Título: Nuestros Deseos.
Capitulo: 6.- Mi magia me encadena a él
Autor: Algodón de Azúcar
Progreso: 6 / 8
Pareja: Gray Fullbuster / Juvia Loxar – Gray Surge/ Edo Juvia – Gray Surge / Juvia Loxar – Gray Fullbuster / Edo Juvia
Fandom: Fairy Tail
Advertencias: Algo de drama, y seguramente me odiaran por andar embrollando todo. Algo de OOC
Notas: Esta idea se me vino después de que vi como por milésima vez la saga de Edoras, esto es antes del examen de Clase S.
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Capítulo 6.- Mi Magia me encadena a él
Esa tarde pintaba a ser normal, sin tantos problemas ya que el gremio se había acostumbrado a ver a la recién pareja amorosa por todos lados, haciendo que muchos se sintieran celosos del amor que había entre ellos, porque de alguna forma se veían cada vez más unidos, cada vez más enamorados.
-Me preocupa que de verdad se enamoren entre ello dos, cuando tengan que separarse, les dolerá mucho… -decía una rubia mientras tomaba su bebida mirando a la pareja acaramelada.
-Tengo el presentimiento de que no es así, ambos y estoy casi segura de que saben la verdad y están aprovechando este tiempo –dijo con seguridad la chica de cabello azul mientras también miraba a la pareja que ahora estaba rodeada de corazones y nubes rosas.
A ambas les salió una gota en la nuca por el escenario, demasiado rosa y a pesar de todo, recordaban a la Juvia de Edoras, jamás estaría tan acaramelada con Gray. Ambas suspiraron y se sonrieron derrotadas
-No creo que Gray se haya dado cuenta –dijo la rubia- apuesto 50 piedras preciosas a que no se ha dado cuenta –dijo como si nada mientras la peli azul la miraba con una sonrisa.
-Acepto –ambas estrecharon sus manos pactando la apuesta, mientras que un pelirrosa se acercaba a ellas.
-¿De qué hablan? –dijo en tono inocente, recibiendo un par de miradas molestas pero después ambas chicas sonrieron con sorna- Ah… ¡AHHHHH! –
El grito de dolor de Natsu, también paso como algo normal, ya que Lucy estaba aplicándole una de sus tantas llaves para partirle la espalda o algo más.
La pareja, si bien sabía de antemano lo que iba a pasar disfrutaban al máximo el estar juntos, y habían pactado secretamente que si pasaba más de un año sin cambios, iban a dejar de fingir, dirían la verdad a todos y anunciarían que a pesar de todo, se amaban, Juvia debía decirle adiós al Gray de la tierra y Gray iba a decirle adiós a la Juvia de Edoras, para siempre.
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Esa misma tarde, las tres chicas caminaban con una sonrisa en sus labios, las tres se sentían en paz, si bien Juvia muchas veces se sentía como fuera de lugar, gracias a la rubia y a la chica de lentes, se sentía como en casa, a pesar de las diferencias de todo, ya que parecía todo al revés, especialmente le causaba gracia Cana, ya que la que conocía, bebía sake o cualquier cosa que contuviera alcohol.
Las tres habían salido a una petición del gremio de ir a conseguir unas cosas a las afueras de la ciudad, si bien salían y entraban sin problemas de esta, siempre cargaban armas para defenderse en caso de emergencia, Levy había inventado algunas que funcionaban con cosas normales, por ejemplo unas bombas dentro de botellas de cristal que al explotar, sacaban volando residuos de metal ardiendo, haciendo más daño, sin embargo Juvia que no sabía realmente nada.
Las chicas llegaron a una parte del bosque desolado para comenzar a buscar, sin embargo un potente temblor las hizo detenerse asustadas, en Edoras nunca temblaba por que sí, cuando lo hacía era porque la Cazadora de Hadas iba llegando o porque Levy había hecho un experimento fallido.
Cual fue la sorpresa de las tres chicas cuando un enorme monstro en forma de lagarto enorme, se acercaba gruñéndoles, las chicas quedaron paralizadas sin embargo, Levy alcanzó a reaccionar, sacando una máquina que se convirtió en un escudo de metal bastante resistente sin embargo el peso era mucho para las chicas que salieron volando por los aires.
Lastimadas, las chicas veían al mostró con ojos desafiantes, Lucy y Levy se caracterizaban por ser fuertes guerreras.
Juvia se levantaba con dificultad, a pesar de todo seguía teniendo más resistencia que sus compañeras por lo que iba a protegerlas para que salieran corriendo pero tanto Levy como Lucy se colocaron a su lado sacando más armas de alguna parte para comenzar a defenderse.
-¡No creas que te dejaremos así, lagarto de mierda!- gritó Lucy mientras sacaba su látigo y comenzaba a azotarlo, Levy sacaba muchos inventos, muchos retrasaban al demonio pero no lo derrotaban, mientras que este, con su enorme garra, alcanzó a golpear a Lucy quien salió volando por los aires, Juvia se sintió frustrada, si corazón le gritaba que las protegiera.
De alguna manera, Levy alcanzó a reaccionar para desviar la atención del mostró que las quería atacar para otro lado diferente, alejándolo de la ciudad a la cual se dirigía, Lucy apareció de nuevo con varias heridas que sangraban, Juvia caía en la desesperación, debía hacer algo y pronto.
El grito de dolor de Levy las hizo correr hacia la bestia que tenía casi arrinconada a la chica, Juvia, con todo el valor que tenía, se interpuso protegiendo a Levy quien logrando escapar, se fue directamente a la ciudad, Lucy la cubrió mientras intentaba distraer al enorme lagarto y que no lastimara a Juvia.
La pelea era sangrienta, ambas chicas estaban ya heridas, la rubia más que la peli azul, sin embargo seguía ahí, debían proteger a la ciudad, al gremio. Fairy Tail nunca faltaba a sus promesas, era el orgullo del gremio.
Juvia no sabía qué hacer, tenía las píldoras de magia que le había dado el Rey, pero no quería usarla, no quería desaparecer de ese mundo en el que era feliz.
¡Aun no!
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Sus piernas casi flaquean antes de llegar a las puertas del gremio pero lo consiguió, llego haciendo un enorme escandalo para que todos voltearan a verla, alarmados, se acercaron a auxiliarla ya que estaba sangrando de un brazo y tenía varios moretones en las piernas y los brazos.
-Rápido… -dijo débilmente- en el bosque, Juvia y Lucy…. –dijo tosiendo antes de caer inconsciente en los brazos de Visca, quien gritó aterrada, mientras que los chicos salían corriendo hacia el bosque, principalmente Gray y Natsu que tenían el corazón en el punto de detenerse por la adrenalina y el miedo.
-¡Natsu! –gritó Gray mientras se subían ambos al carro de Levy, un coche que ahora se propulsaba por la luz solar o la luz de luna, por lo que a toda velocidad dejaron a todos los demás detrás de sus pasos.
-Resiste Juvia-chan, ya voy… te voy a rescatar, tú no puedes usar tu magia en este mundo…- pensó para sí mientras miraba la carrera con ansias, quería llegar ya, casi tele transportándose-.
-Lucy… -susurraron los labios de Natsu, haciendo que Gray se girara a él sorprendido, se había quedado en sus pensamientos y ahora se daba cuenta, los ojos de Natsu eran diferentes, siempre eran diferentes si Lucy estaba de por medio.
Sonrió amargamente, seguramente Natsu se sentía igual que él mismo, con el corazón al borde de detenerse por la impaciencia.
-Estarán bien… -dijo calmando al peli rosado quien le regresó una sonrisa agradecida.
Al llegar al bosque pudieron darse cuenta en donde era la batalla, una enorme nube de polvo estaba cubriendo parte del bosque donde no podían entrar con el coche por lo que salieron corriendo de ahí hacia las chicas gritando sus nombres.
-¡Lucy!, ¡Juvia-chan! – escucharon un grito desgarrador, la voz era incomparable. - ¡LUCY!
Gray pudo ver como el peli rosado quedaba paralizado por lo que al pasar a su lado lo alcanzó a empujar sacándolo de su estado y comenzaron a correr como desesperados para ver en la escena una Lucy tirada en el suelo muy mal herida y una Juvia hincada intentando proteger a la rubia con poco éxito.
-¡Juvia-chan! –el grito hizo que la peli azul se girara a ver esos ojos grises, se preguntaba por qué no estaba aliviada de verlo y apretó el frasco que estaba entre sus manos.
¿De verdad era a él a quien quería ver en estos momentos tan difíciles?
La respuesta era simple, en su mente se apareció el mismo Gray pero sin camisa y con el tatuaje de Fairy Tail en su pecho, dispuesto a defender a cualquiera del Gremio con su hielo, en este momento quería ver al Gray Fullbuster, mago y hielo, al que la derrotó.
Apretó los ojos mientras pensaba, era hora de tomar la decisión, Gray y Natsu como pudieron distrajeron al mostró mientras que Lucy se levantaba apenas y la miraba ansiosa, estaba preocupada por los chicos pero la peli azul estaba más extraña.
-¿Estás bien, Lucy-san? –preguntó angustiada, Lucy la miró de vuelta, y pudo ver el frasco.
Juvia tembló, al ver a Lucy así de herida, escuchando los gritos de miedo y de dolor de Natsu y Gray, no pudo más, no resistió el hecho de que ella siempre terminaba siendo la que era protegida, debía de proteger también, como maga de Fairy Tail, como maga del agua.
Sin pensarlo dos veces, abrió el frasco y tomó una de esas capsulas rojas, Lucy la miraba sorprendida.
-Ju-Juvia… -sabía que esas pequeñas capsulas tenían algo de especial, pero no sabía que podría pasarle a su amiga, intentó detenerla pero era tarde, pudo ver como en su garganta se deslizaba la píldora, Lucy se sintió aterrada pero nada pasó.
Juvia por otro lado sintió toda esa magia recorrer su cuerpo, pudo sentir como era ella de nuevo, como podía usar el agua una vez más y mentalmente pidió perdón a sus amigos, a Gray y se levantó para caminar lentamente hacia donde estaba la bestia.
-¡Juvia-chan, corre!- el grito de Gray la hizo correr pero hacía el, Gray y Natsu estaban malheridos en el suelo, al parecer solo lo distrajeron para ganarse una buena golpiza.
En ese momento el cielo se nubló y comenzaron a caer gotas gruesas de lluvia mientras la peli azul caminaba ahora frente a la bestia quien gruñía y rugía, Juvia sonrió recordando sus peleas, había olvidado la emoción de golpear con magia.
-Gota, Gota, suave, desliza, constante y silenciosa… Juvia es la mujer de la lluvia –susurró mientras se colocaba entre Natsu, Gray y la bestia, los chicos la miraban sorprendidos.
-¿Qué haces Juvia? ¡Corre! – el grito de Lucy cerca de ella la hizo apenas girarse un poco, la garra del mostró se levantó para golpearla pero cual fue la sorpresa de los presentes, el cuerpo de Juvia estaba por la mitad, pero ella seguía sonriente y notaron como era agua el que estaba en la que debía ser la herida de la chica.
-El cuerpo de Juvia está hecho de agua… jamás podrás dañarme… -susurró levantando la mano un sello de magia apareció- ¡Agua Cortante! –del sello salieron muchas partes del agua que parecieron dañar al contrincante, Juvia saltó por los aires.
Encima de su oponente, Juvia se sintió libre, su magia, ella era la mujer de la Lluvia, debía de proteger a sus amigos, a pesar de todo, no importaba el precio.
-Ju… Juvia-chan… -susurró Gray al verla usando su magia, agua, podía sentirlo, ella podía usar su magia de agua, ahogándolo todo, por eso ella era así, porque ella odiaba la lluvia. – La mujer de la Lluvia… -susurró bajando la mirada, su magia había vuelto, el mundo de Edoras caería en pánico.
-¡Ahhhh! -Juvia lanzó con ambas manos agua hirviendo, desde que se enfrentó a Gray pudo darse cuenta de que podía controlar la temperatura del agua que arrojaba por lo que entrenó para lanzarla lo más caliente o lo más fría que pudiese.
El Mostro quedó fuera de combate fácilmente, Juvia cayó sobre sus pies delante de los chicos y les sonrió cálidamente, Natsu era el único que no sabía que estaba pasando, por lo que se asustó, pero Lucy le confesó la verdad.
-Poco más de un mes, esta Juvia que ves llegó al gremio, ella es la Juvia de la tierra, la maga de agua… -dijo sonriente y victoriosa, la peli azul se sonrojo y Gray la abrazó fuertemente.
Presentía algo. Algo malo.
Todos volvieron al gremio en el auto que ahora pertenecía a Natsu, e iban a toda velocidad para poder tratar las heridas de Lucy, ya que muchas de ellas sangraban y la propia chica rubia estaba inconsciente en el asiento trasero con su cabeza apoyada en las piernas de la maga de agua.
Al llegar al gremio, todos celebraron, Gray se quedó con Juvia con una sonrisa feliz de verla a salvo, pero su corazón estaba inquiero, sinceramente sentía que todo iba a acabar pronto.
Lucy fue atendida casi de inmediato por lo que tranquilizaron a Natsu diciéndole que ella iba a estar bien, a pesar de todo ella era una de las chicas más fuertes del gremio.
Juvia se sentía muy cansada, más de lo habitual cuando usaba su magia por lo que cayó dormida entre los brazos de Gray quien la arropó con uno de sus abrigos y la llevo a su casa, dejándola descansar.
-Buen trabajo… Juvia-chan –susurró dejándole un beso en la frente y salió cerrando la puerta silenciosamente, el pecho de Gray ardía por algo, aunque él sabía que Juvia era la maga de la Tierra, al verla usando su magia de agua, tan sorprendente, recordó al Gray de la tierra.
Hielo y Agua, se necesitaban, se complementaban y él, por primera vez desde que llegó esta Juvia, se sintió poco menos que miserable, no era el Gray adecuado, el no encajaba con la Juvia que dormía plácidamente en su cama.
-Compatibilidad… maldita compatibilidad –susurró caminando sin rumbo debajo de la lluvia.
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Una semana después del incidente, Gray invitó a cenar a Juvia en un lugar elegante, y bastante costoso, pero era lo que se merecía, Gray muchas veces no se limitaba en sus gastos para darle a Juvia lo que podía darle, sus lujos, Juvia agradecía mucho las atenciones del pelinegro, sin embargo sabía que algo andaba mal, Gray se perdía en sus pensamientos muy a menudo últimamente.
-¿Gray-sama…? –preguntó tímida de molestar sus pensamientos pero unos ojos grises la miraron intensamente, le recordó la primera vez que los vio, grises, fuertes, atrevidos, furiosos… Juvia se asustó pero se relajó al ver el suspiro de Gray, seguramente le diría algo acerca de su magia.
-Juvia-chan… ¿Tu magia se basa en el agua… cierto?-preguntó un tanto con duda en su voz, Juvia se quedó pasmada, ¿a que venía eso?
-Sí, Juvia es la mujer de la lluvia, siempre donde iba Juvia, llovía a cantaros, siempre… -dijo bajando un poco la mirada apenada pero de cierta manera recordando esos momentos tristes, Gray le tomó de la mano lo que hizo que Juvia lo mirara con ese recuerdo nadando en sus ojos
-Te hice recordar algo feo, lo siento…- se disculpó sonriente- Es solo que, no me podría creer que fueran tan compatibles…- dijo soltándola con pesar, Juvia se dio cuenta.
-¿Gray-sama? –se preguntaba que pasaba por la cabeza del chico, si bien si era sorprendente su magia de agua para quienes no la habían visto, pero recordando el incidente hace tiempo de que Natsu y Lucy vinieron a Edoras, debían de saber que hay otros mundos con magia tan poderosa como esa.
¿Por qué?, ¿Podría ser…?
-Juvia-chan… yo conocí de frente al Gray de tu mundo –confesó como temiendo la reacción de la chica pero prosiguió – el Mago de Hielo, Gray… -sonrió fascinado y a la vez apenado, bajando la mirada con una sonrisa triste – No imaginaba que tu magia y la del Gray de tu mundo fuesen tan compatibles… pude sentir como si estuviesen conectados de alguna manera… -dijo sin pensarlo
Juvia se quedó pasmada sin saber que decir, su cabeza pensaba muchas cosas a la vez, primero el porqué de pronto salía todo esto de la conversación, ¿compatibilidad?, era cierto que Gray de la tierra le había dicho eso hace algún tiempo, pero… ¿estar conectados?, no, Juvia y Gray jamás han estado conectados.
El pensamiento hizo que Juvia bajase la mirada triste.
-No… no es como lo piensas, Gray-sama, Juvia no está conectada con el Gray-sama de la tierra… -apretó las manos y su mirada se volvió más triste – Es cierto que somos compatibles, el Agua y el Hielo… cuando peleamos al conocernos, Juvia pudo sentirlo también y sé que Gray-sama pudo notarlo –miró hacia el chico con los ojos a punto de romperse en lágrimas.
Gray se quedó pasmado, ¿Qué le pasaba al Gray de la tierra?, ¿Peleando con Juvia?, a pesar de ser tan compatibles no la amaba tanto… ¡era un idiota y un patán!, se enfureció en la idea de pensar de que el mismo lastimase a Juvia de tal manera, aun si fuesen por causas mayores, se enfureció más al imaginarse a Juvia incondicionalmente amándolo, detrás de él siempre siguiéndolo, siempre protegiéndolo y él ignorándola. ¡Lo mataba la idea de que eso pasara!
-Juvia-chan, ¿Cómo recuperaste tu magia? –preguntó el pelinegro, Juvia no pudo ocultárselo y le contó lo que había pasado en el palacio con el Rey, le contó que él era parte de su gremio en la tierra, que era uno de los magos más fuertes del gremio.
-… y si Juvia usa demasiado su magia en Edoras… hay de dos opciones, una que Juvia regrese a la Tierra o… -se quedó callada, no quería ni pensar en esa posibilidad, por mucho ella no había hecho nada malo como para desaparecer.
-¿O…?-se preocupó el pelinegro y le tomó de la mano para darle la fuerza de decírselo, pero se arrepintió al escucharlo.
Los ojos vidriosos de Juvia le dieron la respuesta, pero lo confirmó con sus palabras.
-¡Juvia puede desaparecer para siempre!- dijo apretando los ojos de miedo, Gray se quedó de piedra ¿y aun así decidió el usar su magia?, ¡¿Por qué?
-Juvia-chan, si sabias las consecuencias ¿Por qué usaste tu magia esa vez?- se alarmó, comenzaba a perder la calma, Juvia lo miró temerosa por lo que Gray se calmó lo suficiente para respirar profundamente – Juvia-chan, te arriesgaste demasiado en el bosque… ¿Qué pasaría si…? –se quedó callado al ver la expresión triste de Juvia, la comprendía y apretó los ojos, le tomó la mano para jalarla hacia sí, levantándose y a ella de paso para abrazarla fuertemente.
Si no era su Juvia no importaba, no quería ni que esta ni su Juvia desaparecieran.
¡De alguna manera no iba a permitirlo!
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Ambos iban caminando en silencio, si bien iban tomados de las manos, sabían que debían decirles al gremio la verdad, romperían su promesa, pero seguramente el gremio ya estaba al tanto y Gray sabía que el gremio podía usarla en su beneficio y quizá hasta abusaran de su poder, Edoras no era un mundo donde se pudiera usar magia libremente.
Los ojos de Gray se afilaron por la idea de perder a Juvia, y se preguntaba de alguna manera como estaría la Juvia que él conocía, seguramente estaba feliz de que el Gray de la tierra no le hiciera caso, pero también le preocupaba el hecho de que si la Juvia que tenía de la mano desapareciera, entonces la Juvia que conocía en Edoras también lo hiciera, al final de cuentas, los mundos eran paralelos.
Por algo estaban conectados.
De un momento a otro, Juvia se detuvo haciendo que Gray se girara a ella preocupado, sus orbes grises se clavaron en las azules, Juvia suspiró antes de mirar al cielo, enormes nubarrones grises como los ojos que la miraban atentamente se escabullían para ocultar el hermoso cielo azul, y una gota de lluvia cayó en su mejilla recorriéndola, pareciendo que estuviera llorando.
-Gray-sama… -susurró al voltear a verlo, ella sonrió, se sentía debilitada aún por la pelea, aún no se había recuperado y había descansado lo suficiente como en ocasiones anteriores, se imaginaba que esto era lo que iba a suceder, quizá iba a desaparecer pero en ese mismo instante sintió algo.
Un punzante dolor en su pecho se hizo presente, apretando la mano del pelinegro abriendo sus ojos con dolor, Gray se preocupó pero al intentar acercarse, la mano de la chica comenzó a quemarlo, soltándola por el calor, se quedó atónito.
-Juvia-chan… -susurró aterrado, Juvia había cerrado los ojos y tenía una tenue sonrisa en sus labios.
-No hay más dolor… Juvia se siente tranquila… -miró a Gray, sabía que era el momento, y de alguna forma sentía que iba a volver a la tierra. – Gracias, Gray-sama… ama a Juvia mucho más –sonrió feliz mientras la lluvia comenzaba a disolverla.
-No… ¡NO! –el grito de Gray fue en vano, Juvia había desaparecido en medio de la lluvia, con una sonrisa resplandeciente, agradeciéndole… Gray cayó de rodillas y apretó los puños – Tú… Tú también cuídate Juvia-chan, ama mucho al Gray de la tierra aunque ese idiota no se lo merezca…- susurró dolido levantándose para caminar lentamente bajo la lluvia, se dejó guiar por sus sentimientos, y la soledad lo alcanzó sintiéndose miserable, se sentía un idiota…
Siempre Juvia lo abandonaba, de una o de otra forma, nunca podía tenerla cerca.
