demasiado avergonzada. Sentí su mano en mi mentón subiéndome el rostro, encontrándome con su mirada, la cual era más dulce, sus ojos brillaban demostrándome que no lo había perdido a causa de mi estupidez.

-Me siento avergonzada- dije bajando nuevamente mi mirada, pero Edward la busco con rapidez.

-No lo estés, yo cuando te conocí trate de leer tu mente un millón de veces, me sentía frustrado cada vez que no podía, pero eso para mi parece insignificante, me encanta que tu te abras conmigo y compartas voluntariamente tus secretos, tu vida- Beso mi frente atrayéndome un poco mas hacia el. La verdad es que yo tampoco sabia por que su mente se bloqueaba hacia mi don, pero para mi no era un sufrimiento ya que adoraba los momentos en que compartíamos nuestras vidas.

- Yo no se lo que me ocurre a mi tampoco contigo Edward, es como si tu voz se perdiera en las millones de voces que llegan a mi mente y cuando trato de localizarla, no la reconozco, se distorsiona o desaparece- hable con miedo como si estuviera confesando un crimen. Edward me apretó contra su cuerpo, calmando mi miedo. ¡Dios! Que reconfortante era tenerlo entre mis brazos y que feliz me sentía junto a el.

-Tranquila, puede que a ambos se nos sea imposible conocernos de otra manera que no sea la normal- dijo reconfortándome. Sentí que la puerta de la casa se abría y aquel olor que había reconocido cuando llegue, entraba en mí nuevamente como un dejabu. El cuerpo de Edward se tenso un poco y me alejo de el.

-Ha llegado Carlisle- dijo bajándose de la cama casi al instante. Me tendió una mano para que lo acompañara. Salte del entusiasmo dirigiéndome hacia la puerta. Edward soltó una sonrisa que resulto un tanto fingida para mis ojos. Sin darme cuenta me trajo hacia el y me abrazo con fuerzas, como si tuviera miedo de perderme- Te amo- susurro a mi oído. Pero no dejo que le contestara, ya que abría la puerta sacándome de la habitación y guiándome para conocer a su padre.

Llegamos ala primera planta con rapidez, una vez allá Edward se acerco a una puerta que no había notado antes. Me tomo mi mano con fuerza y empuño la otra dispuesto a golpear la puerta.

-Entra Edward- se escucho tras la puerta, antes de que Edward pudiera llamar. Mi príncipe giro la manilla y me condujo ala habitación. Era un despacho bastante parecido al de Esme, pero con un toque menos femenino. Le decoraban cuadros, que parecían muy antiguos, también habían estanterías llenas de libros, un sofá y un escritorio. Aquel cuarto parecía como la de un decano de alguna universidad prestigiosa, muy elegante y sofisticada. El aroma que me parecía conocido encontró su origen, provenía de aquél hombre que se encontraba en medio de la habitación, sentado junto aun gran escritorio color caoba, revisando papeles. Note que subió la mirada con lentitud, note que sonrió mirándonos a mi y Edward, y en aquella sonrisa había tanta amabilidad y calma. Edward apretó un poco mas mi mano y sentí una pequeña comezón mientras mis huesos rechinaban un poco. Pero aguante la molestia, jamás lo había visto tan nervioso.

-Carlisle, ella es Bella, mi novia, la he traído para que la veas- dijo Edward con un tono bastante triste. A mi sorprendió mas que utilizar el termino "veas", en ves que "conozcas". Note que el hombre de cabello rubio se levantaba sonriendo para acercarse a nosotros. Edward se soltaba de mi mano y me abrasaba con fuerza ¿Por qué estaba tan posesivo?

-Bella, estoy feliz de volver a verte- dijo quedando muy cerca de nosotros tendiéndome una mano, tratando de saludarme, pero yo me encontraba de bajo del brazo de Edward imposibilitándome saludarlo. Pero mas me llamaban la atención sus palabras.

-¿Volver a verme?- dije notando de que mi presentimiento de dejabu no era tan errado. Carlisle poso su mirad en Edward frunciendo un poco el ceño, pero sin quitar su amabilidad. Sentí que Edward se tensaba aun más y me puse nerviosa.

-Prefería que se lo dijeras tu- dijo Edward aun con voz lúgubre. Entendí que se habían comunicado a través del don de Edward. El rostro de Carlisle se ablando un poco y poso su mirada nuevamente en mi, con dulzura, como si un padre mirara a su hija, este pensamiento me hizo sentir bastante cómoda, hace mucho me había alejado de mi familia.

-No entiendo de que están hablando- exclame un tanto irritada. Edward suavizo su mano en mi hombro, liberándome de su abrazo.

-Bella, el motivo de este viaje, es esto…Carlisle es el secreto- hablo mi príncipe apesumbrado, con rostro de culpabilidad. Sentí que mi corazón se partía en dos al verlo así. Tome su mano y la bese, el me sonrió débilmente.

-Creo que es mejor que te sientes Bella- dijo Carlisle tomando de mi mano, guiándome aun silla frente al escritorio. Note que una electricidad recorrió m mano cuando nuestras palmas se tocaron y un sentimiento de admiración surgió en mi corazón. Edward se sentó junto a mi, observándome con intensidad.

Respire profundamente, sabia en el fondo de mi corazón que estaba apunto de descubrir una gran verdad de mi vida.

- Carlisle ¿Cuál es el secreto?- pregunte tratando de calmar el sube y baja de mi respiración. La postura de Edward se tenso, sentí como empuñaba sus manos, tratando de controlarse, me miro y vi como cambiaba el color de sus ojos, sentía que estaba apunto de matar algo. Carlisle me miro con pasividad, infundiéndome confianza.

- Bella ¿Recuerdas la noche que fuiste transformada?- pregunto Carlisle y note que casi de inmediato Edward se paraba de su asiento con violencia, cayendo de espaldas la silla, quebrajándose.

- No puedo soportarlo, me voy- dijo con brusquedad dirigiéndose ala puerta. Me pare lo mas rápido que pude y le cogi del brazo.

-¡No!...quédate conmigo- rogué. Vi el descontrol, de sus ojos, como si una rabia contenida de diluyera en el matiz de su mirada. En mi cuerpo nacieron unas ganas de sollozar, pero me aguante todas las ganas de lanzarme en el suelo a lamentarme como una niña.

-Lo siento, no puedo quedarme, esto es ahora entre tu y Carlisle- se safo de mi mano con rapidez, pero sin hacerme ningún daño. Edward salio del cuarto, cerrando la puerta y una punzada de dolor me llego me llego directamente en el estomago dejando que cayera de rodillas en el suelo, tapándome con las manos los sollozos. No me importaba quedar en ridículo frente a Carlisle. Una mano en mi hombro me tomo levantándome, sentí que me influía tranquilidad, yo sabia que no lo conocía, pero confiaba plenamente en el. Camino conmigo nuevamente hacia el escritorio y trajo su silla junto a mi.

- Bella quédate tranquila, Edward es muy temperamental, en especial cuando se trata de ti- dijo con dulzura, me sentía tan acogida con el.

-Carlisle, ¿tu sabes algo sobre quien me transformo?- pregunte tragando saliva, ansiosa por su respuesta. Para mi agrado asintió y sentí una adrenalina con una gota de pánico recorrer mi cuerpo.- ¿Q…quien?- tartamudee nerviosa.

-Creo que tienes que verlo por ti misma- dijo tomando de mi brazo y acompañándome a un sofá de un cuerpo que se encontraba junto a un estante.

-¿Qué sucede?... ¿Que quieres que hagas?- dije un poco asustada, no tenia idea de lo que se pretendía.

-Tranquila, Esme me ha hablado de tu don y necesito que lo uses, concéntrate en mi voz ¿Lo puedes hacer?- pregunto acariciando mi frente, tranquilizándome. Asentí un poco mas confiada y cerré mis ojos. Como siempre ocurría me sentí invadida por millones de locutores, busque la voz de Carlisle entre ellas, me tomo muy poco tiempo encontrarla, era bastante suave y se expandió en mi cerebro. Me vi de un segundo a otro en un distinto escenario que para mi memoria lo encontraba conocido. Era una carretera, los árboles de un verde espesor lindaban con ella incrementando la humedad. Escuche la respiración de alguien muy débil, casi agonizando, la figura salía de la espesura del bosque, tanteando el terreno. Era una human, era yo antes de ser transformada. Me acerque sin miedo con aquel pasado y sentí en las entrañas el dolor de aquél momento, como si estuviera viviéndolo nuevamente. Un coche paro cerca de ella, mientras que la Bella humana caía, me acerque rápidamente hacia ella y casi copiando sus movimientos caí de rodillas junto a ella, sufriendo su mismo dolor, en especial en mi abdomen. Del auto salio un hombre y el tomo de mi pasado en sus brazos.

Escuche mis últimas palabras de humana.

"Sálvame por favor, no me dejes morir"

Sentí la puñalada en mi corazón, todo el sufrimiento de mi pasado y el deseo de seguir viviendo, quise acariciar mi rostro que estaba en los brazos del extraño. Pero me limite a observar. Sentí la frialdad de los dedos del extraño cuando acariciaba la Bella agonizante en mi frente. Me acerque mas para reconocer su rostro, quería ver quien era. Una luz milagrosa llego a su rostro haciendo brillar una parte de su piel. Le reconocí de inmediato, era Carlisle, se acerco con tristeza a mi cuello, dudando, los pulsos de la Bella humana eran cada vez menores, me estaba muriendo.

Carlisle saco los cabellos de mi rostro con suavidad, entonces sentí que con temor deposito sus dientes en mi cuello, lleve mis manos a la pequeña cicatriz en forma de media luna en mi cuello. De pronto sentí un olor cerca de nosotros, era otro vampiro que se acercaba con rapidez. Carlisle lo percibió. Se separaba de mi cuerpo que se contorneaba con dolor gracias a la ponzoña, lo tomo con sus brazos y lo coloco en el auto desapareciendo con rapidez. Sentí que era sacada de la escena y me transportaba a otra. Era una de las casa de Jane. Un Volvo plateado se estaciono con rapidez fuera de la residencia, era el auto de Edward, de el salieron tres personas, una de ellas era Carlisle, la otra era yo en los brazos de el, y la otra figura era Esme con rostro de preocupación. Jane salía con agilidad a recibirlos. Corrí a cercarme.

- Carlisle ¿Por qué traes a un humano en plena transformación a mi casa?- dijo Jane con una mirad bastante oscura, de evidente enojo.

-Jane, yo no puedo cuidarla, es necesario…no puedo hacerle esto a Esme- dijo angustiado. Esme se tapo el rostro entre sus sollozos.

-¡¿Por qué la salvaste?!- Jane grito. Note que la Bella agonizante se convulsionaba con fuerzas, pero me dolió aun más que mi hermana lo juzgara por mi salvación.

-Jane no puedo…te lo ruego- Carlisle le suplicaba, yo no entendía el miedo en su voz, mi hermana le miraba sorprendida un poco descontrolada- No puedo verla transformada- Carlisle hablaba perdido en la desesperación.

Jane le miraba con furia, fulminante, de repente le vi soltándome y cayendo el retorciéndose de dolor, Jane estaba dejando que su don se apoderara de ella, lo estaba torturando. Esme chillaba, tratando de ayudar a Carlisle, entonces Jane paro y se tapo el rostro avergonzada por lo que le había hecho.

-Disculpa Carlisle, no quise salirme de mi control, tu eres un viejo amigo, perdóname.- Jane musitaba ayudando a ponerlo nuevamente de pie. Esme le acariciaba y la Bella humana se encontraba en el piso gritando de dolor.

-¿Qué se supone que tengo que hacer?- dijo Jane con un tono más amable, fijando la vista en mi cuerpo. Aquella mirada era muy fría y desinteresada.

-Gracias Jane- dijo Esme, entendiendo de que había aceptado el trato- Hoy es su ultimo día, mañana estar lista- dijo acercándose a mi cuerpo secando mi sudor. Esme a pesar de todo era siempre tan amable y dulce.

-Jane hay un vampiro tras de ella, puedes quedarte Alaska, en mi casa, nosotros lo despistaremos hacia nuestro hogar, haya mi familia es grande y no nos hará daño y ya no será una amenaza para ustedes- Carlisle hablaba mas tranquilo, se había recuperado rápidamente del dolor que le había causado mi hermana.

-Félix se molestara- musito mi hermana mucho mas relajada, aceptándome como su responsabilidad. Carlisle le sonrió agradecido.

-Te pido que cuides su dieta y por favor no le digas nada sobre mi, estoy seguro que tratara de buscarme y no quiero que eso suceda, por lo menos no todavía.- Carlisle hablo y Jane se limito a asentir. Ella se acerco a mi cuerpo y me tomo en sus brazos, note que su rostro se ablando aun mas al verme y acaricio mi rostro con dulzura.

Abrí mis ojos demasiado conmocionada, era demasiada la información que acaba de recibir, Carlisle era quien me había transformado, el me había salvado. Siempre lo quise conocer, pero nunca pensé lo impactante y doloroso que había resultado revivirlo, eran los recuerdos de el y al fin al cabo el me había evitado por mucho tiempo, como si yo fuera una carga del que el no se quisiera hacer cargo.

Carlisle me miraba atento, esperando una reacción mía, que algo pasara.

-¿Por qué me abandonaste?- pregunte tratando de romper el silencio y su mirada atenta. El se alejo un poco de mi , ocultando una mirada lúgubre.

-Por Esme- dijo con tono angustiante- Bella, no podía acercarme a ti ¿Has oído lo que sucede cuando un vampiro hombre trasforma a una mujer?- Negué con mi cabeza- Se supone que cuando un vampiro transforma a una mujer, debería quedarse con ella como su compañera, que deberían nacer sentimientos entre ellos y que serias mi compañera por la eternidad- su voz se escuchaba temblorosa, con miedo de seguir pronunciando palabras. Yo sentía como si no pudiera contener tanta información. Necesite a Edward, con toda mi alma, solo el me reconfortaba, me calmaba, el me entregaba toda mi seguridad- Yo ya había trasformado a Esme y la amaba desde antes de convertirla, no podía poner en peligro nada referente a ella, de verdad lamento tanto haberte dejado sola, pero tienes que entenderme- hablo con mas ternura, de pronto sentí como si una ola de cariño me invadiera, como si quisiera consolarlo.

-No te lamentes Carlisle, yo soy feliz gracias a ti, si tu no me hubieses trasformado jamás hubiese conocido a Edward, ni a Jane, hubiese muerto sin haber conocido el amor- Hable con pausa, mientras que Carlisle me miraba sorprendido.

-Siempre estuve preocupado por ti Bella, Jane me contaba como eras y como habías cambiado la vida de ella, fue una gran satisfacción al saber que tu y Edward se habían encontrado- Carlisle sonreía mas calmado- Pero luego tuve que decirle a mi familia la verdad de tu pasado y la conexión que tienes conmigo y Edward no podía soportarlo, el esta muerto de miedo y de celos- Recordé la imagen de mi amor, sufriendo durante todo este tiempo, inseguro y perseguido por un secreto que le hacia daño. Tenía que verle y decirle que no sentía nada mas que un terno agradecimiento pos su padre.

-Gracias Carlisle, por todo, pero ahora tengo que buscar a Edward, yo estoy loca de amor por el y el debe estar agonizando de dolor- dije parándome del sofá y dirigiéndome a la puerta. Carlisle me tomo del brazo y me acerco en un abrazo muy dulce, yo también lo abrace pensando en toda la confusión y culpabilidad que debía sentir.

-Bella es un alivio saber que te quiero como una hija más- dijo separándose de mi. Yo lo mire y le sonreí con alegría, yo también lo sentía como un padre.


Bueno por fin se ha sabido este gran secreto, se que le di un pequeño cambio ala historia creando este mito de la forma de transformación, pero me pareció mas interesante aumentar la tensión de Edward y el porque de que el no quería que Bella supiera la verdad, el tenia miedo a perderla y que ella sintiera algo por su trasformador.

Bueno en el próximo Edward sabrá la respuesta de Bella y sus reacciones

¿Quién será quien perseguía a Bella?...

Bueno los dejo dejen comentarios y díganme que piensan del capitulo

Besos

pascu