Rick ingresa por la noche al cuarto del Hilton en Argentina. Kate está dormida, con Paris sobre ella.

Él, silenciosamente, deja a un costado su equipaje, y se desviste para ir a dormir. Al instante, con sigilo toma a Paris en brazos y la coloca en la cunita.

Luego, se recuesta junto a Kate intentando no despertarla. Pero cuando él le da un sueva beso en la frente, ella abre sus ojos.

-Rick…

-Shh, duerme, no fue mi intención despertarte.

Ella gira sobre sí y se acomoda de frente a él.

-Ya dormí suficiente… te extrañe mucho.

-Yo a ti.

-¿Cómo estuvo todo en Uruguay?

-Bien. Cumplí con todo lo programado. Traje algunos obsequios.

-El mejor obsequio eres tú, Rick.

Ella lo besa dulcemente en los labios.

-¿Cómo están ustedes? ¿Se sienten mejor?

-Paris ya está bien. Y yo casi… creo que necesito unos mimos.

El se sonríe.

-Entonces creo que llegue en el momento justo.

El comienza a trazar suaves líneas con su dedo índice sobre uno de los brazos de Kate, luego por su vientre, haciéndola suspirar. La besa en el cuello, en los labios…

Kate cierra los ojos abandonándose en lo que está sintiendo.

Rick besa sus parpados, mejillas, mientras la toma por la cintura y la acaricia.

Kate se siente al límite de sus sensaciones y comienza a responder con besos y caricias.

Luego de unos minutos indagando sus cuerpos, Rick suavemente desabotona la blusa que trae Kate puesta y comienza a besar su vientre, subiendo hasta su pecho. Después afloja los broches del sostén, y lentamente se lo saca, arrojándolo a un costado junto a la blusa, mientras besa delicadamente cada seno y la acaricia.

Kate lo ayuda a sacarse su propia remera, mientras besa el torso que va quedando al desnudo.

Rápidamente, guiados por su errática respiración y briosos suspiros, se ayudan mutuamente a acabar de prescindir de sus cuerpos la ropa que queda.

-Kate, creo que sería mejor si voy…

-…estoy tomando la píldora.

Esas palabras son las ultimas en pronunciar, a excepción de sus propios nombres en algunas ocasiones.

Enseguida, Rick se posiciona sobre Kate, y mirándola a los ojos, al mismo tiempo que la besa dulcemente, le hace el amor.

Más tarde, ambos se quedan dormidos. Rick abrazándola por la cintura y Kate acurrucada sobre el pecho de él.

Por la mañana, se despiertan por el balbuceo incesante de Paris, quien ha logrado pararse en la cuna y los observa tomada de los barrotes.

Rick es quien se levanta de la cama, se coloca algo de ropa, y toma a Paris en brazos. Kate por su parte se despereza y luego se coloca la ropa interior. Besa a Rick en los labios, a Paris en la frente y se sienta al borde de la cama. Rick toma asiento al lado.

-Tienes mejor semblante esta mañana, Kate.

Ella se sonríe.

-Es que anoche me dieron los mimos que necesitaba…

El se sonríe.

-¿Qué te parece un buen desayuno?

-Si, por favor… pero no aquí, ¿crees que será prudente si bajamos al restaurante?

-Ya están mejor. Bajemos. Ve a ducharte, mientras yo cuido a Paris.

Ella asiente, lo besa en el cuello, y luego toma algunas cosas y se dirige al baño.

Mientras, Rick se pasea con Paris por la habitación, se asoma a la ventana, y le tararea una canción de cuna.

Instantes después, Kate se queda con la bebe y la alimenta, mientras Rick se alista.

Más tarde, se encuentran desayunando en el restaurante, cuando Paula se arrima a ellos.

-Hola, Kate. Hola, Richard.

-Hola, Paula.

-¿Cómo se encuentran el día de hoy? ¿Durmieron bien?

-Si… Estamos mejor por suerte, gracias.

Kate se sonroja ante la sonrisa de Rick ante la pregunta de Paula, como si hubieran pasado por su cabeza unas cuantas respuestas diferentes a la que ella le dio.

-Bueno, chicos, vine para avisarles que tenemos el vuelo a Chile para esta noche, pero debido a las circunstancias pensé en cambiarlo para mañana, ¿Qué opinan?

-En realidad, si está bien para ustedes, preferiría viajar esta noche. No puedo sobrepasarme demasiado mis días de licencia…

-Por mi está bien.

-Bien, entonces todo continúa de acuerdo a lo planificado. Esta noche salimos para Chile. Allí es solo un día, y regresamos a Nueva York.

Todos asienten. Terminan de desayunar, y deciden pasar toda la tarde fuera, ya que Kate y Paris han estado mucho tiempo encerradas.

Pasean por la costanera, luego se suben a un taxi hacia el Rosedal, que Kate había dicho que de poder quería volver, y almuerzan unos sándwiches allí, pasean en bote y disfrutan del sol.

Alrededor de las seis de la tarde regresan al hotel, empacan y se van hacia el aeropuerto.

A las nueve de la noche toman el vuelo rumbo a Santiago de Chile.