Título: Nuestros Deseos.
Capitulo: 3.- Te desconozco
Autor: Algodón de Azúcar
Progreso: 3 / 8
Pareja: Gray Fullbuster / Juvia Loxar – Gray Surge/ Edo Juvia – Gray Surge / Juvia Loxar – Gray Fullbuster / Edo Juvia
Fandom: Fairy Tail
Advertencias: Algo de drama, y seguramente me odiaran por andar embrollando todo. Algo de OOC
Notas: Esta idea se me vino después de que vi como por milésima vez la saga de Edoras, esto es antes del examen de Clase S.
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Capítulo 3.- Te desconozco
Su cuerpo dolía, estaba pesado y sentía que no podía abrir ni siquiera los ojos, pero el deseo de abrirlos era más fuerte, desde hace un rato, ella estaba despierta, pensando en lo que había visto desde que llegó, la ciudad era diferente, el gremio era diferente y lo que alcanzo a ver antes de caer estúpidamente en la puerta, fue a un Gray… ¿con la camisa abierta?
Debía aceptar que se veía sexy pero el simple pensamiento le hizo fruncir el ceño y apenas abrir los ojos y pudo ver el techo de color blanco.
Se extrañó ya que no conocía ningún sitio en la Ciudad con el techo blanco, ni su habitación, ni el de las chicas, mucho menos el gremio. ¿Dónde estaba?
Con dificultad apenas si pudo abrir los ojos casi por completo y sintió algo cálido en su pálido rostro y notó como la luz del sol golpeaba su mirada y lo sintió agradable por un momento, de alguna forma se sentía en paz, se sentía con una tranquilidad casi ensoñadora.
Suspiró sintiendo como el aire entraba dolorosamente a su organismo, y recordaba, por cuestiones del gremio, tuvo que salir a las montañas a hacer un encargo de traer algo de ahí, pero por alguna razón, había caído a un acantilado, el mismo acantilado de que había caído Lisanna años atrás.
De alguna manera se imaginó que había ido a parar a otro mundo.
La idea se le antojó tan idiota que simplemente sonrió con sorna pero se borró cuando escuchó una puerta abrirse y apenas giró sus ojos azules para ver dos siluetas y se quedó pasmada.
Si bien era Lucy, se veía diferente pero su acompañante era… era… ¡Lisanna!
¿Qué carajos pasaba?
-Juvia, has despertado –dijo una rubia contenta mientras se sentaba a un lado de la cama con una sonrisa complacida mientras que la peliblanca colocaba unas flores al lado de su cama, flores blancas.
-¿Dónde… donde esta Juvia? –dijo cansada y algo adolorida intentando sentarse, Lucy la ayudó haciendo que la peli azul se desconcertara más.
-En el hospital, llegaste hace tres días con unas heridas bastante graves, te desplomaste en la puerta del gremio –explicó la peliblanca mientras le daba un vaso de agua para que se lo tomase, la expresión de Juvia era difusa, entre extrañada como incoherente.
-Así que Juvia falló su misión… -dijo algo fastidiada, Lisanna se dio cuenta de ese tono, sabía que lo había escuchado antes pero… quizá solo fueron los golpes y las heridas de la pelea.
-No fallaste, se le entregó el reporte a Maestro temprano, diciendo que derrotaste a dos magos oscuros tú sola… ¡Wow Juvia!, ¡Eres sorprendente! –dijo emocionada la rubia mientras la peli azul se le quedaba mirando atenta, como si fuera la primera vez que la escuchase hablar.
-¿El… Maestro? –preguntó asustada, Lisanna se preocupó.
-¿Estás bien, Juvia? –le dijo colocando una mano en su espalda, Juvia solo se llevó la palma de su mano a la frente, no entendía, ¿Qué carajos estaba pasando aquí?
Desde la puerta, una enfermera con una sonrisa amable, les comentó que acababan de dar de alta a la peli azul, por lo que esta se intentó levantar pero aún todo le dolía, por lo que se apoyó de la cama, Lucy le extendió la mano y esta aceptó.
-Aun necesitas descansar, te llevaré a tu habitación –susurró Lucy ayudada de Lisanna mientras caminaban hacia afuera del hospital donde se encontraba Erza esperándolas.
-Veo que ya te encuentras mejor… -dijo para acercarse a esta, la peli azul se tensó pensando lo peor, ¿acaso Lucy los había traicionado y los había entregado?
-E-Erza… -dijo inconscientemente asustada, la pelirroja levantó una ceja y se acercó a ayudarla, la peli azul quedó en shock.
-Tranquila, no voy a regañarte, solo debes tener más cuidado para la próxima, esas misiones de escolta son peligrosas para un solo mago…-comentó mientras la cargaba, Juvia se quedó atontada.
¿Misión de escolta? ¿Mago?
¿Podría ser que…?
Y entre esos pensamientos y con la ayuda de la pelirroja y la escolta de la rubia y la peliblanca, Juvia por fin llegó a su departamento el cual pudo ver que era amplio como el que conocía solo que con tonalidades más "niña" de lo que le hubiese gustado pero agradeció estar sola nuevamente y se dejó caer en la cama, arrepintiéndose al instante.
-¿Qué carajos pasa?, Juvia no entiende nada… Erza ayudando a Juvia, Lisanna viva… podría ser que Juvia esté en ese lugar llamado la tierra? – se preguntó la peli azul mientras se levantaba de la cama y caminaba a la ventana viendo como la ciudad estaba completamente cambiada, podía sentir mucha magia de todos lados.
Suspiró y decidió darse un baño, así que por intuición, encontró este en su habitación pero algo sucedió al entrar a la tina.
Juvia se había convertido en agua dentro de la tina por lo que comenzó a gritar pero al parecer no se hundía ni se ahogaba, de hecho se sentía bastante bien el estar en esa forma y después de dos horas, logró encontrar la forma de regresar a su forma original.
-Eso asustó a Juvia… -dijo mirándose la mano para después hacerla agua y volverla a hacer su mano y sonrió complacida, así que esa era su magia, el agua.
Hubiera preferido ser de hielo pero el agua le sentaba bien, si podía provocar que lloviera definitivamente su magia sería perfecta.
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A la mañana siguiente, se despertó muy cómoda en esa cama que no conocía pero que la hacían sentirse como en casa se desperezó para levantarse de la cama mirándose al espejo y encontró que su mirada no era tan dura como siempre, se preguntaba por qué sin embargo dejó de lado el tema para acercarse a un closet bastante espacioso y al abrirlo se encuentra con muchos vestidos de diferentes tonos de azul, de diferentes largos, unos con escotes, otros sin escotes, otros con holanes, otros con brillantes.
Le gustaba de alguna manera ese guardarropa aunque prefería algo más atrevido creía que se vería bien así que tomó un vestido de azul pastel que era realmente corto con un hermoso escote en V que se entallaba a su esbelta figura con los hombros descubiertos y se acercó al espejo a mirarse, por lo que decidió que esta vez se recogería el cabello en una coleta alta dejando su ondulado cabello suelto, si bien eran pocas veces que lo hacía.
Todo por molestar a Gray, a veces se divertía el verlo perdido entre sus curvas, si bien para ella, solo pensaba que Gray era un chico pervertido que le gustaba por su físico, únicamente por su cuerpo y eso le molestaba, nunca nadie la vio por su interior y por eso se volvió así de arisca.
Después de terminar de verse al espejo, complacida, se da cuenta de que afuera está nublado por lo que decide sacar un paraguas negro que encuentra y sale a caminar tranquilamente por las calles de esta nueva ciudad.
Quería entender quién era, que hacía en ese lugar, en esa ciudad… seguramente y estaba en aquel mundo Tierra del que habían llegado ese Natsu y esa Lucy… ese Gray semidesnudo con poderes de hielo.
-Juvia se siente en paz… -dijo sin embargo, al ver los nubarrones oscuros, de alguna forma se le hicieron parecidos a los ojos de Gray y poco a poco comenzó a ver la bufanda roja debajo de ese rostro que detestaba, frunció el ceño, siempre era lo mismo.
~ ~ NUESTROS ~ ~ ~ ~DESEOS ~ ~
Iba caminando con las manos en los bolsillos con apenas el abrigo semiabrochado mientras miraba hacia la nada, sus ojos grises estaban perdidos en alguna parte, si bien se había preocupado por Juvia cuando había desaparecido y no hacía nada más que confiar en ella, se preguntaba por qué todos se quedaban preocupados de más.
Él más que nadie sabía que Juvia era fuerte, le había costado detenerla, y sabía que sus emociones eran su más grande poder, si insultaban al gremio frente a ella, sería invencible, pero…
Al verla así de maltrecha, así de adolorida y golpeada, la sangre le hirvió de rabia porque alguien se atrevió a lastimar a uno de sus hermanos de Fairy Tail. ¡A Juvia!
Quizá debió de haberles hecho caso e ir a buscar a Juvia aunque desobedecieran al Maestro.
-Ni que fuera la primera vez… -dijo con una sonrisa de lado cuando comenzó a sentir como unas gotas de lluvia comenzaban a caer gruesas, como si fuesen lágrimas y se preguntó si Juvia estaba bien.
Por Lucy y Lisanna se enteraron en el gremio que Juvia estaba bien y ahora estaba intentando recuperarse completamente de sus heridas por lo que no creyó prudente ir a molestarla, seguramente ella lo buscaría para lanzársele encima como siempre.
Una expresión de conformidad y de aparente ternura se instalaron en sus facciones hasta que se fijó que alguien lejos de él estaba detenida, era una chica que miraba hacia el cielo con una mano fuera de su sombrilla mientras parecía pensar.
No lo había notado porque no había girado pero cuando lo hizo se quedó de algo pasmado, esa Juvia iba vestida con un solo vestido de rayas horizontales gruesas en azul pastel contra el blanco, un escote en V con los hombros descubiertos, su cuerpo se veía más delgado que de costumbre, su cabello era largo y estaba sujetado en una coleta alta, esa no parecía ser Juvia sin embargo al verla, sus ojos, su piel, esas heridas apenas sanadas.
Era ella.
Notó su mirada algo brillante, se imaginó que estaba triste, se imaginó que de nueva cuenta estaba deprimida de ver llover y la verdad no quería soportar una Juvia así, prefería a la Juvia sonriente y solicita con él.
Con una sonrisa un tanto galante, se acercó lentamente a ella, mentalizándose a que muy probablemente se le lance a los brazos gritando su nombre con lagrimones en los ojos.
Pero así era Juvia.
-Juvia… -esa voz la hizo tensarse y abrir los ojos con temor, por lo que se giró a verlo apenas con el rabillo del ojo, Gray se esperaba cualquier cosa, cualquier comentario menos eso.
-¿Qué carajos quieres de Juvia, Gray idiota?- le dijo con un desprecio palpable en su voz.
A Gray le ardió el pecho. ¿Qué le sucedía?
-Veo que ya te encuentras mejor… -dijo intentando calmar a la chica, intentando ver que le sucedía.
-Eso es algo que no te debe importar Gray, ¿Cuántas veces te ha dicho Juvia lo molesto que resulta tu presencia? –de nuevo esa indiferencia, esa frialdad, Gray arrugó el semblante.
-No tienes por qué hablarme así, no he he-..- fue cortado por Juvia con una mirada penetrante y dura.
-Juvia no ha pedido tu opinión, imbécil, ¿por qué no te largas a tu casita para que no te resfríes? –Gray se quedó de piedra, ¿desde cuándo Juvia era tan indiferente, tan fría con él?
-No sé qué te hice, desde antes de irte a la misión estabas distante y ahora me rechazas, tú no eres la Juvia que conozco –dijo mientras se acercaba a ella, esta solo dio un par de pasos hacia atrás y dejó caer el paraguas.
-¡TE HE DICHO QUE TE ALEJES DE JUVIA, MALDITO PERDEDOR!-Esas palabras hicieron que Gray definitivamente se detuviera, la miró con sus ojos grises brillando de una manera inusual, dolida.
-Ju-Juvia.. – se quedó con una mano estirándola hacia ella, esta simplemente se alejó de él, de alguna manera, aunque fuesen parecidos, eran diferentes a la vez, jamás había explotado tan fácil con simplemente su mirada.
Pero es que esta mirada era diferente a la que ella conocía, esta mirada no era la amorosa que siempre la recibía de esos ojos grises, no era la misma y eso la frustró, la lastimó de alguna manera.
Gray se tranquilizó pensando en que posiblemente Juvia esté afectada por la tormenta que ahora a ambos empapaba así que sigilosamente se acercó más a ella, pero verla retroceder, lo hizo detenerse.
-Sé que estás afectada por la lluvia, pero tranquilízate… -ese comentario hizo que Juvia abriera los ojos sorprendida, aún si Gray era un idiota, sabía de antemano que amaba ver llover.
-Tú… ¿Qué sabes de Juvia? –dijo en un hilo de voz ocultando sus ojos debajo del flequillo, Gray se quedó pasmado, creía conocer a Juvia, creía que eran tan simple de entender, pero comenzaba a darse cuenta de que no era así.
-Juvia, por favor… -dijo suplicante.
-¿Cómo es posible que digas que odio la Lluvia si es lo que tranquiliza a Juvia?, Tu siempre pides que llueva para ver sonriente a Juvia, siempre lo has hecho, pero tú… eres de verdad un idiota… -dijo apretando los puños, Gray se quedó con los ojos abiertos, su pecho comenzaba a doler.
-Juvia, tu misma me dijiste que odiabas que lloviera… -dijo sorprendido.
-No te acerques a Juvia, maldito, Juvia te odia….-dijo suavemente pero al ver a Gray acercándose le gritó a todo pulmón- ¡JUVIA TE ODIA GRAY! –gritó para salir corriendo por entre las calles mientras Gray se quedaba pasmado antes de reaccionar.
-¡JUVIAAA! –gritó de alguna manera furioso, furioso consigo mismo ¿Qué demonios le había hecho a ella como para que de la noche a la mañana lo odiase tanto?
Intento buscarla, intentó encontrarla pero no supo por dónde buscar, esa Juvia que conocía había desaparecido y su pecho dolió y comenzó a llorar frustrado.
¿Qué le pasó a esa Juvia tierna que tanto buscaba con la mirada?
¿Qué pasó con ese amor que le profesaba esa chica?, ¿Qué fue lo que hizo para merecerse realmente el odio de la persona que realmente creía en él?
-Maldición… -susurró mientras golpeaba una pared cercana frustrado y sus ojos con ardor, se daba cuenta de que le dolía la actitud de Juvia, que prefería mil veces esa dulce Juvia que lo protegía, que lo seguía, prefería envolverla en sus brazos aunque incómodo por su cercanía.
Prefería sonrojarse con ella colgada del cuello a escuchar esas palabras hirientes salir de su boca.
Iba a buscarla hasta encontrarla, si tenía que congelarla para que se quedase quieta lo haría y con esa idea se fue a buscarla dejando un poco de escarcha en la pared.
~ ~ NUESTROS ~ ~ ~ ~DESEOS ~ ~
Sus piernas corrían y corrían, no se detuvo en ningún sitio, debía de escapar de esos ojos grises tan parecidos a los de Gray, de esa voz tan varonil, de esas expresiones, ¡Ese no era el Gray que ella quería ver!
Se detuvo en seco, ¿Qué acababa de pensar?.
-Gray… -dijo mientras se recargaba en la pared de alguna casa y se deslizaba hacia abajo dejando que su mirada se perdiera en las nubes negras nuevamente, la lluvia aumentaba de intensidad, el frío comenzaba a quemar su piel descubierta y dejó salir una sola lágrima que se mezcló fácilmente con el agua de su rostro.
Sin pensarlo dos veces, desearía ver a ese Gray atento, lindo que en este momento estaría con una sombrilla sobre ella para que no se mojara y con un abrigo en su otra mano para que se colocara.
Aunque le gritase, aunque le dijese que se fuera, le agradecía arrebatándole el abrigo, dejándole el paraguas, sabiendo que él era mucho más fácil de enfermar que ella, dejándolo ahí parado sin decirle ni un gracias, por lo menos no uno que él escuchara.
-Gray… -apretó sus puños, de cierta manera retorcida extrañaba a ese idiota que estaba siempre al pendiente de ella, que siempre la seguía, quería verlo.
-¡Maldición! –gritó mientras se ponía de pie y con la mirada baja se encaminó al departamento nuevamente, había sido un buen día hasta que se topó con esos ojos grises tan iguales a los de él.
Frunció el ceño, definitivamente estaba en ese mundo llamado Tierra, donde ella era la maga Juvia, la que se había preguntado cómo era y resultó que era una niña que odiaba la lluvia, pero por el poder que tenía, seguramente era porque siempre vivía rodeada de agua.
Era arisca, y posiblemente hasta violenta y molesta, pero no era idiota, se imaginaba que sus palabras no las esperaba ese Gray, por su expresión logró notar el daño que hizo, y aunque también se dio cuenta de algo importante.
-Así que el Gray de este mundo, no ama incondicionalmente a Juvia… -dijo mientras caminaba meditando, ¿Qué haría?, después de lo que ese chico le dijo, seguramente hizo algo para que ella se hubiese aislado de él
Por otro lado, debía investigar bien que sucedía con la relación de Juvia con Gray, si era lo que se imaginaba, entonces posiblemente lo iba a disfrutar aunque de por medio estaba el apagar sus propios deseos una vez más.
Ya que deseaba de alguna manera, ver a Gray una vez más, quería ver a todo el gremio otra vez, quería de verdad volver a ver a todos los demás.
-Gray… si Juvia está aquí, seguramente la Juvia de aquí está en Edoras –dijo mirando al cielo nuevamente- Más le vale a la estúpida de Juvia de la tierra no hacer nada idiota en lugar de la Juvia de Edoras… -dijo al aire pero en realidad se lo decía a sí misma.
