Personajes: Ichimaru G, Hinamori M. & Hitsugaya T.

Aclaratoria: Bleach no me pertenece, sino a Tite Kubo.

Palabras: 912.

Espero me disculpen por la tardanza, recientemente emigré de mi país a la nación peruana y por ende, me he tardado más de la cuenta. Por ahora tengo internet así que pude publicar éste que les debía… Intentaré publicar el próximo lo más pronto posible. Espero que les guste.

Give me a Kiss

Masticaban con placer, al sentir el sabor dulce del chocolate en sus paladares. Momo, la menor de los presentes, sonreía como una niña pequeña fascinada ante el sabor del bombón. Hitsugaya también lo disfrutaba, tanto o más que ella aunque fuese un experto en discreción. Apenas terminaban de comer uno de los dulces, agarraban otro de la bolsa que había traído el único adulto presente en la escena, el hermano mayor de Toushiro: Gin. Habían de todo tipo: rellenos, amargos, extranjeros, con almendras, con frutas, en fin, era una perfecta selección que llevaba al paladar a los límites de los reinos celestiales.

Gin los observaba desde la cocina, apoyado en el marco de la puerta; su zorruna sonrisa que se acrecentaba con aquel escenario, en sus facciones masculinas que se habían acentuado con el pasar de los años sin quitarle la juventud que todavía le quedaba. Le causaba gracia ver a los chicos deleitándose cual infantes, y no podía evitar sentirse involucrado, de forma indirecta, pero sí lo estaba.

Luego que le susurrara una ligera burla a su hermano menor se dirigió hacia la cocina, dejando a los adolescentes en la sala continuando con su faena, luego de que el menor soltara una sonora protesta. Se acercó a una de las gavetas para sacar una sopa instantánea y prepararla. Hirvió agua y luego la echó en un recipiente; tomó unos palillos y empezó a comer en silencio. Mientras tomaba el caldo se dio cuenta de que las voces de los jóvenes comenzaron a escucharse con claridad desde la sala, y él como buen curioso que era decidió oírlas un rato. En una de esas tantas tandas, Hinamori le decía a Toushiro lo genial que era Ichimaru como hermano y todas esas cursilerías, haciendo que Gin sonriera para sí arrogante. Luego de que terminara de cenar, lavó el recipiente en donde había comido y tomó un vaso con jugo de la nevera para acompañarlo. Fue en ese momento, cuando la voz de la morena cambió el tono.

—Shiro-chan.

—Es Hitsugaya, Hinamori.

—Bien, Hitsugaya-kun… ¿podrías hacerme un favor? —se oyó avergonzada y titubeante.

—Hinamori, no seas tonta, sabes que sí, ¿qué es lo que quieres?

—Pues… si podrías darme… el último beso, ¿sólo por hoy?…

La palabra "beso" duró unos segundos en procesarse en la cabeza del albino.

—Hinamori, ¿pero qué dices?

—Oh vamos Hitsugaya-kun…

Gin escuchó el bufido de resignación de su hermano menor, y de repente todo se quedó en silencio. Ichimaru sintió que se atragantaba con la bebida. ¿Su sistema auditivo estaría fallando? fue lo primero que maquinó en su cabeza. Contó con los dedos por inercia, esos chicos apenas tenían unos siete, ocho, nueve… ¡treces años!, mentira, Momo era unos meses menor que Toushiro, así que todavía tenía doce años si no se acordaba mal. Se quedó unos segundos en silencio mientras se daba una palmada en la frente y soltaba una carcajada, "vaya Shiro-chan, no pierdes el tiempo".

A paso sigiloso se dirigió hacia la sala entrando de improvisto, con la intención de sorprenderlos con las manos en la masa, pero la travesura le salió a la inversa. Al volver a la habitación, vio a los dos aludidos tranquilos, a una distancia prudencial y con chocolate en la yema de los dedos. No había seña alguna de vergüenza por haber sido descubiertos ni nada por el estilo. No pudo evitar reflejar su desconcierto, algo que hizo que los adolescentes se le quedaran viendo extrañados por la forma en que irrumpió en el cuarto; Toushiro alzó una ceja ante la mueca de su hermano mayor esperando alguna explicación, la cual nunca llegó. Ichimaru sólo atinó a suspirar desilusionado, pero con algún interés en indagar.

—¿Qué han estado haciendo ustedes dos?

—Pues comer los chocolates que trajiste, Ichimaru —le contestó el varón como si fuera algo de lo más obvio.

Hinamori asintió con alegría.

—Están deliciosos, Ichimaru-san; ¡muchísimas gracias! —le exclamó con su dulce sonrisa.

Gin les echó un vistazo a ambos antes de volver a hablar.

—Pero no iban a… —hizo unas señas con las manos—… ¿besarse?

Los dos chicos se quedaron atónitos ante la inesperada pregunta del adulto, ruborizándose al instante, Momo más que Hitsugaya claro está. La chica vio al piso para ocultar su sonrojo y el joven le hizo frente. Gin se rascó la cabeza, incómodo por la metida de pata que acababa de cometer.

—¡Pero de dónde sacas eso Ichimaru! —demandó con tono exigente hasta que rememorando se acercó a las palabras que hubiesen llevado a ese malentendido— ¡Es que acaso nos estabas escuchando! ¡Es que tú tienes una mente sucia, Ichimaru! ¿No te da pena con Hinamori?

—Oh vamos Toushiro, ¿me vas a decir que no sonó sospechoso? —intentó excusarse el aludido—. Además que yo sólo velaba por estar atento de lo que hace mi hermano pequeño.

El menor enarcó una ceja en forma de reclamo, Gin sabía con eso que la bomba estallaría pronto. Momo sólo seguía levemente sonrojada mientras que a Toushiro la venita de la frente estaba por estallarle. Se hizo un recordatorio mental: llevar a su hermano a unos talleres de relajación, le harían mucha falta.

—Es que ya uno no puede equivocarse inocentemente en estos días —se dijo a sí mismo como si nada. Siendo así como Ichimaru Gin aprendió a analizar las situaciones antes de dejarse llevar por las apariencias. Sin duda, sería una increíble anécdota que contarle a su voluptuosa novia.

FIN

Por supuesto que muchas gracias a los reviews es que he continuado esta historia, espero no defraudarlos y si los hago me lo hacen saber ;) Saludos.