CAPÍTULO 13
Dos semanas habían pasado desde aquel suceso y Yami junto con Yugi ya estaban esperando su avión, habían decidido que primero se dirigían a Egipto ya que el menos quería conocer las pirámides y después de eso se irían a París ya que esa era la idea del mayor.
Joey se encontraba con ellos para despedirlos y desearles un buen viaje, aunque Yugi por alguna extraña razón no quería dejar solo a su amigo pero no iba a perder su oportunidad de ir con Yami, solo esperaba que nada le pasara.
-Nos vemos Joey y por favor cuídate-
-Claro Yug, y no hagas travesuras- le dijo de una forma pícara a lo cual Yugi no tardo en sonrojarse y voltear para cualquier lado fuera de la vista de Joey y de Yami.
Una vez que los había perdido de vista salió del lugar ya que había empezado a anochecer, había olvidado su reloj en su casa pero parecía que eran como las siete, así que se apresuró para regresar temprano, ya que ahora que tenía ese trabajo tenía que pararse más temprano, cuando llegó ya a la avenida principal todas la luces de la calle estaban prendidas, pero a la hora de dar vuelta hacia donde él vivía todo estaba oscuro ya que por fallas no tenía luz en toda esa calle, así que apresuró su paso y abrió la puerta pero por alguna causa se volteo y vio que prendían las luces de un automóvil y por lo que pudo ver uno muy caro.
Un escalofrío recorrió su cuerpo pero decidió no prestarle mucha atención pensando que sólo era por causa del viento frio que estaba soplando ya a esas horas.
Ya muy lejos de aquel lugar iba el coche que momentos antes había estado en la casa de Joey esperando su regreso, ya que sabía que había ido a despedirse de sus amigos, y eso le beneficiaba en mucho ya que le habían informado que ese viaje iba a durar al menos unos dos meses.
Eso le convenía mucho ya que Yami era el único que podía prevenir a Joey de alguno de sus movimientos, pero como no estaba podía hacer lo que le diera en gana y eso era lo que iba a hacer…
Se levantó más temprano de lo de costumbre, su plan no podía contener ningún fallo, claro todo lo que él hacía no tenía error alguno, pero viendo todo el trabajo que le había dado la primera vez sabía que la segunda iba a ser un poco más difícil, pero solo un poco; se valdría de todo lo que tenía para conseguirlo.
Pero en ese mismo momento le surgió una gran duda, ¿Por qué hacía todo eso por alguien? Sólo porque todo el día pensaba en Joey y no podía pensar en otra cosa que no fuera él, pero de todas formas que ganaría con eso, cuando lo había conocido había pensado exactamente lo mismo, que si lo tomaba dejaría de pensar en él, pero lo había salido peor, porque si esa noche no hubiera cumplido su objetivo a lo mejor a esos momentos ya se le habría olvidado, pero ahora estaba peor que nunca, nunca lo admitiría, pero la única razón lógica que tenía era que se había obsesionado con Joey, o al menos eso pensaba.
Solo esperaba que con tenerlo otra vez se olvidara de ese chico o hasta que se cansara de él y así regresar a su vida normal, pero ya no quería estar todo el santo día ideando mil y un formas para volver a tenerlo…
Ya era la hora para llevar a cabo su plan, salió de su oficina con paso lento a lo cual sus secretarias se extrañaron ya que nunca salía, pero mejor no decir nada, así el gran Seto Kaiba se dirigió al lugar de su plan, el restaurante, pero ya había apartado un lugar cerca de donde estaba la oficina, sitio por el cuál a fuerza tenía que pasar Joey para ir con el Gerente de aquel lugar.
Dio la hora indicada y Seto dejó todo lo que estaba haciendo para concentrarse en la puerta del lugar, aunque sabía que siempre llegaba tarde, pero mejor estar al pendiente, cuando el reloj marcó las cuatro veinte se vio como se abría la puerta y por una extraña razón sintió como si tuviera miles de maripositas volando por su estomago y se intensificaron más cuando vio quien era el que entraba por la puerta, nada más y nada menos que Joey Wheeler.
Por otro lado Joey no había perdido la esperanza de ver al menos una vez al ojiazul, pero desde esa mañana tenía un extraño presentimiento, pero se intensificó cuando iba de camino hacia su último lugar de visita pero cuando abrió la puerta de esta sintió que su corazón empezaba a latir con más fuerza, empezó a recorrer todo el local con la mirada y justo al lado de donde tenía que ir se encontraba la persona con la que había estado deseando encontrarse, pero ahora que la tenía casi en frente, no sabía qué hacer o cómo reaccionar, pero en eso se le acercó alguien que al parecer era el mesero de aquel lugar, así que supo que tenía que ir con el Gerente antes de que tuviera problemas, así que cerró los ojos un momento y empezó a caminar en dirección del Ceo, cuando pasó a su lado ni siquiera lo miro, solo abrió la puerta de su destino y entró en ella.
Kaiba se había quedado pensativo por la reacción del ojimiel ya que se esperaba todo menos que lo ignorara, aunque viéndolo bien era de suponerse, solo quedaba esperar a que saliera de dicho lugar, así que se apresuró a terminar lo que había pedido y después salió del loca, se dirigió de inmediato a Kaiba Corp. Y fue por su automóvil y se dirigió a unas cuantas calles delante donde sabía que Joey iba a pasar.
Por su lado Joey no quería salir de aquel lugar ya que no quería encontrarse con su peor pesadilla, "según él" pero no podía pasarse todo el día encerrado en aquella oficina; dio un suspiro antes de salir, pero cuál fue su sorpresa, o desilusión de no verlo, algo dentro de su corazón lamentaba enormemente eso, pero su mente opinaba lo contrario.
Salió del lugar y unas cuantas calles adelante vio como se le emparejaba un coche, su mente lo primero que hizo fue asociar aquel auto con el que había visto aquel día fuera de su casa, pero decidió no prestarle mucha atención al asunto, pero todo cambió cuando se dio cuenta que lo iba siguiendo y que por lógica, si te trataba del mismo auto, que lo habían estado espiando, así que apresuró su paso para alejarse pero se quedó en una sola pieza cuando empezó a bajar el cristal de la ventanilla y distinguió a la persona que iba manejando este, no sabía qué hacer sus piernas se hicieron de gelatina.
-No pensé que reaccionarías así cuando me vieras- dijo sarcástico el ojiazul al ver como se había quedado el rubio después de verlo.
A tal "comentario" Joey reacciono, pero realmente no sabía que decirle, se había quedado sin palabras.
-Acaso te comió la lengua el ratón-
-Cállate Kaiba, no tengo nada que hablar contigo- se dio la vuelta para seguir su camino, pero lo principal era que no viera el tono carmesí que había aparecido en sus mejillas.
-Ohh… que lástima cachorrito, acaso estás enojado conmigo-
El ojimiel simplemente trataba de ignóralo, no quería volver a caer en el juego del ojiazul, aunque le costara admitirlo, estaba feliz de volver a verlo, y no solamente eso, sino que le estuviera hablando; aunque no admitiría nada más.
Kaiba por su parte no sabía que más hacer o que decir, estaba consciente de la reacción que había provocado en Joey a la hora que le había hablado, pero ahora parecía que no lo quería ver, o acaso se trataba de otra cosa, cuando llegó a esa posible conclusión un escalofrío recorrió su cuerpo ante esa perspectiva.
De repente vio como el rubio daba vuelta en un pequeño callejón, sin pensarlo dos veces bajo del automóvil y empezó a seguir a Joey a cierta distancia, el rubio sabía que lo iba siguiendo, pero que podía hacer, empezar a correr no sería una opción ya que lo alcanzaría, y ciertamente no se podía pasar todo el día dando vueltas sin rumbo fijo, tenía que llegar a su casa, pero eso implicaría que fuera el Ceo también y no quería imaginar qué pasaría si eso llegara a ocurrir, así que se decidió encararlo de una vez por todas.
-Que es lo que se ofrece Kaiba- se giró para poder verle a la cara, pero en cuanto se topo con esos zafiros decidió ver para otro lado.
-Realmente nada, solamente cuido lo que me pertenece-
-Yo no soy nada tuyo para que digas que te pertenezco- dijo haciéndose un poco para atrás, ya que sabía exactamente lo que el Ceo le decía.
-Acaso ya se te olvido- empezó a acercarse a Joey a medida que este iba retrocediendo
-Cállate, eso solo fue un error – " y uno muy grande" – pero no significó nada, nada para que puedas decir que soy tuyo. – no pudo evitar sonrojarse ya que hablar de eso le hacía recordar lo que habían hecho.
-Pero si te gustó y no lo vallas a negar- a esas alturas ya tenía acorralado al ojimiel y no iba a dejar que se fuera, no sin antes cumplir con lo que se había planteado.
-Aléjate Kaiba- trataba de alejar a Kaiba pero no podía, sabía que estaba perdido, pero no le iba a dar la satisfacción de decirle que si le había gustado, aunque si le había gustado.
-No creo que quieras- entonces atrapó los labios del ojimiel, Joey por más que trataba de resistir al final se dejo llevar por aquel beso ya que desde hace tiempo deseaba de nuevo ese contacto, al fin, que podía pasar, no podían llegar más lejos ya que se encontraban en la calle y alguien los podía ver.
Cada segundo que pasaba el beso se intensificaba más y ahora las manos del Ceo recorrían aquel cuerpo, aquel que en las noches le quitaba el sueño y ahora una vez más lo tenía, pero un gemido por parte del rubio lo hizo reaccionar, que estaba haciendo, más bien dicho en donde.
De inmediato se alejo de Joey y lo tomó del brazo y lo sacó de aquel lugar, a lo cual no pudo oponer resistencia ya que lo había tomado desprevenido, pero todo le quedó claro cuando vio que llegaban a la calle principal y el ojiazul abría la puerta del auto y lo hizo entrar, después dio la vuelta y tomó su lugar para emprender camino hacia la mansión.
CONTINUARA…
