Olóoo! Aquí está el otro capitulo que prometí :) Hay aún más alerts y favorites,los cuales me hacen muy feliz...¡Pero qué pasa con ésos reviews? :/ Hagan aún más feliz a la autora y dejen sus lindos reviews para dar ánimos. :3
Capítulo 6: Diferentes verdades.
La señora Pomfrey estaba haciendo su inventario cuando llegué con Malfoy flotando a mi lado.
- ¿Qué fue lo que le ocurrió? – me preguntó mientras me señalaba una cama donde dejé al inconsciente chico.
- Pues…no estoy segura – mentí – hubo una explosión en las mazmorras por una poción mal hecha, y de pronto estaba ahí, tirado en el suelo. – clavé la mirada en el cabello rubio lleno de poción parduzca – ...Yo creo que se desmayó del susto. –agregué con burla mientras dejaba las mochilas en el suelo.
La enfermera suspiró.
- Buscaré un poco de tónico reanimante. Tú mientras puedes ir limpiándole la túnica.
Gruñí, pero la enfermera no me escuchó: ya iba hacia la puerta. Me giré hacia Malfoy y señalándolo con la varita, comencé a recitar un hechizo para limpiar la ropa. La poción se evaporaba rápidamente, y pronto la túnica y hasta los zapatos estuvieron como nuevos.
- ¡Por Merlín! – escuché la voz de la señora Pomfrey atrás de mí - ¿por qué no le limpiaste primero la cara?
Lo miré: la ropa limpia…y el rostro y el cabello hechos un desastre. Reí.
- No se preocupe, señora Pomfrey. Ahorita lo hago. Si gusta, puede dejarme la poción y puede irse a hacer su inventario. – le sonreí candorosamente – Yo se la daré, que no es tan complicado.
- Humm…bueno. Pero cualquier cosa estoy en la bodega, ¿de acuerdo? – se giró. Quité ésa tonta sonrisa de mi cara, cambiándola por un giro de ojos.
Segundos después, salió dejándome sola con el rubio. Lo miré con resignación y me puse a limpiarle el rostro.
¿Por qué diablos tenía que tocarme a mi limpiarlo? Fue el mediocre de Longbottom quien no pudo hacer una poción, él debería hacerlo. Además yo también tengo poción en la cara. Nadie pensó que quizá, sólo quizá, querría limpiarme mi cara primero…
Draco soltó un quejido, rompiendo la cadena de mis pensamientos. Me apunté a mí misma y limpié mi ropa, mi rostro y mi cabello. Seguí limpiando a Draco.
Pero esta vez no pude evitar fijarme en lo que estaba haciendo. El rostro que se dejó ver al quitarle los restos de poción, era de ángulos finos y delicados, equilibrado y tenía algo que le daba elegancia.
Limpié su cabello, y quedó brillante como siempre. Mi mirada lo siguió, cayendo sobre su frente. Me sorprendí al darme cuenta por primera vez de que ese tono de rubio platino no le quedaría bien a nadie más que a él. Mis ojos siguieron bajando por sus párpados cerrados, sus pestañas, su nariz fina que tantas veces levantaba en señal de desdén.
Miré sus labios, que habían besado a tantas y a todas les habían roto el corazón con alguna palabra poco amable. Pero tenía que aceptarlo: aunque le hubiera roto el corazón a mi hermana, eso no le quitaba los labios lindos.
En los dos años anteriores se había descompuesto mucho: en sexto andaba irreconocible, demasiado delgado, su cabello había perdido el brillo y su piel de alabastro había tenido un tono gris. Y en su séptimo año no vino a la escuela. Sin embargo, lo había visto después de la batalla de Hogwarts, una vez que mi padre me llevó al ministerio: se veía bastante recuperado. Ese día habían indultado a su padre de Azkaban.
Recordando ese detalle, me vino a la mente una idea. Me mordí el labio inferior, y tomé delicadamente la manga de su brazo izquierdo, levantándola. Di un respingo: la marca tenebrosa, no tan obscura como cuando estaba vivo el señor tenebroso, aún se alcanzaba a ver delineada sobre su piel. La toque levemente con la punta de mis dedos.
Justo en ese momento, Draco emitió otro gruñido entre su inconsciencia, y murmuró algo que no pude entender.
-… oria…
Bajé su manga y me acerqué un poco más a su rostro. ¿Qué diablos estaba murmurando?
- …Astor…
Era suficiente. Debía de ser un mal chiste.
Lo tomé de los hombros y lo sacudí fuertemente, olvidándome de la poción reanimante.
- ¡Malfoy! ¡Malfoy, despierta!
Gruñó más fuerte, pero no abrió los ojos. Olvidando mis formas delicadas, le abrí la boca y le vacié un poco de poción de un solo golpe. Se la cerré para que tragara.
De pronto abrió los ojos y comenzó a toser.
- Ya era hora, Malfoy durmiente – le dije mirándolo fijamente – ni siquiera un escreguto de cola explosiva duerme así de profundo cuando hiberna.
- ¿Q-qué dia-blos pasó-o? – dijo entre toses.
- ¿Quieres la versión oficial o la verdad?
Me miró con cara de pocos amigos mientras intentaba dejar de toser.
- Bueno, la verdad es que te lancé un maleficio aturdidor bastante bueno – le dije, sentándome en la silla al lado de la cama – y la versión oficial es que te desmayaste del susto al escuchar la explosión que causó Longbottom con su poción mal hecha.
- ¿¡Que me desmayé del susto! ¿¡Pero…quién diablos inventó eso!
- Que tonto eres, Malfoy. ¡Obviamente yo! – le dije con una sonrisa orgullosa, recargándome totalmente en la silla – no tienes que pedirme un autógrafo, sé que fue una idea increíblemente buena.
- ¡Eres una estúpida, Greengrass! – me escupió furioso mientras se intentaba levantar de la cama. Pero se volvió a sentar, mareado.
- Yo que tú me esperaba a que se me pasara el efecto de la poción.
- ¡No necesito tus consejos! Que me desmayé del susto…que tontería…- musitó mientras intentaba, una vez más, levantarse de la cama.
Pero esta vez se fue de lado, mareado, y aterrizó adonde menos debía.
- Me alegra que ya esté…¡oh! Lo siento, ¿interrumpo algo? – dijo la señora Pomfrey al entrar y ver a Malfoy en una posición algo extraña…
Encima de mis piernas.
Enrojecí violentamente y lancé al chico hacia atrás con todas mis fuerzas. Aterrizó en la orilla de la cama. Me sorprendió ver que él también se había sonrojado.
- Hum…señora Pomfrey, estoy mareado. ¿No tendrá algo para eso?
- …Claro, tome. – le dijo a Draco mientras le ofrecía una poción color morado. Draco se la tomó mientras la señora Pomfrey le tomaba el pulso y lo revisaba.
- Bueno – finalizó la enfermera al terminar de revisarlo – creo que está totalmente repuesto, señor Malfoy. Ya puede irse a clases, y que lo acompañe su novia.
-¡No somos novios! – dijimos al mismo tiempo. Nos lanzamos una mirada de asco.
- …Bueno, bueno, entonces que lo acompañe su amiga. – dijo la señora Pomfrey mientras nos dirigíamos a la salida.
Ya en el pasillo, miré distraídamente los letreros que anunciaban el Baile de Halloween en unos cuantos días. Después de un rato, volteé a ver al rubio. Se iba agarrando de la pared con una mano.
- Vaya…humm…¿No quieres que te ayude?
Me miró como si yo fuera un colacuerno húngaro.
- ¿Para qué? ¿Para luego tirarme al suelo e inventar que me caí del susto al verte, u otra tontería de mí?
Bufé.
- Si no quieres, sólo di que no. Todavía que te limpio la túnica y todo, así me lo agradeces.
- ¿Tú me limpiaste? – me miró unos segundos de una forma extraña, y luego su mirada volvió a ser burlona como siempre – ¿No tocaste algo de más, Greengrass?
- Si crees que te violé mientras estabas inconsciente, Malfoy, lamento decepcionarte: no tuviste tanta suerte.
- Más bien tú no aprovechaste la oportunidad que jamás volverás a tener.
- Oportunidad que no quiero. Aprecio mis manos sanas y sin la alergia que me daría sólo de tocarte.
- ¿Dijiste "sin la alegría que me daría sólo de tocarte"? Lo sé, Greengrass, lo sé. Soy irresistible.
- ¿Estas sordo, tarado, o las dos Malfoy? Dije alergia, no alegría…idiota.
- Amargada.
- Estúpido.
- Histérica.
- Eres un asqueroso gusano.
- Y tú estás hermosa el día de hoy.
Volteé a verlo fijamente.
Él sonrió, y levantó una ceja, altivo.
- Sabía que así te callaría. Nos vemos luego.
Siguió caminando solo por el pasillo, silbando y sin ayudarse de las paredes.
Después de unos instantes, noté que tenía un gesto bastante estúpido en mi rostro por la sorpresa. Recuperé la cordura.
- ¡Maldito seas mil veces, Malfoy! ¡Me las pagarás!
Aunque estaba bastante alejado ya, sin voltear levantó una mano e hizo un ademán de desdén.
...
Días después, intentaba con todas mis fuerzas estudiar los temas del ÉXTASIS de Defensa pero mi hermana leyendo revistas de belleza en voz alta no ayudaba en nada.
- "Aplique durante 1 hora y media hasta que seque" ¡Diablos! ¿Creen que en realidad tendré tanto tiempo para esperar?
- Siempre te tardas más de tres horas, hermanita, no sé de qué te quejas.
- "…Peine según lo deseado." …¿Cómo crees que deba peinarme?
- Como sea.
- ¡Astoria!
- ¿Qué quieres que te diga? Siempre te aconsejo y me acabas ignorando. Me desagrada tanto.
Mi hermana imitó uno de mis bufidos sin mucho éxito, aventando el libro de belleza hacia su cama.
- Además, ni siquiera tienes pareja aún, aunque faltan sólo dos días para el baile.
Me miró dolida. Había puesto el dedo en la llaga.
- ¿Y tú ya tienes pareja, huh?
- Claro – repuse mientras cerraba el libro de defensa contra las artes oscuras y me frotaba los ojos, cansada – iré con Alex. Me invitó el día que anunciaron el baile. ¿Por qué no invitas a Zabini?
- ¿Invitarlo yo? – me miró escandalizada – debería de invitarme él.
Me encogí de hombros, tomé mi libro y salí del dormitorio, sin ganas de seguir escuchando a mi hermana recitar hechizos de belleza.
Llegando a la sala común, me senté en el primer sillón que encontré y abrí mi libro en donde me había quedado.
Vi que había una varita de regaliz olvidada en la mesilla de al lado. Miré en todas direcciones y, al no ver a nadie que pareciera el dueño, la tomé, la desenvolví y comencé a mordisquearla mientras reanudaba el estudio.
- Esa varita era mía, ¿sabes? – dijo de pronto una voz fría detrás de mí, arrastrando las sílabas.
- Tú lo has dicho: era tuya. – le respondí mientras le daba un mordisco más a la varita, como para enfatizarlo.
Draco Malfoy emergió de las sombras y se sentó en el sillón de al lado.
- ¿Estudiando para el ÉXTASIS?
- Sí. ¿Molestando como siempre?
- Por supuesto.
Le gruñí y me sumergí en la lectura, dispuesta a ignorarlo.
- Necesito tu ayuda.
Levanté la vista de las páginas y lo miré.
-…
-¿No me escuchaste? Necesito tu ayuda.
- ¿Quién eres y qué le has hecho a Draco Malfoy? – le dije, entrecerrando los ojos.
Bufó, y un mechón rubio que caía sobre su frente se movió ligeramente por la brisa de su aliento.
- Yo también tengo que hacer, entre otros, el ÉXTASIS de defensa – comenzó el rubio – y en una parte de la prueba práctica te piden que ejecutes un patronus.
- ¿Cómo sabes? – le dije, sorprendida.
- Greengrass, mi padre bien puede no trabajar ya en el ministerio, pero aún tiene uno que otro amigo ahí – me dijo cortante.
- Vaya…¿Y qué problema hay con eso? Un patronus no es tan difícil. ¿O acaso piden un patronus corpóreo?
- Humm…– Malfoy me miró dudoso – no lo sé. Sólo sé que piden un patronus, no sé de qué tipo. Pero supongo que sí es un corpóreo, por el nivel que piden.
- Bueno, cierto es que un patronus corpóreo es magia muy avanzada – dije, mirándolo a los ojos – pero si ya has hecho un patronus normal, es más sencillo avanzar al corpóreo. ¿Ya has hecho un patronus común, cierto?
Hubo un breve silencio.
-…Por supuesto que sí – me miró con orgullo excesivo.
- Bueno, entonces no sé en qué quieres que te ayude.
- …Quiero lograr uno corpóreo. ¿Tú sabes hacerlo?
Me miró atentamente. ¡Maldición! Yo no había logrado aún un patronus corpóreo, pero jamás aceptaría eso frente a Malfoy. Jamás.
- Pfff…¡claro que sé hacerlo, tonto!
- Entonces podrás enseñarme cómo hacer uno.
- Hum…Obviamente – le dije, volviendo mi mirada al libro para disimular mi pánico espontáneo – aprenderás a hacer un patronus corpóreo más rápido de lo que yo digo "whisky de fuego"
- Excelente. ¿Cuándo empezamos?
Lo miré.
- ¿Cómo que cuándo empezamos?
- Por Merlín, Greengrass. ¿estás aquí o pensando en tu noviecito? – dijo molesto – ¿Cuándo empezamos a practicar?
- ¿P-practicar?...Así como…¿clases particulares?
- Pues claro.
- Humm…– dudé. Tenía que conseguir hacer un patronus corpóreo yo primero, para poder enseñárselo – Pues…los ÉXTASIS son en Marzo… ¿qué te parece regresando de vacaciones de Navidad?
- Hecho – me dijo Malfoy, levantándose del sillón.
- Oye, oye…antes de que te vayas…– le dije, frenándolo en el acto – ¿Por qué me pediste ayuda a mí y no a otra persona?
Me miró fijamente, y después de una breve pausa, hizo una sonrisa torcida.
- Bueno, en primera porque sé que eres muy buena, y ni volviendo a nacer le pediría ayuda a Granger o a Potter, aunque son mejores.
- Eso es obvio. ¿Y en segunda?
- En segunda, aunque tenga clases particulares contigo, no voy a sentirme tentado a hacer otra cosa que no sea ensayar…Cosa que no pasaría si me ayudara otra chica. Tú comprendes.
- Claro, claro. También me das asco, Malfoy. Así que no intentaré seducirte. – le dije fríamente. Su nariz se arrugó de disgusto.
- Bien. Pero nunca dije que me dabas asco.
Lo miré fijamente.
- Entonces ¿te gusto, Malfoy?
- Sueñas, Greengrass. Simplemente, no creo que tú y yo jamás nos entendamos de ese modo.
- Totalmente de acuerdo en eso. Y ahora, si me disculpas – le corté mientras levantaba el libro de defensa y me lo ponía en la cara, dando por terminada la plática.
