Olóo! Pues dejo aquí el 2° capítulo...A pesar de no haber reviews aún :/ Hay alerts y favorites! :D Así que cumpliendo...Aquí se los dejo. :3


Capítulo 2: Debilidades.

Alexander no estaba a la vista, ni en las mesas ni entre los estantes. Maldije por lo bajo y volteé a leer distraídamente los títulos del estante a mi lado.
"Las 10 pociones más increíbles. No apto para principiantes." decía un título.
(Suena interesante)
Me acomodé en la orilla de una mesa. Siempre que tenía tiempo libre (verdaderamente libre, sin Dafne pegada a mí) me agradaba leer cosas interesantes o complicadas. Sobre todo de pociones. No había nadie en esa escuela, ni siquiera esa desagradable de Granger, que supiera más de pociones que yo. Era mi materia fuerte, y estaba orgullosa de eso.

- Se ve peligroso ese libro…

Una voz grave y cálida sonó a mi espalda. Giré y mis ojos se toparon con los ojos miel de Alexander McLaren.
(Excelente)
Le sonreí de nuevo.

- Sí, pero dicen que lo peligroso es más divertido…

- También dicen lo mismo de lo prohibido, y no creo que el bosque que rodea la escuela lo sea. ¿Me puedo sentar?

- (¿Conmigo? En donde gustes) Claro, claro…-quité mi mochila de la silla de al lado, dejando escapar una sonrisa debida a mi pensamiento-…si, yo tampoco creo que el bosque sea divertido.

(Creo que es más que eso) pensé, al recordar las escapadas con Dafne para buscar ingredientes para las pociones que solíamos hacer.
Clavó su mirada en la página que estaba leyendo, y frunció el ceño.

- ¿Segura que harás esa poción?

Miré la página. "Poción número3: creafortunas". Y tenía imágenes: dos animales que parecían leones yacían desangrándose a los pies de un brujo con muchos galeones en las manos.
Se veía bastante interesante. Además de los hombres inteligentes, mi segunda debilidad era el dinero.

- Hummm…no lo creo – mentí – se ve algo...desagradable.

- Dice que es la 3…¿cuál es la dos?

Pasé la página.
"Poción número 2: Poción del titiritero" rezaba el título.
Leí superficialmente toda la página: una poción que al darla a beber, hacía que la persona que la había bebido ya no tuviera voluntad, y obedeciera sólo al que le dio de beber la poción. Tenía efectos temporales, no modificaba la memoria, no era igual a una maldición imperio…pero ésta si era legal, aunque endemoniadamente difícil de hacer.

Y por lo tanto, mucho más interesante que la anterior.
(Podría dársela a Malfoy y decirle que me dé toda su fortuna y, de paso, decirle que deje de caminar como idiota engreído y que cada vez que me vea diga que soy mil veces mejor que él...)

- No…se ve mala también. El poder no lo es todo. – volví a mentir – Además es muy peligrosa si cae en malas manos.

- Cierto – dijo Alexander, sonriente – veo que no eres como todos los de tu casa. Cualquier otro ahorita estaría pensando en dársela a beber a alguien para sacar ventaja de él o de ella.

- Seguramente – le sonreí mientras soltaba una carcajada interna: él me estaba probando, pero ¡era tan fácil engañarlo! – sin embargo, recuerda que siempre hay excepciones.

Sonrió

- Si, vaya que sí.

Nos quedamos callados un momento, viéndonos a los ojos. Entonces él se acercó un poco más hacia mí.
Vaya, el chico sí que iba rápido.

- Bueno, yo…- interrumpí el momento romántico y él se quedó congelado a la mitad del camino-…me tengo que ir a mi sala común. Acabaré de leer el libro y, si gustas luego te lo presto para que lo leas, ¿te parece?

-…claro. Nos vemos luego.

- Nos vemos – le sonreí mientras le dedicaba un guiño.

Se mordió levemente el labio, pensado que ya no lo veía.
Los hombres, todos, son sumamente fáciles de atrapar.