Título: Nuestros Deseos.
Capitulo: 4.- Engañándonos por amor
Autor: Algodón de Azúcar
Progreso: 4 / 8
Pareja: Gray Fullbuster / Juvia Loxar – Gray Surge/ Edo Juvia – Gray Surge / Juvia Loxar – Gray Fullbuster / Edo Juvia
Fandom: Fairy Tail
Advertencias: Algo de drama, y seguramente me odiaran por andar embrollando todo. Algo de OOC

Notas: Esta idea se me vino después de que vi como por milésima vez la saga de Edoras, esto es antes del examen de Clase S.

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Capítulo 4.- Engañándonos por amor

De alguna manera bizarra, todos en el gremio de Fairy Tail estaban con la boca abierta, Juvia no le había gritado a Gray que era un idiota y Gray traía menos ropa encima por lo que su verdadero cuerpo escultural se comenzaba a notar.

Los factores del asombro del gremio eran muchos, especialmente que Juvia y Gray hablaban amenamente y se sonreían mutuamente, Juvia no venía vestida de manera atrevida, si no que estaba usando los vestidos que Mirajane le regalaba cada año, era algo extraño ya que ella misma decía que no le gustaban esos vestidos, otra cosa era verlos tan acaramelados, ya que tanto como Gray como Juvia se sonrojaban por cualquier cosa.

-Gray-sama, no haga sonrojar a Juvia –decía mientras se tomaba la cara avergonzada, Gray parecía tener más confianza ya que la miraba coquetamente.

-Pero si eres preciosa Juvia-chan –sonreía más haciendo que la de cabello azul se sonrojara más.

Lucy y Levy solo sonreían divertidas aun sabiendo la verdad.

-Definitivamente se ven bien juntos… -decía Lucy, Levy suspiro.

- Solo espero que les dure mucho tiempo, antes de que las cosas se acomoden como debe ser, sabes que…. –se quedó callada ya que no podía mencionarlo, era algo que le habían prometido a Juvia, no decir la verdad a nadie.

-También lo deseo Levy, también les deseo que sean felices… -dijo girando a ver a la pareja que sonreía feliz- También espero que Juvia esté bien… no soportaría que alguien la lastimara. –dijo apoyando su bazo en la mesa mientras se recargaba en este.

-No será fácil que la lastimen, sabes que es fuerte, siempre lo ha sido así que no te estreses Lucy, todo saldrá bien, tarde o temprano… -

Ambas dejaron el tema zanjado mientras sonreía al ver a la pareja reír felices mientras Gray la abrazaba y Juvia se sonrojaba o cuando Juvia le hacía un cumplido a Gray de que traía menos ropa y este se sonrojaba apenado.

Todo parecía que estaba bien.

~ ~ NUESTROS ~ ~ ~ ~DESEOS ~ ~

-Majestad, hay una turbación en el ambiente… pareciera como si la magia quisiera regresar a Edoras –la mención de la magia, hizo que a cierto peli azul se le crisparan los nervios, si la gente de la Ciudad sabían eso, volverían a enloquecer, le había costado tanto el que se calmara todo después de lo que sucedió, así que comenzó a ver la manera de encontrar la fuente de la energía.

Lo único que encontró es que debía ir el mismo a la Ciudad, disfrazado para encontrar esa fuente de poder mágico y si era posible, mandarlo de regreso a donde debía estar, Edoras debía de permanecer sin magia, por el bien de todos.

Vestido con un traje casual, como cualquier habitante, le habían maquillado su tatuaje, aunque no muy conforme con tal cosa ya que este tenía un aroma bastante peculiar que lo mareaba de vez en cuando, y ataviado con un turbante, se dispuso a salir del palacio seguido de una pelirroja de cabello hasta la mitad de la espalda.

-Erza, sé que tú eres la que tienes más intuición para encontrar poder mágico, necesito encontrar algo que me de indicios de que algo está mal en el ambiente –la chica pelirroja asintió mientras caminaba a su lado al pendiente.

-Majestad… ¿Por qué me reincorporó a las fuerzas del reino? –preguntó curiosa la chica mientras giraba sus ojos en todas direcciones alerta.

-Por qué en el mundo de la tierra, la Erza que conozco es fuerte y fiel a su corazón… y sé que tú también lo eres, que te arrepientes de tus actos malos pero que sabes que todo lo hiciste por el bien de los que tu querías… -dijo calmado, andando enfrente de ella.

La chica se detuvo mirando la espalda de aquel chico sonrojándose aun sin perder el temple fuerte que siempre tenía, desde hacía tiempo se había dado cuenta de la admiración que tenía por el príncipe, y que este le hubiese pedido que volviera para ser su escolta personal, le había llenado de una manera majestuosa, se sentía invencible y sobre todo completa

-Majestad… -susurró para darle alcance, sin embargo cuando iba a alcanzarlo se dio cuenta de que la perturbación del aire era densa en ese lugar, al parecer algo estaba usando magia, algo…

Se giró cuando escucho la voz del príncipe quien la llamó.

-Erza, ¿encontraste algo?-

-Sí, está cerca… ¿Qué debería hacer?...- dijo colocando su mano cerca de la cuchilla que traía por seguridad.

-Nada, si no es un peligro, no atacarás a menos que nos ataque primero –ordenó para darse cuenta también de que estaba cerca y fue cuando los vio, un par de chicos agarrados de las manos, una pareja de enamorados como si nada, sintió a Erza erizándose.

-Son ellos... no, es ella –se corrigió la chica para acercarse.

-Educada Erza, sea quien sea… -dijo acercándose con ella para observar con más detalle y se dio cuenta de que eran del gremio de Fairy Tail y se quedó pensando en algo, Erza aun de cierta manera se quedaba tensa a la mención de esas hadas y muchas de esas "hadas" le seguían teniendo miedo porque su nombre no se limpiaba tan fácil y así como lo sospechó pasó.

Erza estaba cerca de ellos, el chico de cabellos negros protegía a la chica de cabellos azules que estaba asustada detrás de él y los reconoció.

-Juvia, Gray…-dijo la voz masculina detrás de la pelirroja quien simplemente se apartó dejándolo pasar. Erza lo miró curiosa, ¿Qué haría?

-¿Q-Quien eres?- dijo el chico mientras apretaba a la chica detrás de su espalda. Jellad sonrió, le recordó al Gray que conocía en la tierra, siempre protegiendo a alguien o peleando por alguien.

-Soy consejero de su Majestad Jellad, y ha solicitado que la chica Juvia el gremio de Fairy Tail se reúna con él en las instalaciones del Palacio en este momento, por eso hemos venido a buscarle… -dijo educadamente, Erza entendió la indirecta.

-Me disculpo mucho si los he asustado, no es mi intención… la orden del Rey ha sido llevar a la señorita Juvia a su presencia… -dijo inclinando su cabeza, Gray no lo creía pero la mano de Juvia lo calmó.

-Juvia puede saber el porqué de esta solicitud –preguntó educadamente cosa que hizo que el príncipe la viera atentamente, así que eso era, la magia de Juvia era latente, esta era la Juvia que conocía en la tierra.

Sonrió amablemente.

-Ha dicho que está interesado en usted… -dijo sin pensarlo, Gray se enfadó y a Jellad le pareció interesante la reacción, imaginándose a los chicos de la tierra, ¿Gray se encelaría de esta manera si le solicitaban una cita a Juvia de manera tan descarada?, a pesar de que no pareciera, siempre los observaba desde lejos.

Juvia sonrió y se giró a Gray.

-No te preocupes por Juvia, Gray-sama, todo estará bien, regresaré más tarde al gremio, ¿sí? –esa voz, esa mirada, Gray no pudo detenerla así que la dejó irse con el chico de cabellos azules.

Erza se acercó.

-No es lo que piensas Gray Surge, no pretende a Juvia, solo necesita hacerle unas preguntas que solo ella puede responder… -se inclinó en respeto- me retiro, Gray… y dile a tu gremio que no soy más la Cazadora que conocieron, ahora mi lealtad es hacia el nuevo Rey y él los protege…-sonrió con amargura.

Gray se le quedó mirando.

-¿No volverás a atacarnos? –preguntó dudoso, Erza negó.

-Solo seguía órdenes, que no me gustaban… -le dijo sincera- Yo los admiraba… por su fortaleza- esas últimas palabras dejaron a Gray sorprendido mirando como la chica de cabellos rojos, seguía a Juvia y al "consejero".

~ ~ NUESTROS ~ ~ ~ ~DESEOS ~ ~

Caminando al palacio, Juvia se sentía nerviosa, sentía que habían descubierto la verdad de quien era ella y que ya la devolverían a la Tierra, pero aun así quería seguir siendo parte de la vida de este Gray que la amaba, que la trataba bien, solo un poco más, solo quería estar ahí un poco más.

Cuando llegaron al palacio, la adentraron a una sala muy bien decorada, pero a pesar de todo, se veía conservadora, los muebles no parecían ser tan caros como ella se los imaginaba, según las historias que había escuchado, sabía que el Rey era modesto, y que había sido Mystogun, un miembro de su propio gremio que jamás conoció en persona.

Se sentó en una de las salas para esperar siendo atendida por una chica de cabellos violetas que reconoció como uno de los Espíritus Estelares de Lucy, si no mal recordaba, era Virgo.

Sonrió, hasta en este mundo, había dobles personas representando a los espíritus.

-Siento haberte hecho esperar –se escuchó una voz varonil, si no mal recordaba era e consejero pero traía ahora la vestimenta del Rey y el tatuaje en su rostro y a su lado, la chica pelirroja que los acompañó y fue cuando cayó en cuenta de que el propio Rey había ido a buscarla.

-Ma-Majestad… -se quedó atónita y levantándose nerviosa y asustada.

-Puedes retirarte Erza, déjenos solos –ordenó sin ser grosero y todos salieron del recinto después de una ceremoniosa despedida, Jellad sonrió ante el nerviosismo de Juvia.

-T-Tú… digo, Usted… -estaba temblando.

-Puedes llamarme de Tú Juvia, al final de cuentas éramos hermanos del gremio… me presentaré como debiste conocerme en la tierra, me llamo Mystogun –Juvia se quedó paralizada, entonces era cierto.

-Eras el Jellad de esta tierra que fuiste a la tierra de Juvia a cerrar el "Ánima", ¿verdad? –preguntó un poco más calmada, Jellad le indicó que se sentara y suspiró.

-Acabas de contestar la pregunta que quería hacer, ¿Eres la Juvia de la Tierra, verdad?- Juvia se tapó la boca, acaba de echarse de cabeza sin darse cuenta y bajó la mirada, seguramente la regresarían a su tierra pero aún no…

-Sí, no sé cómo Juvia llegó a Edoras, solo Juvia recuerda una misión de escolta en el bosque, Juvia fue atacada y peleó con todo pero antes de que vencieran a Juvia ella apareció aquí… -dijo desconcertada.

Jellad se quedó igual que Juvia desconcertado, no sabía a qué se podía deber a menos que…

-Juvia, ¿conociste a la Juvia de Edoras en alguna ocasión? –preguntó mientras se le quedaba mirando pensativo.

-No, Juvia nunca la conoció… pero por todo lo que le han contado a Juvia, sabe que es muy diferente a sí misma, aunque por lo que le contó Levy-san a Juvia es que la Juvia de Edoras deseo lo opuesto a la Juvia de la tierra –dijo inocentemente.

A Jellad se le hizo raro y algo hizo clic en la historia de Juvia.

-¿Deseos?, ¿Qué deseos? –preguntó acercándose.

-Juvia deseo que cierta persona amara a Juvia tan desesperadamente como ella lo amaba a él, y según Levy-san la Juvia de Edoras deseo que esa cierta persona dejase de amar a Juvia tan desesperadamente como la amaba para que la dejase en paz –dijo mirándolo como esperando una respuesta.

-Así que es eso… -sonrió complacido y con calma

-Mystogun ¿sabe el por qué Juvia está en Edoras?- preguntó con curiosidad.

-Puede ser, es una teoría que formulé cuando estaba reconstruyendo la ciudad, lo sentí aunque fuese efímero pero lo sentí, podía conectar mis sentimientos y mis deseos con el Jellad de la tierra, sin embargo y aunque a veces puedo comunicarme con él, nunca pensé que podríamos cambiar de lugar… -susurró pensativo – seguramente los deseos de ambas fueron lo suficientemente fuertes como para conectarse entre los dos mundos pero… la abertura es algo que necesita mucha magia para atravesar.- explicó mientras Juvia se quedaba pensando.

-El deseo de Juvia era muy fuerte, y recuerdo que cuando Juvia llegó aquí, se sentía casi desfallecer, nunca antes Juvia se había sentido tan débil. –explicó mientras miraba la taza de té frente de ella.

-Puede que tu magia haya sido el conducto y el poder de ambos deseos se juntase para poder abrir el portal… de todas maneras… -de entre sus ropas, sacó un envase de cristal decorado con plateado el cual sacó una pequeña píldora de color roja la cual se la entregó a la chica.

-¿Qué es le ofrece a Juvia? –pregunto mirando la píldora.

-Es una propulsora de magia, podrás usar tu magia de agua aquí, sin embargo debo advertirte, como este mundo ya no tiene magia, si usas tu magia libremente, comenzaras a desaparecer… posiblemente abras el portal nuevamente para que regreses y la Juvia de Edoras vuelva, sin embargo, es una posibilidad, puede que desaparezcas sin dejar rastro… -dijo preocupado mirando la píldora de entre las manos de la chica.

Juvia prefirió guardar la píldora por cualquier cosa, aunque no quisiera aceptarla, su inteligencia y precaución le hizo pensar que iba a necesitarla.

-Juvia… no sabe qué hacer…- susurró mientras salía del palacio pensativa, si no usaba la píldora, viviría en Edoras por mucho tiempo, y había la posibilidad de que ambas Juvias regresaran a sus mundos, pero si se tomaba la píldora, podría forzar el regreso o cerrar la puerta para siempre y desaparecer.

Se detuvo para girar a ver el magnífico palacio que se levantaba detrás de ella y sintió una opresión en el pecho, así que ya sabían que ella estaba ahí, ya sabían que ella no era la Juvia de Edoras y se preguntaba cuanto más podría engañar a los del gremio de Edoras.

Cuanto más iba a poder engañar al Gray de Edoras.

Sus ojos se aguadaron un poco mientras caminaba lentamente, no quería lastimar a nadie, no más…

Apretando sus manos contra su pecho, echó a correr por las calles, apretando el nudo de su garganta para no comenzar a llorar, no quería llorar ya que había prometido regresar al gremio y encontrarse a Gray.

-Quiero permanecer en Edoras un poco más, solo un poco más… -susurró mientras seguía corriendo desesperada por las calles pensando en esa píldora roja que le había entregado el Rey.

~ ~ NUESTROS ~ ~ ~ ~DESEOS ~ ~

Después de andar vagando por la Ciudad, Juvia se había decidido volver al gremio, ya estaba calmada, su mente comenzaba a calmarse y a pensar con claridad, si bien no quería dejar Edoras, tampoco quería lastimar ni engañar a Gray por mucho tiempo, pero su corazón le pedía a gritos ser amado como hasta ahora, se sentía feliz, aunque no realmente completa.

Iba caminando divagando pero cuando entro al recinto, lo vio vacío, y a oscuras, se asustó.

Escuchando un ruido apenas, pudo ver como alguien encendía una vela y apenas si iluminaba el lugar.

-¿Quién anda ahí? –preguntó algo asustada pero decidida a defender al gremio, cuando varias velas más se encendieron y quedó sorprendida.

Por toda la pared, había un sinfín de velas que iluminaban el gremio, en el centro una mesa con solo dos sitios para dos personas y parado al lado de todo esto, estaba Gray con un traje bastante elegante y un ramo de rosas en sus manos acercándosele se lo ofreció.

-Soy yo, Juvia-chan… -dijo feliz con una sonrisa.

Juvia se quedó paralizada, ¿esto es lo que siempre había deseado, verdad?, siempre… Gray recibiéndola con un ramo de rosas, con esa mirada ensoñadora, enamorada, esa presencia que solo la llenaba a ella y que sabía que la amaba solamente a ella pero…

Ese Gray no era su Gray, ese Gray era de Juvia de Edoras, y ella era la Juvia de la tierra, enamorada de un Gray que no la amaba, mientras este Gray estaba enamorado de una Juvia que no lo amaba, se sintió miserable y una mujer mala por engañarlo de esa manera.

-G-Gray-sama…-dijo bajito recibiendo el ramo con timidez y aceptando su mano siendo dirigida a la mesa, siendo ayudada por un caballeroso Gray, y se quedó pensando un momento en el Gray de su mundo, no era caballeroso, no era meloso, no era detallista.

Era fuerte, noble y amable, daba todo por sus amigos, era un chico terco, era un chico de Hielo, un hielo que quemaba por sus amigos, que ardía por el bienestar de los que el defendía.

-La cena nos las servirán cuando tu gustes… -dijo amablemente mientras ella se le quedaba mirando angustiada, debía de decirle la verdad.

-Gray-sama… yo… Juvia…-intentó decirlo, pero sus palabras murieron en su boca, ¿Cómo decirle que ella no era la Juvia que amaba?

Lo destrozaría.

-Lo sé Juvia-chan… me di cuenta desde que llegaste… -dijo mientras sonreía y bajaba la mirada a ver el hermoso resplandor de los cubiertos.

Juvia abrió los ojos. ¡Él lo sabía!

-Tú… lo sabías… sabías que Juvia… - dijo sin atreverse a terminar.

-Que eres de la Tierra, que eres una Maga y que no eres la Juvia de Edoras… todo lo sabía desde que llegaste, si bien no te lo dije fue por… tu mirada, estabas asustada y viste en mi un apoyo, ¿verdad?- ella se quedó estática.

Si bien sabía que Gray no era idiota, no pensó que él se diera cuenta tan rápido, ni siquiera le dio algo en que pensar que ella fuese de otro mundo, de hecho la historia del golpe en la cabeza convenció a todos, nadie dudaba de lo que Levy les decía… entonces… ¿cómo?

Gray sonrió.

-Me di cuenta en tu aroma, cuando llegaste olías como el Natsu y la Wendy que llegaron aquella vez, aparte, me di cuenta contigo que tengo una habilidad de sentir algo de magia, si no la uso, puedo sentirla, de hecho te puedo decir que el "consejero" que nos encontramos y que te llevó, no era otro si no el mismísimo Rey, su poder mágico es enorme, pero pareciera que está dormido, como el tuyo… -dijo tomando una de las copas de cristal y mirar su reflejo.- Lo confirmé con tu forma de ser, por mucho que Juvia haya cambiado, hay cosas que ella jamás cambiaría… -dijo dejando la copa en su lugar.

-¿Cuáles cosas?- preguntó apenada, más que nada porque veía la tristeza en los ojos grises del chico, de alguna forma, ella se sentía mal, pero sentía también que se lo merecía por esconderlo siempre. Pretender ser alguien, es un pecado muy grave.

-Juvia de Edoras amaba la lluvia, a ti parece deprimirte…-dijo mientras sonreía con melancolía. – Ella trae una cicatriz en una de sus muñecas, algo casi invisible, es una herida que se hizo por mi culpa, es como si siempre tuviera que recordar el día que nos conocimos…- dijo mirando al techo consternado.

-Gray-sama…-se quedó quieta, bajando la mirada triste…- Juvia lo siente, siente no haberte dicho nada desde un inicio, el haberte intentado engañar… Juvia solo… solo –apretó las manos sobre su falda intentando contener las lágrimas.

-Lo sé, también lo siento, no quería engañarte así, pero quería engañarme a mí mismo, quería saber a qué sabía el estar con Juvia feliz, que los ojos de Juvia me miraran con amor, y creo que a ti te pasó lo mismo… -ella solo atinó a sonreír con sus ojos tristes.- Perdóname Juvia, no quería lastimarte…-susurró levantándose de su asiento para irse a hincar frente a ella.

Los ojos azules de Juvia lo miraron con la misma tristeza tatuada en los ojos grises, se acercó a besar la frente de Gray.

-Juvia también quería saber a qué sabía la ser amada por Gray-sama..- susurró con lágrimas en los ojos, Gray sin pensarlo dos veces, le limpió las lágrimas con su mano y se atrevió a unir sus labios con los de ella en un beso lleno de desesperación, de un amor que a pesar de que fuese una mentira, de que no era la Juvia ni el Gray indicados, la besó.

Ella correspondió sin más, imaginándose a su verdadero Gray besándola así, y lloró de felicidad y de tristeza al mismo tiempo, ese beso sabía a un amargo amor lleno de mentira, pero quería ser feliz, aunque fuese una felicidad fingida…

Quería quedarse un poco más, solo un poco más…

-Juvia quiere reconfortar el corazón del Gray de Edoras y quiere dejarse amar por ese mismo Gray para sanar aunque sea por fuera, el corazón fracturado de Juvia…-se dijo mientras rodeaba el cuello de Gray para profundizar el beso, entregándose.

Era su secreto, era solo de ellos, y nadie iba a enterarse, se iban a amar aunque no fuesen de los que sus corazones se enamoraron, aunque estuviesen engañándose mutuamente, no importaba ahora, solo buscaban amor, el amor del otro, si no era el correcto, no les interesaba.

Eso lo resolverían después.