Olóooo de nuevo! :D Aquí les traigo ya el antepenúltimo de los capítulos de éste fic que la verdad me encantó escribir :3 Éste es el capi más largo, pero realmente siento que deben leerlo... En los libros nunca describen muy a fondo la mansión Malfoy, y aquí intenté regalar un poco de éso, con toda la belleza que ése lugar debía tener, sobre todo después de la guerra. :) Realmente espero les guste mucho y dejen reviews y favorites como siempre :D
Sobre reviews, tengo algunos que contestaré aquí:
- Orquidea-Ophelia: ¡Muchas muchas gracias por leer y dejar review en todo el fic! :D Sobre tu pregunta, no, no ha salido Pansy...Hasta éste capi, en el que tiene así como una participación de aparición y ya xD Por otro lado, el siguientes trabajos que publicaré serán Draco/Hermione, peeeeero después de éste fic, estoy 100% segura que volveré a escribir sobre Draco/Astoria muy pronto. :)
- PaKaRi: Aaaay :3 haha me sonrojas! Pues me alegro que te guste ahora ésta pareja, y me halaga todo lo demás :3 Tengo otros trabajos que aunque no son Draco/Astoria, palabra que los escribí yo xD Te invito a leerlos y claro, dejar review, porqué no? xD
- TMpasion e Ilusion's: me alegra que les haya gustado :D
A toodos los demás que han dejado review o favorite en el fic... muchas gracias!
Capítulo 15: Opulencia.
- Aaaaah por Merlín… Éstos bocadillos están buenísimos…
- ¿Dafne, no ha bajado Astoria?
- Hmmm…No…pero no ha de tardar…Ah, mira. Te lo dije.
Draco volteó a verme, y entreabrió la boca un poco, mirándome de pies a cabeza. Reí mientras bajaba la escalera que daba hacia el elegante recibidor bellamente adornado.
- Ñamñam…Te ves muy bien, Asty.
- Tú cállate. No te he disculpado que hayas ocultado mi vestido de noche.
Volteé a ver a Draco. Seguía observándome con los labios entreabiertos. Sin poder contenerme, me arrojé a él y lo besé.
-…Espero que con eso puedas hablar – le dije mirándolo fijamente a los ojos. Se sonrojó ligeramente.
- …Estás… estás hermosa, Astoria. Supuse que se te vería muy bien el vestido, pero… - me separó ligeramente para verme de nuevo, y me sonrió - …pero te ves más que asombrosa.
Sentí cómo me sonrojaba poco a poco, así que volteé a mi alrededor para disimularlo. Absolutamente todos los de Slytherin habían venido. También mucha gente importante del Ministerio de Magia, y otros muchos que no conocía. Lentejuelas, satín y brillo por todos lados. Risas, choque de copas, y el zumbido de conversaciones animadas me rodeaba. De pronto vi a mis padres charlando animadamente con Lucius y Narcissa Malfoy.
Sentí un retortijón en el estómago al mismo tiempo que los finos dedos de Malfoy se enredaban en los míos.
Comprendí que era hora.
Pero Draco, en vez de llevarme hacia nuestros padres, se dirigía de nuevo a las escaleras. Sólo alcancé a mandarle una mirada confundida a mi hermana, la cual se limitó a encoger los hombros mientras se llevaba otro bocadillo a la boca.
Llegamos al comedor, atestado de platos y bocadillos preparándose solos.
- ¿Y los elfos?
- Ya no tenemos elfos. – murmuró Draco mientras me dirigía hacia un par de puertas a un lado del comedor, que desembocaban en un pasillo.
Después de unos minutos de confuso camino, en el cual pensé que quizá realmente necesitaría un mapa de esa casa, llegamos a una sala elegantemente amueblada.
- Draco, ¿adónde vamos?
Él no contestó mientras atravesábamos la sala y llegábamos a un par de puertas de cristal, pero no logré ver nada pues era de noche.
- ¿Draco?
- Shhh… - me dijo suavemente mientras abría las puertas de cristal y me llevaba, más lento, hacia la oscuridad.
Supuse que era un hechizo, porque aunque no haya Luna, la noche no suele ser tan negra. Sin embargo, levanté la mirada y la Luna llena me miró desde el cielo.
Sentí cómo nos deteníamos y enredaba un brazo en mi cintura, abrazándome por la espalda. De pronto, la escena se iluminó y dejé salir un suspiro de impresión: cientos de pequeñas luces entre muchas ramas se habían encendido al mismo tiempo, dejando ver un hermoso jardín con una fuente.
- Vaya, Draco, es…muy bello tu jardín.
Bufó y soltó una risa orgullosa.
- ¿Crees que es todo mi jardín? – dijo con presunción. Y tomándome de la mano de nuevo, atravesamos el jardín, llegando a un barandal de piedra. Entonces me di cuenta que eso no era simplemente un jardín, era también un balcón.
- Espero que ya mis padres hayan anunciado… - le alcancé a escuchar.
Draco hizo otro movimiento con la varita.
A mis pies, miles…millones de luces se encendieron al mismo tiempo, revelándome los magníficos jardines de la Mansión Malfoy. Noté que el balcón, en el que me encontraba, era enorme y recorría el perímetro de la mansión, permitiendo observar todos los jardines.
- Ven…caminemos. – me susurró Draco. Yo, demasiado atónita, sólo afirmé con la cabeza.
En cada jardín había una pequeña fuente, cada una con una intrincada forma. Todas eran diferentes, ninguna se repetía. En un jardín lateral se alcanzaba a ver un pequeño lago artificial. Todos los jardines estaban bellamente decorados con luces, y noté a varias personas que comenzaban a entrar a ellos. Alcancé a escuchar algunas exclamaciones de admiración. No tuve duda que la ostentosa fiesta había sido un éxito.
Pero lo más bello era el enorme jardín central: teníavarias fuentecillas y bancas pequeñas. En su centro había un laberinto de altas paredes hechas de setos decorados con miles de luces. Sin embargo, noté que el centro del laberinto estaba en tinieblas.
Volteé a ver a Draco, interrogante. Y me di cuenta que se había pasado todo el rato mirándome. Me sonrojé.
- ¿Y eso? – me dijo, acariciando mis mejillas escarlata.
- Humm…Teniendo tanto que ver a tus pies, me estás viendo.
- No se compara ver un montón de flores, ramas y luces a ver a un ángel a los ojos. –me dijo dulcemente.
Reí y pasé mis brazos por su cuello.
- Estás muy romántico hoy…
- Y apenas empiezo – murmuró mientras me besaba en la frente
- …¿De dónde leíste esa frase tan bonita de las luces y el ángel?
- La verdad es que la estuve pensando toda la tarde.
Reímos.
- Ven…Aún viene lo mejor.
Bajamos por una escalera lateral y, tomados del brazo, atravesamos los jardines llenos de gente. Draco les sonreía, presuntuoso, caminando como acostumbraba ante los demás.
Al llegar al arco que marcaba la entrada del jardín central, Draco se detuvo e hizo un movimiento con la varita. Lo cruzamos y volvió a hacer el mismo movimiento.
- ¿Por qué haces eso?
- Hice un hechizo para que nadie entrara a éste jardín antes que nosotros – dijo mientras seguía caminando hacia la entrada del laberinto al centro del jardín – y también para que nadie entre mientras nosotros estemos aquí.
- El centro del laberinto está a oscuras. ¿Por qué?
- Eso debes descubrirlo tú.
Y me dedicó una sonrisa mientras entrábamos al laberinto.
Después de un rato correteándonos como niños pequeños dentro del gigantesco laberinto, me alcanzó y me abrazó.
- No creas que con ésta fiesta busco presumir mi mansión, Astoria. – me murmuró, adivinando mis pensamientos.
- ¿Entonces?
Me atrapó entre sus brazos y me levantó dándome vueltas.
- ¡Estoy presumiendo a la mujer tan hermosa que tengo la suerte de tener a mi lado!
- ¡Bájame, Draco! – le grité entre risas.
Después de unas cuantas vueltas más, y ya en el suelo, lo miré fijamente.
- No soy uno de tus objetos que puedas presumir, Draco Malfoy. – le dije suavemente.
- No es por eso, tonta – me susurró mientras tomaba mi rostro entre sus manos – si no que todo mundo te mira, todos te admiran. Al cruzar los jardines, no hubo ni un solo slytherin en smoking que no te volteó a ver. Y me da gusto porque también ven que somos novios y que jamás te tendrán.
Reí.
- Jamás me fijaría en otro que no seas tú.
- Lo sé. Soy fabuloso.
- Eres un tonto, Draco.
- Y tú eres perfecta, Astoria. No sé por qué no me había dado cuenta de que era nuestro destino estar juntos.
- Seguramente porque nos pasábamos el día peleando. Y ésa frase me hace repetirte que andas muy romántico hoy…
- Ya te dije, me pasé la tarde pensando frases que decirte hoy, las debì haber anotado... De todas formas, me gusta ver que te están gustando.
- Sí…Te hace bien eso de pensar.
Me miró con los ojos entrecerrados y me solté a reír mientras lo besaba. Él me correspondió con entusiasmo.
Minutos después doblamos una esquina y una densa niebla negra apareció, revolviéndose frente a nosotros.
Instintivamente, saqué mi varita del bolsillo oculto en los pliegues del vestido. Pero sentí los dedos finos del rubio deteniendo a mi mano.
- Los tiempos en que una niebla negra significa peligro se han ido, Astoria. – murmuró – así como se ha ido el color de mi marca.
Lo miré con admiración pero él no se dio cuenta.
- Ahora… - sin soltar mi mano con la varita, se pasó a mi espalda y colocó su otro brazo en mi cintura-…quiero que veas mi otra sorpresa. Y ésta es solamente para ti.
Y haciendo un movimiento fluido con su mano guiando la mía, la niebla se comenzó a disipar rápidamente, mientras que mi curiosidad iba en aumento.
Lancé un bufido de admiración.
Decorado hermosamente con infinidad de pequeñas luces que se movían, un hermoso kiosco estilo victoriano se alzaba frente a nosotros. Las tejas verdes del techo abovedado emitían un bello fulgor a la luz de la luna. Rosas trepadoras que nacían del suelo y se enredaban en las columnas verdes con vetas negras le daban un toque etéreo. Los tres escalones y el perímetro del kiosco eran verdes, y el centro negro. Los intrincados barandales hechos de un material duro y muy brillante, color negro, estaban decorados con piedras verdes…
- ¿Esmeraldas y ónix? - bufé
- Yo mismo los elegí – sonrió Draco – y las tejas son de mármol, como el piso y los escalones.
- ¿Porqué Draco? – le dije mientras subíamos los pequeños escalones - ¿Por qué tanta opulencia?
Al mirar al suelo del kiosco, sentí vértigo: el piso negro daba el efecto de que no había piso, y en su lugar había un gran agujero.
Draco caminó hasta el centro del kiosco y me miró. Tragué saliva, y di un paso inseguro. Obviamente no me hundí, y me sentí sumamente estúpida. Caminé hacia él, y tomó mi mano.
-Tú evitaste que me hundiera. Yo jamás dejaré que te pase lo mismo. – me dijo Draco.
Y entonces entendí todo. Entendí que él sabía lo que sentiría al ver el piso negro. Entendí que él sabía que me impresionaría la opulencia de ése lugar. Pero sobre todo, entendí que el piso negro era un mensaje para mí: me había quedado con él, a pesar de todos y de todo el pasado. Lo había salvado de hundirse aun con el riesgo de que yo me hundiera con él y sus recuerdos.
- ¿Quieres saber por qué tanta opulencia? – dijo mientras observaba las lucecillas que danzaban a nuestro alrededor. Yo sólo lo miré – Porque es para ti. Lo mandé hacer para ti. Y como sabrás, los kioscos tienen nombre.
- ¿ Y cómo se llama éste?
Me tomó de la mano y me llevó hasta una gruesa columna que estaba justo del lado contrario a la escalera. En ella, había una pequeña placa de plata en la que se podía leer:
"Dragoste veşnică"
"Astoria G. – Draco M."
Bufé: era Rumano. Mi madre era de Rumania, pero yo no sabía rumano. No sabía cómo diablos Draco sabía eso de mi familia.
- Draco, ¿Qué significa…?
Pero al voltear, vi que sostenía una caja entre sus dedos a la altura de mi rostro. Miré alternativamente la cajita y a él, confundida.
- Astoria, ya tenemos 18 y 19 años. Hemos terminado Hogwarts, y yo ya tendré pronto un puesto en el Ministerio. Supongo que tú también lo conseguirás y…
- ¿Qué es lo que me quieres decir?
Él suspiró, y puso una rodilla en el suelo. Lo miré, súmamente desconcertada.
...
- ¿Dónde demonios está?
- No lo sé mamá, la última vez que los ví subieron las escaleras...
- ¡Ve a buscarla! – murmuró la señora Greengrass,muy molesta.
- No hay necesidad...- respondió mi padre, mientras me veía entrar por la puerta principal de los jardines.
Alcancé a escuchar la breve conversación justo al entrar tomada del brazo de Malfoy al Salón Principal. Mis padres clavaron su mirada en Draco y en mí. Noté que mi hermana soltaba un suspiro de alivio.
Al lado de ellos, Lucius y Narcissa Malfoy me miraban con interés. Tragué saliva. Noté la presión tranquilizadora del brazo del rubio contra el mío.
Después de unos instantes de incómodo silencio, Draco habló.
- ...Padre, madre, ella es Astoria...
- Mucho gusto...- musité.
-...Mi prometida.
Volteé a verlo, alarmada. ¿Cómo soltaba tan de pronto éso?
- Bienvenida a la familia – me dijo calurosamente Narcissa.
- Me alegro que haya aceptado correr el riesgo contigo, hijo. – dijo Lucius con una sonrisita. Draco lo miró con los ojos grises entrecerrados.
- Asty, ¿Es cierto que el kiosco es de mármol?
Pasé mi mirada de uno a otro, confundida, mientras me soltaba lentamente de Draco.
-...¿Cómo sabes del kiosco,Dafne?
- Porque Draco nos anunció todo esto primero – interrumpió mi madre – él nos habló de su interés por tí, y de sus intenciones, lo cual habló muy bien de él. Obviamente le dimos nuestro consentimiento.
- Y Narcissa... – siguió mi padre, volteando a ver a la bruja rubia, la cual sonrió mostrándome de dónde había sacado Draco la sonrisa exclusiva para mí – ...nos habló un poco del kiosco.
Parpadeé, atónita.
- ¿Entonces todos sabían que ésta noche me pediría en matrimonio menos YO? – dije, disgustada.
- Obvio. De hecho ésta fiesta…
-Buenas noches a todos – la voz de mi prometido resonó por todo el salón. Volteé a mi lado, pero ya no estaba.
– Me gustaría hacer un aviso importante…
Draco estaba parado en las escaleras principales, con su varita apoyada en su cuello.
Y sólo en ése momento noté a un grupo de magos con pequeñas libretas, y otros con cámara en mano.
Reporteros.
No era posible.
- ¿¡Lo va a anunciar ahorita! – murmuré, aterrada. Sólo mi hermana y mi padre lo escucharon.
- Ésta fiesta se hizo no sólo por la graduación, sino para anunciar su compromiso. – murmuró mi padre, contento.
- Debe de ser una broma. Yo me voy. – dije terminante, dando media vuelta.
Sentí las manos de mi padre y mi hermana frustrando mi huida, girándome.
- Por eso no te lo dijo antes, Asty. Porque le dije que huirías. Pero de aquí no te mueves. - murmuró mi hermana, atrapando sin remedio mi brazo.
Bufé.
- Papá…-rogué.
- Agárrala fuerte, Dafne. Que no se escape.
Lo miré duramente mientras ambos soltaban risitas disimuladas.
- …¡Rigel! ¡Estás disfrutando esto!
- Sólo un poco. Tengo que disfrutar de algún modo que mi pequeña ya dio el primer paso para irse.
Sentí un nudo en la garganta al oír esas palabras. Noté en la mirada de mi padre cierta tristeza y me hizo sentir un poco triste: mi padre y yo éramos muy unidos.
-…noche es muy especial para todos, pero más para mí. – dijo Draco – Esta noche, nos graduamos. Y me gustaría hacer un brindis por eso. ¡Salud!
Todos contestaron con un animado "¡Salud!", algunos chiflidos y grititos alegres.
- Toma Asty…- me dijo Dafne, pasándome una copa. La tomé y vacié el contenido de un solo trago. -…Ehm…Salud…- dijo ella. La miré fríamente mientras chocaba su copa con mi copa vacía.
- Pero ésta fiesta no es sólo por eso. – continuó Draco - Ésta fiesta también es porque me gustaría hacer un feliz anuncio…Ésta noche, me gustaría anunciar públicamente…- las cámaras se volvieron locas, los reporteros no dejaban de escribir y yo no dejaba de intentar huir -…Mi compromiso con la hija menor de los señores Dafne y Rigel Greengrass… La señorita Astoria Greengrass.
Los aplausos y el escándalo no se hicieron esperar. Draco extendió una mano hacia mí, y las cámaras comenzaron a girar hacia donde estaba yo.
Bufé. No era suficiente que lo anunciaran, querían que yo estuviera ahí, parada. Y probablemente, querrían que hablara. Y yo era pésima para hablar ante un público grande.
Palidecí al sentir las manos de Dafne empujándome para que caminara.
- ¡Asty! ¡Tienes que ir con él! Tranquila…¡Sonríe! – Gruñó, y automáticamente coloqué mi mejor sonrisa en el rostro – Bien…Teves hermosa…Respira. Toma, toma… - me giré y mi hermana me dio otra copa que bebí de un trago. - …No olvides respirar, presumir el anillo y sonreír.
- …¿Qué diablos era eso? – le murmuré mientras fingía otra sonrisa a las cámaras, ignorando el ardor en mi garganta.
- Un doble de mi mezcla especial... – le alcancé a oír mientras caminaba hacia Draco.
Merlín. ¿Mezcla especial?
Mi debilidad desapareció el instante en que tomé la mano de Draco, que seguía parloteando a las cámaras. En ese momento, me llenó una calidez que jamás había sentido. Mi sonrisa fingida se volvió franca.
Bendita mezcla de Dafne.
- …una mujer muy especial, y me siento afortunado de que estará conmigo para siempre. – le escuché mientras yo sonreía, orgullosa, a la audiencia.
- No es que haya prisa, pero ¿Cuándo será la boda? – dijo un reportero. Todos rieron.
- En Agosto del próximo año. – dije con seguridad, Draco me miró, feliz y un poco sorprendido. – Y obviamente, todos estarán invitados.
Risas. Intentando controlar mi leve mareo, le sonreí triunfal a un grupito de chicas, entre ellas Pansy Parkinson, que me veían con odio paradas al lado de una mesa con bocadillos.
- ¡Un beso para la cámara! – dijo otro reportero.
Estallé en risitas nerviosas.
El estúpido engendro etílico de Dafne estaba haciendo efecto.
Draco me abrazó por la cintura y pasé mis brazos por su cuello. Entre aplausos y luces de las cámaras, nos besamos, y mi estómago dio un brinco, junto con mi corazón.
Y la mezcla de mi hermana no tuvo nada que ver ésta vez.
