Aqui traigo un nuevo capitulooo :D Leanlo y me cuentann.. Byeee!
Dos rayos de sol atraviesan el cuarto. Entran largos por los bordes de la cama, por las puntas, en sus cabellos castaños, sobre sus brazos descubiertos. Con el toque de calor de un nuevo día Bella abre los ojos. El despertador no ha sonado todavía. Se pone encima la almohada, cubriéndose hasta el mentón. Se queda con los ojos aun cerrados, con las manos en la barriga, sin mover las piernas, inmóvil. Repentinamente, el despertador suena. Fastidioso e insistente. Bella se mueve en la cama, alarga los brazos, buscando el despertador a tientas en la mesita. Tropieza con 'Orgullo y Perjuicio', un libro dejado a la mitad y con 'Cumbres Borrascosas' su favorito. Consigue el despertador, lo apaga. Después prende la radio. Esta ya sintonizada en 103.10, y como todas las mañanas Ralph está dando los horóscopos.
-Géminis. Hoy también tendrás una situación estacionaria. La luna pasa por su signo. Sus influencias lo volverán particularmente nervioso.
Papá no se relaja normalmente, ¡imagínate con las influencias de la luna!
-Cáncer. Por los nacidos en este signo…- Deja correr sin prestarle atención a las palabras. ¿Quién es cáncer? ¿Rosalie? No, nació en mayo. Mayo debe ser Tauro o Piscis. No, piscis es marzo.
Lentamente cierra los ojos y se duerme un poco. Se deja llevar así, en esa especie de equilibrio entre dormir y estar despierta ligera y agradablemente, aun cálida y atontada, regresando hace poco de quien sabe qué mundo. Pero entonces, sin entender bien porque, se levanta de repente. Quizás un sonido lejano, un perfume diferente, una sensación de responsabilidad. Abre los ojos y va veloz hacia el despertador. Aun las siete y veinte. Menos mal. Han pasado apenas pocos segundos, pero quien sabe porque le han parecido eternos.
-Virgo. Para aquellos nacidos en esta fecha…
Bella voltea hacia la radio particularmente interesada. Es su signo. Trece de septiembre.
-…el pase de Venus traerá momentos particularmente felices en la vida de los enamorados.- ¡Enamorados! Imagínate, primero debo encontrar uno justo. No uno que escapa y me deja en la calle. Baja de la cama. Después siente ruidos en el cuarto de al lado, corre hacia el baño pero Alice es más veloz que ella y le cierra la puerta en la cara.
-Anda Ali, déjame entrar, son ya las siete y media…
-Sí, así te agarras todo el lavamanos como siempre. No esta vez.
-Anda no seas cretina, te doy espacio.- Alice abre la puerta. Bella entra.
-Ya sé que no te bastaron los golpes de anoche.- Alice le responde con una mueca, después se alternan lavándose por pedazos, un poco para cada una, sin vergüenza y sobretodo sin hablarse.
En la mañana Bella, hasta que no ha tomado su café es intratable, igual que su madre. Alice trata igual.
-¿Qué te parece aquel que te acompaño anoche? ¿Te gusta?
Bella hace un sonido extraño. No puede responder, se está lavando los dientes.
Mira a la hermana a través del espejo con los ojos sobresalientes, después se enjuaga veloz la boca.
-¿Me gusta? Pero que, ¿estás bromeando? ¿Estás loca? ¿Cómo me puede gustar uno así? Una bestia. ¿Sabes que hizo anoche? Con sus amigos ha destruido el carro de Jacob, después se cayó a golpes con él, después se paró el señor Huffington que pasaba por ahí, tratando de dividirlos, y ese tipo, ese animal, lo golpeo también a él. ¿Cómo puede gustarme uno que usa la cabeza para golpear a los demás en vez de pensar?
-¡Será, pero a todas nosotras nos gusta!
-¿A ustedes? ¿Quiénes son ustedes?
-A mí, Jessica, Ángela, Tanya…
-Sí, cuatro pequeñas estúpidas que siguen el culto de esos así… el mito de los bravucones, los idiotas, más bien. Tienen que entender que no hay nada de bueno en pasar destruyendo todo, hace siempre desorden, golpear a la gente…
-Tienen un montón de chicas lindas, las cambian cómo y cuando quieren él y sus amigos.
-¡Me imagino que tipo de chicas!
-No, también hay unas distinguidas. Piensa que la misma Gloria, la hija de los Huffington, esta con Darío, uno de los amigos de Ed.
-¿Ed?
-Sí, Edward Cullen, aquel que te acompaño. Jessica y yo lo llamamos 10 con honores, pero algunas veces sus amigos lo llaman Ed.
-¿Ed? Edward… Podrían todos lanzarse uno después del otro en el río para lo que me importa. Dale, apúrate, no quiero escuchar a papa gritando como siempre porque vamos tarde.
Bella regresa al cuarto y se comienza a vestir veloz.
El uniforme está ahí, en la silla. La preparo la noche anterior aun si habían llegado tarde. Ahora se convirtió en un hábito. Se pone la camisa celeste, después se mete la falda.
Edward. Que nombre más idiota. De hecho, le va perfecto. Bella va a la cocina.
-Hola mama.
Bella besa a Reneé en el cachete. Como cada mañana la golpea el sabor de leche de su crema.
-Hola Bella.
Reneé está ahí bebiendo su café negro sin azúcar. Los ojos desmaquillados y aun somnolientos no están habituados a la luz. La cocina, de hecho, esta toda en la penumbra. Bella se sienta frente a ella. Llega Alice que se sienta cerca. Bella se sirve café, después leche, y un poco de azúcar de dieta.
También Alice se sirve el café y después la leche, pero usa el azúcar normal.
Cada uno con sus hábitos únicos, el mismo puesto, la misma taza.
-Mama podrías comprar aquellos bizcochos de arroz y leche de Danone con sabor a chocolate. ¡Buenísimos!
Alice mira a Bella buscando una aprobación que no consigue.
-A mí me debes traer los bizcochos integrales, que se están acabando.
-Si no lo escriben no compro nada.
Alice se para y agrega a la lista del mercado que está en un mesón cercano los bizcochos de cada una.
-Alice, te advierto que esta vez si dejas que se pierdan los pagaras tú.
-¿Pero mama porque me lo dices a mi?
-Porque los últimos yogurt de fruta que te gustaban tanto los tuve que botar.
-¡Buenos días a todas! ¿Cómo están mis esplendidas mujeres?- Charlie besa a sus dos hijas. Se sienta también en su puesto usual en la esquina de la mesa cerca de Reneé.
-Malísimo, no entiendo porque en las mañanas se deben hacer siempre conversaciones largas e inútiles. Hagamos una regla. De mañana no se habla.- Reneé se sirve un poco más de café, y se levanta.
-Bueno, yo regreso a la cama. Las veo a las dos a la salida de la escuela. Por cierto, dile a Jessica que hoy no quiero esperar. Dile que si no llega rápido, me voy.- Le da un beso en el cachete a Charlie y con un '¡Adiós tesoro!' se marcha.
Charlie agarra la cafetera. La abre y mira adentro.
-¿Pero es posible que nunca me dejen un poco de café?
Charlie deja la cafetera en su puesto.
-Todas las mañanas es lo mismo. ¡No es posible!
Bella agarra la cafetera.
-¿Papa, te preparo uno?
-No hay más tiempo, quiere decir que lo tomare afuera, como siempre. ¿Pero porque no hacemos una cafetera más grande?
Alice pone las tazas en el lavaplatos.
-Porque no la tenemos.
-Entonces comprémosla.- Alice le pone enfrente la lista del mercado.
-¿Qué pasa?
-Toma, escríbelo. Mamá no quiere tener que acordarse de nada. Cualquier cosa que queramos, se anota.
Charlie agarra la hoja de las manos de Alice. Lo lee, después escribe, debajo de 'biscochos dietéticos' con paréntesis 'Bella', 'cafetera más grande' con paréntesis 'Charlie que no logra nunca tomar un café.'
-¡Listo!- Cierra el lapicero y la lanza en la mesa. Después se alza tropezando con un taburete que cada mañana se encuentra con su pierna.
-¡Estúpidos estos taburetes!- Sale de la puerta de la casa dejándola abierta. Bella y Alice se miran.
-Espero que maneje bien. Esta mañana me parece particularmente nervioso.
-Son las influencias de la luna. Hoy paso por su signo. Apúrate en venir abajo.
-Sí, apúrate, apúrate. Siempre termino yo acomodando las cosas.
-¡¿Y anoche la mesa quien la preparo? ¡¿Entonces?...
Bella agarra el morral con los libros y sale. Pero Ralph le viene a la mente. Después, mientras baja las escaleras, trata de recordar su horóscopo. ¿Que decía la luna? Ah sí. Atención a posibles encuentros.
…
En el patio de la escuela, debajo de las hojas de una gran rama, sobre un largo muro de mármol blanco algunas chicas copian frenéticas las tareas.
-¿Pero que dice aquí? ¿Igual…?
-¡X menos uno! ¿Pero no eres capaz siquiera a copiarte?
-¡Pero mira como escribes!
-¿También? ¿No haces nunca nada en casa y te lamentas de cómo escribo? ¡Pero ve que terca eres!
-Oh, llego Mahela.
Rosalie cierra el cuaderno de matemáticas y corre a encontrarse con Mahela junto a otras chicas, todas posibles candidatas de la interrogación de latín.
-Vamos Mahe, apúrate que en un rato suena, danos la versión de latín.- Las chicas esperan enfrente de Mahela.
-No, para nada.
-¿Como que para nada?
-¿Que, no escuchan? No quiero que me copien la versión. ¿Está bien? No entiendo porque no pueden traducirlas en casa por su cuenta, como todos.
Rosalie se le acerca.
-Anda Mahe, no seas así. Disculpa, hoy la Sra. Evans me interroga seguro y también a Victoria.
Una chica del grupo con el uniforme más desordenado que el resto, igual que sus tareas, asiente.
-¡Danos la versión anda! ¡Ella nos reprobara!
-Rosalie no insistas.
-¿Que pasa Rosalie? ¿Qué insistes?
-Ah hola Bella. Que Mahe no nos quiere dar la versión. ¿Tú la hiciste?
Por un momento Mahela no es el centro de atención.
-No, solo la mitad. Pero sé que no está muy buena. Es que ya me interrogaron. Lo revise, hoy te debería tocar a ti y a Victoria, después vuelve a comenzar el ciclo. Pero normalmente interroga a quien tiene insuficiencia.
Mahela trata de alejarse. Rosalie la hala por la chaqueta.
-¿Escuchaste? ¡Anda, no nos puedes dejar así, nos arruinas a todas!
-No entiendo porque no puedes hacer como Carmen. Ella después que la hace me llama y la revisamos juntas… así se prepara y el día después le va bien. ¿A su manera, de que les sirve?
-¿Que te importa? De hecho el latín no sirve para nada. Bueno, ¿vas a dar o no la versión?
-Ya te lo dije, no. Haz que Carmen te la de.
Rosalie sopla.
-Sí, esa siempre llega de último… en cinco minutos suena. Anda, al menos hoy… ultima vez, te lo prometo.
-Lo dices cada vez. No, esta vez no. ¡No te la doy!
Mahela se aleja.
-Pero que estúpida. Es un monstruo. Por eso es así de ácida. No tiene a ninguno que la distraiga. Está claro. Al menos nosotras nos divertidos y agradamos bastante.- Victoria se acerca a Rosalie.
-Sí, pero creo que a mi mamá no le agradara bastante el tres que me dará la Sra. Evans por no haber hecho la versión.
-Toma, usen la mía.- Bella saca del morral su cuaderno de latín y lo abre en la última página.
-Al menos pueden decir que intentaron. La habrán hecho por la mitad pero es mejor que nade. Digan que se pararon en esperavisse. Es un verbo que no sé de donde rayos viene. De hecho, lo he buscado por un cuarto de hora pero no logre encontrarlo. Después me moleste y merendé. Un yogurt ligero, sin azúcar, terrible. Casi tan ácido como Mahela.- Todas ríen.
Rosalie agarra el cuaderno y lo apoya en el muro. Lo pone en medio de todas.
-Es cierto, el estudio hace engordar. Siempre he dicho, si hubiera hecho la tarea de lingüística tendría cuatro kilos más.- Rosalie comienza a copiar seguida de Victoria y las demás muchachas, todas posibles víctimas de la terrible Sra. Evans.
De las grandes ventanas de la clase se ven prados poco lejanos. Algunos niños, vestidos iguales, juegan corriendo entre la hierba. Una maestra ayuda a alzar a uno que se ensucio de verde su delantal blanco. El sol pega en los pupitres. Bella mira distraída la clase.
Vanessa ha resistido menos de lo normal. Esta allí, con las manos debajo del pupitre, tratando de traficar con su pizza roja. Pica un pedazo y con los dedos cubiertos de tomate se la lleva veloz a la boca. Después comienza a masticar, fingiendo indiferencia, con la boca cerrada, escuchando la lección como si nada sucediera.
Bella presta por un momento atención a la explicación de la maestra. Una joven mujer del ochocientos que no sabía para nada montar caballo ha decidido probar de todas formas. Y se ha caído. Bella no escucho tan atentamente para saber si se hizo mal o no. La única cosa segura es que alguno, verdaderamente corto de ideas, ha tratado de hacer una especie de novela romántica.
-Bien. Esta obra, A Luigia Pallavcini caduta da cavallo, la traen para el lunes.- La otra cosa segura es que la tendría que estudiar. La campana suena. La Sra. Evans cierra el registro.- Voy a la sala de profesores a buscar el registro de latín. Las dejo solas. No hagan alboroto.
Las muchachas salen todas de sus pupitres. Tres de ellas antes que la profesora se marche logrando conseguir el permiso de ir al baño. En realidad solo una va por razones fisiológicas. Las otras dos entran en un único baño y se dividen felices el mismo vicio. Una agradable Merit en la cara de todos aquellos que la indican como el cigarrillo que hace más daño. Regresa la maestra. Todas las muchachas regresan a sus puestos. Escuchando atentas la explicación acerca de la métrica latina. Alguna marca los acentos y copia la frase escrita en la pizarra.
Alguna otra, segura de ser interrogada, repasa la versión. Vanessa no logra resistir. Pica de nuevo la pizza. Dos chicas más atrás mastican mentas. Tratan de alejar el olor de la nicotina. Otra en el fondo de la clase sigue tranquila la lección. Su dolor de barriga se marchó.
-Ahora para el próximo miércoles traen desde la página 242 a la 247: traducción y lectura en métrica con conocimientos perfectos de las reglas del acento.
Bella abre el diario y marca debajo del miércoles las tareas por hacer. Después, casi sin quererlo lo hojea, yendo para atrás. Paginas coloreadas y llenas de escrituras pasan por sus ojos. Fiestas, cumpleaños, frases simpáticas de Rosalie, notas de las tareas en clase. Opiniones acerca de películas vistas en el cine, amores posibles, imposibles, pasados.
'Marco T.Q.M.' Se detiene. Mira esa escritura en rojo, ahí en el fondo de la página. Un pequeño corazón cerca. Noviembre. Si, era noviembre. Y ella estaba locamente enamorada.
Noviembre. Un año antes.
-¿Mama llego algo para mí?
-Sí, hay una carta allá en la cocina. Te la puse en la mesa.
Bella corre rápido a la cocina, consigue la carta. Reconoce la letra y la abre feliz. Son cuatro meses que están juntos. Su historia más larga. En realidad, prácticamente, su única historia. Lee la carta.
Querida Bella,
En este día tan importante (¿el descubrimiento de América? ¡Más grande! ¿El primer hombre en la luna? ¡Mucho más grande! ¿La inauguración del Gilda? ¡Casi casi!)… Hey, pequeña. ¡Estoy bromeando! Hoy son cuatro meses que estamos juntos y he decidido que para ti debe ser un día especial, feliz, bellísimo, romántico. ¿Estás lista? Agarra la moto en el garaje y sal. Porque ha iniciado tu 'búsqueda del tesoro'. 'Tesoro' en el sentido del amor. Justo lo que siento por ti. Marco.
P.D. El primer mensaje es: 'hay una villa a dónde vas, pero de noche nunca jamás, I on the left y el árbol tree, I en ingles, eso sí. Si tu comienzas a buscar, alguna cosa vas a encontrar, ¿estás lista? ¡Ya!
Bella cierra la carta y piensa. La villa es Villa Glori, donde siempre voy a correr. ¿En ingles? ¿Pero por quien me toma? Es fácil, es el tercer árbol apenas entrando a la izquierda.
-Mama, voy a salir.
-¿Dónde vas?
-Debo llevar algo donde Rosalie.
Bella se mete la chaqueta.
Reneé aparece en la puerta.
-¡Te aconsejo, no llegues tarde!
-Cualquier cosa te llamo.
Bella sale veloz, después se para en la puerta y gira hacia atrás. Besa rápidamente a su mama en el cachete y se marcha. Llegando al patio abre lentamente, sin hacer ruido, la abertura del garaje. Saca afuera la moto, después, sin prenderla, va por la bajada. Justo cuando da la curva, mira arriba.
Reneé esta asomada al balcón, sus miradas se encuentran.
-Mama, en autobús tardo mucho.
-Llévate al menos una bufanda.
-Subiré el cuello de la chaqueta, no tengo frió, de verdad. Chao.
Bella mete segunda. La moto da una pequeña frenada, después se enciende de golpe y sale adelante con el motor encendido.
Recorre toda la calle de su casa y llega a la Villa Glori. Aguanta la moto y entra corriendo en la villa. Algunas mujeres llevan sus niños de paseo. Cualquier atlético chico trota. Bella se avecina al tercer árbol a la izquierda. Abajo, cerca de las raíces, hay un pequeño montón de hojas reunidas. Lo quita. Debajo se escondió un empaque de plástico. Lo agarra. Cómplice y feliz regresa a su moto.
La abre. Dentro hay una bellísima bufanda de cachemir azul y un papel:
De seguro no tenías una, nunca te he visto alguna, tus amígdalas siempre están rojas, y no hay momento que no tosas. Bien cubierta ahora vas, al centro de la RAI. Allí en las piedras hay un caballo, te está esperando, cero fallos.
Bella se monta en la moto y sonríe divertida de ese romántico juego. Se mete la bufanda en el cuello. Esta caliente y suave. Un buen regalo. Es útil, debido al frió que hace. Mama tiene razón. Marco es de verdad un tesoro. Claro que fue un poco imprudente. ¿Y si la hubiera encontrado alguien más? Menos mal que llego a tiempo.
Va a toda velocidad hacia Plaza Mazzini. Se para enfrente del pequeño patio delimitado por una alta puerta eléctrica. Bella baja de la moto y entra. El guardia la mira curioso. Después dedica toda su atención a un señor con una maletilla deseoso de información. Bella se aprovecha. Se avecina al caballo. Sobre su panza con un lazo blanco esta una flecha que indica hacia abajo. Piensa que Marco está loco. Mira mejor. Hay otro paquete. Lo agarra. El guardia no se da cuenta de nada. Esta vez consigue un par de lentes. Esos bellísimos Ray-Ban, último modelo, esos pequeños rectangulares. Naturalmente hay otro papel. La próxima pista es una dirección. La moto sale a toda velocidad. Bella llega a la nueva dirección. Es un negocio. Lo mira sorprendida.
Es un negocio de ropa intima. Sus simples modelos de algodón blanco siempre se los habían comprado su madre. Bella entra indecisa. Se mira alrededor. Una joven vendedora está detrás de un escaparate metiendo los trajes de corte gris que acaban de llegar. Bella lee el final de su papel. Si tu nombre dirás, nuevas cosas usaras.
La vendedora la ve y se le acerca.
-¿Puedo ayudarla?
-Creo que sí, soy Isabella Swan.
-Ah, claro.- La vendedora le da una sonrisa simpática. -La estábamos esperando.
Va detrás de la caja.
-Estos son para ti. Elija el que más le gusta.- Saca tres combinaciones de ropa intima en el mostrador.
Todos son de corte. El primero es entero, negro con diseños transparentes y sutiles hombros. El segundo es de dos piezas, rosa pálido, con diseños transparentes ligeramente más claros. El último es color ciruela, con las hombreras suaves y las patines ligeramente cortas. Bella las mira. Repara en todos sin tener el coraje de alzar la cabeza. Esta apenada. La vendedora, notándolo, trata de ayudarla.
-Creo que este es el mejor para usted.- Agarra el pedazo de arriba de la combinación rosa pálido mostrándolo. -Tiene una piel tan clara, le quedara bien.
Bella alza tímidamente los ojos.
-Sí, yo también lo creo. Entonces agarro este, gracias.- Bella se aleja del mostrador esperando que la vendedora gentil lo meta en un paquete, mira alrededor el negocio. Un frió maniquí viste un traje muy sexy. Bella se lo imagina puesto. Le parece natural, después de esa dramática elección.
-¿Señorita?- Bella se voltea hacia la chica. -Bueno, el muchacho que vino, que creo que es su novio…
-Sí, de alguna manera.
-Me ha dicho que, después de haber elegido, debía ponérselo.
-Pero… verdaderamente…
-Si no me ha prohibido absolutamente darle el próximo papel. Ha dicho así…
-Sí, entiendo. Gracias.
Bella agarra la ropa y va hacia el vestidor. La vendedora a través de la tienda le da una bolsa del negocio.
-Tenga, aquí adentro puede meter el viejo.- Bella se cambia. Después se mira en el espejo. La joven tenía razón. Aquellas dos piezas le quedan buenísimo. Un pensamiento le atraviesa la mente. ¿Qué dirá mi madre cuando vea estas cosas entre la ropa de lavar? Debo decir que fue Rosalie que me dio el regalo, así, para echarme broma. Quizás junto con Cristina o alguna otra. Bella se viste y sale del vestidor. La vendedora se confía. Sin mirar adentro de la bolsa, le da el nuevo papel. La joven soñadora, mira como se marcha. Es bastante linda para que alguno haga aquel juego con ella también. Sin embargo, esa tarde con su novio se dará cuenta que no él no es así de fantasioso. Seguramente deberá apurarse. Ciertas locuras son verdaderamente divertidas solo a cierta edad.
Bella se pone un poco a pensar cuál es la nueva pista. Al final va a los Dos Pinos.
En el jardín cerca de su escuela hay un banco donde siempre se besa con Marco. Allí abajo hay una bolsa con un billete de la lotería Agnado y un nuevo mensaje. La búsqueda continúa. Va a una pequeña joyería en el centro y le obligan a cantar una canción enfrente a algunos clientes. Una vendedora le da bellísimos zarcillos turquesas y otro papel. En Benetton la espera una chaqueta con una falda vinotinto. El próximo mensaje la lleva a un negocio donde, resolviendo un rompecabezas, recibe un par de bellísimos zapatos de piel combinados con el vestido.
Enciende la moto, si su madre la viera en ese momento, no la reconocería. Tiene un bellísimo traje vino tinto, elegantes zapatos de piel, los Ray-Ban pequeños, esplendidos zarcillos turquesa y en el bolsillo una riqueza potencial, el billete de la lotería. Reneé, si la viera, estaría feliz. Ahora Bella tiene también una cálida bufanda de cachemir alrededor del cuello.
Bella gira y se para enfrente de la reja de Villa Glori. Justo donde inicio la búsqueda del tesoro. Reconoce el GT azul oscuro. Comienza a correr. Marco esta allí, apoyado al árbol. Bella corre a su encuentro y lo abraza. Marco saca de detrás de la espalda una rosa que tenia escondida hasta ese momento.
-Ten tesoro. Feliz mesiversario.
Bella mira feliz la rosa. Después lanza de nuevo sus brazos a su cuello y lo besa con pasión. Esta de verdad enamorada. ¿Cómo no podría estarlo después de todo esto? Marco la aleja ligeramente, siempre agarrándola por la espalda.
-Déjame ver… estás bellísima así. Eres muy elegante. ¿Pero quién te eligió todas estas bellas cosas?
Marco le arregla la bufanda azul alrededor el cuello. Bella lo mira sonriendo con sus grandes ojos marrones.
-Tú, tesoro.
Marco la abraza. Van hacia la salida.
-¿Puedes dejar la moto aquí?
-¿Porque, a donde vamos?
-A agarrar un aperitivo y después a comer algo.
-Debo avisarle a mi madre.
Bella se monta en el GT. Marco gentilmente se ocupa de meter el candado a la rueda anterior de la moto. Después se monta en el carro y se aleja veloz en el tráfico de la noche. Bella telefonea a su mama. Están jugando a las cartas en casa de los Weber. Reneé es tan concentrada con las cartas que escucha distraída el cuento de Bella. Se va a comer una pizza. Esta Marco pero naturalmente hay un grupo de amigas. La moto la deja donde Rosalie, la iría a buscar el día después, Marco le ha regalado una bufanda. Justo la última noticia es la que alegra a Reneé. Bella tiene permiso de ir.
Comen en el Matriciano, una pizzería-restaurante, muy famosa porque van actores y personajes notables.
Hablan de la búsqueda del tesoro. Bella le dice cuanto se divirtió. Cuanto le gusto todo, cuanto serian envidiosas sus amigas. Marco habla poco, pero no logra esconder lo orgulloso que esta de la idea.
Se burla del hecho que fue a Villa Glori, preocupado que ella no hubiera entendido algún mensaje y nunca hubiera llegado. Bella se hace la ofendida. Marco le sonríe. Bella se toca los cabellos. El la acaricia la mano. Entra un notorio actor con una bella chica aun no famosa. Se volverá rápido, al menos en alguna novela o reality, juzgando por su comportamiento. Un mesonero saluda al actor y le consigue rápido un puesto. Bella lo mira. Se gira varias veces a mirarlo y le dice a Marco. Él le sirve de beber fingiendo suficiencia y desinterés a esa noticia. La mayor parte de las personas del local se comportan como Marco.
Algunos no resistiendo se voltean a mirar al actor. Algún otro lo saluda, orgulloso de poder demostrar que es su amigo. El actor regresa los saludos, después le confía a la bella chica que no sabe quien será esa gente. Ella ríe más o menos honestamente. Quizás se convertirá de verdad una discreta actriz. Muchos continúan a comer fingiendo como si lo vieran todos los días. En realidad no se entiende muy bien porque el Matriciano es tan famoso. La gente va para encontrarse a personajes famosos, pero cuando estos llegan todos fingen de no verlos.
Más tarde dan un breve paseo en el centro. Entran a la heladería y piden un helado. Bella casi pelea con el camarero para tener doble sirop. Marco paga un adicional tratando de contentarla. Después, discutiendo todavía del helado, del camarero y del doble sirop casi no se dan cuenta de terminar en casa de Marco.
Abren la puerta lento para no despertar a los padres. Caminan en las puntas de los pies hasta su cuarto. Cierran la puerta y con un poco de tranquilidad prenden la radio. La tienen baja. Un tierno beso la lleva a la cama. En Tele Radio Stereo una cálida voz femenina anuncia otro disco romántico. Un poco de luna entra por la ventana. En esa mágica penumbra, Bella se deja acariciar. Lentamente Marco se apodera del vestido que le ha regalado. Ella se queda en ropa intima. El la besa entre el cuello y la espalda, acariciándole los cabellos, le toca un pecho, el pequeño abdomen liso. Después se la lleva encima y la mira.
Bella esta allí, encima de él. Tímida y ligeramente asustada, lo mira. Marco le sonríe. Sus dientes blancos aparecen en la penumbra.
-Estaba seguro que elegirías este. Estás bellísima.
Bella abre los labios. Marco se inclina hacia ella besándola. Ella, casi inmóvil, delicada y suave, responde su beso. Esa noche en Tele Radio Stereo pasaron las más bellas canciones compuestas en el mundo. O al menos así les parece a ellos.
Marco es dulce y tierno e insiste a largas para tener algo más. Pero no sirve de nada. Tiene solo el placer y la fortuna de ver como ella está sin la parte de arriba, nada más. Más tarde la lleva a casa. La acompaña hasta su puerta y la besa tiernamente escondiendo esa extraña rabia. Después regresa manejando veloz en la noche. Piensa en toda la búsqueda del tesoro, en cuanto ha gastado.
El tiempo que tardo por hacer esas frases que rimaran. Los lugares que eligió y todo el resto. Entonces gira y decide ir al Gilda. Otro pensamiento le quita hasta el último escrúpulo. Aparte de todo el resto, Bella logro tener su helado con doble sirop.
