Siento mucho la demora, pero aquí les traigo el capítulo 11, espero que les guste.
CAPÍTULO 11
-Joseph, tenemos que hablar- fue la indicación de su jefe, se le veía el semblante serio, aunque no era muy alegre, pero eso sólo significaba que tenía algo importante que decirle; de inmediato le invadió un gran miedo, ya que si era despedido (lo cual era muy seguro) tendría que buscar un nuevo trabajo, y eso iba a ser difícil, ya que muy pocos lugares tenían una disponibilidad de tiempo como la tenía aquel lugar, ya que así podía ir tranquilamente a la escuela.
Empezó a seguir a su jefe con paso lento, ya que no quería saber que era lo que le quería decir, caminaron por un pasillo un tanto estrello hasta que se interpuso en su camino una puerta de madera, esperó a la abriera y seguirlo hasta el interior de la oficina.
-Siéntate Joey- Así lo hizo ya que sabía que si le daban la mala noticia no se iba a poder mantener en pie ya que le hacía falta ese dinero para seguir con sus estudios. – Tengo algo importante que decirte- lo miró serio, pero al ver que Joey no contestaba nada prosiguió con lo que tenía que decir.
– He visto que has trabajado muy bien estos últimos meses…- El rubio sólo esperaba a que le dijeran lo que ya presentía, ya conocía ese sermón; primero le decían lo bueno que había sido en su trabajo por el tiempo que estaba en él para después decirle que lo tenían que despedir por quien sabe que tantas razones.- y apenas se acaba de ir Marcos y dejo su puesto, así que me preguntaba si te gustaría ocupar su puesto-
Joey en ese momento entró como en shock, no se esperaba eso, su compañero de trabajo, Marcos, era su supervisor, pero por problemas familiares se tuvo que ir y dejo su puesto, uno muy importante, ya que ese restaurant tenía varias franquicias y él se encargaba de ver a todos los demás.
-Señor… yo… no sé qué decir- y era la verdad, le gustaba mucho su trabajo, pero sabía que meterse como supervisor era mucho más trabajo y no tenía mucho tiempo para ello; sabía que no tendría problemas en tener el puesto, pero quería seguir estudiando.
-Se que tienes que ir a la escuela y ocuparte de tus asuntos, pero no será mucho trabajo, te dividiría el trabajo con el otro supervisor que tenemos…- hizo una breve pausa para continuar- yo se que lo harás muy bien-
-Muchas gracias, pero no creo que pueda-
-Por qué no lo intentas, y si en verdad se te hace muy difícil pues te regreso a tu puesto anterior, no tienes que preocuparte por eso-
-Está bien-
Se pasaron gran parte de la mañana hablando acerca de lo que tenía que hacer, lugares a los que tenía que ir entre otras cosas, después de eso le dio la tarde libre para que descansara y entrara ya de lleno el día siguiente.
Aprovechando que tenía el día libre iría a visitar a su amigo, ya que conociéndolo sabía que iba a estar muy preocupado por él, ya que no le había hablado para decirle que estaba bien, así que emprendió rumbo a su casa.
Una vez que llegó tocó la puerta y lo recibió Yugi.
-Joey- una vez que vio de quien se trataba se abalanzó contra el rubio para abrazarlo, simplemente no podía evitarlo, consideraba a Joey como un hermano, ya que siempre había estado con él, hasta antes de conocer a Yami, pero al rubio solo lo veía como eso, su hermano, su amigo, en cambio cuando conoció a Yami, sintió algo mucho más intenso, no sólo como fraternidad.
-Hola Yug.- no sabía que iba a reaccionar así Yugi, aunque pensándolo bien era de esperarse.
-Me preocupaste mucho Joey, que fue lo que te pasó ayer- Yami sólo le había dicho que se había desmayado, pero como que eso no se lo creyó, pero entonces que más podría haber sido.
-Nada, solo …- pensándolo bien, ni el mismo sabía que le había pasado, se había empezado a sentir un poco mal después de tomar aquella bebida, la cual le había dado Yami, pero se le hacía raro que fuera eso, ya que ellos dos también habían tomado lo mismo y no se habían sentido mal, aunque… pensándolo mejor… ¿Habría sido Kaiba el que le había hecho algo para acorralarlo y poseerlo?, desde que lo había visto esas habían sido sus intensiones, y al fin de cuantas lo había logrado, pero no estaba seguro, así que decidió irse por la opción más fácil. – me empecé a marear y luego no recuerdo nada, solo que desperté en la habitación de Kaiba.
-Ahhh, lo bueno es que ya estás bien-
-Sí, ya estoy mucho mejor-
Ambos entraron en la casa y se fueron a los sillones a seguir platicando y a darle la buena nueva acerca de su trabajo, estaban platicando de eso cuando escucharon que abrían la puerta, de inmediato Yugi se puso más rojo que un tomate ya que sabía que se trataba de Yami.
Joey se percató de esto y empezó a sospechar que algo estaba pasando, solo que luego interrogaría a Yugi y de paso lo molestaba un poco, así que decidió mejor irse a su casa y dejar a lo que él pensaba, "la nueva pareja", aunque eso no se le hacía en nada raro ya que desde hace tiempo se había dado cuenta que Yugi le tenía un sentimiento un tanto especial hacia Yami así que mejor se iba, no quería hacer mal tercio.
Después de despedirse de ambos se dirigió a su casa para descansar y prepararse para el siguiente día ya que le esperaba una ardua labor.
-Ya veo que no hubo necesidad de llevarte a su trabajo…pero porque no está en su trabajo- sabía que a esa hora el rubio tenía que estar todavía en su trabajo, ya que hubo un tiempo en que lo había investigado para saber exactamente qué era lo que hacía.
-Sí, pero su jefe lo ascendió el día de hoy y le dijo que descansara para empezar bien con su trabajo mañana- Yugi seguía sentado en el sillón ya que tenía un gran sonrojo y no quería que Yami se diera cuenta de eso, ya que él era muy tímido respecto a esa situación, aunque lo había deseado desde hacía mucho tiempo, todavía no lograba asimilar todo lo sucedido el día anterior.
Yami al ver que el menor no le hacía el menor caso, se preocupó, ya que no quería volver a empezar con eso que Joey tenía la culpa, ya que le había demostrado que sólo lo quería a él, así que pensó que se debía de tratar de otra cosa. Se empezó a acercar muy lentamente hacía donde estaba Yugi y le dio un tierno abrazo.
-Yami…- su sonrojo había aumentado, sí es que se podía aún más, le encantaba estar cerca del mayor.
-Si- dijo de una forma juguetona ya que por la manera en que estaba actuando lograba suponer que no quería voltear para que no se diera cuenta del sonrojo que tenía.
-Nada- trataba de calmarse un poco, ya que pensaba que su actitud era un tanto patética, comportarse así solo por verlo o por un simple abrazo, pero simplemente no podía evitarlo.
-Te gustaría ir a dar una vuelta por el parque, ir al cine o algo por el estilo- ya que no tenían que ir a ver a Joey a su trabajo tenía toda la tarde para pasarla con Yugi, y no iba a desaprovechar ese tiempo que tenía, ya que cada segundo que pasaba lo tenía que aprovechar al máximo.
-Sí- fue la simple respuesta que dio, tratando de controlarse lo más posible y salió casi corriendo de la casa.
Yami simplemente lo siguió, una vez que ambos estaban fuera de la casa se dispusieron a caminar por el parque, platicando de cosas sin importancia, y de vez en cuando el mayor le lograba sacar uno que otro sonrojo a Yugi, y eso simplemente le encantaba, ya en la tarde se habían dirigido al cine a ver una película de terror (algo que iba a ser muy conveniente para Yami).
En otro lado de la ciudad el Ceo de Kaiba Corp. No se lograba concentrar en su trabajo, sólo de recordar a Joey y más aún, de recordar el comportamiento que había tenido para tenerlo, siempre había conseguido lo que quería, claro, nadie se le negaba, en cambio con el rubio había sido diferente y había visto la necesidad de tenerlo a toda costa.
Pensó que solo con tenerlo le iba a bastar para sacárselo de la mente, ya que en la fiesta, sólo estaba buscando la forma de hacer su deseo realidad, y no sabía porque, pensando que se iba a ir esa sensación a la hora que cumpliera su objetivo iba a regresar todo a la normalidad, pero no era así, simplemente estaba peor, no lograba concentrarse para nada en su trabajo, así que decidió ir a su mansión, ya que sabía que por más que intentara concentrarse no lo iba a hacer, mejor iba a descansar un poco para así olvidarse del asunto y empezar un nuevo día, el cual no involucrara a Joey por ningún lado.
Una vez en su mansión subió directo a su habitación, dejando a un muy intrigado Mokuba, ya que Seto casi siempre llegaba muy tarde y verlo por ahí a las siete de la noche simplemente era muy raro, y más aún el hecho que subió a su habitación y no a su estudio en el cual casi siempre se la pasaba cuando se encontraba en la mansión.
Una vez en su habitación entro y la cerró con llave, ya que sabía que su hermano le iba a preguntar porque había llegado tan temprano y simplemente no le quería decir que por estar pensando en cierto rubio y que no se había podido concentrar absolutamente nada en su trabajo.
Se dirigió a la ducha y se dio un largo baño, casi hasta que el agua caliente dejó de salir, se vistió con toda la calma del mundo y una vez afuera se dirigió a su cama, no sabía si podía dormir tan temprano, pero haría el intento.
Como lo había predicho, no podía dormir, y peor aún, la razón por la que había ido a su mansión era para alejar los pensamientos que tenía acerca del rubio, cuestión que no había logrado, al contrario, pensaba mil y un planes para tenerlo de nuevo, pero no podía, bueno… sí podía, de repente se acordó del segundo plan que le había dicho a Yami que llevaría a cabo, pero… si lo había el tricolor sabría de inmediato que había sido él el que habría manipulado al jefe de Joey, además que se le complicaría un poco, pero solo un poco llevarlo a trabajar a su empresa, aunque el plan no estaba tan mal.
Con esos últimos pensamientos se quedó dormido, y ni en sus sueños dejaba de pensar en el rubio, sólo pensaba en cómo realizar bien su plan para que no tuviera ninguna falla.
El rubio se encontraba muy cómodamente en su cama viendo un poco la televisión, tratando de que se le pasaran los nervios ya que al día siguiente empezaría relativamente su nuevo trabajo, estaba un poco nervioso ya que aunque sabía que lo podía hacer, siempre está algo que te dice que si lo haces mal que pasara, y otra cosa que estaba pensando era que tenía que ir a uno de los restaurants que estaban por la zona donde se encontraba Kaiba Corp. Y de pensar en cierto ojiazul, se le ponía la piel de gallina, trataba de olvidarse de él, como pensaba que ya había hecho el castaño, ya que para él todo era simple diversión.
Apagó el televisor y se metió entre las mantas y trató de conciliar el sueño, lo bueno es que no le costó mucho trabajo caer a las manos de Morfeo, ya que realmente estaba cansado y no sabía porque, aunque a lo mejor era por las noticias que había recibido en el día.
Se quedó dormido pensando que le depararía el día siguiente.
Por otro lado iban dos tricolores tomados de la mano, ya que el menor pensaba que de entre los callejones le iba a salir un zombi, y al menor ruido se abrazaba a Yami, cuestión que no le desagradaba al mayor ya que así lo podía tener más cerca.
Para su desgracia el camino de regreso no fue tan largo como lo había pensado, no se habían tardado ni media hora en llegar, pero bueno, después ya tendría tiempo para estar con Yugi.
Pensándolo bien, ya sólo le faltaba esa semana para salir de vacaciones así que porque no salir con Yugi, a lo mejor a Francia, Roma, a algún lado donde sólo estuvieran los dos sin ninguna preocupación, así que no esperó ni un momento para plantear su propuesta.
-Yugi- el menor volteó de inmediato para saber qué era lo que quería, aunque algo en su corazón decía que era algo muy bueno ya que había empezado a latir a mil por hora. - Sólo tengo esta semana de trabajo y de ahí tengo dos meses de vacaciones y me preguntaba si te gustaría salir del país.
Al menor se le formó una gran sonrisa, siempre había deseado ir con Yami a algún lugar del mundo, sólo que nunca se lo había pedido ya que le daba pena de lo que le diría, pero ahora que él se lo proponía, era un sueño hecho realidad, aparte de estar al lado suyo de una forma la cual nunca pensó que fuera posible.
-Claro que me encantaría- sin pensarlo dos veces se abalanzó contra el mayor para darle un gran abrazo.
Yami buscó los labios de Yugi, una vez que los encontró no dudó ni un momento en probarlos, al poco rato su lengua empezó a acariciar los labios del menor pidiendo permiso para entrar en esa cavidad, como respuesta el tricolor abrió la boca para dejarla entrar, de inmediato empezó una danza entre ambas, era un beso un tanto desesperado, pero sin dejar de ser tierno, la falta de aire hizo que se separaran, dejando un hilillo de saliva entre ambos lo cual provocó un sonrojo en Yugi.
Ambos empezaron a subir rumbo a la habitación del menor…
CONTINUARA…
Y que tal??, trataré de actualizar lo más rápido posible, espero sus reviews.
Hasta el próximo capítulo.
