Disclaimer: El Tigre, Las Aventuras de Manny Rivera es propiedad única y exclusiva de Sandra Equihua y Jorgue R. Gutiérrez

Cap. 4 – Reales Acercamientos

Manny meditaba profundamente su actual situación en su habitación, era muy difícil pretender conquistar a Frida Suarez aunque aun no hubiera intentado nada en concreto, estar todo el día tras ella, sintiéndola inalcanzable era algo muy difícil de hacer.

Y pretender tener una relación con una chica que apenas lo conocía lo hacía sentirse hasta un poco tonto.

Pero igual no quería retractarse, y no iba a hacerlo, pero aunque lo odiase no le quedaba más que tomarse un descanso de su incansable búsqueda por Frida.

- Si eso hare – se dijo a si mismo Manny Rivera.

Mientras en la casa Suarez…

"¡No otra vez!" Se dijo así misma Frida esa tarde, su padre le acababa de informar que pronto tendría lugar un aburrido baile de policías.

Ella amaba su trabajo, si, pero convivir con flojos vejestorios que se hacían llamar a sí mismos policías no era su concepto de divertido, siendo ella la hijo del rudo y temido jefe Suarez por más bonita que fuera no podía tener pretendientes, jamás, y si tendría que asistir, al menos le gustaría hacerlo en compañía de alguien.

¿Sería eso alguna vez posible?

¡¿Donde estaría el valiente que la invitaría a salir?!

Pero bueno Frida no tuvo más opción que ponerle buena cara a su padre – Si papi, será divertido – "si claro muy divertido" pensó luego, pero no podía negársele a su padre, aparte de que lo amaba, al jefe le encantaba presumir a su hija, su querida Frida.

Y eso la alagaba, en serio, pero de veras comenzaba a aburrirse.

Suspiro y subió a su habitación lentamente, acompañada por su fieles perros claro.

Cuando estuvieron dentro Frida se dirigió sus peludos amigos,

- ¿Hago mal en desear salir con alguien? – por respuesta recibió un par de gruñidos, si se esperaba eso, esos la celaban tanto, Frida suspiro y miro por la ventana, la noche ya había caído en ciudad Milagro – lo mejor será dormir, pero no olvidare mi idea, ¿eh? – les dijo como advertencia y finalmente se acostó, quedando profundamente dormida.

A la mañana siguiente en la Casa Del Macho…

Manny ya se había levantado, con pocos ánimos, realmente se sentía deprimido, tomo una de las donas que su padre y su Granpapi compartían y salió sin decir nada.

Ambos adultos alzaron sus hombros y siguieron comiendo sus donas.

El paseaba sin rumbo comiendo su dona,

En otra parte…

Frida acababa su desayuno, vestía su uniforme, ese día patrullaría las calles, con sus perros policía por supuesto.

Les dio un beso a sus padres, su padre que leía el periódico y su madre que preparaba más café, le desearon suerte y sin más Frida salió.

- Cuiden mucho a mi Frida perritos – alcanzo a escuchar Frida a su padre cuando salía, y un par de ladridos por respuesta, rodo los ojos sonriendo graciosamente y siguió su camino.

Era un día claro, sin muchas nubes en el cielo, solo la acostumbrada peste de ciudad Milagro, Frida se aproximaba al centro de la ciudad, esa que está llena de museos, bancos y joyerías, un parque de diversiones para delincuentes.

Y donde seguramente sería requerida de un momento a otro.

Mientras que Manny simplemente seguía vagando sin darse cuenta de que se dirigía al mismo lugar que la cadete.

Frida había llegado finalmente, al parecer nada había pasado, aun, pasearía por el lugar mientras algo sucedía, de pronto en una esquina alcanzo a ver un carro de churros, su gran debilidad, y como gran fan de estos corrió alegremente a ellos.

Cuando Manny se dio cuenta había llegado al centro de la ciudad.

- Ah – musito sin ganas el deprimido Tigre y sin más se sentó en una banca cercana, ese prometía ser un día aburrido.

Obviamente no iba a ser así, ya que de pronto la pared delantera del banco exploto y de ahí salió el Señor Siniestro con dos grandes bolsas de dinero en cada mano.

Todas las personas que estaban cerca comenzaron a correr desesperadas cuando el Señor Siniestró comenzó a disparar su láser solo por diversión.

- Quien me detendrá! – exclamo burlón el villano.

Frida por su parte se encontraba muy tranquila y ajena a todo disfrutando sus queridos churros, ignorando olímpicamente al vendedor y a sus perros que le advertían del peligro y del villano que no estaba tan lejos de ellos.

Cuando termino su bolsa de churros deseo comprar más así que inocentemente se dirigió nuevamente al carrito pero de la nada un rayo hizo explotar el pobre caro.

- Estoy bien – susurro el vendedor que había sido arrojado un par de metros junto con los restos del inocente carrito de churros.

- ¡No! – Grito muy dolida la chica cadete – los churros, ¡los churros! – Exclamo lamentando la perdida, lloro un poco y luego se giro a ver al responsable de tan horrible crimen – ¡tú! – grito una vez más, señalando al bandido.

- ¡¿Cómo te atreviste?! – le reclamo al criminal que poso sus ojos en ella.

- ¡Ah! Pero si es la bella señorita Suarez – dijo el Señor siniestro con voz melosa, que sonó como de ni;o – no esperaba verla aquí hoy hermosa potranca.

- ¿Que soy qué? – Se dijo así misma Frida al no entender las palabras de aquel malvado – no sé de que hablas, ¡pero sé que jamás te perdonare lo que has hecho! – le dijo una vez mas señalándolo.

- ¿Así? – Dijo burlón – ni siquiera si hago… ¡esto! – Y sin que pudiera siquiera advertirlo un enorme brazo robótico aprisionaba ahora a la cadete Suarez – Daremos un paseo juntos bella señorita –

Los perros de Frida mordían los pies del robot intentando vanamente salvar a su dueña, pero el ahora secuestrador simplemente los pateo lejos.

- ¡Ah! – Exclamo Frida al ver heridos a sus perritos – ¡Malvado! – le grito con rencor a su captor.

- Ah, no se ponga sensible mi bella Diosa de cabellos azules, pronto pasaremos unos hermosos momentos románticos, solo tú y yo – le dijo levantando sus cejas sugestivamente.

- Deja de decirme cosas raras y bájame ahora mismo! – exigió la diosa de… digo Frida.

- Oh no, nos vamos ahora – comenzando a avanzar.

Sin ver que mas podía hacer Frida pidió ayuda.

Manny por su parte había permanecido aparte de todo lo ocurrido hasta que una melodiosa voz llego a sus oídos como gritos de auxilio.

- ¡¡Auxilio!! – escucho una vez más.

- Esa es… ¡Frida! – grito cuando corrió a la fuente de los gritos y ahí vio a la chica de sus sueños en manos del Señor Siniestro.

Girando la hebilla mística de su cinturón rápidamente se transformo en…

- ¡El Tigre! – exclamo tras un gran rugido. – ¡Siniestro! – Llamo la atención del criminal – bájala ahora si no quieres enfrentarte a mis garras.

Tanto el Señor Siniestro como Frida se tornaron a ver al recién llegado Tigre.

- Manny – susurro sorprendida Frida

- Ah! Pero eres tú, apestoso coyote, - dijo molesto – pues, no! La dulce Frida Suarez dará un paseo conmigo. – se negó, y lanzo una gran risa malvada.

Las palabras de él no hicieron sino enojar a El Tigre,

- Tú lo quisiste – dijo en voz baja Manny antes de saltar contra el criminal mientras soltaba un gran rugido.

Continuara…

¡Hola!

Es un verdadero milagro, después de meses y de año nuevo al fin he actualizado esta historia.

Estoy ke lloro de felicidad, y espero ke aun haya alguien por aki dispuesto a leer esto.

Y ke la espera haya valido la pena, personalmente me siento feliz y orgullosa de al fin haber sacado las ganas para continuar esta historia.

De hecho es uno de mis propósitos para este 2010: "Terminar esta Historia"

Y juro ke cumpliré.

Procurare concentrarme en esto y aprovechar lo ke me keda de vacas para dedicarme al cien a este fic, ke realmente lo merece.

Y personalmente dedico este capi a pekerarita,

Una gran escritora y fiel lectora, Como veras seguí tu consejo y enserio espero ke te guste el capi.

¡Gracias Por Tu Apoyo Amiga!

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