La conquista

Por Mandragorapurple

Público fui nuevamente secuestrada, esta vez por la escuela y la necedad de los profesores por enseñarme cosas (yo les he dicho que sus esfuerzos son en vano pero ellos están tercos!). En fin, respiro y les presento el capítulo 12 y festejo que esta cosa llegó a los ¡100 COMENTARIOS! (baila la macarena brake dance, saludos a Kimi por este legado musical tan maravilloso XDDD), ESTO ES GRACIAS A TODOS USTEDES, no hay más, reverencias a ustedes. Para compensar mi irresponsabilidad, conchudez y etc, etc, hice este cap más largo, espero les guste.

ADVERTENCIAS: Yullen, Tyken, Roullen, Lenallen, Yuuma, y demás cosas (si, me inventé las contracciones XD a saber cuales sean las correctas), AU (oh fucking yeah!), más propaganda anti- pro-anti alcoholismo, insultos feos, una canción de Mamá Pulpa y comerciales involuntarios ;D.

DISCLAIMER: D. Gray –man no me pertenece, es de Hoshino Katsura (¡ÁNIMO JAPÓN!)

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Aquel verano del 2006 volvía diferente, su abuelo ya no estaba, su padre y él llegaron al pueblo para arreglar asuntos legales y nada más. A Mana Walker se le veía acongojado, triste y aunque sonreía y fingía que todo marchaba según las leyes naturales y por consiguiente debían conformarse, no se resignaba. Volver al pueblo tan pronto y por frívolas razones lo ponía enojado e intolerante.

"Debemos seguir caminando" dijo

Allen no esperaba un junio agradable: por un lado su abuelo se encontraba bajo tierra, por otro le preocupaba el estado de las cosas con Kanda. El sujeto había cambiado por fuera y por dentro. Allen lo percibía siniestro en algunas ocasiones, cruel e insoportable en aumento. Por fuera, su amigo se había convertido en un lobo con piel de cordero.

Cuando llegó a la reja de la casa Tiedoll encontró a su amigo poniendo cara de tabla ante los chismes de su novia: una chica cualquiera, rubia, con las bolas de grasa que tanto gustaban a los chicos y formas bastante desarrolladas. Usaba maquillaje para cubrir su rostro falto de encanto natural y un vestido de sugería inocencia juvenil.

Sintió envidia, celos, tristeza… sabía el nombre de todas sus emociones pues llevaba varios años en el negocio del amor no correspondido.

—¡Allen! — saludó la chica molestándolo aun más. Era Kanda quien debía notar y alegrarse por su presencia, no ella.

—Buenas — saludó abriendo la reja

—¡Bienvenido! Nos preguntábamos cuando llegarías — explicó irritándolo con su integración de ella y Kanda en el "nosotros"

—ni yo mismo lo sabía con seguridad — miró a Kanda pero él procuró restarle importancia a su existencia con una mirada perdida en el espacio

—¡qué bien que ya estés aquí! — la chica se levantó y lo tomó de las manos poniendo su cara contenta cerca de la suya — qué pena no quedarme, pero mi madre insistió en que tomara clases de piano este verano y desde hace un rato se me esta volviendo tarde. Los dejó, seguro tienen mucho de que hablar — y la chica se fue despidiéndose de Kanda con un beso en los labios y de Allen con uno en la mejilla.

Ambos se quedaron ahí, Kanda mirando con fascinación las baldosas de la entrada y Allen parado frente a él esperando algo que no debía esperar.

—¿toca el piano? — se sentó al lado de Kanda en el lugar que antes le pertenecía a su novia

—toca muy bien — además de la crueldad de su amigo lo que más le asustaba era eso: el jamás haría un cumplido a nadie pero con esa chica cambiaba, probablemente era con quien se comportaba menos cruel. Le atemorizaba que todo lo que le gustaba de Kanda fuera cambiado por ella. Domado.

—¿mejor que yo? — se sintió estúpido

—imbécil — Kanda se levantó y entró a casa, Allen lo siguió

La casa estaba sola y lo notó porque el señor Tiedoll no le dio el cálido recibimiento acostumbrado. Llegaron hasta la cocina, Kanda puso agua a calentar y sacó dos platos de ramen instantáneo, de vez en cuando tenía gestos como esos haciéndolo sentir dentro del estrecho mundo de su amigo.

—estaré poco tiempo — dio sentándose en el desayunador

—¿mariscos o cerdo? — Kanda le dio a elegir de las sopas

—cerdo — y le dio la de mariscos

—podríamos salir mañana a ver la película que te dije… —

—ya la vi — sacó palillos para el ramen

—¿con ella…? —

—si — los puso sobre la mesa y fue al refrigerador por dos sodas

—Podemos ver cualquier otra —

—mañana no puedo — y pasó su soda a Allen

—es Dr. Pepper (1) — se quejó Allen fastidiado de que todo girara en torno a esa mujer

—¿y? —

—no me gusta —

—es tu problema — Kanda abrió una pepsi y se sentó

—te la cambio — la puso sobre la mesa y la arrastró hacia Kanda

—no — él bebió largamente y Allen se levantó a servir agua. Dio un sorbo y observó a Kanda ¿sería buen momento? Como percibía las cosas seguramente tendrían pocos ratos a solas.

—yo… esperé porque quería hablar de esto en persona… —

—cállate — y volvió la lata a su boca

—… de lo que ocurrió la otra vez —

—no me acuerdo — evadió apagando la estufa, la tetera silbaba.

Lo sabía, se haría el loco después de todo.

Allen lo dejó así, si Kanda fingía que no había sucedido era mejor, así podían seguir y todos contentos.

No sabía cómo pero se había aprovechado de un buen gesto de su amigo y le traicionó para satisfacer un poco de sus instintos. Juraba que su sentimiento por Kanda era apacible, sufrido, sin mayor añoranza que la compañía de él pero al obtener más de lo esperado (un abrazo) "gracias" a la tristeza por la muerte de su abuelo, experimentó un malsano impulso. Disfrutó el abrazo, se aferró a él, comenzó a aspirar el aroma de su amigo, algo a lo que no podía ponerle nombre pero olía tan bien…

Kanda notó que para Allen eso ya no era un abrazo de consolación.

No hace falta repetir las cosas que le dijo, insultos en japonés y en todos los idiomas que conocía. Allen lo negó todo y ahí quedó. Al otro día tuvo que irse. No era tan grave.

Tal vez pasaron unas semanas o un mes pero en poco tiempo Kanda ya se había conseguido una novia. Pero Allen sabía que era más bien para darle una sacudida.

No vio a Kanda a solas más que una vez antes del fatídico día. Allen Walker desapareció del panorama de Yuu Kanda como amigo gracias a esa mujer. Ella tenía prioridad, ella ocupaba los pensamientos de su amigo y él se ponía cada vez de peor humor, cada vez que visitaba a Kanda ella estaba ahí, se comportaba encantadora y agradable solo logrando que Allen la despreciara mucho más. Comenzó a comportarse malo y hostil con ella. La odiaba, pero más a Kanda por estar enamorado de ella y no de él.

Por la tarde llegó a casa de Kanda dispuesto a no moverse del lugar y obligar a "la novia" a irse. Al menos así podría estar con Kanda antes de volver a la cuidad y esta vez no volvería en invierno. No tenían nada más que hacer su padre y él en ese pueblo, los asuntos estaban en orden y aunque Mana era considerado. no lo llevaría tan lejos únicamente por ver a un amigo. Era fácil tomar el autobús e ir, pero entre más sencillas parecen las cosas más cuestan trabajo. Valoró la situación, su padre no le permitiría ir y venir a su antojo y después de esta visita accidentada e insatisfactoria tal vez no volvería en mucho tiempo. Por Kanda, por él, porque nada bueno podía salir.

Abrió la reja y con la confianza de siempre abrió la puerta de la casa, antes había pasado por Mugen japanese food y Tiedoll aseguró que su nieto estaría en casa. Entró llamando a Kanda pero no fue necesario buscarlo, estaba en la sala, encima de su novia, con la ropa descolocada y moviéndose, la chica tenía levantado el vestido y sus piernas rodeaban a Kanda, emitía pequeños ruidos a través de sus manos, se cubría la boca por obvias razones.

Kanda lo miró echándolo del lugar pero la determinación de la que había convencido a su cuerpo le impedía moverse tanto por la sorpresa como por el terror que le causó la escena.

—¡LÁRGATE MOYASHI! — pero no se movió, Kanda se levantó cubriéndose lo más rápido que pudo y fue hacía él. La chica aprovechó, se puso las prendas que le faltaban y caminó apresurada hacia la puerta, roja como un tomate. Allen giró al cabeza negándose a ver más.

—¡BAKA MAMESHI! ¡LÁRGATE! — empujó Kanda pero Allen seguía ensimismado

Con ella, ¿por qué con ella? ¿de verdad la amaba? ¿le gustaba tanto? La deseaba, esperaba que no fuera amor, pero él no tendría eso, ni siquiera el mínimo.

La rubia se disculpó y salió corriendo de la casa con lágrimas que Allen no pudo comprender ¿por qué lloraba? Tenía todo de Kanda ¡qué importaba si los veían! Lo tenía para ella y seguro encontrarían otra oportunidad para hacer sus porquerías.

Kanda no hizo nada por detenerla. Allen festejó en su interior, al menos su amigo lo prefería en ese momento, se quedaba para insultarlo.

—KISAMA MOYASHI, ¡MÉTETE EN TUS ASUNTOS! — lo seguía empujando hacia la puerta. Odiaba a esa maldita rubia.

—¿por eso no puedes salir? ¡¿POR ESTARTE TIRANDO A ESA? — empujó a Kanda de vuelta

—¿ESO A TI QUÉ TE IMPORTA? — Kanda comenzó a forcejear con Allen pero él no se iría, no.

—¡CLARO QUE ME IMPORTA! — Allen le dio un golpe en la barbilla. La odiaba y también a Kanda comenzaba a odiarlo más allá de la palabra: en sentimiento —¡¿porqué? — dijo Allen con el ceño fruncido y ganas de llorar

—¿porqué que? — Kanda se froto el golpe y acomodó sus pantalones, veía venir lo que temía, lo que no necesitaba escuchar. ¿Es que el moyashi jamás podía cerrar su bocaza?

—¿tanto te gusta? ¡NI SIQUIERA ES BONITA! —

—¿Cuál es tu problema? — Kanda se estaba fastidiando de aquella escena de celos absurdos

—ELLA NO, CON ELLA NO —

—entonces ¿con quien? ¿Contigo? — dijo sonriendo burlón. Allen calló, hasta ahora se daba cuenta de que sus quejas estaban fuera de lugar. Kanda siguió arreglando su ropa

—somos amigos —

—no soy amigo de ningún marica — Allen agachó la cabeza

—me gustas… — soltó, ya no tenía nada que perder

— te odio — y sus palabras le caían como una montaña — no quiero volver a verte —

Allen estaba…

Tomó a Kanda con fuerza y lo besó con violencia. Aprovechó las protestas del otro para entrar en su boca. Yuu respondió con un golpe en el estómago y un puñetazo en la cara. Se le fue encima a golpes haciendo que su nariz sangrara y su labio se rompiera. No intentó defenderse, se lo merecía altamente. Kanda le dio todos sus sentimientos en esos golpes, por la intensidad se adivinaban cuales y que tan malos eran.

—lárgate — Kanda se levantó respirando aceleradamente, Allen seguía tirado, lloraba y la sangre de su nariz corría por su mejilla

—me gustas — dijo bajito y casi abatido

—no vuelvas nunca —

—al menos déjame ser tu amigo — Allen se limpió con el dorso de la mano logrando únicamente que la mancha roja se extendiera por su cara

—jamás hemos sido amigos, ME DAS ASCO — Kanda le dirigió una mirada que jamás había visto y que daba miedo

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—¡cobardeee! —

—no pelearé contigo —

—¿crees que soy frágil? ¡Ven acá para que te enseñe quién es frágil! — Alma hacía algunos movimientos de boxeo

—¿ustedes consideran que sea posible ensayar sin estallar cada cinco minutos? —

—¡dile que se aleje de mi hombre! — acusó con el dedo índice sin apartar el puño de su mandíbula para defenderse de cualquier golpe posible

—¿qué hombre? Por Dios — solía tener mucha paciencia pero el humor le cambiaba cuando trataba de razonar con Alma en modo terco.

—a ver… — Lavi rebuscó en su bolsillo — yo tenía un regalo para Alma pero… ¡ah! Lo encontré — Lavi captó la atención de la niña, ella trataba de verse feroz frente a un Allen con cara de "WTF!" por tener a la niña haciendo como león en su cara

—pero Alma no ha sido buena. Si tan sólo quisiera ensayar… — Lavi sacó una tarjeta de su bolsillo, la jugó entre sus dedos — un regalo digno de nuestro pequeño pajarito —

—¿qué es? — dijo dudosa

—el número de teléfono del fotógrafo que hizo la campaña de Black Order shop — miró el papelito blanco y leyó — Howard Link, fotógrafo profesional. Siendo un asistente me fue imposible obtener el número de Kanda pero su jefe seguro te lo podrá dar —

—el jefe de Kanda… — murmuró convenciéndose totalmente de las posibilidades — ¿eso significa que estas de mi lado? — miró a Allen con superioridad y él se concentro en sus partituras negando con la cabeza

—digamos que si no ensayas, se lo daré a Allen — no hubo más que decir pues la niña de colocó a un lado del piano y apresuró a Allen para empezar de una vez con el ensayo.

Sin duda Alma ganó la tarjeta. ¿Haría falta una charla desilusoria sobre Kanda? ¿Tendría que revelar las preferencias del otro y romperle el corazón a su compañera o esperar su acercamiento con Kanda para que ese bastardo la despreciara como eran sus costumbres? Esperando la cortesía kandesca, Allen dejó estar aquello pensando que si la niña lograba pasar a Link y luego obtener el número de su ex-amigo lo más probable era que ni siquiera levantara el teléfono. Tal vez una semana de lamentos, uno o dos litros de helado napolitano y alguna escena dramática sobre las penurias de una adolescente vendrían con el rechazo de Alma pero así, tan mocosa como era, tan inestable por la edad y vivaz se recuperaría y la tendrían acosando de nueva cuenta a algún otro ser vivo.

—don't worry — Lavi esperó que la niña se fuera del lugar para acercársele — tengo algo mucho mejor para ti, como eres mi consentido… — y puso sobre las partituras del piano una tarjetita "Kanda Yuu 555-xxx-xxx-xxx" Lavi había conseguido el número directo.

—no gracias, debiste dárselo a Alma para ahorrarle tiempo — Allen cerró el piano y dejó su banco

—¿en serio? — siguió a Allen —pensé que saltarías como colegiala — dijo burlón por la manera en que Alma había recibido su tarjeta hace ya media hora. Allen no lo miró — te gusta ¿no? Ve antes que Alma lo atrape — se sentó en el sillón, Allen fue hacia la cocina — y si no entonces es indescifrable porque te opones a que Alma lo admire un poco, sabemos que ese tipo no le haría caso a una niña — Allen tomó un vaso de agua.

—¿¡o es un pedófilo! — dijo Lavi fingiendo estar escandalizado pero ni así la actitud de Allen se aligeró — vamos, es broma, tiene cara de que sólo te abusaría a ti — y tampoco hubo respuesta. Su amigo no estaba de humor y se sentía algo fuera de lugar haciendo bromas que no lograban como mínimo una mala cara

— ya que el ensayo ha terminado y no hay más por hacer, el manager se termina por hoy — tomó sus cosas y fue a la salida — nos vemos mañana — y un portazo

—Lavi… — se asomó pero no trató de detener a su representante, no tenía muchos ánimos de bromear o de hablar, quería decirle a Lavi sobre el dolor de cabeza que tenía desde hace un buen rato y de cómo esos dolores le abrían la mente con pequeños detalles que no podía atar con los demás.

Se hizo té, bebió unos cuantos sorbos a penas. No se fue el dolor insoportable por la falta del HHG, pero al menos consiguió dormir.

Por la noche, cuando no sería normal tener más visita que la de un asesino o de Juan pestañas(2) el timbre horrible sonó, debería cambiarlo por uno que no sonara tan molesto. Allen se levantó con pereza, estaba despierto desde hace un rato, sin dolor de cabeza claro pero si con los remanentes de la jaqueca. Abrió la puerta sin quitarle la cadena y su primera visión fue una bolsa del super con un six de cervezas.

—¿traes comida? — dijo cerrando la puerta, sin embargo esperó la respuesta para quitar la cadena

—necesariamente — contestó el otro y Allen quitó la cadena para dejarlo pasar.

Tyki entró y fue hacia la sala dejando las cervezas en el piso y poniendo sobre la mesa el nikuman que había comprado en un restaurante japonés.

—gracias — dijo abriendo su bandeja, Tyki hizo lo mismo pero antes de dar el primer mordisco abrió una cerveza.

—te ves… — dudó un poco y bebió un poco más

—anda dilo, no podría negarlo — Allen dio un mordisco quedándose con solo la mitad del bollo en la mano

—te ves no sano — dijo tomando por fin su primer nikuman — ¿estas enfermo? — se llenó la boca

—no, un dolor de cabeza — le restó importancia y miró a Tyki beber con la boca llena y limpiarse con la mano.

—¿qué? — dijo pasándose la bola de comida a una mejilla

—nada — sonrió y volvió a su pan.

Su primera impresión de Tyki Mikk fue la de un sujeto rico, mimado, egocéntrico, vanidoso, todo lo que un modelo podía ser y además de cuna alejada de problemas económicos por mucho. Ahora que lo conocía mejor veía que su educación la guardaba para el público y situaciones de protocolo, justamente estaba vestido muy casual, el cabello sin mayor arreglo que su rizado de nacimiento y tenía puestas sus gafas, unas cosas bastante grandes de armazón grueso que lo hacían verse como un simple mortal, por supuesto, qué decir de su comportamiento. Él tampoco andaba de "pipa y guante" en casa, era lógico pensar que todo famoso tenía su Mr. Hyde (o su Sr. Jekyll según el caso).

—toma una — estiró el brazo dándole una botella

—no gracias —

—jamás bebes — dijo con algo de reproche

—soy mal bebedor — y pasó con el segundo bollito de carne

—lloras, cantas, golpeas, te duermes… ¿Qué haces? — dijo con la boca llena

—pues no lo sé muy bien —

—vamos, bebe una, eso no te hará nada — insistió destapándola. Allen aceptó receloso y bebió. Pronto, todas las botellas estuvieron vacías y se aventuraron a salir por más.

Las luces le parecían una preciosidad, los autos no parecían peligrosos e iba cantando sin importarle que la gente lo viera como a un loco, así había terminado Allen Walker después de tres cervezas. Tyki y él caminaban en la acera, iban abrigados pues las noches enfriaban terriblemente pero agregado a eso Allen se vio obligado a usar un gorro para no resaltar con su cabello blanco y se puso sus lentes nuevos para aparentar, a Tyki el bastaba con las gafas para quedar casi irreconocible.

Llevo varios días sin probar bocado y lo peor de todo es que no tengo ni un centavo, ni ningún amigo ni ningún pariente, que me invite a su casa a comer algo decente… (3)— Allen cantaba una canción que Tyki llegó a pensar estaba componiendo en ese momento. Walker caminaba dando saltitos. Lo entendía todo, Allen era de los que se ponían graciosos cuando bebía y luego no recordaban nada.

—¡canta conmigo! — animó

—no la sé — levantó una ceja, Allen tomó su celular y se musicalizó a si mismo. Al final la canción si existía.

por eso decidí meterme a un supermercado y nada de robar sino nomás tomar prestado un poco de jamón y tal vez un pan Bimbo y de una vez un cacho de ese queso gringo… — coreó contentísimo —como no tengo ni un varo, todo lo robo del supermercado, no tengo ni un varo todo lo robo del supermercado no tengo ni un varo — y la canción seguía

—deberíamos volver, no creo que necesites más… — Allen lo tomó de la sudadera y lo metió a una tienda de 24 hrs.

Y como en la chamarra ya no tengo espacio, me voy hacia la ropa caminando muy despacio y le arranco la etiqueta a una gabardina y ahora ya me caben esas latas de sardina — entró ganándose las miradas sospechosas del dependiente, esa no era la canción ideal para hacer las compras

Allen comenzó a llenar la canasta con todo tipo de licores, Tyki ni siquiera intentó pararlo, verlo cantar y hacer payasadas tales como colgarse un metro de chorizo al cuello y bailar con una lata de piña en almíbar en la cabeza (a falta de una fresca) como si fuera Salma Hayek en "De el crepúsculo al amanecer"(4) le hacían el día (o la noche).

Luego de la cuarta vez escuchando la misma canción incluso Tyki la comenzó a repetir, bajito pero entendible.

Salieron de la tienda con las bolsas llenas de bebidas no aptas para menores, Allen comenzó a bajar en energías y decidieron sentarse en un parque. Todo el asunto era encantador, Tyki estaba más que divertido con aquella salida, encantado, por supuesto, Allen era mucho más de lo que había esperado, no porque estuviera borracho si no por todas aquellas cosas que le contaba justo en ese momento.

—esta… grande — dijo Tyki cuando Allen le pidió la mano para mostrarle la cicatriz de su cabeza

—a veces da comezón — y se rascó

—¿como te la hiciste? —

—me rompí la cabeza… bueno, me la rompieron — y abrió otra cerveza

—pero no sufriste daño — era tan malditamente larga que le parecía extraño que Allen estuviera entero

—pues perdí la memoria, un poco o algo así — bebió — de hecho no había tenido problemas por eso, hasta hace un tiempo —

—¿qué tipo de problemas? — estando así se le podían sacar tantas cosas y decidió aprovecharlo

—un "amigo" — movió sus dedos como si fueran comillas al pronunciar la palabra — un bastardo maldito que se puso histérico porque no lo recordé — visiblemente su actitud había cambiado a una molestia, era el recordar a ese sujeto, seguramente.

—¿y porque el "amigo"? no pareces soportarlo —

—NO SOPORTARLO ES POCO, ¡LO ODIO! — dijo como si fuera un niño que odia el brócoli

—entonces no hay ningún problema, mejor para ti si no lo recuerdas — bebió de su botella aunque solo era refresco de toronja

—pues no… — se frotó la cara. Miró a su alrededor, pensándolo bien no sabía ni que parque era ese —¿qué calle es esta? — dijo levantándose y buscando algo conocido

—no sé… — no era desorientado pero tampoco era su rumbo — pero dime … —

—¡ah! Ahí esta el elefantito-tobogán ¡estamos a… — contó las calles con los dedos — ¡a tres calles de mi casa! — pero le mostró cinco dedos a Tyki. Él sonrió, de nuevo volvía el nada serio Allen borracho —maldito Yuu — susurró y se volvió a sentar

—¿Yuu? —

—¡SI! ESE BASTARDO ME EMPUJABA POR EL TOBOGÁN CUANDO YO NO QUERÍA BAJAR — dijo señalando al elefante azul en medio de los juegos — aunque el de allá no era un elefante… era más bien un tobogán normal… — pensó analizando

—¿de qué hablas? — dijo Tyki riendo y antes que se diera cuenta, Allen ya estaba corriendo hacia los juegos. Fue tras él y cuando llegó vio a Allen bajar por la trompa del elefante aterrizando con el trasero gritando "wi!". Tyki le dio la mano para que se levantara, Allen la tomó y se sacudió la tierra del pantalón

Se pasaron a los columpios y Allen insistió en que Tyki lo empujara. Se mareo y vomitó después de dar dos pasos lejos del juego.

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—¡Komui! — llamó Reever a su compañero — ya están los resultados — anunció parando al otro en el pasillo. Reever miró a los lados revisando a los otros doctores y enfermeras que pasaban saludando — pero vamos por un café, a la esquina — ya era mala señal que su amigo quisiera ir lejos de la gente y peor fuera del hospital.

Komui asintió y a la hora del almuerzo ambos fueron al discretísimo café a media cuadra del hospital, con un ambiente algo animado pues a diferencia del café del hospital; donde todos estaban tensos, desvelados y acongojados, este continuamente era lugar de conversaciones sobre alegres nacimientos, recuperaciones milagrosas o historias graciosas sobre algunos males y accidentes. Esperaba que el lugar fuera una señal buena sobre los resultados y que su amigo pidiera privacidad únicamente por tratarse de un familiar.

Ordenaron dos cafés y pan dulce sin embargo Reever sacó el sobre membretado con el nombre del hospital hasta la segunda taza.

Lo entregó, Komui lo dejó un momento sobre la mesa y abrió rápidamente cuando su cuerpo se llenó de decisión. No hubo duda, su amigo le dijo, al ver su rostro desencajado, que él mismo había hecho por segunda vez las pruebas por no creérselo.

—entiendo… — aquella hoja con resultados no era más que la oficialización de lo que ya venía temiendo hacia unas semanas

—puedes llevarla a otro lugar — repuso Reever tratando de hacer una esperanza pero Komui se agachó

—ya lo sospechaba, además confío plenamente en ti — .

—quizá todo se resuelva volviendo a administrar el HHG — dijo Reever quien obviamente tuvo que conocer sobre el tratamiento recibido por Lenalee durante su infancia al leer su historial clínico.

—no hay forma, su hipocampo ya no es receptivo al compuesto, tendría que someterla a un nuevo proceso — dijo Komui con una serenidad y claridad de pensamiento no esperada en tales circunstancias — además no podría obtener autorización sin un evento traumático de por medio —

—demándales, es culpa suya que Lenalee este así —Reever no estaba contento para nada, conocía a la niña desde que Komui y él estaban en la escuela de medicina y por encantadora le había tomado un cariño especial.

—imposible, se firmó un documento que nos protegía de cualquier daño a corto plazo pero… — simplemente no había forma — el tratamiento duraba diez años, pasado ese tiempo el efecto sería permanente. Mi Lenalee ya no recuerda nada, al menos no tiene que enfrentarse a eso — Komui bebió y suspiró, no sabía qué haría al llegar a casa.

—entonces… tendremos que hacerlo a la antigua — animó Reever — sabemos que se puede arreglar, tomará tiempo pero Lenalee volverá a estar tan sana como siempre —

Komui no podía sonreír. Apreciaba los intentos de Reever por levantarle el ánimo, si embargo no era tan fácil. Ahora lo veía, se había mantenido sereno ante todas aquellas personas angustiadas y les daba palabras de aliento que creía suficientes, pero ahora que era su hermana la que estaba enferma no podía responder amablemente y enfrentarlo fácilmente. En este momento se daba cuenta que ninguna empatía era suficiente para comprenderlo.

Reever se ofreció a acompañarlo a casa pero decidió que debía resolverlo solo con su hermana y nada más. Aquella tarde abrió la puerta dudoso, del otro lado Lenalee escuchó las llaves y acudió a la puerta para recibirlo como hacía desde siempre.

Komui abrió y al verla con el delantal puesto lista para servirle la comida fue inevitable llorar. Lenalee lo entendió de inmediato y aunque era ella la que debía llorar y sentirse vulnerable, abrazó a su hermano y lo consoló.

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Tumulto, gritos de emoción, flashes y voces molestas.

—¡GRÁBALOS! — ordenó alguien al ver que Tyki comenzaba a moverse

—¡ENCONTRÉ ESTAS BOTELLAS! — gritó un chico llegando con la bolsa del super de la noche anterior, esta vez, vacía.

—¡SON ANGELICALES! — gritó una chica que grababa con su móvil

Tyki se levantó golpeándose la cabeza con la parte de abajo del tobogán de elefante, ambos habían dormido debajo del juego, se agarró la cabeza maldiciendo.

—Tyki ¿desde cuando Allen y tú son amigos? ¿salen de fiesta muy a menudo? — cuestionó un reportero. Mikk levantó la mirada y se encontró con un mar de cámaras y micrófonos ¿Cuándo se había quedado dormido? Movió a Allen con fuerza y este gritó protestando como si estuviera en casa

—emm… — maldición, no debieron salir de casa de Allen. Lo volvió a mover consiguiendo que este despertara finalmente y al darse cuenta de la situación se quedó en shock y lo único que le se ocurrió fue saludar

—¿es cierto que Allen esta saliendo con tu hermana? — preguntó una reportera y pegó su micrófono al rostro de Allen

—¿con Road? — dijo Tyki escandalizado — nah, para nada, pero nosotros somos grandes amigos — dijo Tyki rodeando a Allen con un brazo y sonriendo para las fotos

Road casi sacaba espuma por la boca cuando vio el video en Internet y corrió a casa de Lenalee para contárselo.

Era increíble, ¿por qué no sería novia de Allen Walker? ¡Podría emparejarse con él con la convivencia suficiente! ¿y quién le había dado permiso a Tyki de salir con Allen? ¡Pecado mortal! Vaya inicio de sábado tan infame.

Ya forzaría a Tyki a llevarla con Allen, oh si.

Lenalee parecía haberse puesto peor con la noticia de su enfermedad. Esa mañana estaba enredada en una cobija, tirada en el sillón de su casa haciendo zapping con la tv esperando a que su hermano volviera con las medicinas que le eran necesarias. Su mañana mejoró notablemente cuando, en un programa de chismes, apareció Allen durmiendo en un parque y sorprendentemente el hermano de Road lo acompañaba. Verlo despeinado, con una cara de recién despertado y boca abierta al ver a los reporteros la hizo reír. Allen era genial, aun lejos, sin saberlo, la hacía feliz.

—¡ya volví! — anunció Komui entrando seguido de una niña de pijama y pantuflas — y mira que traje conmigo — Road saludó y fue directo a Lenalee quejándose

—¿lo haz visto? — dijo abrazándola, Lena sintió un mareo por el movimiento tan rápido pero lo resistió

—¿A Allen? — le acarició la cabeza a Road. Komui avisó que haría el desayuno para ambas.

—SIIIIIIIII — se acostó en las piernas de su amiga fingiendo que sollozaba — ¡TYKI SALIÓ CON ÉL DE FIESTA Y NO ME LLEVÓ! — Lena rió

—al parecer fueron a beber, tu no podías ir Road — puso su mejilla sobre el hombro de la niña

—bebería con Allen si fuera necesario — hizo un puchero

—puedes pedirle que salgan juntos la próxima —

—mal hermano… — murmuró

—disculpa Road pero Lena debe tomar su medicina — Komui llegó con un vaso de leche y un puño de píldoras. Las niñas se sentaron bien y Lena tomó una por una.

—sigues enferma… —Road se sorprendió al ver tanta medicina junta, la china sonrió tristemente, igual tendría que decírselo

—no estaré bien en mucho tiempo — pasó la última píldora y Road la abrazó fuerte por un rato

—sé qué te pondrá bien — la miró con una sonrisa enorme — le pediré a Tyki que nos arregle una cita con Allen, ¡así te mejorarás más rápido! — Lenalee correspondió su gesto y le devolvió el abrazo con un "gracias"

Komui miró en silencio. Su hermana era muy afortunada por tener amigos así. Por eso tenía que vivir, para seguir siendo querida y encontrar su felicidad.

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—Yuu Kanda — llamó poniendo sus cosas sobre la mesa de la oficina. Kanda siempre llegaba antes para arreglar los pendientes del fotógrafo.

—buenos días — se vio obligado a saludar a Link, su jefe

—recibí una llamada muy curiosa. A las 2 pm — se acercó a su asistente — ¿conoces a Alma Karma? —

—todos la conocen —

—cierto. Sabes a lo que me refiero, supongo que la manera en que la conoces es mucho más íntima — Kanda y Link se miraron

—y ¿porqué tendría que conocerla? — él seguía en lo suyo

—lo mismo pensé — su trabajo era un sueño, haciéndola de chalán siempre y con un jefe mala onda. Link encendió la TV — hablando del dueto… — señaló la pantalla y se sirvió café

—Tyki Mikk, famoso modelo y Allen Walker, músico de moda se fueron de fiesta la noche de ayer y los encontramos durmiendo en un parque. Se dice que son amigos inseparables desde la campaña de Black Orden Shop que hicieron junto con Alma Karma… — decía la presentadora del programa de chismes

El móvil de Kanda vibró en la mesa, el teléfono era desconocido, miró a Link y él siguió meneando su cuchara dentro de la taza sin mostrar sorpresa, ya se esperaba que Alma llamara a su asistente.

—¿Kanda? — preguntó Alma del otro lado cuando él el contesto

—¿quién eres? —

—¡soy Alma! — dijo algo ofendida — ¿quieres salir conmigo? —

—no puedo hablar, estoy trabajando — el maldito Link le había dado su número solo por joderlo

—no te quitaré mucho tiempo, sólo dime si saldrás conmigo — la niña sonaba a que no lo dejaría en paz. En la televisión se mostraban las imágenes de el modelo ese con el moyashi, sonrientes y haciendo bromas sobre la situación.

—vale —

—¿qué? — dijo ella sin creérselo

—¡que si! — dijo fastidiado por tener que repetir las cosas

—INCREIBLE — Kanda tuvo que alejar el teléfono por el grito festivo de la niña — hoy tengo una presentación y mañana debo hacer mi tarea así que ve por mi a la escuela el lunes a la una y media en el Colegio de Ciencias y Artes, al este de la cuidad — indicó la niña —¡NO LLEGUES TARDE! — y colgó para destrozar su habitación de pura felicidad.

Cuando haces las cosas sintiéndote enojado luego te das de topes contra la pared.

"MIERDA" pensó Kanda cinco minutos después.

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NOTAS:

(1)Dr. Pepper: para los que no la conozcan es una bebida con saber a cereza.

(2)Juan pestañas: para los que no tuvieron infancia, este es el personaje de una de las canciones de Cri-Cri, canciones para niños. La canción de Juan pestañas dice que él nos trae el sueño y nos ayuda a dormir.

(3)Llevo varios días sin…: es una canción de Mamá pulpa llamada "El supermercado", las letras de este grupo son bastante graciosas y su música es animada.

(4)Del crepúsculo al amanecer: la película donde Salma Hayek sale bailando con una pitón en el cuello.

AGRADECIMIENTOS: a Meiko Yuu Walker, KawaiiSophie, kaoryciel94, sara, neechan, makuya-love, Yu Okawa, lirio-chan, my name is, kaoryciel94, ZakuryMinashiro y Kokoro-chan, son geniales, ¡mil gracias por sus comentarios! Lamento no haber respondido o agradecido hasta ahora pero han sido semanas de infierno escolar.

Millones de gracias por su paciencia y espero que este cap. haya sido de su agrado. Nos leemos luego.

Atte: Mandra