No me maten por el final ok ¿?, jeje el final es solo para agregar drama a el fic ;D

Te perdí

Hoy era el cumpleaños de Blaine, pero por alguna razón él no estaba feliz, algo le faltaba, Blaine no sabía que era pero estaba a punto de saberlo.

Blaine caminaba casualmente por las calles de Broadway, era un día soleado y hermoso, él día más hermoso que Blaine pudo haber presenciado, el sol brillaba como nunca pero aun así Blaine no se sentía completo, nadie quería a Blaine, nadie deseaba a Blaine, nadie amaba a Blaine, no era mucho lo que pedía, su único deseo de cumpleaños era ser amado, pero cómo ser amado si prácticamente no has tenido una familia que te ha apoyado en los momentos más difíciles de tu vida, tal vez Blaine necesitaba empezar a ser realista.

Blaine vio cerca de un café a un hombre alto, cabello castaño claro, ojos como esmeralda y una hermosa sonrisa dibujada delicadamente en su rostro, Blaine solo había conocido una sola persona con una sonrisa tan resplandeciente, esa persona se llamaba Kurt Hummel y era la persona más maravillosa del mundo. Blaine no lo pensó dos veces, se acercó y le tocó el hombro al hombre que se encontraba al frente de él.

"Hola" dijo Blaine con una estúpida sonrisa en su rostro.

"Mmm hay algo en lo que te pueda ayudar" dijo el hombre mirando a Blaine muy confundido.

"M-mm soy Blaine" "¿Me recuerdas? Blaine Anderson, solíamos jugar en el parque de Lima" El hombre miró a Blaine un rato y luego recordó, recordó el parque, recordó al niño y a la trágica historia que lo perseguía y también recordó el dulce e ingenuo beso de aquella ves.

"¡Blaine!" exclamó Kurt abrazando a Blaine, era él, su amigo, su mejor amigo.

"Oh Kurt, te he extrañado" dijo Blaine con lágrimas bajando por su mejilla "has cambiado tanto, no te recuerdo tan grande" los dos rieron.

"Debe ser porque no nos hemos visto en trece años"

"Tal vez"

"¿Quieres ir a tomar café?" preguntó Kurt "Yo invito"

Blaine y Kurt entraron al café, los dos se sentaron y se quedaron en silencio, disfrutando la compañía de los dos. Kurt fue el primero en romper el silencio.

"B-Blaine ¿A-alguien te adopto cuando eras pequeño?" Kurt le preguntó nerviosamente, Blaine solo se quedó mirándolo en shock, él no se esperaba que Kurt le preguntara algo así.

"No" Blaine respondió rápidamente.

"Oh lo siento no debí preguntarte eso no estuvo correcto"

"N-no está bien, no me importa, sabes que me puedes preguntar lo que sea" dijo Blaine "¿Y por qué estás en Nueva York?"

"Estudios" Blaine asintió.

"¿Blaine tienes trabajo?"

"aja"

"¿Y de que trabajas?"

"M-mm d-de…" Blaine no se sentía orgulloso de su trabajo, y no quería que Kurt se enterara.

"Está bien si no me quieres decir, no te presionaré" dijo Kurt con toda sinceridad.

"¿Kurt sabes que hoy es mi cumpleaños?" dijo Blaine tratando de cambiar el tema.

"¿Enserio?"

"Aja"

"Entonces feliz cumpleaños" dijo Kurt con una sonrisa.

"Gracias"

Un silencio incomodo lleno el lugar, había tanto que decirse y no sabían cómo decirlo. Blaine empezó a llorar, Kurt solo pudo abrazarlo y susurrarle palabras que solo Blaine podía escuchar.

"Lo siento" dijo Blaine sollozando "es que ayer estaba en un prostíbulo y conocí a una tal Helena y se parece tanto a mi hermana, el mismo pelo, la misma personalidad y dice que no tiene apellido así que no estoy cien por ciento seguro de que es mi hermana y…"

"Shh está bien, todo va a estar bien"

"Es que la extraño muchísimo"

"Si quieres que te ayude primero tienes que decirme porque estabas en un prostíbulo"

"Ahí trabajo" dijo Blaine quien seguía llorando. Kurt miró a Blaine con mucha compasión, él sabía lo duro que la vida era y es para Blaine pero nunca creyó que podía ser tan horrible.

"¡Se lo que te va a animar!" Kurt dijo "Pastel"

"¿Pastel?"

"Si pastel, es tu cumpleaños y todos merecen comer pastel en su cumpleaños" Kurt agarró a Blaine por la muñeca y prácticamente lo arrastro del café.

"Entra ahí" Kurt le ordenó a Blaine abriendo la puerta de su auto y empujando a Blaine para que entrara en el asiento de copiloto.

"¿A dónde me llevas?" preguntó Blaine.

"Vamos a mi casa"

Al llegar a la casa de Kurt, Blaine podía apreciar el hermoso color azul marino en las paredes, las ventanas y el piso limpio, jarrones con flores por todas partes, era la casa de ensueño de Blaine, pero por supuesto que Blaine tenía que ser realista y no podía dejarse llevar por las tentaciones de una casa perfecta.

"Toma asiento, mi casa es tu casa" dijo Kurt caminando a la cocina. Kurt regresó con dos pedazos de pastel.

"Toma come" dijo Kurt mientras ponía el pastel al frente de Kurt. Blaine hizo exactamente lo que Kurt le ordenó, comió el pastel, era de moras.

"¿Tu lo horneaste Kurt?" preguntó Blaine con curiosidad.

"Si, tengo mucho tiempo libre así que cuando no tengo nada que hacer me dedico a la cocina" dijo Kurt sintiéndose muy orgulloso de sí mismo.

"¡Qué bien!"

Blaine terminó su pastel con una sonrisa satisfactoria y miró a Kurt, la dulce forma en la que los utensilios zurraban con sus delgados labios, y como cerraba los ojos tan delicadamente cuando masticaba un bocado de comida, se veía tan perfecto, tan jodidamente perfecto. ¡Ugh! Blaine tenía que dejar de pensar así, es decir apenas se había reencontrado con Kurt, no podía estar pensando así de él.

"Kurt recuerdas el día que me despedí de ti" Blaine no apartaba su vista de Kurt "recuerdas lo que te prometí"

"Si" dijo simplemente.

"Yo no rompo una promesa o por lo menos ya no más"

"Entonces…"

"¡Vamos a jugar a la princesa"!

"¡Blaine Anderson tienes que estar bromeando!"

"Mira hay una hermosa princesa atrapada en el castillo, alguien tiene que ir a salvarla" dijo Blaine modificando ligeramente su voz. Kurt decidió seguirle la corriente.

"Estoy atrapada en este castillo, si tan solo alguien pudiera salvarme" dijo Kurt con un tono típico de una mala actuación.

"Yo lo hare princesa, yo te salvare del mal" dijo Blaine sacando una espada imaginaria de su bolsillo y empezando a combatir con un dragón imaginario.

"Lo hice te he salvado" dijo Blaine mientras agarra la cintura de Kurt y la pega contra la de él. Los dos se quedaron mirándose fijamente, los dos estaban pensando lo mismo, ellos pertenecían juntos, Blaine nunca creyó en el destino pero tal vez era tiempo de que empezara a creer en algo. Así que Blaine lo hizo, se acercó a Kurt y lo besó, lo besó de la forma más romántica y gentil que pudo, luego de unos segundo Kurt también empezó a besar a Blaine, luego recordaron que necesitaban separarse para tomar aire.

"K-Kurt…" Blaine no sabía que decir, lo que acababa de pasar se sentía tan correcto.

"Blaine lo siento tanto no debí alentarte a que me besaras" dijo Kurt.

"¿De qué estás hablando?"

"¡Lo siento!"

"¿Qué pasa Kurt?"

"Tengo novio"

Aparentemente el destino le había hecho otra maldad a Blaine.