La Conquista
Por Mandragorapurple
Hoy terminé el capítulo desde las 5 am, sin embargo mi cerebro no fue capaz de editarlo, incluso descubrí, esta mañana, que mi última escena esta llena de cosas sin sentido. Pues aquí esta, con todo y todo ahora que estoy lúcida y me disculpo por no subir cap la semana pasada.
Sin más, el capítulo 14.
ADVERTENCIAS: AU, yullen, arekan, tyken bla bla bla, un intento de archivo y ataques a las narices de varios personajes. Ningún libro salió lastimado en este capítulo.
DISCLAIMER: D. Gray –man no me pertenece, es de Katsura Hoshino
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Si las citas pudieran medirse en grados centígrados no se necesitaría analizar profundamente el éxito de estas. Entonces tenemos una temperatura de 2°C entre Kanda y Alma, pudo ser menos pero la niña aportó suficiente calidez al asunto, luego encontramos a Road, Lenalee y Allen con 37°C, la temperatura normal de un humano, gracias al comportamiento civilizado de los tres.
A pesar de la temperatura invernal, Alma no se desanimó, pensaba que era natural el comportamiento de Kanda pues a penas se conocían. Ella era persistente y no tenía prisa.
Qué decir de las otras chicas… nada digno de mención. En realidad para ninguno de los chicos fue un encuentro que cambiara sus vidas y no se mencionará nada sobre sus citas. Por supuesto Allen no desdeña la convivencia con las niñas pero en aquel momento un dolor de cabeza lo asaltó tan repentinamente que le hizo imposible disfrutar de lo que hubiera podido llegar a ser disfrutable en su cita en trió.
—¿tienes comida? — preguntó casi en ritual asomando el ojo entre la puerta y su marco sin quitar la cadena
—mejor que eso —
—muestra — dijo desganado. Hubo un silencio.
—en realidad no traje nada — confesó Tyki
—entonces… —
—déjame pasar —
—perdona mi descortesía pero en este momento no me siento capaz de atenderte —
—¿qué sucede? — Tyki se acercó a la puerta y miró el ojo gris que estaba ahí
—¿es por la comida?, podemos salir por algo —
—no es eso — dudó un momento y abrió la puerta, sentía que sus modales estaban por los suelos con aquella manera tan canalla de echar a Tyki.
—¿así te dejó Road? — dijo al ver a Allen en pijama, descalzo, con el cabello enmarañado y un rostro neutral.
—no — sonrió un poco y ando hacia la cocina lentamente — a menudo me pongo así — ofreció algo de beber a Tyki y se sentaron en el desayunador, él con un vaso de agua y el otro con una soda
—¿qué tal te fue con las niñas? — quedaron frente a frente
—¿vienes a comprobar si les hice algo? — Allen bebió un sorbo y puso el vaso en su frente aliviándose con su frescor
—mas bien que ellas no te hicieran algo a ti — buscó su cajetilla pero recordó que la había terminado
—son buenas chicas, agradables — cambió el vaso a su sien
—perfecto porque Road no te dejará en paz — bebió su soda sonriendo ante el futuro de complacencias que le esperaba a Allen. El peliblanco sonrió, sabía que no sería la última vez
—tienes algo en la nariz — miró extrañado, acomodó sus gafas.
—¿ah…? — Allen se llevó la mano a la nariz y la frotó sin mucho cuidado, al sentir la textura de aquella cosa miró su mano. Sus dedos blancos estaban manchados de rojo. Tyki miró a Allen, ahora tenía la nariz manchada por el modo en que se había tocado. Allen tomó una servilleta y la colocó a manera de tapar el flujo, hizo hacia atrás la cabeza y se quejó interiormente.
—no hagas eso, sólo presiona aquí — Tyki se levantó y fue hasta Allen para presionar justo debajo de su tabique con algo de fuerza y le hizo enderezar la cabeza
—no, no, deja — protestó al sentir esa desagradable presión y trató de golpear la mano de Tyki, sin embargo el otro fue mucho mas rápido y le dio un manotazo para que se dejara hacer
El sangrado paró al poco rato, Tyki soltó a Allen y él se levantó para lavarse la sangre, para su sorpresa un leve mareo lo devolvió a su silla casi al instante.
—hey, ¿estas bien? — dijo Mikk algo preocupado, puso la mano sobre el hombro de Allen si acaso volví a marearse
—no — Allen se sostuvo de la mesa y cerró los ojos esperando que aquella horrible sensación desapareciera y el suelo volviera a tomar su lugar
—¿llamó a un doctor o a tu niñero? — preguntó sacando su móvil esperando le fuera dictado algún número
—no, Lavi no — ya sabía como lo pondría si le contaba. Con su sagacidad acostumbrada deduciría que aquel sangrado tenía que ver con las dichosas pastillas y lo pondría como chancleta —sólo debo acostarme un rato — se levantó con ayuda de Tyki y aunque pidió que lo dejara en la sala, el otro insistió en llevarlo a su habitación. No tenía muchas ganas de objetar, entonces fueron a su cuarto.
Tyki le ayudó a sentarse en la cama justo antes de que otro vértigo le asaltara. Su cara todavía tenía sangre y un pedazo de servilleta taponaba su fosa derecha. Tyki preguntó por el baño y luego volvió con una toalla humedecida para que Allen se limpiara.
—gracias — la recibió y, aun temeroso, quitó el papel de su nariz comprobando que ya no salía más sangre, limpió con cuidado.
—van dos, Walker, esto no me incumbe pero llama a alguien — le incumbía del todo, al menos así lo creía pero esas palabras eran necesarias
—estoy mejor, dormiré ahora — Allen limpiaba sus dedos
—¿me estas echando? — levantó una ceja, jamás tenía deseos de irse
—no, no — ¿qué se decía en estos casos? — quédate si quieres, pero te aseguro que esta noche nadie beberá o saldrá por ahí — advirtió suspirando y dejando la toalla sobre su mesa de noche
—sinceramente no me apetece volver. Road esta contandole hasta a la servidumbre sobre aquel "maravilloso encuentro" con Allen Walker. ¿para qué escucharla si aquí esta el pianista en vivo y en directo? — se sentó al lado de Allen en la cama
—justo ahora no soy buena compañía — la alarma de su móvil sonó y lo buscó bajo sus almohadas. Tyki lo vio vibrar en el escritorio frente a la ventana y se levantó a tomarlo.
—apágalo por favor — pidió acostándose al ver que Tyki ya había capturado al molesto aparatejo. Tyki vio en la pantalla un aviso que ponía "TÓMATE EL MALDITO HHG!", lo apagó y dejó en su lugar.
—¿la puso tu manager? —
—si, esta sobre mi hasta en eso — se quedó boca abajo un rato
—y ¿no tomarás "el maldito HHG"? —
—no — Allen no dijo más y Tyki se despidió, lo mejor era dejarlo, además tenía un par de preguntas que hacer.
Dejó la casa de Allen con una disculpa del dueño por no poder atenderlo. Ese día no tenía auto, había llegado al lugar pensando que podrían salir a dar una vuelta y tal vez beber un poco con Allen. Tomó un autobús aprovechando que aun había y en lugar de ir a casa, se dirigió hacia la oficina de su padre, seguramente ahí estaría, siendo un lunes, el comienzo del trabajo.
Hizo falta un autobús más para llegar. El guardia le abrió la puerta saludándolo respetuosamente y le aseguró que su padre estaba trabajando todavía.
—Tyki, estaba por irme — saludó el padre quien estaba acompañado por un hombre pelirrojo.
—Buenas noches. Dr. Cross… — saludó al sujeto bien conocido por él
—buenas noches Tyki — volvió la cabeza hacía el otro y se levantó — Conde, hemos arreglado los puntos, me voy — se levantó y sin más salió de la oficina. Tyki tomó el lugar de Cross y se sentó frente a su padre.
—volvió — dijo Tyki apoyándose en el respaldo de la cómoda silla. La presencia de aquel hombre no le era grata. Su padre asintió.
—sólo guardo esto en el portafolios y nos vamos — acomodaba sus papeles y los guardaba
—esta bien, no hay prisa —
—¿No te envió Road? — paró un momento
—No, esta tan contenta que no notó que aun no llegabas — sonrió sabiendo que eso lo molestaría, aunque fuera difícil cumplir los caprichos de Road, al parecer a su padre le gustaba que su hija siempre quisiera algo de él — hoy salió con Allen Walker, ella misma te contará los detalles cuando llegues —
—¿con el músico? — frunció el ceño, Road siempre iba por todos lados proclamando su intenso amor por el muchacho. Tyki asintió, el otro bufó.
—vine a preguntarte si todavía haces el HHG — su padre lo miró y se puso el saco
—¿por qué? —
—un amigo lo esta usando —
—y quieres saber por qué — acomodó su cuello y abrochó el saco
—aja — se levantó y tomó el portafolios
—la compañía únicamente lo fabrica y aunque pudiera decirte, no es ético —
—vamos Conde — rió —hay cosas menos éticas, como el que Cross este aquí —
—no me llames Conde, los títulos no se usan más — lo miraba molesto y comenzó a andar a la salida
—Creo que le esta pasando lo mismo que a Lenalee — esas palabras lo detuvieron — deberías ayudarla, es la mejor amiga de Road —
—nosotros sólo invertimos, lo que suceda con el proyecto no es nuestro problema — siguió caminando
—Ahora que Road conoce a uno de los "proyectos" si es tu problema —
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—pedobear — susurro Daisya cuando Kanda trataba de leer en el sofá. Kanda se volteó y lo miró hastiado — ¿quién iba a imaginarlo? Yuu Kanda de la mano de una colegiala. Mañoso — y Kanda se levantó con el libro en la mano y lo cerró fuertemente con la nariz de Daisya entre las páginas. El chico se quejó aun más cuando Kanda apretó las pastas y torció el movimiento jalando la nariz hacía abajo.
—¡hey! ¡Tranquilos! — dijo Marie levantándose de la mesa y tratando de separarlos antes que Kanda le arrancara la nariz a su amigo
—¡ES ÉL! — gritó Daisya con voz nasal, el otro lo miraba con furia y apretaba cada vez más
—¡ya, Kanda, basta! — dijo Marie poniendo su descomunal cuerpo entre ambos logrando que Kanda soltara a su compañero. Daisya se frotó la nariz totalmente roja y maldijo todo lo que pudo contra el japonés, él escuchó los insultos y le lanzó el libro a su víctima.
—¡lo ves! — Daisya logró esquivarlo, aun se sostenía la nariz como si temiera perderla — ¡esta loco! ¡no aguanta ni una broma! —
—si sabes que no las aguanta no las hagas — regañó el fortachón aun entre ambos si acaso alguno se lanzaba como fiera sobre el otro
—vete a la mierda, los dos váyanse a la mierda — Kanda tomó sus llaves y salió del lugar mostrándole una seña obscena a Daisya y su respuesta al boleto que le habían dado para irse de vacaciones a la mierda.
Azotó la puerta y bajó las escaleras mascullando improperios. Probablemente hubiese estado mejor quedarse en casa, encerrarse en su habitación pero así no quedaría clara su postura ante las preguntas indiscretas de Daisya. Todo era culpa de Alma y el estúpido Link. Ansiaba el día en que pudiese alejarse de ese par tan fastidioso.
Anduvo sin un rumbo en específico, en su cabeza daba giros su molestia y su fastidio porque aun lejos de casa, todos querían preguntar sobre su vida. Dejó el centro sin darse cuenta y cuando llegó hasta la siguiente avenida la cruzó pues sería estúpido darse la media vuelta y regresar. Subió a un autobús, sabía a donde ir.
En el camino su enojo llegó hasta su nivel natural y se contentaba con mirar feo a cualquiera que se atreviera a poner sus ojos en él. Hacía mucho tiempo que no iba a ese lugar y había algunas esculturas que quería fotografiar, no llevaba su cámara consigo pero o estaba mal echar un vistazo en un lugar que no estaba lleno de gente. Bajo cuando vio por la ventanilla que el parque estaba cerca.
Pero había otra cosa que le recordaba ese lugar, bastantes calles al norte se encontraba el maldito hospital del moyashi. Estuvo a punto de regresarse pero no, el imbécil ese estaba fuera, no tenía por que ser un impedimento para que él estuviera ahí. Caminó y llegó a la zona del parque que quería. Las escultura estaban ahí, antiquísimas, en piedra, algunos detalles de ellas se estaban borrando indicando, de alguna manera, que tenía bastante tiempo ahí. Admiró y planeó en su mente el momento en que regresaría para tomarles una fotografía. La luz se estaba acabando y sus sentidos estaban tan relajados como no los había tenido en mucho tiempo. A la cuidad llevó su shinai y su espada de madera, y casi podía meditar en cualquier lugar pero no era lo mismo, no había un espacio libre donde entrenar y sus meditaciones estaban condicionadas por sus horarios. El ambiente comenzó a enfriarse, era invierno y por la premura de su salida no había tomado algo para cubrirse. Impávido al frío se resistió a frotarse los brazos cuando una ráfaga de viento le hizo erizar la piel.
Estaba listo para regresar. Pasó por el lado de los juegos infantiles y soltó una risa algo burlona, reconocía aquel lugar aunque lo hubiera rondado de noche una sola vez.
Frente a él, a varios metros alguien con un paquete enorme en las manos lo observaba, el sujeto llevaba un gorro y gafas, se había quedado parado al parecer esperando su encuentro. Sin embargo aun con ese disfraz tan inocente lo reconoció.
—¿qué haces aquí? — Kanda pensaba pasar de largo pero aquel muchacho lo había enfrentado. La voz de Allen tenía algo de resentimiento.
—¿qué haces tú aquí? — contestó Kanda sin poder resistirse ante esa ligera provocación
—vivo por allá — señalo un punto tras Kanda — fui a la lavandería — el enorme paquete que apretaba contra su pecho era una bolsa llena de ropa
—lava en casa — siguió caminando
—pues mi lavadora se descompuso — dijo ya en tono molesto
—no podría ser de otra forma, un moyashi como tú no tiene la capacidad de usar ni una lavadora — aunque la distancia se había acortado, Kanda no se detuvo ni tampoco miró a Allen cuando estuvieron a la misma altura
—¡aggggg! — Allen se volteó y le lanzó el paquete de ropa a Kanda justo en la cabeza haciendo que la moviera hacia adelante con violencia al asestar el golpe. No hubo daño pero si provocó la furia del atacado
—¡ imaimashii kisama uragirimono(1)! — dijo apretando los dientes
—¡no me hables en japonés! —
—YO TE HABLO EN EL IDIOMA QUE SE ME DA LA GANA — sentenció Kanda y levantó el paquete — TOMA TU MALDITA PORQUERÍA — y lo lanzó de vuelta hacia su dueño quien desafortunadamente, para Kanda, la atrapó con algo de torpeza
—no tengo ganas de pelearme contigo — en ese momento, como en otro días, la cabeza lo estaba matando, preferible al vértigo. Le dio la espalda con la frente orgullosa y continuó.
Kanda detestaba que lo dejaran con la furia contenida y odiaba que no pelearan con él cuando tenía ganas. Miró tratando de atravesarle sanguinariamente la nuca a Allen y al instante, el moyashi se fue de bruces. Por un momento pensó que su concentración había logrado hacerle daño.
Allen respiraba agitado, sus manos querían sostenerle la cabeza pero ahora tenía todo el parque dándole vueltas. "esto es nuevo, jaqueca con mareos". Kanda recapacitó ¿el moyashi se había tropezado? Torpe idiota.
Como era costumbre, el moyashi trató de levantarse pero no pudo, aquella acción por fin logró una expresión de Kanda, estaba extrañado, tal vez es estúpido Walker se había lastimado.
—maldita sea… no de nuevo — dijo Allen al sentir un nuevo mareo un segundo después que el anterior se apaciguara.
—¿estas ebrio? — dijo Kanda acercándose al fin
—por favor, no… — estaba por rogar algo de piedad
—eres un… — apretó los puños, pero igual lo ayudó, su conciencia no lo hubiera dejado en paz al abandonarlo.
Puso el brazo del moyashi alrededor de su cuello y lo levantó. Con un brazo tomó el paquete y el otro lo uso para rodear al chico y ayudarlo a caminar. Avanzaron lentamente, sin decir palabra. Uno verdaderamente avergonzado y otro verdaderamente enojado por no ser capaz de alejarse. Por un momento Kanda pensó que debía preguntar sobre la salud de Allen, mostrar un poco de preocupación pero eso no se le daba, además estaba fuera de la vida del moyashi. En ese momento simplemente podía describirse como un transeúnte que estaba ayudando al prójimo, nada más, pasaba por ahí, no aspiraba a cambiar la coincidencia.
Allen le indicó a Kanda el caminó a su casa, de vez en cuando debieron parar pues otro mareo venía, entonces Kanda tomaba con más fuerza al moyashi y haciéndole un poco de daño, jamás lo dejó caer. Subieron por el elevador y pronto estuvieron en la entrada del departamento. Walker abrió y Kanda lo llevó a la sala, dejó la ropa sobre un sofá y decidió salir lo antes posible.
—gracias — dijo Allen sentado y tratando de sonreír, pero con Kanda no era tan fácil mostrar su gesto falso. Por un momento quiso hablarle sobre los detalles que había recordado en todo ese tiempo pero las cartas se habían puesto sobre la mesa y a Kanda no le importaba lo que sucediera dentro de su cerebro.
El japonés lo miró y cerró la puerta.
¿Sería que Kanda estaba ahí para salvarlo? Estaba pensando tonterías, el destino no existía.
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El Conde puso algunas carpetas sobre la mesa, Road partió a la escuela y ya se podía hablar del tema libremente.
—¿qué son? — Tyki desayunaba tranquilamente
—mira por ti mismo — el padre se levantó y salió rumbo al trabajo dejándolo en el comedor
Tyki se estiró por las carpetas e hizo a un lado su plato para poder revisarlas. Leyó.
Nombre: Walker, Allen
Edad: 16
Sexo: masculino
Número de paciente: 000014
Alergias:-
Enfermedades crónicas: -
Especialista: Dr. Cross Marian
Tratamiento: HHG- hidrohexaglicicina
Fecha de inicio: xx-xx-2006
Fecha de alta: xx-xx-2016
Antecedentes: Allen Walker es candidato al tratamiento por intento de suicidio con sobredosis de fármacos y depresión.
Punto anulado: Kanda Yuu
Recomendaciones: dosis diaria de HHG y aislamiento durante los primeros seis meses de rehabilitación. Se recomienda que no tenga contacto con el punto anulado.
Descripción del proceso: … se hizo una incisión del lado izquierdo del cráneo… … … se introdujo la aguja… … … una dosis de ml de HHG fue administrada en el hipocampo… … … fueron monitoreadas las reacciones cerebrales entregando lecturas de… … … la incisión fue cerrada con hilo xxxxxx… …
Resultados: anulación completa
Advertencia: el tratamiento debe sostenerse hasta la fecha de alta o podría presentarse un retroceso así como los siguientes malestares físicos: dolores de cabeza intensos causados por episodios de recuperación de la memoria, nauseas, vértigo, alucinaciones, taquicardia, derrames oculares y hemorragias leves. Puede variar de paciente a paciente.
Sus ojos pasaron una vez más por aquella hoja llenada con una horripilante letra de doctor, sin duda alguna era la única información sobre el tratamiento en esa carpeta, lo demás era el historial médico de Allen, entre evaluaciones psicológicas y archivos de huesos rotos, gripes e infecciones estomacales. Todas las otras documentaban el proceso con fotografías que resultaban desagradables si no tenías la sensibilidad de un médico o carnicero. Bien podría ser la bitácora de un experimento.
Tyki cerró todo y se lo llevó a su habitación donde paso releyendo el resto de la mañana. Aquellas hojas le revelaron demasiado: sin duda Allen había dejado el HHG y esa era la raíz de todos sus malestares. Además las evaluaciones psicológicas le mostraban a un Allen totalmente diferente, débil, cansado, triste y negado a recibir el tratamiento. Miró abajo, en la primera hoja, al parecer había bastando una firma de Mana Walker para que su opinión fuera ignorada. Peor, el llamado punto anulado era una persona en específico y la razón del tratamiento era un casi suicidio, hizo un teatro en su cabeza pensando la conexión de ambas partes.
Estuvo asimilando todo por la tarde y llegada la noche, decidió ver a Allen.
Llego rápido y sin complicaciones, todos los semáforos le dieron el paso y estacionó el auto frente al edificio de Walker. Decidía dentro del auto si mostrarle o no los archivos a Allen, finalmente resolvió dejarlos y buscar otro momento, finalmente los tenía por razones no éticas. Mientras se organizaba, alguien salió del edificio, él asistente del fotógrafo.
Bajó extrañado por su presencia, había una pelea de por medio entre Allen y el asistente por tanto era inexplicable su presencia.
—soy Tyki — dijo cuando se sintió observado por la mirilla, la puerta se abrió de inmediato y Allen lo recibió con la misma cara de fiambre de su último encuentro — no haz mejorado nada —
—gracias — dijo Allen derrumbándose nuevamente en el sillón, recién se había tomado unas aspirinas y medicina para el mareo con la que se había armado al ver interminables sus síntomas por la falta del HHG, ahora esperaba que hicieran efecto.
—no vinieron a golpearte ¿o si? — Tyki se sentó frente a él, junto al enorme bulto de ropa
—¿golpearme? — dijo distraídamente pensando si sería prudente recostarse en el sofá cual largo era mientras tenía visita
—vi salir al asistente con quien peleaste — Tyki buscó su cajetilla, hoy estaba llena
—ah… ¿Kanda? No, no vino a golpearme — y decidió acostarse
—¿Yu Kanda? — se le escapó ese nombre, tenía que ser el mismo de los archivos, el "punto anulado"
—si ¿lo conoces? —
—sólo de nombre — salvó la explicación.
— por cierto, no te agradecí lo del otro día, por llevarme a mi habitación — gracias al noble (¿?) gesto de Kanda recordó la ayuda de Tyki
—no hace falta — quiso preguntar la razón de la visita anterior a él pero viendo el cambio de tema lo dejó así. Allen sonrió y agradeció una vez más. Tyki encendió un cigarrillo y Allen le acercó el cenicero.
—¿tienes hambre? — a pesar de sus dolencias no perdía el apetito
—si, me parece que podríamos pedir algo — Allen asintió y llamaron por una pizza.
Lavi entró sin reparos en la casa de Allen, tenía llaves y se sentía libre de usarlas. Se encontró con una escena que a bien no supo que impresión le causaba: Allen y Tiki estaban dormidos cada uno en un sofá y la mesa de centro había quedado sepultada bajo bandejas de comida china, cajas de pizza, latas de soda y comida hindú a medio picar. Se resistió de gritar para que despertaran y sutilmente dejó caer sus llaves sobre una mesita de la entrada al igual que un montón de documentos como si se tratara de libros pesados. Allen dio un respingo y se levantó tal que si tuviera un resorte en la espalda.
—Lavi — dijo con pereza, se frotó la cara y se levantó
—buenos días — saludó sonriendo y alborotándole el cabello ya deporsí enmarañado a Allen
—no avisaste que venías — bostezó y fue a mover a Tyki
—¿desde cuando tengo que avisar? — pasó a la cocina y encendió la cafetera
Allen movió a Tyki y cuando este despertó le señaló al manager que acababa de llegar tan fresco como una lechuga. Tyki pidió la ducha y Allen le indicó donde estaban las toallas.
—grandes amigos ¿eh? — Lavi ponía el café en el filtro, Allen entraba a la cocina y se servía un poco de leche
—¿celoso? — dijo en broma. Con el trabajo hacia mucho que ambos no se pasaban una noche juntos y hablando de estupideces
—para nada, sé que el puesto de "mejor amigo" nadie me lo quitará — expresó con un dejo de arrogancia y narcicismo — ¿hay otro mejor? —
—no lo creo — rió, esa mañana no había dolor de ningún tipo, seguramente lo que necesitó desde un principio era un atracón de comida que le hiciera rezar a San Pepto Bismol (2). Digamos que Lavi perdió el mal humor cuando vio otra vez de su lado a su amigo.
Lavi se preparó el desayuno, Allen tenía las alacenas y refrigerador llenos pero hacía el super más por él que por si mismo. Se sentaron a la mesa y comenzaron a charlar sobre las nuevas propuestas que llovían como locas después de la parranda entre Tyki y Allen.
—hombre, tienes a todos enloquecidos — bebió su café para pasarse el bocado de huevos con jamón — ahora han salido con que quieren que Alma tu y el otro actúen — Allen abrió los ojos desmesuradamente
—bromeas —
—jamás lo harían con un contrato tan jugoso, es una lástima que no lo aceptarás — otro pedazo llenó su boca
—¿y porqué no? — Tyki había salido con la misma ropa pero el cabello húmedo indicaba que se había bañado
—porque no sé actuar, Alma si, pero yo no — Tyki se sentó en la silla al lado de Allen
—tu manager te dará los detalles — dijo Lavi hostilmente
—Lulubell no es tan dedicada como tú, me llamará cuando se le de la gana — Tyki tomó una de las tostadas que reposaban en el centro de la mesa — así que quisiera escuchar — Lavi lo miró masticando con una mirada algo mezclada en molestia y ganas de ignorarlo
—la propuesta es una serie de 12 capítulos — bebió un poco de café — la trama es un tanto… — trató de ser lo más objetivo posible ante una trama tan desgastada — … juvenil. Una chica que se hace pasar por chico para entrar a una escuela de varones. Alma sería la chica travesti, Allen sería la razón de su existir y Tyki… a él no entiendo como lo harán ver estudiante si hace quince años que no pisa una escuela — muy bien, comentario pasado
—ja… ja… ja — dijo sarcástico
—qué bien te ríes, conviene pues la series es una comedia — tomó otro bocado masticando algo más fuerte, apartó dos tostadas poniéndoles mantequilla
—seguro Alma la adorará — dijo Allen tratando de relajar la tensión
—eso me temo. Según el representante que enviaron a la oficina, ellos los quieren a los tres y no tiene ganas de ser flexibles — Lavi se levantó y tomó uno de los folders. Allen aprovechó para ofrecer el desayuno a Tyki le sirvió y llevó dos tazas de café para ambos.
—aquí esta, vean el diseño de personajes y esta es una parte del guión — mostró algunos bocetos de ellos y Alma en dibujo usando el uniforme de la escuela ficticia, tenía un boceto en versión chica y otra versión chico.
—son buenos — dijo Allen revisando lo mucho que se parecía su dibujo a él
—pero el guión no — Tyki sólo leyó la primer página —paso — dijo robando una de las tostadas de Lavi por molestar y no por hambre
La alarma de Allen sonó Lavi lo apuró con los ojos y el niño se fue a su habitación sin protesta y con un vaso de leche para pasarse su primera dosis de HHG del día.
Ahora Tyki y Lavi tenían tiempo para mirarse y encararse.
—pasas demasiado tiempo aquí — apuntó Lavi pasando aun más lejos el plato de tostadas
—¿celoso? — era la segunda vez en el día que se lo preguntaban, Lavi sonrió socarrón
—sé que no vienes porque te sobre el tiempo — Lavi paró su desayuno para hablar mejor
—mju — Tyki le restaba importancia a la conversación al no dejar de masticar su pan robado — Allen me gusta — declaró con descaro
Lavi volvió a comer y afortunadamente no tuvo que responder nada pues Allen ya había regresado de tirar su medicina al escusado.
Tyki observó complacido la reacción de Lavi y remojó su tostada en el café. No lo había dicho para causarle algo a Lavi, hacia mucho que todo había terminado entre ellos, era para que dejara de comportarse como la madre de Allen. No quería obstáculos, Yuu Kanda, la razón de que Allen tuviese que olvidar parte de su vida estaba muy cerca. Allen ya no tomaba su medicina y poco a poco recordaría, sino es que ya lo estaba haciendo, todo lo vivido con Kanda. Ahora tenía sentido la pelea y la discusión durante esta.
Pero Kanda ya no formaba parte de la vida de Allen, podía ver que las cosas se habían quebrado entre ellos. Aunque Tyki pensaba avanzar poco a poco, sutilmente con Allen, sintió que era momento de aclarar sus verdaderas intenciones.
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NOTAS:
(1)Imaimashii kisama uragirimono: maldito bastardo traicionero
(2)Peto Bismol: emulsión de color rosa (muy rosa, en verdad, lo juro, es rosa chicle) que da alivio a malestares estomacales, diarreas, nauseas, acidez, indigestión y sabe a "bleh", supuestamente tiene sabor cereza. Si tienen la desafortunada oportunidad de probarlo ya verán que es más "bleh" que "cereza". Y por sobre todas las cosas es milagroso.
AGRADECIMIENTOS: lirio-chan, kaoryciel94, Gotik-Neko-Chan.13 (no pude aclarar tu duda en este capítulo, será en el próximo, disculpa), Choi MingYu, KOKORO-CHAN (hubiera sido muy predecible lo de las citas, ya luego pondré los PoV de las niñas), Yu Okawa (no se toparán! XDDD solo pro llevar la contraria ;D), nee-chan, makuya-love, Alhena-star, LadyAliceWalker (gracias por tu comentario, hiciste que me avergonzara XDDD),kotoko-noda, Racksha yami (le entrega una placa que dice "reconocimiento a la suspicacia" si, es cierto, eran Tyki y Lavi).
GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, SU TIEMPO Y POR SU PACIENCIA. Nos leemos luego.
Atte: Mandra
