Título: Nuestros Deseos.
Capitulo: 8.- No me vuelvas a abandonar
Autor: Algodón de Azúcar
Progreso: 8 / 8
Pareja: Gray Fullbuster / Juvia Loxar – Gray Surge/ Edo Juvia – Gray Surge / Juvia Loxar – Gray Fullbuster / Edo Juvia
Fandom: Fairy Tail
Advertencias: Algo de drama, y seguramente me odiaran por andar embrollando todo. Algo de OOC

Notas: Esta idea se me vino después de que vi como por milésima vez la saga de Edoras, esto es antes del examen de Clase S.

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Capítulo 8.- No me vuelvas a abandonar

Sus ojos se sentían ligeros, muy a pesar de todo, lo último que recordaba eran los hermosos ojos grises del Gray de Edoras, su gesto de angustia, su grito de dolor por no dejarla escapar de sus brazos, y sus ojos azules se abrieron lentamente con ese pensamiento, por mucho que ella también quería quedarse ya que se sentía querida y amada, se sentía deseada y por sobre todas las cosas se sentía plena, pero aún si sabía que no, ese Gray no era SU Gray, y ella no era SU Juvia, aunque doliese.

Ambos habían acordado que cuando se despidieran, no llorarían pero él rompió esa promesa cuando le vio partir, notó como las lágrimas de él caían en dolor y desesperación, ella solo entrecerró los ojos dolidos, no quería hacer sufrir a nadie con esto y fue cuando se dio cuenta de que estaba en un lugar extraño.

Se sentó sobre el suelo de piedra sin reconocerlo pero podía sentirlo, la magia corría por su cuerpo sin límites, se sentía tan viva como cuando estaba en la Tierra y sus ojos se abrieron sorprendidos, ¿acaso había regresado?

Se levantó con algo de dificultad ya que se sentía entumida por alguna razón y comenzó a caminar lentamente hasta una salida, notó que estaba en unas ruinas, y se quedó mirando el paisaje, un hermoso bosque bañado de una lluvia que no era tan fuerte pero tampoco era una brisa.

Sonrió, le recordaba la época cuando siempre veía llover a su alrededor, y recordó también como se habían conocido Gray y ella, debajo de una lluvia casi torrencial y peleando, mientras que también recordaba la historia que le contó el Gray de Edoras, igualmente bajo la lluvia.

Comenzó a caminar debajo del agua que caía bañándola mientras intentaba orientarse, el vapor de la lluvia que provocaba al caer a la tierra, le hacía su campo de visitón más reducido por lo que no podía distinguir donde estaba.

Suspiró cansada y siguió caminando mientras intentaba buscar un lugar donde refugiarse ya que podía deducir que iba a caer la noche pronto y por su seguridad y por qué no sabía dónde estaba, era preferible el resguardarse.

De pronto, entre las sombras de los árboles y el denso vapor, puede ver la silueta de alguien que miraba al cielo, podía sentir la presencia de alguien que ya conocía de antes, parecía como esperarla por lo que caminó un poco más dándose cuenta de quien era.

La espalda descubierta, su cabello negro húmedo por la lluvia, sus manos apretadas en unos puños, parecía estar lamentándose de algo ¿algo malo paso mientras ella no estaba en la tierra?

Otra pregunta salió de su cabeza, ¿era el Gray Fullbuster que conocía?, cuando se dio cuenta de que seguía caminando, se detuvo pero una rama de un árbol la delató por lo que se quedó ahí parada esperando que el la reconociera, pudo ver como el chico se volteaba lentamente a verla, los ojos grises de él se clavaban en su figura, Juvia sintió que se desvanecía.

-Ju-Juvia…-los ojos de Gray estaban abiertos de manera sorprendente, sus labios estaban abiertos, su corazón palpitaba, su pecho le dolía, sus manos quemaban de abrazarla, sus pies gritaban por correr hacia ella y la sonrisa suave y sincera que le regaló la chica no hizo más que aumentar sus deseos de acercarse.

-He vuelto… Gray-san … -no pudo evitarlo, si bien no era tan impulsivo como el idiota de Natsu, tampoco era completamente de Hielo como para no dejarse llevar por sus sentimientos por lo que sus pies caminaron rápidamente su mano no pudo más y la tomó de la muñeca jalándola hacia si mismo.

Juvia que quedó pasmada y sonrojada. ¿Quién era este que la abrazaba así?

-No, Juvia no… -susurró el Fullbuster mientras la apretaba entre sus brazos- No uses el "-san" conmigo… -susurro acariciando levente su espalda estrechándola más, Juvia estaba estática.- Me… duele que lo digas –confesó en u susurro en el oído de la maga, la voz de Gray sonó tan dolida, tan necesitada que Juvia lo abrazó y pudo sentir como era el Gray que conocía.

Algo se lo decía por lo que lo apretó contra de si misma y suspiró profundamente intentando tragar las lágrimas que iban a irrumpir en sus ojos.

-¿Gray-sama…?-preguntó dudando aun que todo era verdad, aun intentaba pensar que era producto de su imaginación tan vivas como siempre había sido, pero al sentir que Gray se alejaba de ella para verla a los ojos, se quedó paralizada.

Los ojos de Gray siempre la hipnotizaban.

-Nada de formalismos… -susurró pegando la frente de él con la de ella, Juvia se sonrojo levemente haciendo que Gray sonriera- No vuelvas a dejarme así… -cerró los ojos mientras ella lo miraba como pasmada- Te extrañe, Juvia Loxar… -

-Gray…-se detuvo antes de poner el "sama" y lo abrazó con fuerza mientras rompía a llorar en los brazos del chico que solo atinó a abrazarla más fuerte.

~ ~ NUESTROS ~ ~ ~ ~DESEOS ~ ~

Había roto el convenio con la Juvia de la Tierra pero el dolor de perder a Juvia dos veces era demasiado, se sentía que iba a explotar por dentro, el dolor era mucho y sus puños se apretaban contra sus rodillas mientras que lloraba amargamente aun hincado sobre el pasto importándole poco si se ensuciaba, si se mojaba, si se enfermaba, no importaba ahora, Juvia era el amor de su vida, y la perdió.

La perdió por segunda vez sin poder hacer nada.

Sus puños comenzaron a golpear el suelo mientras maldecía con los dientes apretados y sus ojos aun ahogándose en sus lágrimas amargas.

-Juvia-chan… vuelve –decía entre una y otra maldición a si mismo por no poder hacer nada para evitar que el amor de su vida se fuese de su lado dos veces.

De pronto, una luz brillante le hizo girar sus ojos hacia el frete viendo como esa misma hermosa luz comenzaba a tomar forma, unas hermosas piernas blancas, un cabello azulado como el cielo, un rostro angelical y su cuerpo delicado, no podía creerlo, sus ojos le jugaban una broma.

Se talló sus orbes limpiando las lágrima y las gotas de agua que caían sobre ellos y comenzó a ver más nítidamente todo, no podía ser otra, ella estaba reapareciendo ahí, frente a sus ojos, un dios realmente lo amaba mucho.

Se levantó sin importarle más y corrió a la luz mientras su esperanza estaba puesta en esa luz por lo que cando la alcanzó, la abrazó suavemente aunque sus impulsos le dijeran que la abrazara más fuerte, que la estrujara con todo su dolor.

El aroma, la presencia, la sensación de sentirla cerca, era su Juvia. SU JUVIA, por lo que giró sus ojos mientras veía cómo iba tomando forma más claramente poco a poco y él podía sentir el calor emanando de su cuerpo más intensamente, era esa su Juvia, no le cabía duda.

Juvia-chan había vuelto.

Cuando apenas su un quejido suave salió de entre los labios de la chica que comenzaba a dejar de resplandecer, los recuerdos volvieron a Gray, la sensación de que esa Juvia lo rechazaría como siempre y de cierta manera le dolía por lo que hizo el intento de soltarla lentamente.

Juvia por su parte apenas si entreabrió los ojos, pudo ver esas orbes grises, preocupadas y sonrió para sus adentros, estaba en casa en los brazos de Gray y se sentía tan bien por lo que al sentir que iba a soltarla, ella puso una mano en el antebrazo del chico y giró sus pozos azules a él.

-Si te atreves a soltar a Juvia, Juvia te golpeará hasta que ningún hueso de tu cuerpo quede intacto… -le susurró suavemente, y aunque se viera contradictorio ante la amenaza, fue dulce, Gray entrecerró los ojos con alegría y la abrazó una vez más.

-Juvia-chan…-le susurró con alegría y suavidad mientras ella sonreía como solo ella podía hacerlo.

-Ya era hora Gray, te vez mejor sin tanta ropa encima-decía picara la chica mientras se acercaba sin miramientos ni perjuicios, simplemente por el simple deseo de acercarse, y rozar sus labios con los de él, Gray se quedó de piedra sin responder, Juvia aprovechó para besar bien sus labios.

Gray se quedó atontado mirando asombrado a Juvia mientras seguía abrazándola y ambos cayeron al suelo hincados, Juvia sonrió con gracia, se le hacía divertido ver a Gray paralizado.

-… sería molesto si Juvia tuviera que quitarte tanta ropa de encima- Gray se encendió cual foco rojo en su rostro, Juvia rió con ganas y le volvió a besar mientras ahora le echaba los brazos al cuello, Gray de verdad era lindo a su manera y agradecía estar en casa.

~ ~ NUESTROS ~ ~ ~ ~DESEOS ~ ~

Habían pasado un par de meses del incidente, Gray y Juvia habían vuelto al gremio y por acuerdo mutuo, habían decidido que no contarían nada acerca del intercambio de Juvia con la de Edoras, ya que así podrían inventarse una historia más dramática, Claro que salida de la mente de la Loxar.

En el gremio todo estaba normal como siempre, Gray y Natsu volvían a retarse y golpearse como siempre solo que ahora se veían más animados, ambos con una sonrisa resplandeciente, si bien Natsu no "tragaba" a Gray, lo apreciaba como amigo, compañero y hermano del gremio por lo que él sabia que solo Gray y él se entendían a golpes.

Algo descubierto desde hace mucho tiempo.

Lucy sonreía divertida al ver a Gray lanzarle una mesa a Natsu quien la incineraba al acto mientras Cana les reclamaba a ambos del por qué no la dejaban tomar a gusto al lado de Juvia quien sonreía feliz mientras Lissana la miraba enternecida.

-Me alegro que hayas vuelto Juvia, Gray estaba insoportable…-reía la albina mientras Lucy le daba la razón Juvia solo sonreía divertida.

-Pensé que de verdad Gray iba a explotar con la Juvia de Edoras, si vieras el tremendo golpe que le metió ella ¡Ufff! Hasta Natsu se preocupó por Gray y eso es decir mucho – Juvia parpadeó confusa.

-¿Juvia-san golpeó a Gray? –ambas chicas asintieron, Juvia se imaginó la escena y en contra de todo lo apostado, Juvia comenzó reírse. – Gray-san de Edoras es muy diferente a Gray de la tierra, allá… -se sonrojo un poco ganándose una mirada picara con cada chica que solo lograron hacerla sonrojar más.

-¿Qué le hacen a Juvia?, ¡Par de pervertidas! –Dijo una voz varonil mientras rodeaba con un brazo la cintura delgada de la peli azul que hizo que se sonrojara más-

-Gray, tu ropa…-dijo Lissana mientras se reía a carcajada suelta mientras Juvia estaba aún más sonrojada.

Gray estaba detrás de ella, abrazándola mientras estaba desnudo.

¡COMPLETAMENTE DESNUDO!

Y Juvia no lo pudo soportar, se desmayó en los brazos de Gray.

-Y dices que las pervertidas somos nosotras… -susurró Lucy con un suspiro mientras Gray de alguna forma se volvía a vestir sin soltar a Juvia de entre sus brazos y se la llevaba con mucho cuidado.

-Hacen tan linda pareja… -dijo ensoñadora Lissana mientras suspiraba, Lucy solo asintió mirando a la pareja salir, una desmayada y sonrojada y el otro corriendo para llevarla a su casa… seguramente.

Las chicas sonrieron con picardía.

~ ~ NUESTROS ~ ~ ~ ~DESEOS ~ ~

En Edoras, Juvia estaba siendo abrazada por detrás de un chico de cabello negro mientras se recargaba en su pecho cubierto milagrosamente solo por una camisa de seda que ella misma le había regalado, su mirada se perdía en el cielo azul mientras sentía como la respiración acompasada de su ahora novio chocaba contra su mejilla.

Gray se había dormido abrazándola.

Sonrió suavemente mientras se acomodaba más entre sus brazos, sin dejar de mirar el cielo azul.

-Juvia de la tierra… -dijo muy suavecito- Gracias por cuidar de Gray… -dijo mientras acariciaba las manos del chico mientras pensaba en lo que sus amigas le habían contado, Levy y Lucy habían sido bastante buena fuente de información mientras ella escuchaba atenta.

Se había sorprendido de saber que la Juvia de la tierra había tenido un "enamoramiento" con su Gray, la encelaba, ciertamente pero por otra parte, podía darse cuenta de que Gray podía ser ese "príncipe soñado" que tanto había deseado desde la infancia.

Sonrió complacida.

No había celos, inexplicablemente no los había, solo había agradecimiento, y así, cerró los ojos para dejarse llevar por el sueño también, entre los brazos de su príncipe.

FIN