Olóoo! Pues aquí dejo otro camítulo más. ¡Ya casi llegamos al final! :D Sólo 4 capis más y el epílogo que creo que haré :D ¡Muchas gracias por sus reviews y favorites! :D Y espero les guste éste. :3
Capítulo 13: El patronus.
- ¿A qué hora te tocó Pociones?
- A las 11.
- Diablos, a mí a las 10. Espero me pidan una sencilla.
Mi hermana se dejó caer al lado mío en el sillón, con la hoja de horarios de sus ÉXTASIS en la mano. La miré.
-Sólo coincidimos en el de Historia de la Magia.
- Estoy perdida – murmuró – hubiera estudiado más durante el año. Hubiera ido también a clases de patronus contigo…
- Hubieras nacido con más cerebro. Pero el hubiera no existe. –le sonreí y me miró duramente – ¿No recuerdas cómo hacer un patronus corpóreo?
- Sí, pero hace siglos que no lo hago. Desde que papá me lo enseñó… – sacó su varita y apuntó hacia adelante.
- ¿A qué hora te tocó Pociones, Astoria?
Draco Malfoy surgió de la puerta de la Sala Común, interrumpiendo la concentración de mi hermana.
- A las 11.
- Excelente. A mí también. – sonrió mientras se sentaba del otro lado mío y pasó su brazo por mis hombros. Sentí una punzada en el estómago: ya había pasado un mes y medio desde que nos habíamos hecho novios, y aún sentía nervios al tenerlo cerca. Que idiotez.
Draco clavó su mirada en Dafne.
- ¿Qué intentas hacer?
- Un patronus corpóreo. ¿A ti ya te salió?
Ël carraspeó. Solté una risita.
- No. Pero no dudo que lo lograré en el examen. Tengo el recuerdo perfecto – dijo,y me apretó suavemente el hombro. Sentí que me sonrojaba ligeramente.
- ¿Ah, sí? ¿Y cuál es?
- Qué te importa – contestamos al unísono.
...
El roce de su pulgar contra el dorso de mi mano sobre la mesa de Slytherin me impedía concentrarme en lo que intentaba recordar.
Todos nuestros ÉXTASIS habían salido perfectos. Incluso en el de Historia de la Magia sentí que me había ido más que bien, gracias a que Draco me indicó antes todo lo que me tenía que aprender. Sin embargo, a Draco y a mí nos faltaba el de Defensa contra las Artes Oscuras, y sus caricias no me ayudaban a concentrarme.
Mi hermana llegó de su ÉXTASIS de Cuidado de Criaturas Mágicas soltando sollozos, desconsolada.
- El estúpido hipogrifo se me puso difícil – murmuró mientras se golpeaba la frente por enésima vez – y el examinador lo notó.
- Te lo dije: esos malditos pollos son insoportables. – dijo Malfoy, poniendo cara de quien recuerda algo desagradable. Reí.
- A mí me parecen lindos.
- Eso dices porque tú no necesitas pasar ése examen con un "Sobresaliente."- murmuró mi hermana.
- Mi trabajo no me pide tanto, sólo metí ése examen para tener más puntaje al final. Además, sólo a ti se te ocurre querer ése empleo.
- ¿Qué empleo quieres? –le preguntó Malfoy. Lo miré confundida: pensaba que ya sabía. Pero me dí cuenta que él jamás había investigado nada de mi hermana…
"Ni de nadie, cosa que sí hizo contigo" murmuró una vocecilla en mi cerebro.
- Cuidadora de Criaturas Mágicas. Quiero especializarme en criaturas peligrosas.
- Si te cuesta trabajo un hipogrifo, no sé qué te hará una esfinge. – solté mientras me reía.
- Cállate.
Justo cuando le iba a responder, el reloj marcó las 12.
- Vamos – musitó Malfoy, apretando mi mano – el teórico es en el Gran Comedor.
...
"Mencione los magos oscurosmás importantes de los últimos 10 años."
Suspiré. Levanté la vista hacia la cabellera rubia sentada unas cuantas bancas delante de mí, y recordé la marca tenebrosa en su antebrazo izquierdo. Justo en ese momento, él se giró para verme. Noté en sus ojos grises una sombra de tensión. Le sonreí, y él me sonrió, guiñándome un ojo.
...
- Pensé que escribirías mi nombre en ésa pregunta.
- No seas tan ególatra.
Reímos mientras nos sentábamos a esperar el inicio del examen práctico. Al mirar sobre el hombro de Draco, vi que Alexander se encontraba unos metros delante de nosotros, practicando hechizos defensivos con un amigo suyo. Maldije por lo bajo.
- ¿Qué ocurre?
- Entrará con nosotros al examen.
Draco se giró para ver de quién hablaba.
- ¿Te importa mucho? - musitó
Lo miré fijamente. Una ligera arruga cruzaba su entrecejo y desvió sus ojos de los míos.
- …No estarás celoso. ¿O sí?
- Por favor. ¿Tendría que estarlo? – me susurró arrastrando las palabras.
Le tomé la barbilla fina entre mis dedos y le volteé el rostro para que me viera. Sus ojos grises eran fríos como el hielo en ese momento.
- Eres un niño, Draco Malfoy.
Antes de que me pudiera contestar, le tomé el rostro entre mis manos y lo besé. Me correspondió con reserva, pero después de unos instantes sus brazos se enredaron en mi cintura, jalándome hacia éí sus manos en mis caderas, y bajé las mías por su cuello y su pecho, dirigiéndolas a su espalda y pegándolo más contra mí. Me mordió el labio inferior con pasión al introducir mis dedos por debajo de su camisa del colegio.
La voz del examinador diciendo que avanzaran los primeros diez de la fila nos recordó que no estábamos en la Sala Común a solas. Nos separamos, ligeramente sonrojados.
Merlín, que calor tenía.
A cada uno de nosotros le tocó por turno un pequeño duelo con el examinador. Después de eso, el examinador avanzó hacia el frente del salón.
- Ahora, los llamaré uno a uno y ejecutarán un patronus. – dijo con voz clara. Sentí cómo Draco se ponía tenso a mi lado. Yo tragué saliva.
Después de una Ravenclaw que hizo un perro pastor alemán; y un Gryffindor y un par de Hufflepuffs que ejecutaron patronus sin forma, fue el turno de Alexander.
El castaño pasó al frente. Carraspeó y, después de una breve pausa, levantó la varita.
- ¡Expecto patronum!
De la punta de su varita surgió la niebla que dio paso a un tucán, el cual revoloteo alrededor de él, dio una vuelta por la sala y se posó en el brazo que su creador tenía extendido.
-Excelente – dijo el examinador después de hacer unas anotaciones en su libreta – Muchas gracias.
El tucán se desvaneció y Alexander regresó a su lugar en la fila.
- Presumido estúpido.
Vi que Draco lo fulminaba con la mirada. Solté una risita.
Después de una Gryffindor que hizo otro patronus sin forma, el examinador dijo:
- Greengrass Avery,Astoria.
Bufé, y avancé hacia el frente. Sentí todas las miradas clavadas en mí, pero especialmente dos. Me detuve y cerré los ojos.
La imagen de Draco hincándose ante mí apareció, seguida por la sensación de sus labios contra los míos, y su pulgar acariciando mi piel. Vi claramente sus ojos grises viéndome con una ternura que jamás sospeché que pudieran expresar.
Sentí una punzada de emoción en el estómago y levanté mi varita.
- ¡Expecto patronum!
De mi varita surgió una densa niebla plateada que se condensó frente a mí, retorciéndose. Una figura de la altura del examinador comenzó a tomar forma. Surgió un cuello largo y delgado, una cola larga y enseguida unas alas.
Hubo un murmullo general. Escuché claramente a Alexander lanzar un suspiro.
- Por Merlín… - la voz de Draco sonó, fuerte y clara.
Sonreí, nerviosa.
Y clavé mis ojos en el dragón que estaba frente a mí, desplegando sus alas.
- Soberbio patronus, señorita Greengrass. – dijo el examinador con tono de aprobación – no había visto, en todos mis años de trabajo, un patronus en forma de dragón.
- Gracias. – musité, demasiado nerviosa para decir algo más. Mi dragón plateado sacudió la cabeza, volteó a verme y luego a ver a Draco antes de desvanecerse en el aire.
- Malfoy Black, Draco Lucius.
Di gracias al cielo de que lo hubieran llamado antes de que me preguntara cualquier cosa. Volví a mi lugar en la fila dedicándole una mirada de ánimo. El rubio estaba pálido.
Se paró donde segundos antes estaba yo. Suspiró. Y después de una breve pausa levantó su varita.
- Expecto patronum.
La niebla que surgió de la varita comenzó enseguida a retorcerse. No pude evitar inclinarme hacia adelante, interesada...E instantes después, una hermosa ave plateada extendía su magnífica cola frente a mis incrédulos ojos, volteándome a ver con la cabecita ladeada.
Un pavorreal.
Un pavorreal…mi animal favorito.
No pude evitar dejar caer un poco la quijada de la impresión. Draco volteó a verme, y sonrió.
- Grandioso, señor Malfoy. – alcancé a escuchar al examinador antes de desconectarme y comenzar a pensar. Mi hermana no sabía que ése era mi animal preferido. ¿Cómo diablos sabía Draco ése dato?
Después de examinar a los últimos dos, una Hufflepuff y otro Ravenclaw, nos dejó salir deseándonos éxito, avisando que todos los resultados nos los enviarían hasta principios de Agosto, y quién sabe qué tanta tontería más.
- Astoria…- me interrumpió Draco, sacándome de mis pensamientos.
Volteé y clave mi mirada en sus ojos de mercurio. Le sonreí.
- ¿Cómo sabías que…?
- Soberbio patronus, Malfoy. – dijo una voz familiar a mis espaldas.
Volteé y vi a Alexander, que le sonreía levemente a Draco.
- Lo sé. El tuyo tampoco está nada mal. - le respondió con una sonrisa torcida.
Alexander hizo un leve movimiento con la cabeza, y se alejó. Aún más sorprendida que antes, volví a poner mi atención en Malfoy.
- …No entiendo nada.
- Primero me lo insinuó McLaren, y luego yo llegué a la conclusión – me dijo, encogiéndose de hombros.
Ya no pude evitar dejar caer completamente la quijada de la impresión.
- ¿Alexander? ¿Cuándo hablaste con él de mí?
- Horas antes de que nos hiciéramos novios. Me lo encontré practicando en la Sala de los Menesteres. A él y a su tonto tucán – arrastró la última palabra como si le diera asco – y después de decirle que necesitaba el salón, comenzamos una plática…
- Increíble.
- Sí. Me amenazó, el muy imbécil. – escupió la frase – Y me dijo que más me valía tratarte bien, y muchas otras tonterías y presunciones…Pero entre ellas, soltó algo de que él sabía muchos de tus gustos por simple deducción. Y como sabes, yo soy muy persuasivo cuando me lo propongo. Así conseguí que me insinuara que tu animal favorito era un ave con cola larga, de las más hermosas. Estaba indeciso entre el quetzal y el pavorreal, así que…
- ¿Hurgaste mis cosas? – solté, recordando que tenía dibujado un pavorreal entre las páginas de mi libreta de pociones que le había prestado el día anterior.
- No. Me concentré sólo en generar el patronus…
Dejó la frase a medio terminar y sus níveas mejillas se tiñeron levemente de escarlata. Desvió la mirada.
- ¿...Generar el patronus…?
-…Pensando en ti. El pavorreal salió solo. –murmuró.
Lo miré con ternura, causando un poco más de color en sus mejillas de alabastro.
- Hummm… Y me di cuenta un poco tarde, de que tenías dibujado en tu libreta de pociones un pavorreal, lo cual me hizo comprobar que, como siempre, soy grandioso. – finalizó con una sonrisa de satisfacción en los labios. Reí.
- No tienes remedio, Draco Malfoy.
- Y tú no tienes vergüenza, Astoria Greengrass – me dijo mientras se colocaba detrás de mí y me abrazaba por la cintura, comenzando a caminar – Cada día estás más hermosa…Y además –sonrió, haciendo una pausa – tu patronus me encantó.
Solté una risa nerviosa: no quería hacerlo sentir aún más importante.
- ¿Puedo saber por qué un dragón? – me dijo, con un dejo de ironía en la voz.
Carraspeé.
- Porque…es poderoso.
- …Es poderoso.
- Sí…Y da miedo.
- …Es poderoso y da miedo. Y es sexy. Y es rubio. Y es tu novio.
Solté una carcajada mientras me giraba para quedar de frente a él.
- Tengo de patronus a mi novio. – canturreé mientras tomaba su rostro entre mis manos.
- A tu novio poderoso, intimidante, sexy y rubio – dijo, y rozó mis labios con los suyos. Sentí un escalofrío.
- No te sientas tan importante… Sin mí, no tendrías un patronus tan sofisticado. – le murmuré mientras lo besaba suavemente.
- Huummm… Sí, quizá tengas razón. – me dijo al mismo tiempo que tomaba mi rostro entre sus dedos finos, y mordía suavemente mi labio inferior -Sólo quizá…
Después de un momento, se separó de mí y me tomó por los hombros, mirándome fijamente.
- Astoria.
Lo miré, preocupada.
- Dime.
Después de unos instantes, una media sonrisa apareció en su rostro.
Tragué saliva. Siempre que tramaba algo, hacía ese gesto. Y entonces susurró.
- Tengo una idea…
