Título: Nuestros Deseos.
Capitulo: 5.- ¡Quiero verlo a él!
Autor: Algodón de Azúcar
Progreso: 5 / 8
Pareja: Gray Fullbuster / Juvia Loxar – Gray Surge/ Edo Juvia – Gray Surge / Juvia Loxar – Gray Fullbuster / Edo Juvia
Fandom: Fairy Tail
Advertencias: Algo de drama, y seguramente me odiaran por andar embrollando todo. Algo de OOC
Notas: Esta idea se me vino después de que vi como por milésima vez la saga de Edoras, esto es antes del examen de Clase S.
|×| NUESTROS DESEOS |×|
Capítulo 5.- ¡Quiero verlo a él!
No era raro escuchar alboroto en el gremio más escandaloso de Fiore, ni ver tampoco que algunas cosas salieran volando, mucho menos las voces alteradas de algunos integrantes, sin embargo esta vez el alboroto era demasiado inusual, tanto que únicamente dos personas protagonizaban esta ruidosa pelea, todos los demás simplemente miraban atentos, sorprendidos.
-¡TE HE DICHO QUE DEJES EN PAZ A JUVIA, BASTARDO! ¡NO TIENE POR QUE IMPORTARTE QUE TIENE JUVIA!- el grito de la chica dejó a todos con la cara sorprendida, si bien conocían a la chica desde hace poco, sabían que era educada, y por sobre todas las cosas, jamás le gritaría a él.
-¡Juvia, cálmate!, ¡No te he hecho nada como para que te portes así!, ¡Solo pregunté que tenías!, ¡NO ERES LA JUVIA QUE CONOZCO!- decía algo exasperado el chico que ahora se paraba frente a ella amenazante, esperando así amedrentarla y que se calmara, pero parecía solo provocarla más.
Natsu estaba serio en su asiento al lado de una Lucy preocupada y una Lisanna observando seriamente la escena, era extraño, desde que llegó de Edoras, la Juvia de la tierra, amaba incondicionalmente a Gray, era tierna, atenta, educada y alegre, de hecho hasta se quedó algo sorprendida al notar con esos ojos azules que conocía como fieros, agresivos y muchas veces furiosos, fueran ahora un par de corazones, sin embargo, todo indicaba que le habían hecho algo realmente malo pero… de verdad ¿Gray había hecho algo lo suficientemente malo para hacer enfadar a Juvia así?, como para ver esos ojos…
Esos ojos… Lisanna apenas si entrecerró los suyos como queriendo conectar las cosas en su cabeza. Si bien Juvia se había vuelto solitaria, solo hablaba con Mirajane y Levy, pero aún así…
¿Podría ser que ella…?
-¡¿QUIERES SABER? ¡TIENES ARTA A JUVIA!, ¡JUVIA TE DETESTA!, ¡NO ERES NADIE PARA CUESTIONAR A JUVIA!, ¡GRAY IDIOTA!- el grito hizo que Gray se desesperara y la tomara esta vez de la muñeca, muchos se levantaron de su asiento, los ojos grises de Gray se veían peligrosos, Juvia simplemente se hizo hacia atrás entre asustada y retadora, intentando zafarse sin éxito, Gray era más fuerte que ella, pero aun así jamás dejaría que este Gray la amedrentara, no, aunque sus ojos fueran tan… grises, tan parecidos.
-Gray, suéltala, la vas a lastimar- se escuchó la voz de Evegreen quien estaba más cerca de la pareja de peleoneros, Gray la soltó lentamente consiente de que podría lastimarla pero sin esperarlo Juvia le soltó una tremenda golpe con la mano abierta sobre su mejilla que hizo que su rostro se girara de lado, todos se quedaron ahora si con la boca abierta.
Lucy y Levy se llevaron las manos a la boca, Natsu se había levantado alarmado, Juvia miraba con desprecio y odio a Gray mientras se giraba indignada sobándose la muñeca, ya que sin quererlo, el mago la había dejado marcada, su piel era delicada, ¡carajo!.
-Espero que lo entiendas ya, deja a Juvia en paz, Gray, ¡te odio!…-susurró despectivamente para salir del gremio dando un portazo detrás de ella.
Lisanna no pudo más y siguió a Juvia fuera del Gremio, Lucy sin que nadie se diera cuenta, las siguió también, eso la había dejado preocupada y mucho, si bien consideraba a Juvia una gran amiga, Gray lo era también, verlos pelear así era difícil de entender, aun sabiendo del gran amor que Juvia profesaba por el mago de hielo casi obsesivamente.
Gray se había quedado con los ojos abiertos de la impresión aún con el rostro de lado por la fuerza del golpe, con su mejilla roja, no se esperaba esto, de verdad ¿Qué había hecho? Sus ojos grises se ocultaron en su fleco oscurecido mientras sin darse cuenta, congelaba la alfombra de sus pies, estaba perdiendo la calma. Estaba queriendo entender, su cabeza era un lío, y sobre todo, se sentía dolido, jamás hubiese creído que Juvia, la que había creído en él ciegamente ahora… ahora…
-Te acaban de dar un golpe bajo, de verdad eres un perdedor cubito con patas -dijo Natsu, todos lo miraron sorprendidos, Happy intentó detenerlo pero Gray se dejó ir contra Natsu a golpe limpio, este simplemente esquivaba y lo provocaba más, todos querían detener esto, por mucho todos sabían que a pesar de todo, Gray y Natsu eran grandes amigos, pero Natsu podría ser un cabeza hueca muchas veces.
-¡Maldición!-. Gritó frustrado Gray al casi golpear la cara de un Natsu acorralado contra la pared, el cazador de dragones de fuego, se quedó serio, sabía que Gray debía desquitar su furia, y solo él podía soportarlo, era el único que quizá no saliera mortalmente herido con la furia de su mejor amigo y su más grande rival.
-Más, desahógate más… golpéame, destroza todo, saca eso que traes, no me decepciones…-susurró el mago de fuego mientras le daba otro golpe para alejarlo, Gray siguió desquitando todo su coraje contra Natsu, sin darse cuenta que lloraba de dolor también, las palabras de Juvia le habían dolido, más que cualquier golpe de Natsu.
Incluso más que una herida mortal, sentía como si se desgarrase por dentro.
~ ~ NUESTROS ~ ~ ~ ~DESEOS ~ ~
Corriendo a todo lo que sus piernas daban y los tacones le permitían, se internó en el bosque, no importaba si se perdía, solo quería alejarse de ese mago de hielo, quería que la dejase de torturar, que la dejase de hacer recordar, si bien no era el Gray de Edoras, la hacía salirse de sus casillas, la hacía desesperarse, por algún a razón quería esa mirada ensoñadora del Gray que conocía, no esa mirada "amistosa", esa mirada "arrogante".
Por alguna razón no la soportaba y la hacía enfurecer, ¡Le dolía!
Se detuvo para recuperar el aliento pero cayó de rodillas desesperada y comenzó a golpear el suelo con frustración, sin darse cuenta de que comenzaba a dejar humedecer sus ojos, sonrojándolos igualmente que sus mejillas de la carrera y los sentimientos encontrados.
-Juvia…-una voz la sacó de sus pensamientos y se detuvo de golpear el suelo, se quedó hincada intentando secar sus lágrimas.
-¿Qué quieres de Juvia, Lisanna?- dijo mientras intentaba levantarse, Lisanna se acercó.
-Sí creo que eres quien eres… Juvia, ¿Qué haces en la tierra?- la de ojos azules se quedó estática, ya la había descubierto Lisanna, ¿qué mejor que decirle la verdad…?
-No sé, solo Juvia apareció de la nada… -dijo apretando los puños, Lisanna se quedó con una sonrisa y se acercó sin miedo a ella.
-Juvia, ¿Por qué no me lo dijiste antes? – los ojos azules de Lisanna se cruzaron con los de Juvia y esta simplemente se dejó caer de nuevo sobre el pasto llorando desconsolada, Lisanna se acercó a abrazarla.
El cielo comenzaba a oscurecerse y el ambiente a humedecerse, los sentimientos de Juvia estaban afectando el clima sin que ella se diese cuenta, ya que ni siquiera sabía cuáles eran su magia.
-Juvia no sabía qué hacer, si Juvia le decía a Lisanna eso, seguramente no le iba a creer ya que se supone que nadie puede volver a conectar los dos mundos, pero Juvia pasó…- dijo apretando sus manos sobre sus muslos.
-Cálmate Juvia, de alguna manera encontraremos la manera de reabrir el portal, aquí abunda magia, así que podemos… de alguna manera –dijo abrazándola.
Detrás de un árbol, escondida y mordiéndose un labio intentando contener sus lágrimas, se encontraba Lucy, no podía creer esto, entonces esta Juvia era la Juvia de Edoras que no podía atreverse a darse cuenta cuanto era amada por Gray, ¡Su Gray en Edoras!, ese que seguramente la esperaba preocupado, y que lo despreciaba así, y sin querer había lastimado al Gray de este mundo, a su amigo.
Suspiró suavemente para calmarse, debía entenderla, estaba asustada como ella cuando llegó a Edoras la primera vez, sentía que todos la atacaban, era normal, y pensando en cómo calmarse, respirando profundamente, giró sus ojos cafés hacia el cielo oscurecido, se notaba que iba a llover pronto.
Sonrió, recordó cuando Gray le contó cómo conoció a Juvia y lo que fue lo que logró ver mientras peleaban entre ellos hacia tanto, la historia triste y solitaria de Juvia.
Al parecer, el Gray de la tierra, también amaba a su forma a su Juvia, y seguramente el pelinegro estaba aturdido, y confuso, más bien ni siquiera se había dado cuenta de ello, quizá solo era cuestión de tiempo o puede ser que este incidente lo ayudase, pero debía de aclarar todo…
Tan pensativa como estaba no se dio cuenta de que bajó la guardia por lo que solo sintió el golpe en la mejilla y después la caída sobre la tierra húmeda, el sabor a pasto y a agua, la hizo toser un poco levantándose.
Miró a su agresora y se quedó pasmada, la habían atrapado, Juvia estaba a punto de volverla a atacar cuando se dio cuenta de quién era y se detuvo pero sin bajar la guardia, ese mundo no era suyo, los que se parezcan a sus amigos, no quiere decir que lo sean.
-¡Juvia!- gritó una peliblanca al ver a quien había lastimado- Cálmate, ella no nos lastimara, ¿verdad, Lucy-san?- preguntó a la rubia que solo la miraba atenta, tampoco debía bajar la guardia, la atacó desprevenida, pero en ese momento sonrió.
Ella no quería lastimarla, simplemente ella quería sentirse segura en un mundo al cual no pertenecía, la comprendía asi que se levantó y se sacudió la ropa para asentir.
-Yo… lo siento –se disculpó con un leve sonrojo- No quería escuchar su conversación pero… me quedé preocupada –dijo suavemente mientras miraba apenada a la chica de cabellos azules, esta solo suspiró con calma para posar su mano en sus ojos.
-Eres diferente a la Lucy que Juvia conoce… ella simplemente enfrenta lo que le hace dudar…-dijo mientras miraba hacia el cielo, ver llover y por alguna razón, tener a Lisanna, la que conocía y una Lucy que si bien no era como la que siempre convivía con ella, podría decir que no era mala.
Se acercó a un árbol y se sentó, invitando a las otras dos chicas para que se sentaran a su lado, y sin más, cuando sintió la presencia de la rubia, se dejó caer en un mar de sentimientos, confundidos, como el agua cuando acaban de lanzarle una roca, todo es borroso.
-Juvia…-le susurró la rubia tomándola entre sus brazos, dejando que se desahogara, Lisanna miró la escena y giró a ver el cielo, se imaginaba lo que estaría pasando Gray de Edoras, seguramente estaría muriéndose por no ver a Juvia o quizá…
-Si Juvia está aquí… la Juvia de Edoras, en ese caso seguramente la Juvia que conocemos aquí, está en Edoras… -suspiró recargándose en el tronco del árbol, meditando, Lucy opinaba lo mismo mientras se dejaba abrazar fuertemente por una Juvia que cada vez más lloraba más desgarradoramente
La lluvia, con los gritos de la choca de cabello azul, se intensificaba, conectándose, demostrando su dolor, su desesperación y su confusión, las tres chicas estaban empapadas, con algo de frío pero aun asi, Juvia no dejaba de llorar.
Poco a poco, Juvia fue calmándose, secando sus lágrimas, agradeciéndole a la rubia por dejarse abrazar con una sonrisa, se recargó también en el árbol, mirando el cielo, de alguna manera sintiendo esa conexión con la lluvia que ahora comenzaba a calmarse al igual que ella y sonrió.
-Hace poco más de… un mes, Juvia pidió un deseo… -dijo llamando la atención de las dos chicas que la acompañaban – El deseo de Juvia fue… que Gray dejara de amarla tan desesperantemente… -sonrió con melancolía cerrando los ojos, otras dos lágrima se deslizaron por sus enrojecidas mejillas.
-… ¿Te arrepientes de ese deseo? –se atrevió a preguntar la de cabello blanco que miraba el rostro de Juvia con algo de pesar, sintiendo que ella sufría por eso.
-Juvia no lo sabe… solo sabe que este Gray es desesperante… -respondió en un suspiro, Lucy solo miró hacia adelante.
-¿Sabes?, la magia de Juvia, comúnmente es dependiendo de sus sentimientos, de hecho esta lluvia seguramente tú la provocaste con tu corazón confundido… -relacionó mirando al cielo sintiendo esa brisa fría correr por la piel de las tres chicas haciendo que temblaran un poco.
-¿Los… sentimientos de Juvia…?- preguntó cómo analizando la situación, se preguntaba que sucedía, entonces su magia era emocional ¿cierto?
-¿Extrañas al Gray de Edoras? – Lucy lanzó la pregunta que le rondaba la cabeza dejándose caer hacia atrás en el tronco mientras abrazaba sus piernas, Juvia abrió los ojos sorprendida, ¿Extrañarlo?... apretó los labios, conteniendo sus lágrimas, las nubes comenzaban a moverse de nuevo, y una suave brisa las cubrió.
-No… -dijo demasiado bajo pero ambas la escucharon.
-Mientes –dijo Lisanna con una sonrisa, Juvia solo apretó los ojos.
-Juvia deseó dejar de verlo, que desapareciera de la vida e Juvia, ¿Por qué debía Juvia extrañar a Gray? –comenzaba a alterarse, Lucy se estaba cansando, esta Juvia solo se estaba engañando a sí misma.
La peli azul se levantó para caminar tres pasos y quedar completamente debajo de la lluvia, empapándose más, sintiendo el agua correr por su cuerpo y comenzó a llorar de nuevo, no sabiendo que contestar, no sabía si lo extrañaba, no sabía si quería regresar, no sabía nada…
Una mano en su hombro, un golpe en su mejilla, cayendo sobre el lodo miró perpleja a la rubia que la miraba con rabia, con sus ojos brillosos de las lágrimas, sus mejillas sonrojadas…
-¡Deja de engañarte a ti misma! –sentenció mientras ella misma se quedaba helada, no, ella no se estaba engañando, por algo había deseado… deseado… dejar de verlo.
-Juvia… Juvia no quiere verlo… Juvia no extraña a… -su voz se quebró, no supo como pero un nudo en su garganta no le permitía decir su nombre, su estómago dolía por el deseo de no decirlo, no pronunciar su nombre en esa oración.
¿Y si realmente jamás volviera a ver a Gray?, si… solo si se quedase en este mundo, jamás vería la mirada enamorada de Gray, si no esa que la desesperaba y la despedazaba por dentro… sus ojos se empañaron, su pecho se infló de dolor, no quería eso, quería a Gray de vuelta.
-¡JUVIA QUIERE REGRESAR CON SU GRAY! – no pudo soportarlo, su voz salió sola, sus ojos estaban cristalinos, Lucy y Lisanna la vieron sorprendidas pero aliviadas, Juvia por fin decía lo que realmente sentía, y aunque volvía a llorar, esta vez su llanto era desesperado por volver, rogando el volver a ver a Gray enamorado, a su Gray.
-Volveré a preguntar… -dijo dulcemente pero a la vez firme - ¿Extrañas al Gray de Edoras? –dijo Lucy mientras se hincaba frente a Juvia quien lloraba amargamente.
Sin esperarlo, la chica de ojos azules, se le lanzó a los brazos a la rubia llorando.
-Quiero… Juvia quiere verlo, Juvia extraña a Gray… Mi Gray… -dijo enterrando su rostro entre el pecho de la rubia que solo la abrazaba fuertemente, se juraba a sí misma y a la Juvia llorosa que estaba entre sus brazos que iba a regresarla a Edoras con el chico que realmente amaba, mientras que iba a traer de regreso a la Juvia de este mundo, para calmar el corazón de Gray que seguramente estaba igual de confundido que la Juvia en sus brazos.
-Mañana le diremos a los del gremio… tendremos que ver la manera de reabrir el portal… -dijo la rubia decidida, Lisanna no estuvo de acuerdo.
-No podemos hacer eso… en primera dudo que Juvia quiera que lo digamos, en segunda, será un golpe bajo para Gray, y en tercera… tengo el presentimiento que solo Juvia puede reabrir el portal, y tengo una idea… -dijo sonriente, Lucy suspiró dándose cuenta de que la lluvia acababa de detenerse, y Juvia en sus brazos había caído dormida, con el rostro manchado de lodo y su ropa echada a perder de la lluvia.
Ambas chicas sonrieron y decidieron ir Fairy Hills para bañarse y cambiarse aun cuando Lucy no pertenecía a ese lugar, Lisanna la dejó quedarse con ella para que pudieran estar al pendiente de Juvia, dejarían descansar a la chica de cabellos azules, y ambas pactaron el protegerla, el cuidarla y el alejarla un poco del Gray de la tierra para evitar que se destruyan mutuamente sin querer…
En la habitación de Juvia, el cuerpo de la chica descansaba pacíficamente sobre la cama, estaba soñando con un recuerdo, un recuerdo que la hacía sentirse feliz.
En medio de una tormenta, ella iba caminando con calma, estaba sintiendo las gotas recorrer su cuerpo con una sonrisa en sus labios, sus cabellos empapados, pegándose a su espalda y a su ropa empapada pero escuchó un grito, un grito de dolor, estaban cerca del gremio por lo que se sintió desfallecer, seguramente habían encontrado el Gremio y estaban atacándolo.
Una explosión y no lo pensó, simplemente echo a correr hasta donde vio el humo esparcirse en el aire debajo de la tormenta, y respirando agitadamente pudo verlo, una figura de un chico que estaba acorralado contra el suelo y el brillo de una lanza sobre su cuello, apunto de matarlo.
Lo reconoció de cierta forma, ella lo había visto apenas en el gremio, era nuevo, y ya estaba en las garras de la Cazadora de Hadas, pero y aunque sabía que lo que debía hacer era correr, llorar la pérdida del nuevo integrante, no pudo, su pecho le dijo que fuera por él, que lo salvara, que aunque le costara una herida y quizá hasta la vida, ella debía ir por él.
Sin pensarlo dos veces, sacó una pistola que se cargaba de agua mágica, un agua que cortaba hasta el mismo aire, y con la lluvia, se volvía más poderosa por lo que disparó una vez para hacer que la chica pelirroja se alejara de su objetivo, el chico apenas si pudo reaccionar y se levantó para alejarse, Juvia sabía que el si iba a correr y ella se quedaría en su lugar.
Seguramente moriría en ese mismo instante pero para su sorpresa, el chico estaba a su lado, y aunque le hacía gracia el verlo con tanta ropa encima, se giró a ver a la pelirroja que comenzaba a atacarlos con su lanza, Juvia apenas si podía esquivar, el chico se había escondido en algún sitio.
De alguna parte, salió un disparo con hielo mágico, aunque no tan poderoso, logró que la pelirroja retrocediera un par de pasos, Juvia aprovechó para disparar pero Erza era más veloz, se acercó a ella para intentar herirla, pero alguien la sacó de ahí y en lugar de su cuello, Erza solo hirió la muñeca de la chica que sangraba profusamente.
El pelinegro salió corriendo con la chica, jalándola de la mano que no estaba herida y logró esconderse de la pelirroja que maldijo por lo alto al no encontrarlos, ambos suspiraron aliviados.
-¿Qué hacías ahí solo, idiota? –dijo la chica mientras le arrebataba del cuello la bufanda roja para vendarse la muñeca, estaba doliéndole demasiado.
-So… solo iba volviendo de una tarea… -dijo suavecito, sonrojado, estaba admirado con esa mujer, fuerte, lista y sobre todo, lo había protegido, se sentía soñado, era hermosa…
-¿Qué carajos le vez a Juvia?- preguntó incomoda por su mirada intensa.
-M-me llamo Gray Surge… -dijo sonrojado bajando su mirada y con una sonrisa estúpida.
-Juvia –dijo secamente mirando hacia afuera. –Es una lástima que esa maldita Cazadora arruinara la caminata de Juvia bajo la lluvia… -dijo acariciando la su herida sobre la bufanda – Esto dejará marca en la muñeca de Juvia… -
-Juvia-chan… gracias –dijo amablemente mientras se sacaba de encima una de los tantos abrigos para ofrecérselo a Juvia quien al principio dudó, pero lo tomó para cubrirse, sintiendo inmediatamente el calor de esta, el aroma.
Lo miró y después sonrió con un deje de sensualidad.
-Le debes la vida a Juvia… será mejor que agradezcas Gray… -dijo acomodándose en una roca, se disponía a dormir.
-¡SI, Gracias Juvia-chan! –dijo fuertemente pero la chica de cabello azul, se quedó quieta, comenzando dormirse, debía admitir que el aroma de ese abrigo estaba arrullándola, bostezando, se quedó dormida sin darse cuenta, usando las piernas del chico como almohada.
Gray sonrió sonrojado mientras miraba por primera y última vez a Juvia dormida cerca de él.
Entre su sueño, la peli azul se removió entre las sábanas, recordando ese aroma, esa calidez, y sonrió complacida.
-Gray-chan… te extraño -dijo entre sueños.
