Título: Nuestros Deseos.
Capitulo: 7.- Cuídate y Cuídala
Autor: Algodón de Azúcar
Progreso: 7 / 8
Pareja: Gray Fullbuster / Juvia Loxar – Gray Surge/ Edo Juvia – Gray Surge / Juvia Loxar – Gray Fullbuster / Edo Juvia
Fandom: Fairy Tail
Advertencias: Algo de drama, y seguramente me odiaran por andar embrollando todo. Algo de OOC

Notas: Esta idea se me vino después de que vi como por milésima vez la saga de Edoras, esto es antes del examen de Clase S.

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Capítulo 7.-

Esta no era su tarde, definitivamente no lo era ya que estaba caminando bajo un sol lacerante que estaba terminando por joderle el poco buen humor que hubiese tenido, si bien desde la mañana sabía que las cosas iban salir mal con esa indirecta de Mirajane de que fuera a una misión.

¿Quién iba a pensar que fuera una misión con "EL"?

Cerró los ojos y suspiró cansada, si bien odiaba el clima cálido, odiaba más el sentirse incomoda en un lugar, y bien podría decir que en donde se encontraba, caminando al lado de un mago de hielo que parecía estar más arisco de lo normal con ella.

Lo miró de reojo y pudo ver el perfil de este, era moreno, muy a pesar de usar magia de hielo, tenía una piel de cierta manera suave a la vista aunque con una cicatriz en la frente, la cual sin querer le hizo fruncir el ceño, el Gray de su mundo no tenía esa marca, de alguna manera le molestaba el ver esa marca en su cara.

Giró sus azules ojos hacia el frente dejando que la suave brisa de la pradera acariciara su rostro, dejando que su cabello azul que ahora estaba suelto, se moviera al compás de este, se llevó una mano a sus onduladas hebras, enredando sus dedos suspirando, ¿Cómo estará su Gray? Lo extrañaba y se preguntaba si él de verdad la extrañaba, y aunque sabía del amor incondicional de él, sabía que le había hecho mucho daño, no lo culparía si le odiara en este momento, si alguien más pudo cubrir su corazón que por culpa de ella estaba herido, frunciendo el ceño ante la idea, no quería, su pecho ardía de preocupación.

¿De verdad la dejaría de amar?

¿De verdad la olvidaría?

Sus ojos azules se clavaron en el cielo pensando en aquel chico pelinegro, preocupada, su rostro lo reflejaba completamente, ¿se habrá enfermado?, ¿estará bien?, ¿no estaría herido?, ¡¿se habría enamorado de alguien más?

Su gesto era de angustia.

-¿Planeas quedarte de pie ahí? –no se había dado cuenta de que estaba parada sin moverse, y giró sus pupilas azules al chico quien no le pudo sostener la mirada, dirigiéndola hacia otro lugar, ella se sintió de alguna manera ofendida, frunciendo el ceño.

-¿Gray, planeas evadirle la mirada a Juvia todo el día?-preguntó caminando hacia él, pasando a su lado, ignorándolo de alguna forma, él se quedó tieso, de verdad su presencia de alguna retorcida manera la disfrutaba pero prefería mil veces a la Juvia cariñosa.

Apretó los dientes sin responder y seguirla cuidadosamente a una distancia prudente, no quería verla realmente, le dolía mirarla, olerla, sentirla, ¿esa era la Juvia que quería?

Ahora se quedó parado él para mirar la espalda de ella, podía denotar su hermosa figura, suave, no tan exagerada como Lucy o Cana, bien eran bellas, pero Juvia era "elegante", frunció el ceño ¿desde cuándo le importaba el cuerpo de una mujer?

La respuesta fue cuando ella apenas si giró en sus pasos para mirarlo, ahora si le sostuvo la mirada, esos profundos ojos azules, parecían dos pozos, como si fuese lo más profundo del océano absorbiéndolo, tragándolo, nunca se había dado cuenta de lo intensa que podía ser la mirada de ella.

-¿Ahora eres tú el que se detiene, Gray? – la escuchó de nuevo, caminando con las manos en los bolsillos, era incómodo, ¿Qué había hecho?, de alguna manera ella no era la Juvia que él conocía.

Ella no era, algo se lo decía.

Ambos llegaron a las ruinas que marcaba la misión, según Mira les había dicho que solicitaban encontrar una llave dentro de estas, era una reliquia muy antigua, si bien era una misión que podía hacerla Wendy, Mira les había dicho a ambos que iba a ser una oportunidad perfecta para convivir y mejorar su relación.

Ambos se habían negado sin embargo el Maestro y Erza pusieron de su parte para que acabaran aceptando la misión, aunque Juvia se había negado, conociendo por primera vez que la Erza que ella conocía a la Erza de este mundo, se parecían en dar el suficiente miedo como para doblegar a cualquiera.

Le había costado caro el darse cuenta de esa cruel verdad.

Suspiraron ambos cansados por el recuerdo y se giraron a verse, sorprendidos por pensar algo tan parecido él sonrió, ella apenas si suavizó la mirada caminando a la entrada de las ruinas donde iban a buscar aquella reliquia.

~ ~ NUESTROS ~ ~ ~ ~DESEOS ~ ~

Dentro de las ruinas, ambos se encontraban desconcertados, parecía que estuvieran dando vueltas sin sentido, y según el mapa que habían conseguido gracias a Levy, no hallaban la forma ni de ir a la cámara secreta de la reliquia, ni salir de ahí, la chica comenzó a desesperarse.

En una de las vueltas de los callejones, un ataque directo de fuego fue directamente a la chica, quien solo alcanzó a cubrirse con ambos brazos, sintiendo que nada había pasado pero si unos brazos la habían protegido.

Al levantar sus ojos se quedaron abiertos sorprendidos, el pelinegro la había abrazado para sacarla de ahí, evitando apenas por los pelos el ataque, Gray respiraba agitadamente, ella se veía consternada.

-¿Estás herido? –preguntó suavecito, sabiendo la posición en la que estaba, tantos años siendo perseguida le habían dado la experiencia necesaria de ser cautelosa.

-No, pero eso estuvo cerca, no sé quiénes son… -respondió quitándose la camisa dejando su torso desnudo, y sin querer, sonrojando a la chica que desvió la mirada.

Ambos caminaban con cautela por los túneles de aquellas ruinas esperando no encontrarse con aquellos atacantes y por mucho que el instinto de la chica le dijera que no se alejase de él, tomó un camino diferente en alguna de las vueltas, perdiéndose, quedando expuesta y rodeada.

Frunció el ceño, debía salir de ahí o sería mujer muerta.

Un grito la hizo girar sus ojos azules hacia uno de los túneles donde un chico pelinegro congelaba a cuanto idiota se le pasara por enfrente para llegar a ella, mientras que sus atacantes se quedaban viendo al chico, esperando la oportunidad de atacar, Juvia simplemente se re pegó a la pared y desapareció en las sombras.

Gray gritaba el nombre de la chica, esperando encontrarla, golpeando a cuanto gañan desafortunados se pasara frente de él, si bien era experto contra el fuego gracias a sus peleas con Natsu, tampoco es que pudiese contra más de cien hombres en contra.

En algunas ocasiones, recibió rasguños, quemaduras muy leves pero pudo salir casi ileso hacia unos sombríos caminos donde se sintió jalado hacia uno más estrecho de lo normal, iba a gritar pero una suave mano lo silenció.

-Shhhh, nos escucharán… -susurró apretándolo contra ella para esconderse mejor.

Él se quedó pensando ¿ocultándose?, ¿Un poderoso mago de Fairy Tail?, ¿Un mago que era conocido por destruir todo aquello que se le pusiera enfrente?, si bien le habían advertido de que no destruyera las ruinas, tampoco se lo habían prohibido.

-¿Por qué nos escondemos? –dijo en el mismo tono que ella, ella le contestó fastidiada.

-Porque no quiero pelear, suficiente tengo con que escondernos a ambos… -eso hirió el orgullo del chico quien salió de su escondite, llamando la atención de sus agresores, si bien podía defenderse sin problemas, no contó con que ella no podría hacerlo.

Un grito desgarrador lo hace girarse sorprendido, la voz de la chica irrumpe en las ruinas, un grito de dolor que le lacera el corazón haciendo que salga corriendo a buscarla.

-¡JUVIAA! – corrió entre los pasillos, deshaciéndose de los estorbos, no importándole ahora las heridas no tan graves que recibía, su pecho le decía que debía apresurarse.

Al llegar a una cámara, logró ver las espaldas de muchos magos, todos con ropas negras con las manos encendidas con fuego, apuntando hacia una pared donde salían algunos gritos de dolor, pudo ver el cabello azul de la chica quien se intentaba defender a duras penas de los ataques.

El mago de Hielo, como pudo se colocó frente a la chica, congelando algunos magos de por medio, la chica lo miró sorprendida, una llamarada de fuego se acercó a ellos sin embargo un hermoso escudo de hielo se colocó frente a ellos, el chico la tomó de la muñeca para salir corriendo de ahí a esconderse en algún lugar, la peli azul se quedó sorprendida.

-¿Po-por qué salvas a Juvia? –susurró preocupada, asustada, sorprendida, Gray recordó la vez que la conoció, también en un arranque que le decía que la salvara, tomándola de su mano para que no cayera al vacío, se quedó de alguna manera estático.

La respuesta a eso, ¿por qué? Ni en él mismo lo sabía, jamás había parado a pensar en un por qué, ni siquiera se puso a pensar en el por qué ella lo había seguido al gremio, porque había dado casi su vida en la pelea en la torre del paraíso, porque lo protegía.

-No sé… -respondió de nuevo y no mentía, Juvia afiló la mirada dolida, y se giró ¿esta clase de miradas y de desprecios recibía la Juvia de la Tierra?, ¿Esto era lo que sentía su Gray en Edoras?

Dolía mucho.

La chica apretó los puños de impotencia, iba a comenzar a gritarle unas cuantas idioteces al tipo enfrente de ella, más que le recordaba a si misma comportándose así de fría, distante con Gray y le dolía mucho, se arrepentía y casi con lágrimas en los ojos iba a aceptar que….

-¡Nunca me di cuenta! –Parecía que la iluminación llegó al pelinegro en forma de recuerdos, de golpes dolorosos en su corazón- Nunca me di cuenta de que siempre estabas ahí… -la chica se quedó callada, con los ojos abiertos de sorpresa, sus manos se posaron en su pecho como intentando detener el latido de su corazón alborotado.

Tanto él como ella se quedaron mirando, los ojos grises de Gray parecían querer penetrar la barrera azul de los ojos de Juvia, sin lograrlo del todo, aunque podía ver que había desconcierto, dolor, decepción, arrepentimiento y lo descubrió, esos ojos no brillaban como antes, no sabía qué, pero algo le decía que esa que tenía frente a él no era la misma Juvia que lo había seguido.

Quiso preguntar, levantó su mano para alcanzarla pero una explosión los hizo girarse encontrándose con un muro de fuego y gruñó molesto, ¿por qué todo debía de ser así?, sin pensarlo dos veces, tomó la muñeca de la chica otra vez y salió corriendo dejando trampas de hielo para que se retrasaran sus perseguidores.

Ella estaba pasmada, se sentía dolida y aterrada, no por el hecho de que los estaban atacando, no por la cuestión de que estuviesen perdidos en la nada, lo que la tenía así era que él, Gray la tenía de la muñeca, la jalaba para protegerla y escapar y recordó las veces que era ella quien tomaba así al pelinegro para salir corriendo.

Se preguntaba si este sentimiento de incertidumbre era lo que sentía Gray en Edoras, este sentimiento de no poder hacer nada para salvar a quien estaba protegiéndola, se sentía inútil y recordó que tenía poder, que podía pelear aunque no supiera bien como.

De alguna forma, el chico le inspiraba confianza.

Se detuvieron nuevamente en alguna parte de las ruinas con las respiraciones agitadas, ella se le quedó viendo con esa mirada decidida, esa mirada que imperaba la autoridad y la seguridad de la pelea, él se le quedó mirando impresionado, solo una vez había visto a Juvia así, cuando lo habían atacado en aquel centro vacacional.

-Gray, debemos pelear… son magos de fuego, podremos con ellos –la voz de la chica sacó de sus recuerdos a Gray que la miraba atónito.

-Juvia, estás loca… -sonrió y se recargó en la pared- aunque prefiero pelear antes de correr… -susurró mientras se reincorporaba para colocarse a su lado. Ambos, sin saberlo, tenían la misma idea en la cabeza: Proteger al otro.

Ella pelearía por Gray, pero no el Gray Fullbuster de la tierra, si no por Gray Surge de Edoras.

Él pelearía por Juvia, y aunque no supiera que la que tenía al lado no era su Juvia Loxar que conocía, pelearía para protegerla del peligro.

Decididos, Gray comenzó el ataque con lanzas de hielo que lograron herir a muchos pero los refuerzos iban atacando, Juvia como podía o se imaginaba, atacaba con chorros de agua, los cuales salían sin control, mojándolo todo a su paso, Gray aprovechando eso, congeló más fácilmente todo.

Juvia se sintió acorralada cuando un grupo de atacantes la iban a atacar y su espalda estaba contra un muro, afiló los ojos, se imaginó en Edoras, con los guardias del Rey, se imaginó a la Cazadora de Hadas frente a ella, y… un Gray inconsciente o muerto a los pies de la pelirroja, eso hizo que su sangre hirviera de dolor y coraje.

En un grito de furia, logró hacer aparecer una ola de agua hirviente sobre sus adversarios quienes fueron derrotados rápidamente sin embargo, con el uso excesivo de su poder, cayó de rodillas sobre el suelo respirando agitadamente, se sentía demasiado agotada, sus ojos se cerraban solos.

Gray se giró a ver cuando ella caía secamente sobre las rocas sumiéndose en un sueño pesado den cansancio, el chico se apresuró a llegar a ella tomándola en sus brazos preocupado, pero se calmó cuando la vio simplemente dormida.

-Estás agotada… -susurró y le acaricio el cabello despejando su rostro, se veía pacífica y se preguntó cuándo cambió tanto en sus gestos, y se dijo que extrañaba tanto a esa Juvia cariñosa.

~ ~ NUESTROS ~ ~ ~ ~DESEOS ~ ~

Debía admitir que sus parpados pesaban y todo le dolía, y apenas recordaba la pelea y sonrió con desgano cuando entreabrió los ojos y se sintió cubierta por la tela de un abrigo y el aroma inundó sus sentidos, era el abrigo blanco de Gray que usaba en esta tierra, sonrió acariciando la tela suavemente y se levantó apenas como pudo.

Giró a su alrededor para buscar con la mirada al chico y lo encontró en la entrada de la cueva que al parecer había sido su refugio y notó que afuera estaba cayendo una tormenta, cuando iba a habar, un trueno cayó iluminando el semblante serio del chico.

Sabía, por lo que lo había observado, que estaba meditando algo serio.

-Ya despertaste… -su voz la hizo salir de sus pensamientos y lo miró. -¿Cómo te sientes? –preguntó acercándose a ella y sentándose a su lado, apoyando la espalda en la rocosa superficie dela cueva.

-Juvia se siente cansada… pero ya está bien –susurró, de cierta manera agradecía que él se preocupara por ella, en ese sentido le recordaba al Gray de Edoras.

-¿Cuándo desvaneciste el tatuaje? –preguntó con voz profunda, y ella por primera vez se sintió intimidada con la mirada seria de él, se encogió a si misma intentando no sentir esa punzante sensación.

-N-No… Juvia no sabe de lo que hablas… -dijo girando su mirada a otro lado, asustada.

El chico la tomó de los hombros y la hizo girarse a él, sus ojos se encontraron, los de ella asustados, os de él serios, dolidos, decepcionados.

-¡Juvia, el tatuaje de Fairy Tail que traías en la pierna izquierda!, ¡Tanto luchaste por ser del gremio, ¿Dónde está la marca?- ella se quedó pasmada, si bien ella jamás se hubiese hecho una marca ni nada por el estilo, se tensó.

Esa era la manera de identificar que ella no era la Juvia de la Tierra, y sus ojos se cristalizaron, quería llorar, quería zafarse, los ojos de Gray la mataban, no quería ver esos ojos así, no así, no para ella…

-Gr-Gray… lastimas a Juvia… -susurró haciendo que este le soltase y ella suspirara entrecortadamente…- Por fin te diste cuenta de que Juvia no es la que crees que es… -susurró haciendo que el la mirara con una interrogante

Volvió a girar sus ojos azules hacia él, con lágrimas en ellos, Gray se sorprendió, si bien no era difícil verla llorar, no lo había hecho en este tiempo que se volvió tan distante con él, su corazón de alguna forma se acalambró.

-Juvia no llores… -dijo asustado, la chica negó suavemente la cabeza.

-Juvia no es tu Juvia, Gray… -susurró, Gray se quedó sorprendido- Juvia es de Edoras, soy la Juvia de Edoras… -Gray ahora si se quedó sorprendido.

-Eso es… imposible, Mystogun cerró todos los portales, ¿cómo es que tu…?-no supo que decir.

- Juvia no sabe que sucedió solo… que Juvia llego a la tierra y nada más… -

-Pero… ¡Tus poderes!- ella suspiró.

-Juvia no sabía que la Juvia de a tierra fuera maga y menos de agua… Juvia se asustó cuando se convirtió en agua la primera vez, pero Juvia lo ha controlado a cierta medida… -dice mientras se levanta y camina hacia la entrada, él se le queda mirando.

-No te creo del todo sin embargo… -susurró- recuerdo cuando estuve ahí, Juvia era muy diferente a la que conocía aquí en la tierra… era como su opuesto…-esa palabra hizo que Juvia apretara los ojos.

Opuestas. Juvias Opuestas.

-Juvia no sabe que sucedió… -susurra, Gray se levanta en un arrebato y la toma de los hombros para comen zar a sacudirla y caminan hacia la lluvia que los empapa rápidamente.

Juvia se queda mirando el rostro mojado de Gray, sus ojos grises, sus labios, sus facciones y acaricia su rostro con gentileza. No se había dado cuenta de que Gray siempre fue guapo y deseo estar en Edoras para besarlo.

-Juvia deseo… -sus ojos se rompieron en dolor – Deseo que Gray dejara de amarla tan intensamente, que la dejase en paz… -admitió y Gray la soltó.

¿Dejar de amarla?, su corazón se sintió amenazado y se contrajo en algo de resentimiento.

-¿Por qué?... ¿Por qué deseaste eso? –dijo con voz profunda, Juvia bajó la mirada dolida.

-Juvia creía que… no amaba a Gray de Edoras, que solo la molestaba, que solo era un capricho de otro más… -apretó los ojos - ¡Juvia ya quería ser el juguete de nadie! –esas palabras hicieron que él se girase a verla.

Se dio cuenta de algo, de que si, efectivamente ella decía la verdad, ella no era la Juvia de la Tierra, y de que ella había sido atormentada como la Juvia de la tierra.

-¿Lo amas?... –preguntó suavemente aun dándole la espalda.

-Si…-la respuesta también fue un susurro y Gray sonrió bajo la lluvia preguntándose donde estaría la verdadera Juvia de la tierra.

-Antes… antes de que desapareciera de Edoras, Juvia escuchó el deseo de la Juvia de la tierra… -susurró mientras miraba a cualquier lado en el paisaje, Gray se giró para verla, exigiendo con la mirada que le dijese que fue, Juvia simplemente bajó la mirada.

Gray se acercó a tomarla del hombro.

-¿Qué… que fue lo que deseo ella?, Por favor, dímelo… -preguntó con los ojos ansiosos, su voz se quebraba, Juvia se quedó mirándolo ¿merecía saberlo?, después de lo que le hacía a la Juvia de la Tierra, se soltó de él alejándose.

-Aunque Juvia cree que no lo mereces, Juvia lo dirá… -sus ojos se giraron al cielo que lloraba sobre ellos – Juvia deseo… Juvia deseo que Gray-sama la ame como Juvia lo ama a él… -Gray se quedó primero estático, sorprendido, después sus ojos se escondieron bajo su fleco, ocultando su dolor.

-Juvia… -susurró con la voz queda, ella se quedó mirándolo como compadeciéndolo, de pronto sintió como un dolor intenso salía de lo más profundo de su ser haciéndola gemir de dolor y caer de rodillas.

Gray se quedó mirándola y se acercó a tocarla pero esta estaba demasiado caliente, no pudo si quiera tocarla.

-¿Qué sucede? ¡Juvia!-ella se quejaba de dolor pero de pronto dejó de sentir ese asfixite dolor en su pecho quedando solo jadeando.

Al levantarse del suelo, se dio cuenta de que sus manos se volvían transparentes y se asustó, sin embargó lo comprendió.

-Parece ser que Juvia por fin pagará el hecho de suplantar a alguien más… -Gray se quedó estático, Juvia comenzaba a disolverse en la lluvia frente a sus ojos.

-Juvia, resiste… -dijo mientras intentaba tocarla, ella sonrió.

-Si vez, Gray a la Juvia de la tierra, por favor… dile que la amas mucho, que la amas tanto como Juvia te ama a ti –dijo mientras su rostro comenzaba a desaparecer, Gray se quedó quieto, es cierto, ella no era su Juvia.

-Dile a Gray que lo amas y ya no lo hagas sufrir, Juvia… cuídate… -Gray se acercó a tocarla y le besó la frente justo cuando la lluvia disolvió los restos de la chica entre sus brazos, el pelinegro dejó escapar un sollozo suave de dolor.

Ojalá simplemente hubiese vuelto a su mundo, ojalá que ella pudiese ver a Gray y enmendar sus pecados con el chico, por su parte, deseaba que Juvia volviese, abrazarla, decirle que realmente él siempre a tomó en cuenta, que jamás la dejó de lado y que… la amaba.