Summary:

Era un ex policía frio y duro por fuera, pero por dentro era un hombre ardiente y apasionado. Una fotógrafa y columnista de sociedad aparentemente frívola a la que alguien quería quitar de en medio. La misión de él era proteger a una mujer que no deseaba ningún tipo de protección, superar sus prejuicios en contra de los periodistas

Para ser su Guardaespaldas tendría que estar cerca de ella como si fuera su amante

Disclaimer: Los Personajes de esta historia NO me pertenecen, son Propiedad de Masashi Kishimoto

N/A: disculpen la tardanza pero les traje 3 capítulos nuevos como recompensa…! n_n Gracias a sus comentarios, me alegra que le este gustando la historia… ^/^ Arigatuo.

/El Guardaespaldas/

Capitulo 4

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— ¿Tu éstas pirado?—

— ¿Qué?— replico él.

—Que si estás loco. ¿Se puede saber que intentabas de hacer, controlar esa pandilla tu solito?— le espetó Sakura.

Sasuke se levantó la camiseta para guardar la pistola. Al hacerlo, Sakura vio que tenía un torso bien formado.

—No tenía más remedio. Estabas metida en un lío. —dijo Sasuke

—Para tu información, los moteros son inofensivos.

— ¿Inofensivos? ¿Unos tipos que llevan armas bajo la chaqueta de cuero?

—Son inofensivos. — Insistió ella— llevo casi un año viviendo aquí y lo sé perfectamente.

— ¿Y las recortadas qué? —apuntó Sasuke

—Seguro que no están cargadas. Les gusta llevarlas para hacerse los duros, pero en el fondo son como ositos de peluche.

Sasuke puso los ojos en blanco.

—No me gusta que vivas aquí…—masculló Sasuke irritado por la situación.

— ¿Qué?—pregunto Sakura, no logro escuchar nada de lo que dijo el moreno.

—La puerta es de cristal… cualquiera podría tirarla de una patada. Deberías irte a un hotel.—explicó el guardaespaldas.

—Eh, vaya, normalmente cuando un tipo me invite a dormir en un hotel se como se llama—irónica comento, sabia a que llevaba eso.

Sasuke la miró, atónito.

—Me llamo Sasuke Uchiha. Trabajo para la agencia S.J Spade.

—Sí, claro, debería haber imaginado que Kakashi acudiría a Shizune. Oye ¿Por qué no te quitas las gafas de sol? Cuando no puedo ver los ojos de alguien tengo la impresión de que me esconde algo.

El obedeció y se colgó las gafas del cuello de la camiseta. Tenía los ojos oscuro como dos pozo sin fondo, junto y los labios finos, le daban un aspecto muy exótico.

—Señorita Haruno…

—Me llamo Sakura. ¿Tiene hambre?

— ¿Qué?

—que si tiene hambre.

—pues…

—no has comido en toda tarde, así que debes estar hambriento. Pero he comprado cena para los dos.

—esto... Gracias.

Sakura atravesó una cortinilla de perlas que separada el salón de la cocina mientras Sasuke miraba alrededor. El loft tenia techos altos y grandes ventanales, pero seguía oliendo a tabaco… y a incienso. En medio del salón estaba el mostrador de la antigua tienda, que Sakura había convertido en una estantería para sus cámaras. Las paredes estaban llenas de fotografías en blanco y negro, algunas de Sakura y otras de su madre, seguramente.

— ¿Hay alguna otra puerta?

—sí, una que da al callejón— contesto ella.

Sasuke entro en la cocina.

— ¿Qué hay ahí arriba?— preguntó, señalando la escalera de caracol.

—Mi habitación.

Había un enorme colchón en el suelo, bajo un ventilador de techo. Una vieja cómoda con velas y barritas de incensó, una vieja máquina de escribir… no había hecho la cama esa mañana, de modo que las sabanas de satén blanco estaban a la vista. Y había un liguero de leopardo en el suelo.

¿Un liguero de leopardo?

Aquella chica era un misterio.

Mientras Sasuke echaba un vistazo a la habitación, ella echaba un vistazo a sus piernas: unas fuertes, de atletas, blancas. Buenas piernas sí señor.

—Oye, por cierto, antes de que se me olvide: nunca te dejes bigote, te queda fatal. Mi amiga Ino dijo que parecerías uno de esos tipos que van por los colegios con una gabardina.

— ¿Qué? De eso nada, parecía un turista— replico él, bajando la escalera y abriéndose la camisa para mostrar la camiseta de Alcatraz.

—Más bien parecías un interno de la prisión. Pero me gusta la coleta. ¿Es de verdad?— pregunto Sakura, alargando la mano para tocarla.

Sasuke sintió un escalofrió al notar sus dedos en el cuello, pero intento disimular.

—Es falsa— murmuro, quitándose la gorra que iba unida a la coleta. Su autentico cabello era corto oscuro con reflejos azules y tan fuerte que resultaba ingobernable.

Sakura soltó una carcajada.

— ¡Que chupi!

— ¿Qué chupi? Pensé que ya nadie usaba esa expresión.

—Pues yo sí la uso. ¿Pasa algo?— Replico Sakura, mientras lavaba unas hojas de lechuga.

—no, nada.

—ah, bueno.

—pero dices que eres muy observadora. ¿Cómo has podido pensar que la coleta era de verdad?

—Pensé que antes te la habías guardado en la otra gorra— contesto ella— ¿tú sabes lo guapísimo que estarías con el pelo largo?

Sasuke se paso una mano por el pelo en un gesto nervioso.

—lo lleve largo una vez, cuando estaba infiltrado en un grupo de traficantes de cocaína en Los Ángeles. Pero no recuerdo que mejorase mi vida social.

—no me lo creo. Los chicos con el pelo largo esta buenísimos—sonrió Sakura, sacando tomates y queso de la bolsa—. Así que eres policía.

—Lo era.

—pero eres muy joven, no puedes estar jubilado. ¿Cuántos años tienes Treinta y cuatro?

—treinta.

—seguro que piensas que yo tengo diecinueve, todo el mundo lo piensa. Pero tengo veinticuatro.

—lo sé. Me lo dijo Kakashi.

—ah, claro. Bueno, y si no estás jubilado…

—Prefiero no hablar de esos.

—¿Por qué dejaste el cuerpo…?

De repente, Sasuke estaba detrás de ella, muy cerca sujetando sus manos.

—si sigues cortando así, te vas a seccionar una arteria. Corta así, despacio, y aparta los dedos.

—Hazlo tú.

— ¿Yo?

— ¿no eres tan listo? Pues corta tu los tomates— Replico Sakura—. No serás uno de esos hombres a los que se pilla ni muertos en la cocina, ¿Verdad?

—para tu información, me encanta cocinar.

—Pues no tienes pinta.

— ¿Por qué dices eso? Mi madre me enseño a cocinar. Y mi hermano estudio en la mejor escuela de abogados. Es uno de los mejores de los Ángeles, por cierto. La última vez que los vi, a primeros de diciembre, estaban pensando comprar el local de al lado.

¿Por qué le estaba contando todo aquello?, se preguntó Sasuke.

— ¿Estas Casado?— Pregunto ella, sacando dos platos del armario.

— ¡Maldita Sea!— Exclamo él, soltando el cuchillo.

— ¿Te has cortado? Ja,Ja. Y tú diciendo que me iba a seccionar una arteria. — Rio Sakura—. A ver, dame la mano. ¿Te duele?

—No, no es nada.

Sasuke se chupó la sangre, un gesto que otra persona le habría repugnado, pero que en Sasuke le resultó… extrañamente sensual.

—Si ésa es tu idea de los primeros auxilios, es una sorpresa que hayas vivido hasta los treinta. Ven, tienes que lavarte la herida.

Sakura colocó su mano bajo el grifo del agua fría. Estaban muy cerca y sentía el calor de su cuerpo envolviéndola… curioso que aquel extraño le pareciera tan atractivo.

—Supongo que te di un susto al preguntar si estabas casados, ¿no? Lo siento, yo siempre suelto las cosas así.

El no contestó. En el reflejo de la ventana, podía verla mirándolo mientras le secaba con un paño limpio.

— ¿Por qué me has preguntado eso?

—como no llevas alianza, supongo que no lo estás. Pero la gente soltera suele pasar las navidades con su familia y tú has dicho que no has visto a tu madre desde primeros de diciembre.

— ¿y?

—que me resulta raro. Los Ángeles no está muy lejos de aquí ¿Por qué llevas nueves meses sin ver a tu familia?

— ¿esto es un interrogatorio oficial. ¿Debería llamar a mi abogado?

Sakura soltó una carcajada.

—No, que va es que yo soy así. Siento curiosidad por la gente… pero no soy una cotilla.

— ¿no te dedicas precisamente a cotillear sobre los demás?

Ella lo miró, un poco sorprendida.

—sí, bueno, no es asunto mío lo que cada uno haga para ganarse la vida.

—pero no te gusta.

—Da igual lo que yo piense— contesto Sasuke—. No me han contratado para que te juzgue, sino para que haga de Guardaespaldas.

—para espiarme, querrás decir.

—sí, bueno, está claro que ya no voy a poder hacerlo.

—¿Sabes lo que pienso?— pregunto Sakura entonces.

—Probamente no.

—Era una pregunta retorica, hombre. Voy a decírtelo de todas formas.

—ya me lo imaginaba.

—yo creo que querías que me fijase en ti. Que has sido descuido deliberadamente.

—eso es una tontería.

—inconscientemente, claro. No sabías que querías que te viera, pero eso era lo que querías—sonrió Sakura, llevando los platos al salón.

—¿y por qué iba a querer eso?— pregunto Sasuke, siguiéndola.

—Pues… yo creo que no te gustaba espiarme.

—ah, ya psicología de bolsillo— sonrió él.

—No, observación perceptiva de la naturaleza humana— replico Sakura, volviendo a entrar en la cocina—. Espiar a la gente no es lo tuyo. ¿Verdad?

—Pues no, no lo es— contesto Sasuke, siguiéndola de nuevo.

—pero Kakashi te advirtió que yo montaría un numero si me ponía un numero si me ponía un guardaespaldas.

—Algo así.

—Le dije que no quería un guardaespaldas, pero ya sabía yo que insistiría— suspiro Sakura entonces—. Que pesado es… pero esto se acabó.

—Oye, Kakashi está preocupado por ti. Por eso me contrató.

—Lo sé, pero estoy cansada de que me trate como a una niña. Y no voy a permitirlo.

—Mientras Kakashi me pague para protegerte eso es exactamente lo que voy a hacer — Dijo Sasuke—. Te guste o no.

— ¿Ah sí?— Sakura se seco las manos con un paño, levanto el auricular del teléfono y marco un numero—. Pues parece que voy a tener que cortar el problema de raíz.