La conquista
Por Mandragorapurple
¡Tiempo record! Oh yeah. Como siempre, agradecimientos al final ;D que incluyen la respuesta a un par de cuestiones que me hicieron.
ADVERTENCIAS: AU (¿esta locura sería posible si no?), Yullen o Arekan (¿Sabían que de acuerdo al promedio Allen será más alto que Kanda a la edad de 20 años? Veamos quién es el seme después), propaganda anti-anti-alcoholismo (involuntaria of course. Recuerde: si toma, no maneje), recuerdos vergonzosos (solo para una persona), y la nostalgia del bolero mexicano.
D. Gray –man es de Hoshino Katsura-sensei (gracias por los bishonen ;D)
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De rostro sereno, con un moretón en la barbilla, un parchecito de cinta para empalmar los bordes de su ceja abierta y cierto dolor al respirar profundo que recién notaba, Kanda meditaba en el jardín. Sus nudillos ya no punzaban pero estaban lastimados, la cabeza del moyashi resultó ser tan dura que fue necesario usar el pavimento para abrirla.
—Lárgate — dijo cuando alguien se sentó con quejas a su lado.
—Tu abuelo me mandó — copió la posición de Kanda en piernas y manos — no creas que lo hago por gusto, ni quien quiera estar… —
—shh… — interrumpió
—¡no me calles! —seguía bravo. Le habían hecho usar ropa de Kanda para dormir, y un abuelo que no era suyo lo había curado y regañado ¿había algo más extraño y vergonzoso? Aumentemos que ahora meditaba junto al tipo que lo atacó (besó) e intentó abrirle la cabeza como ostra. Enserio, su amenaza no había sido broma.
—shh… — calló de nuevo. Allen lo miró mal y trato de tragarse el coraje.
Así pasó un rato. El aroma del desayuno llegó al jardín. Qué débil era, comenzó a olfatear el omelette, abrió los ojos; Kanda seguía imperturbable. Ojalá algún día se quedara de piedra mientras meditaba. Le torció la boca.
Kanda se comenzó a mover, se estiró aun con los ojos cerrados, frotó su cara y se levantó.
—¿porqué me besaste? —dijo antes de que se fuera
—¿porqué me besaste tu? — sacudió su pijama
—Yo no te besé — tenía la frente arrugada, definitivamente no había correspondido al beso. A menos que una patada fuera señal de pasión.
—Y ¿por qué me volviste gay? — Kanda se dobló hasta tocar sus pies
—Yo no te volví nada, se nace homosexual — relajó su posición, meditar era mucho más incómodo que relajarse
—Umm… — parecía razonar. Pero no — ¿para que me volviste gay si luego se te iba a olvidar? — Allen hizo cara de fastidio, de nuevo con lo mismo.
—enserio… ¿qué te hice? — one more time
—me besaste — se irguió y estiro de nuevo. Allen gruñó harto, era el círculo de la desesperación
—¡Qué no hice tal cosa! — Dijo apretando los dientes — ¡Ni siquiera eres mi tipo! — comenzó a arrancar el pasto a sus lados para no levantarse y comenzar una nueva pelea
—Lo era — se acercó y se puso en canclillas frente a Allen.
Pensó que lo besaría de nuevo, se preparó para darle un gancho al hígado y lanzarse sobre el para arrancarle esa mata que tenía por cabello. Primero lo arrastraría por todo el jardín y luego enrollaría esa melena sobre su brazo para poner un pie contra la cabeza de Kanda y jalar hasta que todo ese maldito cabello negro se le quedara en la mano y lo agitaría por la casa como trofeo de guerra. "Vamos, bésame y verás".
Kanda le dio un zape en la frente y se fue rumbo a la casa riendo con ganas.
—¡QUÉ NO ME ACUERDO! — gritó queriendo que todo el mundo se enterara para que lo absolvieran de su pecado.
—No te preocupes, finalmente con la amnesia solo se recuerda lo importante — Kanda ni siquiera volteo para dar la cara, siguió su camino pero sin risas.
La había cagado, aunque ahora Kanda no fuera más que un concepto para él, la había cagado.
Volvió a casa para pensar. En el beso más que en otra cosa. También seguía enojado y dolorido, ese tipo era un salvaje.
Aunque de alguna forma sentía confianza, ya no dudaba al preguntarle o responderle. Su cuerpo sentía que ya no tenía porque portarse educado con el infernal repartidor.
Fue directo al sillón. La verdad es que no había dormido nada en casa de Tiedoll-san; pensaba en la pelea, lo anterior a la pelea y en que si dormía, Kanda lo tomaría desprevenido y lo lanzaría fuera en una forma poco natural y violenta.
Lo primero en su teatro mental fue un Kanda declarándose y el rechazándolo; así se respondía a la pregunta del odio, el beso forzado y el haberlo vuelto gay inconscientemente.
Después a Kanda secretamente enamorado de él, perdiendo toda esperanza con su accidente y desaparición repentina. Él volviendo y Kanda estallando en furia loca porque no lo recordaba; así se respondía a la pregunta del odio, el beso forzado y el haberlo vuelto gay inconscientemente, nuevamente.
Pero había muchos cabos sueltos y no llegaría a ninguna conclusión. Allen encendió su móvil, estuvo abandonado toda la semana en la mesita de centro y era momento de ver la cuenta que le debía a su manager.
Treinta llamadas, dieciocho mensajes de texto y 7 mensajes de voz, se masajeo las sienes, casi llegaba al mes de estar en el pueblo.
"no contestas: apagado o fuera del área de servicio, ¿no te parece que ya fue suficiente? Los patrocinadores aceptaron y están preparando la sesión de fotos, llámame y te daré los detalles"
"¿Dónde mierda estas? ¡Todos volvieron a casa! ¡Incluso están ensayando para tu presentación! Si no me llamas ¡cancelaré todo! "
"Lo siento, lo siento. ¿qué hice mal? ¿ya no me quieres como manager? ¡esta bien! Solo aparece y dímelo (palabras indescifrables). Ha surgido una nueva propuesta, llámame, debo consultarla contigo"
"¡Allen Walker tu no eres así! ¿estas bien? ¿Qué sucede? Estoy muy preocupado y nadie me da razón de ti"
"¡REGRESA MALDITA SEA!"
"Lo haz abandonado todo, tu vida, tu música, ¡a tu manager! ¿Qué pasará con el disco? ¿y tu carrera? ¿y tu historia? ¡Nuestra historia de éxito! No me digas que descubriste el camino espiritual o algo por el estilo." Rió sin querer.
"Voy por ti Allen Walker, voy por ti…" el último mensaje era amenazante, jamás había visto enojado a su agente. Era cierto, había dejado todo solo por descubrir su conexión con el imbécil ese.
"Nuestra historia" repitió en su mente. Algo hizo "clic".
La noche estaba muerta, ni una propina, ni una chica con la cual fingir simpatía, ni un turista borracho y espléndido.
Sacó la carta de su bolsillo, no era por sentimentalismos, la llevaba consigo para recordarse a si mismo resistir. La abrió y desdobló. "Yuu Kanda: nos complacemos en informarle que ha sido aceptado en el Instituto de Artes Plásticas y Producción Audiovisual…" recitaba el papel y cada vez que lo volvía a leer su paciencia y ganas subían dos rayitas.
El hospedaje, la colegiatura, el material y otras cosas debían pagarse unos meses antes de inicio del clase, de otra forma su inscripción no sería registrada.
El abuelo no podía pagarlo todo, además era momento de hacer su vida, no se quedaría en ese restaurante la eternidad. Menos en ese pueblo que le traía tantos malos pensamientos, sobre todo ahora que el moyashi se mudaba. Aun estaba enojado pero gran parte de su furia estaba saldada con el placer de golpear a ese mocoso de nuevo… y con el beso. Se lo había devuelto, eso es todo.
Ojalá se sacara la lotería para largarse ya.
Levantó la cabeza cuando la carta estuvo guardada en su bolsillo y se dio la vuelta hacia la barra. Esa sonrisa de nuevo, esta vez descarada, se mostraba frente a él.
—me contestarás un par de cosas — Allen estaba apoyado en la barra y lo miraba orgulloso
—estoy trabajando — limpió la barra innecesariamente. Allen miró hacia los lados, además de un tipo ebrio que hablaba solo en una esquina no había nadie en el bar.
—umm… dame un Martini; agitado, no mezclado — y se subió a un banquito de la barra
—¿quién eres? ¿James Bond? — sonrió burlón
—¿me lo darás? — sacó un billete de su pantalón y lo agitó. Al parecer el bocaza de su abuelo le había contado que reunía dinero.
—no pareces mayor de edad, muéstrame tu identificación —
—¡já! — y solo por molestarlo la sacó
—ya vete moyashi — no le daría nada, seguramente lo más cerca que había estado del alcohol era al curarse una herida.
—Hagamos algo — se cruzó de brazos sobre la barra — yo te dejó una generosa propina por mi consumo y tu me respondes una pregunta por cada copa que me sirvas — Kanda levantó una ceja.
—La propina — extendió la mano
—Se da después de servir —
—No me tomes el pelo moyashi, la propina o te mando sacar — acercó los ingredientes para el Martini
—la mitad ahora — sacó algunos billetes más — la otra cuando respondas — Kanda lo recibió y guardó en el bolsillo de su chaleco de barman. El coctel se sirvió y Allen le dio un sorbo. ¡Puagh! La bebida del 007 sabía horrenda. Se esforzó para no hacer gestos, el alcohol jamás le pasó pero era por la siguiente fase de su experimento: Investigación de campo.
—y… ¿por qué me besaste? — preguntó tomando su derecho
—Porque tu me besaste — dijo cansinamente — ya te lo había dicho. Mejor gasta tu "domingo" (1) en cosas que valgan — desaprobó negando con la cabeza.
—vale, vale — se bebió de golpe el resto apretando los dientes para no quejarse — dame un tequila — dijo señalando la botella. Kanda se burló pero le sirvió un caballito (2). Lo acompañó con limones y sal, esperó la reacción con paciencia.
Allen contempló, siempre le había dado curiosidad el tequila. Uso la técnica de las películas: todo el caballito, sal en el limón y el limón en la boca. Sintió como raspaba su garganta y ahora si, tosió. Kanda contuvo su burla y esperó la pregunta.
—¿Cuándo te besé? — y volvió a toser.
—Cuando tratabas de volverme gay — recogió el vaso usado y la cáscara de limón
—¡contesta bien! — chupaba el cuarto de limón que le quedaba, lo miró feo. Debió establecer reglas en el trato. — dame una cerveza… ¿para que quieres el dinero? —
Si, el abuelo tenía una gran boca. Sirvió un vaso grande de cerveza clara.
—para ir a la escuela —
Esta vez la siguiente pregunta tardó en llegar, el moyashi bebió lentamente, sentía… chistoso, comenzaba a marearse, como si su cuerpo estuviera flotando. Lo más que había tomado era una copa de vino, con la que se paseaba todo el rato para beberse la mitad. El solo se había buscado esto, toda su adolescencia negándose a beber y ahora se embriagaba sin razón.
—¿estas mareado? — dijo sonriendo de lado, al parecer la sesión de pregunta-respuesta terminaría más pronto de lo que esperó
—no — recuperó su orgullo y se bebió lo que restaba de la cerveza.
Con nuevos ánimos siguió pidiendo. Comenzaba a ponerse borracho, nada peor le podría pasar.
—¿estas… enamorado de mi? — preguntó con un vodka con jugo de uva. "no" respondió Kanda a regañadientes después de un momento de miradas asesinas.
—¿Por qué me odias? — agitó su whiskey en las rocas para que lo rellenara el barman
—porque eres un estúpido — Allen rió. Y vaya que lo era.
— ¿te gusto el beso? — lo miraba rellenar su vaso. Kanda lo miró como si estuviera loco, el sonrió exageradamente, mostrando los dientes como niño pequeño cuando hace una travesura.
Si no respondía sería un "si", así que dijo que "no".
—¿seguro? — bebió ya sin saborear
—esa pregunta te costará otra bebida — Allen rió de nuevo y sacó un hielo del vaso para masticarlo
—podría mejorarlo, hacer que te guste — tronó el hielo en su boca sintiendo alivió cuando su lengua probó algo más que alcohol.
—Estas borracho moyashi — claro, solo diría algo como eso si perdía la conciencia
—Seeeeee… — admitió poniendo la cabeza sobre la barra — dameeee… un mojito —
—¿Cuánto dinero traes? — ah si, que era un mocoso rico
—Esa pregunta te costará una bebida — touché. O la astucia de alguien sin sentido.
Hacia preguntas incómodas pero verlo así era una recompensa. Bebió lo que tenía en la mano y el mojito también, tardó en decidir la siguiente aunque a esas alturas lo que fuera ya no importaba
—¿te sabes una canción que va…? "dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón…" (3)— genial, el show comenzaba.
Si Allen Walker estuviera consciente recordaría que le daba vergüenza cantar.
—vete a casa incordio — no pudo evitar reírse. Ya estaba borracho y seguramente no había llegado a la pregunta que le interesaba.
—Yuu… —
—Kanda — corrigió
—Eso, eso. Kanda Yuu…— agitó la mano restándole importancia — se me olvidó —
—¿el dinero? —
—noooooo… — puso la frente sobre el vaso del mojito — ¡que te quería! Se me olvidó — se encogió de hombros —no te enojes. No es mi culpa. Me rompieron la cabeza, con un bate. Un chico se me declaró, me besó. Lo rechacé pero alguien nos vio… y ya no recuerdo nada — Kanda lo escuchaba. Nadie le dijo esa versión.
—perdón — estiró su mano buscándolo — perdón, perdón, perdón — pero era una lástima que solo borracho lograra decírselo.
—Kanda — llamó su compañero recién llegado — Lo siento, tomé el trabajo de botones y ahora… —
—¿qué hora es? — interrumpió entregándole el corte de caja
—la una — el chico revisó el reloj
—¡lo siento! ¡se me olvidó! ¿qué puedo hacer? — Allen se seguía lamentando
—No te preocupes — ambos miraron al chico en fase trágica — yo le llamó a alguien para que lo suba a su habitación — y comenzó a ponerse su chaleco
Kanda se quitó el suyo, lo guardó en la mochila y pasó del otro lado de la barra para despertar al peliblanco.
—¿Lo conoces? — dijo el barman con sorpresa
—Yo lo llevo — y le dio unos golpecitos en el rostro para que se levantara, Allen lo siguió obediente y dejó que Kanda se acomodara en la espalda su brazo para ayudarlo a caminar.
Lo que hay que ver. Allen Walker se sumaba en a la lista de borrachos que le había tocado acarrear.
El camino a casa fue complicado, Allen vociferaba cosas indescifrables, reclamaba cosas que no le correspondía escuchar a Kanda, habló de teoría musical, se detuvo cinco veces a contemplar la luna como si jamás la hubiera visto (si, las cinco igual) y seguía pidiendo perdón. En otro momento no hubiera dudado en burlarse, pero siendo él quien lamentablemente se autoasignó la tarea de regresarlo a su casa, no podía.
—no te atrevas — Allen se colgaba cada vez más de su hombro — no, no ¡MOYASHI! — dijo desesperado. El chico se estaba durmiendo.
No tuvo más remedio que cargarlo como costal de papas las tres calles que faltaban para su casa.
Entró probando llaves y viendo la duela, arrastró al chico jalándolo de los pies. Era demasiado, dejaría el cuerpo alcoholizado en la sala y volvería a casa. Punto.
Lo subió con un último esfuerzo y se desplomó en el piso. Él era el ofendido, el moyashi no tenía privilegio ni de un favor. Igual ya estaba ahí.
Allen se movió y rebuscó en su pantalón, sacó otra buena cantidad de billetes aparentemente insignificante pero la denominación no lo desmentía. Se estiró y los atoró en el borde del pantalón de Kanda como si fuera propina de gigoló.
—Ahora baila — dijo antes de volverse a dormir.
Kanda hirvió. Pero no tenía ganas de iniciar una pelea. La espalda, el abdomen, la ceja, la mandíbula, las piernas y la cabeza le dolían. Arrancó de las manos del mocoso ebrio el cojín que abrazaba y lo usó de almohada. Ya eran las tres de la mañana.
Durmió sin recordar cuando o como perdió la consciencia.
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—Despierta Bakanda — Allen le manoteaba el rostro desde el sillón
—¡QUÉ ME DEJES! — le detuvo la mano y se la torció dolorosamente. Allen se quejó y pataleó pidiendo que lo soltara.
—¡Me duele la cabeza! — intentó obtener la consideración de Kanda
—Me da gusto — y se la hundió en el tapiz del sillón. Solo pudo pronunciar a un "no" y su chichón y mareo fue sofocado en el lugar de sus lamentos. Sus protestas eran ahogadas por el relleno, pero cuando recordó que tenía otra mano, tomo a Kanda del cabello y tiró. Fue medianamente liberado.
—¡Solo quiero un Alka Seltzer(4)! — si, tenía resaca
— ¿sientes que te mueres moyashi? — estaba aguantando el dolor por su cabello.
—¡no hables! — cada palabra le taladraba la cabeza
—¿QUÉ? ¡¿ASÍ MOYASHI? — le gritó en el oído. Allen lo soltó de inmediato con un quejido y sufrió sin moverse. Kanda se quedó hincado disfrutando, al parecer también había un show matutino del moyashi.
—Me siento mal — se incorporó lentamente. Tocó su estómago e hizo una arcada contenida. Kanda abrió los ojos con horror, pero no hubo tiempo de huir. El moyashi se vomitó sobre él, concretamente sobre su camisa, en toooodo el pecho y abdomen.
—¡ERES UN ASCO! — se quitó la camisa de inmediato
—Pero así te gusto —
—Muérete moyashi — le lanzó la camisa a la cara y se fue a lavar ese asqueroso olor
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NOTAS AL PIE
(1)"domingo": en mi país, cuando eres niño los abuelos o los padres te dan dinero de vez en cuando como regalo (o sin motivo XD), a eso le llamamos "domingo". Aunque no te lo den en domingo.
(2)caballito: es el pequeño vaso donde se sirve el tequila, también lo llaman "shot".
(3)La canción se llama "La barca". ¿Cómo la aprendió Allen? Ni idea.
(4)alka seltzer: son unas pastillas efervescentes que se ponen en agua para bebértelas cuando tienes problemas estomacales; nauseas, agruras, ardor, etc. Contiene sales así que ayuda a re hidratar un cuerpo con resaca y por ser una "base" neutraliza los ácidos del estómago. Aquí es una pequeña parte de la típica cura de la cruda (resaca).
Agradecimientos a: Alhena-star (yo conocía yaoilandia XDD pero me daré una vuelta por ese maravilloso país: pervertilandia), kotoko-noda (misterio resuelto. Accidente: alguien le rompió la cabeza con un bat de baseball, como ves no es un accidente XD), kaoryciel94, ZakuryMinashiro, Racksha yami (nos gustan los reviews pero si no pueden dejar uno no es tan grave ;D).
Ahora la respuesta a las cuestiones: AppleRin, Lavi ya tiene a su personaje desde el principio de mis notas, es más ya ha salido en el fic. Muy pronto lo verás ;D.
Gracias por leerme y darme su tiempo. Nos leemos luego.
Atte: Mandra
