Summary:
Era un ex policía frio y duro por fuera, pero por dentro era un hombre ardiente y apasionado. Una fotógrafa y columnista de sociedad aparentemente frívola a la que alguien quería quitar de en medio. La misión de él era proteger a una mujer que no deseaba ningún tipo de protección, superar sus prejuicios en contra de los periodistas
…Para ser su Guardaespaldas tendría que estar cerca de ella como si fuera su amante…
Disclaimer: Los Personajes de esta historia NO me pertenecen, son Propiedad de Masashi Kishimoto
/El Guardaespaldas/
Capitulo 5
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Sasuke escuchó la conversación de Sakura con Kakashi mientras cortaba los tomates. Ella seguía llevando la gorra con la coleta falsa, y, aun así estaba guapísima.
—Kakashi, soy yo. Estoy con el matón que has contratado para que me vigile— le dijo, mirando a Sasuke para ver cómo reaccionaba ante lo de «Matón», pero él decidió no decir nada—. Voy a darle de cenar y después no quiero volver a verlo… ¡Sí, seguro muy capaz! ¡Pero si ha amenazo a mis pobres vecinos con una pistola!
—Dame eso— Dijo Sasuke entonces, pero Sakura se apartó.
—Te lo juro. Mi vecino, Suigetsu, que es un chico estupendo…
— ¡Ja, un chico estupendo!— Dijo el azabache enarcando una ceja.
—Sólo había parado un momento para saludarme y, de pronto, este matón aparece con una pistola en la mano…
—Sakura…
— ¿Qué provocación? Ninguna en absoluta. Suigetsu es un amor de persona.
—Dame el teléfono, Sakura.
—Kakashi, te dije que no quería un guardaespaldas y no quiero un guardaespaldas. Es tirar el dinero a la basura… no, no estoy en peligro, ya te lo he dicho cien veces… cadmeas, tengo que escribir una columna semanal y no pienso llevar a este idiota detrás de fiesta en fiesta…
— ¡pero bueno…!
Sasuke soltó el cuchillo y le arrebató el teléfono.
—Kakashi, soy Sasuke. Solo quería decirte…
—Menuda pieza, ¿eh?— Rió Kakashi.
Sasuke vio a Sakura llevando la fuente de la ensalada al salón, tan tranquila.
—Sí, desde luego que sí. Oye, en cuanto a la provocación de Suigetsu…
—A mí no tienes que darme explicaciones. Estoy seguro que haces bien tu trabajo. Y me alegro de que estuvieras allí.
—el único problema es que ahora que me ha visto, Sakura quiere liberarse de mí.
— ¡Pienso liberarme de ti!—gritó ella desde el salón.
—Sigue en nómina — replico Kakashi—. Y Sakura tendrá que acostumbrase, le guste o no.
—pues parce muy decidida a apartarme de su lado y no es fácil proteger a un cliente que no quiera cooperar. ¿Tienes algún plan para convencerla?
—Sólo tengo que recordarle que soy su jefe—contesto Kakashi—, a veces se le olvida porque también soy algo así como su padrino. En general, hace conmigo lo que quiere, pero si su seguridad está en peligro… esta vez no va a poder convencerme.
—Acabo de conocer a esta chica, pero tengo la impresión de que recordarle que eres su jefe no va a servir de nada— dijo Sasuke en voz baja.
—No sólo voy a recordarle que soy su jefe, voy a amenazarla. A chantajearla en realidad.
— ¿Qué clase de chantaje?
— ¿Quién esta hablando de chantaje?— exclamo Sakura; entrando de nuevo a la cocina.
—Le diré que no volveré a publicar su columna— siguió Kakashi, al otro lado del teléfono—. Sin guardaespaldas, no hay trabajo. Y sin trabajo no hay dinero. Así de sencillo.
—¿y tiene alguna otra fuente de ingresos?
— ¡Dame el teléfono!— grito Sakura. Intento quitárselo, peo Sasuke la sujeto por la muñeca. Luego tuve que ponerse el teléfono en el cuello, porque ella lo intento con la otra mano—. ¿Quieres estarte quieta de una vez?
Kakashi estaba diciendo que no tenía ninguna otra fuente de ingresos, de modo que tendría que cooperar.
— ¡Suéltame, bruto!
—Deja que hable con ella.
Sasuke la soltó para darle el teléfono.
—Kakashi quiere hablar contigo.
— ¿Kakashi? ¿Qué estás diciendo de mis fuentes de ingresos?
Sasuke se cruzo de brazos, esperando. No había hecho nada malo, pero se sentía absurdamente culpable. La oyó hablar con Kakashi durante unos segundos y luego la vio colgar, un poco pálida. Al final parecía aceptar que no tenía más remedio que soportarlo. Aunque no de buena gana.
— ¿Vas a echarme de aquí a patadas?
—Yo no soy tan grosera— contesto ella, sin mirarlo. — ¿Por qué dejaste el cuerpo de policía?
—Porque no me dejaban ponerme disfraces graciosos.
—Kakashi me ha dicho que estabas en la brigada de narcóticos en Los Ángeles… ¿no echas de menos ese trabajo?
—No.
—pues deberías haberte hecho investigadores privados en lugar de guardaespaldas.
—No me apetecía seguir siendo detective.
— ¿Por qué?— pregunto ella, quitándose la gorra y soltando las horquillas que sujetaban su pelo—. Investigar también es parte de mi trabajo…
—¿ah sí?
—Sí. Mi trabajo es descubrir la verdad—contesto Sakura.
—pues a mí no me interesa.
— ¿por eso lo dejaste? ¿O es que te despidieron?
— ¿es así como sacas la basura sobre la gente, Insistiendo e insistiendo? Pensé que serias un poco más sagaz.
—Puedo serlo cuando quiero— sonrió Sakura. Sentándose en la mesa—. Ah, por cierto se me había olvidado que tengo dos 5apetece.
—no, gracias. No bebo cuando estoy trabajando. Pero tú puedes hacerlo si quieres.
Ella puso la misma cara que pondría una niña con la boca llena de coles de Bruselas.
—Odio el alcohol. Bueno, el champán… pero no el seco.
—para que te guste el alcohol tienes que probarlo muchas veces.
— ¿y porque voy a probar algo que es malo para la salud? Incluso en Nochevieja sólo tomo una copa.
—Es malo si tomas una botella entera todos los días. Además, las drogas también son malas para la salud y seguro que tú fumas algún que otro porro o te metes alguna raya de en vez en cuando.
—La única droga que me tomo es la cafeína, listo— replico Sakura, con expresión indignada—. El renacimiento fue el resultado directo de la inerudición de la cafeína en Europa, ¿Sabías eso?
—ah, te gusta la actividad. Entonces supongo que tomas Speed o éxtasis.
— ¿Yo? ¿Y por qué iba a tomar drogas? ¿Por qué piensas eso?
—me resulta difícil que alguien como tú…
— ¿Alguien como yo? ¡Pero si no me conoces de nada!
—mira, Sakura trabajé en la brigada de narcóticos durante varios años y reconozco a la gente que toma drogas. Y tú tienes el perfil…
— ¿Qué perfil? ¿De qué está hablando? Despierta Uchiha, que soy un ser humano. Y resulta que soy un ser humano que no toma drogas.
—entiendo que no quieras contarlo…
—¡será posible..!
—pero no te preocupes. Ya no soy policía, así que no podría detenerte. Y como tu guardaespaldas, no haría nada aunque te pusiera a tomar pastillas delante de mí.
—Qué simpático— replico ella, irónica, sirviendo la ensalada—. En fin, supongo que ser policía te sirvió para hacerte guardaespaldas.
Sasuke sospechaba que había cambiando de tema para averiguar por qué había dejado el cuerpo.
Pero iba a encontrarse con una puerta cerrada.
Desde luego, debía resultarle fácil desarmar a cualquiera. Y con esa cara tan bonita seguramente le habría sacado información a la mitad de San Francisco, pero él no era tan tonto. Una columnista de cotilleos era la última persona a la que iba a contarle por qué dejó el departamento de policía de Los Ángeles.
—En realidad, el trabajo policial tiene poco que ver con el trabajo de una escolta o un guardaespaldas. Bueno, tiene que ver pero de forma limitada. En el cuerpo se aprenden cosas que luego necesitas, por ejemplo técnicas de defensa personal, primero auxilio, el uso de armas… y tecinas de observación. Pero también adquirí ciertas respuestas inmediatas que tuve que olvidar para convertirme en un buen guardaespaldas.
— ¿por ejemplo?
—el trabajo de un policía es detener a los delincuentes, de modo que suelen ser agresivos cuando detienen a alguien… tiene que serlo. Al mismo tiempo, tienen que protegerse a sí mismos a toda costa. El trabajo de un guardaespaldas, por otro lado, es cuidar de que a su cliente no le pase nada y para hacer eso tienes que olvidar muchas de las cosas que has aprendido en el cuerpo de policía. Por ejemplo, en la academia te enseñan a ponerte a cubierto en cuanto oyes un disparo y eso se convierte en un instinto, pero un guardaespaldas tiene que hacer todo lo contrario… tiene que convertirse en el escudo del cliente.
— ¿Y lo harías de verdad?— pregunto Sakura.
—Lo he hecho. ¿Te importa pasarme el pan?
— ¿Cuándo?— pregunto ella, apoyando los codos en la mesa.
Sasuke tomó un sorbo de agua, regañándose a sí mismo por hablar demasiado.
