Estoy aquí de nuevo, como prometí.
Capítulo 3: Hablando
-Entiendo.-Dijo Charles.- Vamos a ir pronto a Inglaterra, mientras tanto disfrute de su estancia en Burgos. Si desea ir a pasear con Isabella tiene mi permiso.
En ese instante el burgues salió de la biblioteca dejando a Edward y a Isabella solos en la habitación.
-¿Podría saver de que trato hablabais?- Inquirió Isabella realmente intrigada.
-Son cosas que mujeres como usted no debería saber.- Dijo de manera hostil.
-¡¿Mujeres? ¡¿De qué tipo?- Se escandalizó ella.
-Pues materialistas, que se preocupan del qué dirán y de estar mejor vestida que las otras.-Respondió.
-Perdone, pero debo rectificarle.- Dijo Isabella intentando tranquilizarse para no saltarle a la yugular y ponerle los puntos sobre la íes.- No soy nada materialista, pues con un buen libro qy biena luz me conformo y me importa más la salud de los campesinos antes del qué dirás. Así que me hace usted el favor de decirme de que va el trato que ha hecho con mi padre.
-Pues verá, el trato es que si nos casamos un cuarto de mi patrimonio sería para su padre.- En ese instate ella ahogó un chillido. No era posible que su padre la hubiese vendido. Ella sabía que el matrimonio era un contrato monetario, pero no esto.
-Entiendo, y, ¿por qué creía que era materialista?- preguntó verdaderamente intrigada.
-Por la cantidad de cuadros suyos que he visto en la casa.- Dijo Edward.
Ella sofocó una risita y lo miró.
-Son de mi madre.- Dijo ella con añoranza.- Se parecía mucho a mí. Murió de Tisis (tuberculosis) el año pasado.
-Siento mucho su pérdida y le doy la razón en eso de que se parecía a usted.- Dijo él verdaderamente extrañado por el comportamiento de la chica.
-Dejemos de hablar de mí.- Dijo Isabella.- ¿Por qué no hablamos un poco de tí?
Entonces empezaron a hablar hasta que los llamaros para la cena. Tenían mucho en común.
Continuará..
