Ayame:- ¡Por fin pude encontrar los archivos de este fic! Me costó mucho trabajo y pensé que ya habían desaparecido pero los encontré.
Yahiko:- T.T Diablos, debimos esconderlos bien Sano.
Sano:- Ni modo, tendremos que soportar a la comadreja, la mapache, la zorra y la liebre.
* Se ven tres chicas incluida Ayame golpeando a ambos*
Misao:- !Ni se te ocurra volver a llamarme así cabeza de escoba!
Capitulo 2 Antes de Zarpar.
El día era esplendoroso y propicio para viajar en tren. La gente empezaba a subir al mismo con tranquilidad. Sanosuke ya estaba en el interior, pero al darse cuenta de lo que había hecho corrió a ocupar un asiento pensando en no moverse para nada de ahí mientras sus compañeros de viaje lo veían con una gran gota tras su cabeza.
- Vamos Sano, cálmate. El viaje no es tan largo y es será seguro- sonrió el samurai pelirrojo mientras ocupaba su asiento delante de él. A su lado se encontraba Kaoru y Yahiko estaba sentado junto a Sunan y Megumi mientras que Sano ocupaba el asiento de en medio de ambos sillones.
- ¿Qué no ves que estoy calmado? – gritó el chico realmente nervioso sin dejar de mirar hacia todos lados.
- No puedo creer que le tengas miedo a los trenes- suspiró Kaoru – Casi montas un espectáculo en la estación por que no te querías subir.
- ¡Yo no le tengo miedo a los trenes!- agregó el aludido enojado- Es solo precaución.
- En cambio Sunan parece disfrutar el viaje bastante- sonrió Megumi y dos orejas de zorrita salieron de su cabeza- Se ve que es más inteligente y valiente.
- Gracias señorita Megumi- respondió el ex dibujante- Pero Sano también tiene sus logros.
- Supongo que tienes razón- comentó Megumi mirando de reojo al chico pelo pincho que estaba demasiado ocupado en calmarse a si mismo como para notar su mirada. Los demás disfrutaron el viaje con tranquilidad, todavía faltaba un largo camino a Kyoto pero si no había ningún problema en el camino llegarían en un par de horas.
Mientras tanto en el Aoia, los preparativos para el viaje de Misao traían ocupados a todos. Okina armó un escándalo cuando se enteró y empezó a preparar todo lo necesario pero cuando Misao le dijo que pensaba ir con Aoshi y los otros y no invitarlo se encerró en su habitación deprimido pero poco después salió a buscar "lindas señoritas".
A la joven líder le había costado mucho trabajo convencer a su señor Aoshi de realizar el viaje, fue hasta que menciono que tanto Kenshin como los otros irían que logró moverlo de ahí. Además de que en medio de su discusión de repente le entró un extraño mareo cayendo inconsciente en los brazos de un preocupado Aoshi.
Horas después la joven ninja despertó confundida, acostada en una cama.
- ¿Qué me sucedió? – preguntó mirando al techo. Segundos después se percató de que Aoshi velaba a su lado.
- ¿Señor Aoshi?
El frío okashira al verla despertarse se sintió más aliviado pero de inmediato recobro su compostura seria- Te desmayaste.
- ¿Enserio? – La joven trato de levantarse- Siento las molestias, seguramente se me concentró tanto estrés por los preparativos del viaje. – dijo avergonzada.
Aoshi negó con la cabeza.
- ¿Estás mejor? – no pudo evitar preguntar.
Misao se sentía muy relajada y contenta por esa situación. Miles de imágenes románticas le vinieron a la cabeza y se sonrojó. De repente recordó de golpe que debía ir a recoger a los otros a la estación.
- ¡Cielos! ¡Tengo que ir por los chicos!- gritó levantándose. Estaba por irse cuando notó la mirada de Aoshi.
- Ten cuidado- le dijo con seriedad.
A la ninja casi le da un infarto cuando escuchó esas palabras. Su corazón latía a mil por hora y trató de calmarse para preguntar lo siguiente:
- Este…señor Aoshi… ¿Me acompañas? – sus ojos brillaron como los de un gatito abandonado en media lluvia.
El okashira lo meditó un segundo. No tenía ganas de salir pero en el fondo le preocupaba que tuviese otra recaída. Por lo tanto para felicidad de la joven ninja respondió:
- Si, vamos.
Eso fue suficiente para que Misao quisiera gritar de felicidad.
El tren ya había llegado a su destino. Cada uno de los héroes bajo su propio equipaje exceptuando a Kaoru y Megumi quienes dejaban que los "caballeros" que las acompañaban cargaran sus cosas. Por otra parte Sanosuke fue el primero en bajar del tren y besar tierra.
- ¡Por fin! ¡Pensé que moriría!
La gente de los alrededores solo lo miraba raro y se alejaba levemente.
- Sin embargo Misao no ha llegado- suspiró Yahiko dejando las maletas en el suelo- ¡Demonios, odio ser burro de carga!- protestó- Y sobre todo cargar las coas de la fea.
Recibió un golpe en la cabeza marca Kaoru.
- Deben estar cerca de aquí. Quedamos de vernos frente a la torre del reloj- dijo mirando hacia todas partes.
- Tal vez tuvieron un problema en el camino- propuso Kenshin- Pero no creo que tarden mucho.
No había ni terminado de decir eso cuando escucharon una voz muy conocida y animada llamándoles desde el otro extremo de la estación. Una chica de pelo negro vestida con ropas casuales se acercaba apresurada.
- ¡Chicos! ¡Por aquí!- gritaba a todo pulmón hasta que logró alcanzarles.
- Cuanto tiempo Misao- sonrió Kaoru y todos se saludaron respectivamente. De inmediato Kenshin notó que Aoshi se acercaba.
- Buenas tardes Aoshi- dijo con tranquilidad.
Ambos espadachines intercambiaron una mirada mutua y silenciosa. Hacía tiempo que no se veían pero con tan solo unas pocas palabras ya se habían dicho bastante.
- ¿Y cuándo nos vamos? ¡Me muero de hambre!- se quejó Sanosuke interrumpiendo ese momento.
- Si hubieras comido en el tren en vez de estar temblando como un loco ya no tendrías hambre- le dijo Megumi con un suspiro.
Sanosuke abrió la boca para protestar pero por algún motivo la volvió a cerrar incapaz de empezar una larga discusión con la doctora.
-Perdonen, ahora mismo nos vamos- sonrió Misao guiando a sus compañeros hacia la carreta que habían rentado para no cargar todo el equipaje. Sin embargo durante unos instantes se empezó a marear de nuevo y casi se cae. Este asunto no paso desapercibido para ninguno de sus amigos, ni mucho menos para la doctora.
- ¿Misao, estás bien? – preguntó.
- ¿Eh? – la chica sonrió- Si, solo un poco cansada.
- ¿Segura? – Kenshin se aproxima- Estás muy pálida.
- Les digo que no es…- pero antes de que termine la frase vuelve a caer inconsciente.
- ¡Misao!- gritan todos los presentes. Aoshi la sostiene en brazos.
- Vamos al Aoia rápido, ahí la atenderé- les dijo Megumi con seriedad. Para su fortuna entre su equipaje traía un botiquín por si llegara a requerirse.
El regreso al Aoia fue rápido y silencioso. Al ver a su ángel en ese estado Okina se preocupó tanto que tuvieron que calmarlo antes de que quisiese abrazar a la chica inconsciente que fue depositada de inmediato en una habitación donde Megumi empezó a atenderla mientras los demás esperaban fuera.
- Pobre Misao, era la más entusiasmada en ir al viaje- comentó Kaoru mientras esperaban.
- Pero ¿Qué pasará con el viaje? – preguntó Yahiko
- No creo que podamos ir con ella en esas condiciones, todo depende de lo que diga Megumi- le contestó Kenshin.
Minutos después la doctora salió de la habitación. Todos se abalanzaron sobre ella de inmediato para preguntarle sobre el estado de Misao. Ella los miró con una sonrisa y les dijo:
- Tranquilos, solo es cansancio. Un buen cambio de aire le vendrá bien. Además estaré yo para atenderla en cualquier momento.
Los demás suspiraron aliviados.
- Bueno, ¿por qué no vamos a comer? – propuso Sanosuke y los demás estuvieron de acuerdo.
El único que permaneció unos momentos mirando a Misao dormir fue Aoshi.
Una serie de sentimientos confusos recorrían su cabeza. No sabía que sentía al verla en ese estado. Le preocupaba mucho. Decidió ir con los demás ya que estaba poniéndose muy nervioso y no quería perturbar sus sueños.
- Vamos, no te preocupes, ella es fuerte. – dijo una voz a sus espaldas, tomándolo por sorpresa. Por lo general sentiría la presencia de Kenshin de inmediato, pero estaba tan distraído con Misao que no se percató de que estaba casi a su lado.
- Si, es espero.
Sin decir más ambos se fueron al comedor.
La noche cayó en un santiamén y el grupo estaba cenando plácidamente, todos menos Misao que seguía dormida.
- Espero que Misao se recupere para mañana- comentó Kaoru.
- Claro que lo estará, tiene muchas ganas de ir a ese viaje ¿No? – decía Yahiko al tiempo que comía.
- Esa comadreja, solo nos hace preocuparnos, ya verán que después actuará como si nada- sin que Yahiko se diera cuenta le quitó una bola de arroz.
Instantes después sintió una mirada fría y vio que Aoshi lo miraba con malos ojos. Una gota cayó tras su cabeza.
- Quise decir, que ella es fuerte, si eso – suspiró pensando en el mal genio que tenía ese chico.
Estaban por terminar cuando se escucharon unos pasos en la casa y llegó una Misao muy animada.
- ¡Hey! ¿Por qué no me despertaron para cenar?- bufó llena de energías. Los demás suspiraron con tranquilidad al verla sana y salva. Con su llegada empezó una plática alegre sobre los planes para el viaje del día siguiente. Aoshi era el único que no intervenía y solo veía a Misao quien se peleaba con Yahiko y Sanosuke por la comida.
- Kenshin- le susurró Kaoru al espadachín con una sonrisa- ¿No notas un pequeño acercamiento entre esos dos?
- Así es señorita Kaoru- contestó él mientras los observaba- Seguro que este viaje les ayuda mucho.
- ¡Claro!- Kaoru sonrió victoriosa y una gotita cayó tras la cabeza de Kenshin no queriendo saber que plan extraño había cruzado por la mente de la maestra de kendo.
Al día siguiente todos se abordar el crucero que los llevaría a Honk Kong. Misao era la más emocionada de todos.
- Creo que volvió a la normalidad- sonrío Megumi mientras la veía- De todos modos la estaré vigilando.
- Estará bien, solo es un simple viaje para pasarla bien- comentó Kaoru - ¡Sin duda la pasaremos en grande!
- Si, seguramente….- Yahiko se había empezado a marear y ni siquiera habían partido.
- Sanosuke los trenes y tú los barcos, no tienen remedio chicos- rió Kenshin con tranquilidad.
- Cada quien tiene sus puntos débiles- dijo Sunan mientras firmaba algunos dibujos a las chicas que estaban por ahí, ya que lo habían reconocido de inmediato.
El viaje se veía prometedor. El mar lucía brillante. Hasta el mismo Aoshi se relajaba con tan solo ver a esa persona importante para él brillar cerca de las olas. Ninguno de ellos pensó que su viaje se volvería el más peligroso que hubieran tenido jamás.
Ayame: En breve el próximo cáp, también actualizaré los otros fics.
Kenshin:- Dejen sus reviews * toma su espada y los mira fríamente*
