Por la tarde arriban al aeropuerto internacional de Ezeiza en Buenos Aires, Argentina. El lugar esta colmado de gente que viene y que va. Rick y Paula se hacen cargo del equipaje mientras Kate los aguarda en a un costado con Paris dormida en brazos.
A Rick le parece increíble que en el tiempo que perduran dentro del aeropuerto, tres personas le piden un autógrafo. El no pensaba que tan lejos de casa alguien pudiera reconocerlo.
Al salir de allí, se suben a un taxi que los lleva por autopista hacia Puerto Madero. Una zona residencial y turística, que antiguamente solía ser el puerto de Buenos Aires, hoy día es sitio de restaurantes, discotecas, hoteles, sedes bancarias que circundan el rio por el cual circulan algunos yates, veleros, lanchas y ocasionalmente amarra algún buque más grande o un crucero.
Ellos se alojan en el Hilton, uno de los hoteles más grandes y de resonancia mundial. Al llegar a la puerta, Kate queda impresionada por la belleza del sitio. Paula arregla todo en recepción y luego se dirigen a sus habitaciones en el tercer piso mientras dos jóvenes los ayudan con las maletas.
Siguen la misma rutina de siempre. Desempacar algunas cosas. Cambiarse de atuendos. Pero esta vez no tienen trabajo en el día, por lo cual saldrán de paseo. Paula quiso sorprenderlos, y un poco reconciliarse con Kate, por lo tanto les arreglo una excursión por la ciudad y se ofreció a cuidar de Paris. Kate dudo un poco al comienzo, pero luego Rick la convenció de que sería divertido y que confiaran en Paula.
Luego de tomar café y comer algo en el restaurante del hotel, Kate le da una serie de recomendaciones a Paula, acomoda a Paris en un carrito de paseo, le da un beso en la frente, lo mismo hace Rick, y se van.
Un taxi los conduce hasta la parada cero del Buenos Aires Bus, un ómnibus color amarillo, gris y blanco, de dos pisos y sin techo que recorre las zonas más trascendentes de la ciudad.
La parada cero queda en la intersección de las calles Diagonal Norte y Florida. Allí Kate y Rick descienden del taxi y se arriman a un grupo de gente, de distintas nacionalidades, que aguardan el autobús.
-Todo esto es tan extraño.
- Fue un lindo gesto de Paula.
-Sí. No digo que no. Pero… ¿No se siente raro? Estar aquí, en medio de un lugar desconocido y tan alejado de Nueva York, donde casi nadie habla inglés… es diferente a Paris porque aquella es una ciudad tan conocida, y Buenos Aires… bueno, yo no sé nada de aquí.
-Es un poco extraño… pero tiene su encanto creo. Ahí viene el bus.
Al instante el autobús se arrima a la parada y todos los pasajeros van subiendo en el mientras pasan su tarjeta electrónica en el lector, lo cual les da acceso al recorrido, y un guía les entrega un folleto sobre la excursión. Kate y Rick suben y se ubican en la parte de arriba del bus, la parte sin techo, al fondo.
Hay varios jóvenes guías que hablan primero en español y luego en ingles. Luego cada asiento cuenta con auriculares y pequeñas pantallas que van repitiendo lo que los guías cuentan en varios idiomas a elección de cada pasajero. Puede ser francés, portugués, alemán, chino y en otros idiomas también.
El ómnibus parte de allí y se dirige a la parada número 1, Plaza de mayo. Una de las guías les cuenta que dicha plaza es un sitio fundacional de la ciudad de Buenos Aires, que data de 1884, en su entorno se encuentran varios monumentos y edificios históricos, tales como el Cabildo, la Catedral metropolitana, la casa central del Banco de la Nación, y la casa Rosada donde reside el poder ejecutivo de la nación.
-En cada uno de estos lugares me imagino algo que escribir. Lo mismo me pasó en Colombia y Brasil. Ni hablar en Paris. Creo que alguna vez podríamos dedicarnos a viajar por el mundo y escribir nuestras aventuras.
-Sí, Rick, cuando nos jubilemos y no haya nada más para hacer.
-¿Y qué gracia va a tener en ese momento? Vamos a ser dos viejos.
-Nadie dijo que hay que jubilarse siendo viejos. Además tú no necesitas jubilarte en verdad. Y yo pienso hacerlo antes de que me releguen a trabajos de escritorio por la edad, no voy a pasar por eso.
El recorrido continúa. La parada numero dos es Plaza Congreso, donde además de estar ubicado el edificio del Congreso Nacional hay varias estatuas y monumentos. Los guías adentras a los pasajeros un poco en la historia Argentina.
Desde allí, se dirigen a la parada tres, San Telmo. Uno de los barrios más antiguos de la ciudad. Allí pasan por la Iglesia de Belén, el mercado de San Telmo, una feria de antigüedades y una antigua tanguera.
-¿Qué dices, Kate, te animas a bailar tango?
-No te imagino a ti bailando tango. He oído que es un baile bastante difícil, muy sensual y preciso.
- Yo soy sensual.
Kate se ríe.
-¿De qué te ríes? ¿No te parezco sensual?
-Tienes lo tuyo, Rick.
Varias personas, las que entienden inglés, han dejado de prestarle atención a lo que los guías cuentan para prestarle atención a la conversación de Kate y Rick.
-¿Y eso que quiere decir? Tu eres sensual, Kate. Yo también quiero serlo.
-No lo sé, me cuesta pensarte de ese modo, Rick, pero no quiere decir que no lo seas. Para mi eres sexy.
-Sexy y sensual no es lo mismo.
Kate se ruboriza al ver que tanta gente los mira con atención.
-Luego lo discutimos, Rick. No es el momento.
-Dime que soy sensual y no toco más el tema.
Ella se sonríe.
Una mujer coreana, algo enojada le dice: -Díselo de una vez así seguimos con la excursión.
Mientras otra mujer, algo mayor, brasilera, le comenta en voz alta a su amiga: -Para mí es sensual.
Kate se siente en un aprieto incomodo y mira a Rick con cara de "esta me las pagaras".
-Rick, eres sensual. ¿Conforme?
El se sonríe.
-Conforme.
Varias personas aplauden. Kate quiere esfumarse del autobús. En cambio Rick se siente a sus anchas habiendo conseguido la atención de casi todos los que los rodean, y encima habiendo logrado que Kate admita que es sensual delante de todos.
El recorrido sigue hacia el barrio de La Boca, donde pasan por las paradas 4, 5 y 6. Estadio Boca Juniors, El estaño 1880 y Caminito, respectivamente.
Luego, notan que están regresando hacia la zona del hotel, y recorren las paradas 7 y 8, Madero Este y Puerto Madero.
Continúan por distintas paradas, hasta llegar a la parada 11 que es el Malba. El museo de Arte Latinoamericano. Parada 12, el rosedal. Un sitio lleno de rosales, con un lago, rodeado de un increíble bosque y espacios verdes. Kate queda encantada con ese sitio, en cierto aspecto le recuerda a Central Park.
-Si tenemos tiempo quisiera venir aquí. Podríamos hacer un picnic como en Paris.
-Y andar en patines. O en bote. O en aquellas bicicletas de dos personas. O en canoa. O…
-…Pareces un niño, Rick.
-Soy un niño grande.
-Ya lo creo que sí.
-¿Y eso? ¿Por qué lo dices así? ¿Lo dices como algo bueno o algo malo?
-No, no, no comenzare otra discusión aquí. Por favor no me hagas pasar por lo mismo.
Rick ríe.
-Estaba bromeando, Kate.
Ella se sonríe y lo golpea juguetonamente en el hombro. Luego le da un beso en la mejilla.
Parada 13, campo de Polo. Parada 14, Barrio Chino.
-Este sitio me agrada. Me da hambre. Me recuerda que hace bastante que no como comida china.
-Veremos si podemos cenar comida chica, ¿quieres?
-Me encantaría.
Parada 15, un museo. Parada 16, barrio Las Cañitas. Lleno de restaurantes modernos, casas, discotecas, una feria artesanal, bares, tiendas de ropa de diseño. Parada 17, el Jardín Zoológico.
-Si Paris fuera más grade podríamos traerla aquí. Estoy segura que le encantaría.
-Cuando sea más grande la traemos. Aquí o a algún otro zoológico. Incluso montare en elefante con ella.
Kate ríe.
-Niño grande.
Parada 18, Recoleta. Parada 19, La Biela. Parada 20, Teatro Colon. El guía les cuenta que es uno de los teatros de Ópera más importantes del mundo entero por su tamaño, acústica y trayectoria, comparable a la Opera de Paris. Donde han pasado distinguidas figuras del canto, la danza y el teatro.
-Cuando era pequeña quise ser bailarina clásica.
-Nunca me lo contaste.
-Te enseñare unas fotografías. Era realmente pequeña, no tenía más de 5 o 6 años. Había visto una película en la televisión y me había quedado fascinada por las bailarinas. Mi mamá me compro las mayas rosadas, el tutu de tul rosado, las zapatillas. Me inscribió en una academia. Habré durado medio año hasta que otra película me llevo a querer ser doctora así que abandone todo lo de bailarina para comenzar a usar una bata blanca y un estetoscopio de plástico para curar a mis muñecas.
Rick se sonríe.
-Estoy ansioso por ver esas fotografías. Te mostrare unas también. Algo embarazosas. Serás la primera en verlas, luego de Alexis y mi madre. Son de cuando iba con mi madre de gira con las obras de teatro. Participe en algunas, hasta que a los once años decidí dejar de hacer el ridículo.
-Ahora yo soy la ansiosa.
Finalmente, el autobús se detiene nuevamente en la parada cero, y los guías agradecen a todos y dan por finalizado el recorrido.
Todos deciden y comienzan a dispersarse.
La mujer coreana que antes había acotado enojada vuelve a dirigirse a ellos.
-Tal para cual. No paran de hablar. Ninguno de los dos. Ya veo porque están juntos.
Y luego se aleja malhumorada hablándole en coreano al marido.
Kate y Rick se ríen y se abrazan. Luego se dan un beso en los labios.
-¿Qué piensas si caminamos hacia el hotel en vez de ir en taxi?
-No tenemos ni idea a donde estamos, Kate. Y esta oscureciendo.
-Por favor, Rick. Es un día tan hermoso. El clima es estupendo. Preguntemos. Tal vez no estamos tan alejados.
-Bien. Vamos.
Él la toma de la mano y caminan hacia una pareja que estaba en el autobús con ellos y que los han odio hablar en inglés.
-Discúlpenme, ¿Sabrían decirnos si el hotel Hilton está muy lejos de aquí?
-Son unas cuantas cuadras.
-¿Piensan que llegaremos caminando?
-Pienso que sí.
El hombre les indica el camino y les aconseja detener un taxi si llegaran a perderse. Rick y Kate les agradecen a la pareja, que se despiden diciéndoles que se llaman Jonathan y Valery, y que son de Londres.
Rick y Kate comienzan a caminar tomados de la mano siguiendo las indicaciones. En el camino se compran un helado y se detienen en algunos negocios, como por ejemplo uno que vende recuerdos en donde se compran remeras, dulces y algunas otras chucherías. También se detienen en una tienda de sombreros y Rick insiste en comprarse uno.
Cuando finalmente arriban al hotel ya es de noche, y ellos llegan cargados de bolsas. Paula los recibe un poco histérica pero intenta disimular.
- No pensé que era tan largo el recorrido en autobús.
-Discúlpanos por la tardanza es que decidimos venir caminando y nos detuvimos a comprar algunas cosas.
-Sí, ya veo.
-Esto es para ti.
Rick le extiende una bolsa a Paula. Ella mira el contenido.
-¿Eso es un sombrero?
-Sí. ¿No es genial?
Paula mira sin comprender el entusiasmo de Rick.
-Rick le compro sombrero a todo el mundo. Incluso a Paris.
-No sé porque no me sorprende. En una gira hace unos cuantos años fuimos a Canadá y Richard compró camisetas con la bandera de aquel país para todo el mundo. En fin, chicos, estoy exhausta. La bebe no paró de llorar. Menos mal que en el restaurant me aconsejaron mezclar un poco de miel en su leche. Les aseguro que fue mágico. Hace media hora que se quedo dormida. Me voy a mi cuarto. Nos vemos mañana para trabajar. Adiós.
Paula se retira hacia el ascensor. Rick carga todas las bolsas, Kate toma a Paris en brazos y le besa la frente.
-Rick… creo que tiene fiebre.
Rick besa la frente de Paris también.
-Sí, esta afiebrada. Vayamos a la habitación, dejo todo esto y voy en busca de un doctor.
Kate está preocupada. Rick, al ya haber pasado muchas cosas con Alexis, toma las cosas con más calma.
Luego de dejar todo en el cuarto, Kate se sienta sobre la cama con Paris en brazos mientras Rick vuelve a bajar al lobby en busca de ayuda.
Quince minutos más tarde, vuelve a la habitación con una médica y un medico que trabajan para el hotel. Dra. Herrera y Dr. Sáenz. Ellos revisan a la bebe y le toman la temperatura.
-¿Y bien? ¿Qué sucede?
-Esta con temperatura efectivamente, pero leve. Lo que sucede es que la bebe tiene un principio de varicela.
-¿Varicela? ¿Y cómo pudo agarrarse varicela? Nosotros la cuidamos…
-…No es producto de un descuido, señora. Es bastante común en los niños. No es nada grave.
-Como dice en doctor. Solo deben mantenerla en reposo, de ser posible sin salir a la calle, hidrátenla bien. Es muy pequeña para medicar. Va a llorar un poco por la picazón. En ese caso le dan un baño para aliviarla. Serán unos días.
-Y cualquier cosa nos vuelven a llamar.
-Muchas gracias.
Rick despide a los doctores y cierra la puerta.
-Kate, no te asustes, no es nada grave, como los doctores dijeron. Alexis tuvo varicela cuando era niña, yo también.
-Yo no.
-¿No has tenido varicela?
-No sé, creo que no.
-Puedes contagiarte. Tal vez será mejor si…
-…no, Rick. No importa si me contagio. No voy a alejarme de Paris.
Rick sabe que sería en vano intentar convencerla de lo contrario.
Esa noche, cenan en el cuarto, Rick consiguió que les traigan comida China. Luego le dan un baño a Paris y la cambian con ropa limpia.
Rick recuesta a la beba sobre su pecho, y así se quedan dormidos los tres.
Al otro día, desayunan en el cuarto. Y luego Rick se alista para ir a trabajar. Kate se quedara allí con Paris.
-Regresare lo antes que pueda, Kate. Cualquier cosa me llamas o sino llamas a recepción y ellos llamaran a los doctores.
-No te preocupes, Rick. Estaremos bien. Lamento no poder acompañarte.
-Está bien. Nos vemos luego.
Rick besa a Kate y a Paris y luego se va.
Kate enciende el televisor y se recuesta en la cama con Paris encima de ella.
Por otro lado, Rick se encuentra con Paula en la recepción, le cuenta sobre el estado de Paris, Paula le comenta que menos mal que ya ha padecido de varicela, luego se suben a un taxi y se van.
Pronto llegan a una calle concurrida, descienden del taxi y caminan hacia una calle lateral que es peatonal. Allí ingresan en una librería llamada El Ateneo.
Como anteriormente, Rick lee fragmentos de sus libros. Firma autógrafos, se toma fotografías y luego se retira.
Almuerza con Paula en el patio de comidas de una inmensa galería llamada Galerías Pacifico.
-Bien, Richard, mañana tenemos otro día de trabajo, y luego tenemos que ir a Uruguay, pero es probable que Kate y Paris no puedan ir…
-…¿No se puede posponer?
-Lamentablemente no. Allá tenemos lectura y firma, y además nos invitaron a la inauguración de una biblioteca y desean que tengas los honores de cortar la banda de inauguración junto a los dueños. No podemos fallar.
-Hablare con Kate. Tal vez lo mejor sea que ellas se queden aquí. Será solo una noche solas después de todo.
-Así es. Además no estaremos tan lejos. Son un poco más de dos horas cruzando el rio en barco, será una en avión. Chile tal vez si pueda postergarse unos días. Lo arreglare.
Luego de almorzar, Rick regresa al hotel, aunque antes pasa por algunos sitios, mientras Paula se dirige a Buquebus a retirar los pasajes del buque que los llevara a Montevideo, Uruguay.
Rick entra al cuarto y se encuentra con Paris dormida en el centro de la cama, y Kate parada mirando por la ventana. Deja unas bolsas sobre una silla, y se dirige hacia ella, la abraza por detrás y le da un beso en el cuello.
-Hola, hermosa.
Kate se gira en el abrazo.
-Tengo varicela, Rick. Me descubrí las primeras pústulas hace un rato. Mira.
Kate le enseña los hombros y la panza.
-Era previsible, Kate. La varicela es contagiosa.
-Siento mucho todo esto.
-No tienes porque, Kate. No es culpa de nadie. Son cosas que pasan.
-Pero todo esto entorpece la gira. Tienes que ir a Uruguay, y luego a Chile.
-Nada se entorpece. Estuve hablando con Paula. Uruguay no puede ser postergado, pero Chile tal vez sí. Lo solucionaremos, Kate.
Ella asiente.
-¿Como haremos?
-Mañana cumpliré mis compromisos aquí. Luego iré con Paula a Uruguay. Acabo de enterarme que es realmente cerca, menos de tres horas de aquí. Será solo una noche allí y volveré. Luego nos quedaremos aquí hasta que mejoren. ¿Qué piensas?
-Lo único que pienso es que te amo, Rick.
Ella lo besa apasionadamente.
Luego, ella se dirige a dar un baño, mientras Rick cuida a Paris. Más tarde ordenan comida y juegan a algunos juegos que Rick compró de camino al hotel, sabiendo que de algún modo habría que pasar el tiempo.
Finalmente, se recuestan a ver una película ("Cuando Harry conoció a Sally) abrazados, mientras Paris descansa en el carrito a lado de la cama.
El día siguiente ocurre sin grandes sobresaltos. Desayunan en la cama, Rick se va con Paula hacia la Biblioteca Nacional donde solo realiza lectura, y luego se dirigen a una librería en búsqueda de alguna lectura interesante para comprarle a Kate.
Al volver al hotel, Kate está dormida, la bebe también. Rick aprovecha para armar el bolso que llevara a Uruguay y luego se da un baño.
Kate se despierta al oír el ruido de la ducha y se dirige al baño.
-¿Hace mucho has vuelto?
-No. Menos de veinte minutos. No quise despertarte.
-Llevo durmiendo todo el día. Y no aguanto más las ganas de rascarme. Es insoportable.
-¿Por qué no vienes aquí conmigo? El agua te calmara.
-No quiero que me veas así, Rick. Es horrible.
-Nada podría hacerte horrible, Kate.
-Esto sí.
-Es solo varicela. Dale, ven aquí.
El extiende su mano.
Ella se sonríe tímidamente. Se acerca a él y toma su mano. Rick la guía hacia el interior de la bañera, con ropa y todo.
Kate comienza a mojarse, y el agua tibia la relaja. Rick se ocupa de desvestirla lentamente. Primero la camiseta, luego el pantalón, y finalmente la ropa interior.
Pasa suavemente sus manos por el cuerpo de ella. Intentando aliviarle la picazón. Y haciendo que ella se relaje ante sus caricias.
Luego, Rick lava el pelo de Kate, se lo enjuaga, y la abraza por detrás, relajando su cabeza sobre el hombro de ella.
-Eres hermosa, Kate.
Ella se sonríe y se gira en el abrazo. Lo besa dulcemente en los labios y luego lo abraza. Permanecen así unos instantes, luego él apaga el agua, toma una toalla y la seca a Kate, y después la envuelve en ella. A continuación, toma otra toalla y se seca él mismo.
Kate está extremadamente relajada, y el baño la ha estimulado un poco. Toma de la mano a Rick y lo conduce hacia la cama. Le quita la toalla que lo envuelve, ella se quita la propia, y comienza a besarlo y acariciarlo. Y acaban haciendo el amor.
Más tarde, Rick ordena comida al cuarto, cenan, conversan y se quedan dormidos.
Al día siguiente, desayunan, Rick se viste para irse. Paris está un poco mejor, pero Kate esta cada vez peor. Llaman al médico, el cual confirma la varicela de Kate y le dice que es peor solo porque es adulta. Le aconseja reposo, le recomienda talco para la picazón o un baño, comer liviano.
Kate se queda recostada, Paris sobre ella, mirando la televisión.
-¿Estarás bien?
-Sí, Rick. Ve tranquilo.
-Llámame cualquier cosa. De todos modos te llamare apenas llegue.
Ella asiente.
-Te amo.
-Yo a ti.
Rick le da un beso en los labios a Kate, besa la frente de Paris, toma su bolso y se va.
Alrededor del mediodía, Paula y Rick se embarcan en el buque Eladia Isabel rumbo a Montevideo.
